Lo que el caso anglicano dice acerca de la Iglesia Católica hoy


Luis Fernando, el 15.01.16 a las 10:33 AM

La Comunión anglicana se ha encontrado ante la realidad de tener que afrontar un cisma debido a la cuestión del “matrimonio” homosexual. Aunque pueda parecer que se ha impuesto el sentido común, en el sentido de que han sido apartados los episcopalianos de EE.UU, que aprobaban esa práctica considerada como abominación por la Escritura, lo cierto es que ha primado más el pragmatismo. La otra opción era que toda el continente africano anglicano dijera adiós al resto de anglicanos del resto del mundo. Y da la casualidad de que el anglicanismo tiene mucha más fuerza en África que en su Inglaterra natal y en el resto de los países donde tiene cierta presencia.

Por tanto, entre elegir que unos pocos millones -cada vez menos- de anglicanos norteamericanos quedaran fuera o lo hiciera todo un continente, los primados anglicanos han optado por lo primero.

De cualquier forma, el caso anglicano es realmente peculiar y demuestra por dónde no se ha de ir. Desde que esa comunión eclesial -no es Iglesia porque no conservan la sucesión apostólica- ha ido dando pasos en dirección a la teología liberal, ha ido perdiendo fieles, sacerdotes y obispos por el camino. Cuanto más se ha acercado al mundo, más claramente el mundo les ha dado la espalda.

Primero aceptaron ordenar mujeres. Hace años, ordenaron como obispo en EE.UU a un señor que se había amancebado con otro señor. Hace poco decidieron que ordenaban obispas. Y de no ser por los africanos, que han puesto pie en tierra, en breve estarían celebrándose bodas gays en la Catedral de Canterbury. ¿Consecuencias? Pues que en Inglaterra hay menos de un millón de anglicanos que van al culto dominical cada semana. Eso supone que, en la práctica, el anglicanismo está al borde de la desaparición en el país donde nació.

¿Puede ocurrir algo semejante en la Iglesia Católica? No solo puede. Está ocurriendo. Mons Johan Bonny sigue siendo a día de hoy obispo de Amberes (Bélgica). Hablamos de un obispo que, como los episcopalianos de EE.UU, quiere elreconomiento por parte de la Iglesia Católica de las uniones homoxesuales, ¿En serio se puede decir que el resto de obispos católicos, está en comunión con él? ¿se lo preguntamos uno a uno, sin que tengan que dar nombres? ¿alguien sabe si Roma le ha dicho algo a ese obispo?

No hace falta tampoco que les explique que la Iglesia Católica está hoy partida en dos -no de iure, sí de facto- porque un sector del episcopado quiere que se acepte conceder la comunión eucarística a los divorciados vueltos a casar, lo cual supone acabar con la doctrina católica sobre tres sacramentos. Es más, ambas circunstancias están muy relacionadas, tal y como advirtió el cardenal Pell, quien dijo en 2014 que «la comunión para los divorciados vueltos a casar es solo la punta del iceberg, el caballo de Troya», ya que «quieren cambios más amplios, elreconocimiento de las uniones civiles, el reconocimiento de las uniones homosexuales». O sea, tenemos nuestros “episcopalianos».

Hay otra cosa en común entre anglicanos y católicos. Y tiene nombre de continente: África. Los anglicanos africanos tienen también a sus Sarah, Napier, etc. Es decir, sus profetas, en palabras del cardenal Dolan. Ya dije en su día que África salvará de nuevo a la Iglesia. Pero no solo África. Los católicos también tenemos en Europa al menos un país con un episcopado que no piensa tolerar que se altere la fe. Me refiero a Polonia.

En realidad lo que está en juego es la gran batalla que Satanás lleva librando contra el cristianismo, y especialmente contra la Iglesia Católica, recrudecida desde hace siglo y medio. No es otra que la guerra entre el liberalismo teológico -modernismo en su versión católica- y la fe bíblica y tradicional. No es otra que la guerra entre los que quieren que la fe cristiana sea luz del mundo y los que quieren que el mundo ilumine a la fe cristiana.

El protestantismo tiene relativamente fácil enfrentarse a esa plaga del liberalismo teológico. Echan de sus filas a las denominaciones que lo adopten. Acaba de pasar en Madrid, donde el Consejo Evangélico ha advertido a la IEE de que será dada de baja si sigue aceptando la legitimidad de las relaciones homosexuales y acaba de ocurrir en el seno de la comunión anglicana. Pero, siendo claros, la palabra cisma y protestantismo van unidas de la mano desde tiempos de Lutero, Zwinglio, Calvino y los anabaptistas. No afecta a su esencia. ES su esencia.

En el caso del catolicismo es muy diferente. Creo que si los modernistas -Kasper y cía- consiguieran su objetivo, la Iglesia saltaría hecha pedazos, dejando el Cisma de Occidente en un chiste y dándose una situación similar al Cisma de Oriente y la Reforma protestante. Sí, nosotros tenemos un Papa, sucesor de Pedro, Vicario de Cristo, Cabeza del colegio episcopal. Pero como dijo Joseph Ratzinger, siendo cardenal:

El Papa no es en ningún caso un monarca absoluto, cuya voluntad tenga valor de ley. Él es la voz de la Tradición; y sólo a partir de ella se funda su autoridad.
30 de septiembre de 1988, Cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la CDF

Hoy hay demasiado ultramontano en la Iglesia que piensa que cualquier Papa, incluido el actual, puede cambiar la doctrina católica por el mero hecho de ser Papa. Pues bien, no puede. Pero si lo intenta, cosa que no ha ocurrido en 20 siglos de historia y no tiene por qué ocurrir ahora, el cisma, como en el caso de los anglicanos, será seguro. Dios no lo permita.

Les dejo con el enlace a la mejor web para seguir la crisis anglicana:

http://www.standfirminfaith.com/

Luis Fernando Pérez Bustamante

http://infocatolica.com/blog/coradcor.php/1601151033-lo-que-el-caso-anglicano-dice

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