Marruecos no deja volver a Nador al jesuita Esteban Velázquez que trabaja con inmigrantes y pobres


Información sobre Esteban Velázquez

Del Faro de Ceuta

El Padre Esteban, encargado de la Delegación de Migraciones del Arzobispado de Tánger en Nador, ha sido vetado en el país vecino.
El pasado día 11 la Policía marroquí le denegó la entrada en la frontera. Nada dijo el religioso, que desde hace años se dedica a ayudar a los inmigrantes subsaharianos que llegan a Marruecos con la esperanza de cruzar a Melilla.
El Padre Esteban les orienta sobre cómo usar el sistema sanitario, les informa sobre qué medidas adoptar para evitar el contagio de enfermedades como la sarna o el Sida y les suministra mantas o cualquier otro material de primera necesidad.
No cuesta mucho entender por qué el Padre Esteban, un defensor de los derechos humanos, molesta en Marruecos. La respuesta la da una página web cercana al Gobierno marroquí (ariffino.net), que fue la que divulgó la noticia doce días después de que se produjera el ‘rechazo en frontera’.
Según explica el sitio de Internet, el religioso español ha sido declarado “indeseable” y supuestamente la autoridad territorial seguía sus actividades en la asociación Baraka, encaminada a crear microempresas y formar a jóvenes y mujeres en oficios profesionales. También añade, como guinda del artículo, que la no admisión del Padre Esteban en Nador responde a “intereses de seguridad”.
El rumor no ha tardado en correr como la pólvora en la provincia vecina, donde se habla, incluso, de un caso de “espionaje”.
La experta de la ONU en derechos humanos y solidaridad internacional Virginia Dandan exhortó está misma semana a Marruecos a que integre el respeto a los derechos humanos en sus políticas y programas de desarrollo.
La jerarquía eclesiástica ha pedido al Padre Esteban que no haga declaraciones sobre los motivos que pueden haber llevado a su ‘expulsión’ de Marruecos. Prodein habla de “proselitismo”.
Médicos Sin Fronteras se marchó hace dos años del país vecino por la falta de respeto a los derechos humanos. Ése es nuestro aliado y colaborador. Es triste.

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  • De Religión en Libertad
El jesuita Esteban Velázquez, en el monte Gurugú, con la ciudad de Melilla al fondo – intenta volver a Nador, en Marruecos

El jesuita español Esteban Velázquez lleva doce días en Melilla sin poder llegar a su domicilio en la localidad marroquí de Nador.

Al intentar pasar la frontera desde Melilla el pasado 11 de enero la Gendarmería marroquí le confiscó la tarjeta de residencia y le impidió la entrada al país donde ha vivido los últimos tres años.

Hasta el momento no ha recibido ninguna explicación por parte de las autoridades marroquíes, aunque según el diario digital local ariffino.net, Velázquez ha sido expulsado del país por “proselitismo religioso” y acusado de “poner en duda la unidad territorial del país”.

Con los subsaharianos en la frontera
El sacerdote era conocido por su labor humanitaria con los subsaharianos acampados en los montes cercanos a la frontera con Melilla, a quienes proporcionaba asistencia logística, médica y social.

Con visitas periódicas a los campamentos donde se refugian, les abastecía de mantas, medicamentos, material higiénico, comida, y negociaba con los hospitales los traslados de heridos, tramitaba sus papeles y les atendía en sus necesidades 24 horas al día todos los días del año.

También dirigía el centro Baraka de formación profesional, destinado a jóvenes en riesgo de exclusión con el fin de tener la oportunidad de acceder al mundo laboral. Se creó en la región ante las elevadas tasas de analfabetismo y el alto índice de jóvenes con escasa o ninguna formación. Cuenta con talleres de formación de pastelería, cocina, informática, electricidad y fontanería, y también ayuda a los estudiantes con sus clases escolares.

Desde la parroquia del Arzobispado en Nador, que heredó el testigo de Médicos sin Fronteras cuando en 2013 dejó de trabajar en Marruecos, se vigila que se cumplan las garantías de derechos humanos con los inmigrantes.

Periódicamente se reparten productos de higiene y primera necesidad, se elaboran campañas para sensibilizar a la población y se cuenta, las 24 horas, con un teléfono de urgencias. Ahora esta al cargo la hermana Francisca, una religiosa española que también vive en Nador.

El padre Esteban definía el problema de la inmigración como un “drama humano”. Los inmigrantes malviven en los montes sin ningún tipo de medio.

Poseen una salud débil por su vida itinerante desde que han abandonado sus países, y muchos sufren heridas en los intentos de salto a la valla o en los enfrentamientos con los cuerpos de seguridad. Por ello el religioso defendía: “Tiene mucho sentido que alguien esté aquí ayudando, sea quien sea”.

Contra las mafias… y la falta de observadores
El jesuita canario ha denunciado en repetidas ocasiones las mafias de trata de inmigrantes, la falta de observadores internacionales y la violación de los derechos humanos en la frontera de Marruecos con España.

Autoridades religiosas españolas de alto nivel han intentado interceder en la expulsión sin obtener resultado y la Embajada de España en Rabat no ha tomado parte en el asunto, según personas cercanas al sacerdote.

La Cadena SER se ha puesto en contacto con el Padre Esteban, su sustituta en el cargo y el Arzobispo de Tánger, Santiago Agrelo, que solo confirmaron los hechos pero guardan silencio porque “se nos ha pedido que no hagamos declaraciones”.

No es la primera vez que Marruecos expulsa o no deja entrar a algún religioso extranjero residente en el país. De la misma Diócesis de Tánger ya fue expulsado en 2010 un franciscano egipcio sin conocer tampoco la causa.

La Iglesia católica goza en Marruecos de un estatuto especial concedido por el Rey Hassan II en 1983, que le permite ejercitar pública y libremente sus propias actividades, en particular las relativas al culto, al magisterio, a la jurisdicción interna, a la beneficencia y a la enseñanza religiosa de sus miembros.

Los católicos que viven en Marruecos tienen libertad de culto, pero no de conciencia y religión, por lo que catequizar o acoger en la comunidad cristiana a un musulmán vulnera la ley.

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-De Diario Público

Marruecos impide la entrada a un sacerdote español que prestaba ayuda a los inmigrantes en Nador

Esteban Velázquez, conocido por su labor con los subsaharianos escondidos en los montes cercanos a Melilla, fue interceptado sin recibir explicaciones en la frontera cuando intentaba regresar a la ciudad marroquí en la que está destinado. Está considerado persono ‘non grata’ para la dictadura alauí

Público, PÚBLICO/EFE, 25-01-2016

RABAT. –  Las autoridades marroquíes impidieron al religioso Esteban Velázquez, delegado de migraciones del arzobispado de Tánger, entrar en la ciudad marroquí de Nador, donde residía, sin darle explicaciones. Así lo ha confirmado a Público el propio Velázquez, que ha declinado hacer más comentarios sobre este asunto por el momento, tal y como ha prometido al arzobispo de Tánger.El arzobispo de Tánger y superior jerárquico de Velázquez, Santiago Agrelo, dijo hoy a Efe que al sacerdote le comunicaron el pasado 11 de enero que tenía prohibido entrar a Marruecos, sin ofrecerle a él mismo, ni desde entonces tampoco al arzobispado, las razones de esta decisión.

Las autoridades marroquíes no han explicado por el momento lo sucedido con el sacerdote jesuita.Velázquez, que llegó a Nador en 2012, dio en su vicaría refugio y auxilio a los numerosos subsaharianos que malviven en la zona esperando pasar a Melilla, y se ha mostrado crítico en medios de comunicación españoles con el tratamiento dado a los inmigrantes.Agrelo indicó que el Gobierno de Marruecos, como otros estados, tiene la competencia de permitir o impedir la entrada de extranjeros sin dar explicaciones, al tiempo que añadió que el futuro del sacerdote depende de sus “superiores” del arzobispado de Tánger, competentes para asignarle otra misión.La denegación de entrada se produjo el pasado 11 de enero, cuando el religioso regresaba a Nador desde Melilla y fue interceptado en la frontera, donde la policía le comunicó que no le permitían pasar, sin pronunciar la palabra “expulsión”.El diario marroquí As Sabah informó hoy sobre lo sucedido y señaló que el padre Esteban es considerado en Marruecos “persona non grata”, entre otras cosas porque se sospecha que utilizaba su cargo para trabajar ocultamente con los servicios secretos españoles, para los que redactaba continuos informes sobre la vida de los subsaharianos.

Padre Esteban, el cura de los nadies
al que Marruecos ha expulsado

El jesuita español Esteban Velázquez no volverá a Nador hasta una nueva orden que, quizás, no llegue nunca. El veto de la dictadura alauí deja huérfanos a los inmigrantes que, en condiciones deplorables, se esconden en los montes cercanos a la valla de Melilla

 

El padre Esteban Velázquez, en el centro con camisa blanca , junto a los inmigrantes que viven en el Monte Gurugú, en Marruecos, cerca de Melilla.

JAIRO VARGAS

@JairoExtre

MADRID.- “Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos”. Los nadies pueblan el mundo y tratan de moverse por él buscando algo, cualquier cosa, por muchas vallas que tengan que saltar. Los definió muy bien Galeano y siempre hay alguien ─normalmente otro nadie─ que trata de echarles un capote.

Esteban Velázquez, el padre Esteban para quien lo conoce, es uno de esos nadies, aunque lo era todo para cientos de personas de nacionalidad subsahariana que, en su éxodo hacia el norte rico, quedan atrapados en los montes de Marruecos. Este viejo jesuita canario es uno de esos quijotes que el mundo escupe de vez en cuando para acabar chocando de frente con un molino de viento. Su molino, todo un gigante en este caso, es Marruecos, un país al que ya no puede volver.

 

 

Hacía tres años que Esteban vivía en Nador, una ciudad marroquí a apenas 20 kilómetros de Melilla. Allí recogió el testigo de Médicos de Sin Fronteras, que en 2013 abandonó su labor humanitaria en el país porque “no se respetaban los derechos humanos”. En concreto, los de los subsaharianos.

En un duro informe, trufado de imágenes desgarradoras, la ONG daba cuenta del trato de las autoridades alauitas a los inmigrantes: palizasdestrucción de los precarios campamentos o aceptar las devoluciones en caliente de la Guardia Civil en la valla con Melilla son algunos ejemplos. Pero también denunciaba la indiferencia del mundo ante esta inhumana situación. Su misión, en esas condiciones, no tenía sentido.

Así fue como Esteban se estableció definitivamente allí, al frente de la Delegación de Migraciones de la Diócesis de Tánger. Coordina, o mejor dicho, coordinaba a ocho personas que habían trabajado previamente con MSF. Su misión es acompañar a los inmigrantes enfermos o heridos ─ se entiende que tras intentar saltar la valla─ en todo el proceso de atención en el sistema público de salud marroquí, además de hacerse cargo de los medicamentos. Es una de esas personas con las que hay que hablar para informar sobre estos temas, los vive en sus propias carnes.

Su equipo lleva agua, mantas, plásticos y jabón a los asentamientos, incluso tiene un teléfono encendido las 24 horas a las que cualquier inmigrante puede llamar. “No sólo cuando se hacen daño saltando la valla o cuando se les pega, también cuando una mujer embarazada se pone de parto”, explicaba a Público hace algunos meses.

 

El sacerdote jesuita Esteba Velázquez (centro con camisa blanca con rayas) en la puerta del CETI de Melilla.- FOTO: Cortesía de José Palazón (PRODEIN)

Quizás haya sido esa ─prestar ayuda e informar─ la razón de su velado destierro, porque la dictadura norteafricana no ha dado ningún motivo. Ni a él ni al Arzobispado de Tánger ni al Gobierno español, con quien tiene no pocos acuerdos. Simplemente, la Policía marroquí detuvo al jesuita en el paso fronterizo de Beni Enzar cuando regresaba a Nador tras una corta estancia en Melilla y le informó de que su tarjeta de residencia ya no servía de nada. Algún diario marroquí afirmaba que se le acusaba de proselitismo, de ser unespía de los servicios secretos españoles e incluso que estaba considerado persona non grata en el país.

El religioso confirmaba su expulsión a este diario a través de una corta conversación telefónica. “En realidad no me han expulsado. Simplemente no me dejan volver”, precisaba. Prefiere guardar silencio por el momento, tal y como ha prometido a su Arzobispado, aunque la medida no lo ha cogido de sorpresa.

El Gran Hermano marroquí

El Gran Hermano del reino de Mohamed VI ha sometido a tal vigilancia al religioso y a sus compañeros que el padre Esteban caminaba por Nador mirando hacia atrás en cada esquina, hablando por teléfono en voz baja y desconfiando hasta de los camareros de las teterías. Toda precaución era poca en su constante estado de psicosis, y así pudo comprobarlo este diario durante un breve encuentro en un restaurante del centro de Melilla, en marzo del pasado año. “Maxilares reventados, cabezas destrozadas, ojos perdidos e incluso muertes. Hemos visto de todo”, aseguró entonces a Público el recién expulsado.

“Maxilares reventados, cabezas destrozadas, ojos perdidos e incluso muertes. Hemos visto de todo”

Él es el mejor testigo de lo que las fuerzas de seguridad marroquíes hacen con los inmigrantes, eso que las cámaras no pueden grabar desde el lado español de la frontera, donde el trabajo de informar no es nada fácil. Pero más complicado se torna desde la parte marroquí, donde se exige un permiso especial a los reporteros que difícilmente (eufemismo de imposible) se concede.

 

Una mujer de Camerún, en uno de los campamentos cercanos a la valla entre Marruecos y Melilla.-REUTERS
El sacerdote elogiaba los resultados del trabajo del ACNUR en la valla de Melilla, pero echaba en falta que observaran también en la otra parte, donde dice, sólo se preocupan de la trata mientras los derechos humanos de cientos de personas se violan cada día.

El padre Esteban ha relatado a varios medios en qué estado ha llevado al hospital a los golpeados, cómo se realizan violaciones de mujeres subsaharianas en el Gurugú y otros montes aledaños, cómo es el negocio de la trata de éstas en Marruecos, cómo funcionan las mafias que cuelan a quien puede pagárselo en suelo español o cuántos cadáveres se han recuperado en Marruecos tras el naufragio de una patera.

Información sensible que haría saltar las alarmas en cualquier Estado de derecho, pero que en Marruecos, el país vecino con el que España hace negocios, se censura y, si consigue cruzar la frontera, se castiga tarde o temprano. Eso es precisamente lo que le ha ocurrido al padre Esteban, que asegura estar “tranquilo y feliz” desde que nadie le vigila en Melilla. Al menos sus ocho compañeros, de varias nacionalidades, siguen sobre el terreno.

 

LAS ORGANIZACIONES DE MIGREUROP EN ESPAÑA PIDEN LA INTERVENCIÓN DIPLOMÁTICA ESPAÑOLA TRAS LA EXPULSIÓN DE ESTEBAN VELÁZQUEZ POR PARTE DE MARRUECOS

Publicada 28 de Enero de 2016 10:33

Fuente: migreurop

El pasado 11 de enero al sacerdote jesuita Esteban Velázquez le fue denegada la entrada en Marruecos y requisado el permiso de residencia marroquí del que era titular cuando intentaba entrar al país vecino a través de Melilla. Este religioso católico ha sido el responsable en Nador de la Delegación de migraciones del Arzobispado de Tánger desde hace 3 años, durante los cuales se ha destacado por la defensa de los derechos fundamentales y la atención humanitaria de las personas migrantes y refugiadas que se encuentran en tránsito en el norte de Marruecos como etapa final de su periplo migratorio hacia Europa. También realizaba una importante labor de inclusión social con los jóvenes marroquíes en riesgo de exclusión de la región.

Esta prohibición de entrada a una persona que se destaca por su trabajo en defensa de los Derechos Humanos nos parece enormemente seria porque muestra que, a pesar de determinados gestos llevados a cabo por el Estado marroquí en los últimos tiempos como representativos de una apertura democrática, libertades tan básicas como religiosa, de conciencia y de expresión están muy lejos de ser una realidad en su territorio. La actividad de Esteban Velázquez en Marruecos se ha centrado en la defensa de los derechos de las personas migrantes y refugiadas, en atenderlas desde el punto de vista humanitario, así como en la promoción social de las personas marroquíes más empobrecidas.

Los colectivos de la sociedad civil que trabajamos por los derechos de las personas migrantes y refugiadas en la Frontera Sur consideramos que los verdaderos motivos que subyacen en esta esta expulsión residen en que Velázquez no ha dudado en dar testimonio de las graves vulneraciones a los derechos humanos de las personas migrantes y refugiadas en Marruecos así como de señalar a los responsables de las mismas sin hacer distinciones ya se vean afectadas las fuerzas de seguridad marroquíes, las españolas o a quienes trafican con personas.

Igualmente nos parece inaceptable la absoluta inacción del Gobierno español a la hora de responder ante el trato flagrantemente injusto recibido por parte de uno de sus ciudadanos mientras se vanagloria de tener una “relación privilegiada” con el gobierno marroquí al que felicita por su implicación en el “control” de los flujos migratorios por vías de dudosa regularidad internacional.

Por lo anterior, queremos reconocer públicamente la gran labor que Esteban Velázquez ha venido realizando estos años con la población migrante y refugiada en el norte de Marruecos mostrándole nuestra solidaridad por el atropello injustificado que ha sufrido por parte del Estado marroquí.

Finalmente debemos recordar que las personas desplazadas hasta la zona fronteriza hispano marroquí lo hacen para defender su derecho a una vida digna y que la imposibilidad de acceder a Europa por vías regularizadas provoca una situación de exclusión agravada enormemente por la represión de la que son objeto por parte del Estado marroquí el cual emplea medios proporcionados por la propia Unión Europea, quien solicita y financia a este país para que actúe de gendarme exterior de sus fronteras. El trabajo de Esteban Velázquez y las personas que colaboran con él únicamente pretende mitigar la enorme penuria que sufren quienes se encuentran entre la represión marroquí y la valla de Melilla en la última etapa de su periplo. Es urgente por tanto que se revoque la prohibición de entrada para Esteban Velázquez y se le permita acceder a Nador para continuar con su imprescindible labor.

A la Iglesia de Dios que peregrina en Tánger

 

 

Publicado el Miércoles, 27 Enero 2016

Nos hacemos eco de la afectuosa carta abierta de Monseñor Agrelo a la Diócesis de Tánger en lo referente a la situación vivida por nuestro querido compañero el P. Esteban Velázquez en el servicio a la Iglesia más necesitada:

A la Iglesia de Dios que peregrina en Tánger

A todos vosotros, ungidos por el Espíritu para llevar el evangelio a los pobres, “gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”.

Me gustaría que esta carta fuese escrita, como lo han sido siempre, sólo por compartir entre nosotros pensamientos de fe, esperanzas de futuro, proyectos nacidos al calor de la caridad; pero hoy os escribo obligado por acontecimientos que están afectando con notoriedad a la vida de esta Iglesia.
Lo sucedido:
El día 11 de enero, a nuestro hermano Esteban Velázquez Guerra, que desde Melilla regresaba a su residencia habitual en Nador, las autoridades marroquíes le comunicaron que no se le permitía entrar en Marruecos.
De ello habían sido informados por el Gobierno de Marruecos tanto el Sr. Encargado de Negocios de la Santa Sede como el Sr. Embajador de España. Pero de los motivos de la decisión, que yo sepa, a nadie hasta el día de hoy se ha dado información.
En principio, por respeto a las instituciones y a las autoridades del Reino del Marruecos, y a la espera de que hubiese algún tipo de aclaración, por parte de la diócesis de Tánger decidimos mantener un discreto silencio sobre lo sucedido.
Desde hace unos días, los hechos son noticia en la prensa, y eso me obliga a comentar con vosotros lo que hasta ahora guardaba en el corazón y en la oración.

 

Lo primero:
Antes de cualquier otra consideración, quiero dejar constancia de mi estima por el P. Esteban Velázquez, de mi cariño hacia él, de mi amistad personal con él, de mi agradecimiento porque aceptó en su día venir a trabajar en esta diócesis, de mi pena por verlo en la situación actual, y de mi orgullo porque, con su dedicación a los pobres, sobre todo a los inmigrantes, ha aliviado muchas necesidades y ha embellecido la vida esta comunidad eclesial.
Lo otro:
Habéis de saber –para mí fue una sorpresa cuando me lo dijeron-, que conceder o denegar el acceso al territorio de un estado soberano, es competencia exclusiva y discrecional de sus autoridades.
A mi entender, las leyes que conceden a los Estados esa autoridad discrecional sobre las personas, contradicen espíritu y letra de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Esas leyes son evidencia de la hipocresía con que los Estados aplauden en los foros internacionales lo que es justo y hacen en sus casas lo que es injusto, reconocen y aprueban sobre el papel lo que a toda persona le es debido, y se reservan el derecho de pisotearlo como si nunca lo hubiesen reconocido y aprobado.
A nosotros, queridos, nos toca reconocer la autoridad, respetar la legalidad, sin dejar por ello de denunciar la iniquidad: Una legalidad injusta es una injusticia legal.
Lo nuestro:
En Marruecos nos protege un Dahir real, un documento sencillo que dice bien de Marruecos, de su pueblo, de su hospitalidad.
Amparados por ese documento, vivimos serenamente en medio de la comunidad musulmana nuestra fe cristiana, celebramos nuestros ritos, administramos nuestros bienes, y desarrollamos multitud de actividades a favor de los pobres.
Eso, queridos, es lo nuestro. 
No necesitamos más protección de la que tienen los pobres. No necesitamos ser menos vulnerables que un emigrante en las fronteras de los Estados. No nos sirve ser más fuertes de lo que somos. No queremos ser distintos de Cristo Jesús.
No os inquietéis por vuestra vida, por vuestro trabajo, por vuestro futuro: el Señor sabe lo que os hace falta. Se ocupa de vosotros el mismo que viste los lirios del campo y alimenta las aves del cielo. No tengáis miedo.
Sed agradecidos con todos los que, de cualquier modo, hacen posible vuestra misión de llevar ayuda a los pobres. 
Todos tenéis experiencia de esa complicidad humanitaria por haberla encontrado en la sociedad civil marroquí, en las fuerzas del orden, en las instituciones del Estado. Que vuestro agradecimiento estimule su generosidad.
Conclusión:
Yo doy gracias a Dios por vosotros, por la gracia que se os dado en Cristo Jesús, porque en él habéis sido enriquecidos en todo. Le doy gracias siempre por vuestra fe, por vuestro trabajo, por vuestra entrega, por vuestra vida.
Y os pido, queridos, que, con vuestra oración y vuestra cercanía afectuosa, acompañéis el camino del P. Esteban en esta etapa de su vida que se abre a nuevos horizontes y nuevos desafíos.

Tánger, 27 de enero de 2016.

+ Fr. Santiago Agrelo
Arzobispo de Tánger

 

 

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