Plan Colombia: un balance a 15 años de su implementación: Oto Higuita


ALAI AMLATNA, 03/02/2016.- El Plan Colombia, estrategia antinarcóticos y contrainsurgente, es presentado al mundo y al país como un éxito militar y político. Nada más falaz, si tenemos en cuenta el daño y tragedia causado a la población civil durante el conflicto armado de más de cinco décadas.

En primer lugar, un balance sobre el Plan Colombia debe hacerse teniendo en cuenta no solo los intereses de los que lo diseñaron e implementaron, las elites en el poder en Colombia y los Estados Unidos, quienes hoy nos recuerdan sus éxitos; sino también los intereses y la voz de las víctimas de un largo conflicto armado que causó centenares de miles de asesinatos, desaparecidos, secuestrados, violados/as y millones de desplazados.

Segundo, si bien el Plan Colombia se implementó en una primera fase como una estrategia para combatir el tráfico de drogas ilícitas y reducir el flujo y los cultivos de coca al 50% durante sus primeros 6 años (1999 – 2005); además de mejorar la seguridad retomando las áreas controladas por grupos armados ilegales; en el informe presentado por la Oficina de Contabilidad del Gobierno de Estados Unidos(GAO) al Presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Joe Biden en el 2008, se afirma que este objetivo no se cumplió, y que había que darle un nuevo impulso. http://www.gao.gov/products/GAO-09-71

Esta estrategia de guerra fue concebida durante los períodos presidenciales de Andrés Pastrana (1998-2002) y Bill Clinton (Estados Unidos 1997-2001), para poner fin a las amenazas a la democracia que plantea el tráfico de drogas y el terrorismo, según el Departamento de Estado de los Estados Unidos, restablecer el control del Estado y la legitimidad en áreas de importancia estratégica previamente dominadas por grupos armados ilegales, a través de un enfoque por fases que combina seguridad, lucha contra el narcotráfico, y las iniciativas de desarrollo económico y social. http://go.usa.gov/3AvWC

Por eso hacer el balance sobre su impacto y resultados, no sólo debe tener en cuenta el inmenso costo del mismo, 10 billones de dólares, o el debilitamiento de la insurgencia de que hablan los estrategas que lo diseñaron; es fundamental contar, además, con la voz de las millones de víctimas que la guerra causó y donde el Plan Colombia fue determinante. http://goo.gl/eeOWvJ

Antecedentes del Plan Colombia

Los antecedentes del Plan están en el cambio de la correlación de fuerzas entre insurgencia y Estado ocurrida a partir de la segunda mitad de los años 90. La presidencia de Andrés Pastrana (1998-2002) se dio en un contexto de ofensiva de las guerrillas de las FARC, que lo llevaron a iniciar los diálogos del Caguán durante su gobierno buscando ganar tiempo para diseñar el Plan Colombia, con la ayuda y asesoría de las agencias de inteligencia de los Estados Unidos.

Aquel momento de preocupación que se vivía entre las elites en el poder, lo registró así la prensa: “La segunda mitad de la década de los años 90 fue, tal vez, la más aciaga de las etapas que han padecido las Fuerzas Armadas de Colombia. Se vivieron la tomas de Mitú, capital de Vaupés, que duró tres días en poder de las FARC, donde fueron asesinados 20 policías y secuestrados 81; la masacre de Puerres (Nariño), con 31 soldados asesinados en septiembre de 1996; de la vereda El Billar, Cartagena del Chairá (Caquetá), en marzo de 1998 con 64 soldados muertos, 19 heridos y 43 secuestrados, y la toma del cerro de Patascoy (Nariño) el 21 de diciembre de 1997, con 11 militares muertos y 18 secuestrados.” http://goo.gl/eeOWvJ

Ante esta delicada situación, las élites en el poder alcanzan un amplio consenso sobre la necesidad de reorganizar, fortalecer y pedir asesoría, entrenamiento y ayuda militar de los Estados Unidos para contener el avance de la guerrillera y buscar su derrota.

Para Pastrana y sus asesores del Pentágono el objetivo principal con los diálogos era frenar el avance de la guerrilla, retomar el control de amplios territorios cambiando el balance de fuerzas, superando la desmoralización de las tropas. De ahí el contenido contrainsurgente del Plan y la importancia de ganar tiempo, mientras se fortalecían y dotaban de más y mejores equipos de guerra las Fuerzas Armadas, que en adelante aparecerían ante la opinión y el país rejuvenecidas por una campaña publicitaria e ideológica permanente, lanzada a través de los grandes medios de comunicación y agencias de inteligencia, mostrándolas como los verdaderos héroes de la patria y las garantes de la seguridad de todos los colombianos. Al tiempo que se utilizaba la misma campaña para lanzar una ofensiva publicitaria de desprestigio y guerra sucia contra la insurgencia, que generara en el imaginario público la idea de que aquellas guerrillas históricas, ahora eran unos simples narcoterroristas que habían perdido su norte político y la condición originaria de rebeldes en armas, contra un Estado opresor.

El ex presidente Pastrana mismo ha reconocido en innumerables ocasiones que el objetivo con los diálogos no era la paz con las guerrillas, sino el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas y la recuperación del terreno perdido ante el avance sostenido y en progreso de éstas.

Para la guerrilla los diálogos se rompieron por la falta de decisión y voluntad política del Estado y sus Fuerzas Armadas en contener el paramilitarismo que se expandía por el país. Pero habría que preguntarse si al Estado en aquel momento le convenía deshacerse de una aliado estratégico como el paramilitarismo, que llevó a cabo la misión de generar terror como ningún otro ejército podía hacerlo, en las bases y apoyos de la guerrilla (población civil). De ahí el apoyo y asesoría por parte de las Fuerzas Armadas estatales al paramilitarismo, permitiéndole desarrollar las operaciones de guerra sucia y terrorismo contra la población. Que como se vio durante los años siguientes, sembró de muerte y desolación campos y ciudades.

Sin duda, al conocer que su enemigo histórico en realidad se estaba preparando militarmente para enfrentarlas, a través de una estrategia integral contrainsurgente, pensar que los diálogos se iban a sostener era ingenuo.

La CIA, el Pentágono y el Departamento de Estado en el diseño del Plan Colombia

En un amplio artículo publicado por The Washington Post de diciembre del 2013, se explica y describe con detalle el papel de la CIA, el Pentágono, el Departamento de Estado y las agencias de inteligencia estadounidenses en la guerra en Colombia. Allí se afirma, con base en entrevistas a altos funcionarios estadounidenses y colombianos, cómo a través de un programa de operación encubierta, la CIA ayudó a las Fuerzas Armadas colombianas a asesinar más de 20 comandantes de la guerrilla. Los fondos de donde proviene la financiación de la operación encubierta,“ un multimillonario presupuesto para operaciones secretas [que]no hace parte del paquete de $ 9,000,000,000 de dólares de la mayoría de ayuda militar de EE.UU. del llamado Plan Colombia”.http://goo.gl/uPvYwO

La operación encubierta consiste en proporcionar dos servicios esenciales: inteligencia en tiempo real que permite ubicar los líderes de las FARCy el ELN, y, a partir de 2006, una herramienta particularmente eficaz con la que matarlos. Una bomba convencional de 500 libras con un equipo de orientación con Sistema GPS de $ 30.000 dólares que la transforma en una bomba inteligente de alta precisión. Las bombas inteligentes, también llamadas munición guiada de precisión o PGM, son capaces de matar a una persona en la selva densa y tupida si su ubicación exacta puede ser determinada y las coordenadas programadas en el cerebro pequeño de la computadora de la bomba.

De esta forma, se afirma en el artículo, fueron asesinados altos mandosde la guerrilla como Raúl Reyes en el 2008, en Ecuador, hecho que desató un conflicto diplomático entre el gobierno de Álvaro Uribe y el de Rafael Correa; el Negro Acacio, Martín Caballero, y decenas de mandos medios y combatientes.

Para asegurarse de que los militares colombianos no harían un mal uso de las bombas, los agentes de inteligencia “aparecieron con una solución novedosa. La CIA mantendría el control de la clave cifrada insertada en la bomba, que descifraba las comunicaciones con los satélites GPS de tal forma que pudieran ser leídos por los ordenadores de la bomba. La bomba no podía alcanzar su objetivo sin la clave. Los colombianos tendrían que pedir la aprobación para algunos objetivos, y si hacían mal uso de las bombas, la CIA podría negar la recepción de GPS para uso futuro.”

Sin embargo, el artículo del The Washington Post no suministra información del impacto de esa guerra fallida contra las drogas, de más de 40 años, que se inició desde los años 70 durante el gobierno de Richard Nixon contra la población campesina y civil; ni sobre los bombardeos indiscriminados y fumigaciones de cultivos de pan coger, que sigue empleando el ejército que fortalecieron con la ayuda, asesoría y entrenamiento militar, a través del Plan Colombia, causando terror sobre poblaciones que sufren por no tener otra alternativa de subsistencia que cultivos de coca, y de vivir en territorios en disputa militar.

Nadie duda de la participación e injerencia abierta y directa del gobierno de los Estados Unidos en el largo conflicto armado. Los beneficios son mutuos: defender un aliado como Colombia para seguir con el TLC, la extracción de petróleo, carbón, oro, minerales estratégicos, adquisición de materias primas a bajo costo, asegurar la inversión de capitales extranjeros, mantener las siete bases militares en abierta violación a la soberanía y sin consulta previa a la ciudadanía, y buscar estabilizar y terminar con una guerra de guerrillas que no pudo derrotar, aunque sí cambiar la correlación de fuerzas y llegar a un consenso con sus aliados colombianos, para establecer unos diálogos de paz que pongan fin al conflicto armado.

En un país que aún no transita de la guerra a la paz, la reconciliación y normalización de la vida democrática, no hay mucho para celebrar, menos cuando sigue siendo una de las sociedades más desiguales del mundo, donde la brecha entre ricos y pobres en lugar de disminuir aumenta.http://goo.gl/e3v2UM

En cambio el informe ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad, del Centro Nacional de Memoria histórica, si entrega cifras. Allí se indica que entre 1958 y el 2012 murieron 220.000 personas como consecuencia del conflicto armado, de los cuales 180.000 eran civiles; 25 mil fueron desaparecidos; 27 mil secuestrados; casi 6 millones desplazados de sus tierras y expropiados de sus bienes; y más de 5 mil fueron asesinados, mal llamados falsos positivos, (http://goo.gl/FPwORV) por las Fuerzas Armadas y reportados como guerrilleros caídos en combate. http://goo.gl/sjiYFC

Si se tiene en cuenta los intereses políticos, económicos y militares de los autores del Plan, Estado Unidos y la elite dominante colombiana, éste arroja un resultado bastante positivo, a pesar de su prolongación en el tiempo, el elevado costo, y una guerrilla debilitada.

Pero si se consideran los intereses de la población afectada, principalmente campesinos pobres, comunidades afro e indígenas y sectores urbanos empobrecidos y desplazados, el Plan Colombia significa una trágica y horrorosa experiencia una vez que sus derechos fueron vulnerados, perdieron sus seres queridos, sus tierras, sus bienes, además de haber soportado el sufrimiento y horror de la guerra.

Para lograr una verdadera reconciliación entre toda la familia colombiana, algo muy probable hoy, se requiere como condición que todos los que causaron, apoyaron y asesoraron la guerra asuman su responsabilidad histórica, contando la verdad de lo que pasó con las múltiples y sistemáticas violaciones de los Derechos Humanos, restituyendo el honor y dignidad a millones de víctimas de comunidades campesinas, afros, indígenas, trabajadores, estudiantes, profesores, intelectuales, sindicalistas, defensores de Derechos Humanos, reparando sus pérdidas materiales, devolviendo sus tierras, y comprometiéndose a nunca más permitir esta larga noche de horror.

Por eso los autores y estrategas del Plan Colombia, no podrán salir de más de cinco décadas de guerra en Colombia con las manos limpias, las tienen manchadas con la sangre de miles de ciudadanos colombianos inocentes.

Un acuerdo de paz para que sea estable y duradero pasa por un compromiso serio con la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición.

Celebremos cuando el fin de la guerra sea un hecho real y con ella culmine la larga noche de terror. La reconciliación sea el camino que conduzca a una paz estable y duradera, y a la construcción de la justicia social.

– Oto Higuita es Licenciado en Historia Económica de la Universidad de Estocolmo, Historiador y ensayista. Vocero de Marcha Patriótica Antioquia –oto.higuita@gmail.com

URL de este artículo: http://www.alainet.org/es/articulo/175208

Un obispo llamado deseo


Rufo González- Pepe Mallo

feb092016

 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

[Comparto, querido Pepe, lo que dices sobre la autoridad eclesial:
“Quiero recalcar que el “episcopo” no era impuesto desde “arriba” (entonces no existían “arribas” ni “abajos”), sino designado por cada una de las iglesias; y, como miembro de la comunidad, no gozaba de supremacía ni hacía alarde de autoridad, pues su autoridad consistía en el servicio, en la “diakonía”.

Pienso que mientras la Iglesia no rehaga su teología del poder, no puede haber reforma evangélica en su organización. Hace años que se viene pidiendo que el primado de la jararquía (papa, obispo, párroco y vicarios) abandone el dominio (expresado en términos “de jurisdicción”, monarquía absoluta…). Y pase a ser “primado de servicio”, desinteresado, inspirado en el modo de vida de Jesús, Cabeza de la Iglesia, y ejercido en humildad fraterna. Si la autoridad de la Iglesia se vive y se ejerce en el Espíritu de Cristo, volvemos al antiguo “primado de servicio” de los primeros siglos de la Iglesia. Si seguimos inspirados en el imperialismo romano, envuelto en religiosidad interesada, seguiremos viviendo en primados no evangélicos: “de honor” (prohibidos en el evangelio, pero reales en nuestra Iglesia) y “de jurisdicción” (pura autoridad y poder, que niega u oculta el servicio verdadero). Los primados de honor no tienen sentido en la Iglesia, nadie los puede conceder con la autoridad de Cristo, y nada pueden ayudar al crecimiento espiritual. Es sólo vana gloria. Desde el evangelio sólo tiene valor “el primado de servicio”: ministerios para afianzar la fe y apacentar a los hermanos para que se mantengan en el Amor. Es el primado pastoral, ministerial. Primado que no suplanta a la comunidad, sino que favorece su crecimiento, desarrolla sus carismas, respeta procesos de organización, de elección de sus responsables, etc. Así serían posibles comunidades adultas, dignas de la persona y del evangelio de la libertad guiada por el amor de Jesús. Rufo González]

Escribe Pepe Mallo:

“Es muy cierto que si alguien aspira a ser obispo, aspira a un cargo muy noble. Es necesario, pues, que no se le pueda reprochar nada. Que sea marido de una sola mujer, hombre prudente, juicioso, de buenos modales, acogedor y hospitalario y que sea capaz de enseñar… , que sepa dirigir su propia casa, y cuyos hijos le obedezcan y respeten; pues quien no sabe presidir su propia casa, ¿cómo cuidará de la Iglesia de Dios?” (Tim. 3,1-5)

¡¡¡Si san Pablo levantara la cabeza!!!

Esta exquisita semblanza paulina de quien aspire a dedicarse al cuidado de la Iglesia contrasta claramente con el modelo de obispo que hoy tenemos. Al menos en tres características básicas: la elección, la jurisdicción y el celibato. Bien sabemos que en estos comienzos de la Iglesia el cargo del “episcopo” no estaba aún definido como lo entendemos actualmente. Parece que con este nombre se designaba a los “elegidos por la comunidad” para “coordinar” los diversos servicios. Quiero recalcar que el “episcopo” no era impuesto desde “arriba” (entonces no existían “arribas” ni “abajos”), sino designado por cada una de las iglesias; y, como miembro de la comunidad, no gozaba de supremacía ni hacía alarde de autoridad, pues su autoridad consistía en el servicio, en la “diakonía”. Asimismo, en esta relevante exhortación, san Pablo no hace ascos al matrimonio del obispo; al contrario, establece que, como ministro responsable, sepa dirigir convenientemente su casa y que sea ejemplo de esposo y padre. De todas formas, yo me sospecho que el paradigma de obispo que Pablo propone en este delicioso texto, visto desde nuestra perspectiva actual, podemos considerarlo como “idílico”.

Trasladándonos al presente, los obispos españoles, a todas luces, hoy son noticia

Por una parte, las recientes investiduras: Hace un tiempo, la designación de Carlos Osoro como arzobispo de Madrid en sustitución del eximio Rouco Varela. Recientemente, el nombramiento del sacerdote navarro Juan Carlos Elizalde como obispo de Vitoria. Algunas semanas antes, el que era obispo de Calahorra y de la Rioja, Juan José Omella, era promovido a la relevante diócesis de Barcelona. Y las nominaciones que están aún por venir, dadas las sedes vacantes… Según los analistas, estas designaciones marcan la línea ideológica y pastoral que el papa Francisco ha diseñado para España. Ellos mismos declaran sus intenciones. Osoro afirma “estoy a muerte con el Papa. Estoy entusiasmado”; Elizalde –al que alguien ha definido como “un obispo para confirmar en la fe y en la esperanza”-: “Seguir saliendo hacia las periferias que señala el Papa Francisco”. Omella en Barcelona ha apuntado que “evangelizar en la actualidad requiere una conversión y no anclarse en viejos métodos o en ideologías mundanas”. Y se les preconiza como fautores de la “primavera de Francisco” en nuestro país.

Por otra parte, no faltan quienes, de una forma o de otra, describen a ciertos jerarcas como “cazadores despechados que están al acecho y no consienten que el Papa les deje en evidencia.” Y sin cortarse un pelo, aportan nombres y apellidos, cargos, destinos y profesiones. No es para menos. El dogmatismo religioso imperante en España ha configurado y caracterizado nuestra manera de pensar y proceder seguramente más de lo que sospechamos. Y es que la sombra inquisitorial y nacionalcatólica de Rouco es alargada. La raíz del problema no está en la institución. Está en el dogmatismo. No se puede negar que un significativo sector de la jerarquía eclesiástica y de asociaciones católicas se han atrincherado en posiciones conservadoras, intentando perpetuar los privilegios, algunos otorgados y otros adquiridos, de los que ha disfrutado y sigue disfrutando un amplio sector de la Iglesia. De vez en cuando se producen rotundas manifestaciones de una doctrina y praxis religiosa con rancio sabor medieval, de una moral sexual intransigente y ultramontana, protagonizadas por obispos como el de Alcalá de Henares, lanzando soflamas incendiarias contra los homosexuales, o el de Córdoba que tilda la fecundación artificial de “aquelarre químico de laboratorio”, o Munilla, de San Sebastián, que osa dogmatizar que los resultados del 20-D “son el retrato de una sociedad enferma”, o Cañizares sembrando sospechas acerca del peligro que los refugiados podrían traer a Europa…

“Burocratización del espíritu”: mera teoría, puro barniz

En no pocos obispos españoles se ha puesto de moda la “burocratización del espíritu”. Está sucediendo en este “Jubileo de la Misericordia”. Se lanzan a proclamar privada y públicamente, en homilías, foros y pastorales, las maravillas de las innovaciones y mensajes de Francisco, pero todo se queda en mera teoría, puro barniz. (Todavía oigo el eco de aquellas palabras del obispo de la diócesis de Getafe: “Hay que abrir las ventanas para que entre el aire fresco”, y tengo la impresión de que se le han debido encasquillar las manijas… ¡¡Puede empezar por levantar las persianas del seminario!!) Estos creídos “auténticos creyentes” están bajo el influjo de una concepción enferma de la autoridad, que nada tiene que ver, aunque la confundan, con la autoridad del servicio (diakonía). ¿De qué son referentes estos obispos?, ¿de qué son ejemplo para la sociedad, para la gentes de los barrios, para los desempleados, para tantos sencillos creyentes que esperan una palabra de ánimo ante su situación? Me cuestiono si su “episcopado” refleja lo que Jesús vivió, si su “sucesión apostólica” es realmente la de los Apóstoles del Maestro de Galilea. Desde luego, desde su “erótica del dogmatismo” en nada se parecen a la imagen de obispo que nos propone san Pablo.

La mayoría proviene de curias o seminarios

Hay todavía un problema candente. El nombramiento de los obispos se hace desde Roma, prescindiendo de los intereses y voluntad de los cristianos de la diócesis que han de gobernar. Y desde Roma no son promovidos precisamente los cristianos o sacerdotes más predispuestos al servicio. Más bien son encumbrados al episcopado sacerdotes que ostentan teológicos títulos académicos y que se han distinguido en promover más el moralismo, el ritualismo y la práctica religiosa cultual que el ministerio pastoral. Nuestra Conferencia Episcopal en más de un 60% la componen gentes trasnochadas. Nombrados según el dictamen de unas camarillas que se mueven aquí y en Roma. La mayoría proviene de curias o seminarios. Son personajes sin brillo, sin resortes pastorales. El obispado es para ellos honor, poder, mando y lucimiento. En la actual estructura de la Iglesia hay algo que impide a los obispos actuar pastoralmente, como enviados, y les fuerza a actuar como funcionarios. Y siempre con el uniforme, el imprescindible traje clerical.

Hombres creadores de comunidad

El obispo de una comunidad diocesana ha de ser elegido desde la Iglesia Misterio de Comunión, en la sinodalidad y colegialidad presbiteral. Cualquier sacerdote, cura de barrio o rural puede ser perfectamente un candidato válido. Los obispos del s. XXI deberían de tener la obsesión por “crear verdaderas comunidades”. Estos hombres creadores de comunidad habrían de salir de las iglesias que presiden; así no estarían en sus diócesis “de paso” y percibiéndolas sólo como meros peldaños de ascenso en su carrera. De esta manera, tendríamos el obispo deseable para las iglesias de estos tiempos. El relevo de Benedicto XVI por Francisco ha insuflado a la iglesia a escala mundial un nuevo estilo. Pero, ¿hasta qué punto el papa Francisco ha presionado sobre la Iglesia española para que aquí se apliquen esas recetas que él mismo proyecta para toda la Iglesia?

Posdata. Tradicionalmente se ha catalogado a los obispos en progresistas y conservadores. Yo añadiría que hay obispos de centro…, de “centro de salud”.

Pepe Mallo

http://www.redescristianas.net/un-obispo-llamado-deseorufo-gonzalez-pepe-mallo/

CHILE: Juan Carlos Cruz: La Iglesia Católica no hace nada concreto contra el abuso sexual


21:33hr

Juan Carlos Cruz, denunciante del caso Karadima, relató en Lo que Queda del Día la expulsión del abogado Peter Saunders de la comisión vaticana que aborda los casos de abuso sexual, donde él mismo fue vetado de una reunión donde expondría el caso del obispo Juan Barros. Calificó como “una vergüenza y una burla” lo que está pasando.

http://www.cooperativa.cl/noticias/pais/iglesia-catolica/juan-carlos-cruz-la-iglesia-catolica-no-hace-nada-concreto-contra-el/2016-02-10/184300.html

La sabiduría de la vida de James Martin, SJ en:  Mi vida con los Santos


WOMENSWORK

La unidad de los santos cristianos se basa en su compromiso con Jesucristo. Como los primeros discípulos, que confiaba en el juicio de su Maestro, que debe confiar en las razones de Dios para llamar a la gente muy diferente de nosotros, a pesar de que esas razones pueden seguir siendo mi, “Está bien Señor

serio para nosotros. Como jesuita he reunido con frecuencia las personas que han cantado las alabanzas de otro jesuita a quien había escrito rápidamente apagado como demasiado bajo o demasiado o demasiado cerebral intratable para hacer algún bien. Es un recordatorio de la sabiduría de Aquel que nos convoca y nos envía en una misión.

Pg. 386:

Tal vez, de hecho, todo lo que mantuvo a los discípulos díscolos juntos fue el mismo Jesús – no tanto su dependencia de él para resolver los desacuerdos ‘pero su confianza fundamental en él. Es posible que hayan dicho: “Está bien, Señor, no me gusta que otro compañero mucho, y yo realmente no lo entiendo, pero si usted dice que es parte de nuestro grupo, que es lo suficientemente bueno para mí.

“Mi vida con los Santos” de James Martin, SJ; pg 385:

Respuesta de Bridget María:

Esto realmente golpea la casa mientras caminamos como compañeros/as y es igual en nuestra católico Movimiento Mujeres Sacerdotes. El reto es permanecer abierto a la llamada del Espíritu para vivir nuestro seguimiento contemporáneo en una diversidad liberador, unificado! 

Bridget María Meehan, ARCWP

Publicado por Bridget María Meehan en 15:55

http://bridgetmarys.blogspot.com.co/2016/02/wisdom-for-life-from-james-martin-sj-in.html

EE.UU. Miércoles de Ceniza Servicio para la Paz Fuera de la Casa Blanca


10 de febrero, el año 2016

Arte Laffin de Dorothy Day Catholic Worker hace una cruz de ceniza en
la carretera después de que nos lleva en la canción.


activistas por la paz se sostienen señales a medida que participan en la liturgia.
Janice Sevre -Duszynska, ARCWP participa en el Miércoles de Ceniza Servicio, testigo de la paz fuera de la Casa Blanca

La valentía de Astrid Helena: José Fernando Flórez


José Fernando Flórez

José Fernando Flórez

En términos de costo social, el escarnio público es lo que más teme el abusador: aprovecharse de la debilidad del prójimo solo es rentable cuando se hace clandestinamente y el abuso permanece en secreto.

5:52 p.m. | 9 de febrero de 2016

“La valentía es la textura última de la libertad”, escribe José Antonio Marina en uno de los libros más inteligentes que leí el año pasado: Anatomía del miedo. Un tratado sobre la valentía (Editorial Anagrama, 2014). Lo maravilloso de estudiar la valentía es descubrir que se trata de una construcción de la inteligencia, de un fenómeno típicamente humano. Mientras el miedo es un mecanismo biológico que compartimos con otras especies (algo que nos viene dado en nuestro equipo natural de supervivencia), la valentía es una manifestación ética reservada a los seres humanos, que además constituye la máxima expresión tangible de su libertad porque les exige, para materializarse, la movilización de una gran fuerza de voluntad con el objetivo de sobreponerse a una situación injusta.

Se suele confundir el valor con la ausencia de miedo. Nada más alejado de la realidad, pues el miedo es condición de la valentía. La falta de miedo es temeridad e incluso psicopatía. La persona valiente, en cambio, actúa a pesar del miedo que la invade, transmutando así el instinto en una experiencia voluntaria que la hace más libre. Por esta razón, un carácter miedoso puede dar nacimiento a una personalidad valerosa, y allí estalla con toda su luminosidad el resplandor de la libertad humana, del débil que se vuelve fuerte gracias al coraje que lo singulariza como especie. Paralelamente, el cobarde no puede ser libre, y por lo tanto siempre será infeliz, mientras el valiente pavimenta el camino hacia su propia felicidad. Espero, en estos dos primeros párrafos, haber dejado sentada con toda claridad la idea de que la valentía es una creación humana altamente deseable en términos morales.

Son conocidos los detalles del episodio que terminó con la renuncia de Jorge Armando Otálora a su cargo de Defensor del Pueblo, gracias al valor de su secretaria privada, Astrid Helena Cristancho, quien lo denunció públicamente por acoso laboral y sexual a pesar de la embestida machista que era de preverse en su contra, en un país acostumbrado a revictimizar a las mujeres que son acosadas sexualmente. La denuncia y la subsiguiente renuncia del funcionario se produjeron también gracias al valor de un periodista que decidió apoyar esta causa esencialmente porque le pareció justa.

“¿Por qué no se quedó callada?”, me preguntó el otro día alguien realmente sorprendido de que Astrid Helena hubiera salido a dar la cara, a sabiendas de que ello le valdría el rechazo de buena parte del colectivo machista y de que no podía anticipar el resultado de una sentencia penal que es por definición imprevisible. “Porque la hace libre”, fue mi respuesta. Al margen del resultado del proceso judicial (en el que el acervo probatorio que hasta ahora conoce el público parece indicar la culpabilidad del denunciado), el rédito social y también personal para la víctima de cualquier abuso cuando tiene el coraje de destaparlo es enorme. La hace sentir mejor frente a sí misma al verse como alguien valiente y, en esa misma medida, más libre, pero además tiene un efecto positivo en cadena porque anima a las demás víctimas de abusos similares a visibilizar sus dramas personales.

La mejor forma de combatir cualquier forma de abuso es visibilizándolo. Aunque el abusador suele ser alguien de quien abusaron y no pudo superar las secuelas psicológicas que le dejó el abuso, esto explica pero no justifica sus actos. En términos de costo social, el escarnio público es lo que más teme el abusador: aprovecharse de la debilidad del prójimo solo es rentable cuando se hace clandestinamente y el abuso permanece en secreto. Estoy seguro de que el próximo alto funcionario colombiano proclive al maltrato de sus subalternos se lo pensará dos veces antes de no moderarse. En estos casos, la censura social y la función de prevención de la pena cumplen un papel crucial en la reducción de los delitos.

Colombia es un país de abusadores. De jefes que maltratan a sus empleados y se creen con derechos sexuales sobre ellos, pero también de cónyuges abusivos con sus parejas y padres maltratadores con sus hijos, con frecuencia en nombre del amor. El “amor” es una palabra tan manoseada en estos expedientes que el propio Otálora quiso disfrazar su abuso con ella: “Si de algo soy culpable fue de haberme enamorado”, dijo ante los medios en su defensa. No pocas veces, abuso y amor están en relación de falsa sinonimia cuando se trata de justificar el maltrato.

La normalización del abuso en cualquier sociedad tiene directa relación con la debilidad del Estado. Cuando el Estado no consigue reaccionar eficazmente contra el maltrato de sus niños, mujeres, ancianos, minorías y demás personas en situación de indefensión, se convierte en caldo de cultivo para todo tipo de injusticias. La escandalosa tasa de impunidad superior al 90 por ciento que tiene Colombia (somos el tercer país en el Índice Global de Impunidad, que mide a los 193 miembros de la ONU, superados solo por México y Filipinas) es una manifestación de la incapacidad del Estado para cumplir su función más básica, que es garantizar la seguridad de la población.

Platón consagró uno de sus diálogos socráticos (Laques) a discutir sobre el valor. Una de las preguntas debatidas fue si la valentía era susceptible de enseñarse. Mientras para Laque, general de los atenienses, la cobardía era algo que no tenía cura, Sócrates, siempre optimista sobre la perfectibilidad del hombre, pensaba que el valor, como toda virtud, podía aprenderse.

En este, como en tantos otros asuntos, pienso que Sócrates tuvo razón. La valentía, al igual que cualquier virtud, no solo puede enseñarse sino que tiene un efecto multiplicador: cuantos más virtuosos haya para enseñarla, la virtud se propagará con mayor eficacia. Por eso me parece deseable apoyar cualquier manifestación de valentía o, dicho de otra forma, cualquier causa justa. Adelante, Helena.
José Fernando Flórez Ruiz
* Abogado y politólogo. Profesor de la Universidad Externado de Colombia

@florezjose

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/la-valentia-de-astrid-helena/16505424

Campaña de la Fraternidad 2016 apuesta al ecumenismo para el cuidado de la ‘Casa Común’


Cristina Fontenele
Adital

Lanzada oficialmente este miércoles de cenizas, 10 de febrero, en el auditorio Don Helder Cámara, en la sede de la CNBB [Conferencia Nacional de Obispos de Brasil] en Brasilia, la IV Campaña de la Fraternidad Ecuménica (CFE) 2016 tiene como tema “Casa Común, nuestra responsabilidad”. La campaña está en sintonía con los discursos del Papa Francisco sobre la responsabilidad conjunta de la Casa Común y utiliza el ecumenismo para unir fuerzas en defensa del derecho al saneamiento básico y de políticas públicas que garanticen el futuro del planeta.

conic

Realizada por la CNBB y por el Consejo Nacional de Iglesias Cristianas de Brasil (Conic) cada cinco años, la Campaña se realiza de manera ecuménica, con diferentes expresiones religiosas. La primera CFE fue organizada en el año 2000 y tuvo como tema “Dignidad humana y paz”. En 2005, la segunda edición trató sobre “Solidaridad y paz”, y en 2010 el tema fue “Economía y vida”.

Durante la conferencia de prensa para el lanzamiento de la campaña, Don Flavio Irala, presidente del Conic, destacó que la iniciativa pretende movilizar a las iglesias, la sociedad y al gobierno alrededor de la urgencia de que se implemente el saneamiento básico como un derecho humano fundamental. Según él, la campaña, que viene siendo elaborada desde hace por lo menos dos años, enfrentó algunos desafíos, como por ejemplo, una actual coyuntura religiosa que no siempre está abierta a las cuestiones ecuménicas. “Sin embargo, el Espíritu Santo sopla cuando y donde quiere y él sopló para que esta campaña se realizara”.

En una carta leída en rueda de prensa, el Papa Francisco expresó su adhesión a la campaña. “Yo me uno a todos los cristianos de Brasil y a los que en Alemania se involucran en esta Campaña de la Fraternidad Ecuménica, pidiendo a Dios que nos enseñe a descubrir el valor de cada cosa, a contemplar con encanto, a reconocer que estamos profundamente unidos a todas las criaturas en nuestro camino con su luz infinita”.

El Sumo Pontífice destacó también la importancia del acceso al agua potable como una cuestión de supervivencia. “En la encíclica Laudato Si’, recordé que el acceso al agua potable seguro es un derecho humano esencial, fundamental y universal porque determina la supervivencia de las personas y, por lo tanto, es una condición para el ejercicio de los otros derechos humanos; y que la grave deuda social para con los pobres es parcialmente saldada cuando se desarrollan programas para proveer agua limpia y saneamiento a las poblaciones más pobres”.

conic

Números

Datos divulgados por la campaña muestran que:

·Brasil es considerado un campeón mundial en el desperdicio de agua;

·las empresas de abastecimiento de agua presentan índices de pérdida de agua tratada de hasta el 60% (Instituto Brasilero de Geografía y Estadística – IBGE);

·el 82% de la población brasilera no tiene acceso al agua tratada (Sistema Nacional de Información sobre Saneamiento Básico – 2013);

·más de 100 millones de personas no tienen acceso al desagüe sanitario;

·el 39% de los desagües sanitarios son tratados;

·diariamente, se arrojan a la naturaleza el equivalente a 5 mil piscinas olímpicas de desagües sanitarios sin tratamiento;

·el 10,6% de los domicilios no son contemplados por el servicio público de recolección de residuos sólidos (PNAD/2013);

·Brasil está entre los 20 países del mundo en los cuales las personas tienen menos acceso a baños;

·entre las principales consecuencias de la falta de saneamiento y de agua potable se encuentran enfermedades como el cólera, la hepatitis, la fiebre tifoidea, infecciones intestinales. En el mundo, un niño muere cada 2,5 minutos por no tener acceso al agua potable;

·en 2013, hubo 340.000 internaciones por infecciones gastrointestinales (DATASUS);

·Brasil genera aproximadamente 150.000 toneladas diarias de residuos sólidos;

·cada persona genera, en promedio, 1 kilo de residuos sólidos diariamente;

·São Paulo genera entre 12.000 y 14.000 toneladas diarias de residuos sólidos.

Vea el video del Conic presentando la IV Campaña de la Fraternidad Ecuménica 2016.


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Cristina Fontenele

Periodista.
Correo electrónico

cristina@adital.com.br
crisfonte@hotmail.com

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