Iglesias en Inglaterra se convierten en circos y ferias


The Guardian informa que 394 iglesias cristianas están “disponibles” para ser remodeladas, reformadas y utilizadas para otros fines.

  • IGLESIA
  • 6 ABR 2016
REINO UNIDO. – Hubo un tiempo en que llamar una iglesia de “circo” se consideraba ofensivo. Pero hoy en Gran Bretaña es un elogio. El templo de la iglesia anglicana de la ciudad de Bristol ya hospeda el proyecto Circomedia.

La organización Visit Churches muestra en su página como millones de libras se gastaron en 2010 por la renovación del edificio que fue construido en el siglo 18. Desde entonces el programa que involucra a adolescentes de bajos ingresos, llama la atención y se considera un “modelo” para “optimizar” el uso de los templos.

La financiación del gobierno es a través del England Arts Council, dirigido a los edificios pertenecientes a la iglesia oficial del país. El espacio también se puede alquilar para una amplia gama de eventos y actividades, como conferencias, recepciones de bodas, eventos de caridad, filmación y ferias de empleo.

The Guardian informa que 394 iglesias cristianas están “disponibles” para ser remodeladas, reformadas y utilizadas para otros fines. Debido a su liberalismo teológico, la Iglesia dejó de predicar la salvación por la fe en Jesús, la Iglesia Episcopal Anglicana del Reino Unido ha sufrido una crisis financiera constante.

Oficialmente, la Iglesia de Inglaterra tiene 15.700 iglesias y 42 catedrales. Nueve mil se encuentran en zonas rurales, en los suburbios de 4.800 y 1.900 en el centro de la ciudad. La frecuencia media de asistencia a los servicios es de 30 personas en las áreas rurales y 103 en zonas urbanas.

Con la caída de la membresía cayeron las donaciones. Sin donación no hay pastores y obispos de apoyo. Los viejos edificios también tienen un alto costo de mantenimiento. Una solución era volver a ajustar las instalaciones. Hay algunas reglas que prohíben que los espacios sagrados se conviertan en bares o casinos.

No pueden ser alquilados a otras denominaciones religiosas

Pronto, el templo de la iglesia de St Mary-at-the-Quay, en Ipswich, se convertirá en una clínica psiquiátrica. La St Cuthbert en Copnor, será la sede de un centro comunitario con el centro de salud y un preescolar. Otros templos pueden convertirse en mercados de frutas y verduras y otros templos en escuelas de circo.

Hay muchos proyectos siendo estudiados. Eddie Tulasiewicz, director de comunicación de National Churches Trust, que cuida dos templos de la Iglesia de Inglaterra, dice que cada caso se estudia si se tiene en cuenta la historia del local. En algunos templos, se pueden hacer los servicios en ocasiones especiales, tales como la Pascua y Navidad.

Mateo McKeague, responsable por Conservation Trust, que supervisa las reformas en los templos dice que “la idea de que las iglesias deben ser sólo lugares de culto es una visión muy moderna”. Según él, desde el principio del protestantismo en el país, cuando se empezaron a construir en el Reino Unido, la mayoría de los templos, en ese momento, las iglesias tenían diferentes funciones, pues actuaban como un lugar de culto, escuela e incluso centro médico.

Crisis teológica y declive

La última encuesta muestra que la Iglesia de Inglaterra tiene menos de 800.000 fieles que asisten a una de sus iglesias los domingos. Las tasas son menos de la mitad que en la década de 1960, cuando el liberalismo teológico se convirtió en norma. Actualmente la iglesia anglicana acepta el matrimonio homosexual y tiene líderes abiertamente homosexuales.

En el último censo del gobierno, el cristianismo sigue siendo la religión más grande de Inglaterra y Gales, con 33,2 millones de seguidores. Una disminución de 4,1 millones en comparación con el censo anterior de 2001. En promedio, durante las últimas dos décadas, se cerraron 25 templos cristianos en el país por año. La previsión para el 2016 es cerrar al menos 2.000 templos.

http://www.noticiacristiana.com/iglesia/2016/04/iglesias-inglaterra-circos-ferias.html

DE SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ A RAIMON PANIKKAR: Carmiña Navia V.


 

Impresiona leer las declaraciones firmadas por estas dos luces fulgurantes del cristianismo en la víspera de sus muertes. Declaraciones separadas por tres siglos, por un continente y por condiciones muy diferentes pero con un fondo común que las hermana.

Poco antes de la fecha de su  muerte, en 1695, la monja mexicana declara:

Aquí arriba se ha de anotar el día de mi muerte, mes y año. Suplico por amor de Dios y de su Purísima Madre, a mis amadas hermanas las religiosas que son y en lo de adelante fueren, me encomienden a Dios, que he sido y soy la peor que ha habido. A todas pido perdón por amor de Dios y de su Madre. Yo, la peor del mundo. Juana Inés de la Cruz.

El 15 de Febrero de 2008, Raimon Panikkar declara:

Me siento miembro vivo y sacerdote de la Iglesia, y quiero mantener con ella la comunión hasta el final.

Deshago todos los vínculos que tengo como resultado del matrimonio contraído, siempre teniendo en cuenta los principios de misericordia y de la caridad cristiana.

Estas declaraciones me han impresionado, cada una en sí misma y en el fondo tan similar del que proceden.

Dos espíritus independientes, lúcidos, luchadores, dedicados a la búsqueda del conocimiento, a la construcción del saber en diferentes ámbitos de las ciencias humanas, sociales y científicas. Dos personas que a lo largo de sus vidas tuvieron posiciones críticas frente a la institución y asumieron ideas y proyectos heterodoxos. ¿Qué los lleva a desdecir de su vida casi al final? ¿Qué los lleva a entregarse a una autoridad que antes cuestionaron? ¿Qué hay en esa iglesia con la que ambos quieren la comunión, que los obliga así a borrar páginas de su vida por las que antes lo dieron todo?

En el caso de Sor Juana se han intentado diferentes respuestas, una de las más acertadas es la búsqueda realizada por Octavio Paz en su obra: Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe y la de la película inspirada en este mismo texto, Yo, la peor de todas,  de María Luisa Bemberg, que recomiendo sea vista por todas las personas mínimamente interesadas en averiguar sobre esta mujer, que inaugura el feminismo en América Latina. Parece claro que el temor a ser enjuiciada por la inquisición fue uno de los influjos en su inentendible decisión, igualmente la debilidad misma que la epidemia de cólera causa en ella y en su alrededor.

En el caso de Panikkar, su biografía, recientemente editada en español, magníficamente escrita por Maciej Bielawski[1], intenta algunas pistas aunque la verdad, en este sentido, plantea más interrogantes que respuestas. Y es a este libro al que me quiero referir ahora. Se trata de un vehículo muy acertado para aproximarnos a la vida de un hombre extraordinario, cristiano del siglo XXI, roturador de caminos nuevos e inéditos.

En general a Panikkar se le ha “recluido” en el mundo del diálogo interreligioso y nombrarlo a él es connotar su carácter de cristiano hindú, esto es así indudablemente. Pero con él, con su teología y sobre todo con su espiritualidad  nos encontramos con muchísimo más, que es lo que precisamente esta biografía transparenta.

El autor se propone evocar el mito Panikar para lograr desglosarlo y llegar al meollo de cada época, de cada momento, de cada situación; en este camino logra una profunda empatía y comunión con su biografiado. Nos muestra entonces a un itinerante del saber y de la experiencia espiritual que desde muy joven encuentra y predica la unidad entre la vivencia religiosa y un compromiso con el conocimiento profundo del mundo y de la realidad. En algunos momentos y senderos cercano a Theilard de Chardin. Se anticipa a la sensibilidad ecológica que nos enseña a vivenciar la tierra como una auténtica madre. Nos muestra a un Panikkar profundamente holístico empeñado en descubrir, vivenciar y mostrar la unidad profunda del TODO, como el mismo lo plantea:

El monje sería entonces la persona que busca primero una unidad dentro de ella misma, y después una unidad culminante con el universo entero. (De, Elogio de la sencillez).

A lo largo de caminos muy variados este espíritu inquieto va encontrando sus propias huellas: Transita por el Opus Dei, se sumerge en el Hinduismo, recoge experiencia intelectuales y cristianas de Europa y Norteamérica… logra una síntesis inigualable que preside y orienta su vida. De su mano recorremos una nueva cara de la tradición y la teología cristianas. A través de este texto nos enteramos que una frase tan popular y repetida como: el cristiano del siglo XXI será místico o no será… es suya y no de Rahner quien la dio a conocer.

En sus años de madurez nos regala esa preciosa elaboración La Plenitud del hombre[2]en la cual la experiencia cristofánica sale de la cárcel en la que la teología dogmática la ha encerrado y se universaliza y se hace cósmica. En sus obras más connotadas este hombre-espiritual nos descubre un nuevo rostro de la Divinidad, un rostro no reñido con la sensibilidad y el saber del hombre y la mujer del siglo XXI.

La biografía de la que hablamos y estas  líneas que escribo, sólo son una invitación a beber en las fuentes Panikkeanas, es allí dónde podemos enriquecernos con este original camino. Podemos recomendar especialmente: La experiencia mística, Elogio de la sencillez, Iniciación a los vedas… vías sencillas de introducirnos en este bosque luminoso.

Y al final las preguntas: ¿Qué sostiene una iglesia en la cual para mantener la comunión hay que desdecirse de una vida caminada pausadamente y a conciencia? ¿Qué pasa para que los y las grandes: Teresa de Ávila o Theilard, tenga que exclamar en sus últimas horas, muero al fin hijo o hija de la iglesia? ¿Por qué siempre la insistencia eclesial en ser el único camino y en unas ortodoxias y rigideces que nada tienen que ver con el llamado y la invitación amorosa del maestro de Galilea? ¿Por qué el empeño en marcar con fuego en los espíritus una sensación permanente de deuda, de culpa,  cómo si nos mantuviéramos en los inicios de la ley mosaica y no hubiéramos atravesado las sendas del amor propuesto por Jesús y por otros profetas como Isaías?

Ojalá pensar sobre la vida de estos grandes hombres y mujeres: Teresa de Ávila en su quinto centenario, Panikkar en su reciente biografía publicada, Theilard o sor Juana siempre vigentes… nos ayude a fortalecer nuestras propias sendas. Ojalá el Papa Francisco logre hacer triunfar su anhelo de misericordia y esa misericordia quiebre las estructuras eclesiales férreas e inhumanas que muchas veces rigen en la casa de Pedro.

Carmiña Navia Velasco

Octubre 2015

 

 

[1] Maciej Bielawski:

PANIKKAR, una biografía – Traducción: Jordi Pigem

Editorial Fragmenta, Barcelona 2014

[2] Raimond Panikkar:

 La Plenitud del Hombre

Ediciones Siruela, Madrid 1999

http://carminanaviavelasco.blogspot.com.co/

   LAURA RESTREPO Y SUS MIRADAS AL MAL: Carmiña Navia Velasco


                                                   

La escritura de Laura Restrepo está siempre habitada por evocaciones, connotaciones, intertextualidades. En su nueva obra nos obliga a pasearnos por el Bosco y el Greco, por Cervantes, Shakespeare y Proust, por los llamados Padres de la Iglesia… porque desde todos esos lados son iluminados los fantasmas que arrojan luz sobre una escritura poblada de imágenes, de sentidos, de premoniciones… de reflexiones en profundidad. Todo este paseo tiene sin embargo un anclaje claro y definitivo: el cuadro El Jardín de las delicias, oleo de Hieronymus Bosch, el Bosco. Un hilo discursivo lo podemos encontrar en ese diálogo permanente con el profundo simbolismo que habita esta pintura. Es como si los relatos que constituyen el nuevo libro de Restrepo quisieran encontrar su lugar precisamente en ese universo extraño y misterioso que es la pintura.

Por ello la obra se abre precisamente con un proemio que es una divagación sobre este tríptico, titulada: Peccata Mundi,  en la que antes que nada se nos dan retazos y pinceladas de esta obra pictórica. Se nos remite a uno de sus dueños: el rey español Felipe II, reconocido en mucho ámbitos por sus afanes inquisitoriales inmisericordes y sus persecuciones a enemigos y hasta a amigos de ayer. El jardín de las delicias o placeres, habla en su tejido del pecado del mundo al que el proemio nos introducirá. En una fusión permanente nos vamos a encontrar entonces con los límites entre el mal y la bondad, límites imprecisos que  a veces se oscurecen y en ocasiones se fulguran. Cómo si en el fondo de esta escritura se ahogara una pregunta por los juicios morales más evidentes en nuestra sociedad. Estos límites imprecisos son una de las obsesiones de la autora a lo largo de toda su obra. Muchos de sus personajes destellan ternura o acogida en medio de sus atrocidades y otros dejan ver ambigüedades y sentimientos negativos en medio de su aparente corrección.

Irina la joven estudiosa del fresco, enlaza este proemio con el primer relato: Las Susanas en su paraíso. A partir de aquí entramos en un mundo más cotidiano, más prosaico, en el cual de repente irrumpe una fuerza inesperada que aunque haya sido anticipada narrativamente, descoloca las cosas y nos deja en el borde de abismos diferentes.

Las Susanas viven en su Jardín de las delicias, rodeadas de servidores, aisladas de su alrededor en el cual fuerzas paramilitares y oscuras, hacen desastres y matanzas que no las tocan. A san Tarsicio, el poblado de negros, que alberga las vacaciones de estas tres mujeres ricas y blancas, se llega atravesando Los Montes de María, región tristemente conocida del nor-este colombiano. Sobre la región podríamos decir muchas cosas, pero sinteticémosla en una: La violencia que dejó 56 masacres, cientos de miles de desplazados, ruina económica y una gran tristeza entre los cultos y luchadores campesinos de esta región entre Sucre y Bolívar tiene raíces hondas…

[¿Cómo se fraguó la tragedia de los montes de María?:

http://www.verdadabierta.com/la-historia/2676-icomo-se-fraguo-la-tragedia-de-los-montes-de-maria].

En el límite inmediato de la hacienda de las Susanas, se ubican los habitantes del pueblo, que despliegan ante ellas todas sus ventas y rebusques para aumentar con sus visitas los escasos ingresos. Dos mundos que aunque no se mezclan se miran mucho, la mirada de unos se posa sobre la piel de las otras, la mirada de ellas penetra sus quehaceres, sus cuerpos y sus bailes. La champeta se proyecta sobre la narración con su ritmo y su ondulación de caderas y músculos. En un momento, esas miradas rompen las barreras y el mundo de los negros irrumpe transgresivamente en el universo de las mujeres blancas. El Nenito atrae a Diana y desde la primera mirada de este reencuentro, que se nos narra en detalle, el desenlace está anunciado. Cuando se consume el deseo y el paraíso se agiganta, sobreviene el caos que a manera  de juicio final arrasa con cualquier señal de vida en esa hacienda que se queda vacía, esperando un regreso que no culmina. ¿Finalmente el verdadero mal ha tocado el mundo de las Susanas? Es una pregunta que queda flotando en el ambiente, el relato no resuelve todo, diferentes lecturas siempre son posibles.

Con la destrucción de uno de los jardines de las delicias se nos deja en el exilio y frente a frente con la viuda,  un asesino meticuloso, obsesivo y perfeccionista que planifica en detalle cada asesinato y no perdona jamás a sus víctimas desde el  momento en que le son encomendadas. El mal lo encontramos aquí en los términos definidos por Hannah Arendt, en su propuesta sobre la banalidad del mal. Este ejecutor de la muerte, cuando nos relata su vida, sus tareas y hazañas, su rutina… no cae jamás en un cuestionamiento, en una angustia, no conoce la sensación de arrepentimiento. Siente que se distingue entre los otros de su calaña por su exactitud, por su rigurosidad… por lo que denomina su pulcritud y la ausencia de rastros en que se mueve.

Pero por una casualidad del destino, de esas que la tragedia griega maneja tan bien, la tarea focalizada por el relato nos muestra los días en que la viuda se enamora perdidamente de la hija del que ha de ser su víctima. El amor y la pasión, como siempre ocurre, le enredan la vida y entonces él pasa a desvelarse, a seguirla, a averiguar sus días. Todo deja de interesarle menos ella que concentra sus fuerzas y atenciones. En su discurrir la encuentra débil y con necesidad de protección, tentación difícil de superar para un sicario. Su destino se tuerce: ahora está dispuesto a morir, a recibir el castigo por la única acción buena  que ha hecho. El castigo llega por los únicos pasos que no se lo han ganado.

El relato tercero nos enfrenta a un tema eterno de la literatura, del arte, de la psicología: una forma muy especial de Edipo. Forma muy especial porque en realidad ese padre y esa hija lo son sólo en términos biológicos. Ana, la protagonista nos  cuenta varias cosas: en primer lugar su ausencia total de padre, ausencia que se llena con fantasías, con deseos equívocos, con rechazo a la madre o a los tíos… ausencia y vacío que se llena con literatura, con libros, con un juego sexual sin sobresaltos ni secretos. El amor entre el padre y la hija viene dado en el relato en forma natural, sin sorpresas ni preguntas… La narración no se detiene en las conciencias, sólo en el acontecer que se resbala sin problemas cada noche en la cama. El abrazo de Perucho y su hija tiene lugar en una estancia en la que de nuevo el Jardín del Bosco preside.

Pero aunque la conciencia no se dice, ese encuentro de cuerpos termina siendo una alta dosis de rencor acumulado que se manifiesta en la violencia con que el padre se da en su cabeza contra la pared o los barrotes de la pieza-testigo y en el repudio final por parte de la joven. No tenemos acceso a los pensamientos de Perucho, sólo a sus arrebatos… todo lo vemos con los ojos de la hija a la que en un momento le llega a ser insostenible su pecado o más bien el pecado del padre. Ella rechaza (repudia en términos shakesperianos) a su padre… Y curiosamente recurre a su  madre como a su salvadora. El abordaje de este tema es valiente y de frente, y al mirar la pareja paseándose por los campus de la Universidad norteamericana los lectores nos preguntamos dónde radicó el mal: ¿en el enamoramiento de la hija o una vez nuevamente en el abandono del padre? Ese grito de angustia:

Hubiera querido abrazar a mi padre pero no ahí, no así. Hubiera querido quererlo de otra manera, darle vuelta a la naturaleza de mi amor, expulsarlos bichos negros de la charca, exterminar la ponzoña de gusanos. Limpiarlo todo y dormir en paz…

nos habla de una conciencia con deseos de estar limpia… Pero ese No-Padre se hace sombra obsesiva, se convierte en síntoma en términos psicoanalíticos.

Y es esa ausencia radical del padre la que vuelve a jugar en, Lindo y malo ese muñeco.Otra forma de Edipo en unas formaciones sociales en las que el padre no sabe ni desea estar presente. Arcángel debe asumir las funciones del padre, del marido, del jefe y proveedor del hogar… ante una madre demasiado ocupada en la sobrevivencia como para preocuparse de por cuáles caminos va su hijo hasta llegar a casa con el dinero para el pan. En este cuento la autora por medio de un potente juego del lenguaje y la palabra nos acerca a los barrios marginales de ladera, aquellos en los que las nociones tradicionales del bien y del mal se han invertido en ocasiones y se han desvanecido en otras, en medio de una sociedad líquida, según la propuesta de Zygmunt Bauman. Encontramos de nuevo esa banalidad que mata, roba o se divierte tumbando una escalera aunque ello ponga en peligro la vida de un albañil.

El hijo se siente amado por su  madre y reconocido por ella en su función de proveedor y protector en medio de la escasez y del peligro. Eso le basta; con satisfacción del deber cumplido, recibe su pan dulce o su sopa en la noche. Por eso su jardín de las delicias se desmorona y su vida tiene una especie de final y sobre todo de mudez, cuando descubre su desaprobación. Arcángel no se ha planteado jamás el interrogante por la moralidad de lo que hace o lo que deja de hacer: consigue el pan, con eso basta. Se sienta por las tarde a mirar el paisaje en medio de una calma aparente o real… Por ello al constatar la reprobación maternal en la carne de su hermano menor, pierde su norte y la voz narrativa nos deja ad portas de un interrogante. Final abierto como muchos de los de Laura Restrepo.

El relato más extraño de los siete que componen el conjunto, es El Siriaco, también el más directamente religioso. Este loco estilita en sus ardores religiosos nos recuerda al Sleepy Joe de Hot Sur o al ángel caído de Dulce compañía… La diferencia y cercanía o lejanía entre la simple religión y la mística. ¿Qué se esconde detrás de estos efluvios? Todo el ambiente del mundo ficcional es exótico: el universo que rodea al rico y poderoso Nemérodes, el santo Gebrayel que anuncia las desgracias… el niño que conversa con las ranas y con las ovejas. ¿Estamos ante un soberbio en ciernes que no puede hablar con sus semejantes o simplemente ante un “ido” cuya cabeza perdió la llave de regreso? ¿Siriaco está inspirado en Simeón el estilita y sus siguientes émulos o su existencia narrativa es fruto de otras preocupaciones que pueden hallar respuesta en esas columnas del desierto? Es claro que la autora quiso trasladarse al antiguo oriente, en las puertas mismas del desierto y explorar motivaciones y deseos. ¿Es lícito pensar en alguna interpelación a la Siria de hoy?

Aún en medio de lo más puro, de lo más aparentemente religioso o “espiritual” se esconde lo macabro y alguna sutil forma de mal… aunque sea la soberbia como lo dice el paratexto de Agustín de Hipona que antecede al relato: La soberbia es deseo de alcanzar una altura perversa. Siriaco y su mundo, sus fanáticos y seguidores, se diluyen, de deshacen entre la arena del desierto cuando la madre intenta rescatarlo de esta y de otras locuras. Otra vez una madre persiguiendo a su hijo tocado de locura, una madre que intenta retenerlo en este lado del mundo y un hijo que es halado por otras dimensiones de la existencia, dimensiones extrañas cuya clave de acceso no alcanzamos a descubrir.

No soy capaz de vislumbrar vestigios de maldad alguna o presencia del mal, en los protagonistas de la bella nouvelle de remembranzas y amor, Olor a rosas invisibles, ya publicada anteriormente por la autora. El término pecado que preside esta colección de relatos tal vez pueda aplicársele, aunque no sin antes haberlo discutido. El Diccionario de la Real Academia de la lengua, define así el pecado: Transgresión voluntaria de preceptos religiosos. Cosa que se aparta de lo recto y justo o que falta a lo que es debido. El triángulo formado por Luicé, Eloísa y Solita  no parece mostrar una infidelidad matrimonial en la que se causa un daño irremediable. Los juegos del deseo son incontrolables lo dijo el viejo Freud y las angustias y peripecias de este hombre demasiado mayor para encontrarse con un amor de juventud llaman a la ternura más que a cualquier condenación. Pero claro, en términos eclesiales y por extensión, sociales se trata de una trasgresión.

Para visualizar más la malicia del adúltero que la desazón del viejo, es imprescindible y necesario ponerse en  el punto de vista de la esposa engañada. Es claro que la inocente confianza de Solita es burlada, pero la condena no llega sino desde una mirada estricta yapegada a la ley… Esta expresión en términos cristianos nos habla más bien de una falla que de un camino justo. La música de fondo del Adagio de Albioni nos acompaña en el placer de esta lectura.

Más de una vez en las obras de Laura Restrepo subyacen interrogantes abiertos o retos éticos, preguntas a la moralidad vigente… Es el caso de algunos de estos relatos. Desde mi punto de vista, el cuento que más pone el dedo en la llaga en este sentido, es Amor sin pies ni cabeza.  Cuento de factura impecable en el que la narradora ejerce de periodista-entrevistadora. ¿Desde qué patrones y situaciones juzgar a esta víctima que se hace victimaria? Desde la asepsia y la distancia nunca sabremos cuáles son las razones de la sobrevivencia.

Mirada desde el feminismo Emma la  descuartizadora ¿cómo sería juzgada? El relato nos muestra los detalles del mundo recreado: la cárcel y sus rituales malévolos para acercarse a los presos o presas… las guardianas, las oficinas, las rejas y paredes, las reglas, y de nuevo El Jardín de las delicias que tal vez en esta ocasión refleje los infiernos en vez de las delicias

La narración y el punto de vista de la protagonista son sencillos, directos, no tienen pierde. Mató a su hombre en estricta defensa propia porque la maltrataba. El maltrato es ahogo sicológico, asfixia de la vida: te defiendes o te hundes irremediablemente. Emma escogió salvarse. La sevicia que le pusieron otros a ese desbaratar el cuerpo, ella no se la puso. Su mirada fue más sencilla “más limpia” podríamos decir. Y de nuevo un reto ético flota en el aire: En un país con altísimas tazas de impunidad en la violencia de género ¿el lícito hacer justicia por mano propia?

Y sin embargo allí habita el horror. Un vez más la mutilación, el descuartizamiento, el hachazo de la vida en pedazos… habita las preocupaciones, las obsesiones y los ejes temáticos de nuestra autora. Tal vez una vez más la clave la encontramos en El Bosco y su pintura en la que el mundo interior se deshace en pedazos. Esta lectura nos remite de nuevo al primer texto: al proemio… y luego a cada uno de los relatos, en busca de una mayor inteligencia de lo que se nos dice.

Carmiña Navia Velasco

 

Santiago de Cali, Marzo de 2016

http://carminanaviavelasco.blogspot.com.co/

BOLETIN UTOPÍAS: HECTOR A. TORRES ROJAS


Donne e Chiesa.Reformadoras del mundo: Isabel Gómez Acebo


Sobre la mujer y la mejor forma de ser cristiano

“La reforma de las mujeres nació de la mística y la caridad”

 06 de abril de 2016 a las 08:30

El movimiento que nació de Jesucristo tenía todas las claves para componer una comunidad igualitaria

La óptica de la mujer religiosa/>

                  La óptica de la mujer religiosa

(Isabel Gómez Acebo).- He recibido de Italia un libro con el título Donne e Chiesa. Una storia di genere, cuya autora es Adriana Valerio. Es una historia de la Iglesia peculiar pues está vista y estudiada desde la óptica de las mujeres, desde una perspectiva de género.

Divide la historia en etapas que van desde la persona de Jesús hasta nuestros díasdescubriendo una línea femenina, que apartada del poder, combate sus ideas sobre la mujer y la mejor forma de ser cristiano. En cada período distingue tres elementos: los eventos históricos que ocurrieron y su repercusión sobre las mujeres, la contribución femenina a la comunidad y un personaje emblemático de la época: Blandina mártir, la gran madre María de Nazaret, la reformadora Ángela de Foligno…

El título de los diferentes capítulos nos dice mucho. Llama al periodo entre los siglos I y IV, La revolución desaprovechada, porque el nuevo movimiento que nació al calor de Jesucristo tenía todas las claves para componer una comunidad igualitaria pero cedió ante la presión de la sociedad romana. Le dedica a la alta Edad Media otra sección que titula La dinámica del poder. Inculturación y asentamiento, describiendo el establecimiento definitivo de la Iglesia con sus claves diferenciadas de la religión judía y su ascenso al poder dentro del Imperio. Distingue dentro de la modernidad dos grandes épocas La reforma gregoriana y el renacimiento femenino y La Iglesia tridentina y la reforma de las mujeres, en los que resalta el florecimiento de la caridad, de las místicas y el descubrimiento de la Biblia en lengua vernácula con las posibilidades de estudio que se abrieron para las mujeres no conocedoras del latín.

Los capítulos finales están dedicados a los últimos siglos con Revolución y movimientos (siglos XVIII y XIX) y Mujeres, derechos y democracia (siglos XX y XXI) cuyo protagonismo femenino es más conocido y estudiado. Termina el libro hablando sobre las posibilidades de una historia alternativa con perspectivas de cambio para un futuro más esperanzador para las mujeres.

Como dice Adriana las mujeres han podido transformar una vida que estaba predeterminada en libertad, tras obediencias y resistencias, planteamientos ortodoxos y heterodoxos para junto a los varones convertirse en sujetos de esa tradición que continúa remodelando el anuncio cristiano.

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2016/04/06/donne-e-chiesa-iglesia-religion-jesus-dios-papa-mujer-revolucion-resistencia-genero-mistica-caridad.sht

Del desierto al tengo sed: Elena María Molina


En cada ser cohabitan lo múltiple y la carencia, la claridad y la oscuridad, el masculino y el femenino. ¡Qué universo! Somos la síntesis de todo lo creado
Nací y fui educada en una familia, en un colegio y en una universidad católica romana. Y doy gracias a la vida por esas experiencias que me impulsaron en la vida al servicio como fundamento, y las búsquedas interiores, lo que me permite afirmar que siempre tengo sed. Tengo sed de conocimiento, de amor, de ver más allá de lo cotidiano.

Es maravilloso tener sed. Y hay dos situaciones dentro de la vida de Cristo que me tocan el alma. El primero es su encuentro con la samaritana. Creo que es en ella donde he vislumbrado qué es el amor y qué el espíritu religioso.

Para explicarlo, me remito a Annick de Souzenelle para que hablemos del pecado, que es el paso inicial a la comprensión: en cada ser cohabitan lo múltiple y la carencia, la claridad y la oscuridad, el masculino y el femenino. ¡Qué universo! Somos la síntesis de todo lo creado. Y somos llamados a ver, a indagar, a acechar, a conocer y reconocer con nuestras pequeñas claridades nuestro lado obscuro. Hacerlo nos convierte en seres en vía de ser íntegros, completos.

El problema radica en el olvido o la desidia en la mirada sobre el lado obscuro. No hacerlo es darle fuerza y vida de tal manera que él actuará en nosotros de manera autónoma. Y en lugar de hacer y ser portadores de luz, portamos oscuridad. ¡Pecado! ¡Cuál pecado! El pecado es no esclarecer, no vernos, no indagar. “Bendito el pecado de Adam”. Hacer y ser luz o ser y quedarnos en la oscuridad, que gana espacios, más autonomía, más realidades.

Los psicólogos podrían ayudar bastante en este reto de hacer consciente lo que traemos y acumulamos en el inconsciente. Tal vez su lenguaje traería menos rechazo, porque reconocer el espíritu religioso causa malestar, gracias a Dios. Rebelarse contra lo banal del espíritu religioso es el primer paso para uno verse, para uno revelarse.

Pero volvamos a la samaritana, tan próxima a la Magdalena, tan próxima a todas las mujeres. Dame de beber, dice Jesús, que reconoce en ella la infinitud de su amor, de sus búsquedas amorosas. Tantos maridos, tanta necesidad de encontrar el masculino, de encontrarnos. Ese es un gran reconocimiento que pasa desapercibido, la necesidad de entrar en el agua viva del amor que Cristo propone, que es el mismo que ella tiene en abundancia y busca en los otros. No se busca.

Además en el relato de la samaritana queda explícito un segundo impacto: hay que orar en espíritu y en verdad. El que se sienta bien en el templo de Jerusalén, bien; el que vaya al pozo de Jacob, bien; el que vaya a la mezquita, bien; a la sinagoga, bien; o a otro templo, o donde los taitas… y el que no vaya a ninguno, también está bien, si ora en espíritu y en verdad. Si permitimos, si conversamos con lo múltiple interior y con ese otro lado oscuro que nos habita y estamos en búsqueda del agua que calme la sed infinita de amor.

http://www.vivirenelpoblado.com/opinion/

DISCIPULOS Y DISCIPULAS. JOSE ARREGI


Es un “enlace”, para conectar a una conferencia de Jose Arregui.  . Se oye muy bien, y por si  interesa.

José Arregi. Discípulos y discípulas. Jesús frente a una …

hace 2 días – Subido por feadulta

Jesús no quiso fundar una iglesia, pero si hubiera pensado en ello, ¿cómo … José Arregi. … Jesús frente a una .

 

 

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