Homilía 04/24/16 Celebrando el Cristo Cósmico. Rev. Ann Harrington


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Lo que sigue son algunas ideas de Richard Rohr e Ilia Delio, tanto franciscanos, tanto yo creo, son profetas y maestros de la sabiduría. Voy a publicar los enlaces que he utilizado en nuestra página de FB, si usted está interesado en la promoción de su comprensión del Cristo Cósmico ..

El Big Bang se produjo hace más de 13 millones de años. A medida que Dios reveló a Dios mismo en la evolución material de la vida, el Cristo estaba presente. Y esta revelación ha estado en curso desde el principio. En el primer día, Dios dice: “Hágase la luz”. El Cristo Cósmico es la luz que llena todas las cosas desde el principio del tiempo y nos invita a entrar en este reino de la realidad. Dios es amor – el amor que ama al amor. Dios creó el mundo, porque Dios desea compartir ese amor con que podía responder a Dios en la gracia y la gloria. He aprendido en la homilía del Bev Bingle esta semana que la gloria significa “manifestación de la presencia de Dios”. Una de mis citas favoritas es desde el siglo II San Ireneo. El dijo: “La gloria de Dios es una persona completamente vivo”. Jesús es el hombre vivo. Ilia dice que era como un Big Bang, ya que en Jesús, la conciencia de Dios irrumpe. Jesús tenía un conocimiento inmediato de Dios en su vida que rompe a través de la tradición judía. Su misión era tomar lo que está fragmentada en la vida hacen que sea todo si significa desafiar la ley judía o la vuelta a las tablas en el templo. Lo que se opone a una mayor unidad y el amor debe ser desafiada. Jesús marca el comienzo de una nueva integridad Integral. Por lo tanto, Jesús puede ser llamado un fabricante entero, un sanador. Nosotros compartimos sus seguidores en esta misión.

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La iglesia primitiva reconoció que Jesús era el “Cristo”. Pero este conocimiento se perdió. Nuestra religión está llevando a una gran cantidad de equipaje. Nuestro concepto de Dios es para muchos, de origen medieval. Un Dios en alguna parte. El legado de los filósofos griegos está todavía con nosotros. espiritualidad platónica nos da la idea de que Dios está allá arriba y nosotros estamos aquí y todo nuestro camino es salir de aquí e ir allí. Este pensamiento nos lleva a ver la tierra como una mera estación de paso en el camino a algún otro reino celestial y explica la situación ecológica actual nos encontramos en. Nuestro llamado es a abrazar esta sabia casa que ha sido dado a nosotros, a ser consciente de que la belleza está a nuestro alrededor y la vida nunca se detiene estallando.
En el siglo 14 con la invención de telescopios personas vieron algo muy diferente de lo que habían creído. La tierra no era el centro del universo, sino sólo un planeta que giraba alrededor del sol. La iglesia decidió no tratar con esto. Por lo que entonces quiere decir la Escritura? ¿Cuál es nuestro propósito en la creación si los seres humanos no son el principio y el fin de la creación? ¿Cómo podemos llegar a ninguna certeza acerca de Dios en medio de todos estos cambios? filósofo francés del siglo XVII, René Descartes decide sacar a Dios del cosmos y poner a Dios en una persona auto pensamiento. Esto lleva a la iglesia a responder con un fuerte énfasis en la doctrina y la ley. Dios se convierte en juez, el que está “sobre nosotros”. Una vez que separar a Dios del cosmos que no tenga a Dios, que tenga un pensamiento.

Teilhard de Chardin fue un paleontólogo jesuita que dedicó muchos años a partir de la década de 1920 en China en busca de la historia de cómo surgieron los seres humanos y siguen surgiendo. Se puso la evolución y la historia de Cristo juntos. Dijo que la evolución no es una teoría, es la forma en que funciona la naturaleza, es un proceso de despliegue vida. Parece que hay una ley fundamental de la atracción pasando. Las cosas se juntan y forman una nueva entidad. Una nueva complejidad constituye algo más nuevo. Es a causa de lo que había allí que surge algo nuevo, emerge. de Chardin llama a este atractivo fundamental, el amor. El amor es la estructura física del universo. Este universo dinámico de la energía del amor, une, atrae y da lugar a mayor bienestar, una y otra vez. Toda la estructura del universo se orienta hacia más vida, más bienestar, más conciencia. La historia aún se está escribiendo. La evolución continúa a través de nosotros. Somos las flechas de la evolución. Nuestras elecciones y decisiones son fundamentales para la forma en este universo seguirá evolucionando. Todo lo que pensamos, decir o hacer las cosas.

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Se puede ayudar a llegar a un entendimiento de la inmensa proceso que somos parte. Las primeras estrellas emergen 400 millones de años después del Big Bang. Si la evolución es una enciclopedia de 30 volúmenes, los seres humanos aparecen en el último volumen, en la última página, las 2 últimas palabras de la última línea. Somos nuevos en el universo, nos ha dado un papel crucial en la evolución. En efecto, si Cristo es como, dice T., desplegando la orgánica de la vida divina que ha llegado a la conciencia de la persona humana, lo que hace eso nosotros, pero la evolución de Cristo?
En la vida de Jesús vemos lo que el Big Bang se trata, amor derramado por el bien de más vida. La evolución es cruciforme, sufrimiento y muerte a lo largo del camino. La resurrección es un nuevo campo de energía, es por esto que la Iglesia primitiva era tan dinámico. Estaban experimentando algo nuevo, vida nueva, la vida que no tendrá fin. La vida que les faculta para dar su vida por la causa del Evangelio.

A menudo perdemos el Cristo resucitado. Estamos tan impulsados por el instinto de conservación. Estamos tan distraídos por el ruido y el ajetreo y el desorden que no podemos encontrar que “todavía se centra” en el interior, el lugar de la Totalidad integral donde Jesús vivió y se movía y tenía su ser. Es cuando llegamos a conocer el todo en el interior, cuando nos encontramos con el Cristo interno, cuando nos ponemos en contacto con lo que Merton dice que es “la gloria pura de Dios en nosotros”, cuando nos encontramos abrazados en el amor, entonces podemos movernos hacia afuera y se convierten en agentes enteros, reconciliadores, personas de misericordia y compasión.

Ilia define un cristiano como alguien que está conectado a través del corazón y para toda la vida, en sintonía con la inteligencia más profunda de la naturaleza y provocó irresistiblemente por el Espíritu para expresar creativamente los regalos de uno en la evolución del ser y del mundo. A medida que nos abrimos a cambiar, a crecer, a unirse, también lo hará el mundo que nos rodea, porque somos parte de un todo mayor.

Preguntas para la reflexión: Creo que es importante la reivindicación de nuestra bondad. Todos nosotros están involucrados en la toma entera de alguna manera. Los invito a compartir lo que haces para traer la plenitud de sí mismo y el mundo en general.

Lo que le da energía? ¿Qué regalo / s es el Espíritu llamando a expresar creativamente? Que puede estar teniendo un problemita de conciencia de que esto le está llamando.

Si dejamos de usar la palabra católica y dijimos “wholemakers”, espíritu libre Incluido Total del fabricante de la Comunidad, la forma en que el cambio podría cómo pensamos acerca de nosotros mismos y de lo que están haciendo?

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Paul Tabori – Historia de la estupidez humana


¡Cuán estúpidos somos los mortales!

Algunos nacen estúpidos, otros alcanzan el estado de estupidez, y hay individuos a quienes la estupidez se les adhiere. Pero la mayoría son estúpidos no por influencia de sus antepasados o de sus contemporáneos. Es el resultado de un duro esfuerzo personal. Hacen el papel del tonto. En realidad, algunos sobresalen y hacen el tonto cabal y perfecto. Naturalmente, son los últimos en saberlo, y uno se resiste a ponerlos sobre aviso, pues la ignorancia de la estupidez equivale a la bienaventuranza.

Una ligera proporción de estupidez es tan improbable como un ligero embarazo. Más aún, las consecuencias de la estupidez no sólo son cómicas sino también trágicas. Son reideras, pero ahí concluye su utilidad. En realidad, sus consecuencias negativas a todos influyen, y no sólo a quienes la padecen. El mismo factor que antaño ha determinado persecuciones y guerras, puede ser la  causa de la catástrofe definitiva en el futuro.

La locura es fácil blanco, y por su misma naturaleza la estupidez se ha prestado siempre a la sátira y la crítica.

Pero podemos reunir toda clase de datos de carácter semántico sobre la estupidez, y a pesar de ello hallarnos muy lejos de aclarar o definir su significado.

Si consultamos a los psiquiatras y a los psicoanalistas, comprobamos que se muestran muy reticentes. En el texto psiquiátrico común hallaremos amplias referencias a los complejos, desequilibrios, emociones y temores; a la histeria, la psiconeurosis, la paranoia y la obsesión; y los desórdenes psicosomáticos, las perversiones sexuales, los traumas y las fobias son objeto de cuidadosa atención. Pero la palabra “estupidez” rara vez es utilizada; y aún se evitan sus sinónimos. ¿Cuál es la razón de este hecho? Quizás, que la estupidez también implica simplicidad… y bien puede afirmarse que el psicoanálisis se siente desconcertado y derrotado por lo simple, al paso que prospera en el reino de lo complejo y de lo complicado.

Alexander Feldmann, uno de los más eminentes discípulos de Freud, dice: “Contrástase siempre la estupidez con la sabiduría. El sabio es el que conoce las causas de las cosas. El estúpido las ignora. Algunos psicólogos creen erroneamente que la estupidez puede ser congénita. Se atribuye la estupidez a defecto del cerebro; es, afírmase, cierto misterioso proceso físico que coarta la sensatez del poseedor de ese cerebro, que le impide reconocer las causas, las conexiones lógicas que existen detrás de los hechos y de los objetos, y entre  ellos”.

¿Qué es, entonces, un estúpido? “El ser humano”, dice el doctor Feldmann, “a quien la naturaleza ha suministrado órganos sanos, y cuyo instrumento raciocinante carece de defectos, a pesar de lo cual no sabe usarlo correctamente. El defecto reside, por lo tanto, no en el instrumento, sino en su usuario, el ser humano, el ego humano que utiliza y dirige el instrumento.”

Desde este punto de vista, la famosa frase de Oscar Wilde conserva su validez: “No hay más pecado que el de estupidez”.

Pues la estupidez es, en considerable proporción, el pecado de omisión, la perezosa y a menudo voluntaria negativa a utilizar lo que la Naturaleza nos ha dado, o la tendencia a utilizarlo erróneamente.

Debemos subrayar, aunque parezca una perogrullada, que conocimiento y sabiduría no son conceptos idénticos, ni necesariamente coexistentes. Hay hombres estúpidos que poseen amplios conocimientos y puede, a pesar de todo, ser un imbécil. En realidad, la extraordinaria  abundancia de conocimientos a menudo disimula la estupidez, mientras que la sabiduría de un individuo puede ser evidente a pesar de su ignorancia.

Lo mismo nos ocurre con los animales, los niños y los pueblos primitivos. Admiramos la sagacidad “natural” de los animales, la vivacidad “natural” del niño o del hombre primitivo.

Si se trata de una enfermedad del cuerpo, mandamos llamar a un médico; pero no prestamos atención a las enfermedades del espíritu: por una parte nos acecha la lujuria, y por otra lo hacen la envidia, la cólera y la ambición. Como otros tantos caballos desbocados nos desgarran las pasiones, que son algunas fruto de nuestra disposición, y otras del hábito; y una es la melancolía, y otra la locura; ¿y quién busca ayuda, y reconoce su propio error, o sabe que está enfermo?

El ego que piensa correctamente no tiene otra tarea que la de tomar nota de los deseos instintivos. A lo sumo, decide si es conveniente o no seguir estos impulsos en las circunstancias dadas. Esta “crítica” no constituye una cualidad independiente del ego pensante, sino desarrollo final de un proceso instintivo.

Existen individuos en quienes el instinto y el pensamiento están totalmente fusionados; en tal caso nos hallamos frente a un genio, un ser humano capaz de expresar cabalmente sus cualidades humanas. Pero esto es posible únicamente cuando el hombre no utiliza el pensamiento para disimular sus propios instintos, sino más bien para darles más perfecta expresión. Todos los grandes descubrimientos son fruto de la perfecta cooperación entre el instinto y la razón.

Dice el doctor Feldmann: “En la práctica médica a menudo observamos que los medios de expresión- el proceso de pensamiento- parece desplazar completamente los instintos, monopolizando o usurpando el lugar de éstos. El pensamiento es esencialmente una inhibición, y si domina la vida espiritual del individuo, puede determinar la parálisis total de las emociones.  Por consiguiente, el hombre estúpido es tal porque no quiere o no se atreve a expresar su propio yo; o porque su aparato pensante se ha paralizado, de modo que no es apto para la autoexpresión, de modo que el individuo no puede ver u oír las directivas impartidas por sus propios instintos”.

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Sea cual fuere el centro de la actividad individual, el hombre aspira a destacarse del resto. Al mismo tiempo, teme que su intención sea evidente… o demasiado evidente. Procura ocultarla, pero le inquieta la posibilidad de que sus esfuerzos por disimularla fracasen, o de que se frustre su propia ambición. Por eso en muchos casos se abstiene de actuar (estupidez pasiva) o actúa erróneamente (estupidez activa). Si este sentimiento de vergüenza se torna crónico, también la estupidez se convierte en condición crónica.

Con el tiempo, el hombre olvida que su estupidez no es más que un desarrollo secundario; siente como si su condición fuera la de un “estúpido nato”. A medida que la estupidez lo envuelve, y que se resigna a ella, le es cada vez más difícil adquirir conocimientos, y la ignorancia se suma a la estupidez.

Por consiguiente, la estupidez es esencialmente miedo, nos dice el doctor Feldmann. Es el temor a la crítica; el temor a otras personas, o al propio yo.

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Por supuesto, la estupidez tiene diferentes formas y manifestaciones. Algunas personas son estúpidas sólo en su círculo familiar inmediato, o con ciertas relaciones, o en público. Algunos son estúpidos sólo cuando necesitan hablar; otros, cuando se ven obligados a escribir. Todas estas “estupideces limitadas” pueden combinarse.

Ciertas personas demuestran estupidez en las relaciones con el sexo opuesto… padecen una forma de impotencia mental. Hay hombres que preparan cuidadosamente el principio de la conversación, y luego no saben qué decir. Se retraen y renuncian a la tentativa, para evitar  la derrota. El mismo fenómeno se observa en muchas mujeres, aunque ellas pueden refugiarse, en la convención, todavía vigente, según la cual al hombre toca llevar el peso principal de la conversación.

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Si no podemos definir la estupidez (o si sólo formulamos una definición parcial), por lo menos podemos tratar de relacionar con ella la mayoría de las desgracias y debilidades humanas. Pues la estupidez es como una luz negra, que difunde la muerte en lugar de la vida, que esteriliza en lugar de fecundar, que destruye en lugar de crear. Sus expresiones forman legión, y sus síntomas son infinitos.

El prejuicio constituye ciertamente una de las formas más notables de la estupidez.

Los hombres y las mujeres necesitan tener elevada opinión de sí mismos. Y con el fin de alcanzar este objetivo es preciso que nos disimulemos de mil modos distintos la realidad de los hechos. Negamos, olvidamos y justificamos nuestras propias faltas y exageramos las faltas ajenas.”

El prejuicio racial, quizás la forma más común de este matiz de la estupidez, es más o menos universal.

No nace con el individuo. Los niños blancos, por ejemplo, no demuestran prejuicios contra los de color, o contra las niñeras negras, hasta que los adultos se encargan de influirlos en ese sentido.

Oscar Hammerstein en la famosa canción de South Pacific: “Es necesario que te enseñen a odiar…”

En términos generales, el prejuicio es ente pasivo. En cambio, la intolerancia es casi siempre activa. El prejuicio es un motivo; la intolerancia es una fuerza propulsora.

La ignorancia, ¿es otra forma de la estupidez? Desde cierto punto de vista, sí… del mismo modo que la fiebre es parte de la enfermedad, sin ser la enfermedad misma.

Todo esto poco importaría si el estúpido sólo pudiera perjudicarse a sí mismo. Pero la estupidez es el arma humana más letal, la más devastadora epidemia.

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¿Y qué decir de la estupidez de la idolización del héroe? Es el fundamento de todos los gobiernos totalitarios. Ninguna nación, experimentan amor por la tiranía y la opresión. Pero cuando la estupidez del instinto gregario infecta la política, cuando la locura del masoquismo nacional se generaliza, surgen los Hitler, los Mussolini y los Stalin.

¿Duele ser estúpido?” Desgraciadamente, no duele. Si la estupidez se pareciera al dolor de muelas, ya se habría buscado hace mucho lo solución del problema. Aunque, a decir verdad, la estupidez duele… sólo que rara vez le duele al estúpido.

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Por lo que se refiere a la burocracia, la adquisición de autoridad muy frecuentemente determina la pérdida de la inteligencia, la atrofia de la mente y un estado crónico de estupidez.

Nadie negará que los funcionarios gubernamentales son seres humanos. Y no cabe duda de que la mayoría son excelentes esposos, padres afectuosos y buenos ciudadanos.

Pero, sea cual fuere la edad del sujeto, o el país en que desempeñan sus funciones, tan pronto se apoderan de un escritorio y de un mueble para archivo de papeles le ocurre algo misterioso y terrible. La letra reemplaza al espíritu, el precedente anula a la iniciativa, y la norma se sobrepone a la piedad y a la comprensión.

Hay muchas excepciones, pero cada una de ellas constituye la confirmación de la regla.

Las oficinas gubernamentales son viveros de estupidez, y desempeñan el mismo papel que las aguas estancadas en el caso del mosquito anopheles. Es inevitable: aún el burócrata más inteligente sucumbe a la infección.

El papeleo oficial, símbolo de la burocracia, es casi tan antiguo como la humanidad.

Los egipcios tenían una burocracia muy desarrollada; el imperio de Diocleciano, que ya se agrietaba por todas partes, se sostenía precariamente en pie gracias a una administración de fantástica complicación.

Esos inocentes papeles han sido vestidura de tiranuelos y cadenas de la libertad y de la empresa privada.

El primer síntoma de la incapacidad mental del burócrata es su lenguaje. Del mismo modo que ciertos desórdenes mentales provocan tartamudeo, ecolalia y otros defectos del habla, así la burocracia crea un lenguaje burocrático.

La pasión por las palabras largas, por las frases complicadas, por la expresión tautológica es innata en el burócrata.

Las guerras modernas han diezmado a muchos países; pero cada una de ellas han engendrado millones de burócratas. Engordan con la escasez y prosperan en los momentos de crisis. La paz jamás puede ofrecerles tantas oportunidades de ejercer sus pequeñas tiranías, de utilizar el papeleo para regimentar al individuo y de amargar la vida de sus semejantes.

El burocratismo es al mismo tiempo estúpido y pomposo, y tiende a atribuir gran importancia al secreto y a la reserva de las actuaciones.

El burocratismo es ciertamente peligroso cuando está aislado en los límites de una oficina del gobierno; lo es aún más cuando toma contacto con la vida real.

Los impuestos, los derechos aduaneros, la agricultura, las reglamentaciones industriales y comerciales, son todas esferas que han dado materia para innumerables bromas e infinitas dificultades en nuestras vidas agobiadas por el peso de la burocracia.

El recaudador de impuestos y su mentalidad burocrática pueden inmovilizar y arruinar muchas industrias y negocios.

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Naturalmente, se plantea el siguiente problema: ¿Es posible curar la estupidez? El mejor modo de determinar la naturaleza secundaria, derivada, no congénita de la estupidez consiste en observar su desarrollo en los niños.

Si es objeto de arbitraria represión (como es el caso muy a menudo), y si se le aplican una serie de calificativos injuriosos, el niño reprimirá su instinto y su deseo de conocimiento.

Una vez que el niño advierte que no es conveniente saber, no tarda en alimentar verdadero temor al conocimiento… y finalmente se convierte en auténtico estúpido.

Existe, como sabemos, sólo un tipo de auténtico conocimiento… y es el que se relaciona con la humanidad. Si no permitimos su libre desarrollo o, mejor dicho, si no sabemos orientarlo, ni le permitimos hallar formas compensatorias adecuadas, fomentaremos artificialmente la estupidez de niños y de adultos. Crearemos inválidos sociales.

Esta condición psicológica generalmente acompaña al niño a medida que se transforma en adulto, y su expresión en el hombre o en la mujer es también la estupidez.

¿Cuán a menudo hallamos personas incapaces de juzgar con independencia, de tomar sus propias decisiones, con prescindencia de lo que otros hagan? Si tienen alguna iniciativa, si conciben un pensamiento original, sienten que no pueden estar en lo cierto.

Pero apenas oyen o comprueban que otros dicen o hacen lo que ellos habían pensado, se sorprenden o amargan, porque hubieran podido decir o hacer lo mismo.

La estupidez es el resorte tanto de las actitudes antisociales como de los casos extremos de conformismo… engendra tanto a los anarquistas como a las masas gregarias de los países totalitarios.

Es indicio del oculto temor al conocimiento el hecho de que la gente introduzca constantemente en su conversación las expresiones: “No lo sé”, o “¿No le parece?” Cuando desean decir algo profundo o importante, empiezan por disculparse, porque no se sienten seguros de sí mismos.

Otra fuente de estupidez, como ya hemos visto, es la duda. Se expresa bajo la forma de una aparente parálisis cerebral. Ocurre a menudo que el dudoso encara los problemas con claridad y sensatez; el inconveniente reside en que duda de su propio conocimiento, en que no confía en su propio saber.

También puede considerar que todos los problemas tienen dos aspectos, y que cada problema admite dos soluciones… y debido a las dudas que lo aquejan, teme expresar cualquiera de ellas. Muchos procuran superar esas dudas mediante la burla y el cinismo. Lo consiguen… pero sólo superficialmente, pues en lo más hondo de la personalidad persiste el sentimiento de inseguridad.

El origen de la estupidez puede hallarse en la infancia, en la duda y también en la vida de los instintos. O la víctima es ignorante, y está insegura de que sus deseos sean ética y socialmente correctos, o sus emociones y sus deseos chocan entre sí, y este conflicto provoca la duda que influye todas las funciones mentales, domina los procesos del pensamiento y por lo tanto engendra estupidez.

Es el fenómeno que denominamos “ambivalencia”. Tiene muchas formas: odio y amor, actividad y pasividad, características masculinas y femeninas que luchan unas con otras. Estas fuerzas opuestas pero de igual intensidad convierten al espíritu en permanente campo de batalla.

La estupidez libera al hombre de este doloroso estado; y aunque la estupidez es esencialmente una condición dolorosa, el sufrimiento es en ella menor que cuando se padecen los tormentos de la duda.

Por consiguiente, a la frívola pregunta: “¿Hace bien ser estúpido?”, a veces podemos responder afirmativamente. Sin embargo, el hombre psicológicamente sano no puede ser estúpido.

Créase o no en el psicoanálisis y terapias semejantes, no es exageración afirmar que uno de los más importantes y de los más felices descubrimientos de nuestro siglo es el siguiente concepto, rara vez bien comprendido: Sabemos ahora que la estupidez es un problema de carácter médico… y por consiguiente, la estupidez es curable.

Suponiendo, naturalmente, que alguien quiera ser curado.

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(Fragmentos de “Historia de la estupidez humana” de Paul Tabori – *Este libro contiene una gran cantidad de datos históricos de actos y decisiones estúpidas que han complicado la historia del ser humano.)

http://txt-libros.blogspot.com.co/2016/04/paul-tabori-historia-de-la-estupidez.html

Yo soy de esta religión, de aquella… ¡No importa! Todos adelante para trabajar juntos


Visita sorpresa del Papa a la 46 edición del Día Internacional de la Madre Tierra

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Del 22 al 25 de abril en Villa Borghese, Roma, tuvo lugar la manifestación dedicada al ambiente y a la solidaridad, a la ciudadanía activa y a la legalidad, al diálogo interreligioso y a la fraternidad, con el patrocinio del Movimiento de los Focolares, también en concomitancia con la 46ª edición del “Día Internacional de la Madre Tierra”.

En el ámbito de esta gran manifestación, el último domingo de abril se exhibió en un concierto dedicado a las mujeres inmigradas, víctimas de la violencia el “Gen Verde” – es decir el grupo musical nacido en el seno del Movimiento de los Focolares en el año 1966, cuando su fundadora, Chiara Lubich, regaló a algunas muchachas una batería de color verde. Teniendo en cuenta que este grupo en formación pertenecía al llamado “Movimento Gen”, “generación nueva”, encontró su nombre definitivo en “Gen Verde”.

La fiesta concluyó con la sorpresiva visita del Papa Francisco a Villa Borghese, donde el Obispo de Roma dejando de lado el texto que había preparado les dirigió unas palabras espontáneas.

En efecto, de modo inesperado llegó el Papa a quien nos sólo las familias y los jóvenes, sino tantas personas de diversas edades lo saludaron con gran afecto. Todos los temas que se abordaron en esta manifestación tuvieron como centro la tutela del planeta, de la legalidad, del diálogo interreligioso y de la solidaridad.

El Santo Padre hablando espontáneamente a los jóvenes les dijo que improvisaría una reflexión, según las ideas que le iban llegando, a la vez que los invitó a ir adelante:

“Ustedes transforman los desiertos en forestas”, les dijo Francisco. “La vida está ahí, no en el desierto. En el desierto está la muerte”:

“Tantos desiertos en las ciudades, tantos desiertos en la vida de las personas que no tienen futuro, porque siempre hay – y subrayo una palabra que aquí se ha dicho – siempre hay prejuicios, miedos. Y esta gente debe vivir y morir en el desierto, en la ciudad. Ustedes hacen el milagro con su trabajo de transformar el desierto en forestas. Vayan adelante así”.

El Pontífice también les habló del conflicto. Y les dijo que quien no corre riesgos jamás podrá acercarse a la realidad. Porque para conocer la realidad, para conocerla con el corazón, es necesario acercarse. Y acercarse es un riesgo, pero también una oportunidad. Porque como les dijo el Papa “pienso en los testimonios que han ofrecido, por ejemplo, en la cárcel, con todo su trabajo”…

Ahondado su reflexión acerca del conflicto, el Papa Bergoglio afirmó que jamás hay que girar la cabeza para no ver el conflicto. Porque hay que asumir los conflictos para resolverlos. Mientras del desierto dijo:

“El desierto es fe, tanto el del corazón de todos nosotros, como el de la ciudad, en las periferias, es algo feo. También el desierto que hay en los barrios cerrados… Es feo. Allí está el desierto. Pero no debemos tener miedo de ir al desierto para transformarlo en foresta. Hay vida exuberante. Hay que ir para enjugar tantas lágrimas, para que todos puedan sonreír”.

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El Santo Padre les dijo asimismo que la amistad social se lleva a cabo en la gratuidad. Y esta sabiduría de la gratuidad se aprende. Se prende con el juego, con el deporte, con el arte, con la alegría de estar juntos, con el acercamiento. Es una palabra que no se debe olvidar en este mundo, donde parece que si tú no pagas no puedes vivir, donde las personas, el hombre, la mujer, que Dios ha creado precisamente en el centro de mundo, también para estar en el centro de la economía, han sido echados y en el centro se ha puesto a un bello dios, el dios-dinero.

“Hoy en el centro del mundo está el dios-dinero y los que pueden acercarse a adorar a este dios, se acercan, y los que no pueden, terminan con el hambre, las enfermedades, la explotación. Piensen en la explotación de los niños, de los jóvenes”.

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En cuanto a la gratuidadFrancisco afirmó que se trata de la palabra-clave. Gratuidad que hace que yo dé mi vida así, como es, para ir con los demás a hacer que este desierto se transforme en foresta. “¡Gratuidad, esto es algo hermoso!”.

También el perdón – añadió el Papa – perdonar, porque con el perdón la aflicción, el resentimiento se alejan. Y después “construir” siempre, “no destruir”, construir…

“He aquí las ideas que me vienen a la mente”, les dijo sencillamente el Santo Padre. Y ¿cómo se hace esto? – se preguntó –. Sencillamente – respondió –  con la conciencia de que todos tenemos algo en común, todos somos humanos. Y en aquella humanidad nos acercamos para trabajar juntos… ‘Pero yo soy de esta religión, de aquella’… ¡No importa! Todos adelante para trabajar juntos, respetarse. ¡Respetarse!”.

“Y así  – concluyó Francisco – veremos este milagro: el milagro de un desierto que se transforma en foresta. Muchas gracias por todo lo que ustedes hacen. ¡Gracias!”.

Paraguay: Un nuevo umbral desde la lucha campesina


Carlos Verón De Astrada

 

ALAI AMLATINA, 25/04/2016.-  Sin mucha pompa, sin anuncios rimbombantes, como un tumulto venido de las sombras, una masa de campesinos se fue insertando en una Asunción sumida en su magra rutina. La población asuncena amaneció un lunes 4 de abril de 2016 con un ventarrón inesperado. Era un sorpresivo torrente que fue creciendo a medida que avanzaban las horas. ·Comenzaron a producirse los primeros atascos en el tránsito. Los asuncenos absortos sentían como que su espacio les fuera usurpado por quienes desde siempre debían estar invisibles. Tanto que su existencia no cabía en la consideración de su estrechísimo horizonte. La sorpresa de algunos era que ya estábamos en abril, y la acostumbrada marcha de marzo de todos los años, no podía ser. De cualquier manera, a nadie se le ocurrió que la nueva presencia campesina, tendría la dimensión y la tenacidad a la que fue llegando y a donde llegó.

 

Cuando el carácter de esta lucha iba dando cuenta de sus claros y precisos propósitos, sin consignas generales a las que nos tenían acostumbrados las anteriores inmediatas marchas, y sobre todo, cuando se iba confirmando la inequívoca intención obstinada que se percibía en el espíritu de sus componentes de aguantar el tiempo que sea necesario hasta lograr los resultados que le motivaron, los histéricos perifoneros de la prensa empresarial paraguaya se hicieron sentir. Era un coro monocorde, recurrente, con la poquísima creatividad que les caracteriza. Le faltaban adjetivos que iban sacando de donde podían   para descargar su amarillenta ponzoña   para desdeñar y satanizar la presencia de quienes necesitaban hacerse oír por fin. Pocas veces en nuestra vivencia ciudadana y sobre todo citadina, se habrá podido sentir tanto racismo en nuestro país. La experiencia estaba sirviendo para mostrar toda la miseria de que es capaz nuestra prensa empresarial criolla, expresada en la voz y la tinta de sus personeros.

 

¡No!, ¡esto era intolerable! Cómo podían pretender estos “haraganes”, “sinvergüenzas”, “delincuentes”, “facinerosos”, “inadaptados”, y sobre todo, irrespetuosos de los derechos de terceros, pretender impedir nuestra sana e impoluta cotidianeidad.

 

Pero quiénes son los tan mentados “terceros”. En virtud de qué principios se funda esa fantasiosa categoría que pretende separarnos de una parte enorme de nuestra sociedad que está sumida en la miseria, y a la cual más temprano que tarde habrá que considerar si no queremos que esto explote inexorablemente, porque son parte de la sociedad en que vivimos y que supuestamente organizada políticamente, se constituye en Estado. Nada justifica la postergación indefinida de los millones de compatriotas que vienen padeciendo la exclusión como consecuencia de los abusos de una oligarquía latifundista y financiera en una obscena y ancestral concentración de las tierras.

 

Los “terceros” que instalan la matriz de opinión desde el dominio del oligopolio mediático, a los “terceros”, muchos incautos honestos empleados del crisol de clases que abarca, no tienen más remedio que reproducir los epítetos generados por la usina mediática. Estos “haraganes” no nos dejan trabajar”, “las deudas que se contraen hay que pagar”, “a mí me gustaría que me condonen mis deudas”. Versitos recurrentes de los mediocres perifoneos que se dicen periodistas. Pero estos servidores del gran capital mediático, no dicen, no porque no saben, sino por su incondicionalidad a sus patrones, que no todos pagan sus cuentas. No sólo lo que tiene que ver con Azucarera Iturbe y el empresariado del transporte, de lo cual mucho se habló. Ellos no emiten sonido alguno acerca de cómo llegaron a acumular quienes hoy conforman la clase privilegiada que hoy sojuzga al campesinado. De cómo se hicieron de esas grandes extensiones de tierra destinadas al cultivo de soja, que desde su despiadada y contaminante expansión, expulsa campesinos que  van configurando los cinturones de pobreza en la ciudad, tratando de sobrevivir con múltiples recursos, “infestando “el aire de los “terceros”.

 

Una lucha se justifica cuando logra resultados

 

Pero soportando todos los agravios, durmiendo en el piso de una plaza, marchando y tragando insultos, la lucha campesina aguantó nada menos que 23 días. Una tenacidad no vista en décadas en nuestro país. Desde el insulto presidencial de “sinvergüenzas”, pasando por la indiferencia y el desprecio de los altos funcionarios del gobierno, la obstinada tenacidad de los campesinos, logró llegar hasta la residencia presidencial, para negociar de igual a igual con los mismos. Ahí tuvieron que estar, mal que les pesó, en la mesa de negociación, ministros, presidentes de la Banca Central y de Fomento, secretario del Indert y otros jerarcas del aparato gubernamental.

 

El motivo real de la lucha

 

Bien cabe aclarar para quienes quisieron y siguen queriendo buscar invalidar la lucha campesina, que lo que realmente motivó la lucha era la preservación de las tierras de una gran cantidad de pequeños productores campesinos que estaban a punto de perderlas, porque tenían las deudas vencidas, por la imposibilidad de pagar dada la acumulación de los intereses de los préstamos contraídos. Si ese fue el propósito, al fin y al cabo, la condonación pasa a ser una cuestión accesoria. Con el acuerdo alcanzado con la lucha, si el mismo se cumple, esta lucha campesina habrá sido sin dudas, justificada. Simplemente porque fue una lucha con resultados. Y el resultado fundamental, es sin dudas, la preservación de lo que para el pequeño productor rural es esencial: la tierra. Esa tierra que estaba en la mira de los voraces e históricos buitres de la tierra en nuestro país. Esos que de esa forma vienen concentrando tierras para desgracia del campesinado pobre se quedaron con las ganas, al lograr la lucha la liberación de los intereses de sus deudas y la financiación a 10 años a una tasa accesible, con dos años de gracia.

 

Hoy los citadinos del área metropolitana de Asunción, podemos decir sin ambages, que esta marcha campesina fue un ejemplo para toda la ciudadanía paraguaya. Fue una lección de quienes al límite de la sobrevivencia, llevados por su necesidad impostergable de vivir, superaron todas las barreras marcadas por el ignominioso cerco mediático que trata en lo posible de mantener el estado de cosas. Creo que bien cabe reconocer, que un sector importante de nuestra población, fue sin embargo salvado de ese cerco del oligopolio mediático, por la heroica y desigual lucha emprendida por los medios alternativos.

 

Hoy podemos decir que empezamos un nuevo capítulo en nuestra historia. Podemos hablar de un antes y un después de esta lucha.

 

Bienvenido sea este nuevo capítulo que abrirá el camino de las luchas que vendrán hacia un ordenamiento más equitativo en el Paraguay.

 

– Carlos Verón De Astrada,  abogado y economista, es miembro de la Secretaría de Relaciones Internacionales del Frente Guasu.

 

URL de este artículo: http://www.alainet.org/es/articulo/177010

CURSO DE VERANO CON JUAN JOSE TAMAYO: FEMINISMO,GÉNERO Y CULTURA


Este verano, en La Rábida, del 18 al 20 de julio:

D. Juan José Tamayo Acosta. Director Cátedra Teología y Ciencias de la Religión. Universidad Carlos III de MadridD. Octavio Salazar Benítez. Profesor Titular de Derecho Público y Económico. Universidad de Córdoba
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Javier Elzo: “La inclusión de la mujer en la Iglesia católica no puede esperar”


El sociólogo acaba de publicar su último libro, ¿Quién manda en la Iglesia?, donde cuestiona la estructura de la institución y propone un modelo más inclusivo y democrático
  • Elzo analiza el sistema piramidal, masculino, gerontocrático y europeo de la Iglesia y señala que  “la inmensa mayoría de los que nos sentimos católicos no tenemos capacidad de decisión”

Publicada 25/04/2016 a las 06:00Actualizada 24/04/2016 a las 17:10 

El sociólogo Javier Elzo.

El sociólogo Javier Elzo.

El sociólogo Javier Elzo (Gipuzkoa, 1942) cursó sus estudios en la Universidad de Deusto, donde ejerció como profesor y como catedrático de Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas. Elzo, que preside en la actualidad el Fórum Deusto, centra el grueso de su actividad en la investigación dentro de las áreas desistemas de valores y de la religión. Su trabajo se ha plasmado en alrededor de 50 estudios sociológicos y en su participación como coautor en otras 25 obras colectivas.

En su último libro, ¿Quién manda en la Iglesia? Notas para una sociología del poder en la Iglesia católica del siglo XXI (Editorial PPC, 2016), el sociólogo analiza la estructura dominante en la Iglesia católica, basada en un modelo piramidal, europeo, masculino, clerical y gerontocrático. Frente a éste, Elzo propone un sistema en red más democrático y participativo, que entienda como cuestión prioritaria la inclusión de las mujeres en los órganos de poder, así como restar la influencia prácticamente ilimitada del papa como eje central de la institución y su toma de decisiones.

PREGUNTA: En su libro sostiene que la Iglesia católica podría estar viviendo la edad de oro de su historia.

RESPUESTA:
Objetivamente hablando nunca ha estado tan libre del poder, siempre ha estado muy aferrada al él, y eso en España lo sabemos muy bien, basta con recordar lo que fue el nacionalcatolicismo. En ese sentido yo digo que la Iglesia católica tiene una oportunidad histórica para ser libre respecto a lo que ha generado sus grandes problemas, y es la dependencia que ha tenido del poder. En segundo lugar, nunca la Iglesia ha sido tan universal, es decir, nunca ha estado presente en el mundo como lo está en este momento. Hace un siglo, en 1910, dos terceras partes de los católicos estaban en Europa. Ahora solamente son una cuarta parte, la mayoría están en América y otras zonas donde antes no habían estado prácticamente, como África Subsahariana o gran parte del sudeste asiático.

Estas dos circunstancias me hacen dar una afirmación aún más rotunda: y es que la Iglesia católica está en este momento, si realmente se lo toma en serio, en una posición de fuerza como ninguna otra instancia en el planeta, organizada, jerarquizada y universal para oponerse a los amos del mundo, esto es, al capitalismo financiero. Lo que pasa es que aquí, en el mundo Occidental, tenemos la percepción de una Iglesia que está en declive. Y es verdad que lo está, en el sentido de que ya no está ligada al poder. Pero lo que se ve como un declive yo lo entiendo de la forma contraria, como una oportunidad de oro.

P.: Usted celebra la disminución de lazos con el poder, pero ¿siguen existiendo? ¿Cuál es la actual relación de la Iglesia con el poder?

R.: Sí, siguen existiendo. Tampoco es algo que tenga que desaparecer en absoluto. La Iglesia católica es un Estado, un Estado minúsculo, son 44 hectáreas y mil personas que viven en ese Estado. Pero el hecho de que sea un Estado, que mucha gente critica y admito que tiene una serie de servidumbres, tiene también ventajas, principalmente que es independiente de todos los demás.

¿Tiene que haber relación con el poder? Sí. ¿Cómo debe ser esa relación? Yo diría que lo más libre posible, lejos de la subordinación. Por ejemplo, el último episodio en el que el papa prohibió a Francia nombrar embajador en el Vaticano a un hombre que era homosexual es un mal ejemplo de relación Iglesia-Estado.

P.: Una de las principales críticas a la Iglesia católica por parte de la sociedad se centra en los privilegios de los que goza.

R.: Aquí en España ha habido una discusión muy grande sobre el IBI. Es evidente que la Iglesia, en tanto en cuanto no tenga una función lucrativa en lo que está haciendo, no tiene que pagar el IBI. Ya no sólo no lo paga la Iglesia, tampoco lo pagan los sindicatos, no lo pagan los partidos políticos, los centros culturales… La Iglesia no tiene que pagar el IBI por tener un templo. Si mañana una iglesia, la Almudena o la parroquia que sea, tiene al lado un párking y cobra por su uso, por supuesto que tendría que pagarlo, es evidente.

P.: En cuanto al propio poder de la Iglesia católica, usted compara al papa con un monarca absoluto.

R.: No es una comparación que haga yo directamente, pero sí tiene bastante semejanza. En mi libro yo hago una descripción real de la estructura de la Iglesia, que es piramidal, y en cuyo vértice hay una persona que es el papa, que tiene poderes extraordinarios, casi ilimitados. La estructura es además masculina, porque los que mandan son hombres, y hombres célibes, con lo cual la inmensa mayoría de los que nos sentimos católicos, es decir, todas las mujeres y todos los hombres que no practicamos el celibato, no tenemos capacidad de decisión. También es básicamente europea porque los grandes centros de decisión están en Europa, y además es gerontocrática, porque la mayoría de los que mandan tienen muchos años. Entonces nos encontramos con una situación absolutamente paradójica: una institución de la cual se reclaman pertenecientes cientos de miles de personas, pero que al final está gobernada por cinco mil, que son el papa, los obispos y la curia romana.

A ese modelo yo propongo un modelo de Iglesia en red, basándome en la figura del archipiélago, es decir, una serie de entornos, islas, ligadas unas con otras mediante puentes o relaciones. Esos nodos pueden estar en Europa, América, Oceanía, África y puede haber otros más regionales, todos con una capacidad de decisión, una autonomía. Estos estarían relacionados entre sí, como archipiélagos, y todos mantendrían una relación particular con un nodo central que está en el Vaticano y que tendría la función de asegurar la unidad, que no la uniformidad, de toda la Iglesia. Respecto al modo de gobernanza de esta Iglesia, se basaría en un elemento central y decisorio, una especie de reunión universal que se juntaría todos los años, un grupo de unas 400 personas formado por obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos, laicas, y algunos miembros de la curia romana, para debatir las grandes cuestiones de la Iglesia y tomar las decisiones, que en caso de mayoría significada tendrían que obligar incluso al papa.

P.: Usted critica que la mujer está excluida de los órganos del poder. Aunque lo sitúa como una cuestión eminentemente cultural, la percepción general es que la Iglesia es especialmente machista.

R.: La Iglesia es una estructura masculina, y yo lo entiendo como una razón de tipo cultural. Antes, por ejemplo, no había rabinos mujeres, y ahora sí las hay, lo que no hay es sacerdotes mujeres, lo cual es una cosa que a mi juicio clama al cielo. También es cierto que fuera de Europa, en algunas partes como Asia o en gran parte de África, la Iglesia católica no es vista en su trato a la mujer como la vemos en Occidente. Porque en Asia y África la mujer está muy mal considerada, no hay más que ir al mundo islámico. Entonces, en esos sitios ser mujer en la Iglesia católica es estar mejor considerada que si lo eres en la sociedad civil. Pero eso no pasa en Occidente. Aquí la mujer dentro de la Iglesia católica, comparativamente a cómo es considerada en la sociedad civil, es un ser de segunda división.

P.: También dice que este problema será otro papa el que lo resolverá.

R.: No se puede pretender que este papa lo haga todo. Cuando algunos dicen que tenía que ir más lejos, lo que refleja es que todavía estamos en el pensamiento de la Iglesia piramidal, como si fuera el papa el que tiene que resolver las cosas. Esta cuestión avanzará en tiempos de otro papa, y no porque sea más progresista o conservador que éste, sino porque mi modelo de la sinodalidad no va a llegar de la noche a la mañana. Cuando las decisiones las podamos tomar entre todos, serán posibles una serie de cambios que este papa ahora no va a poder emprender.

P.: Si se logra el modelo que propone, entonces, se conseguirá automáticamente una inclusión progresiva de la mujer en la Iglesia.

R.: Yo creo que la inclusión de la mujer no puede esperar mucho. Porque es algo tan obvio, tan evidente, que debe ir por delante.

P.: ¿Es una prioridad para la Iglesia?

R.: Sí, es una prioridad absoluta. Además para quitarnos una vergüenza de la cara. Aunque sólo sea para eso, porque ya está bien, ya basta.

¿Hay dos Iglesias en Bolivia? VICTOR CODINA s.j.


 

Iglesia Viva 25.4.16. Bolivia es un Estado plurinacional, pero también pluricultural y pluri-religioso. Hay ciudadanos bolivianos miembros de diversas comunidades religiosas no cristianas, hay Iglesias evangélicas, hay cristianos católicos, también hay personas indiferentes, agnósticas y ateas.
Dentro de la Iglesia católica hay también diversas mentalidades y posturas, católicos que viven sobre todo la religiosidad popular tradicional y católicos que viven la renovación conciliar del Vaticano II y del Papa Francisco, muy comprometidos con la Iglesia y con los pobres También entres los obispos hay seguramente diversas mentalidades y sensibilidades. La realidad es muy plural, también dentro de la Iglesia católica.
Pero la pregunta es si, como algunos afirman, en Bolivia coexisten dos Iglesias, la Iglesia de base formada por laicos, clero y religiosas cercanos a los pobres y luchadores por la justicia, y la Iglesia jerárquica de los obispos alejada del pueblo pobre y aliada al poder. Esta dualidad se expresa afirmando que existe “la Iglesia del Cardenal y la Iglesia de Espinal”.
Esta afirmación de la dualidad de Iglesias nace seguramente de aplicar a la Iglesia la dialéctica marxista de opresores y oprimidos, de la lucha de clases y de ver en la base proletaria la vanguardia mesiánica de la sociedad futura.
Hemos de afirmar que la Iglesia es humana y divina, santa y pecadora, “casta prostituta”, desde Pedro que fue llamado “roca” pero luego negó al Señor… hasta nuestros días. En la historia de la Iglesia ha habido escándalos de los pastores y también egoísmos y pecados de los cristianos de base. Todos, pastores y fieles nos hemos de convertir continuamente al evangelio y al Reino la Dios, la Iglesia necesita una continua reforma. Pero existen actualmente también testigos y mártires de la fe y de la justicia, tanto entre obispos como entre los cristianos de base.
Los obispos de América latina en sus diversas asambleas urgen a todos los cristianos a optar por los pobres y luchar contra las estructuras injusticias. Afirman que no se puede ser cristiano sin solidarizarse con los pobres, con los insignificantes y descartados por la sociedad. El Espíritu del Señor nos llama a todos los cristianos a ser discípulos y misioneros de Jesús, a vivir el evangelio en la unidad de fe y en comunión con toda la Iglesia, más allá del pluralismo de mentalidades.
Pero es pura ideología afirmar que todos los obispos de Bolivia están alejados del pueblo pobre, mientras que todos los cristianos de base viven comprometidos con la justicia. La realidad es mucho más compleja y variada.
Como repite el Papa Francisco la realidad es más importante que la idea, es superior a la idea y hay que evitar ideologías que nos apartan de la realidad. ¿Se puede afirmar realmente que existen dos Iglesias en Bolivia?

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