COLOMBIA: APRENDER Y DESAPRENDER, TAREAS DE UNA PASTORAL PARA LA PAZ


VIDA ESPIRITUAL99

 
Uno de los puntos más discutidos en la reciente reunión de Obispos de Pacífico Colombiano, realizada en Cali, entre los días 18 y 19 de abril del presente año, ha sido la necesidad de abordar como Iglesia unida en el territorio, una Pastoral de la Paz. Se entiende por parte del Arzobispado de la región que los conflictos territoriales, poblacionales, socio-económicos, culturales y políticos, requieren de un aporte espiritual consistente, que ayude a nacer nuevos estilos de vida y nuevas formas de comunidad y sociedad, en las cuales aprendamos a vivir juntos en medio de grandes conflictos y diferencias que persisten, pero que se pueden tratar con sentido de esperanza y futuro.

Se ha reconocido la necesidad de desaprender la cultura de la guerra y del apego a la muerte que busca justificar las violencias y sostener estados de injusticia e insolidaridad; se ha valorado la necesidad urgente de optar por la protección de la vida y la paz, y por una cultura del encuentro la razonabilidad y el amor al prójimo. Esta opción implica rechazar toda forma de violencia para tratar los conflictos y optar por métodos pacíficos de vida, ligados al mandato de la reconciliación y el perdón.

La paz en este sentido, abordada por los obispos del Pacífico, implica una artesanía que tiene historia en las comunidades que conviven cotidianamente; implica un aprendizaje individual y colectivo para cambiar no sólo actitudes personales, sino también estructuras colectivas como las economías de la guerra, la exclusión social, la violencia política, y la primacía de las armas sobre el razonamiento y la convivencia pacífica. Específicamente con esta opción de paz, el lector podrá preguntarse, ¿cómo hacerlo?, ¿cómo abrazar la paz con generosidad, pero sin ingenuidades? A continuación se comparten algunos criterios para reflexionar:

·         Es necesario sacralizar la vida y poner en el centro la dignidad de las personas y grupos humanos, interponiendo un NO a cualquier forma de instrumentalización social.

·         Es clave reforzar las formas de identificación social y crear aprecio por la diversidad de las culturas; de esta forma los conflictos se podrán reconocer y tratar respetuosa y fraternalmente.

·         Es clave desarrollar el sentimiento por la protección, el cuidado y la relación respetuosa con la naturaleza, como ámbito de creación y cohabitación, que es la base para construir una civilización con sentido de trascendencia.

·         Es clave entender la paz como una  forma de establecer los lazos de convivencia; en ese sentido, establecer vínculos de paz es un proceso histórico, situado; que en ningún caso puede ser impuesto; debe ser dialogado, consentido y construido desde los sentimientos colectivos de comunalidades que se movilizan en los territorios.

·         Se deben impulsar acciones sostenidas en el tiempo y espacio, para eliminar las causas de la guerra irregular y de los conflictos sociales mediados por la violencia; mientras no haya voluntad de contrarrestar los grandes desequilibrios y desigualdades, tendremos el riesgo de persistir en la confrontación. En ese sentido, es importante que la paz signifique mejoras en la forma de tramitar democráticamente el poder y en el acceso a recursos de producción y sobrevivencia de la población.

·         Es fundamental fomentar y garantizar la transparencia en la orientación y operación de las instituciones, para que éstas puedan brindar garantías equilibradas a la población, respecto a la titularidad de sus derechos y a la ejecución correcta de políticas de beneficio colectivo.

Todo el esfuerzo que las comunidades católicas podamos poner para sacar adelante la paz desde la espiritualidad de la vida, desde la oración, desde la acción evangelizadora, desde la tarea misionera, es un aporte a la transformación de las difíciles condiciones de vida que hay en Colombia y se traducirá en caminos para la construcción del  reino de Dios sobre la tierra. Seguramente en muchos lugares ya se está comenzando a caminar y los que no lo hemos hecho ¿por dónde podríamos empezar?
Observatorio de Realidades Sociales

http://observatoriorealidades.arquidiocesiscali.org/semanarios/aprender-y-desaprender-tareas-de-una-pastoral-para-la-paz.html

COLOMBIA: Cuatro mil desplazados en Chocó: la tragedia se repite


JUDICIAL 22 ABR 2016 – 10:33 PM

Crisis humanitaria en el Chocó

Los pobladores de Riosucio, en el Bajo Atrato chocoano, parecen estar reviviendo la historia de violencia que a finales de los 90 se escribió en la región.

Por: Redacción Judicial

Cuatro mil desplazados en Chocó: la tragedia se repiteRiosucio, en Chocó, es una comunidad pobre pero feliz, a pesar del asedio de los actores armados ilegales. / Nelson Sierra

Parece que el infierno decidió instalarse en Riosucio, uno de los municipios chocoanos que limitan con Panamá. Desde noviembre no cae la lluvia y el alcalde tuvo que declarar el estado de calamidad porque el humo gris de más de 50 incendios atosiga a los habitantes. Los animales se mueren ahogados y, por si fuera poco, el conflicto armado, que se recrudeció con la entrada de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (o clan Úsuga), el pasado septiembre, asfixia a sus habitantes, quienes hoy reviven los episodios de desplazamiento y miedo a salir de las casas que a partir de 1997 experimentaron por el fuego cruzado.

Si en ese entonces fueron las autodefensas de Carlos Castaño las que desplazaron entre cuatro y cinco mil habitantes, hoy son las Autodefensas Gaitanistas las que tienen a más de mil personas desplazadas y a otras 8.000 confinadas en sus hogares al pie de las cuencas de los ríos Cacarica, Jiguamiandó, Curvaradó, Domingodó y Truandó y Salaquí. El miedo se alimenta de los enfrentamientos entre las AGC y las guerrillas de las Farc y el Eln, de las amenazas y torturas que los Gaitanistas han hecho desde enero y de las minas antipersonal con las que las AGC han sembrado no sólo la ribera del río, sino algunos cultivos de pancoger.

“No han podido ni siquiera bajar al río a bañarse”, le contó a este diario una fuente cercana a las comunidades que prefirió guardar su identidad. En la comunidad de Villa Nueva, el pasado jueves 21 de abril hubo combates que se extendieron desde la madrugada hasta entrada la noche y que dejaron a los pobladores de Villa Nueva, Tamboral y Playa Aguirre, ubicados en la cuenca del río Salaquí, secuestrados e incomunicados. Según la Defensoría, las Autodefensas Gaitanistas de Colombia han ocupado las casas de los pobladores para usarlos como escudos humanos.

El Bajo Atrato no es la única región afectada. El defensor delegado para la población desplazada, Mauricio Redondo, se refirió a la situación que enfrentan las poblaciones del litoral del río San Juan, en donde ya hay 2.000 desplazados. El funcionario de la Defensoría señaló que los desplazados, en su mayoría indígenas y afros, están asentados en las cabeceras de sus corregimientos y que 466 de ellos están instalados en la cabecera del municipio de Docordó (Chocó). Además, dijo, al menos mil personas se enfrentan al hambre en esta región, pues desde hace dos semanas no pueden salir a recoger alimentos ni a cazar o pescar en el río.

Redondo le explicó a este diario que la situación en el litoral del río San Juan se viene agudizando desde hace dos meses, cuando a la Defensoría empezaron a llegar informes sobre enfrentamientos ente miembros del clan Úsuga y el Eln. Entonces, al casco urbano de Buenaventura llegaron 12 familias provenientes de la población de Las Delicias. Fue por esas épocas que se conoció la situación de las comunidades de Riosucio, lo que demuestra que estas crisis no están aisladas: además de los ríos que mueven a los actores armados entre poblaciones, tal vez lo más grave es que habrían podido prevenirse.

Los 21 informes que la Defensoría ha enviado a distintas entidades estatales a lo largo de los últimos siete meses, y que fueron conocidos por El Espectador, son prueba de que la crisis era evitable. La entidad viene dando voces de alarma sobre la entrada paulatina del clan Úsuga en la región desde 2014. El 3 de junio de ese año envió un oficio en el que informó sobre el paso de los Gaitanistas por el río Truandó y de su llegada a los resguardos indígenas de Alto Río Valle, en Bahía Solano, y Chorí Alto Baudó, en Nuquí. Fue por esas épocas que 600 miembros de la comunidad indígena wounaan se desplazaron hacia Buenaventura.

Pero es el reporte del 7 de septiembre del pasado año el que narra la llegada de los 150 hombres armados de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia a la cuenca media del río Truandó el 3 y el 4 de septiembre. En informes posteriores, la Defensoría informó que los hombres, provenientes de Bahía Solano y Nuquí, estaban desplegando operativos sobre el río Truandó y en la comunidad indígena wounaan. Los habitantes de La Nueva —que ya han sufrido tres desplazamientos forzados en su historia reciente— contaron que el 7 de septiembre hubo una reunión con 50 de los hombres armados y que su comandante se identificó como elMono.

En la reunión, el Mono les dijo a las comunidades que no tenían intenciones de combatir al frente 57 de las Farc —que tiene presencia histórica en la región— y que estaban para ayudarles. Sin embargo, el grupo ilegal ha prohibido la entrada de mercados con valor superior a los $100.000 y el ingreso a la zona de pesca y de pancoger, que, según los habitantes, está sembrada con minas antipersonal, lo que pone en riesgo la seguridad alimentaria de las poblaciones. Días más tarde, tras la llegada de guerrilleros del Eln, se registraron los primeros combates. Luego, las Farc prohibieron el corte de madera y hubo seis enfrentamientos más en lo que quedaba del año.

Todas estas denuncias quedaron consignadas en el informe de la visita humanitaria que realizaron miembros de la Defensoría, de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) y del Ministerio del Interior entre el 4 y el 8 de octubre a Riosucio. El 13 de octubre, el entonces defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, lo envió a los ministros de Defensa y del Interior y a la directora de la Unidad Nacional de Víctimas, y les solicitó su intervención urgente para atender la “grave situación humanitaria”.

Luego fue enviada una nueva comisión en noviembre. A Sandra Devia, directora de Gobierno y Gestión Territorial de la Comisión Intersectorial de Alertas Tempranas del Ministerio del Interior, le solicitaron atención en septiembre y diciembre. Su respuesta llegó el 5 de febrero pasado. Asimismo ocurrió con nuevas comunicaciones a los ministros de Defensa y del Interior, a la Unidad Nacional de Víctimas y al gobernador de Chocó en enero de este año.

El pasado 8 de abril, la Defensoría solicitó la atención a la crisis por parte del alcalde de Riosucio, Luis Enrique Mena, a Ángela María Hernández, directora territorial de la Unidad de Atención a las Víctimas, al comandante del departamento de Policía de Urabá, Javier Darío Sierra y al coronel Diego Javier Fajardo, comandante del batallón 54 del Ejército. El terror recorre de nuevo el Chocó y no se hace mucho por evitarlo.

http://www.elespectador.com/noticias/judicial/cuatro-mil-desplazados-choco-tragedia-se-repite-articulo-628652

POR LA VIDA DEL PADRE HÉCTOR GUZMÁN CMF. CADENA Y ENCUENTRO DE ORACIÓN ECUMENICA.


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Afrocolombianos protestan por incumplimientos del Gobierno


Foto: CRICFoto: CRIC

Servindi, 26 de abril, 2016.- La Asociación de Consejos Comunitarios del Norte del Cauca (ANCOC) denuncia la agresión policial que ha provocado un herido por arma de fuego y seis personas más lesionadas por artefactos explosivos que dispara el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) contra la población civil.

Según reportó el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) unas dos mil personas de comunidades afrocolombianas del norte del Cauca que se movilizan pacíficamente y bloquearon la vía Panamericana fueron repelidas con brutalidad por las fuerzas del orden que dispara gases e incluso efectúa disparos de bala contra los manifestantes.

El motivo de la protesta es el incumplimiento de algunos acuerdos pactados con el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (INCODER), en proceso de disolución. Tal es el caso del Acuerdo de la Salvajina que comprometía a entregar territorios a estas comunidades, entre otros.

Líderes afrocolombianos y representantes de la Asociación de Concejos Comunitarios del Norte del Cauca (ACONC) denuncian la vulneración a sus derechos y un trato de represión por parte del ESMAD a sus justas exigencias.

Indican que existe un desconocimiento por parte del gobierno nacional que niega la existencia de población afro en el departamento del Cauca para no hacer la consulta previa por la implementación de la doble calzada en la vía que del norte del departamento conduce a Popayán.

Ellos denuncian daños ambientales a sus territorios y una situación de vulneración y precarias condiciones de las comunidades que se dedican a la minería artesanal.

Las comunidades se cansaron de los engaños y mentiras del gobierno que no atiende sus peticiones ni garantiza el ejercicio pleno de sus derechos y su autonomía.

Según las fuentes de las comunidades afrocolombianas los movilizados permanecerán en movilización hasta que haya respuesta del gobierno y anunciaron que para recibirán el apoyo de las comunidades indígenas y campesinas de la región que se sumaran a la movilización en solidaridad.

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Con información del CRIC: http://www.cric-colombia.org/portal/norte-del-cauca-comunidades-afro-bloquean-via-panamericana-por-incumplimientos-del-gobierno/

ECUADOR. HOMENAJE A Mama Dolores Cacuango


Foto de Guillermo Churuchumbi Lechon.

Al cumplir 45 años de la muerte de Mama Dolores Cacuango, irreparable pérdida, nos mantiene su gran legado.
Pueblo Kayambi y todo el Ecuador te recuerda como la líder indígena de todos los tiempos.

https://www.facebook.com/profile.php?id=100010022677101

“No es el pastor el que le dice al laico lo que tiene que hacer, ellos lo saben tanto o mejor que nosotros”


El Papa, con los laicos

Osservatore

El Papa denuncia el “clericalismo” y la creación de una “élite” de laicos en la Iglesia

“Cuando nos desarraigamos como pastores de nuestro pueblo, nos perdemos”

Redacción, 26 de abril de 2016 a las 17:46

La Iglesia no es una élite de los sacerdotes, de los consagrados, de los obispos, sino que todos formamos el Santo Pueblo fiel de Dios

Sacerdotes en la basílica de San Pedro/>

Sacerdotes en la basílica de San Pedro

Francisco saluda a varios sacerdotes

Francisco saluda a varios sacerdotes

El Papa ha lamentado que en la Iglesia se ha creado una “élite” de laicos que creen que son solo ellos los que trabajan en las obras de la Iglesia y/o en las cosas de la parroquia o de la diócesis, en un carta enviada al cardenal Ouellet y publicada hoy por el Vaticano.

En este sentido, en la misiva alerta del olvido o el descuido ante el creyente que muchas veces “quema su esperanza en la lucha cotidiana por vivir la fe”. “La Iglesia no es una élite de los sacerdotes, de los consagrados, de los obispos, sino que todos formamos el Santo Pueblo fiel de Dios”, ha subrayado.

Francisco ha advertido de que “no es el pastor el que le dice al laico lo que tiene que hacer o decir, ellos lo saben tanto o mejor que nosotros“.

Recientemente, el Papa participó en el encuentro de la Comisión para América Latina y el Caribe en el que se abordó el tema de la participación de los laicos en la vida de nuestros pueblos.

“No es el pastor el que tiene que determinar lo que tienen que decir en los distintos ámbitos los fieles. Como pastores, unidos a nuestro pueblo, nos hace bien preguntamos cómo estamos estimulando y promoviendo la caridad y la fraternidad, el deseo del bien, de la verdad y la justicia. Cómo hacemos para que la corrupción no anide en nuestros corazones“, ha exclamado.

Francisco ha precisado que el pastor es pastor de un pueblo, y al pueblo se lo sirve “desde dentro”. “Mirar al Pueblo de Dios es recordar que todos ingresamos a la Iglesia como laicos”, ha agregado.

Asimismo ha invitado a la Iglesia de Latinoamérica a enfrentar “el clericalismo”. “Esta actitud no solo anula la personalidad de los cristianos, sino que tiene una tendencia a disminuir y desvalorizar la gracia bautismal que el Espíritu Santo puso en el corazón de nuestra gente”, ha manifestado.

Por otro lado, ha reconocido que el laico, por su propia realidad e identidad, “tiene exigencias de nuevas formas de organización y de celebración de la fe”. “Los ritmos actuales son tan distintos (no digo mejor o peor) a los que se vivían 30 años atrás“, ha comentado. Por último, ha alertado de que los pastores cuando se desarraigan, se pierden.

 

 
Texto completo de la Carta del Papa Francisco

A Su Eminencia Cardenal

Marc Armand Ouellet, P.S.S.

Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina

Eminencia:

Al finalizar el encuentro de la Comisión para América Latina y el Caribe tuve la oportunidad de encontrarme con todos los participantes de la asamblea donde se intercambiaron ideas e impresiones sobre la participación pública del laicado en la vida de nuestros pueblos.

Quisiera recoger lo compartido en esa instancia y continuar por este medio la reflexión vivida en esos días para que el espíritu de discernimiento y reflexión “no caiga en saco roto”; nos ayude y siga estimulando a servir mejor al Santo Pueblo fiel de Dios.

Precisamente es desde esta imagen, desde donde me gustaría partir para nuestra reflexión sobre la actividad pública de los laicos en nuestro contexto latinoamericano. Evocar al Santo Pueblo fiel de Dios, es evocar el horizonte al que estamos invitados a mirar y desde donde reflexionar. El Santo Pueblo fiel de Dios es al que como pastores estamos continuamente invitados a mirar, proteger, acompañar, sostener y servir. Un padre no se entiende a sí mismo sin sus hijos. Puede ser un muy buen trabajador, profesional, esposo, amigo pero lo que lo hace padre tiene rostro: son sus hijos. Lo mismo sucede con nosotros, somos pastores. Un pastor no se concibe sin un rebaño al que está llamado a servir. El pastor, es pastor de un pueblo, y al pueblo se lo sirve desde dentro. Muchas veces se va adelante marcando el camino, otras detrás para que ninguno quede rezagado, y no pocas veces se está en el medio para sentir bien el palpitar de la gente.

Mirar al Santo Pueblo fiel de Dios y sentirnos parte integrante del mismo nos posiciona en la vida y, por lo tanto, en los temas que tratamos de una manera diferente. Esto nos ayuda a no caer en reflexiones que pueden, en sí mismas, ser muy buenas pero que terminan funcionalizando la vida de nuestra gente, o teorizando tanto que la especulación termina matando la acción. Mirar continuamente al Pueblo de Dios nos salva de ciertos nominalismos declaracionistas (slogans) que son bellas frases pero no logran sostener la vida de nuestras comunidades. Por ejemplo, recuerdo ahora la famosa expresión: “es la hora de los laicos” pero pareciera que el reloj se ha parado.

Mirar al Pueblo de Dios, es recordar que todos ingresamos a la Iglesia como laicos. El primer sacramento, el que sella para siempre nuestra identidad y del que tendríamos que estar siempre orgullosos es el del bautismo. Por él y con la unción del Espíritu Santo, (los fieles) quedan consagradas como casa espiritual y sacerdocio santo (LG 10) Nuestra primera y fundamental consagración hunde sus raíces en nuestro bautismo. A nadie han bautizado cura, ni obispo. Nos han bautizados laicos y es el signo indeleble que nunca nadie podrá eliminar. Nos hace bien recordar que la Iglesia no es una elite de los sacerdotes, de los consagrados, de los obispos, sino que todos formamos el Santo Pueblo fiel de Dios. Olvidarnos de esto acarrea varios riesgos y/o deformaciones en nuestra propia vivencia personal como comunitaria del ministerio que la Iglesia nos ha confiado. Somos, como bien lo señala el Concilio Vaticano II, el Pueblo de Dios, cuya identidad es la dignidad y la libertad de los hijos de Dios, en cuyos corazones habita el Espíritu Santo como en un templo (LG 9). El Santo Pueblo fiel de Dios está ungido con la gracia del Espíritu Santo, por tanto, a la hora de reflexionar, pensar, evaluar, discernir, debemos estar muy atentos a esta unción.

A su vez, debo sumar otro elemento que considero fruto de una mala vivencia de la eclesiología planteada por el Vaticano II. No podemos reflexionar el tema del laicado ignorando una de las deformaciones más fuertes que América Latina tiene que enfrentar – y a las que les pido una especial atención – el clericalismo. Esta actitud no sólo anula la personalidad de los cristianos, sino que tiene una tendencia a disminuir y desvalorizar la gracia bautismal que el Espíritu Santo puso en el corazón de nuestra gente. El clericalismo lleva a la funcionalización del laicado; tratándolo como “mandaderos”, coarta las distintas iniciativas, esfuerzos y hasta me animo a decir, osadías necesarios para poder llevar la Buena Nueva del Evangelio a todos los ámbitos del quehacer social y especialmente político. El clericalismo lejos de impulsar los distintos aportes, propuestas, poco a poco va apagando el fuego profético que la Iglesia toda está llamada a testimoniar en el corazón de sus pueblos. El clericalismo se olvida que la visibilidad y la sacramentalidad de la Iglesia pertenece a todo el Pueblo de Dios (cfr. LG 9-14) Y no solo a unos pocos elegidos e iluminados.

Hay un fenómeno muy interesante que se ha producido en nuestra América Latina y me animo a decir, creo que es de los pocos espacios donde el pueblo de Dios fue soberano de la influencia del clericalismo: me refiero a la pastoral popular. Ha sido de los pocos espacios donde el pueblo (incluyendo a sus pastores) y el Espíritu Santo se han podido encontrar sin el clericalismo que busca controlar y frenar la unción de Dios sobre los suyos. Sabemos que la pastoral popular como bien lo ha escrito Pablo VI en la exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, tiene ciertamente sus límites. Está expuesta frecuentemente a muchas deformaciones de la religión, pero prosigue, cuando está bien orientada, sobre todo mediante una pedagogía de evangelización, contiene muchos valores. Refleja una sed de Dios que solamente los pobres y sencillos pueden conocer. Hace capaz de generosidad y sacrificio hasta el heroísmo, cuando se trata de manifestar la fe. Comporta un hondo sentido de los atributos profundos de Dios: la paternidad, la providencia, la presencia amorosa y constante. Engendra actitudes interiores que raramente pueden observarse en el mismo grado en quienes no poseen esa religiosidad: paciencia, sentido de la cruz en la vida cotidiana, desapego, aceptación de los demás, devoción. Teniendo en cuenta esos aspectos, la llamamos gustosamente “piedad popular”, es decir, religión del pueblo, más bien que religiosidad … Bien orientada, esta religiosidad popular puede ser cada vez más, para nuestras masas populares, un verdadero encuentro con Dios en Jesucristo. (EN 48) El Papa Pablo usa una expresión que considero es clave, la fe de nuestro pueblo, sus orientaciones, búsquedas, deseo, anhelos, cuando se logran escuchar y orientar nos terminan manifestando una genuina presencia del Espíritu. Confiemos en nuestro Pueblo, en su memoria y en su “olfato”, confiemos que el Espíritu Santo actúa en y con ellos, y que este Espíritu no es solo “propiedad” de la jerarquía eclesial.

He tomado este ejemplo de la pastoral popular como clave hermenéutica que nos puede ayudar a comprender mejor la acción que se genera cuando el Santo Pueblo fiel de Dios reza y actúa. Una acción que no queda ligada a la esfera íntima de la persona sino por el contrario se transforma en cultura; una cultura popular evangelizada contiene valores de fe y de solidaridad que pueden provocar el desarrollo de una sociedad más justa y creyente, y posee una sabiduría peculiar que hay que saber reconocer con una mirada agradecida. (EG 68)

Entonces desde aquí podemos preguntarnos, ¿qué significa que los laicos estén trabajando en la vida pública?

Hoy en día muchas de nuestras ciudades se han convertidos en verdaderos lugares de supervivencia. Lugares donde la cultura del descarte parece haberse instalado y deja poco espacio para una aparente esperanza. Ahí encontramos a nuestros hermanos, inmersos en esas luchas, con sus familias, intentando no solo sobrevivir, sino que en medio de las contradicciones e injusticias, buscan al Señor y quieren testimoniar lo. ¿Qué significa para nosotros pastores que los laicos estén trabajando en la vida pública? Significa buscar la manera de poder alentar, acompañar y estimular todo los intentos, esfuerzos que ya hoy se hacen por mantener viva la esperanza y la fe en un mundo lleno de contradicciones especialmente para los más pobres, especialmente con los más pobres. Significa como pastores comprometernos en medio de nuestro pueblo y, con nuestro pueblo sostener la fe y su esperanza. Abriendo puertas, trabajando con ellos, soñando con ellos, reflexionando y especialmente rezando con ellos. Necesitamos reconocer la ciudad -y por lo tanto todos los espacios donde se desarrolla la vida de nuestra gente- desde una mirada contemplativa, una mirada de fe que descubra al Dios que habita en sus hogares, en sus calles, en sus plazas… Él vive entre los ciudadanos promoviendo la caridad, la fraternidad, el deseo del bien, de verdad, de justicia. Esa presencia no debe ser fabricada sino descubierta, develada. Dios no se oculta a aquellos que lo buscan con un corazón sincero. (EG 71) No es nunca el pastor el que le dice al laico lo que tiene que hacer o decir, ellos lo saben tanto o mejor que nosotros. No es el pastor el que tiene que determinar lo que tienen que decir en los distintos ámbitos los fieles. Como pastores, unidos a nuestro pueblo, nos hace bien preguntamos cómo estamos estimulando y promoviendo la caridad y la fraternidad, el deseo del bien, de la verdad y la justicia. Cómo hacemos para que la corrupción no anide en nuestros corazones.

Muchas veces hemos caído en la tentación de pensar que el laico comprometido es aquel que trabaja en las obras de la Iglesia y/o en las cosas de la parroquia o de la diócesis y poco hemos reflexionado como acompañar a un bautizado en su vida pública y cotidiana; cómo él, en su quehacer cotidiano, con las responsabilidades que tiene se compromete como cristiano en la vida pública. Sin darnos cuenta, hemos generado una elite laical creyendo que son laicos comprometidos solo aquellos que trabajan en cosas “de los curas” y hemos olvidado, descuidado al creyente que muchas veces quema su esperanza en la lucha cotidiana por vivir la fe. Estas son las situaciones que el clericalismo no puede ver, ya que está muy preocupado por dominar espacios más que por generar procesos. Por eso, debemos reconocer que el laico por su propia realidad, por su propia identidad, por estar inmerso en el corazón de la vida social, pública y política, por estar en medio de nuevas formas culturales que se gestan continuamente tiene exigencias de nuevas formas de organización y de celebración de la fe. ¡Los ritmos actuales son tan distintos (no digo mejor o peor) a los que se vivían 30 años atrás! Esto requiere imaginar espacios de oración y de comunión con características novedosas, más atractivas y significativas -especialmente-para los habitantes urbanos. (EG 73) Es obvio, y hasta imposible, pensar que nosotros como pastores tendríamos que tener el monopolio de las soluciones para los múltiples desafíos que la vida contemporánea nos presenta. Al contrario, tenemos que estar al lado de nuestra gente, acompañándolos en sus búsquedas y estimulando esta imaginación capaz de responder a la problemática actual. Y esto discerniendo con nuestra gente y nunca por nuestra gente o sin nuestra gente. Como diría San Ignacio, “según los lugares, tiempos y personas”. Es decir, no uniformizando. No se pueden dar directivas generales para una organización del pueblo de Dios al interno de su vida pública. La inculturación es un proceso que los pastores estamos llamados a estimular alentado a la gente a vivir su fe en donde está y con quién está. La inculturación es aprender a descubrir cómo una determinada porción del pueblo de hoy, en el aquí y ahora de la historia, vive, celebra y anuncia su fe. Con la idiosincrasia particular y de acuerdo a los problemas que tiene que enfrentar, así como todos los motivos que tiene para celebrar. La inculturación es un trabajo de artesanos y no una fábrica de producción en serie de procesos que se dedicarían a “fabricar mundos o espacios cristianos”.

Dos memorias se nos pide cuidar en nuestro pueblo. La memoria de Jesucristo y la memoria de nuestros antepasados. La fe, la hemos recibido, ha sido un regalo que nos ha llegado en muchos casos de las manos de nuestras madres, de nuestras abuelas. Ellas han sido, la memoria viva de Jesucristo en el seno de nuestros hogares. Fue en el silencio de la vida familiar, donde la mayoría de nosotros aprendió a rezar, a amar, a vivir la fe. Fue al in terno de una vida familiar, que después tomó forma de parroquia, colegio, comunidades que la fe fue llegando a nuestra vida y haciéndose carne. Ha sido también esa fe sencilla la que muchas veces nos ha acompañado en los distintos avatares del camino. Perder la memoria es desarraigarnos de donde venimos y por lo tanto, nos sabremos tampoco a donde vamos. Esto es clave, cuando desarraigamos a un laico de su fe, de la de sus orígenes; cuando lo desarraigamos del Santo Pueblo fiel de Dios, lo desarraigamos de su identidad bautismal y así le privamos la gracia del Espíritu Santo. Lo mismo nos pasa a nosotros, cuando nos desarraigamos como pastores de nuestro pueblo, nos perdemos.

Nuestro rol, nuestra alegría, la alegría del pastor está precisamente en ayudar y estimular, al igual que hicieron muchos antes que nosotros, sean las madres, las abuelas, los padres los verdaderos protagonistas de la historia. No por una concesión nuestra de buena voluntad, sino por propio derecho y estatuto. Los laicos son parte del Santo Pueblo fiel de Dios y por lo tanto, los protagonistas de la Iglesia y del mundo; a los que nosotros estamos llamados a servir y no de los cuales tenemos que servirnos.

En mi reciente viaje a la tierra de México tuve la oportunidad de estar a solas con la Madre, dejándome mirar por ella. En ese espacio de oración pude presentarle también mi corazón de hijo. En ese momento estuvieron también ustedes con sus comunidades. En ese momento de oración, le pedí a María que no dejara de sostener, como lo hizo con la primera comunidad, la fe de nuestro pueblo. Que la Virgen Santa interceda por ustedes, los cuide y acompañe siempre,

Vaticano, 19 de marzo de 2016

+Francisco

 

http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2016/04/26/el-papa-denuncia-el-clericalismo-y-la-creacion-de-una-elite-de-laicos-en-la-iglesia-religion-iglesia-vaticano-ouellet.sht

ASIA MYANMAR:Militantes budistas del Estado Karen, erigen una pagoda en el terreno de una iglesia anglicana


El incidente ocurrió en el pueblo de Hlaingbwe, en el sureste del país. Ordenó la construcción U Thuzana, líder budista de 73 años y miembro del grupo rebelde Democratic Karen Benevolent Army (Dkba). Es otro gesto de desafío a la minoría cristiana en la región. El obispo anglicano: “No llevamos en el corazón resentimiento u odio”.

Yangon (AsiaNews / Agencias) – Cristo dijo que “aquellos que tienen un corazón de oro recibirán bendiciones, y ellos verán a Dios. Por esto ánimo a los cristianos del Estado Karen: no lleven resentimiento en el corazón u odio, ni ataquen, sino que practiquen la benevolencia, la compasión y el desprendimiento”. Así Saw Stylo, obispo anglicano de Hpa-an, en el sureste del país, ha respondido al gesto desafiante lanzado por un grupo de budistas que han construido una pagoda en el jardín de una casa de culto de la Iglesia Reformada.
El incidente ocurrió en el pueblo de Hlaingbwe, a unos 90 km de Hpa-an, capital del Estado Karen. U Thuzana, líder budista de 73 años y miembro del grupo rebelde armado Democratic Karen Benevolent Army (Dkba), se introdujo en el territorio de una iglesia anglicana junto con cientos de seguidores. Algunos trabajadores en uniforme militar habían llevado ladrillos y mortero y comenzó a construir un templo. El DKBA es un grupo derivado en 1994 de la Unión Nacional Karen (KNU), una organización política con una mayoría cristiana.

Los líderes cristianos han pedido a los budistas interrumpir su trabajo. Ante la negativa de los trabajadores, los anglicanos han construido una valla de madera alrededor de su patio, para separarlo de la iglesia.

U Thuzana no es nuevo en gestos de desafío a religiones distintas del budismo y en los intentos violentos de proselitismo. Una vez, el líder budista ha construido una pagoda frente a una estación de policía. Saw Kyaw Zwa, fiel budista del Karen Affairs Committee, explica que el monje cree que sus acciones generan un buen karma y que, por tanto, “sigue su corazón, que le indica dónde construir las pagodas. Por supuesto, hay críticos que lo condenan por tener templos construidos cerca de los territorios controlados por otras religiones, pero nuestra monje está sólo tratando de cumplir sus sueños”.

El Estado Karen ha creado una comisión especial para detener el trabajo de U Thuzana y resolver los conflictos religiosos de la región, pero hasta ahora el líder budista siempre ha actuado sin ser molestados. Después de una ola de críticas internacionales al monje por medios de comunicación social, el obispo anglicano de Hpa-an, por otro lado ha querido aliviar las tensiones con un post en Facebook, en el que llamó a sus fieles a mantener la calma.

“El territorio Karen tiene una larga historia de problemas religiosos – dice Saw Ahtoe, responsable de los asuntos religiosos de la KNU – y debemos escribir al gobierno para hacer algo, o deberíamos escribir directamente a la Dkba. Vamos a unirnos a otros líderes religiosos para resolver estas diferencias”.

Myanmar es una gran nación de mayoría budista, teatro desde 2012, de una serie de violencia sectaria que ha dejado al menos 300 muertos y 140 mil desplazados, la mayoría de ellos musulmanes Rohingya. Sin embargo, incluso los cristianos a veces tienen problemas con la mayoría budista. De hecho, perteneciendo a la mayor parte de los grupos étnicos minoritarios, a menudo marginados por la mayoría birmana y budista. El pasado septiembre, algunos fieles budistas han erigido una estupa a pocos metros de una iglesia bautista en el Estado Karen.

http://asianews.it/noticias-es/Militantes-budistas-del-Estado-Karen%2C-erigen-una-pagoda-en-el-terreno-de-una-iglesia-anglicana-37326.html

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