«Müller no sólo se opone al Papa, sino además al Concilio Vaticano II»: JOSE MARIA CASTILLO


«Los divorciados vueltos a casar no están excomulgados»

José María Castillo, 06 de mayo de 2016 a las 10:45

La tan repetida «constante tradición de la Iglesia» no es tal. Ni la tradición, de la que disponemos, justifica excomuniones, ni canónicas, ni sacramentales

    

El Papa recibió este miércoles a un grupo de divorciados vueltos a casar católicos

 

(José María Castillo).- Como es sabido, el cardenal G. L. Müller, Prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, ha dicho recientemente, en Madrid y Oviedo, que los divorciados vueltos a casar están excomulgados. Pero, dado que esta excomunión no consta en el vigente Código de Derecho Canónico, el cardenal ha precisado su afirmación distinguiendo entre una «excomunión canónica» (que no sería el caso de los divorciados vueltos a casar) y una «excomunión sacramental», que consistiría en negar la eucaristía a los divorciados «que viven una nueva unión». Con lo que el cardenal ha afirmado exactamente lo contrario de lo que ha dicho el papa Francisco en su Exhortación «Amoris laetitia» (nº 243).

El cardenal Müller, para justificar su enfrentamiento con el papa, ha dicho (según informan los medios de comunicación) que él no es «una copia servil del Pontífice, sino (que está en el cargo que está) para servir con su cabeza».

Como es lógico, al hacer esta afirmación – si es que efectivamente Gerhard L. Müller ha dicho lo que acabo de indicar -, resulta que este cardenal, no sólo se opone al papa, sino además al Concilio Vaticano II, que expresamente afirma que los obispos, «junto con su Cabeza, el Romano Pontífice, y nunca sin esta cabeza», son sujeto de suprema potestad en la Iglesia (LG 22, 3). De lo que se sigue inevitablemente que los católicos nos vemos obligados, desde ahora, a organizar nuestras creencias y nuestras conductas, no sólo por lo que nos enseña la Sagrada Escritura, la Tradición y el Magisterio, sino además por lo que nos dicta la cabeza del cardenal Múller.

Confieso sinceramente que me cuenta trabajo creerme y aceptar que un cardenal de la Iglesia, que ocupa un cargo de tanta responsabilidad, haya dicho estas cosas. Sobre todo, si tenemos en cuenta que, en todo este asunto, lo que está en juego es la felicidad o la desgracia de miles de familias, que, por causa de situaciones muy difíciles y muchas veces sin culpa de nadie, tienen que soportar daños irreparables que se siguen en la mayoría de estos casos.

Además, a todo lo dicho, es importante añadir que, en el tema de la indisolubilidad del matrimonio, no se puede aducir en seguida «la constante tradición de la Iglesia». Por la sencilla razón de que esa «tradición constante» no ha existido. En cualquier estudio, bien documentado, de teología de los sacramentos, se nos dice que, en los primeros siglos de la Iglesia, los cristianos seguían los mismos condicionamientos y usos, por lo que concierne al casamiento, que el contorno pagano. Y se sabe con seguridad que esta situación duró así, por lo menos, hasta el siglo IV (J. Duss-Von Werdt, Myst. Sal., IV/2, 411).

 

 

Sabemos, en efecto, que en Egipto, en el s. III, algunos obispos permitían a las mujeres que se volvieran a casar, viviendo aún su marido anterior. Como también es sabido que Orígenes opinaba, de estos obispos, que «no habían actuado enteramente sin razón… para evitar males mayores» (PG 13, 1245-1246). Y es conocido que, en el s. IV, el Concilio de Arlés (año 314) afirma de los divorciados que se les aconseje que no se casen, pero que no se les prohíba» (can. 10; cf. H. Crouzel, G. Cereti). Es más, en el s. VIII, el Sínodo de Verbería (año 753-756) admite el divorcio y la consiguiente libertad para casarse de nuevo (J. Gaudemet). Y lo que es más importante, el papa Gregorio II (año 726) responde a una consulta, que le hace el obispo san Bonifacio, que un marido cuya esposa ha enfermado y como consecuencia no puede darle el débito conyugal, «que vuelva a casarse, pero no deje de ayudar económicamente a la que enfermó» (PL 89, 525). Incluso se sabe que el propio Carlomagno (venerado como santo en Aquisgrán) repudió a su esposa y se casó en nuevo matrimonio, en los años 770 y 771 (J. Gaudemet).

Y todavía, dos indicaciones importantes. Ante todo, la teología de los siete sacramentos, incluido el matrimonio, no se elaboró hasta mediado el s. XII. Y en segundo lugar, cuando se habla de estos temas, se debería tener presente que los cánones de la Sesión VII del Concilio de Trento, en los que se afirma la enseñanza oficial de la Iglesia sobre los siete sacramentos (DH 1600-1630), no son definiciones dogmáticas y, por tanto, no proponen una «doctrina de fe». Porque, a la pregunta de si lo que se condenaba eran «herejías» o «errores», los Padres conciliares no llegaron a ponerse de acuerdo. De ahí que, en el Proemio, se dice que esos cánones se proponen «para eliminar los errores y extirpar las herejías» (DH 1600).

Por lo tanto, los cánones de Trento no dan de sí para concluir con pronunciamientos indiscutibles. Y menos aún, infalibles. En cualquier caso, la tan repetida «constante tradición de la Iglesia» no es tal. Ni la tradición, de la que disponemos, justifica excomuniones, ni canónicas, ni sacramentales. A no se que pretendamos hacer de la Iglesia una oficina de desprecios y humillaciones, que no llevarán a la gente a unirse más a esta Iglesia, sino a alejarse más de ella.

 

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Francisco ‘secuestra’ en el Vaticano a los líderes europeos hasta que pongan fin a la «vergüenza» de los refugiados


El Papa, ante los líderes europeos en la entrega del Premio Carlomagno

Crónica-ficción de algo que no pasó, pero, con Francisco, algún día pasará

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«Queridos hermanos: Me disculpo por esta medida de fuerza o de no-violencia activa»

José Manuel Vidal, 08 de mayo de 2016 a las 07:07

Cuando la operación Moisés esté en marcha, pueden cogerme, juzgarme y condenarme. Ni yo ni mi Iglesia opondremos resistencia. Porque mi misión es enjugar las lágrimas de los que lloran

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El aula regia del Vaticano y los líderes europeos

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Francisco recibió el premio Carlomagno

El Papa saluda a Merkel en el premio Carlomagno/>

El Papa saluda a Merkel en el premio Carlomagno

La troika europea, con el Papa/>

La troika europea, con el Papa

Felipe VI regala un facsímil al Papa/>

Felipe VI regala un facsímil al Papa

El Papa, ante los líderes de Europa/>

El Papa, ante los líderes de Europa

(José Manuel Vidal).- Los tenía a todos allí, sentados en frente suyo. A todos los grandes de Europa. Y les leyó la cartilla, con un discurso, en el que conjugó lo programático (el nuevo humanismo europeo) con lo sentimental (su sueño de una Europa «madre»). Un excelente discurso del Papa ante los magnates europeos. Pero me supo a poco. Esperaba más de Francisco. Esperaba ver al Papa-profeta y me encontré con el Papa-estadista con gotas de profetismo. Esperaba ver un Papa rompedor y me encontré con un Francisco previsible.

Estaban allí todos. Desde la troika europea (Jean-Claude Juncker, Martin Schulz y Donald Tusk) a Angela Merkel, pasando por nuestro Rey Felipe VI, el presidente del Banco Europeo, el primer ministro italiano, Mateo Renzi, o el mismísimo Felipe González, que, al final, departió un rato animadamente con Francisco.

Tenía delante a los ‘culpables’ o a los ‘jefes’ de los culpables (por acción u omisión) de la vergüenza europea que le da con la puerta en las narices a los refugiados sirios (iraquíes y afganos), que huyen de la guerra, del hambre y de la miseria. Y les dejó ir de rositas. Eso sí, con una reprimenda y unas cuantas claves de fondo, para que Europa vuelva a ser ella misma: la abanderada de los derechos humanos. Y para que éstos no sean su última utopía.

Esta vez, el Papa se quedó corto. Le faltó el gesto claro y rompedor. No escenificó la ira del profeta ante el clamor de los desheredados que la vieja y acomodada Europa no escucha. No rompió el jarrón, como el profeta bíblico. No aprovechó la ocasión. Y, por eso, en los telediarios y en la prensa, su discurso pasó sin pena ni gloria.

Primero, porque los grandes medios obvian y silencian descaradamente los mensajes de fondo del Papa, especialmente los que cuestionan el sistema económico. Por eso, nadie recogió la petición de Francisco de pasar de una «economía líquida a una economía social». Por eso, todos los grandes medios se quedaron, como siempre, en la espuma del acto, en lo más superficial. En España, sólo destacaron que Felipe VI le había entregado al Papa un facsímil con grabados del Quijote. Eso fue todo.

Otro gallo le hubiera cantado al Papa, si hubiese optado por sacudir clara y abiertamente las conciencias de los líderes europeos y de toda la sociedad. Por eso, mientras el Papa hablaba, estaba pensando en otro posible discurso papal.

Pensaba en un Papa que, tras saludar a los presentes, les dijese algo así:

«Queridos hermanos. Ahí tienen mi discurso, con las líneas de fondo que propongo para Europa. Después, los que quieran podrán leérselo. Creo, sin falsa modestia, que hay cosas aprovechables en él para que nuestra Europa (soy hijo de emigrantes europeos) vuelva a ser ‘la madre’ Europa.

Pero, ahora, permítanme que les hable desde el corazón. A borbotones, como me vaya soplando el Espíritu. No tengan en cuenta, por lo tanto, algunas inexactitudes que pueda cometer o los trazos gruesos que pueda deslizar. Como si les estuviese hablando su padre o su anciano abuelo. Con todo el cariño del mundo, pero con toda la libertad que dan los muchos años vividos y el seguimiento (tropezando, a veces) de Jesús de Nazaret, que da sentido pleno a mi vida.

Estamos en situación de emergencia. Miles de refugiados sirios huyen de la guerra. Y ustedes no sólo no son capaces de parar la causa de su huida, sino que, además, tienen la poca vergüenza de cerrarles las puertas, estabularlos en los campos griegos o, incluso, devolverlos a Turquía. ¿Ya han olvidado a los refugiados europeos de no hace tanto tiempo que huían de la guerra, buscaron refugio y lo encontraron en muchos países del mundo, muchos de ellos muy pobres?

He estado en Lesbos y lo he visto con mis propios ojos y tocado con mis propias manos. He escuchado sus relatos de dolor, sus tragedias. Me rompieron el alma. Lo han perdido todo. Muchos hasta la vida. Y los que se salvan y cruzan a Lesbos están perdiendo lo último que se puede perder: la esperanza. Saben que ustedes, la madrastra Europa, no los quieren. Y, para rechazarlos, levantan muros y concertinas y alambradas y campos de retención…y hasta subcontratan a Turquía, para que vuelva a retener a los que han conseguido escapar. Tenían su esperanza puesta en Europa. Ustedes les defraudaron. Les han fallado. Ya no creen en nadie. Y lo que es peor, se sienten engañados y maltratados.


Porque ustedes les están tratando no como personas humanas, sino como corderos llevados al matadero. Les niegan su dignidad primera: la de personas humanas. Atentan, además, al no acogerlos en suelo europeo, contra los más elementales derechos humanos y contra todas las convenciones de la ONU. ¿Y ustedes se llaman los abanderados de los derechos humanos y de las libertades? ¿Qué te ha pasado, vieja Europa? ¿En qué te has convertido? En la sombra de ti misma. En la Europa de los mercaderes, que sólo piensa en su bienestar y ni siquiera es capaz de repartir con los hambrientos las migajas que caen de su mesa. Europa-Epulón.

El Papa está obligado (en conciencia y ante el Dios que amo) a defender al pobre Lázaro. Es decir, a los refugiados sirios, iraquíes, afganos y de otros muchos países, que huyen de las guerras. Y también a los refugiados económicos de África, de Asia o de Latinoamérica, que huyen del hambre. Son hijos de Dios. Son hermanos nuestros. Todos, sin distinción alguna de raza, lengua o religión.

Ante este drama humanitario es la hora de pasar a la acción. Yo, el primero. Pongo a disposición de los refugiados todas las estancias de los cardenales del Vaticano que, mientras tanto, buscarán acomodo donde puedan. Pongo a disposición de refugiados y emigrantes los palacios de los obispos de todo el mundo, las casas de los curas y los colegios y seminarios de frailes y monjas. Y, si es necesario, también las iglesias.

Pero ustedes tienen que hacer el resto: abrir ya las fronteras y acoger a los prófugos del hambre y de la guerra. Y como ya no valen las palabras, pasemos a la acción: ¡Guardias, cierren las puertas de la sala regia! ¡Y que de aquí no salga nadie, mientras los líderes europeos no firmen un acuerdo para acabar con este drama humanitario!

Mejor dicho, que no salgan de aquí, mientras no ordenen que se ponga en marcha un corredor humanitario desde Siria a Europa. Pueden hacerlo y hacerlo ya. Pueden movilizar ya a la OTAN. Tienen medios más que suficientes. Les sobran los medios y les falta voluntad. Les brindo otra oportunidad.


Les pido, ante Dios y por Dios y en nombre de Dios (del que dicen que soy Vicario, aunque los vicarios de Cristo con precisamente los pobres), que tomen ya esas medidas urgentes y, entonces, saldrán del aula regia.

Eso sí, quiero comprobar que se toman esas medidas en directo. A través de las cámaras de televisión y a través de mis Nuncios. Yo, tampoco me fío. Mientras tanto, aquí estarán. Les traerán comida y podrán salir a los baños. Y utilizar sus móviles, para poner en marcha toda la operación, que podría llamarse Moisés.

Cuando la operación Moisés esté en marcha, quedarán libres y los que quieran vendrán conmigo a la Basílica de San Pedro a celebrar un ‘Te Deum’ de acción de gracias. Porque, «fui forastero y me acogisteis» y «tuve hambre y me disteis de comer…»

Queridos hermanos: Me disculpo por esta medida de fuerza o de no-violencia activa. Pero mi conciencia y mi Dios me lo exigen. Y, por supuesto, estoy dispuesto a pagar el precio de mi osadía. Cuando la Moisés esté en marcha, pueden cogerme, juzgarme y condenarme. Ni yo ni mi Iglesia opondremos resistencia. Porque mi misión es enjugar las lágrimas de los que lloran. Sólo así sabré que he cumplido la voluntad de mi Dios. Todo lo demás, sea lo que sea, se ma dará por añadidura. Nuestros hermanos esperan sin esperanza y en sus manos están sus vidas. Que Dios los bendiga y les dé fuerzas para actuar con rapidez. Amén»

Dicen los testigos que hasta el cardenal Müller aplaudió. A su lado, el cardenal Kasper daba saltos de alegría y el cardenal Parolin, Secretario de Estado, cruzaba las manos y asentía con la cabeza, al modo diplomático.

También cuentan las crónicas que, a las pocas horas, la noticia daba la vuelta al mundo: «El Papa encierra en el Vaticano a los dirigentes europeos hasta que pongan en marcha corredores humanitarios para los refugiados». Otros medios más sensacionalistas titularon: «Francisco secuestra en el Vaticano a los líderes europeos». Y de subtítulo: «Entre ellos, están la troika europea, Angela Merkel, Mateo Renzi y el Rey de España».

Y, a las pocas horas, los acorazados de la OTAN, apoyados por aviones de carga, ponían en marcha la operación Moisés. Y la esperanza renació en el corazón de los desheredados. Y una nueva primavera surgió en la vieja Europa y en la vieja Iglesia católica. Y Francisco cogió su viejo maletín de cuero negro y se fue a su amada Buenos Aires.

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2016/05/08/francisco-secuestra-en-el-vaticano-a-los-lideres-europeos-iglesia-religion-dios-jesus-papa-francisco-europa.shtml

Cartas secretas del Vaticano complican a un cura argentino


ACUSADO POR ‘PROMOCION A LA CORRUPCION AGRAVADA’

Por orden de Francisco, la Santa Sede envió la declaración que el presbítero Justo José Ilarraz realizó en el año 1997, y en la que le pidió perdón a la Iglesia.

    • Por Leonardo Nieva |
08/05/2016 | 21:15

imputado. Justo Ilarraz daba misa en la ciudad tucumana de Monteros cuando estalló el escándalo de los abusos. | Foto: Cedoc Perfil

La desclasificación de los documentos secretos del Vaticano, en las investigaciones internas por sospechas de abusos de miembros de la Iglesia, puso contra las cuerdas a un presbítero argentino que está siendo investigado en el país por delitos sexuales ocurridos entre los años 1991 y 1993 en la provincia de Entre Ríos.

Por decisión del papa Francisco, la Santa Sede envió esta semana, vía Cancillería, dos sobres con la declaración que Justo José Ilarraz realizó el 18 de febrero de 1997 ante el Tribunal Eclesiástico. Casi veinte años pasaron para que se conociera el contenido de la versión que el religioso brindó en el Vaticano, y que obligó a las autoridades a separarlo de su cargo por un tiempo en aquellos años.

Los sobres fueron abiertos en el despacho de la jueza Susana Paola Firpo, quien está a cargo de la causa caratulada como “promoción a la corrupción agravada”. Según fuentes judiciales, la carta que revestía mayor interés estaba firmada por el presbítero y contenía detalles de su declaración.

“Es un documento que estaba oculto y que fue firmado por Ilarraz en el año 1997. Estuvo 19 años oculto y por disposición del papa Francisco se ordenó abrir la documentación relacionada con casos de abusos”, explica a PERFIL Marcos Rodríguez Allende, abogado querellante. “Es una prueba fundamental”, asevera. En el escrito Ilarraz no sólo “pide perdón” sino que además muestra “arrepentimento por su conducta desviada de carácter sexual”.

No obstante, el letrado aclara que en ningún momento el presbítero reconoce los abusos y que “niega ser homosexual”. Sin embargo, asegura que en el escrito dice que se “siente sucio de espíritu”.

Por su parte, Jorge Muñoz, uno de los abogados de Ilarraz, manifesta a PERFIL que, “si bien en los documentos el sacerdote hace un reconomiento, lo hace bajo exclusiva presión, y enseguida dice que no es homosexual y que no tuvo un desorden de ese tipo”.

Juan Angel Fornerón, el otro defensor del presbítero imputado, no sólo entiende que se hizo una interpretación errónea del escrito, sino que además destaca que el documento no tendría validez legal.

“Es una copia simple, una fotocopia sin legalizar y sin ninguna rúbrica original en donde consta una nota de Ilarraz que aparenta estar suscripta por él y en la que pide perdón. No tiene encabezado y es una nota en la que hace una confesión a la Iglesia. Pide perdón por haber tenido conductas desordenadas, más bien en el campo disciplinario, según la interpretación que hacemos nosotros, pero niega haber tenido relaciones con seminaristas. Y niega, en forma categórica, masturbaciones y ser homosexual”, dice a este diario.

Para Fornerón, su cliente “habla de conductas desordenadas, de demostraciones de afecto, pero no dice relaciones sentimentales, relaciones amorosas ni sexuales. Lo que plantea es que esas conductas desordenadas, de alguna forma le fueron reprochadas por las autoridades. Reconoce haber tenido esas conductas y pide perdón, pero esto no tiene que ver con la situación de abuso”. Además, afirma que “el documento no modifica en absoluto la situación de Ilarraz porque toda esta prueba es extrajudicial”.

Imputado. Ilarraz enfrenta actualmente dos procesos: uno, que es el cuerpo principal, por los supuestos abusos contra seminaristas, en el que hay un auto de procesamiento firme y se está a la espera del requerimiento de la elevación a juicio por parte de la jueza de instrucción; el otro es por un incidente de excepción previa, que se está tramitando en la Corte por el pedido de prescripción de la acción, que actualmente tiene un dictamen que no es favorable al sacerdote.

¿Dónde está? Según allegados se encuentra recluido en la zona norte de San Miguel de Tucumán. Vive en la casa de la hermana y no posee ningún tipo de restricción judicial. Por eso, suele viajar a las ciudades de Monteros o Concepción, donde también tiene familiares. “No sale de la provincia, excepto que sea llamado por cuestiones procesales a Entre Ríos”, explica el abogado Jorge Muñoz, y enseguida aclara que sí existe “una medida cautelar de hace tres años que le impide salir del país”.

http://www.perfil.com/sociedad/Cartas-secretas-del-Vaticano-complican-a-un-cura-argentino-20160508-0030.html

Le negaron la confirmación católica por ser transexual


El párroco arguye que recibió el sacramento del bautizo como mujer, «se convirtió en hija de Dios».

«El cura me ha dicho que no admiten mi confirmación por ser transexual». José Belloso tiene 28 años y vive en Posadas, un pueblo de Córdoba. Tras cumplir los cursos de catequesis para poder confirmarse, y así poder ser padrino en el bautizo de su sobrina, que se celebrará el 27 de mayo, el párroco le negó el sacramento.

El año pasado faltó a muchas clases del curso, así que este año ha tenido que repetir la preparación para recibir el sacramento. Desde el principio informó al párroco de la iglesia de Santa María de las Flores en Posadas. «Él me dio su visto bueno, me dejó la puerta entreabierta pero me dijo que tenía que consultarlo con el vicario y el obispo», relata el joven a eldiario.es.

A finales de abril, el cura le dio la mala noticia. «Me dio un ‘no’ rotundo. Me dijo que no me confirmaba, que había tenido una reunión con el obispo y le había dicho que no se admiten a las personas transexuales. Que yo me tenía que haber quedado como estaba, siendo una mujer, y haber aguantado el castigo que Él (Dios) me mandó sin ofender a la naturaleza que Él me dio«.

Indignado, José cuenta cómo fue la conversación con el párroco: «Me llegó a hacer preguntas como, por ejemplo, si estaba operado. Eso creo que está fuera de lugar», explica. «Si me hubiese quedado como mujer me hubiese matado, por supuesto, porque mi vida era un espejo en el que no me reconocía», relata José con crudeza.

José Antonio Agüero, el cura de la iglesia de Posadas, asegura que José recibió el sacramento del bautizo como mujer, «se convirtió en hija de Dios», así entró en la Iglesia y así sería llamado por el obispo para recibir la confirmación. El cura alega que no supo de la transexualidad del joven hasta que se apuntó al curso el segundo año.

«He sentido una discriminación total y mayúscula por parte de ellos. Discriminación en toda regla», dice el joven que no entiende el razonamiento que le ha dado el párroco. José no da crédito y comparte su rabia en las redes sociales:

La denuncia de jose belloso

Por su parte, el Observatorio Español contra la LGBTfobia (StopLgbtfobia) considera «éticamente reprobable» que el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, y el párroco de Posadas, nieguen la confirmación a José Belloso, un transexual que pretendía ejercer como padrino de bautismo de su sobrina.

Según explica el citado observatorio, José Belloso, de 28 años, que trabaja de peón agrícola en la localidad cordobesa de Posadas, quería ser el padrino de bautismo de su sobrina, para lo que era necesario que se confirmara.

Pocos días antes de terminar la catequesis para la confirmación, que iba a celebrarse el próximo 27 de Mayo, el párroco de la Iglesia de Santa María de las Flores, Juan José Romero, ha informado a José Belloso de que no pueden confirmarle «por ser transexual».

Este observatorio contra la Lgbtfobia indica que el obispo de Córdoba afirmó que «no admiten a personas transexuales» y que Belloso «tenía que haber aguantado el castigo que Dios le dio y la cruz que el Señor le mandó sin ofender a la naturaleza».

Desde el Obispado de Córdoba, prosigue el Observatorio, dicen que no se trata de una discriminación, sino que acogiéndose al Código de Derecho Canónico consideran «no idóneo» «su estilo de vida», que es incongruente con la vida cristiana.

«Desde el Observatorio Español contra la Lgbtfobia consideramos (este hecho) éticamente reprobable desde todo punto de vista y una degradante y humillante discriminación por el único motivo de la identidad sexual», declaró su director, Paco Ramírez.

contacto@mdzol.com

 

Fiesta de Pentecostés: Enrique Martínez Lozano

09 May 2016 Deja un comentario


 
Evangelio de Juan 14, 15-16,23b- 26
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
― Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre
que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros.
El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos
a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la
palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el
Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien
os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.
******
VIVIR EL CUIDADO
Me alegró que, en la homilía del inicio “oficial” de su pontificado, el papa
Francisco se centrara –era el día 19 de marzo, fiesta de san José, “custodio” de
María y de Jesús- en la misión de custodiar la vida.
Y me trajo a la memoria el mito de Cuidado, elaborado en los comienzos
de nuestra era, que reproduzco a continuación:
Cuidado encuentra un trozo de barro y empieza a darle forma. Pasa
Júpiter y, a petición de Cuidado, le sopla su espíritu. Pero cuando Cuidado
quiere poner nombre a lo que había modelado, Júpiter se lo prohibió.
Mientras ambos discutían, paso Tierra (Tellus), que también quiso ser quien
le pusiera el nombre. Y empezaron una fuerte discusión.
De común acuerdo, pidieron a Saturno que hiciera de árbitro; y
Saturno tomó esta decisión: “Tú, Júpiter, le diste el espíritu; cuando muera,
se te devolverá. Tú, Tierra, le diste el cuerpo; cuando muera, se te
devolverá. Pero como tú, Cuidado, fuiste el que modelaste a la criatura, la
tendrás bajo tus cuidados mientras viva… Y ya que entre vosotros hay una
acalorada discusión en cuanto al nombre, decido yo: esta criatura se llamará
Hombre, es decir, hecha de humus, que significa «tierra fértil»”.
“Custodia” y “cuidado” son nombres que podemos aplicar
adecuadamente al Espíritu. El evangelio lo llama “defensor” (en el original
griego, “parakletós”: “el que está al lado”). Y está “al lado” como cuidado
permanente.
Ahora bien, en una perspectiva mental, todo se halla separado de todo.
Por eso, también el Espíritu es imaginado como una entidad separada, lejana o
cercana, que nos acompaña “desde fuera”…, aunque se diga que “nos” habita.
1
Tal planteamiento me parece legítimo en esa perspectiva, para personas
que se mueven en un modelo dual (mental) de conocer.
Pero quizás podamos avanzar un poco más, empezando a vislumbrar que
ese modelo de conocer es muy limitado –se halla encerrado en los límites
siempre estrechos de la razón-, y que si nos abrimos a la perspectiva no-dual,
lo percibido se modifica sustancialmente.
En la nueva perspectiva, el Espíritu es no-separado de nada. Más aún, es
–aunque expresado en la pobreza de nuestro lenguaje- el “núcleo” de todo lo
que existe, la “otra cara” de todo lo visible.
Todo es Espíritu manifestándose en un “juego” infinito de formas, en una
admirable no-dualidad. El Espíritu y nosotros no somos dos. Somos –por
decirlo, una vez más, con las palabras de Pierre Teilhard de Chardin- “seres
espirituales viviendo una aventura humana”.
Más allá de las formas de nuestros yoes, somos Espíritu que en ellas se
expresa y manifiesta. ¿Podría haber algo separado del Espíritu? Mejor todavía:
¿podría existir algo “fuera” del Espíritu? Todo es Espíritu en un despliegue y
manifestación permanente.
Cuando advertimos esta realidad profunda, se realizan en nosotros las
palabras de Jesús: la unidad de todo morando en nosotros, en el Amor –otro
nombre del Espíritu-, como única realidad que todo lo sustenta y constituye.
Es claro que todo esto no puede percibirse desde la mente, que, por su
propia naturaleza, tiende a separar y fraccionar todo.
Para abrirnos a esta nueva perspectiva, de modo que podamos
experimentarla por nosotros mismos, necesitamos acallar la mente, abrirnos
directamente a lo que es, y percibir, con gozo, que podemos descansar siempre
en ello. Descanso es otro nombre del Espíritu.
Pero necesitamos acallar la mente porque, como ha escrito Consuelo
Martín, en su libro “La revolución del silencio”, “si no hay silencio del
pensamiento no sabremos lo que es la verdad… Mientras estoy pensando creo
que veo la verdad de las cosas pero lo único que hago es barajar
interpretaciones escuchadas a otros. No descubro sino por serena observación
que ver no es pensar”.
En el silencio de la mente se nos revela el Espíritu, no como algo
separado, sino como la “sustancia” de todo lo que es, Cuidado, Descanso y
Dinamismo…, Vida en plenitud. Y eso es lo que somos todos.
www.enriquemartinezlozano.com

Ha fallecido monseñor Gonzalo López Marañón, carmelita descalzo burgalés

09 May 2016 Deja un comentario


Monseñor López Marañón

Fue, durante muchos años, el profético obispo de Sucumbíos (Ecuador)

Estaba de misionero en Angola: «Siempre quiso vivir y morir en misión»

OCD Burgos, 08 de mayo de 2016 a las 17:50

Iglesia de a pie y las Comunidades de base de Sucumbíos van a pedir la repetriación de sus restos

López Marañón, misionero en Angola/>

López Marañón, misionero en Angola

(OCD Burgos).- En el día de hoy, 7 de mayo, víspera de la Ascensión del Señor, en el obispado de la diócesis de Luena -Lwena-(Ángola) ha fallecido Monseñor Gonzalo López Marañón, Carmelita Descalzo burgalés, que en religión se llamó Fr. Gonzalo de la Inmaculada. Allí fue llevadodesde su último puesto misionero en Calunda, porque le aquejaban diversas dolencias tropicales, y allí ha entregado su alma al Creador, este obispo carmelita descalzo que siempre quiso vivir y morir en misión.

Mons. Gonzalo López Marañón había nacido en Medina de Pomar (Burgos) el día 3 de octubre de 1933, entonces fiesta de lapatrona de las misiones Santa Teresa del Niño Jesús.

Profesó en el Carmelo Teresiano el 13 de agosto de 1950 en El Burgo de Osma y fue ordenado de presbítero el 6 de abril de 1957 en Burgos.

Destinado en 1970 como Prefecto Apostólico de la Misión Carmelita de San Miguel de Sucumbíos (Ecuador) permaneció en servicio misionero durante 40 años, primero como Prefecto Apostólico, desde 1970 a 1984, y, una vez consagrado obispo el 8 de diciembre de 1984, como Vicario Apostólico en esa misma diócesis de la Amazonía ecuatoriana.

Cumplido su servicio en Ecuador en el año 2010, no quiso retirarse, sino que quiso seguir viviendo y sirviendo a la Iglesia misionera y buscó puesto misionero en Ángola, enCazombo, diócesis de Luena, provincia de Moxico.

Ha vivido 83 años, 66 de religioso, casi 60 como sacerdote y 40 como Prefecto y Obispo misionero y los 6 últimos como obispo emérito y humilde misionero. En la tierra africana ha caído su grano de trigo y esperamos el fruto de su entrega hasta la muerte convertido en nuevas vocaciones misioneras.

Carta del P. Gilberto Hickmann, misionero compañero de Mons. Gonzalo en Angola

Estimados (as):

Seguramente la mayoría de ustedes, ha recibido de otras fuentes noticia de la muerte de Monseñor Gonzalo («P. Gonzalinho» como quería ser llamado y le llamaban en la misión de Calunda y Cazombo). Estuve en la casa de mi hermana esta semana; no tenía acceso a Internet. Ayer, las consultas entre el dentista y la consulta médica, dejé abiertos muy rápidamente los mensajes de correo electrónico, sin darme cuenta de que había uno de D. Tirso, que comunicaba la muerte de Monseñor Gonzalo. Yo les digo que me dio mucha pena y tristeza. Sabemos de sus sueños y optimismo.

En la declaración anterior tienen una información más «técnica». Quiero exponerles brevemente como fueron nuestras últimas conversaciones con él, lo que hablamos y le sugerimos. La fiesta de San Juan de la Cruz pudo entrar en la nueva casa (todavía en construcción). Como se decidió que el P. Mariano y yo volviesemos a finales de abril (nuestra licencia vino del Provincial y después de un año teníamos que volver); después del año nuevo Monseñor Gonzalo decidió ir a Luena (y a otros lugares), se fue a hablar con un matrimonio (amigo y refrendado por las hermanas teresianas) que ya sabía y que estaba dispuesto a ir a vivir a la misión en Calunda.

También quería hablar con D. Tirso de su decisión ya firme y que quería continuar la misión en Calunda. Esta pareja viviría con él y le haría el servicio de la casa y los movimientos por los alrededores. Un par de semanas antes de que (Mariano y yo) hubiéramos viajado, había decidido que seguiría en Calunda con esta pareja. El fin de semana celebramos la misa de despedida, hablamos con la comunidad acerca de su estancia y quedamos libres para seguir nuestro viaje.

Antes de realizar estos planes, el P. Mariano, al regresar de Cazombo trajo la noticia de que Monseñor había cogido la malaria, que se le había alterado su diabetes y que había estado en el hospital durante cinco días. El médico le había pedido que se quedara en Luena, incluso durante un mes, para revisarle y hacer seguimiento.

Decidimos entonces, el Padre Mariano y yo ir a Luena a decirle adiós, porque a continuación él sólo seguiría para Calunda más tarde. Hemos hablado mucho con él. Quisimos disuadirle de la idea de irse solo a Calunda, pero él, muy tranquilo y sereno, pero muy determinado, se mantuvo firme en su propósito. Quién puso más argumentos fue el P. Mariano. Nos dijo que cada uno tiene una vocación específica, única, y que le dejásemos seguir esta vocación. La suya era esta vocación. Y si tuviera que morir en la misión Calunda, que le enterrasen allí. Le dijimos que, a nuestro parecer, al menos debería quedarse en la misión para Cazombo, donde hay una comunidad de hermanas, donde había permanecido durante meses y donde había estado bien.


Pero él estaba decidido por ir a la misión de Calunda. Se quedó cautivado por estas personas y la gente estaba encantada con él, a pesar de haber vivido poco tiempo allí. Quisimos, en conclusión, a respetar su libertad y decisión. Sabíamos que no sería fácil para él. Nos pareció que con la malaria, su salud había quedado frágil. Dijo que se iba a recuperar, pero me dijo que estaba casi sin apetito y le vimos bastante pálido. Hemos viajado de regreso a Brasil y no tuvimos más noticias. Me acaban de responder a las hermanas de Cazombo, a quienes había escrito. Pero no me dan noticias de Monseñor Gonzalo. Ciertamente no habían sabido nada de él. Era de escribir muy poco.

La noticia de que ahora recibo no es de él, pero no trata de él: murió Monseñor Gonzalo. Quedé en realidad muy dolorido. Creo que esto ya son semillas para la reanudación de una futura presencia del Carmelo en el territorio de Angola. Podemos no estar de acuerdo con algunas actitudes y opciones tomadas por él, pero no deja de ser un testimonio misionero corajudo, audaz y radical. No hay mayor amor por un pueblo que dar su vida por él. Él lo hizo. Oremos por él y que su espíritu misionero nos contagie.

Un gran abrazo.

Carta del Obispo de Luena, Don Tirso, sobre la muerte de Mons. Gonzalo al P. Joaquim, Provincial de Portugal

Estimado Padre Joaquim: le deseo salud y paz

El 28 de abril de hojas salí para un largo viaje. Dejé a Don Gonzalo con buen humor y con muchos planes para Calunda, su tierra de misión.Quedé de acuerdo con él, pues tenía todo muy bien organizado: cocinera, conductor, y pastoral tan sólo en la sede Calunda. Durante mi viaje supe que tenía una muy fuerte la malaria que asola toda Angola y también nuestra provincia de Moxico. Agrava la situación su diabetes.

Al llegar a Luanda hablé con la directora clínico del Hospital (de Luanda) y me dijo que se estaba recuperando bien. Cuando llegué en el domingo 1 de mayo todavía se encontraba en el hospital. Fui a visitarlo y se encontraba en un buen estado de ánimo y dispuesto a seguir sus proyectos. Ya tenía el proyecto de ir a Fátima y ayudar al Ministerio de la Reconciliación, desistiendo de su querida Calunda. Dos días más tarde se le dio de alta y se quedó en el Obispado.


Él se estaba recuperando bien y el médico, el Dr. Ignacio, cubano, hacía regularmente sus visitas a D. Gonzalo. Le dijo que tomaría un tiempo todavía para poder regresar a la misión, pero que se estaba recuperando lentamente, de acuerdo con su edad. Con los sacerdotes teníamos decidido esperar un poco para que se recuperara algo más de su salud, para que pudiese hacer frente a un viaje largo, y que pudiera ir a Portugal o España para recuperarse mejor.

Caminaba al principio con dificultad, debido a los mareos propios de la malaria, y, ya en estos días un poco mejor; asistía a los partidos de fútbol por la noche en la sala de televisión, el Real Madrid, el Atlético.

Hoy, 07, salí para Luanda para una actividad relacionada con la Jornada de las Comunicaciones Sociales, demasiado pronto, porque el avión se va antes de las 7 am. El tomó el desayuno, pero su estómago lo rechazó. Le llevaron el almuerzo, pero no comió nada, quejándose del estómago. Le dejaron reposar y luego en la hora de la merienda, ya no respiraba.

El cuerpo fue llevado a la morgue municipal. Se lo comunicamos a los misioneros, a la presidencia de la CEAST (Conferencia Episcopal de Angola y Santo Tomé), y a la Nunciatura. Nos pusimos en contacto con la Embajada de España, que está tratando de comunicarse con los Carmelitas de España. Sin embargo, no tenemos direcciones de la familia para comunicarles.

Mi impresión personal es que se quería quedar en la misión, y cuando se dio cuenta que ya no podía volver, se rindió.

Estuvo todo el tiempo espiritualmente sereno, me decía siempre que rezaba mucho por mí por mí. Y lo creo. Estoy muy agradecido a la Dra. Jorgina, al Dr. Ignacio, al Sr. Walter Gamarra, que se hizo cargo con dedicación increíble, a la voluntaria Vera y a los seminaristas del Seminario Don Puaty, que estuvieron junto a él todo el tiempo que permaneció en el hospital.

En Cristo Jesús.


http://www.periodistadigital.com/religion/diocesis/2016/05/08/ha-fallecido-monsenor-gonzalo-lopez-maranon-carmelita-descalzo-burgales-iglesia-religion-jesus-dios-papa-ecuador-africa-mision-pobres.shtml

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