UNA NUEVA ESTRELLA SURCA EL CIELO.  Olga Lucia Álvarez Benjumea ARCWP*


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Elena Palacio nos habla de Margot

                      Elena Palacio nos habla de Margot

 

La Historia de Margot no es de verguenza, es de DIGNIDAD!

Una mujer sola, con 6  hijos de 52 años.

Llegó a la ciudad desplazada, por amenazas.

Para salvar a sus hijos del hambre y el estigma que la Sociedad y la Religión le habían tatuado el alma!  Nueve veces cruzó el umbral de El Pedregal…

Llegó a la Fundación Bordado a Mano, donde trabajó ensamblando chapas para autos. Buena trabajadora, le rendía al máximo.

Ella misma nos contaba, “allá…yo ganaba más dinero que aquí”.  Es verdad, aqui no llegaba ni al mínimo, porque no se podía más.  Margot continúa diciéndonos: “pero, aqui, tengo paz y tranquilidad,  me aceptan, me apoyan. Aqui no tengo la tensión de que me están buscando, que ya me van a coger…”

Desde la Fundación, se le ubicó de manera fija para trabajar en una empresa, como se hace con todas. Pero, Margot empezó a no sentirse bien de salud y ante las incapacidades que no le permitían cumplir con su trabajo, se fue deteriorando cada día más, con sus subidas y bajadas en la recuperación.

Varias veces le visitamos en la Clínica…

Su gran preocupación sus hijas/os, no perdió la cordura y coraje en ir ubicándolos a todos y a cada uno, sobre todo los dos más pequeños…el niño y Paulina. De todos ellos/as vivía muy orgullosa.

Hasta cuando se pudo mover, siempre fue por su Ayuda Alimentaria, acompañada de Paulina (hija pequeña).

Con ella aprendimos, de su capacidad para dignificarse, su responsabilidad con su hijos/as, su solidaridad con sus compañeras en la Fundación y vecinas del Barrio donde vivió.

Era una mujer, ansiosa e inquieta por la búsqueda de la Divinidad.

Esa era Margot. Nuestro saludo solidario para su señora madre y su familia. Igual para Alejandra, y Paulina con quien Margot, compartió en su casa, sus ultimos días. Alejandra, (hija)  te damos las gracias en nombre de Margot por haberla cuidado con tanto cariño, lo mismo a sus vecinas, la comadre señora Miriam y su hermana Irene, quienes tambien la cuidaron en su casa, en el Barrio  vivía.

Nuestros seres queridos/as como Margot, siguen brillando, absorbidos/as por la Energía Divina, ellas/os, nos sigue haciendo llegar su luz. La imagen de Dios, sigue presente en medio de nosotras/os a través del recuerdo. Su energía cobra vida. Vida de la Esencia Divina, que nos invita cada día a estar en su Presencia Divina recordándonos el dar siempre gracias por la Vida. Vida que no termina aquí.

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Margot, recibe la Eucaristía en su lecho de enferma.

                   Margot, recibe la Eucaristía en su lecho de enferma.

“Como quiera que ninguno de nosotros vive para sí, de nosotros muere para sí.
Que como somos de Dios, si vivimos para el Señor vivimos, y si morimos para el Señor morimos” Romanos 14:8

 

  • Presbitera Católica romana.

 

 

 

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