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La situación en materia de orden público se agrava cada día más en la capital del departamento del Chocó, grupos de jóvenes fuertemente armados se han trenzado en una disputa territorial que esta terminando con la vida de personas que apenas inician su ciclo vital, pero que ya cuentan a su corta edad con un largo prontuario delincuencial.

Terminando la semana anterior el gobernador del Chocó, Jhoanny Carlos Alberto Palacios, se pronunció de manera enérgica ante las autoridades al solicitarles mayores resultados para tratar de bajar la tasa de homicidios, hurtos, extorsiones y todo tipo de actos delincuenciales que mantienen atemorizada a la ciudad.

La respuesta fue la solicitud de militarizar a Quibdó, el Presidente Santos en visita a la capital chocoana dejó 40 efectivos del GAULA del Ejército, que desde este martes recorren diferentes sectores de la ciudad.

Pero pareciera que por encima de los operativos, están las disputas  de estas bandas o clanes de jóvenes que ajustan cuentas diariamente, acabando con la vida de sus presuntos enemigos, el último de ellos Jhon Fredy Moreno Mosquera de 35 años aproximadamente ultimado a tiros en el barrio el Paraíso la noche de este jueves.

Quibdó, se convirtió en una verdadera bomba de tiempo, en menos de una semana ya se cuentan las muertes de 10 jóvenes entre ellos varios menores de edad y 7 personas heridas en medio de balaceras  que se presentan a cualquier hora de la noche convirtiendo los barrios en verdaderos oestes.

Los ciudadanos siguen pidiendo a gritos más seguridad, la Policía captura diariamente a delincuentes que en poco tiempo, por fallas en el sistema de justicia, quedan en libertad por vencimiento de términos y regresan nuevamente a engrosar las filas de estos grupos armados.

La falta de oportunidades, en la ciudad con mayor índice de desempleo durante cuatro años consecutivos, la poca presencia institucional y el desespero por llevar algo de dinero para sus familias, sumado a la tentación de tener de manera fácil lo que no se ha logrado con trabajo, es una mezcla explosiva que esta a punto de hacer metástasis en una capital falta de control, en donde sus habitantes parecen secuestrados después de las seis de la tarde.

El panorama no es nada halagador, el río Atrato, se ha convertido en el cementerio de muchachos que desaparecen de sus hogares y a los tres días aparecen flotando en sus aguas y que decir de las calles de esta ciudad que diariamente se bañan con la sangre de lo que podría ser el futuro de la región y que solo es lavada con la lluvia que nunca falta, como la noticia de que en la noche que paso, otro u otros muertos dieron de comer a las dos únicas funerarias que existen en la ciudad.

De nada han servido los consejos extraordinarios de seguridad que se efectúan cada inicio de semana ante los índices alarmantes de muertes que deja pasar de viernes a lunes, algo grave, muy grave esta ocurriendo con la juventud del Chocó y en especial en Quibdó su capital, donde menores de siete a diez años, ya son expertos en manejo de armas automáticas y son adiestrados para reemplazar a cada líder de grupos que cae preso o muerto por acciones con las autoridades o en disputas con otros grupos.

Esta semana el alcalde Isaias Chala, rindió cuentas de sus primeros nueve meses de gestión al frente de la alcaldía municipal, a quien no le fue muy bien pues la comunidad ha calificado esta gestión con los calificativos de “mala, muy mala y pésima”,   ardua tarea la que tiene el mandatario en subir su imagen y mejorar su tarea, pues como dice el lema de su campaña “seguimos avanzando” pero en desesperanza, en inseguridad  y en promesas que desde su llegada siguen siendo las mismas y no se concretan.

Como están las cosas, los padres de jóvenes de las zonas marginales de Quibdó, ya no solo deben pensar en que llevar a casa o en el arriendo, si no que también deben separar algunos pesos para la compra de un féretro, el pago de la misa y un espacio en el cementerio San José, para poder dar cristiana sepultura a sus hijos perdidos en las calles de una ciudad, donde quien patrulla en sus noches oscuras no son las autoridades si no la muerte.

En Quibdó, todos los días matan a un joven.