Esperando al nuevo emperador o emperadora


En esta noche en que se decidirá si en EE.UU. habrá un Presidente o una Presidenta, con la enorme diferencia entre los dos, mi recuerdo va a la euforia con que muchos vivimos la elección de 2008, en que se inició la presidencia de Barac Obama: ¡un negro en la Casa Blanca! era por sí mismo un signo de que se iniciaba una una nueva etapa en la capital del Imperio, que llegaría a todo el mundo.

Y he ido a buscar cómo recibía esta novedad nuestro profeta de Montevideo, el diácono Gabriel SánchezObama ahora emplazado ante la Historia (Is. 42, 2-4)  (6 de noviembre 2017).

GabrielGabriel ya no está con nosotros. Por eso será muy útil leer este artículo que tiene mucha vigencia hoy día, sea cual sea el ganador. Gabriel desconfiaba de lo que podría hacer un presidente USA por muy buena voluntad que tuviera. Y acababa con este párrafo:

Como sea, por la positiva o por la negativa, el nombre de Barac Obama quedará inscripto en la historia humana como el gobernante estadounidense que se enfrentó a la peor crisis sistémica de la historia del capitalismo. Lo que resta esperar, no es si el sistema se lo traga, sino si ante un escenario de posible fracaso del capitalismo, enfrenta la crisis desatando el infierno, o apostando a lo nuevo. No obstante, así como será importante lo que aporte Obama, cada uno de nosotros está condenado a hacer historia, de una manera u otra optará por uno de los bandos, estaremos con los explotadores o con los explotados, porque lo que hagamos o no hagamos o mantendrá la injusticia o creará relaciones más justas. Tal vez, porque la historia, hecha en la lucha y el esfuerzo, esta embarazada de una promesa, que llama a nuestras manos, para ayudarla a Nacer (Cfr. Is. 42,2-4)

Texto de Isaías citado:

No gritará, no clamará, no voceará por las calles.
La caña cascada no la quebrará,
el pabilo vacilante no lo apagará.
Promoverá fielmente el derecho,
no vacilará ni se quebrará,
hasta implantar el derecho en la tierra,
y sus leyes que esperan las islas.

 

El estado de ánimo con el que hoy esperamos esta elección, ocho años después, no es nada eufórico sino todo lo contrario. Ni siquiera el hecho de que por primera vez pueda una mujer ser elegida (más importante que el que fuese la otra vez un negro), puede hacernos esperar de verdad lo que solo se considera un mal menor, ya que la nueva presidenta está demasiado ligado, desde hace demasiado tiempo, a todas las políticas imperialistas de EE.UU.

Y como expresión de esta desconfianza en lo que de renovador para la situación del mundo pueda representar la esperada victoria de Hillary Clinton, he acudido a ver lo que decía una querida analista que otras veces nos ha descubierto la realidad de las guerras del medio oriente, Olga Rodríguez. He aquí su artículo Las guerras de Clinton aparecido el martes 8 en eldiario.esy que resumido:

Las guerras de Clinton

rodriguezDonald Trump ha llegado a defender la deportación de 11 millones de personas migrantes, tiene discursos extremistas y fascistas y un machismo recalcitrante. Por eso diversos sectores en EEUU subrayan que Hillary Clinton es la menos mala de las opciones para los estadounidenses.

De Trump, imprevisible, demagogo, racista y contradictorio, puede esperarse cualquier cosa. Pero ¿y de la candidata demócrata? Sus posiciones como secretaria de Estado de 2009 a 2013 obligan a repasar su trayectoria en materia internacional.

  •  La mayor venta de armas: Arabia Saudí
    • Como responsable de la política exterior estadounidense Clinton ejecutó la  mayor venta de armas de la historia de su país, con un récord de 66.300 millones de dólares en 2011, más de tres cuartos del mercado mundial de armamento.
      El ministro de Asuntos Exteriores de Kuwait, y el ministro de Asuntos Exteriores saudí hablan con la secretaria de Estado norteamericano, en marzo de 2012, cuando era secretaria de Estado.

      El ministro de Asuntos Exteriores de Kuwait, y el ministro de Asuntos Exteriores saudí hablan con la secretaria de Estado norteamericano, en marzo de 2012, cuando era secretaria de Estado.

    • El mayor receptor de esa transacción ha sido Arabia Saudí, con una venta de armas valorada en algo más de 30.000 millones de dólares. Riad acoge y exporta las interpretaciones  más retrógadas y fundamentalistas del Islam y desde territorio saudí sale apoyo y financiación para  grupos yihadistasque operan en Siria. Nada de eso pareció importarle a Clinton cuando optó por incidir en el orden de Oriente Medio, apostando por dotar de mayor poder bélico a la monarquía saudí para usarla como contrapeso frente a Irán. En su libro Hard Choices la propia Hillary definió la venta de armas a los saudíes como “nuestro acto más delicado de equilibrio”.
  • “Llegamos, vimos y murió”
    • En 2011 impulsó con entusiasmo la invasión de Libia en 2011 y la entrega de armas a los llamados rebeldes libios.
    • La operación militar en Libia en 2011 se saltó rápidamente los objetivos para los que había sido definida: proteger a la población de la ciudad de Bengazi que, según decían los gobiernos patidarios de la intervención, iba “a ser masacrada” por Muamar Al Gadafi.
    • Una vez tomada aquella urbe, las tropas de la OTAN continuaron su avance hacia la capital y permanecieron en el país durante meses. De hecho la intervención no terminó hasta que se produjo el asesinato extrajudicial de Gadafi.
    • En un descanso de una entrevista ante las cámaras de televisión Hillary Clinton quiso celebrar con una amplia sonrisa el asesinato del dictador libio, diciendo aquello de “llegamos, vimos y murió”.
    • Miles de personas fueron perseguidas, arrestadas, torturadas y asesinadas bajo las bombas de la OTAN y en los ataques y enfrentamientos posteriores. Una de las víctimas fue el propio embajador de Estados Unidos en Libia.

 

  • Irak e Irán
    • Como senadora Hillary Clinton apoyó la resolución que permitió  la invasión de Irak de 2003 impulsada por George W. Bush,
    • Ya como secretaria de Estado en 2009 se mostró partidaria de que EEUU mantuviera abierta la opción de atacar Irán y posteriormente, cuando Washington llegó a un acuerdo con Teherán, se mostró segura de que “Irán querrá poner a prueba al próximo presidente, ver hasta dónde pueden estirar los compromisos. Eso no funcionará si yo estoy en la Casa Blanca”.

 

  • Los drones, Afganistán, Ben Laden y Siria
    • Cuando el Pentágono pidió más tropas para Afganistán, varios altos cargos de la Casa Blanca se mostraron reacios, incluido el vicepresidente Joe Biden. Pero una vez más Clinton trabajó en favor del envío de más soldados. En cuanto al asesinato de Osama Ben Laden, la ahora candidata a la presidencia lo definió como “los 38 minutos más intensos de mi vida”.
    • Clinton también apoyó los bombardeos que la Casa Blanca barajó contra Siria en 2013, apostó por armar a los rebeldes sirios antes de que Obama acordara hacerlo.

 

  • El apoyo al golpe en Honduras
    • En América Latina su posición más gráfica fue la que adoptó ante el golpe de Estado en Honduras y la expulsión del presidente Manuel Zelaya de su propio país: Clinton evitó llamar golpe de Estado al golpe, criticó a Zelaya –elegido democráticamente– y apostó por impulsar nuevas elecciones en vez de apoyar el regreso a Honduras del presidente destituido para que pudiera recuperar el Gobierno que le habían arrebatado. Así lo ha  reconocido ella misma en su libro Hard Choices y en varias entrevistas. Tras su expulsión, Zelaya intentó en varias ocasiones regresar a su país, algo que Clinton definió como “temerario”.
    • El golpe de Estado vino acompañado de represión, torturas, arrestos arbitrarios, desapariciones y asesinatos de activistas y defensores de los derechos humanos, como Berta Cáceres entre otros muchos. La violencia ha crecido de forma dramática en Honduras, convertido ahora en el país más peligroso del mundo para los activistas medioambientales que denuncian la explotación y privatización de los recursos naturales que necesitan para subsistir. Nada de eso impidió que Estados Unidos enviara millones de dólares en ayuda militar y policial al país centroamericano.

 

  • Más respaldo a Israel
    • En octubre de 2015, ya fuera de la Secretaría de Estado, contradijo la posición de la Casa Blanca, apoyando una zona de exclusión aérea para Siria.
    • Ha defendido los bombardeos israelíes contra población civil aludiendo al “derecho de Israel a defenderse” y sobre los ataques contra Gaza en 2014, en los que murieron 2.251 palestinos, la mayoría civiles, afirmó que “Israel hizo lo que tenía que hacer”. Algunos de sus donantes son firmes  defensores de la política de ocupación israelí.
    • También como secretaria de Estado apoyó al dictador egipcio Hosni Mubarak y siguió haciéndolo en los primeros días de las revueltas egipcias, con frases como esta: “Nuestra valoración es que el Gobierno egipcio es estable y está buscando el modo de responder a las necesidades e intereses del pueblo egipcio“.

 

  • Tensar la cuerda con Moscú
    • Tras dejar el departamento de Exteriores, Clinton criticó a Obama por no hacer más para contener la presencia de Rusia en Ucrania tras la anexión de Crimea y durante esta campaña ha apostado por referirse a Rusia como un claro enemigo de Washington, lo que hace temer un aumento de la tensión con Moscú en caso de que gane. Paradójicamente, Trump es partidario de limar asperezas con el gigante ruso y de fomentar un acercamiento. Hillary ha acusado a su rival republicano de “alabar muchísimo a Putin”.
    • Robert Kagan, ensayista neocon, asesor de Bush y cofundador del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, ha dicho de Clinton: “Me siento cómodo con ella en política exterior. Si aplica la política que pensamos que aplicará, es algo que podría ser llamado neocon pero que claramente sus seguidores no lo llamarán así, lo llamarán de otra forma”.
    • Los críticos de Clinton afirman que hasta que no abandonó su cargo y fue reemplazada por John Kerry, la Secretaría de Estado se mantuvo operando como un apéndice del Pentágono. Tras su salida la administración Obama alcanzó los dos mayores logros de su política exterior: el pacto con Irán, que alejó al menos momentáneamente el riesgo de una guerra mayor, y la apertura hacia Cuba.
    • Hillary Clinton representa a los halcones dentro de su partido. Hay quienes creen que si gana, llegará con ganas de abordar asuntos que le quedaron “pendientes” tras su salida de la secretaría de Estado en 2013. En este sentido su trayectoria belicista obligará a prestar enorme atención a los pasos que dé en política exterior si las elecciones de este martes la llevan al sillón del despacho Oval.

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Pero recordemos lo que decía nuestro “profeta” Gabriel Sánchez:

No obstante, así como será importante lo que aporten Trump o Clinton, cada uno de nosotros está condenado a hacer historia, de una manera u otra optará por uno de los bandos, estaremos con los explotadores o con los explotados, porque lo que hagamos o no hagamos o mantendrá la injusticia o creará relaciones más justas.

http://www.atrio.org/2016/11/13588/

2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. hernancortesdangond
    Nov 09, 2016 @ 09:44:20

    ¿Causas de la derrota?

    Responder

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