EL SIDA SE CURA!!!


El SIDA se CURA (Primera Parte) + El SIDA se CURA (Segunda Parte)

El Dr. Roberto Giraldo asegura que el VIH no existe y por lo tanto no puede ser considerada como causa del SIDA. Para él, la enfermedad tiene un origen tóxico-nutricional, y por ende una cura. Lo que se nos ha dicho durante años sobre el SIDA no es cierto…

Roberto Giraldo: La Gran Estafa del SIDA

LA FARSA DEL SIDA – revista DiscoverySalud

…y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8:32)


Otra explicación al SIDA

por Heinrich Kremer Heinrich Kremer (entrevistado por Alfonso Serra Gallego)
En esta entrevista, el doctor Kremer devela cómo y por qué es que se inventó el SIDA. Del mismo modo, nos muestra cómo es que seguimos utilizando contra él tratamientos que son igual o más agresivos que el propio SIDA.
Ex director médico de una clínica especializada en drogodependencias, Heinrich Kremer es uno de los científicos disidentes de la versión oficial sobre el SIDA. Como muchos de sus colegas, está convencido de que el VIH, “un virus cuya sustancia genética y proteínas nadie ha sido capaz de aislar“, no existe. En su opinión, esta enfermedad -que él califica de etiqueta– es una creación de la industria farmacéutica, que ha sabido rentabilizar un miedo social -según este experto- absolutamente injustificado.
En esta entrevista, el doctor Kremer devela cómo se inventó el SIDA y por qué seguimos utilizando contra él tratamientos que, en su opinión, son tan agresivos como el propio SIDA.
El pasado mes de octubre visitó nuestro país el doctor en Medicina Heinrich Kremer, uno de los científicos disidentes de la versión oficial sobre el SIDA. Kremer impartió un curso sobre las causas, mecanismos y tratamientos no agresivos de la inmunodeficiencia y de las enfermedades incluidas bajo la etiqueta SIDA y ofreció una conferencia de prensa en la que expresó su convencimiento de que el VIH -supuesto desencadenante del SIDA- no existe y, por tanto, es inocente de todo aquello de lo que se le acusa. Entre 1981 y 1988 Kremer fue director médico de una clínica especializada en drogodependencias que atendía las zonas de Berlín, Schlewig-Holkstein y Baja Sajonia. Fue en esa época, especialmente a partir de Junio de 1983, cuando tuvo sus primeros contactos con el SIDA. Tal y como él mismo nos explicó, ese año se le ordenó no utilizar la vacuna francesa contra la hepatitis B porque se encontraba infectada por el virus del SIDA. Curiosamente, el VIH era, hasta ese momento, un total desconocido. A raíz de aquellos hechos, sus planteamientos han chocado frontalmente con la versión oficial sobre esta enfermedad y hoy es -junto al virólogo Stefan Lanka, uno de los científicos más comprometidos e interesados en encontrar la auténtica verdad sobre el SIDA.
¿Cuáles fueron sus inicios en la investigación del SIDA?
Todo empezó en junio de 1983, antes de que nadie hablase del VIH, cuando el Ministerio de Salud alemán me informó de que la vacuna francesa contra la hepatitis B estaba infectada por el virus del SIDA y me exigió que, en su lugar, utilizara la norteamericana. En Septiembre de 1984 otra orden ministerial me emplazó a enviar a Berlín los sueros sanguíneos de los pacientes que habían recibido esta vacuna en 1982. Los sueros iban numerados. Mandamos en total 52 muestras y 18 fueron diagnosticadas como contaminadas. Lo que los del Ministerio no sabían es que 8 de esos sueros supuestamente infectados pertenecían a mis colaboradores y a mí mismo. Ante dicho resultado, me dirigí a Berlín para comprobar personalmente el mecanismo del test utilizado. El 15 de Septiembre de 1984 el doctor Gallo lo había enviado a Berlín y una semana después esos sueros fueron los primeros que se analizaron en la República Federal.
¿Y qué conclusiones sacó de todo ello?
Primero, y lógicamente, que el test no era en absoluto fiable. Y esto ha sido continuamente así, a pesar de todas las modificaciones, reajustes, cambios de criterio, etc., que se han realizado para evitar las enormes diferencias en los resultados y esconder las contradicciones que aparecían entre un tipo de test y otro, entre una marca u otra del mismo test e, incluso, con el mismo test de la misma marca. En segundo lugar, observé que todos los pacientes que habían dado positivo procedían de las mismas ciudades: Berlín, Francfort, Bremen, Hannover y Hamburgo. Ahora, con más perspectiva, puedo señalar que de estas ciudades, precisamente las zonas donde hay más consumo de heroína y cocaína así como mayor número de enfermos de hepatitis, siguen proviniendo el 60 por ciento de todos los casos de seropositividad alemanes. Además, observé que el 70 por ciento de los afectados eran homosexuales y que había otro 20 por ciento de drogadictos.
El SIDA es resultado de la quimioterapia farmacéutica
¿Qué papel tienen los medicamentos al uso en los orígenes del SIDA?
Decisivo, hasta el punto de que puede afirmarse que el SIDA es resultado de la quimioterapia farmacéutica. En particular, a principios de la década de los setenta, en Estados Unidos -y luego en Europa- se introduce un medicamento compuesto por dos sustancias, la sulfonamida y el trimetroprim, que se vende comercialmente como Bactrim en unos países y como Septrim en otros. Este fármaco tuvo éxito en un principio porque no se limitaba a detener las bacterias, sino que las destruía. En Occidente, el grupo de población que más frecuentemente tomaba ese medicamento eran los homosexuales debido a las frecuentes neumonías e infecciones que padecían en las vías urinarias. Pero el Bactrim-Septrim también ataca a las mitocondrias celulares, que son antiguas bacterias que se fueron integrando simbióticamente en las células. Las mitocondrias son los pulmones de las células y, además, al final de la cadena respiratoria se forma el ATP, que es la molécula energética fundamental. Aproximadamente el 90 por ciento de la energía que necesita nuestro cuerpo la obtiene en forma de dicho ATP. Las mitocondrias afectadas por el Septrim-Bactrim sufren mutaciones en su ADN, que no tiene los mecanismos de autoreparación de los que sí dispone el ADN del núcleo. Estas mutaciones se transmiten directamente de la gestante al feto, pues el ADN mitocondrial no proviene, como el nuclear, de ambos padres por vía sexual, sino exclusivamente de la madre. De ahí estas nuevas enfermedades infantiles llamadas precisamente enfermedades mitocondriales. Pero la interferencia de dichos antibióticos en el funcionamiento de las mitocondrias tiene otra grave consecuencia: al trastocar los mecanismos de oxigenación, determinados microbios tienen ventajas comparativas para proliferar y entonces aparecen estas enfermedades oportunistas que la medicina oficial llama SIDA. Y esto es decisivo para entender por qué se inventó el SIDA en 1981 en los Estados Unidos. En el marco del Movimiento de Liberación Gay de los años setenta -y por prescripción de los médicos que los atendían-, una parte de los homosexuales estuvo tomando el Bactrim como preventivo durante años. Entonces empezaron a aparecer las graves consecuencias físicas (en cada célula hepática hay aproximadamente 2.000 mitocondrias) y mentales (en cada célula nerviosa hay una 1.000) de estar tomando, por primera vez en la historia de la medicina, constantemente sulfonamidas. Como los médicos que las prescribieron y los laboratorios que las fabricaban se temieron una avalancha de reclamaciones millonarias, desde altas instancias (por ejemplo, el entonces vicepresidente norteamericano George Bush está estrechamente ligado a las grandes empresas farmacéuticas) se puso en marcha la operación SIDA, que no por casualidad estuvo circunscrita inicialmente al colectivo gay. Los homosexuales que iban a morir a causa, en particular de la destrucción de sus mitocondrias por los antibióticos, tenían que ser presentados como víctimas de algo nuevo que, tampoco por casualidad, desde el inicio fue anunciado como necesariamente mortal, aunque no había prueba alguna de que lo fuese. Se acababa de inventar precipitadamente el SIDA y, posteriormente, se inventó una supuesta causa: el inexistente VIH.
¿Y en la actualidad este Bactrim-Septrim se combina con el AZT y otros nucleósidos análogos?
Desgraciadamente, así es; y la combinación de ambos fármacos impide la formación del ADN, tanto genético como mitocondrial, lo que desconocen muchos médicos. Incluso las seropositivas embarazadas y algunos de los recién nacidos que los doctores suponen enfermos de SIDA reciben fuertes dosis de este cóctel farmacéutico. El Bactrim se utiliza en muchas ocasiones como profilaxis para las pulmonías, que son siempre neumonías bacteriales, y lo que entre adultos se presenta sólo dos veces al año, en los niños supuestamente afectados de SIDA -que casi siempre son hijos de madres drogadictas- resulta mucho más frecuente. Además, este tratamiento hace que las células de estos chiquillos se debiliten aún más, porque los pequeños generan sus células inmunitarias en los primeros 15 meses de vida. Al nacer, los bebés son protegidos por las células inmunitarias de la madre y, lamentablemente, vienen al mundo enfermos a causa de la drogadicción de aquélla. Lo inaudito es que se les dé AZT en esta fase tan vital de su existencia. Y luego hablan del SIDA pediátrico como de algo fulminante y mucho más letal que en el adulto.
Hemos estado usando concentrados de sangre contaminados
¿En qué medida se puede asociar el uso de drogas al SIDA?
No hay duda de que el consumo de drogas produce inmunodeficiencia. Además, en 1985 los norteamericanos introducen la metadona como parte del tratamiento contra la drogadicción, haciéndolo primero en el sur del país y luego en Nueva York, para exportarla posteriormente a Europa. La metadona disminuye el estrés del adicto durante el proceso de reducción de las dosis, sobre todo de heroína; pero, como se ingiere oralmente, no produce exaltación, por lo que el mercado introduce la cocaína como estimulante, que multiplica la hormona del estrés del corazón -el cortisol- hasta que, cuando llega al máximo, suben los anticuerpos en sangre. Es entonces cuando el test del VIH da positivo, algo que resulta palpable en los grupos de riesgo, tal y como han admitido Gallo y sus colaboradores. Todos los drogadictos que toman cocaína corren el riesgo de que ascienda su nivel de anticuerpos en la sangre y el test de VIH no mide otra cosa que el nivel de los anticuerpos. Es importante observar que los países europeos que tienen mayor cantidad de casos de SIDA son los cuatro que introdujeron programas de metadona: España, Francia, Italia y Suiza. El alto nivel de anticuerpos explica los resultados positivos de los hombres homosexuales que han tenido frecuentes infecciones, de los drogadictos que también las han sufrido y de los hemofílicos que hasta 1985 recibieron concentrados -procedentes de miles de donantes- para la sangre. Estos hemoderivados provenían del sur de los Estados Unidos, ya que la OMS prohibió en 1975 los concentrados sanguíneos procedentes del Tercer Mundo.
¿Nos podría aclarar este asunto más detalladamente, pues es importante para los hemofílicos?
Por iniciativa del doctor Hässig, actualmente otro de los disidentes del SIDA, la OMS tomó la decisión de cortar el suministro de sangre a Europa desde el Tercer Mundo. Pero -como en el caso del SIDA- fue peor el remedio que la enfermedad, ya que las multinacionales farmacéuticas europeas se empezaron a aprovisionar en los Estados Unidos. Allí obtenían la sangre de pools recogidos cerca de la frontera entre numerosísimos inmigrantes ilegales que la vendían por un dólar, a pesar de tener hepatitis u otras dolencias. Y los europeos utilizamos esos concentrados que, hasta en un 99 por ciento, contenían proteínas contaminadas. No es de extrañar que los hemofílicos enfermaran tan gravemente. Se comprende así la introducción del virus fantasma que se oculta tras esta turbia historia. Y la industria farmacéutica, que habría tenido que hacer exhaustivos controles clínicos, lo que hizo en realidad fue un buen negocio gracias al citado virus fantasma, el VIH.
El tinglado económico que mueve el SIDA es insospechado
Entonces, ¿es el SIDA un problema más político que sanitario?
En realidad, el SIDA es la punta de un iceberg que nos compromete a todos. Los enfermos creen que pueden superar todos los límites biológicos posibles, ya que están convencidos de que los médicos tienen los recursos necesarios para curarles. Sería irresponsable por mi parte no alertar a la sociedad del peligro que estamos corriendo si mantenemos esta actitud. Hay censura científica porque el tinglado económico que mueve el SIDA es insospechado. Por ejemplo, en la clínica de la Universidad de Francfort hay 24 personas que trabajan en la sección dedicada al SIDA. Pues bien, 23 de ellas reciben su salario de la industria farmacéutica y sólo una de la Universidad. Es fácil suponer entonces la terapia que van a administrar a las personas afectadas de inmunodeficiencia.
Sí, claro; los tratamientos propuestos oficialmente, que no son precisamente los menos agresivos
En efecto. Y, en este sentido, debe quedar claro que es importante utilizar medicamentos que no sean agresivos, sobre todo, insisto, para las mitocondrias, que utilizan el 80 por ciento de nuestro oxígeno. Si la cadena de oxigenación de las mitocondrias, sin la cual nadie podría respirar, se daña, entonces no resulta sorprendente que al paciente le falte el aire. Y es un hecho que los afectados del llamado SIDA padecen asiduamente enfermedades pulmonares. La investigación de las mitocondrias es muy importante y, desgraciadamente, hasta ahora ha sido ignorada por la mayoría de la clase médica. En vez de eso, se ha diseñado un supuesto virus cuya sustancia genética y cuyas proteínas nadie ha sido capaz de aislar. Sin embargo, todo el mundo habla de un virus mortal relacionado con el sexo, ya que así constituye un arma muy potente de dominación política.
¿Dominación política? ¿En qué sentido?
Parece claro que en Occidente y en otras zonas ha servido para imponer un terror psicológico de masas. No creo que sea exagerado decir que la oleada contestataria de los años sesenta se deshizo en los ochenta en gran parte gracias al SIDA. Además, hay casos ilustrativos. En Rusia, por ejemplo, no había casos de SIDA hasta hace dos años porque no habían adquirido los medicamentos propuestos por la medicina oficial. En China el SIDA ni existe, ya que este país no pertenece a la OMS y, por tanto, no ha entrado en los mecanismos de supuesta detección de supuestos infectados y de tratamientos venenosos, generadores ambos de SIDA. Asimismo, es ilustrativo señalar que se empezó a hablar de epidemia de SIDA en Asia justamente cuando se celebraba la X Conferencia Internacional de SIDA en Japón. En la India hay cifras dramáticas desde hace poco; allí, una doctora afirma haber descubierto nada menos que 12 virus de SIDA diferentes, y es precisamente ese hecho lo que justifica tales cifras, que en realidad están basadas en las suposiciones de esta investigadora. Resulta curioso también que el 60 por ciento de los casos de SIDA en Alemania se presenten en las seis ciudades donde se ubican los mayores departamentos sobre SIDA, que fueron las únicas que no disolvieron los anteriores departamentos de infecciosos y que sus jefes se hayan reciclado como especialistas en SIDA, aunque estos lugares sólo representen a la octava parte de la población.
Tratamientos no agresivos
¿Podría informarnos sobre los tratamientos no agresivos para personas que presentan signos de imunodeficiencia?
Hay muchos, sobre todo aquellos productos que ayudan a recuperar el funcionamiento correcto de las mitocondrias. Por ejemplo, la coenzima Q-10, una ubiquinona natural, la carnitina, una proteína de transporte, o el Padma-28, un producto de la fitoterapia tibetana muy adecuado para eliminar radicales libres. También son positivos para esas personas aquellos reguladores naturales de las proteasas, como el condritimsulfato, que se encuentra contenido en el cartílago, y el agar, en algas marinas; ambos carecen de los gravísimos efectos secundarios que tienen los actualmente tan promocionados inhibidores de las proteasas. Y, en general, son recomendables todos los tratamientos que contribuyen a que el cuerpo funcione más armónicamente. En el caso de la melatonina, que al ayudar a dormir mejor y a hacerlo de acuerdo con el ritmo de la luz solar, hace que se restablezca el circuito pineal-hipotálamo-suprarrenales-cortisol, con lo que se regula el nivel de anticuerpos en sangre. Es importante recalcar que todos los productos aquí citados son eficaces y no dañan el organismo humano, como hacen los medicamentos adscritos al tratamiento oficial.
¿Qué mensaje de esperanza le gustaría dar a los afectados por este problema?
Fui uno de los primeros médicos que me enfrenté al SIDA, porque también fui uno de los primeros en encontrarme que me ponían la etiqueta de SIDA encima. Y, aunque soy consciente del estado de inmunidad de mis pacientes realmente enfermos, debo decir que hay que superar la histeria y el miedo reinantes. No existe una epidemia mortal, como indican las estadísticas oficiales si se interpretan correctamente y no con la intención de crear pánico; luego no hay motivo para ponerse nerviosos. Las personas que se encuentran con esta etiqueta tienen que reflexionar y entender que no llevan una bomba de tiempo en su interior, porque el VIH no existe. En caso de tener problemas de salud, tienen que calcular la utilidad de determinados tratamientos no agresivos; y ello al margen de la histeria del SIDA. No hacen falta supuestos virus nuevos para entender lo que la medicina oficial ha denominado SIDA. Ya es hora de que la medicina se ocupe de los puntos vitales del ser humano y se aleje de intereses farmacéutico-industriales que ven en el enfermo un modo fácil de incrementar dividendos.
Más información en: C.O.B.R.A. Grupo Científico-Médico Pro-Replanteamiento del SIDA en España.

El virus del SIDA no existe

por Stefan Lanka Stefan Lanka

Revista Continuum, volumen 4, número 3
Setiembre – Octubre de 1996
Pertenece a ese grupo de científicos que abogan por una revisión total de la hipótesis oficial del SIDA. Pero el virólogo alemán va aún más lejos al afirmar que el virus VIH, supuesto responsable de la enfermedad, sencillamente no existe, afirmación cuando menos discutible y poco compartida por la mayoría de sus colegas -incluidos el más de un centenar de investigadores disidentes de la hipótesis ortodoxa-. En cualquier caso, sus demás afirmaciones merecen ser tenidas muy en cuenta. De ahí que Más allá de la ciencia decidiera entrevistarle.
Biólogo y virólogo por la Universidad de Konstanz, en Alemania, Stefan Lanka fue el primer científico que ha conseguido aislar un virus de un alga eucarótica marina -el Ectocapus Siliculosus Virus, también llamado ESV-; y, sin embargo, no sería tal hallazgo el que le hiciera popular, sino la adopción de una postura claramente enfrentada a la oficial en torno al Síndrome de Inmunodeficiencia Humana o SIDA. Y ello porque, para este biólogo alemán, el virus del SIDA -el famoso VIH- sencillamente, no existe. Una hipótesis cuando menos discutible y poco compartida por la mayoría de sus colegas. Y es que no sólo los científicos que apoyan la versión oficial de que el VIH provoca SIDA difieren de él, sino que incluso el más de un centenar de investigadores disidentes de la hipótesis ortodoxa tampoco coinciden con algunas de sus apreciaciones, arriesgadas y polémicas.
En este sentido, cabe recordar que la mayoría de los científicos escépticos o contrarios a la versión oficial -encuadrados en el llamado Grupo por la Reevaluación Científica de la Hipótesis VIH=SIDA-, consideran que el supuesto virus VIH no es el responsable de provocar el síndrome de inmunodeficiencia humana, pero no cuestionan su existencia, como sí hace el doctor Lanka.
En cualquier caso, Más allá de la Ciencia consideró conveniente saber algo más sobre las teorías de este virólogo, asistiendo a la conferencia y posterior rueda de prensa que éste ofreció durante su última visita a Barcelona, realizada con el objetivo de organizar un curso y dar a conocer en nuestro país su particular conclusión de que el VIH es una ficción y no el devastador agente biológico que la clase médica y la mayoría de los medios de comunicación han hecho creer. Estas son algunas de las confesiones de este virólogo rebelde:
El estrés de las células. – Usted sostiene, en contra de la opinión de la mayoría de sus colegas, que no se ha descubierto hasta la fecha ningún virus llamado VIH. ¿En qué se basa para realizar esta afirmación?
En 1970 se comprobó una actividad enzimática nueva que rompió el dogma central de la genética molecular: cuando el ADN se transcribía a la sustancia mensajera del ARN y ésta hacía lo mismo en la proteína, la actividad subsiguiente transformaba el ARN nuevamente en ADN. Pues bien, los científicos de la época creyeron haber descubierto la explicación del cáncer y una manera de localizar virus nuevos. Sin embargo, 6 ó 7 años después otros científicos demostraron que esa actividad era normal en las células de cualquier ser vivo y la denominaron transcriptasa inversa. Hoy en día, ciertos virólogos afirman que si hay transcriptasa inversa es porque existen virus, contradiciendo esa ley universal acordada en 1976. Y aquí pretenden demostrar la existencia del VIH, cuando en realidad se trata de un proceso natural del organismo de cualquier especie viva.
¿Cómo es posible, en ese caso, que los test del VIH arrojen en algunas personas resultados positivos y en otras negativos?
Esas pruebas detectan los anticuerpos que se han formado frente a las proteínas, anticuerpos que son el resultado del estrés de las células. Por tanto, si una persona está estresada puede dar positivo. En ese caso, aconsejo repetir la prueba cuando el individuo se haya estabilizado anímica y físicamente; y comprobará que el test sale negativo.
Si aceptamos la validez de su hipótesis, ¿qué factores influirían entonces para desencadenar un típico caso de SIDA?
Sobre todo, los tratamientos médicos oficiales de los que hemos abusado y que son muy nocivos. Hay muchos organismos que han sido dañados en el pasado con el abuso de antibióticos tan perjudiciales para la salud como las sulfonamidas, que actúan contra las bacterias y las mitocondrias, células que son los centros de oxígeno del organismo y se destruyen con tales medicamentos. Además, dichos fármacos fueron administrados por los médicos durante períodos de un año cuando la prescripción recomendaba que no se utilizaran más allá de 6 o 7 días. Precisamente el de los homosexuales fue el sector de la sociedad que más consumió estos fármacos, debido a las infecciones que contraían por una vida excesivamente promiscua.
No obstante, hay personas con síntomas terminales de SIDA que no han consumido esos medicamentos.
Es cierto, pero también hay que decir que la mayoría de ellas sufren alguna de las 32 enfermedades que se relacionan con el SIDA y que ya mataban antes de la invención de éste. Los médicos oficialistas consideran que el VIH destroza el sistema inmunitario, una de las muchas hipótesis falsas vinculadas al SIDA, y por eso afirman, por ejemplo, que los cánceres que aparecen en esos enfermos se deben a ese modo de actuar del VIH; incluso se atreven a hablar de un cáncer exclusivo para homosexuales. Y es que cada vez que añaden una nueva enfermedad al síndrome se hace con la intención de aumentar los casos de SIDA. ¿Es eso científico? Es más: ¿es ético?…

El VIH es un subproducto del mundo de los retrovirólogos

por Stefan Lanka Stefan Lanka

El entierro del VIH significará el fin de toda la retrovirología

He aquí un tremendo ejemplo de cómo un distinguido académico que contribuyó mucho al adelanto de la ciencia, luego impide nuevos adelantos con su terca adhesión a un dogma de su propia creación. Si no se hubiese sentido obligado a repetir cosas que son increíbles tan sólo porque fueron dichas un día, habría llegado a ser una persona totalmente diferente.

Johan Wolfgang von Goethe, Maximen und Reflexionen, Textstelle 586.
Los lectores deben ser conscientes de que ha habido un cierto número de reacciones, y las respuestas correspondientes, al premio ofrecido por la revista inglesa Continuum como recompensa por el virus perdido. Han ido desde peticiones de clarificaciones como, por ejemplo, de cuál es el tipo de prueba requerida, pasando por comentarios irónicos acerca de la irrelevancia de la prueba pedida, hasta una demanda en toda la línea del premio por parte del Dr. Peter Duesberg.

Los lectores recordarán que el punto inicial de toda la movida fue mi artículo explicativo de que el VIH en realidad no existe, planteado como algo opuesto a la más frecuentemente formulada cuestión de si el VIH es o no responsable del SIDA. El equipo científico australiano dirigido por la Doctora Eleni Papadopulos ya ha elaborado una detallada réplica a la solicitud del Dr. Duesberg, por lo que me dedicaré a abordar cómo el erróneo concepto de «retrovirus» incide decisivamente en la presente situación. Los enormes servicios prestados por el Dr. Duesberg a la humanidad están más allá de toda disputa. Desde 1987 ha sido, firmemente y con un gran coste personal, el bastión de la cordura y la decencia en un mundo llevado a la locura por la simplista teoría VIH=SIDA.

Que el VIH exista y que sea la causa del SIDA son cuestiones muy académicas: ¿cuándo fue la última vez que Ud. se encontró con un heterosexual “normal” -es decir, alguien que no hace depender su vida de la perpetuación del pánico en torno al SIDA- que preste la menor atención a la historia oficial sobre el SIDA? En la práctica, el mérito del Dr. Duesberg para tener nuestra gratitud es su contundente e inquebrantable oposición al AZT (y a otros productos análogos), cuyo uso lleva a la muerte.

Dicho esto, también es cierto que el propio Dr. Duesberg es víctima de otra falacia colectiva (el Denkkollectiv -pensamiento colectivo- elaborado por Ludwig Fleck), que él mismo contribuyó a formular y en el que aparentemente ahora se encuentra preso. Los retrovirus fueron postulados como especies de microorganismos que causaban la transcripción inversa, lo cual era totalmente razonable al inicio de los años setenta como hipótesis de trabajo. El error consistió en elevar la hipótesis a dogma. Las primeras técnicas de detección genética dieron alguna credibilidad a la existencia de una entidad que sería transmitida de una célula a otra, lo cual fue desafortunado porque también se vio posteriormente que era erróneo. Suceden errores de este tipo siempre que la tecnología pone al alcance de la utilización general un procedimiento experimental nuevo que impulsa a un ejército de investigadores a la producción masiva de datos experimentales, descuidando el significado biológico que su trabajo pueda tener, si es que tiene alguno. Aún peor es el hábito de hacer un número interminable de reajustes ad hoc de la teoría original, lo cual distorsiona completamente la hipótesis original. La ciencia rigurosa exige que se haga un radical replanteamiento cuando esto ocurre. Y si no se hace, como sucede en el caso del SIDA, siguen avanzando en la mayor confusión unos planteamientos fundamentalmente erróneos, y llevan al desastre.


¿Son falsas las fotografías del VIH?

por Roberto Giraldo Roberto Giraldo

El Dr. Roberto Giraldo analiza y devela el mito de las microfotografías del VIH. Si nunca ha sido posible aislar al virus VIH, entonces ¿cómo es que se logra fotografiarlo?… De una forma clara y precisa, el Dr. Giraldo nos cuenta cómo y por qué son generadas estas imágenes virtuales.

Permitanme comentar solamente y en forma muy somera lo relacionado con las microfotografias del VIH. Las muchas fotografias que se dicen son del VIH, pueden perfectamente ser explicadas de otra manera diferente a “Fotos del VIH”:

  1. Todas las fotos que existen del supuesto VIH, han sido tomadas de cultivos de células estimuladas con fitohemaglutinina, interleukina 2 y/o corticosteroides. Favor mirar cuidadosamente las fotos que ilustran las publicaciones del aislamiento del VIH en 1983 por el grupo de Luc Montagnier del Instituto Pasteur, Paris (Science 1983; 220: 868-871); las de 1984 por el grupo de Robert Gallo del Instituto Nacional de Cáncer de los EEUU (Science 1984; 224: 497-508); y las de 1984 del grupo de Jay Levy de la Universidad de California en San Francisco (Science 1984; 225: 840-842). Estas investigaciones son la BASE FUNDAMENTAL para hacernos creer que el SIDA es causado por un retrovirus exogeno (infeccioso). Toda la ciencia del VIH/SIDA nace pues de estas investigaciones. Toca estudiarlas con cuidado…
  2. Los cultivos anteriores (de cuyas células hay fotos de microscopio electrónico) son de linfocitos de pacientes enfermos que se han CO-CULTIVADO con otros linfocitos de laboratorio o con linfocitos de sangre del cordón umbilical.
  3. Todos los estimulantes de cultivo usados por ellos (fitohemaglutinina, interleukina 2 y/o corticosteroides) son agentes oxidantes que estresan las celulas cultivadas y se sabe estimulan la liberacion por estas celulas de “retrovirus endogenos” (los que todas nuestras células y las de los animales y las de las plantas siempre tienen) y no causan enfermedad alguna.
  4. Los linfocitos de cordón umbilical y otros usados en los cultivos arriba mencionados son conocidos de ser fuente fácil de “retrovirus endogenos”. Este problema es conocido por todos los investigadores que trabajan con “retrovirus exogenos” como se supone sea el VIH.
  5. Todos esos experimentos fueron MAL CONTROLADOS: Ninguno de esos investigadores uso como control de sus experimentos a linfocitos de laboratorio o de cordón umilical SIN LINFOCITOS DE ENFERMOS CON SIDA y estimularlos en la misma forma, para ver si de todas maneras esas celulas estimuladas (SIN CONTACTO CON MATERIAL DE ENFERMOS CON SIDA) tambien liberaban las “particulas similares a retrovirus” como las liberadas en las celulas co-cultivadas. Esto era ABSOLUTAMENTE NECESARIO para estar seguros que no se estaban fotografiando “retrovirus endogenos normales”
  6. Por lo tanto, todas las fotos de microscopio electronico del VIH, pueden perfectamente ser retrovirus endogenos, que son normales y no causan JAMáS enfermedad alguna. Los que todos tenemos. Es importante recordar que el 2% del genoma humano lo constituyen retrovirus endogenos.
  7. En 1993 Dourmashkin, Boucher y Oxfor publicaron un articulo que fue la demostración definitiva de que las “Fotos del VIH’ son en realidad fotos de retrovirus endogenos no patogenos y normales, liberados de células CO-CULTIVADAS y ESTIMULADAS: Journal of Medical Virology 1993; 39: 229-232 (Small virus-like particles bud from cell membranes of normal as well as HIV-infected human lymphoid cells). Toca además estudiar las 16 referencias de este excelente articulo. (El autor no es de mi grupo de investigadores, el es un defensor del VIH como la causa del SIDA).
  8. Además, ninguno de los tres grupos de investigadores arriba mencionados (Montagnier, Gallo, Levy) publico fotografias de microscopio electronico de sangre de pacientes con SIDA centrifugadas en gradientes de sucrosa. Se sabe que cuando hay retrovirus exogenos (infecciosos) en la sangre (al menos esto se conoce muy bien en sangre de animales), estos sedimentan a 1.16 gramos por ml de sucrosa. Años despues cuando le preguntamos esto a Montagnier, el confesó que ellos jamás habian PURIFICADO al VIH de cultivos o en forma directa de la sangre de pacientes con SIDA. En diciembre 8 de 2003 en el debate que tuvimos en Bruselas en el Parlamento Europeo, Montagnier nos confeso nuevamente que jamás habían aislado y purificado al VIH, que ellos sabían de su existencia en forma indirecta. La existencia del VIH jamas se ha demostrado DIRECTAMENTE, es decir por metodos VIROLóGICOS, su existencia se sospecha con métodos de la BIOLOGíA MOLECULAR. Pero para que la biologia molecular pueda aplicarse, primero debe estarse seguro que las “moléculas biológicas” (estudiadas por la biología molecular) hacen parte de una partícula viral (estudiadas por la virología) y esta es precisamente la parte que no se ha hecho nunca con el VIH. No existe en todo el planeta un solo tubo de ensayo con PARTICULAS VIRALES ENTERAS, NO FRACCIONADAS del VIH. Lo que existen es tubos de ensayo que contienen proteínas, enzimas o fragmentos de ácidos nucléicos (moléculas biológicas), que se SUPONE hacen parte de un VIH que no ha sido aislado ni purificado.
  9. En 1997 dos grupos de investigadores, uno en Alemania y Francia y otro en EEUU, trataron de aislar al VIH en gradientes de sucrosa (lo que nosotros veníamos exigiéndoles por años), es decir como se aislan los retrovirus exogenos verdaderos Y NO ENCONTRARON NADA, solo microvesículas celulares y restos celulares normales. Estas dos investigaciones deben ser estudiadas con cuidado: Gluschankof et al. Virology 1997; 230: 125-133 y Bess et al Virology 1997; 230: 34-144.
  10. No existe ninguna fotografía que contenga partículas similares a retrovirus, y que hayan sido tomadas directamente de la sangre de las personas seropositivas o de los enfermos con SIDA. Ni siquiera ha sido posible ver una sola PARTíCULA VIRAL en las sangres de enfermos con SIDA con las mal llamadas “cargas virales” altas (de millones). Esta es la razon por la cual a una persona se la diagnostica como “INFECTADA de VIH” no por metodos directos de cultivo del VIH (METODOS VIROLóGICOS), sino por métodos indirectos de anticuerpos anti VIH (ELISA y Western blot y PCR o mal llamada carga viral que hace copias del RNA que SUPUESTAMENTE pertenece al VIH (MéTODO DE LA BIOLOGIA MOLECULAR).
  11. Con relación al articulo de McDonald y colaboradores. J Cell Biology 2002; 159: 441-452. sobre “Visualization of the intracellular behavior of HIV in living cell”. Es importante notar que:
    a. las fotos son de cultivos de células, no de celulas de enfermos de SIDA.
    b. las partículas verdes dentro de las células y que supuestamente son VIH, en realidad no son particulas retrovirales COMPLETAS, son solo fragmentos de ARN marcados con sustancia fluorescente. Iguales fotos pueden tomarse del VIAJE CELULAR de cualquier tipo de material genético sea este ARN o ADN. El problema aca es que todos esos biologos moleculares estan aceptando como VIRUS a fragmentos de ácido nucleico. Todo material genético se comporta biológicamente en forma similar, pero eso no indica que se tenga a un virus. Hay que ser muy cuidadosos al estudiar hoy en día este tipo de publicaciones. Hay miles y miles de publicaciones que hablan del VIH, cuando en realidad estan hablando de fragmentos de ARN o de ADN. Es confundir la genética con la virología. Además es importante recordar que toda célula estresada en el laboratorio con estimulantes de cultivo, libera muchas cosas siendo algunas de ellas fragmentos de ácido nucléico que luego entran a otra célula e hibridizan con el material genético de la célula. Esto es HIBRIDIZACIÓN; esto no es INFECCIÓN VIRAL.

El reporte del 16 de diciembre del 2002 en el Periódico “El Mundo” de Madrid, no es mas que el eco que el periodista hace de la investigación anterior. El periodista se limitó a aceptar como verdad absoluta lo que le informaron los investigadores…

Lo anterior es un resumen muy somero de un libro que estoy escribiendo hace varios meses sobre el tema y que se titulara “Critical analysis of the classical papers claming the isolation of HIV”

Para conocer todos nuestros argumentos y referencias cientificas, sugiero estudiar los diferentes artículos de nosotros, los llamados “disidentes del SIDA”, que cuestionan la existencia del VIH como virus real en los siguientes sitios del Internet:

http://www.laverdaddelsida.com/
http://www.robertogiraldo.com/
http://www.virusmyth.com/
http://www.theperthgroup.com/

Los mas contundentes son las publicaciones de mis colegas Eleni Papadopulos-Eleopulos y su grupo de investigadores en Perth, Australia y las de Etienne de Harven en Francia.

Despues de 40 años dedicado a estudiar inmunodeficiencias adquiridas y 24 años dedicado a estudiar con cuidado el SIDA, he llegado a la conclusión que la llamada “ciencia del VIH”, no es ciencia sino mas bien una religión, pues allí todo se acepta como verdad revelada y nadie exige las pruebas necesarias y posibles. La única manera de impedir que se siga engañando a las personas es PERMITIENDO que estas tengan acceso a toda la información disponible, por peligrosa, estúpida y ridícula que esta pueda parecer. Es un derecho constitucional de las personas decidir sobre su salud despues de estar BIEN INFORMADAS. Se viola la constitución de los países si se impide informar a las personas en asuntos relacionados con la salud y mas sobre una enfermerdad que oficialmente es considerada mortal y sin cura como el SIDA.


Los grandes números ilusionistas llamados ‘Estadísticas del SIDA’

por el Profesor Jens Jerndal. Jens Jerndal M.D.(MA), D.Sc.h.c., M.Sc., B.A., F.W.A.I.M.

Estas pruebas llamadas “del VIH” se usan tajantemente para pronunciar condenas de muerte, y sólo son pruebas que indican la presencia de anticuerpos no especificados en la sangre del paciente, anticuerpos que pueden haber sido generados por más de 60 condiciones diferentes que no tienen nada que ver ni con el SIDA ni con el ilusorio VIH.

Supuestamente las estadísticas son la piedra fundacional de la ciencia moderna, una ciencia exclusivamente preocupada por las cantidades, las medidas y los números, y utilizados como prueba indiscutible. Desafortunadamente, es fácil producir resultados erróneos o parciales involuntariamente al sólo pasarse por alto ciertas reglas complicadas y específicas para tomar muestras o sopesar la información.

Pero lo más fascinante de las estadísticas es que un astuto estadístico puede hacer magia con las cantidades, e intencionalmente crear la ilusión de probar o desaprobar casi cualquier cosa.

Las estadísticas del SIDA son un escaparate de lo ilusorio. Son claramente fabricados de encargo, utilizando varios trucos ilusionistas para inflar los números hasta el punto donde inspirarán suficiente terror o pánico en la población para permitir a los que ejercen el poder introducir medidas excepcionales de control sobre la población por medio de la fuerza, tales como intervenciones “médicas” obligatorias, y restricciones a la libertad de movimiento y actuación. Algo así como un toque de queda para contener una situación de solevantamiento o guerra.

Por el momento, olvidemonos de las posibles razones para tal manejo de poder, y sólo observemos la forma en que las estadísticas del SIDA son manipuladas de hecho, intencionalmente, para transmitir una impresión groseramente distorsionada de la realidad subyacente, con proyecciones alarmistas e infundadas para el futuro.

¿Cuáles son los trucos ilusionistas a que me refiero? Primero que nada, se emplea una técnica de reporte acumulativa, que no es utilizada para otras enfermedades y que no tiene otra base lógica o utilidad que la de crear la impresión de que las cantidades son más grandes de lo real y que van en aumento. En lugar de informar cuántos nuevos casos de SIDA se han registrado en un año en particular, se proyecta el número total acumulado desde que comenzó el reporte. Esto crea más impacto y, con suerte, la gente lo entiende como una cifra anual.

Una segunda técnica generosamente utilizada para reportar la evolcuión del SIDA es cambiar cada tanto la base de los números incluidos, especialmente cuando las cifras no conforman las expectativas. Esto se ha hecho en varias formas, la más importante siendo la ampliación de definiciones de lo que se diagnostica como SIDA. Por ejemplo, se han sumado enfermedades nuevas a las llamadas “definitorias del SIDA”, de modo que ahora hay al menos 29 tales enfermedades diferentes, que todas existieron antes de la entrada del SIDA en escena.

Cuando una de estas enfermedades va acompañada de una prueba positiva del VIH es considerada como SIDA, pero si la prueba es negativa, la misma vieja enfermedad no se diagnostica como SIDA.

Lo que hay que saber, es que estas pruebas llamadas “del VIH” o incluso “del SIDA” y que se usan tajantemente para pronunciar condenas de muerte, en realidad sólo son pruebas que indican la presencia de anticuerpos no especificados en la sangre del paciente, anticuerpos que pueden haber sido generados por cualquiera de más de 60 condiciones diferentes que no tienen nada que ver ni con el SIDA ni con el ilusorio VIH.

Es fácil comprender que cuantas más enfermedades se incluyan, más grande será la cantidad de gente afectada por ellas. Ésta es una de las formas por las cuales se puede mostrar que el SIDA aumenta en cantidades, cuando los hechos reales muestran lo contrario. El hecho es que el número de nuevos casos de SIDA en los Estados Unidos llegó a su pico en 1992 y ha disminuido desde entonces. No es la impresión que recibimos de los medios, las autoridades estadounidenses o las agencias de las Naciones Unidas. También es importante ser conscientes del hecho de que en África no se requiere la prueba del VIH para diagnosticar el SIDA. Cualquier enfermedad que dure más de un mes y tenga ciertos síntomas será automáticamente diagnosticada como SIDA. Todas aquellas enfermedades han existido siempre, y eran comunes desde mucho antes de que existiera el concepto del SIDA. Ésa es una de las muchas razones para los números inflados de los casos de SIDA en África. Pero aún con esta definición liberal los números reales son mucho más pequeños de lo que se lee en los periódicos.

La razón para esto es que las cifras que vemos no están basadas en hechos reales, sino en “estimaciones”, liberalmente condimentadas con infladas proyecciones del futuro, tan imaginativas como infundadas. Obviamente, es preferible usar “estimaciones” mientras sea posible, pues éstas pueden ser infladas a voluntad, en lugar de quedarse con las cantidades menos glamorosas de los registros existentes. Además, cuando uno quiere publicar la cantidad de “Infectados de VIH”, las estimaciones son la única opción, pues no hay forma de conocer la cifra. Sólo un pequeño porcentaje es sometido a la prueba de anticuerpos, falsamente etiquetada “prueba de VIH”, de modo que cualquiera es libre de estimar las cantidades. Si sólo se informara la cantidad de casos diagnosticados correctamente con la enfermedad del SIDA (y no la construcción nunca probada “infectado con el VIH”, las cifras ciertamente no causarían alboroto alguno, y mucho menos pánico.

En un reporte reciente de los Estados Unidos, se sostuvo que al menos un tercio de las personas VIH positivas ¡ni siquiera sabía que estaban infectadas! Si ellos mismos no lo sabían, y nunca se han hecho la prueba, entonces ¿cómo podía el investigador, o cualquier fuente que usara, saber que esta gente era VIH positiva? Las estadísticas del SIDA están llenas de este tipo de aseveraciones absurdas y sin sentido, pero nadie parece notarlo, ni reaccionar.

Una de las pocas fuentes fácticas de estadísticas africanas sobre el SIDA es la prueba de anticuerpos (llamada de VIH) en mujeres embarazadas en los centros públicos de maternidad. Los resultados de la prueba muestran que un alto porcentaje es “VIH positivo”. ¿Por qué? Porque hay más de 60 condiciones médicas diferentes que pueden dar un “falso resultado positivo”, ¡y entre estas está el embarazo mismo! Otras son cualquier tipo de vacunaciones e infecciones recientes incluyendo la gripe corriente, además de enfermedades endémicas en Africa tales como hepatitis, malaria y tuberculosis.

Considerando que la prueba es realizada en mujeres embarazadas, cuando el embarazo es una de las causas reconocidas para un falso positivo, y considerando que las mujeres a menudo pobres y desnutridas que van a esos centros con gran probabilidad también se hayan expuesto a varias de las otras condiciones, es predecible que un alto porcentaje de ellas deba dar un falso positivo. Sin embargo, esto no significa ni que son realmente positivas – lo que, además, no significa nada en sí – y ciertamente no significa que por eso desarrollarán alguna vez el SIDA.

Aún así, estos resultados evidentemente imprecisos, y esencialmente sin sentido son computados y aplicados a toda la población africana, hombres y mujeres, viejos y jóvenes, ricos y pobres. Como si se aplicaran igualmente a todos y como si fueran prueba de la incidencia del SIDA. Nada de eso es cierto, y cualquiera con un conocimiento rudimentario de las pruebas y las estadísticas debería ser consciente de ello. Así es cómo se fabrican y se da publicidad a las estadísticas del SIDA en África.

Incidentalmente, aparte de las más de 60 causas comunes para un resultado de “falso positivo”, se ha probado que los resultados para una y la misma persona pueden variar de una ocasión a otra, aún en el mismo laboratorio, y aún más de un laboratorio a otro, y de un país a otro. La razón es que no hay una regla de oro para la prueba, es decir que es arbitrario exactamente desde dónde en una escala continua se registra un resultado positivo. Y este tipo de pruebas se utiliza para decirle a los pacientes que morirán de SIDA, y que para prolongar el proceso debe tomar drogas obscenamente costosas que los enfermarán e incluso los matarán, pero nunca los curarán.

Éste es el trasfondo para la renuencia del presidente sudafricano Mbeki a ofrecer estas drogas no solo ineficaces, sino fatalmente dañinas, a expensas del Gobierno, a su gente, y especialmente a mujeres embarazadas y a recién nacidos. Y muy buena razón tiene para ello. Sin embargo, las fuerzas políticas internacionales contra las cuales está luchando, son más fuertes que él.

Otro ejemplo de los espejismos en la publicidad del SIDA es el siguiente. Un estudio demostró supuestamente que un grupo de hombres jóvenes a quienes les daron “VIH positivo” presentaban un mayor índice de muerte que un grupo que no era “VIHpositivo”, y cualquiera que leyera esto asumiría automáticamente que los hombres VIH positivos murieron de SIDA. Sin embargo, el estudio no especificó las causas de las muertes en el grupo VIH positivo. Cuando fue investigado, si bien hubo una correlación entre el resultado “VIH positivo” y un índice de muerte ligeramente más elevado, se descubrió que esas muertes no fueron causadas por el SIDA. Un típico caso de estadística usada como cortina de humo.

En África, la información oficial de casos de SIDA está además basada en criterios que varían de una área a otra, y de una agencia a otra.. El hecho de que hay apoyo financiero para los casos de SIDA, mientras que éste no es el caso para las enfermedades viejas, también impulsa a los interesados a reportar cualquier enfermedad como SIDA, cuando de hecho son simples casos de tuberculosis, malaria u otras enfermedades endémicas clásicas de África.

Curiosamente la tuberculosis y la malaria, ambas muy comunes en África desde siempre, son entre las varias enfermedades que han sido incluidas entre las enfermedades definitorias del SIDA, y todas ellas pueden dar un resultado de “falso positivo” en la prueba de VIH. Ingenioso, ¿verdad? ¿Ven el humo y los espejos?

De acuerdo con estimaciones oficiales de UNAIDS, a finales de 2000 unos 36,1 millones de personas en todo el mundo estaban “infectadas” y “viviendo con VIH/SIDA”. De éstas, 25,3 millones supuestamente viven en el Sub-Sahara africano. Mi pregunta sobre esta cifra es: ¿Cómo lo saben? En el tercer mundo, el SIDA puede ser diagnosticado sin la llamada prueba de VIH, pero la “infección de VIH” no, y es un hecho de que muy poca gente está siendo examinada, y los que dan un resultado positivo sólo integran una infinitesimal porción de los 36,1 millones que afirma el UNAIDS que está “viviendo con VIH”. ¿Cómo justifica UNAIDS el resto?

Típicamente, no se hace distinción entre por un lado ser VIH positivo mientras se está sano, y por otro lado estar realmente enfermo de SIDA “fulminante”, ¡como si fuera la misma cosa! Ésta es otra de las muchas cortinas de humo. La misma fuente estimó (¡) que el número de nuevas infecciones en 2000 sería de 5,3 millones en todo el mundo. El número estimado (¡) de muertes totales de SIDA (observen el reporte acumulativo) se dice que sería de 21,8 millones.

Puesto que sabemos que extremadamente pocas pruebas de HIV se realizan en África debido a su alto costo, no podemos evitar de preguntar cuál es la base para estas estimaciones. Y aún más así como sabemos que la cantidad de muertes por SIDA oficialmente registrada desde el comienzo de la “epidemia” hace casi 20 años, alcanza sólo una pequeñísima fracción de las estimaciones propagadas por UNAIDS. Y esto a pesar de todas las razones descritas para inflar las estadísticas de SIDA en África.

Un argumento ofrecido por los inflacionistas de la estadística para explicar esta discrepancia, es que la mayoría de las muertes por SIDA son reportadas como algo diferente, tanto porque la gente no quiere admitir que sus parientes murieron por tal enfermedad avergonzante o aun ¡porque no sabían que era SIDA! Pero aquellos que hacen las estimaciones aparentemente lo saben. Sin ninguna prueba de VIH. Uno se pregunta cómo. ¿Por pura adivinación? Algo aquí no encaja.

¿Qué más podemos inventar para conjurar la impresión de que el SIDA es una pandemia de rápida extensión que amenaza con diezmar a la población mundial, a menos que nos anticipemos y la derrotemos obligando a la gente a atragantarse con quimioterapia costosa y letal, engañosamente llamada “antiretroviral”?

Una cosa es elegir el grupo de edad que tiene el índice de muerte más bajo de todos, como por ejemplo los jóvenes entre 20 y 30 años, y descubrir que el SIDA (o más probablemente los “antiretrovirales” prescritos para ello) es “la principal causa de muerte” de este grupo. Asegúrense de no revelar el porcentaje real, ya que por ser muy pequeño disolvería el efecto. Pero debido a que muy poca gente de este grupo muere de causas naturales, se puede inferir que el SIDA es “la causa principal” o al menos “una causa principal” de muerte en este grupo, junto con el suicidio y los accidentes.

Publicando esto con toque de clarines y trompetas, el público fácilmente llegaría a la falsa conclusión de que el SIDA es una causa principal de muerte, punto. O que al menos un porcentaje muy alto del grupo en cuestión muere de SIDA. Cuando la verdadera escala de muerte por SIDA, aún en este grupo, puede ser tan baja como una fracción del uno porciento. Ahora lo ven – ahora no. Es una manera en que los ilusionistas realizan su magia estadística sin mentir realmente.

Finalmente, podemos jugar la eficaz carta emocional de los húerfanos, estimando todos los millones de huérfanos que hay por el SIDA. La definición de huérfano es un niño que ha perdido uno de sus padres de cualquier manera, y en realidad no existe documentación confiable para saber cuántos de esos padres desaparecidos murieron por SIDA, o si murieron realmente. Hasta ahora la razón más común de la pérdida de padres en África son las guerras que han estado azotando el continente por décadas para desestabilizar la región y vender armas.

Un ejemplo de la India ilustra lo que está ocurriendo. Las estadísticas oficiales presentadas en las Naciones Unidas anunciaron que India tenía 560.000 huérfanos de SIDA – ¡con sólo 17.000 muertes por SIDA! Durante una conferencia de prensa, un periodista preguntó al Dr. David Miller, el Representante de UNAIDS en el país, de dónde sacaron esas cifras de huérfanos por SIDA. No tuvo respuesta.

El ministro de salud indio refirió la cuestión a la persona que se encarga de la recolección de datos del VIH/SIDA para el Gobierno. Dijo que no había estimaciones del número de huérfanos de SIDA en India. Cuando se preguntaron al Dr. Miller cuál era su fuente de la estimación, dijo: “No puedo revelar esa fuente. Tendré que hablar con mis colegas en Ginebra sobre eso.”

Otra cosa que no ha dejado de fascinarme es cómo las agencias públicas supuestamente profesionales y responsables como WHO pueden saber que, por ejemplo, la incidencia del VIH (a menudo interpretado como igual al SIDA) en las adolescentes africanas ha aumentado un 26 % (o cualquiera sea el porcentaje reportado) de un año a otro. ¿Cuál es la fuente de este tipo de cifras? ¿Es una escuela donde se realizó la prueba a unas pocas niñas durante el año anterior y se volvieron a examinar a otras al año siguiente? ¿Ese año tal vez después de que fueron vacunadas o tenían su brote anual de gripe? – ¿O se limitó a adolescentes embarazadas? ¿A cuántas niñas se hizo la prueba? ¿Cómo fue hecha? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¡Podemos ver los estudios, por favor!

La mayoría de la gente no se da cuenta de que a menudo, cuando se da un porcentaje para un país o un grupo de gente, sólo un pequeño número de gente fue realmente investigado. El porcentaje encontrado en esa pequeña muestra se acepta como generalmente válido para todo el grupo, o todo el país, por más grande que sea el riesgo de que los investigados no sean representativos a todo el grupo a que se aplica. Un estadístico que conoce su oficio y que quiere engañar, puede eligir su muestra de tal forma que favorezca un cierto resultado, sin manipular las cantidades como tales.

Para redondear esta exposición de los ilusionistas estadísticos, daré un ejemplo dramático de lo qué se puede ocultar trás la confiabilidad aparente de las estadísticas sobre la llamada “prueba del VIH”.

Se ha alegado que una cierta prueba de VIH tiene un 98% de fiabilidad. En función del argumento, asumamos que éste es un índice correcto. Debido a que nuestra cultura está hipnotizada por los números y las cantidades, los porcentajes y las mayorías, esto sonará muy alentador para muchos. Pero ¿qué puede significar esa verdad estadística para las personas individuales, en la vida real? Echemos un vistazo.

En una muestra de la población estadounidense promedio, la estimación aceptada sobre la prevalencia del VIH es de un orden del 0,04% por 10.000 personas. Asumiendo que examinamos a 100.000 estadounidenses, esperaríamos encontrar 40 VIHpositivos. Esto significa que el resto de las 99.960 personas son VIH negativas. Sin embargo como la prueba es solo un 98% segura, puede identificar falsamente un 2 % de estas 99.960 personas como VIH positivo En otras palabras 1,999 personas! Eso significa que un 98% de los así identificados por la prueba como “VIH positivos” no son positivos. En otras palabras, la prueba, que dice ser un 98% segura y así probada para uso comercial, es de hecho un 98% imprecisa desde el punto de vista de quienes tuvieron resultado positivo.

Imaginen el destino de esas 1.999 personas sanas cuando se les dice que pronto tendrán SIDA, y son exhortadas, intimidadas, o seducidas por el establecimiento médico oficial a tomar AZT y drogas similares amenazantes para “retrasar el comienzo del SIDA”. Aparte del enorme costo de este tratamiento (y las ganancias del negocio farmacéutico) , ¿cuántos de ellos creen que sobrevivirán tal odisea? No muchos, les puedo asegurar.

¡Qué escenario diabólico! Toda la población es obligada por terror a hacer la prueba, y todos quienes son positivos deben comprar AZT o un tratamiento de drogas igualmente tóxico, que lleva a una muerte segura. Si aún creen en la propaganda de los medios de que el AZT es una droga que salva vidas, investiguen algunos hechos fácilmente verificables en el sitio web http://www.virusmyth. com, hagan click en FIND; luego en AZT para una amplia elección de información de hechos, y finalmente en Anthony Brink para el trasfondo de un caso pendiente de la corte en Sudáfrica.

Asumimos solamente que la prueba es realmente un 98 % precisa. Parece que nadie ha pensado en preguntar cómo puede ser establecida esta cifra, ya que no existen controles verifiables. Como el resto del dogma imperante del SIDA, y la mayor parte de la “ciencia del VIH”, es simplemente un acto de fe. En realidad, en la base de lo que hemos descubierto en este artículo, sabemos que el margen de error puede ser muy grande. Pero también sabemos que tener un resultado positivo en una prueba de anticuerpos no específicos, o contra un hipotético VIH que nunca fue aislado, no significa nada, pues por sí mismo no tiene valor predictivo alguno para el desarrollo de SIDA.

¿Debemos entonces concluir que todo que nos dicen del SIDA y del VIH no es más que humo y espejismos para tentar al público confiado “en riesgo” a una ciénaga de redituables pruebas y tratamientos, abiertamente confesado que no llevan a ningún lado sino a la obliteración y a la muerte?

Una interpretació n todavía más siniestra es que el pánico y el terror generados por la intensa campaña publicitaria, están intencionalmente diseñados para allanar el camino a un estado global de emergencia, justificando restricciones a largo plazo a los derechos y libertades civiles, y hasta intervenciones militares.

Fue siniestra de verdad, la nota que hizo sonar la presidencia de Clinton en 2000 cuando el SIDA era declarado una cuestión de seguridad nacional. Y no se refería al SIDA en los Estados Unidos, sino el SIDA en el mundo, y especialmente en África. ¿Podemos rastrear una agenda política oculta detrás de esto, tal vez hasta una trama poderosa para el control global?

Pudo no haber sido el comienzo fríamente planeado de un consistente escenario político, pero tal vez deberíamos, después de, todo, recordar cómo comenzó todo. Fue la administració n Reagan-Bush durante un año electoral – sin previa revisión de pares, debate científico público o consenso – que declaró que un nuevo retrovirus era “la causa probable del SIDA”, sin ninguna prueba científica, y prometiendo una vacuna en un período de dos años. Eso fue en 1984, el año que marcó el título del famoso libro visionario de George Orwell sobre un gobierno futuro llamado “Gran Hermano”. Desde esa declaración en abril de 1984 el gobierno federal de los Estados Unidos tomó control dictatorial de la “epidemia” de SIDA, pronto promovida a “pandemia”, mientras las autoridades federales de los Estados Unidos solos decidían qué investigación solventar, qué tratamientos (= drogas) aprobar, qué debería ser publicado en los diarios profesionales, y qué decir a la población a través de los medios.

Contra este trasfondo, se entenderá con más facilidad que la presencia del nuevo retrovirus VIH en la gente que “dio positivo”, es sólo inferida por ciertos “marcadores” no específicos mientras que, hasta la fecha, no se ha aislado tal virus de un paciente. Créase o no, éstos son los hechos y cualquiera que quiera tomarse la molestia puede verificarlo. Muchos investigadores inmejorablemente acreditados y con sumo prestigio señalan que los anticuerpos no específicos descubiertos en una “prueba VIH positiva” no constituye prueba alguna de “infección de VIH”. ¡Muchos incluso sostienen que el vilipendiado VIHprobablemente ni existe, y aún si existe, no es definitivamente capaz de causar SIDA!

¿Han notado, por cierto, que las personas oficialmente declaradas “en riesgo” fueron primero blancos socialmente indeseados, a saber varones homosexuales, adictos a drogas intravenosas, prostitutas y hemofílicos; luego los negros pobres de los Estados Unidos, y ahora principalmente los negros africanos del Sub Sahara? Y que la primera – y por mucho tiempo la única – droga autorizada en los Estados Unidos para los pacientes de SIDA fue AZT , una droga inventada para tratar el cáncer en los años 1960 pero entonces considerada demasiado tóxica para ser aprobada para el consumo humano. Sin embargo, para los grupos de riesgo del SIDA fue aprobada en un procedimiento “exprés” que luego se reveló como fraudulento.

Para un número creciente de profesionales y observadores agudos es cada vez más obvio que el SIDA no es causado por ningún virus, que no se transmite sexualmente, y ni siquiera es contagioso. Por el contrario, el SIDA es un síndrome multifactorial, y entre sus causas más importantes destacan drogas de todo tipo junto con químicos venenosos, entre ellas los insecticidas, los pesticidas, y los lubricantes anales relacionados con el benceno utilizados por algunos homosexuales. Otros factores pueden ser múltiples infecciones parasitarias, virales y bacterianas, acompañadas por mala nutrición. Al final, y no menos, figuran drogas de prescripción médica, y más particularmente las extremadamente tóxicas prescritas rutinariamente para el SIDA y la “infección de VIH”.

No escasean los tratamientos efectivos no tóxicos para el SIDA, y es perfectamente posible curarlo. Sólo tenemos que reconocer las verdaderas causas, y dejar de envenenar a la gente hasta que mueran.

¿Cómo encaramos esta situación?
Elevando nuestro nivel de conciencia y cuestionando toda la información que recibimos de los medios de comunicacaión y de las agencias de gobierno, y más particularmente así si se originan en cuarteles con intereses económicos o políticos creados.

No dejando que nos usen, nos intimiden o nos sacrifiquen en los altares de la ciencia corrupta, los juegos políticos de poder y la despiadada ganancia del negocio de las drogas.

Y sobre todo: ¡*utilizando nuestro sentido común* y pensando por nosotros mismos!


El problema político (extrapolado de una entrevista a Roberto Giraldo por Luís Fernando Páez, de “Universia”)
En efecto, las argumentaciones de los disidentes del SIDA tienen profundas implicaciones políticas y económicas. Se trata de una de las “discusiones más graves de la historia de la medicina porque nunca antes le habían entregado tanto a la gente una enfermedad como el SIDA “, señala el científico colombiano.
La polémica es tan grave porque, de acuerdo con Giraldo, fueron investigadores al servicio del gobierno de los EEUU los que decidieron arbitrariamente que el SIDA se originaba en un virus. “No eran investigadores de ninguna universidad, sino de los institutos nacionales de salud del gobierno de los EEUU”.
No en vano, sostiene, en abril del año 2000, se declaró que el SIDA era una amenaza para la seguridad de los EEUU, lo cual no tiene precedente alguno. “En sí, la enfermedad no es la amenaza, sino los puntos de vista disidentes porque nuestros puntos de vista ponen en serio peligro el discurso político de ese país y además acarrearía la quiebra de toda la industria farmacéutica. Es más fácil hablar de cocaína y de heroína que de este tema porque este problema les destruye la sociedad”.
De acuerdo con Giraldo, el grupo de disidentes ha planteado a los defensores del VIH, que es antiético que experimenten con medicamentos que se ha comprobado que son altamente tóxicos. “La respuesta que nos dan es que como de todas maneras el SIDA mata y no hay cura, se puede ensayar la medicina”. De todas maneras indica que desde 1995 se usan los inhibidores de proteasa que han tenido unos resultados positivos por su acción antioxidante, pese a que siguen siendo altamente tóxicos.
VIH-SIDA: ¿Un invento?.
por Lluís Botinas Lluís Botinas.
Lo que sigue está por confirmar, pues exige que más personas o asociaciones profundicen en la investigación. Por lo tanto, no pasa de ser una hipótesis, aunque la considere totalmente pausible. En todo caso, aquí queda sometida al debate.
Epidemic Intelligence Service (EIS).El binomio VIH-SIDA es un invento socio-político-económico-científico-médico-religioso-moralístico-mediático-racista destructivo comenzado en 1981 en EE.UU. por iniciativa del EIS (Servicio de Información Epidemiológica), dependiente de los CDC (Centros de Control de Enfermedades) de Atlanta, EE.UU. La decisión tuvo que ser tomada al máximo nivel político y gubernamental. Conviene recordar que el entonces vicepresidente Bush, antes de ser director de la CIA había sido presidente del potentísimo laboratorio Lilly, y es un hombre ligado a las multinacionales farmacéuticas.
Pero, ¿por qué se inventó el sida en 1981? Una razón práctica fue la siguiente: para tapar la muerte de miles de homosexuales americanos a quienes sus médicos les estuvieron haciendo tomar el Bactrim-Septrim como preventivo ante las enfermedades de transmisión sexual. El Septrim era y sigue siendo el medicamento más potente de su género. Cuando, después de haberlo estado tomando durante años, empezaban a caer en picado y había riesgo de un escándalo científico-médico y de una avalancha de reclamaciones contra los médicos y los laboratorios, se inventa el VIH-SIDA para tapar la masacre ocasionada por el fármaco. Y, como miles de homosexuales iban a morir, el SIDA fue presentado desde el primer día como inevitablemente mortal.
Queda pendiente por saber por qué, por primera vez en la historia de la medicina, se recomendó tomar como profilácticos fármacos que, como todo médico sabe, sólo deben administrarse durante siete, o como máximo, diez días. Una posibilidad es que se fuese estableciendo espontáneamente la moda de tomar Bactrim-Septrim para evitar infecciones.
Pero una hipótesis menos ingenua es la de que la moda fuese inducida como componente de un experimento dirigido a comprobar el tiempo de aparición de resistencias al Septrim. Y, ¿qué parte de la población sería más adecuada para ello que los homosexuales, que tienen la característica de no reproducirse, con lo que las consecuencias del ensayo no afectarían al conjunto de población norteamericana ni a futuras generaciones?
Aún más: la otra gran arma de la medicina oficial son los nucleósidos análogos, medicamentos que actúan en el núcleo de la célula impidiendo que ésta pueda multiplicarse. De ahí que fuesen concebidos contra el cáncer. El AZT, elaborado en 1964, fue el primero, pero la experimentación con animales mostró que era tan tóxico que no llegó a aplicarse con personas. Sin embargo, y gracias al VIH-SIDA, desde 1987 el AZT-Retrovir y desde 1994 el ddI-Videx, ddC-Hivid y otros, están siendo experimentados con cientos de miles de personas. El terror creado en torno al sida ha proporcionado a algunos responsables de sanidad y a algunos laboratorios farmacéuticos un gran número de cobayas humanas gratuitas con las que estudiar las consecuencias de la administración de estos productos.
Centers Disease Control (CDC).Por escandaloso que esto pueda parecer, tiene sentido cuando se recuerda que, probablemente, el problema más importante que tiene la medicina occidental moderna es la resistencia microbiana a los medicamentos, que los laboratorios no están encontrando nuevos tipos de antibióticos más potentes a pesar de los muchos millones de dólares que dedican a ello contratando a los mejores científicos, que no han aparecido nuevas familias de medicamentos después de las mencionadas y que la principal obligación de centros como el EIS-CDC es precisamente prever soluciones a problemas de salud pública. Luego quienes tomaron las decisiones probablemente actuaron no sólo por intereses personales o económicos sino por objetivos colectivos, patrióticos, de sanidad…
Que el invento del VIH-SIDA fue una operación de primera magnitud de las autoridades norteamericanas queda confirmado por el hecho de que hayan dedicado más dinero a la investigación sobre el SIDA desde 1981 que sobre el cáncer en su mucho más larga historia, y ello a pesar de que el número de personas afectadas de cáncer es enormemente mayor que el de «SIDA», que no pasa de ser una rareza médica, aunque se siga hablando de epidemia, pandemia..
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NOTA: PARA LEER EL ARTICULO COMPLETO, EN ENLACE SIGUIETE:    http://corsarioblanco.com.ar/sida/sida.htm

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