La crítica de Francisco arraigada en la incomprensión del Vaticano II


El Papa Juan Pablo II lleva consigo el cardenal argentino Jorge Bergoglio después de presentar el nuevo cardenal con una Beretta de color rojo en el Vaticano 21 de febrero de 2001. (SNC foto / Reuters)
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 Nota del editor: Esta es la primera parte de una serie de tres partes discutir las teologías de los pontificados de Francisco y el Papa Pablo VI.La oposición a Francisco no tiene precedentes. Ha habido desacuerdos en la vida de la iglesia antes: ¿Cómo podría no estarlo? Y, en los últimos tiempos, hemos visto incluso una cierta decepción cardenales de voz o incluso desacuerdo con las directivas procedentes de Roma. Por ejemplo, el cardenal belga Leo Jozef Suenens no era tímido en expresar su preocupación por la manera en que se llevaron a cabo los primeros sínodos de obispos después del Concilio Vaticano II. Pero reclamando una exhortación apostólica no es magistral? La publicación de retos detalladas a la enseñanza del Papa? Este es un territorio desconocido.

Creo que la oposición a Francis tiene sus raíces en una comprensión errónea de la era post-conciliar y, más específicamente, donde nos encontramos en el proceso de recibir el consejo.Francisco el mes pasado, en una entrevista con el diario italiano Avvenire , señaló que se tarda unos 100 años para recibir un consejo totalmente, y tiene razón. Algunas personas pensaron que el proceso se completó, y que habían dominado todos los misterios de la fe católica en la era post-conciliar. Son muy molestos de que sus supuestos y algunas de sus conclusiones han sido cuestionados.

La semana pasada marcó el 51 aniversario de la clausura del Vaticano II. En los últimos cuatro años, que marcó la apertura del consejo, que se conmemora la promulgación de textos clave conciliares, celebrado conferencias para explorar el significado de los documentos, y de manera apropiada es así, porque el Vaticano II sigue siendo el evento más determinante en la vida de la Católica iglesia en nuestra memoria viva.

Este año, no hay gran aniversario para conmemorar; estamos a sólo un año más en el proceso de recibir el consejo, de aprender más acerca de cómo las doctrinas e ideas articuladas en el consejo nos desafían como católicos a profundizar en nuestra fe. Al llegar a 30 o 50, que tiene una gran fiesta, ya que es un hito. En 31 o 54 años, se acaba de entrar más. Lo mismo sucede con la iglesia: El 51 aniversario puede carecer de los fuegos artificiales, pero la sensación de crecimiento continuo y de la normalidad es bienvenido. Los hitos pueden distorsionar, centrándose en lo que pasó a continuación. El continuo crecimiento nos obliga a centrarse así en lo que está sucediendo ahora. De todas las diferentes formas de evaluar el pontificado de Francisco, uno de los más importante es que él está asistiendo a algunos de los asuntos pendientes del Vaticano II.

En esta serie de tres partes, me gustaría examinar cómo la oposición a Francisco tiene su origen en una mala interpretación tanto del propio ayuntamiento y, aún más, de la importancia de los papas que tienen, como Francisco, supervisado la ejecución del consejo.

Una de las principales narrativas que Francis se ha volcado es la idea de que San Juan Pablo II entregó las interpretaciones definitivas, finales en todos los asuntos clave que el Consejo abordó. Esta narrativa minimiza lo que pasó antes y lo que siguió el Papa polaco.

Ciertamente Juan Pablo II.png

P. Lou Cameli de la arquidiócesis de Chicago, quien se desempeña como delegado del arzobispo de la formación y de la misión, explicó la narrativa dibujada por los críticos de derecha de Francisco de esta manera:

Se dibujan líneas de batalla que son claras, pero falsa. Los comentaristas en este campo de leer la historia conciliar y postconciliar como el paso de la claridad, de una firmeza robusta y un discipulado exigiendo nebuloso convicciones, alojamiento acrítico con un mundo hostil, y un discipulado poco profundas general y culturalmente inspirado. En esta narrativa, las semillas de debilidad comenzaron en las posiciones ambiguas tomadas por Pablo VI, y se ha florecido hoy en una versión hueca del cristianismo propuesto por Francis.

En medio de estos dos pontífices, Juan Pablo II trató valientemente para reclamar un cristianismo robusta y clara, y Benedicto XVI dirigido por una mayor precisión teológica. Incluso los acontecimientos positivos impulsados por Juan Pablo II y Benedicto XVI se encuentran amenazadas hoy por un tipo de liderazgo populista suave ejemplificado por Francisco, que está desacreditada y desestimó como un peronista eclesiástica.

Él se apresura a añadir: “Creo que esta narrativa no sólo es incorrecta sino también muy injusto” y que cree que la narrativa está siendo utilizado para desacreditar a Francis.

Ciertamente Juan Pablo II logró mucho en cuanto a la implementación del consejo. Pero la idea de que uno pontificado podría lograr lo que los historiadores y teólogos entienden por “recibir un consejo” es una idea equivocada. No es menos común para equivocarse. Cuando escuche un cura describe a si mismo como un “sacerdote Juan Pablo II,” que por lo general se informa que él no es un fan de la actual Papa. Un profesor que enseña seminaristas me dijo que si quería llamar su atención, que era mejor empezar con un documento de Juan Pablo II de que con un texto conciliar o incluso un versículo de la Escritura. Cada vez que alguien se refiere al pontífice polaco tarde como “Juan Pablo el Grande,” mis campanas de alarma se apagan. Todos los papas desde el Consejo han desempeñado un papel en la recepción de la misma, y muchos más papas, obispos, teólogos y fieles continuará haciéndolo.

En relación con esto, algunos quieren hacer creer que Juan Pablo II fue esencialmente un neoconservador americano, así que si quieres saber lo que la iglesia católica es realmente acerca de, usted debe suscribirse a First Things y leer el National Catholic Register . Este último órgano, en especial, ha sido francamente desagradable sobre Francisco, especialmente de su corresponsal en Roma Edward Pentin . No sólo creen que Juan Pablo II pronunció la última palabra, pero insisten en que su interpretación de las enseñanzas de Juan Pablo II es la única interpretación válida . Cuando Francisco pone de relieve algo que ellos ignoran, tales como la enseñanza de la Iglesia sobre el papel de la conciencia, que van balísticos .

El Registro es propiedad de EWTN, y ellos también, no han tenido reparos en cuestionar Francisco. Regularmente, que cuentan con los críticos del Papa en su programación, sin embargo, tienen obispos que hacen publicidad de ellos, y obtener grandes cheques de los Caballeros de Colón, lo que indica que la oposición no se limita a un par de medios de comunicación.

Los neoconservadores estadounidenses fueron siempre quiere o no puede envolver la cabeza en torno al grado en que Juan Pablo II fue influenciado por la teología Communio , que pretendía reintegrar a la profunda penetración de los padres de la iglesia que la iglesia es una comunión de personas, no una cuasi-organización política, en la teología contemporánea. Pensaron que la distinción entre la gracia y la naturaleza había sido descubierto en los años intermedios y que la teología cristiana había perdido la capacidad de asombro que los primeros cristianos poseían.Hicieron hincapié en la comunión de las personas en la iglesia, más de la articulación rancio de la doctrina, y ellos también eran sospechosos de ciertas tendencias liberalizadoras en la iglesia, en concreto la teología de manera descuidada y ciencias sociales fueron fijadas en conjunto después de que el consejo. Los neo-conservadores se aferraban a las teorías de la ley natural que no encajan fácilmente con la teología de Henri de Lubac y Hans Urs von Balthasar y otros en laCommunio escuela.

En su libro, ¿Qué pasó en el Vaticano II , el jesuita John W. O’Malley escribió acerca de este patriarca Maximos IV Saigh, una voz líder en el Vaticano II: “Él era el más atrevido progresiva porque era el más radicalmente conservadora Sus intervenciones invocan constantemente las antiguas tradiciones de la iglesia para desafiar el status quo,. y que por lo tanto se abrió para los padres conciliares una nueva amplitud en las decisiones que tenía que hacer “.

Lo mismo podría decirse de la Communio teólogos, pero para los neoconservadores, cualquier desafío al status quo tuvo que dejar bien antes de llegar a cualquier cuestionamiento del mercado, y no estaban realmente interesados en la apertura de una amplitud de opciones . Sólo así, no pudieron captar el significado real de la huella teológica de Juan Pablo II.

Además de la enseñanza sobre la conciencia y de la influencia de la Communio teología, católicos neoconservadores ofrecen una lectura tendenciosa de la doctrina social católica. Ellos argumentan que la encíclica social muy importante de la era post-conciliar era de 1991 encíclica de Juan Pablo II sobre asuntos sociales, Centesimus annus , y lo dirigen a los dos o tres párrafos en ella que realmente les gusta. Reconocen 1981 la primera encíclica de Juan Pablo II sociales, la LE , muy poco, y su tercera encíclica sobre temas sociales, Sollicitudo rei socialis (1987), se descuida por completo.

Cuando nos enfrentamos a la encíclica del Papa Benedicto XVI sociales, Caritas in Veritate , George Weigel, investigador principal en el Centro de Política de Ética y público, como es sabido sugeridola lectura del texto con las plumas de color rojo y oro para demarcar lo que fue realmente escrita por el Papa, que deben ser creídas , de lo que había sido ofrecida por la burocracia y podría ser ignorado. Weigel estaba seguro de saber cuál era cuál.

Más notable que la falta de entusiasmo por Benedict era de Weigel los extremos a los que él estaba dispuesto a menospreciar el pontificado del Beato Papa Pablo VI con el fin de hacer que su héroe Juan Pablo II brillar aún más. En su biografía de Juan Pablo II, Testigo de Esperanza , se permitió que el Papa Pablo VI, o el Papa Montini como los italianos acostumbran a designar a los papas por sus apellidos, compilado “un récord impresionante”, pero el resto de su resumen del papado de Pablo VI es altamente negativo.

“Inteligencia de Pablo VI le llevó a ver a cada lado de una pregunta a la vez, y la tensión entre las certezas en el que se formó intelectualmente y las ambigüedades que había aprendido de la vida y de la lectura generalizada con frecuencia lo condujo a un alquitrán-boxes de incertidumbre, “Wiegel escribe. ¿Pozo de brea? Algunos de nosotros sabemos que la tensión entre la certeza de la fe y la ambigüedad de la vida como la edad adulta.

Weigel concluye su tratamiento de Montini con estas observaciones condenatorias:

En otro momento histórico, que podría haber sido un hombre que podría tener la historia se inclinó para sus propósitos. En el momento en el que estaba destinado a ser papa, se convirtió en el tipo de hombre que se consume por la historia. … El pontificado de quince años de Giovanni Battista Montini planteó una cuestión que hasta ahora impensado. Podrían nadie – y en particular cualquier persona formada en el patrón típico de los papas posteriores a la Reforma – hacer este trabajo en las circunstancias internas y externas extraordinarias del catolicismo de finales del siglo XX?

Aparte de los límites del enfoque “gran hombre de la historia”, que adopta Weigel, obviamente, es el liderazgo religioso realmente acerca de la historia de flexión para nuestros propósitos? Y que en cursiva “cualquiera” sugiere que Montini no fue hasta el trabajo, pero sabemos que piensa Weigel sería!

Esto no tiene sentido. Montini era un gigante, y que es el hilo voy a recoger mañana.

[Michael Sean Winters es NCR Washington columnista y profesor visitante en el Instituto de la Universidad Católica de Estudios de Investigación Política y católica.]

Bergoglio político. El mito del pueblo elegido


El Papa de la misericordia es también el de los “movimientos populares” anticapitalistas y antiglobalización. Muere Castro, gana Trump, caen los regímenes populistas sudamericanos, pero él no se rinde: está seguro de que el futuro de la humanidad está en el pueblo de los excluidos

por Sandro Magister

ROMA, 11 de diciembre de 2016 – Es evidente que el pontificado de Francisco tiene dos pilares: el religioso y el político. El religioso es la lluvia de misericordia que purifica a todos y a todo. El político es la batalla a escala mundial contra “la economía que mata”, que el Papa quiere combatir junto a esos “movimientos populares” -la definición es suya-, en los que ve brillar el futuro de la humanidad.

Es necesario remontarse a Pablo VI para encontrar otro papa familiar con un diseño político orgánico, en su caso el de los partidos católicos europeos del siglo XX: en Italia, la DC de Alcide De Gasperi y en Alemania, el CDU de Konrad Adenauer. Jorge Mario Bergoglio es ajeno a esta tradición política europea, ya desaparecida. Como argentino, su humus es otro muy distinto. Y tiene un nombre que en Europa tiene una acepción negativa, pero no en la patria del Papa: populismo.

“La palabra pueblo no es una categoría lógica, es una categoría mística”, dijo Francisco el pasado mes de febrero, a su vuelta de México. Al poco tiempo, entrevistado por el también jesuita Antonio Spadaro, lo precisó. Más que “mística”, dijo, “en el sentido que todo lo que hace el pueblo es bueno”, es mejor decir “mítica”. “Se necesita un  mito para entender al pueblo”.

Bergoglio cuenta este mito cada vez que se reúne con los “movimientos populares”. Hasta ahora lo ha hecho tres veces: la primera vez en Roma, en 2014; la segunda en Bolivia, en Santa Cruz de la Sierra, en 2015; la tercera el pasado 5 de noviembre, de nuevo en Roma. Cada vez enardece al auditorio con discursos interminables, de unas treinta páginas cada uno, que juntos ya forman el manifiesto político de este Papa.

Los movimientos con los que se reúne Francisco no los ha creado él, eran preexistentes. No tienen nada que sea declaradamente católico. En parte son herederos de las memorables reuniones anticapitalistas y antiglobalización de Seattle y Porto Alegre. A ellos se añade la multitud de marginados de los cuales el Papa ve prorrumpir “ese torrente de energía moral que nace de la implicación de los excluidos en la construcción del destino del planeta”.

Francisco confía a estos “rechazados de la sociedad” un futuro hecho de tierra, casa y trabajo para todos gracias a un movimiento ascendente de llegada de estos al poder, que “trasciende los procedimientos lógicos de la democracia formal”. El 5 de noviembre el Papa dijo a los “movimientos populares” que había llegado el tiempo de dar el salto a la política “para revitalizar y refundar las democracias, que están atravesando una verdadera crisis”.

Y si para esta revolución mundial es necesario un  líder, hay quien ya lo ha señalado precisamente en el Papa. Es lo que hizo hace un año en el Teatro Cervantes de Buenos Aires el filósofo italiano Gianni Vattimo, voz escuchada por la ultraizquierda mundial, cuando peroró la causa de una nueva Internacional “comunista y papista”, con Francisco como su líder indiscutible, para combatir y ganar la “guerra de clase” del siglo XXI. Al lado de Vattimo se sentaba un complacido monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, argentino, estrecho colaborador del Papa Bergoglio en el Vaticano.

Las potencias contra las que se rebela el pueblo de los excluidos son, en la visión del Papa, “los sistemas económicos que para sobrevivir deben hacer la guerra y sanar así las balanzas económicas”. Ésta es su clave de explicación de la “guerra mundial a trozos” y del propio terrorismo islámico.

Mientras tanto asistimos a un revés tras otro de las izquierdas populistas sudamericanas hacia las que Bergoglio manifiesta tanta simpatía: en Argentina, en Brasil, en Perú, en Venezuela.

Para consolar parcialmente al Papa, llega de este último país el nuevo superior general de la Compañía de Jesús, el padre Arturo Sosa Abascal, que ha escrito y enseñado toda la vida política y ciencias sociales, y que fue marxista en su juventud y luego defensor de la llegada al poder de Hugo Chávez, es decir, de la persona que ha llevado al “pueblo” venezolano al desastre.

Pero para alterar la política del Papa Francisco han llegado también la muerte de Fidel Castro y la elección de Donald Trump; éste sorprendentemente votado precisamente por los “excluidos” de la gran industria capitalista.


Esta nota ha sido publicada en “L’Espresso” n. 50 del 2016, en los kioscos el 11 de diciembre, en la página de opinión titulada “Settimo cielo” confiada a Sandro Magister.

He aquí el índice de todas las notas precedentes:

> “L’Espresso” al séptimo cielo


Acerca del “populismo” de Jorge Mario Bergoglio y los anteriores encuentros entre el Papa y los “movimientos populares”, http://www.chiesa ha publicado varios análisis. Éste es el último y recopilativo:

> “El pueblo, categoría mística”. La visión política del Papa sudamericano(20.4.2016)


El discurso de Francisco a los “movimientos populares” por él convocados en Roma el pasado 5 de noviembre, por tercera vez desde que fue elegido Papa:

> “En este nuestro tercer encuentro…”

Las valoraciones del Papa sobre el papel político de los “movimientos populares”, recogidas y reformuladas por Eugenio Scalfari en la “Repubblica” del 11 de noviembre:

> Il Papa a Repubblica: “Trump? Non giudico. Mi interessa soltanto se fa soffrire i poveri”

Entre las personalidades relevantes invitadas hace un mes en el Vaticano junto a los “movimientos populares” se encontraba la ecologista india Vandana Shiva, a pesar del golpe que una investigación del “New Yorker” causó a su credibilidad:

> In Vaticano ci mancava Vandana Shiva. Eccola qua

Pero estaba también el ex presidente de Uruguay José “Pepe” Mujica, con un pasado de guerrillero y que hoy vive retirado a una vida frugal en una granja, predilecto de Bergoglio, como también lo es el presidente de Bolivia Evo Morales, presente en los dos encuentros precedentes de los “movimientos populares” en calidad de cultivador de coca y recibido en varias ocasiones por el Papa, a pesar del trato humillante que Morales da a los obispos bolivianos:

Poveri vescovi. I retroscena dell’udienza del papa a Morales


Sobre el nuevo superior general de los jesuitas, el venezolano Arturo Sosa Abascal, muy en sintonía con la visión política global del Papa Francisco:

> Il nuovo “papa nero” è uno scienziato della politica


Traducción en español de Helena Faccia Serrano, Alcalá de Henares, España.

http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1351428?sp=y

EN ESTE ADVIENTO LA ESPERA SE ESCRIBE CON A.


https://lashomiliasdeluz.wordpress.com/2016/12/12/en-este-adviento-la-espera-se-escribe-con-a/

Amar para que sea Navidad!


Todavía resuena en el corazón el eco de la liturgia de la Virgen María: “Desbordo de gozo con el Señor y me alegro con mi Dios, porque me ha vestido un traje de gala  me ha envuelto en un manto de triunfo como novia que se adorna con sus joyas”.

El profeta no dice “me revestirá” sino “me ha revestido“, no dice “me envolverá” sino “me ha envuelto“, y es que la fe y la esperanza traen al presente lo que el tiempo histórico conjuga en futuro.

Dios es sólo presente, y lo que de Dios tiene relación con nosotros es ya presente aunque sólo lo esperemos.

“¡Desbordo de gozo!” No lo digo de mañana: lo digo ya.

Y añado: los demás gozos terminan; éste, no. Mi gozo es para siempre como lo es la promesa de Dios, como lo es Dios.

 

Hoy la liturgia dominical se abre con el anuncio de una epifanía divina: “Decid a los cobardes de corazón: Sed fuertes, no temáis. Mirad a nuestro Dios que viene y nos salvará”.

Hoy escucho de nuevo palabras que mi incredulidad no sabe cómo hacer creíbles: “El bosque se regocijará, la montaña se alegrará, florecerán las orillas del Mar de la muerte, tus hijos se alegrarán con gozo y alegría”.

Tú, Señor, me confías promesas que sólo tienen sentido si se gritan contra la legalidad y la indiferencia que hacen inhóspitos para tus hijos, para tus pobres, el otoño, el invierno, la lluvia y el frío.

Tú me confías promesas que son verdaderas y consoladoras sólo si se hacen a los que habitan en tinieblas, en tierra y sombras de muerte, a los moradores del bosque, a los excluidos en la montaña, a los que han de aceptar una apuesta con la muerte si quieren atravesar los pocos kilómetros de un brazo de mar.

Para ellos, Señor, me has dado las palabras de tu promesa, palabras que suenan increíbles, por no decir escandalosas: “Sed fuertes, no temáis… vuestro Dios trae el desquite; viene en persona, resarcirá y os salvará.”

Yo las pregonaré en una catedral, donde lo normal será que tus promesas no nos asombren ni nos sorprendan ni renueven nuestra esperanza, sencillamente porque la vida no nos ha llevado a sentir la urgencia, ni siquiera el interés, de verlas cumplidas.

Agobiado por el escándalo de su sufrimiento, hoy es el pobre quien se llega a ti, Señor, a tu Iglesia, a tu cuerpo que es la Iglesia, con la pregunta: “¿Eres tú el que ha de venir, o hemos de esperar a otro?”

Y tú, por tu Iglesia, por tu cuerpo que es la Iglesia, le respondes y le anuncias lo mismo que anunciaste a los discípulos de Juan: “Los ciegos ven, y los inválidos andan. Los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen. Los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el evangelio”.

Hoy comulgamos contigo, Cristo resucitado, para ser tu cuerpo en el mundo, para que vivas en nosotros, para que en nosotros continúes tu lucha contra el mal del hombre, contra la angustia del hombre, contra leyes e indiferencia que llenan de heridas tu cuerpo en los pobres.

Hoy comulgamos contigo para que a los pobres se les anuncie el evangelio, y conozcan, porque cuidamos de ellos, que tú los amas y los salvas.

Hoy comulgamos contigo, Señor, para hacer verdadera nuestra Navidad.

 

Tanger. (Marruecos)

De Santiago Agredo III Domingo de Adviento

Remitido al e-mail

Mujeres católicas luchan en Angola por el desarrollo y la dignidad humana


hace 4 horas

Los tres centros, que cuentan con más de sesenta mujeres de Angola, servirán para crear proyectos sociales con los que satisfacer las necesidades de los niños, los jóvenes y las mujeres de este país. Para ello, las mujeres que formen parte de ‘Empresarias del Reino de Dios’, recibirán diferentes formaciones para poner en marcha estos proyectos.

En este sentido, el Rector Mayor de las Damas Salesianas, Ángel Fernández Artime, ha pedido a este grupo de mujeres que pongan en marcha “proyectos que ayuden a los necesitados, creciendo al mismo tiempo en identidad, en autenticidad y en visibilidad”.

El sueño de su fundador: el desarrollo de Angola

Por otra parte, la presencia de estas mujeres activistas en Angola se debe al sueño de su fundador, el padre Miguel González. Así, la regional de las Damas Salesianas de Europa, Beni Teston, viajó el pasado mes de mayo a Angola, junto al asistente de las Damas Salesianas de la Inspectoría de “Santiago el Mayor” de España, el padre Eusebio Martínez.

A su llegada fueron recibidos por, tal y como recoge la agencia Fides, por el Inspector de Angola, el padre Víctor Luis Sequeira, el padre Filiberto Rodríguez, el padre Santiago Chistophersen y el padre Manuel Ordóñez, que se convertirán los Asistentes Espirituales de las Damas Salesianas en Angola.

La Asociación de Damas Salesianas es una organización de mujeres católicas, laicas, en continuo crecimiento. Comprometidas con el mundo, la Iglesia y la Familia Salesiana y que gestionan diferentes  con una mentalidad empresarial.

http://pazybien.es/mujeres-catolicas-luchan-angola-desarrollo-la-dignidad-humana/?utm_campaign=Bolet%C3%ADn+Pazybien.es&utm_content=%5B%5Brssitem_title%5D%5D&utm_medium=email&utm_source=getresponse&utm_term=%5B%5Brssitem_title%5D%5D

Mujeres en movimiento: Raúl Zibechi


Decir que las mujeres, con sus hijos e hijas, son el corazón de las resistencias, es tan cierto como insuficiente. Hace falta convivir en la cotidianeidad de los abajos para comprobar los tremendos cambios que se registraron en apenas una década y media, desde el ciclo de luchas anterior (entre finales de los 90 y comienzos de la década de 2000, en Sudamérica) hasta las renovadas luchas de estos años.

En el movimiento piquetero argentino, entre 1997 y 2002 aproximadamente, las organizaciones tenían mayoría de mujeres, un 55-60 por ciento de quienes acudían a las asambleas. Las razones que encontramos en aquellos momentos son que ellas tomaron en sus manos la alimentación de sus hijos, mientras los varones estaban deprimidos, porque la desocupación les imposibilitaba seguir siendo los proveedores de sus familias y, por lo tanto, perdieron el papel central que habían tenido.

En los movimientos de las periferias urbanas actuales, el porcentaje de mujeres siguió creciendo. En un reciente intercambio con un movimiento territorial en Córdoba, en Barranca de Yaco, periferia muy pobre de la ciudad, comprobamos que son mujeres más de 90 por ciento de quienes asisten a las asambleas. Además de la asamblea semanal, a la que acuden unas 90 personas, el movimiento puso en pie una asamblea quincenal de mujeres, lo que revela que la participación femenina empieza a modificar las relaciones entre géneros y no está sólo volcada a conseguir alimentos.

Ellas son mayoría también en los grupos de trabajo en las huertas y en la albañilería, por lo que desbordan el involucramiento tradicional en espacios como los comedores y las meriendas de los chicos. El papel de las mujeres ha cambiado no sólo en la cantidad de mujeres involucradas, sino también en la calidad de los trabajos que hacen.

Lo más sorprendente fue conocer un pequeño pueblo del norte de Córdoba, Sebastián Elcano, de apenas 2 mil 500 habitantes rodeados de cultivos de soya a 180 kilómetros de la capital. En el pueblo hubo varios feminicidios, el último hace apenas un mes. Las mujeres se concentraron en repudio del asesinato, convocadas por la Federación de Organizaciones de Base (FOB). La mayoría de las movilizadas acuden semanalmente a las asambleas del movimiento.

Por lo menos dos mujeres del pueblo acudieron a los últimos Encuentros Nacionales de Mujeres, en Mar de Plata en 2015 y en Rosario este año, y unas cuantas compañeras viajan tres horas hasta Córdoba para las marchas del Ni una menos. El movimiento de mujeres impacta incluso en pequeños pueblos rurales, donde el poder de los caciques y de la policía es muy fuerte aún.

Este potente crecimiento de las mujeres en movimientos está enviando mensajes muy profundos al mundo de las luchas emancipatorias, que deberíamos no sólo tener en cuenta, sino aprender y compartir. Algunas de las realidades que constatamos, tanto en las ciudades como en las zonas rurales, tienen puntos en común con otras luchas como las bases de apoyo del EZLN, las que se registran entre pueblos indígenas y negros, entre movimientos campesinos y en multitud de experiencias concretas como las comunidades urbanas de la Organización Popular Francisco Villa Independiente en la ciudad de México.

Quisiera compartir algunos rasgos que encuentro en los movimientos actuales, sin pretender agotarlos ni jerarquizar cada uno de los aspectos que expongo.

El primero es que la presencia masiva de mujeres modifica los rasgos más patriarcales de las organizaciones. Esto no sucede de forma mecánica ni reactiva, sino que es consecuencia de un largo trabajo de las mujeres, acompañadas por sus hijas e hijos que ya no están tan moldeados por la dominación patriarcal. En rigor, debe decirse que la masiva presencia de mujeres abre la posibilidad de que se mueven hacia relaciones distintas. Porque también hemos comprobado, en asambleas donde nueve de cada diez son mujeres, que ellas demandan la palabra masculina, sobre todo en movimientos urbanos de las periferias pobres.

Lo segundo es que las resistencias más profundas asumen formas comunitarias. Dicho de otro modo, para resistir y seguir siendo, los pueblos crean comunidades. Podemos decir que la comunidad es la forma política que asumen los pueblos cuando resisten la acumulación por despojo/cuarta guerra mundial. En este sentido, la comunidad no prexiste, sino que es producto de la lucha (como la clase en E. P. Thompson).

La tercera es que las resistencias se ordenan en torno a la reproducción. Este rasgo, como los anteriores, es de carácter estructural, aunque a muchos les suene extraño. El capitalismo realmente existente, condena a muerte o a desaparición física y simbólica a las mayorías de abajo, y por lo tanto resistir es sostener la vida; por tanto, reproducirla.

Tenemos aquí tres aspectos que marchan juntos: comunidad, reproducción y mujeres, con sus hijos e hijas. Que integran también a los varones no violentos, como ha hecho la organización de mujeres campesinas e indígenas de Paraguay (Conamuri). Creo que Cherán es un buen ejemplo de cómo se anudan las comunidades con la reproducción de la vida y las mujeres.

Sólo cabría agregar dos cuestiones. Una, que el camino seguido no es el que creen los académicos: primero leyeron a Simone de Beauvoir y a otras feministas, y luego cayeron en que debían hacer las cosas de ese modo. Las lecturas sirven, pero en general vienen después que se aprende a poner el cuerpo, nunca antes. O sea, no sirven para explicar la vida real, que sólo se explica por sí misma.

Dos, que las tareas de reproducción son femeninas, pero no necesariamente de mujeres. Parir es de mujeres. Pero la reproducción es asegurar la vida y puede ser sostenida por unas y otros. Si me perdonan algunos revolucionarios, diría que los movimientos antisistémicos son femeninos en un doble sentido: la mayoría de quienes los integran son mujeres (aunque no siempre), pero son cualitativamente femeninos en el sentido de cuidar y sostener la vida, aunque seamos varones los que acompañemos.

¿Espiritualidad femenina?: Antonio Gil de Zúñiga


10-diciembre-2016

Gil de Zúñiga 1

Pasó la fiesta de la Inmaculada que tal vez inspiró este artículo. Pero el sábado estaba siempre dedicado en la tradición católica a la Virgen, con un culto especial que se llamaba felicitación sabatina. ¡En esas prácticas nos educaron! AD.  

Llama la atención, y clama al cielo, que la Iglesia, que tiene a una mujer, María, como uno de los focos centrales de su espiritualidad -ahí está la fiesta de la Inmaculada que celebramos en estos días- margine institucionalmente a la mujer; llama la atención, y clama al cielo, que, siendo la mujer protagonista primera de la resurrección de Cristo, no sea asimismo protagonista eclesial y eclesiásticamente; llama la atención, y clama al cielo, que en la Iglesia primitiva algunas mujeres fundaran y dirigieran iglesias locales, como la de Filipos, y que ahora, en nuestro siglo tan avanzado en derechos humanos, la mujer carece de rol eclesial y de responsabilidad en la Iglesia institución, etc, etc. Si la institución eclesial está copada por el varón, también lo está la espiritualidad. El varón a lo largo y ancho de la historia eclesiástica ha impuesto una determinada espiritualidad, esa “mediación vehicular del hombre y de la mujer para ponerse en contacto con el Misterio (cfr. Espiritualidad sin templo); ese diálogo tan necesario para el ser humano y que brota de su radicalidad óntica.

El perfil de la espiritualidad del varón, basada en su propia antropología y en la cultura finisecular, se fundamenta en estos rasgos: monacato como huida del mundo, el esfuerzo, el poder, la norma y el rito. Que el monacato, sobre todo a partir del siglo V con san Benito, sea el modelo de espiritualidad por excelencia, es una realidad histórica incuestionable. Y a través de los llamados votos monacales: obediencia, castidad, pobreza, se imponen los otros rasgos de la espiritualidad masculina. La obediencia sumisa supone un poder omnímodo, que determina en cada momento y hasta los mínimos detalles las actuaciones cotidianas del monje. La castidad implica la ley del esfuerzo, la ley del mérito, como si el ser humano se bastara a sí mismo, si seguimos a Feuerbach, despreciándose, por lo tanto, el componente de gratuidad que conlleva la fe y la misma vida espiritual. La pobreza no es tanto desprecio al dinero, por cuanto corrompe y pervierte al ser humano, como señala con frecuencia Jesús de Nazaret, cuanto, y sobre todo, porque conlleva limitar recursos de alimentos y de vestido para mortificar al cuerpo, que es el enemigo a combatir, fruto del maniqueísmo imperante y que pervive hasta nuestros días. De nada serviría aducir con D. Bonhoeffer que “el cuerpo constituye la mediación necesaria entre los humanos para el encuentro de Dios. La felicidad es un derecho irrenunciable de toda persona, que ninguna religión puede reprimir”, o con san  Juan de la Cruz: “La gota que podemos saber de Dios es a través del cuerpo”. Por último, la norma y el rito son inferencias lógicas de la espiritualidad cenobítica. Esta posible vida espiritual y gozosa se ritualiza mediante abundantes normas, que se transmiten de siglo en siglo. Ahí está la liturgia, en general, y la eucaristía, en particular, abigarrada de normas rituales que ocultan el verdadero carácter celebrativo de la misma.

Paralelamente la Iglesia institucional admite este modelo único de espiritualidad y que a su vez impone a las mujeres que pretendan vivir eclesialmente su espiritualidad. No sólo, pues, es preciso seguir este modelo único, sino además ha de estar vigilado y controlado por el varón, por el clero. Los escasos brotes de espiritualidad no protegida por el varón han tenido consecuencias negativas para sus protagonistas, desde las beguinas, siglo XII,   hasta nuestros días, como es el caso de la monja americana Lavinia Byrne que ha tenido que abandonar su Congregación de la Sagrada Virgen María por publicar el libro Mujeres en el altar. La rebelión de las mujeres para ejercer el sacerdocio. En cierto modo ha seguido los pasos de su fundadora, Mary Ward, quien en el siglo XVII, al defender una espiritualidad femenina no monacal y sí encarnada en el mundo, fue condenada por hereje y cismática.

Desde este control férreo masculino, léase papas, obispos, sacerdotes, la espiritualidad femenina se ha desarrollado en el monacato o fuera del cenobio, pero con los mismos rasgos: virginidad, obediencia, pobreza, con sus respectivas implicaciones de poder, esfuerzo, normas y rito. Hay que destacar que en la espiritualidad femenina el eje central es la virginidad, siguiendo la máxima de S. Jerónimo: “Ningún vaso de oro o de plata es tan caro a Dios como el templo de un cuerpo virginal”. En nuestros días incluso hay mujeres deseosas de vivir privadamente su espiritualidad, sin pertenencia al monacato o alguna congregación religiosa,  y se consideran a sí mismas como “vírgenes consagradas”. Las palabras de san Jerónimo pueden parecer exageradas en nuestro contexto, pero, ahora y antes, distorsionan la peculiaridad de la espiritualidad femenina, porque introduce un elemento perturbador, el esfuerzo y su consecuencia inmediata: el mérito, que viene a dinamitar ese magnífico y gozoso “templo” de la espiritualidad, cuya columna central es que Dios se nos da gratuitamente. ¿Quién no ha oído más de una vez: ¡qué mérito tienen las monjas al vivir vírgenes!?; o su correlato: “Yo he soportado la virginidad durante tantos años y, por eso, no se me puede decir que soy una mala monja”. Si hacemos caso a la cultura judía, ésta no concede condecoración alguna al mérito de la virginidad. Y para apuntalar esto, tenemos lo expresado más arriba por D. Bonhoeffer o san Juan de la Cruz.

“Dios es el silencio del Universo, y el ser humano el grito que da sentido a ese silencio”,  afirma J. Saramago; éste es, pues, el territorio de la espiritualidad tanto masculina como femenina. Ya sabemos qué ha dado de sí la espiritualidad controlada por el varón y por las instituciones eclesiásticas, donde el grito humano no ha dado sentido a ese silencio; por el contrario, lo ha oscurecido y Dios ha quedado sin rostro, irreconocible, a causa de unas estructuras eclesiales de poder, de espalda a la historia humana, y no de misericordia y acogida. En este sentido, la espiritualidad femenina, históricamente, ha sido más sensible al sufrimiento humano; de ahí que la gran mayoría de las congregaciones religiosas femeninas ha estado más cerca del ser humano doliente y pobre, el verdadero rostro de Dios; el grito que da sentido a ese silencio, que es Dios.

Aquí está, pues, la verdadera senda de la espiritualidad femenina, diferenciadora de la del varón: acogida de pobres y dolientes, hospitalidad, misericordia, perdón, gratuidad celebrativa, partiendo del hecho básico e irrenunciable de encontrar a Dios, ese silencio del Universo, sin intermediario alguno. Creo que estas coordenadas marcan y configuran el perfil propio y diferenciador de la espiritualidad femenina. Soy consciente de que algunas teólogas femeninas, como EE. Jonson, consideran que “añadir rasgos femeninos (amor maternal, acogida de débiles y dolientes, compasión…) a la imagen masculina de Dios prolonga la subordinación de las mujeres al hacer del símbolo patriarcal menos amenazante, más atractivo”. Si antropológica y culturalmente la mujer posee esos rasgos positivos, más acorde, añadiría, con las propuestas éticas de Jesús de Nazaret, ¿por qué no se pueden considerar como rasgos específicos de su espiritualidad y, por ende, del nuevo rostro de Dios? No se trata de establecer dos bloques amurallados en sí mismos y sin posibilidad de comunicación alguna; es más bien reconocer que la mujer puede señalar una senda de espiritualidad válida también para el varón, donde no haya imposición y que mutuamente se enriquezcan.

Con razón sostiene J. Sobrino que “se va conociendo al Dios liberador en la praxis de liberación, al Dios bueno en la praxis de la bondad y de la misericordia, al Dios escondido y crucificado en la persecución y en el martirio, al Dios plenificador de la utopía en la praxis de la esperanza”. Hoy, en muchas parroquias, las mujeres llevan a cabo ese conocimiento del Dios liberador, del Dios bueno y misericordioso o del Dios de la utopía mediante la praxis de la liberación, de la bondad y misericordia y de la esperanza,  a pesar de algunos, bastantes, clérigos más preocupados por el poder de   sus funciones dentro de una Iglesia fuertemente jerarquizada, ahogándose en su narcisismo clerical, y que, si hacemos caso de la sociología, tienen los días contados. Es, pues, el turno de la mujer y de su espiritualidad, no tanto para sustituir a lo existente, sino para vigorizar a ese “silencio del Universo”, mediante el grito de la compasión, de la acogida, de la misericordia…, configurando el nuevo rostro de Dios en la Iglesia.

http://www.atrio.org/2016/12/espiritualidad-femenina/

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