COLOMBIA.MEDELLIN: PROPUESTA E INVITACIÓN DE ANIBAL CAÑAVERAL (TEOLOGO-CAMPESINO.


Anibal Cañaveral Orozco. Teologo-Campesino

Anibal Cañaveral Orozco.
Teólogo-Campesino

UNA MISIVA AL INICIO DE 2017…

Medellín, enero 10 de 2017

Amigas y amigos, compañeros y compañeras de camino:

Les escribo estas líneas en el primer día de trabajo este año en la Universidad Claretiana, para saludarles y desearles muchos éxitos en este nuevo año, colmado de retos y desafíos hacía el futuro.

Quería compartirles algunos puntos importantes que tocan hoy mi existencia y que espero puedan motivar causas muy importantes para lograr una transformación del mundo y de la sociedad en que nos corresponde vivir hoy.

Era apenas un joven adolescente en el siglo pasado (años 70), cuando seguía las clases por Radio Sutatenza y leía una columna del semanario El Campesino sobre asuntos jurídicos. Soñaba con llegar a poner un día los pies en una universidad y estudiar derecho y ciencias políticas y ser profesor universitario. Evocaba la experiencia del niño repitente en la escuela, profesor de otros niños y animador de una escuela radiofónica. Eran sueños de quien no había podido concluir la primaria en la escuela rural, de quien estudiaba en los periódicos y en la radio, de quien aprendía en los espacios de la organización comunitaria.

En estos últimos años alcancé en parte esta meta de los sueños infantiles y juveniles. En lugar del derecho y las ciencias políticas me encontré con la teología y las ciencias bíblicas. En 2015 terminaba los estudios universitarios y en 2016 vivía el primer día de profesor, propiamente en una universidad, camino que continúo en este 2017. La educación y las búsquedas del saber han sido permanentes en mi vida.

Les comparto que no se me olvidan las enseñanzas del P. Jaime Restrepo López, que siendo yo un animador campesino que comenzaba allá por inicios de los años 80, él animaba y apoyaba la formación académica y profesional de los campesinos que le eran cercanos. Nos quería inculcar que no había que conformarse con la primaria o el bachillerato, que había que ingresar a la universidad y formarse en las ciencias humanas y sociales. Nos motivaba al estudio de la teología y la economía, del derecho y la filosofía, de la sociología y la antropología, de las ciencias políticas y de la psicología. Dentro de poco se cumple el aniversario No. 29 de su martirio (enero 17 de 1988).

Las ciencias de las humanidades y las artes están siendo enterradas hoy por este sistema neoliberal que le interesa producir “máquinas útiles” para generar lucro para las empresas, en palabras de la filósofa norteamericana Martha Nussbaum. A las sociedades y a los gobiernos les interesa apoyar las carreras tecnológicas que no forman ciudadanía autónoma y pensamiento crítico, anota esta pensadora. Al contrario, ayudan a devastar nuestro planeta y nuestra madre tierra, porque son esas carreras las que producen dinero y fomentan el crecimiento individual y personal, olvidándose de los demás. Las humanidades están siendo mandadas a recoger, precisamente las ciencias que se conectan con los sentidos más profundos de la humanidad, que contribuyen al fortalecimiento de los valores de la solidaridad, la justicia, la igualdad, la fraternidad, la paz, la ética, la libertad, la compasión y la esperanza.

Por eso, mi invitación en este punto de la travesía que recorro es a que animemos a las personas amigas, jóvenes y mayores a formarse popular, académica y profesionalmente en estas ciencias humanas y sociales, y podamos contribuir a la recuperación de las sinergias del Espíritu. Urgimos de “contagiar”, en el buen sentido de la palabra, a otros y otras de lo que puede contribuir a un mañana mejor. Hoy que inicio labores en esta Universidad Claretiana, puedo animar a sumarse en los estudios más virtuales de las humanidades, donde acompaño a estudiantes de Teología y Biblia, con unas cuotas semestrales más asequibles a las poblaciones de bajos recursos económicos, tanto en los niveles de pregrado (licenciatura) como de postgrado (Especializaciones) en Teología y Biblia.

Me ha llamado la atención que esta Universidad Claretiana hace una apuesta por la Teología y la relectura bíblica contextual y alternativa, por el pensamiento crítico, por la interculturalidad, por el diálogo interreligioso, por la equidad de género, por las hermenéuticas específicas de la Biblia y por el cuidado con el medio ambiente y la Creación. En varios aspectos establece diferencia con las ofertas de estudios que hacen otras universidades, pues se ubica en zonas de frontera y marginalidad humana y social.

Ayer recibí la noticia del fallecimiento de Zigmunt Bauman, un filósofo polaco que falleció a los 92 años y su pensamiento floreció en el siglo XX y comienzos del XXI. Bauman es un testimonio de ser humano que criticó en sus profundidades este sistema neoliberal en que vivimos y los modelos de “vida líquida” que produce. Me impactó de uno de sus escritos lo siguiente: “No estoy preparado, me temo, para visualizar (y menos aún, para esbozar un plano de lo que sería) un «nuevo orden global». Reinhart Koselleck, a quien he citado anteriormente, hizo hincapié en que sería una tremenda irresponsabilidad hacerlo cuando ―como es el caso actual― estamos subiendo una prolongada cuesta y nos hallamos aún lejos del paso de montaña tras el que se abrirá (o esa esperanza nos queda) una amplia vista de lo que nos aguarda al otro lado de la cima. A lo más que me atrevo es a pensar en los infranqueables obstáculos que nos hallaremos en el camino hacia esa cumbre; cosas que tendremos que saltar o apartar a un lado si deseamos alcanzar algún día ese puerto de montaña que nos permita transitar hacia un nuevo orden” (Estado de crisis, Editorial Planeta Colombiana S. A., enero de 2016, p. 181).

Con dos referencias me quiero despedir: una filosófica, que está en la entrada a la Universidad de Antioquia, en Medellín, de Martha Nussbaum, y la otra bíblica, en la carta de san Pablo a los Romanos. “Lo que es crucial es girar hacia el futuro, no vivir en el pasado y asumir una postura política basada en la esperanza, el trabajo y el reconocimiento a los demás” (Martha Nussbaum). “”Y sabemos que cuanto fue escrito en el pasado, lo fue para enseñanza nuestra, a fin de que, a través de la perseverancia y el consuelo que proporcionan las Escrituras, tengamos esperanzas” (Rom 15, 4).

Me despido con un profundo sentimiento de gratitud a Dios y a la Vida, porque el camino que hoy transito es también el fruto y la contribución de una humanidad que en parte se ha ido yendo (se nos ha adelantado a la Casa de la Divinidad), y otra que permanece viva y presente en cada una de las personas amigas, familiares y compañeras de camino con quienes hoy comparto esta misiva.

Aníbal Cañaveral *** E-mail: balveralozco@gmail.com *** Celular *** 3117312422

Remitido al e-mail

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