GRACIAS, TRUMP:Por: Rafael Orduz


El ascenso de Trump sacude la política no solo por lo que haga o deje de hacer, sino por las masivas movilizaciones que, desde su posesión, ha provocado.
Más de cuatro décadas habían transcurrido  sin que en las ciudades norteamericanas se hubieran organizado marchas que, de lejos, desbordaron las expectativas de sus promotoras. La guerra de Vietnam no es ya el motivo; lo son, de nuevo, los derechos de las mujeres, el respeto a la diversidad, la lucha contra el racismo y, ahora, el cambio climático. Sin guerra fría de por medio, se trata, en últimas,  de una gran batalla por la democracia.
Después de la elección de Trump se esperaba que su comportamiento durante la transición fuera mas “presidencial”.
Que convocara indecisos, que se convirtiera en el presidente de todos. Sus peleas de matón de barrio en Twitter produjeron lo contrario. Agarrarse con Maryl Streep, Schwarzenegger, Alec Baldwin, el representante demócrata afroamericano John Lewis, ícono de las luchas por los derechos civiles, burlarse en año nuevo de sus adversarios demócratas, insultar a los cuerpos de seguridad, lejos de sumar, lo convirtieron en el presidente electo de más impopularidad al asumir en décadas. Y a Obama, en lo contrario, uno de los más queridos y respetados al salir.
Que eligiera gente apta para gobernar. Algunos de los secretarios nominados, como la señora de educación y el señor de medio ambiente, han resultado verdaderos paquetes, ignorantes del tema que les corresponde, como su jefe.
Había expectativa por su discurso de posesión que resultó chovinista y demagógico (sombrío diagnóstico de la economía gringa que no corresponde a la realidad; devolverle al pueblo el poder que Washington le arrebató), ignorando a los aliados europeos y asiáticos. En 24 horas ya había casado pelea por el tamaño de la asistencia a su posesión, según él, la mas grande en la historia (notablemente inferior a la de Obama en el 2009) y declarado la guerra a los medios.
Lo que sí sorprendió a todo el mundo fueron las impresionantes marchas pacíficas del día dos de la era Trump… En Washington, Nueva York, Los Angeles, Chicago, Boston, en muchas otras en Estados Unidos y fuera, marcharon millones en defensa de un amplio espectro de consignas, aunque la marcha de la mujeres en la capital fue el eje. Insoportable para el ególatra del rating y significativo para la democracia: el número de marchantes en Washington triplicó la asistencia a la posesión.
Las problemáticas que, en parte, explican el ascenso de Trump, son serias. Una de ellas, los antiguos prósperos operarios fabriles afectados por la globalización y la tecnología y que ningún gobierno pudo auxiliar en forma adecuada, es un saldo en rojo de ambos partidos. Sin embargo, las poco serias recetas de Trump, unidas al desmonte de Obamacare en un caldo de racismo, xenofobia y autoritarismo, no harán más que exacerbar la movilización social.
Si Clinton hubiera subido, los resultados de las elecciones estarían siendo cuestionados y la marcha de las mujeres no hubiera tenido lugar. Así que, si Trump quería contacto directo con el constituyente primario, lo tiene y de sobra. Gracias, Trump, por propiciar el debate por la democracia y el respeto en las calles.
FUENTE: [columnistas-libres]
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