La sociedad secreta de Escocia


  • Fundada en 1764, la ‘Spec’ es una criatura orgullosa de la Ilustración, pero hasta ahora no admitía mujeres
La sociedad secreta de Escocia
Solemnidad. La Universidad de Edimburgo (en la foto) acoge cada miércoles las misteriosas reuniones del club más exclusivo de Escocia (Peter Giovannini / Getty)
Edimburgo. Corresponsal

28/01/2017 01:58 | Actualizado a 28/01/2017 08:22Lea la versión en catalán

Temas de debate no les faltan: Trump, el Brexit, la independencia de Escocia, el futuro de la UE, el avance de la ultraderecha en Europa, el populismo, el nacionalismo, el lamentable estado de la sanidad pública, el torneo de rugby de las Seis Naciones, la rivalidad entre el Celtic y el Rangers, Mourinho, Guardiola… Lo que les faltan son mujeres.

O, mejor dicho, les faltaban hasta hace muy poco. Porque la Sociedad Especulativa de Edimburgo, uno de los clubs secretos más antiguos e influyentes del mundo (fue fundado en 1764), ha empezado a admitir mujeres como socios dos siglos y medio después de su creación. Y lo ha hecho a regañadientes, cuando el decano de la Universidad de Edimburgo (donde celebra sin pagar alquiler sus misteriosas reuniones) amenazó con cerrarle las puertas si no daba ipso facto ese pequeño paso en contra del sexismo y en pro de la modernidad. No todo en el mundo pueden ser malas noticias…

Se rumorea que la princesa Ana de Inglaterra, hija de Isabel II, es una de las seis damas que han sido admitidas en meses recientes a la popularmente llamada Spec, entre cuyos socios fundadores figuraron los escritores sir Walter Scott y Robert Louis Stevenson. Tiene el leitmotiv de estimular el debate, la oratoria, la composición literaria y la retórica, y es acusada de mover en sigilo y de manera no necesariamente democrática los hilos de la política escocesa. Integrada en su mayoría por jueces y abogados de postín, se trata de una criatura de la Ilustración que sigue vivita y coleando en los turbulentos tiempos del Brexit.

Digo que se rumorea porque la Spec no facilita la lista de socios, y sólo hay dos maneras de saber quiénes lo son. Que ellos mismos lo digan, o que un invitado ocasional (algo que ocurre con cuentagotas para evitar precisamente las filtraciones) decida contar lo que ha visto. Así se sabe que tienen carnet el escritor Ian Rankin (autor de la popular serie de novelas protagonizadas por el detective Rebus), el ex primer ministro escocés Alex Salmond (actual portavoz del SNP para Asuntos de Europa), magistrados, políticos y algunos de los más importantes hombres de negocios del país.

Que la princesa Ana haya roto el cerrojo de lo que hasta hace muy poco ha sido un bastión de hombres tiene su lógica, ya que su padre (el duque Felipe de Edimburgo) es socio, ella ocupa un alto cargo en la Universidad de Edimburgo, representa a la Casa Real en los partidos de las selecciones escocesas de fútbol y de rugby, y hasta se la ve contenta cuando ganan (excepto si es contra Inglaterra). Y aunque la mera idea de la independencia de Escocia le revuelva las tripas, puede convivir con Alex Salmond dado que el líder soberanista es partidario de conservar la monarquía, en vez de aprovechar la ocasión de la independencia para dar la patada a los Windsor y proclamar la República Escocesa.

Pertenecer a la sociedad secreta es sin embargo muy polémico, porque muchas de sus características son de tipo masónico. Las reuniones se celebran siempre los miércoles por la noche a la luz de las velas (en la sala no hay electricidad), las introducciones se hacen en latín, los socios van vestidos de chaqué, firman con tinta utilizando plumas antiguas, y todas las sesiones acaban con un juramento en defensa de la democracia en torno a una réplica (se supone) de la calavera del filósofo librepensador Thomas Paine.

Se estima que la Spec, con la reciente adición de seis damas, tiene alrededor de cuarenta socios (bufones retrógrados, conspiradores sutiles o la gente que corta el bacalao en Escocia, según se mire), divididos en tres categorías: ordinarios, extraordinarios y honorarios. La sociedad no tiene reglas escritas sino que se rige por las costumbres, y la costumbre no era abrir cortésmente la puerta a las mujeres, sino cerrarles el paso. Para ser admitido hay que presentar un ensayo sobre un tema de interés –lo mismo da la locura de Trump que la de Mourinho–, que es quemado sin contemplaciones en la hoguera en caso de que no guste. Una humillación que han sufrido personalidades importantes que no se tomaron en serio ese rito de iniciación. Pero de la que ha estado exenta la princesa Ana. No por su sexo, más bien por la influencia de su familia

http://www.lavanguardia.com/internacional/20170128/413764579555/sociedad-especulativa-de-edimburgo-admision-mujeres-spec-escocia.html

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Hernan Cortes D. (@DHernan123)
    Ene 30, 2017 @ 10:46:30

    Curiosidades de la flema también escocesa…

    Responder

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