ARTICULOS DESTACADOS DEL BOLETIN FE CANSADA


12 de febrero de 2017 – Luis Alemán

Posted: 09 Feb 2017 10:06 AM PST

Domingo 6º del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Mateo 5,17-37:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos. Os lo aseguro: Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil” tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “renegado” merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto. Habéis oído el mandamiento “no cometerás adulterio.” Pues yo os digo: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el infierno. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al infierno. Está mandado: “El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio.” Pues yo os digo: El que se divorcie de su mujer, excepto en caso de impureza, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus votos al Señor.” Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir “sí” o “no”. Lo que pasa de ahí viene del Maligno.»

Palabra del Señor

Este evangelio se escribe hacia el año 90. Los judíos, con su templo destrozado por los romanos, han huido de Jerusalén y se han refugiado al sur de Siria. Allí, los más creyentes se aglutinan alrededor de grupos fariseos. Allí los seguidores de Jesús, fundamentalmente judíos, comienzan a ser llamadoscristianos. Y se concentran en pequeñas comunidades. Allí es cuando se acentúa el problema entre judaísmo y cristianismo. Mateo parece dominar no solo el judaísmo sino el Antiguo Testamento. El problema es si, con Jesús, sigue vigente la ley judaica. Tardó tiempo en aclararse el problema. Convivieron los judíos cristianos, helenos cristianos. Liberarse de la multitud de leyes y costumbres judías fue muy difícil. Costó tiempo. El evangelio de hoy parece más una consideración de Mateo que un “dictado” de Jesús.

La iglesia cristiana ha vivido, desde el principio, inmersa en discusiones “teológicas” dogmáticas y morales. La revelación o la inspiración no acaban nunca. ¿Qué sería de nosotros si acabara? El cristiano y la iglesia crecen y maduran con la comprensión de Jesús y su la palabra. Para eso dejó entre nosotros a su Espíritu que “trabaja” con el tiempo. Lo malo ocurre cuando alguien se cree poseer ya los secretos de Dios y proclama dogmas y puntos finales a la acción de Jesús y su Espíritu.

Luis Alemán Mur

Las actitudes del discípulo – Casiano Floristán

Posted: 09 Feb 2017 10:02 AM PST

Frase evangélica: «No he venido a abolir, sino a dar plenitud»

1. Mateo es un educador cristiano que intenta mostrar en su evangelio cómo se puede ser discípulo de Jesús en una comunidad de hermanos con un solo Padre y un solo maestro -Cristo Jesús-, desde la perspectiva del reino de la justicia. Después de las bienaventuranzas desgrana seis antítesis sobre el homicidio, el adulterio, el divorcio, los juramentos, la ley del Talión y el amor a los enemigos. Las cuatro primeras antítesis aparecen en el evangelio de hoy. De las dos últimas se ocupará el evangelio del próximo domingo.

2. El evangelio de Mateo se preocupa de la educación de actitudes, teniendo a la vista las interpretaciones de la ley hechas por escribas y fariseos, a todas luces insuficientes, y las costumbres romanas y paganas, frecuentemente demoledoras. Su procedimiento pedagógico es antitético: «habéis oído…» / «pero yo os digo…». Jesús da al mismo tiempo una interpretación nueva de las promesas de Dios, dirigidas a los pobres y perseguidos, no a los ricos y poderosos.

3. Es importante la primera antítesis referida al homicidio, que produce muerte, y la ira, que hiere al hermano. La razón evangélica es evidente: Dios es el dueño de la vida, que es sagrada. Ningún homicida tiene vida permanente en sí mismo. Por consiguiente, el mandato de Jesús es claro: amor mutuo, amor al enemigo y perdón sin límites. Hay que apostar siempre a favor de la vida, del perdón y de la esperanza.

REFLEXIÓN CRISTIANA:

¿Por qué hay tanto instinto de muerte?

¿Cómo podemos defender la vida?

Salmo CXVIII – Luis Alemán

Posted: 09 Feb 2017 10:00 AM PST

Salmo CXVIII

R./ Dichoso el que camina en la voluntad del Señor

Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la voluntad del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón. R/.

Tú promulgas tus decretos
para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino,
para cumplir tus consignas. R/.

Haz bien a tu siervo:
viviré y cumpliré tus palabras;
ábreme los ojos, y contemplaré
las maravillas de tu voluntad. R/.

Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes,
y lo seguiré puntualmente;
enséñame a cumplir tu voluntad
y a guardarla de todo corazón. R/.

 

Viviré y cumpliré tus palabras; ábreme los ojos, y contemplaré las maravillas de tu voluntad.

Para intuir las maravillas del Señor, Él tiene que abrirnos un poco los ojos.

Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón

Para un creyente, lo más difícil, y a veces lo más sencillo, es descubrir la voluntad del Señor.

Al final de nuestras vidas se convierte en lo más importante.

Luis Alemán Mur

No a la guerra entre nosotros – J.A. Pagola

Posted: 09 Feb 2017 09:57 AM PST

Los judíos hablaban con orgullo de la Ley de Moisés. Según la tradición, Dios mismo la había regalado a su pueblo. Era lo mejor que habían recibido de él. En esa Ley se encierra la voluntad del único Dios verdadero. Ahí pueden encontrar todo lo que necesitan para ser fieles a Dios.

También para Jesús la Ley es importante, pero ya no ocupa el lugar central. Él vive y comunica otra experiencia: está llegando el reino de Dios; el Padre está buscando abrirse camino entre nosotros para hacer un mundo más humano. No basta quedarnos con cumplir la Ley de Moisés. Es necesario abrirnos al Padre y colaborar con él en hacer una vida más justa y fraterna.

Por eso, según Jesús, no basta cumplir la ley que ordena “No matarás”. Es necesario, además, arrancar de nuestra vida la agresividad, el desprecio al otro, los insultos o las venganzas. Aquel que no mata, cumple la ley, pero si no se libera de la violencia, en su corazón no reina todavía ese Dios que busca construir con nosotros una vida más humana.

Según algunos observadores, se está extendiendo en la sociedad actual un lenguaje que refleja el crecimiento de la agresividad. Cada vez son más frecuentes los insultos ofensivos proferidos solo para humillar, despreciar y herir. Palabras nacidas del rechazo, el resentimiento, el odio o la venganza.

Por otra parte, las conversaciones están a menudo tejidas de palabras injustas que reparten condenas y siembran sospechas. Palabras dichas sin amor y sin respeto, que envenenan la convivencia y hacen daño. Palabras nacidas casi siempre de la irritación, la mezquindad o la bajeza.

No es este un hecho que se da solo en la convivencia social. Es también un grave problema en la Iglesia actual. El Papa Francisco sufre al ver divisiones, conflictos y enfrentamientos de “cristianos en guerra contra otros cristianos”. Es un estado de cosas tan contrario al Evangelio que ha sentido la necesidad de dirigirnos una llamada urgente: “No a la guerra entre nosotros”.

Así habla el Papa: “Me duele comprobar cómo en algunas comunidades cristianas, y aún entre personas consagradas, consentimos diversas formas de odios, calumnias, difamaciones, venganzas, celos, deseos de imponer las propias ideas a costa de cualquier cosa, y hasta persecuciones que parecen una implacable caza de brujas. ¿A quién vamos a evangelizar con esos comportamientos?”. El Papa quiere trabajar por una Iglesia en la que “todos puedan admirar cómo os cuidáis unos a otros, cómo os dais aliento mutuamente y cómo os acompañáis”.

Hora de decidir – Eudald Carbonell

Posted: 09 Feb 2017 09:55 AM PST

«Nuestra especie tiene que decidir hacia dónde quiere ir»

El codirector de Atapuerca asegura que los humanos que nazcan en Marte serán de otra especie distinta

Carbonell sostiene que nuestra especie ha sustituido el azar de la evolución por la lógica

En su último libro, “La aventura de la vida“, Eudald Carbonell, codirector de Atapuerca, hace un viaje imaginario con Charles Darwin, el padre de la evolución. «La idea fue de un amigo, que me propuso viajar con Darwin y un primate que está humanizándose, Maurice. He vuelto alucinado, porque puedes establecer un diálogo y una conversación con este gran personaje. Escribir el libro me ha enseñado muchísimo. No es fácil resumir la historia de la evolución humana para que la entienda los niños en 21 capítulos», explica.

—La eterna cuestión, ¿de dónde venimos y adónde vamos? ¿Que aporta Atapuerca para resolverla?

—Es una pregunta histórica sobre el momento en que empezamos a tener consciencia del pensamiento. No se han resuelto muchas de las preguntas que formularon los griegos, pero con la ciencia hemos encontrado caminos para resolverlo. Y Atapuerca es uno de estos caminos, porque sus registros paleontológicos son continuos, y esto es muy importante en las series históricas para conocer cómo pasan las cosas. Atapuerca nos permiten conocer cómo se ha adaptado el ser humano a distintas condiciones y cómo esto ha influido a su vez en la adaptación cultura y social. Una prueba más que sirve para afirmar que la teoría de la evolución en realidad se cumple en cualquier espacio planetario.

— ¿Como humanos, estamos esquivando la evolución?

—Efectivamente, hasta ahora la evolución había sido por azar, pero la tecnología, el pensamiento, la capacidad operativa que ha puesto a funcionar la revolución científico-técnica hace que sustituyamos el azar por una lógica humana. Es decir, pasar del azar a una teleonomía, es decir, a una dirección en la que queremos que nuestra especie evolucione. Este es el gran cambio que jamás se había producido en los más de tres millones de años de evolución de nuestro género.

— ¿Y hacía donde queremos ir como especie?

—Eso es lo importante, en los años 70 se decía que sin el pasado no se podía estructurar el presente ni transformar el futuro. Y ahora, en lugar de prever qué puede pasar, tenemos que provocar que pasen las cosas que nuestra especie quiere. Por ejemplo, cuántos queremos ser en el planeta, esto es estocástico, tiene que haber un momento en que fijemos, por ejemplo no más de 8 millones. O como distribuimos la riqueza para generar un contexto pacífico para nuestra especie. Otra cuestión, ¿biológicamente queremos crear diversidad humana en el planeta o no? Es decir, ¿estamos pensando ya en un horizonte posthumano o transhumano? ¿Preparamos a los humanos para más diversidad, con ciborgs, máquinas pensantes, etc? Es algo que tenemos que decidir. No prever, ni mirar la bola, sino decir exactamente hacia dónde queremos dirigir la especie. Otra cuestión, queremos conquistar el cosmos, cómo lo hacemos, a partir de qué energías, con qué principio y protocolos. Es refundar los valores sociales y humanos desarrollados dese la Ilustración, pero ahora socializados por la revolución científico-técnica.

¿La salida al espacio podría dar lugar a otra especie humana?

—Claro, los que nazcan en Marte, aunque sean de la misma especie, puede después recorrer caminos de diversidad distintos, como ha ocurrido en el planeta a lo largo de nuestra evolución. La especie del género homo más antigua salió de África, el Homo ergarster, y después en el resto del planeta por aislamiento se fueron generando diversidad de especies. Esto puede ocurrir al salir al sistema solar.

—¿Se ha especulado como seríamos en un ambiente sin gravedad?

—Mejorando las condiciones de los planetas donde vivamos podríamos generar otros tipos de personas mejor adaptadas al lugar donde están.

—¿Por selección artificial?

—Eso es, tenemos que elegir si la selección técnica debe pasar por encima de la selección natural, porque ahora somos capaces de intervenir sobre la selección natural, como antes señalaba.

—Se han cumplido ya cuarenta años de la sima de los huesos, ¿qué recuerda las primeras excavaciones?

—Ya en 77, Emiliano Aguirre lo comparaba con Zhoukoudian, el famoso yacimiento asiático. Y siempre intuí que Atapuerca podía ser muy importante. En este caso funcionó con el trabajo en equipo. En mi memoria está muy viva la antigüedad que ha ido adquiriendo Atapuerca con el paso del tiempo, que va de los 300 mil años iniciales atribuidos a Homo antecesor, luego a los 890-900, un millón doscientos mil, y ahora probablemente 1,5 millones de años, aunque no haya registro fósil. Y la cantidad de homínidos que encontramos. El último este año, el parietal en la cueva del fantasma.

—¿Que potencial tiene la cueva del fantasma?

—Tiene una gran potencia estratigráfica. En la parte superior restos de homínidos. Es de las mas grandes y está colmatada hasta el techo. Hay centenares de años de investigación.

—Si pudiera viajar en el tiempo, ¿adónde iría?

—Al futuro y, si pudiera, fuera de nuestra galaxia. No me interesaría tanto el futuro próximo en el sistema solar sino en otra galaxia, entender si hay otras conciencias, otras formas de adaptación, poder establecer un diálogo con ellas, si han hecho excavaciones en sus planetas. Cómo ha sido su historia, cómo han aprendido, cómo educan a sus progenies etc.

—¿Está convencido de que hay vida en otros planetas?

—Sería muy extraño que solo hubiera vida en nuestro planeta.

—Según dicen, la probabilidad de que se repitan en otro lugar las condiciones adecuadas para la vida son muy escasas…

—Es lo que dicen pero nadie tiene pruebas. La probabilidad y la existencia de un hecho son cosas muy distintas.

Si duele, no es amor – Maya Balanyá

Posted: 09 Feb 2017 09:53 AM PST

¿Cómo se puede saber si una relación es sana?

«Si duele, no es amor» trata de acabar con la creencia de que el sufrimiento va unido al amor.ABC.

La psicóloga experta en conflictos de pareja y autora del libro «Si duele, no es amor», Silvia Congost –

MAYA BALANYÀ

Muchas veces, las relaciones de pareja fracasan porque el amor que hay en ellas no es sano. Es lo que se conoce como relaciones tóxicas. Estas suelen llevar al sufrimiento, como explica la psicóloga experta en conflictos de pareja Silvia Congost en su nuevo libro «Si duele, no es amor» (Zenith, 2017). Con esta obra, su principal objetivo es eliminar la creencia de que el amor y el sufrimiento van unidos: «Estamos muy educados para unir una cosa con la otra y es un gran error. Cuando el amor es sano, no se sufre», sentencia.

Sin embargo, Congost explica que no hay que confundir este sufrimiento con las típicas discusiones que se suelen dar en las parejas, pues, a su juicio, estas son normales e incluso necesarias. «Las parejas que dicen que no han discutido nunca en no sé cuántos años es porque uno de los dos está tragando y no expresa las cosas y el día que las expresa se acaba de repente», cuenta. Precisamente la comunicación es uno de los aspectos fundamentales que, considera esta autora, llevan a una relación buena: «Es básica porque si no entendemos al otro, lo que le pasa, difícilmente podremos ir adaptándonos el uno al otro».

Pero la comunicación, aunque es importante, no lo es todo. Hay otros aspectos que se deben potenciar para que la relación sea sana y duradera. «La bondad, la compasión y el deseo de compartir, de proyectar juntos, de incluir al otro en nuestros planes», asegura Congost como puntos clave que deben estar presentes en toda relación. La elección de la persona correcta es otra de las cosas básicas para que funcione, y de las más complicadas. «Hay que saber qué estás buscando en la otra persona y elegir a la persona correcta, no quedarte con nadie que no encaje con esos mínimos que estás buscando».

A su juicio es más habitual de lo que se cree escoger a una persona aun sabiendo que no es la correcta. El motivo, el pánico a la soledad: «El miedo a la soledad va unido a la baja autoestima. Si te sientes inseguro, sientes que no eres válido, interesante o guapo, lo que sea, tendrás miedo a no encontrar a nadie que vea eso, porque si nosotros somos los primeros que no lo vemos, creemos que no lo verá nadie más. Entonces inconscientemente ese miedo a quedarnos solos es el que hace que aguantemos».

Un signo de estar en una relación tóxica es, en su opinión, que alguna de las partes se plantee ponerle fin. Se pueden tener problemas, que surjan dudas o incluso buscar ayuda, pero para esta experta, si a alguno de los dos se le pasa por la cabeza acabar con la relación, es porque esta no es buena.

Con todo, el secreto para saber si una relación es sana, asegura Congost, es que sea fácil y fluya. «Todas las relaciones que funcionan, lo hacen porque es fácil, pero esto no significa que no haya conflictos, porque es normal que los haya. Además, si sentimos que fluye es porque estamos con la persona correcta, pero teniendo en cuenta en todo momento que nunca hay garantías», concluye.

Debate: Ideología de género – J.I. González Faus

Posted: 09 Feb 2017 09:52 AM PST

DEBATE SOBRE LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO

“Basado en la antropología del individualismo”

Del sexo al gender

“La antropología latente al gender es la del individualismo norteamericano extremado que hoy se nos impone”

José Ignacio González Faus

La Iglesia debe preguntarse si no le estará pasando lo mismo que a Platón y estará dando un mal ejemplo en este punto, al rechazar el ministerio de la mujer

La ideología de género y la igualdad

La Iglesia, ante la ideología de género

Algunas feministas se han sentido extrañadas o molestas porque les parece que el actual obispo de Roma, en su escrito sobre la alegría del amor condena la actual reivindicación del llamado “gender”.

Las palabras de Francisco son: “Una ideología genéricamente llamada ‘gender’, que niega la diferencia y la reciprocidad natural entre el hombre y la mujer… lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer” (55). Ya había dicho algo de eso en la encíclica sobre la ecología (ns. 115 y 155). Y dicen que en esta dirección va a orientarse la hipotética nueva constitución para Cataluña.

No sé si las palabras de Francisco son suficientemente claras, ni qué entienden todas las gentes de corazón progresista, por eso del gender. Es significativo que se haya impuesto en todo el mundo la palabra inglesa, porque indica queno vale en este momento la traducción ordinaria de “género”. La definición más pedagógica creo que la da la respuesta de una mujer embarazada cuando le preguntaron si el feto era niño o niña: “¡Ah! Eso ya lo decidirá el bebé cuando sea mayor”.

Si esa respuesta sorprende a algunos, puede ser bueno examinar un poco cómo se ha llegado históricamente hasta ese modo de ver. Distinguiría tres etapas.

1.- En la antigüedad el sexo corporal era determinante inevitable de roles sociales. Cuando los humanos eran cazadores, no se cazaba con escopeta, y las guerras se hacían cuerpo a cuerpo, resultaba lógico que las mujeres no fueran cazadoras ni guerreras. El sexo determinaba casi fatalmente las tareas sociales. Y cuando ese determinismo se rompía, era sólo en casos excepcionales, como en la historia de la Judit bíblica.

2.- Cuando cesa el nomadismo, aparecen las ciudades y, con ellas, la vida política, va abriéndose camino la diferencia entre sexo y género. No obstante tropezará con esa convicción tan grecolatina, de que la política (y la economía) son para los hombres y la casa para las mujeres. Muchos todavía mamamos eso de niños.

El genio de Aristóteles cree que la mujer es inferior al varón, aunque tenga la excusa de que entonces no se conocía el óvulo y se pensaba que todo el poder generador estaba en el macho (la hembra era sólo una tierra donde se siembra). Y es llamativo que un talento como el de Platón reconozca, por un lado, que la mujer puede estar tan dotada como el varón para esas otras tareas: pues la realidad mostraba que llevar una de aquellas casas antiguas, con su colección de esclavos y familias de éstos, requería un talento empresarial muy distinto de aquel “sus labores” que figuró antaño en muchos documentos de identidad femeninos, para designar las tareas domésticas. Pero, por otro lado y a pesar de eso, Platón se mantiene en que el lugar de las mujeres es la casa y el de los hombres “la polis”. Es el clásico “pagar tributo a la herencia recibida”, cuando ya han cambiado las circunstancias que generaron esa herencia.

Dado que la casa (el oikós) era en Grecia la matriz de la polis, esto podría no haber implicado ningún patriarcalismo. Pero no fue así: la autoridad última de la casa era el varón, el llamado “paterfamilias” (derivado del oikodespotês, el hombre que daba nombre a la tribu, y que ha llegado hasta nosotros en la norma, hoy por fin cuestionada, de que el primer apellido sea el paterno). Pablo parece ser el único que supo distinguir entre el evangelio de Cristo y la herencia cultural recibida en este punto, creando escándalo en la primitiva iglesia y en el mundo pagano, y viéndose rebajado después.

En cualquier caso, la sociedad irá comprendiendo que las diferencias corporales no tienen por qué marcar diferencias sociales, aunque pueda quedar pendiente la cuestión de si eso vale para todos los casos, o si hay algunas tareas sociales más propias de un sexo y si algunas exclusiones, aunque no vengan directamente determinadas por los órganos sexuales, resultan aconsejadas por consecuencias derivadas de la corporalidad. Por ejemplo: la igualdad absoluta demandaría aquí, no sólo que las mujeres practiquen el fútbol o el boxeo, aparte de los varones, sino que los equipos de nuestra liga estén compuestos por hombres y mujeres, y que valga lo mismo para el boxeo…1

En total, con excepciones o no, ya parece comúnmente aceptado que la sexualidad corporal no debe determinar el género de tareas sociales que cada sexo ejerce. Y aquí me parece importante otra observación: la Iglesia debe preguntarse si no le estará pasando lo mismo que a Platón y estará dando un mal ejemplo en este punto, al rechazar el ministerio de la mujer.

Dice estar obedeciendo a Jesús, pero quizás está pagando tributo a una tradición cultural recibida, ganándose así el conocido reproche de Jesús: “quebrantáis la voluntad de Dios por aferraros a las tradiciones de vuestros mayores”. Indicio de ese error puede ser la increíble declaración de aquel obispo: “las mujeres no pueden ser curas como yo no puedo parir”. Es lógico que uno de los factores decisivos para la génesis del feminismo fuera la reacción contra esa lógica pseudodeterminista: porque esa presunta determinación no era algo natural sino cultural2.

3.- El gender da un paso más: la identidad no la determina la constitución corporal, ni tampoco la sociedad y la cultura, sino que es decisión exclusiva de cada individuo y su libertad, una libertad que puede no ya ignorar, sino contrariar la naturaleza. Tener pene o vagina, ovarios o testículos, no tiene nada que ver con el ser hombre o mujer. Aquí se sitúa la anécdota contada al principio de esta reflexión y que es rigurosamente histórica.

Ya no es que los órganos sexuales no condicionen papeles sociales o que deban servir para algo más que la reproducción: es que son un puro juguete para jugar a lo que se quiera: al mus, al tute o a la podrida; y sirven sólo para disfrutar de ellos como se quiera, pero no para la reproducción, tal como había profetizado la todavía actual novela de A. Huxley, Un mundo feliz. Como ejemplo: hace años escuché la queja de una muchacha que acababa de tener su primer hijo y a quien el marido le prohibió darle el pecho “para que no se te estropeen los pechos”: porque “tus tetas son mías” (citas literales).

4.- Esta evolución permite percibir las diferencias entre la ideología del gender y la perspectiva de género. Si esas diferencias son exactas, como creo, llega el momento de comentarlas.

4.1.- En el gender se toma la pie de la letra la primera concepción sartriana de la libertad, según la cual la existencia (y con ella la libertad) precede a la esencia. Concepción que Sartre corrigió al final de su vida en una célebre entrevista a Le Nouvel Observateur3. Muchos partidarios del gender han apelado a la célebre frase que abre El segundo sexo de Simone de Beauvoir: “no se nace mujer, se llega a ser mujer”. Pero, en la autora francesa, esa frase tenía el sentido dinámico de Píndaro que después retomó Nietzsche en su Ecce homo: “hazte aquello que eres”; y valía sólo para las mujeres.

Ahora en cambio, su punto de partida ya no es una constitución dinámica, sino la nada misma: cualquiera puede llegar a ser mujer. El descubrimiento tan moderno (y exagerado) de que no “tengo un cuerpo” sino “soy mi cuerpo” desaparece para volver a lo anterior (también exageradamente): sólo “tengo” un cuerpo. Como tengo unos cabellos que me puedo cortar, dejar crecer, teñir y peinar como quiera. Ello me parece una ofensa al feminismo.

4.2.- La antropología latente al gender es la del individualismo norteamericano extremado que hoy se nos impone: ni la naturaleza, ni la cultura (o sociedad) pueden imponerle al individuo su identidad sexual. Ese individualismo desconoce todo también el personalismo de Mounier y que, constitutivamente, el ser humano es tan relacional como individual. El cuidado, tan necesario en toda vida humana -tanto el darlo como el recibirlo-, y tan gráfico en el amamantar, desaparece de la constitución corporal y de la base material del ser humano: será una cosa que depende sólo del gusto de cada individuo.

¿No resulta eso profundamente antiecológico?4 ¿Acabaremos tratando a nuestros cuerpos como hemos tratado a la tierra? Quizá por eso Francisco aludía a este tema en la encíclica sobre el drama ecológico y el cuidado de la tierra.

4.3.- Se busca así desligar la relación sexual de todo ese universo relacional de la persona, donde cada cual es hombre o mujer frente al otro. Ya no se busca en esa relación aquello de “serán una sola carne” sino que “serán muchos y variados polvos”. Y los corridos mexicanos ya no podrán cantar aquello de “recuerda un poquito quien te hizo mujer” (o varón).

Cito esa última frase deliberadamente; pues me parece más exacta que el tópico de “la media naranja”: en la relación hombre-mujer no se trata de dos mitades incompletas sino de dos seres completos y bien diversos que llegan a una unidad mayor en su relación: lo de “ya no son dos” no se dice de dos mitades sino dos seres; por ahí va la bíblica “semejanza” con Dios y, por tanto, esa relación se expresa mucho mejor en términos de reciprocidad que de complementariedad (así lo hace Francisco en el texto citado al principio). Aquello de “no separe el hombre lo que Dios unió”, vale aquí mucho más que en el problema de admitir a la comunión a divorciados, donde tantas veces no está claro si Dios había unido algo.

4.4.- Sospecho que, muerto Dios, ya no tiene sentido mirar la diversidad sexual como un dinamismo hacia “la imagen y semejanza de Dios” antes citada. Negada la trascendencia no hay nada que trascender en la relación sexual. Pero como, a pesar de todo, la relación sexual afecta a las fibras más hondas de la persona (tiene siempre un “plus” psíquico), ese plus saldrá por otro lado, en forma de dominio, egolatría, libertinaje, posesividad, celos, violencia sexista…5

4.5.- Todo eso no tiene nada que ver con el feminismo. Consecuencia de los dos puntos anteriores es que la desigualdad no tiene nada que ver con la diversidad: ésta debe ser mantenida y aquella desterrada, so pena de ir a dar en una falsa concepción que ha sido muy típica de la Iglesia, y que confundía la unidad con la uniformidad.

Creo ser, y quisiera ser, feminista de corazón. Pero creo también que todas las grandes causas pueden desvirtuarse y eso les hace mucho daño. Y que nuestra hora se caracteriza por una tendencia generalizada a, más que “servir a una causa noble”, servirse de ella en provecho propio. Sería trágico que el gender acabe siendo respecto del feminismo, lo que fue el comunismo real frente al verdadero socialismo.

Sorprende en este contexto, lo poco que las feministas se han implicado en las dos causas más esclavizadoras de la mujer: la trata de mujeres y la situación de la mujer en lugares como Afganistán. Ambas merecerían una cruzada universal. En vez de eso tales cruzadas se hacen para el lenguaje inclusivo y causas así, de las que valdrían otras palabras de Jesús: “conviene hacer esto pero sin descuidar ni omitir lo otro”.

4.6.- Más que el feminismo, creo que han contribuido mucho a la ideología del gender los grupos GLTB (gays, lesbianas, bisexuales y transexuales), un conjunto muy dispar, donde hay algunas gentes con unos sufrimientos y una dignidad dignas del mayor respeto, y otras gentes de frivolidad muy poco humana, resumible en lo que me dijo hace unos años, un buen muchacho que andaba luchando por salir de esa frivolidad: “para mí el sexo ha sido como tomarte un gintonic, pero mucho más sabroso y, si eres hábil, un poco más largo. Nada más”. Pero quizá ambos grupos se sienten unidos por una comprensible necesidad de reconocimiento exterior que supla la falta de plena aceptación interior de sí mismos.

No quiero entrar ahora en discusiones de carácter más científico sobre esos colectivos, pues no me siento preparado para ellas. Pero sí creo posible establecer dos normas de conducta: por un lado la necesidad de dar a estos grupos minoritarios un cauce lo más digno posible. Por otro lado, dar cauce a lo minoritario no puede significar erigirlo en plenamente igual o equivalente a lo mayoritario, o incluso en ley para el todo (“proyectos educativos y directrices legislativas” decía Francisco). Esto segundo sería contrario a la pretensión de una sociedad plural en un estado laico.

4.7.- Me temo que, en toda esta cuestión donde tanto se arguye esgrimiendo derechos, quedan unos derechos muy pisoteados que son los de los niños, precisamente porque no pueden defenderse. Atravesamos una época cultural en que los derechos son vistos mucho más (y casi exclusivamente) como un arma en favor propio, que como una llamada que me llega del otro. A una manifestación contra los CIES acudirán a lo más cincuenta o cien personas, pero a una manifestación para reivindicar algo “para mí” acuden miles.

Eso muestra que hemos olvidado la recomendación insistente de aquel paradigma de la izquierda que fue Simone Weil: para que los derechos humanos funcionen bien, es imprescindible una “Declaración de los deberes humanos”. En vez de eso, por ejemplo, se presupone que las consecuencias de todos los devaneos eróticos de los padres no afectan para nada a los niños.

Nunca se habla del dolor impotente, la inmensa soledad y el desconcierto de muchos niños y muchachos (ellos y ellas) ante la conducta de sus padres en este campo. Simplemente se da gratuitamente por supuesto que eso a ellos no les afecta nada, cuando no se los incita contra el otro progenitor, o se convierte la “custodia compartida” en un “abandono compartido”6.

Lo dicho anteriormente sobre la ausencia del cuidado se activa aquí. Hay veces en que a los niños se los quiere como juguete o descarga de la propia afectividad, no como sujetos frente a nosotros y más débiles que nosotros. El niño-objeto sustituye a la antigua mujer-objeto cuando, precisamente frente a ellos (por su debilidad y porque son el futuro), habría que elegir lo mejor. Irónica y divertidamente comentaba una vez una buena mujer sobre los hijos: “cuando son pequeños te los comerías a besos; cuando crecen te arrepientes de no habértelos comido…”.

Habría que procurar que eso no deje de ser una humorada irónica para convertirse en una realidad y que, cuando ya no están para comérselos o para presumir de ellos, estén para prescindir de ellos. Sobre todo cuando comienzan a crear mil problemas con sus crisis, sus rebeldías y sus oscuras batallas para cuajar como seres humanos.

Por supuesto, de ningún modo pretendo decir que estos problemas y peligros no se den en los dos primeros capítulos del proceso descrito. La pasta humana es la misma en todas las personas. Sólo clamo para que no los olvidemos aquí, como excusa para una falsa libertad nuestra.

Notas a pie de página

1 Prescindo ahora de otro tipo de problemas que esto suele crear en el ejército, y de los que oímos hablar a veces: porque la mayoría de las mujeres desconocen la sexualidad masculina e ignoran que dentro de cada macho anida un semental. Aparco también la pregunta de si, precisamente los ejércitos son el mayor reducto del patriarcalismo, como sostienen muchos.

2 Cuestión distinta es si, en la sociedad del capitalismo neoliberal y la degradación del trabajo, algunas tareas son para la mujer una liberación o una nueva alienación (y encima cobrando un 25% menos…)

3 Verla comentada en mi diálogo con Josep Ramoneda sobre el futuro de la religión (Iglesia Viva 237, enero-marzo 2009, p. 95).

4 Casos como la droga o el SIDA ponen de relieve las consecuencias de ese mal trato al cuerpo en provecho propio individual.

5 Aquí resulta preocupante la aprobación de esa violencia por los adolescentes -¡tolerada por las muchachas!- que reflejan las encuestas…

Jesús de Nazaret y la mujer (III) – Faustino Vilabrille

Posted: 09 Feb 2017 09:50 AM PST

María Magdalena, Apóstola de los Apóstoles

“Ni aborrecisteis, Señor de mi alma, cuando andabais por el mundo, las mujeres, antes las favorecisteis siempre con mucha piedad, y hallasteis en ellas tanto amor y más fe que en los hombres” (Santa Teresa de Jesús, en Camino de perfección, Códice de El Escorial, cap.3º).

Rechazo de Jesús y valoración de la mujer.-Los fariseos y saduceos rechazan y critican a Jesús por su comportamiento hacia los más débiles, y en especial hacia las mujeres. En una ocasión Simón el fariseo invitó a Jesús a comer a su casa junto con otros “notables” fariseos. Lo que pretendían todos era sondear a Jesús. Incluso Simón fue muy descortés con Jesús: Era costumbre besar al visitante al entrar, y ofrecerle agua para lavar los pies, toalla para secarlos, perfume para refrescarlos y aceite para ungir la cabeza. En Palestina con veranos largos, calurosos, muy secos, los pies sufrían especialmente al pisar la tierra caliente. Pero Simón nada de esto ofreció a Jesús. En cambio una mujer conocida en todo el pueblo como pecadora entró a donde estaba Jesús: con sus lágrimas (no tenía otra cosa) le lavaba los pies, con sus cabellos (no tenía otra cosa) se los secaba, y con el perfume que llevaba se los iba refrescando. Aceite no tenía: solo lo tenían los que tenían tierras y olivos. Jesús, en presencia de todos, para que se enteren bien, le dice a Simón: “Tu no me diste ni beso, ni agua, ni toalla, ni perfume, ni aceite. Pero ella, desde que entré no ha dejado de besar mis pies, de lavarlos con sus lágrimas, de secarlos con sus cabellos y de refrescarlos con perfume. Por eso te digo que quedan personados sus muchos pecados porque muestra mucho amor”. Ahora Simón y ellos puestos en evidencia se preguntan: ¿quién es este que hasta perdona los pecados?. Pero Jesús le dice a ella: “Tu fe te ha salvado. Vete en paz”. Jesús no tuvo para ella ni un mal gesto, ni una palabra de reprensión, ni el más mínimo reproche. Al contrario, la ensalza a ella ante todos ellos y los deja en mal lugar, sobre todo a Simón porque lo había invitado con bastante mala intención y lo trató con mucha descortesía.

Hay más hechos de Jesús, significativos de su especial consideración hacia las mujeres indefensas, como la viuda de Naín, que se ve sola, sin marido y con su hijo muerto, que ya lo llevan a enterrar. Ella va detrás llorando. Nada más verla, Jesús le dice: “No llores más”. Inmediatamente le devuelve a su hijo vivo. Otro tanto hace con las dos hermanas de Lázaro, Marta y María, que vivían en Betania y a quienes Jesús quería mucho. Con frecuencia se hospedaba en su casa, camino de Jerusalén. Pero Lázaro muere. Jesús está lejos. Lo avisan. Inmediatamente se pone en Camino. Al llegar las encuentra llorando y El también llora, pero va al sepulcro, manda destaparlo y devuelve la vida a Lázaro. Está también el caso de la hija pequeña de un magistrado que busca a Jesús para que vaya a curarla porque se está muriendo. Cuando Jesús llega ya está muerta, pero con gran cariño la coge de la mano y le dice: “niñita, a ti te lo digo, levántate”. La devuelve viva a sus padres. Las niñas y los niños también eran predilectas y predilectos de Jesús: “quien las/os recibe a mí me recibe”. Para Jesús vale más atarse una rueda de molino al cuello y tirarse al mar que hacer daño a un niño/a. ¡Qué terrible la pederastia! ¡Qué terrible todo maltrato a los/as niños/as!¡Que horroroso que se nos mueran de hambre al día 25.000 niños/as! ¡Y sobran alimentos!

Los discípulos no habían superado los prejuicios.-Está también el precioso relato de la mujer de Samaría: Jesús, fatigado, se sienta en el brocal del pozo de Jacob mientras los discípulos marchan en busca de comida. Una mujer llega a buscar agua. Jesús como buen pedagogo le dice: “mujer, dame de beber”. Ella se disculpa porque nota que Jesús es judío y ella Samaritana. Jesús le ofrece otra clase de agua que brota hasta la vida eterna, que calma la sed para siempre. Ella se interesa por este agua para no tener que buscarla más. Jesús le dice: “llama a tu marido y vuelve”. Ella contesta que no tiene marido. Jesús le dice que ya tuvo cinco y que la verdadera adoración a Dios no tiene lugar en Jerusalén, ni en los montes, sino en espíritu y en verdad. Por tanto ella puede adorar a Dios donde quiera. Entre tanto llegan los discípulos y se sorprenden de que esté hablando con toda naturalidad con una mujer.Ellos aun no habían superado los prejuicios judíos sobre la mujer. Ella, admirada de Jesús, deja el cántaro y marcha a anunciar a sus vecinos lo que le acaba de suceder. Ellos creen en sus palabras, llegan y le piden a Jesús que se quede con ellos. Jesús accede y se queda allí dos días, gracias al testimonio de este mujer.

Carta de “madres Religiosas”.-En 1994 catorce “madres religiosas”, representando a miles de monjas indias, le escribieron una carta al Papa en la que decían: “las monjas somos la mano de obra barata que carga con el 80 % de los servicios que se hacen en la Iglesia, pero no ocupamos lugares de responsabilidad ni en la dirección ni en el culto, ni tenemos derecho al voto, ni tampoco tenemos ninguna remuneración económica…” Esta forma de tratar a la mujer en la Iglesia no concuerda en nada con el comportamiento de Jesús.

Compromiso global de Jesús.-Jesús asume la difícil tarea de iniciar un mundo nuevo, superador de muchos males, como la injusticia, el odio, la violencia, la guerra, la desigualdad, la intolerancia, el abuso del grande contra el pobre, la discriminación tanto para mujeres como para hombres (los leprosos/as, esclavos/as, y niñas eran los grandes marginados/as de aquella sociedad). Jesús asume este compromiso con los hechos y las palabras de su vida. Jesús nos dice: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. El hizo su camino. ¿Cómo hacemos nosotros hoy nuestro camino?

¿Qué es hacer hoy camino?–Hacer camino es hacer justicia (“Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia”, nos dice Jesús); hacer camino es hacer fraternidad (“todos vosotros sois hermanos); hacer camino es hacer solidaridad (el buen samaritano); hacer camino es hacer amistad (“vosotros sois mis amigos si cumplís lo que os enseño”); hacer camino es hacer unión (“Padre que todos sean uno”). ¡Qué pintamos los cristianos divididos y a veces enfrentados en vez de luchar juntos unidos por la finalidad de construir un mundo mejor!; hacer camino es hacer igualdad (a nadie llaméis señor: todos vosotros sois hermanos”); hacer camino es hacer vida (“yo he venido para que tengáis vida y la tengáis en abundancia”); hacer camino es hacer esperanza (“nos gozamos en la esperanza de los hijos de Dios”: S.Pablo); hacer camino es hacer alegría (“estad siempre alegres, os lo repito estad alegres,”: S.Pablo); hacer camino es dar de comer al hambriento (“tuve hambre y me disteis de comer”); hacer camino es dar de beber al sediento (“tuve sed y me disteis de beber”, nos dice Jesús); hacer camino es atender al enfermo (“estuve enfermo y me atendisteis”); hacer camino es visitar a los encarcelados (“estuve en la cárcel y fuisteis a verme”). En la Iglesia hay muchas más mujeres que hombres comprometidas en estas tareas. Todo esto El lo hizo y lo enseñó, defendiendo a los oprimidos y denunciando a los opresores. Por eso los poderosos (religiosos y políticos) de su tiempo lo persiguieron hasta sentenciarlo a muerte, torturarlo y asesinarlo. Su muerte fue un evidente asesinato. Pero de aquí brotará lo más importante de la vida de Jesús: el acontecimiento de la resurrección, que no es homologable con ningún otro hecho histórico susceptible de verificación, pero lleno de la mayor riqueza y significación teológica, desde el compromiso de Jesús con la liberación integral del hombre, que El mismo sabe que le conduce a la muerte, nada menos que crucificado, pero no a ciegas, sino teniendo como destino una nueva vida, definitivamente realizada y plenificada como resultado del amor inmanente y trascendente de Dios, que en definitiva enjugará las lágrimas de todos los ojos, y ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni fatigas, ni tristezas, porque el viejo mundo ha pasado, puesto que Dios hace un universo nuevo (Apocalipsis).

Jesús cuenta con las mujeres.-En esta tarea también lo acompañaron y le ayudaron las mujeres. Contar con ellas en aquella sociedad era muy difícil. De todas ellas sobresalen especialmente tres: María Magdalena, María de Santiago y Salomé, igual que entre los apóstoles destacan Pedro, Santiago y Juan. De las tres sobresale María Magdalena, como pasó entre ellos con Pedro. De las tres, es sin duda ella la amiga más entrañable y querida por Jesús. Antes de conocer a Jesús vivía desquiciada por completo (“poseída por siete espíritus malignos”). No sabía lo que era vivir de manera sana y un poco digna, pero Jesús la rehabilita. Encontrarse con Jesús fue para ella comenzar a vivir, conocer a un hombre que la ama por si misma con verdadero amor y ternura. Nadie la había mirado de esta manera. Con Jesús siente en ella la presencia viva de Dios.

Jesús resucitado reserva su primera aparición a María Magdalena, Apóstola de los Apóstoles.-María es la primera en encontrarse con Jesús resucitado. Ella, muy temprano, al tercer día de la muerte de Jesús, va al sepulcro llorando. Para ella la muerte de Jesús había sido un trauma terrible. Habían matado a quien lo era todo para ella, que tanto amor le mostró a Jesús y Jesús a ella. Se encuentra con el sepulcro vacío, pero más vacía se sentía ella sin Jesús. Envuelta en sollozos se le presenta Jesús (para ella es su primera aparición), pero ella estaba tan aturdida que no lo reconoce. Jesús le dice: “María”. Al oír su nombre pronunciado por Jesús ya lo reconoce y se arrodilla a sus pies. Jesús le dice: “vete a decir a mis hermanos que estoy vivo y que iré delante de ellos a Galilea”. Marcha a decírselo a los Apóstoles, pero ellos no le creen. Seguidamente vuelve al sepulcro con las otras dos amigas (y otras compañeras más, según Lucas) y es cuando el ángel les dice: “No busquéis aquí al que está vivo, ha resucitado”. Ellas vuelven corriendo a decírselo a los Apóstoles, pero tampoco les creen y dicen: “eso es cosa de mujeres”. No obstante Pedro y Juan marchan al sepulcro y ya ven que no está allí el cuerpo de Jesús. Pedro entra dentro (era un sepulcro abierto en la roca), pero solo están las ropas con que lo amortajaron. El Evangelio añade: “Juan vio y creyó”. Con razón Rabano Mauro y Tomás de Aquino, la llamaron Apóstola de los Apóstoles. En virtud de lo cual, por expreso deseo del Papa Francisco, a partir de junio de 2016 la celebración litúrgica de María Magdalena, tiene el mismo grado de festividad que se da a la celebración de los Apóstoles en el calendario romano general.

Se reunieron todos y todas para comentar lo que estaba pasando, y en ese momento se presentó Jesús en medio de ellas y ellos y “se llenaron de gran alegría al ver al Señor”. (Los libros del Nuevo Testamento empiezan a llamarle a Jesús “Señor”, a partir de su Resurrección).

Importancia trascendental del hecho cumbre de la vida de Jesús.-El hecho cumbre de la vida de Jesús es su Resurrección. Si hubiera quedado muerto sería, o tal vez no (Galilea y un galileo como lo era Jesús, tenían muy poca relevancia entonces), un ilustre personaje de la Historia como otros muchos, sin duda digno como ellos de una gran consideración. Pero la mayor novedad de Jesús hasta entonces nunca conocida es que resucita. Este hecho es el que van a destacar sus seguidores/as como lo más importante de su vida, de tal manera que a partir de ese hecho empiezan a llamarle Señor, nombre reservado solo para Dios en el Antiguo Testamente, lo cual quiere decir que ningún cristiano debe doblar la rodilla ante ningún poder de este mundo. Denuncian su muerte a manos de las “autoridades” religiosas y políticas de Jerusalén para anunciar a continuación su resurrección. Pues bien,Jesús se aparece primero a una mujer (María Magdalena). Jesús la elige a ella para ser la primera en verlo resucitado, y la primera en anunciarlo a los discípulos. Por eso es ella la primera que anuncia a los/as demás que ha resucitado. Luego reciben la noticia, ella otra vez, junto con María de Santiago y Salomé y otras compañeras con el encargo de comunicarlo a los discípulos. Pues bien, el hecho cumbre de la vida de Jesús es manifestado, primero una mujer, María Magdalena, a continuación a otras mujeres, y además ella y ellas las encargadas de comunicarlo a los demás discípulos de Jesús, y en concreto a los Apóstoles. Ante esto, ¿qué pasa hoy con la mujer en la Iglesia? ¿Acaso Jesús no nació de una mujer? ¿Por qué, pues, discriminarla totalmente al interior de la línea jerárquica de la Iglesia?

Las mujeres en la primera Eucaristía.-Recuérdese lo que dijimos en la primera parte sobre el uso del masculino y femenino. Cuando Jesús en la última cena dice “tomad y comed todos”, o “tomad y bebed todos”, quiere decir todos y todas: “tomad y comed todos y todas, tomad y bebed todos y todas”. Lo lógico y además elemental es que en aquella Cena, lo acompañasen también aquellas mujeres que lo habían seguido y servido durante su actividad evangelizadora por Palestina, tratándose además de una Cena tan significativa e importante. ¿Cómo no iba a invitar Jesús a esta Cena tan especialísima a aquellas mujeres que no lo abandonaron nunca, ni siquiera lo iban a hacer en el momento tan difícil, dramático y arriesgado de su ejecución? Si con las palabras de Jesús “haced esto en conmemoración mía” dirigidas a todos y todas, ellos quedaban facultados para celebrar la Eucaristía, por la misma razón también quedaban facultadas ellas.

María de Nazaret.-¿Es posible discriminar tan radicalmente a la mujer en la Eucaristía de la Iglesia cuando una mujer pudo llevar en su cuerpo a la persona de Jesús, lo recogió en sus manos al darlo a luz, lo amamantó con sus pechos, lo lavó, lo vistió, lo alimentó, lo besó con sus labios, lo acarició con sus manos, lo cuidó, lo buscó angustiada, fue su maestra vida, cómo pudo Jesús querer que una mujer no pueda decir: “esto es mi cuerpo, esta es mi sangre”?

Los días contados.-Por tanto esta discriminación tan indigna e injusta de la mujer en la Iglesia, en un acto que debe ser fuente y cumbre de la vida cristiana animadora de la Comunidad de los discípulos de Jesús e impulsora de animarlos a vivir y transmitir el mensaje liberador y salvador de Jesús, tiene que tener los días contados, muy contados.

Declaración islámica.-La Declaración Islámica Universal de los Derechos Humanos proclamada el 19 de septiembre de 1981 en la sede la UNESCO por el Secretario general del Consejo Islámico para Europa, defiende “un orden islámico en el que todos los seres humanos sean iguales y nadie goce de ningún privilegio ni sufra una desventaja o una discriminación, por el mero hecho de su raza, de su color, de su sexo, de su origen o de su lengua”.

Esto, muy lamentablemente, aún no está en vigor en nuestra Iglesia. Pero tiene que llegar. Quizá sea con otra clase de Iglesia que asuma en su integridad todos los valores del Reino de Dios. Ojala sea pronto! Depende del compromiso de todos, de todos nosotros, los que formamos la base del Pueblo de Dios comprometido con la construcción del Reino de Dios para la plenitud inmanente y trascendente de todos los seres humanos y toda la creación.

Faustino Vilabrille Linares  /  A S T U R I A S.

La terquedad de un cardenal – Jorge Costadoat, SJ

Posted: 09 Feb 2017 09:48 AM PST

Los que creen que elcardenal Sarahes pintoresco, se equivocan.

El intento de introducir un cambio litúrgico del Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos del año recién pasado, no debe ser visto como estrambótico. ¡Cuidado! Su propuesta para que los sacerdotes celebren la misa cara al Oriente o hacia el ábside de los templos, espaldas al pueblo, no fue un traspié de un eclesiástico africano. El prefecto es uno entre otros que quieren una “reforma de la reforma” de Sacrosanctum concilium, la constitución sobre liturgia del Vaticano II.

El antecedente más importante de este principio de claudicación del cambio más visible del Concilio, es la ruptura de la unidad litúrgica de la Iglesia católica ocurrida con la reintegración del Misal de Pío V por voluntad de Benedicto XVI (Faggioli, Santiago 2017). Francisco, sin embargo, parece querer ir en la dirección contraria. Este es el primer papa que no fue actor en el Vaticano II, pero no parece ignorar que Sacrosanctum concilium fue aprobado por 2162 contra 46 votos. La Santa Sede paró en seco la iniciativa de Sarah.

Pero, ¿irá el actual Papa más lejos, continuará la reforma comenzada por el Concilio, o simplemente contrarrestará a las maniobras de los católicos que preferirían la misa en latín? El impulso de Francisco en favor de una Iglesia “en salida”, una Iglesia acogedora e integradora de otras culturas y formas de humanidad, va en dirección contraria del retraimiento antimodernista hostil al mundo de una Iglesia empeñada en afirmar su propia salvación.

Los documentos del Vaticano II se comprenden en relación unos con otros. No por nada los lefebvristas lo rechazan por completo. Lo consideran “herético”. Pero, ¿es herético el ecumenismo? ¿El diálogo interreligioso? Y la participación de los fieles, la misa como mesa fraterna (en vez de ara para sacrificios) y las guitarras, ¿desvirtúan el cristianismo? Quien va por lana puede salir trasquilado. Puede, porque el acercamiento con los descendientes de Marcel Lefebvre hace pensar que el Concilio en realidad no expresa la fe de la Iglesia y que todo da lo mismo. ¿Qué hará Francisco? ¿Romperá la unidad dogmática de la Iglesia? ¿Seguirá a Pablo VI o a Benedicto XVI?

Lo que se necesita, a mi juicio, es continuar la reforma litúrgica.

Nuevos textos litúrgicos tendrían que incorporar, aún más, dos conclusiones dogmáticas del Vaticano de extraordinaria importancia. La primera tiene que ver con haber recuperado el Concilio el carácter fundamental del bautismo. Si la dignidad fraternal del bautismo debiera regir las relaciones entre los cristianos, urge “desclericalizar” la misa. Muchas de las palabras rituales aún sacralizan papas, obispos y sacerdotes, y consagran la separación entre lo sagrado y lo profano de la que Cristo, en principio, nos liberó. Si hay algo que no se soporta ya más en la Iglesia, es el clérigo que marca su diferencia; y una clase de sacerdotes que demoniza del mundo sin reconocer su propia mundanidad.

La otra gran innovación dogmática del Concilio es la contundente afirmación de la voluntad salvífica universal de Dios. Ningún palabra de la misa ha podido expresar con más fuerza esta reiterada convicción del Vaticano II que la fórmula de consagración “por todos”. Los textos litúrgicos, además de abrogar el “por muchos” de Benedicto, tendrían que ampliar la mirada y dialogar con “todas” las expresiones de humanidad, religiosas o filosóficas, porque la Iglesia puede no saber cómo Dios salva a los “otros”, pero está obligada a creer que sí es capaz de hacerlo.

Otros ajustes litúrgicos urge implementar: los textos tienen que reformularse en un lenguaje que incluya a la mujer (actualmente ignorada); es indispensable, además, que asuman una perspectiva eco-social; debieran también ayudar a ver la historia en clave de “signos de los tiempos”; en fin, las lecturas veterotestamentarias que hablan de la violencia de Dios, de sus venganzas o castigos, debieran sacarse de los leccionarios. Se ha vuelto insufrible que el lector diga: “palabra de Dios”, después que el profeta Elías ha degollado a 450 profetas de Baal y todos repitan: “te alabamos, Señor”.

Será necesario todavía realizar un cambio mayor: suprimir el lenguaje sacrificialista de las plegarias eucarísticas que impide ver que los verdaderos sacrificios son los del amor (inspirados en el Jesús que entregó su vida por anunciar el reino a los excluidos, los despreciados, los endemoniados, los pecadores y toda suerte de infelices) y no el sufrimiento y la sangre a modo de reparación sado-masoquista del Hijo al Padre (como si Dios fuera un ser colérico necesitado de aplacamientos). El sacrificialismo es la madre de la marcada distancia entre el sacerdotes y los laicos, y el padre de las repetidas condenas de la Iglesia al mundo.

Lo que la Iglesia necesita no es “reformar” la reforma litúrgica, sino “continuarla”. La implementación de Sacrosanctum concilium aún debiera poder impulsar mejoras que hagan más comprensible el amor de Dios; en vez de traicionar su impulso a celebrar la eucaristía en una lengua y símbolos comprensibles a las distintas culturas en las que la Iglesia quiere arraigar.

Jorge Costadoat, SJ – Teólogo

Santiago de Chile

La reforma de la liturgia – J.M. Castillo

Posted: 09 Feb 2017 09:46 AM PST

La Iglesia se ha organizado de manera que la liturgia, como “culto sagrado”, da la impresión de que, para mucha gente y en la práctica diaria de la vida, es más importante que Dios. Y, por supuesto, es más determinante de sus costumbres y hábitos de vida que el Evangelio. Por eso resulta comprensible que el cardenal Sarah, prefecto de la Congregación del Culto Divino, pretenda detener la reforma litúrgica que puso en marcha el concilio Vaticano II.

¿Qué explicación puede tener esta pretensión de inmovilismo y conservadurismo del cardenal Sarah? ¿Por qué hay todavía gente que echa de menos la misa en latín o las ceremonias litúrgicas a la antigua usanza? El problema, que plantean estas preguntas, es más serio de lo que algunos se imaginan. El “hecho religioso” es tan antiguo como el ser humano. O sea, la religión nació hace unos cien mil años.

Pero la religión nació de tal manera que lo primero, lo más original, en el hecho religioso, no fue Dios, sino los ritos. Concretamente, los ritos de sacrificio. Se mataba un animal, según un ceremonial predeterminado, y eso aglutinaba al grupo (de cazadores trashumantes) y, según parece, producía un efecto tranquilizante y pacificador de los naturales sentimientos de culpa, que brotan en todo ser humano. Seguramente el trasfondo de estas conductas se comprende a partir de lo que es el sacrificio en sí. En efecto, la práctica sacrificial expresa simbólicamente que toda vida se mantiene y perdura a costa de matar otras vidas (H. Seiwert, G. Theissen). Esto es duro. Pero es así. Y vale también para los vegetarianos (los vegetales son vidas). Sí, podemos seguir viviendo porque matamos otras vidas.

Esto supuesto, lo que se puede asegurar (como hecho sobradamente demostrado), es que “Dios es un producto tardío en la historia de la religión” (G. van der Leeuw, K. Lorenz, W. Burkert). ¿Cuándo empezaron los humanos a pensar en Dios? No es posible precisarlo. Se sabe con seguridad que la idea de Dios está indisociablemente unida a la práctica del sacrificio. En todo caso, en las prácticas religiosas, que conocemos hasta el Neolítico (unos 11.000 años a. C.), al menos en Europa, no hay rastro de creencias o relación alguna con Dios. O sea, el ser humano practicó rituales religiosos relacionados con la caza, con la muerte, con el paso a otra posible forma de vida. Y ésa fue su religión durante unos 90.000 años.

Se comprende por eso que, por ejemplo, la profesora Ina Wunn (Universidad de Hannover) haya escrito una historia, de más de 500 páginas, sobre “Las religiones en la Prehistoria”, un gran volumen donde ni se menciona a Dios. Sin duda alguna, el ser humano tiene integrada, en su larga existencia de 100.000 años, la práctica fija y firme de los rituales sagrados. Una experiencia que los humanos tenemos más integrada en nosotros que la idea de Dios o nuestra relación con él.

Esto es lo que explica que haya tanta gente que es más fiel a la exacta observancia de los ritos sagrados, que a su correcta relación con Dios. Y es que los ritos son acciones que, debido al rigor en la observancia de las normas, llegan a constituir un fin en sí mismos. De donde resulta que, en el ámbito de la conducta, ocurre con frecuencia que el “rito” se sobrepone al“ethos” (G. Theissen). Y, entonces, nos encontramos con el hecho, tan frecuente entre los cristianos, de quienes son fieles observantes de normas y ceremonias sagradas, pero al mismo tiempo dejan mucho que desear en su conducta. O son sencillamente gente sin vergüenza.

Pues bien, habida cuenta de lo que acabo de explicar, se comprende que, ya en el Antiguo Testamento, el enfrentamiento de los Profetas con los Sacerdotes fue frecuente y hasta mortal. Pero, sobre todo, esto es lo que explica la originalidad de la vida, la conducta y las enseñanzas de Jesús. La relación de Jesús con los observantes (sacerdotes, levitas, fariseos, maestros de la Ley) fue un constante enfrentamiento. Como fue un conflicto su relación con el Templo. Jesús no instituyó ningún ritual. Ni la cena de despedida fue un ritual, cosa que dejó patente el IV evangelio. Ni la muerte de Jesús fue un sacrificio sagrado. Aquella muerte no podía ser un “sacrificio ritual”. Fue un “sacrificio existencial”, como quedó patente en la carta a los Hebreos (7, 27; 9, 9-14) (A. Vanhoye). De ahí, la exhortación final: “No os olvidéis de la solidaridad y de hacer el bien, que esos sacrificios son los que agradan a Dios” (Heb 13, 16).

El integrismo litúrgico del cardenal Sarah es un asunto grave, muy grave. Es un asunto que toca el corazón mismo del Evangelio. El que tranquiliza su conciencia porque va a misa, reza por la mañana y por la noche o cosas por el estilo, si no es honrado, transparente y practica la justicia, por encima de todo, es un farsante que, más que engañar a la sociedad y a la Iglesia, es un indeseable que se engaña a sí mismo. Mientras la Iglesia no resuelva esta gran mentira, no va a ninguna parte. ¿Se comprende por qué hay tantos cristianos que no soportan al papa Francisco?

Tensión entre evangelio y ley – Asun Gutiérrez

Posted: 09 Feb 2017 09:45 AM PST

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