Carta de apelación a los cardenales sobre la ordenación de las mujeres de John J. Shea, OSA


Estimado Cardenal Maradiaga,

Febrero de 2017

Les escribo una vez más a ustedes ya cada uno de los demás miembros del Consejo de Cardenales que les pregunten en anticipación a la Cuaresma para discutir en su próxima reunión un tema central de la reforma estructural-ecclesia semper refor- manda-un tema que no respeta todos los aspectos De la identidad y misión de nuestra iglesia: la decisión de ver a las mujeres como indignas-cuerpo y alma- de la ordenación al sacerdocio.

De todas las cosas que el Papa Francisco ha dicho y hecho, su apertura del Sínodo sobre la Familia en 2014 fue quizás la más extraordinaria. Pidió a los obispos que hablaran “libremente”, “audazmente” y “sin temor”. Esta exhortación es increíblemente chocante, que él tendría que pedir a sus compañeros obispos-hombres crecidos y maestros de la iglesia- que hable honestamente a cada uno otro. Sin embargo, dada la atmósfera del Vaticano, su exhortación no sólo era necesaria, sino que incluso algunos pequeños signos de esperanza en nuestra iglesia eran tan seriamente cuestionados dialécticamente.

Si usted sabe por su propia experiencia que cualquier mujer dada es tan religiosamente madura y capaz de proveer cuidado pastoral como cualquier hombre dado, le pido que hable libremente, audazmente y sin temor.

Si viendo mujeres y hombres a través de una lente de complementariedad oa la luz del precioso simbolismo patriarcal no es pertinente para que las mujeres sean dignas de ordenación, les pido que hablen libremente, audazmente y sin temor.

Si usted encuentra que la ordenación de las mujeres al sacerdocio es necesaria para la integridad, la reciprocidad, la vitalidad y la viabilidad de nuestra iglesia en adelante, les pido que hablen libremente, audazmente y sin temor.

Si no encuentran nada en la Escritura o en la tradición perjudicial para las mujeres o que impiden su ordenación sacerdotal, les pido que hablen libremente, audazmente y sin temor.

Si usted sabe que la carta, Ordinatio Sacerdotalis: 1) fue el fruto de la doctrina fiat no del diálogo; 2) fue escrito en la cara de -y argu- larmente para interrumpir- un diálogo bíblico-teológico serio que realmente ocurre; Y 3) concluyó ordenando que no se permitiera ningún diálogo sobre la ordenación de las mujeres -y mucho menos nada sin temor o inclusión de género-, les pido que hablen libremente, audazmente y sin temor.

Si usted entiende que la carta, Ordinatio Sacerdotalis, es una explicación histórica de la ordenación más que una explicación teológica, le pido que hable libremente, audazmente y sin temor.

Si piensas que la explicación teológica expuesta por el Vaticano en los años setenta y ochenta -que las mujeres no pueden ser ordenadas porque “no son completamente a semejanza de Jesús” -sería tonto si no fuera tan hetero, le pregunto Para hablar libremente, audazmente y sin temor.

Si se preguntan por qué ver a las mujeres creadas plenamente a imagen y semejanza de Dios no significa verlas creadas plenamente a la imagen y semejanza de Jesús -si esto os enreda o os sorprende como extraña teología trinitaria- os pido que hablen libremente, audazmente , Y sin miedo.

Si la práctica actual de la iglesia socava directamente la Relación de Tres-en-Unidad de nuestro Dios -si un enorme registro patriarcal está pegado en el ojo de la iglesia, adorando al Padre como varón, al Hijo como varón y al Espíritu Santo como varón-, Les pido que hablen libremente, audazmente y sin temor.

Si ustedes saben que la oposición de la iglesia a la ordenación de las mujeres se ve-dentro de la iglesia y en todo el mundo- como afirmando la inferioridad de las mujeres y justificando la violencia doméstica, el infanticidio y muchas otras atrocidades, les pido que hablen libremente, Audazmente, y sin temor.

Si entienden por qué tantos fieles adultos están dejando la iglesia en masa sobre la injusticia de las mujeres indignas del sacerdocio -si un “Jesús patriarcal” es una contradicción colosal- les pido que hablen libremente, audazmente y sin temor.

Si usted cree que los obispos y los teólogos necesitan trabajar juntos en la apertura y el diálogo sobre esta apremiante cuestión de identidad que enfrentamos -como si su trabajo conjunto fuera indispensable en la época de Vati- II- le pido que hable libremente, audazmente y sin miedo.

Si usted cree que todas las otras reformas estructurales que usted está tomando estarán faltando mientras las mujeres no estén completamente a la semejanza de Jesús, le pido en respeto por el cuidado y la justicia dentro de nuestra iglesia para hablar libremente, audazmente y sin miedo.

El cardenal Maradiaga, ¿es injusticia de rango en la iglesia para paralizar el mensaje cristiano para siempre? Al igual que la reforma de la inclusión en la iglesia infantil, ¿pueden usted y sus colegas obispos ver y oír y nombrar lo que el Papa Francisco no puede ver, oír y nombrar?

Copia: Papa Francisco

Atentamente,
John J. Shea, OSA

https://womensordinationworldwide.squarespace.com/articles/2017/2/9/lenten-appeal-to-cardinals-on-womens-ordination-from-john-j-shea-osa

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