CATALUÑA: En memoria de María Antònia Aragay y de Esperanza Bautista: |Neus Forcano


February 12, 2017

Se ha intensificado el frío después de esta Navidad de 2016. Parece que el viento y el hielo acompañen la tristeza con la que nos hemos quedado después de la muerte de Esperanza, justo antes de Navidad, y de María Antònia, en los albores del Año Nuevo. Nos han dejado dos mujeres que han sido testimonios de fe y creadoras de comunidad eclesial. Las dos han sido mujeres luchadoras y feministas comprometidas desde la lucidez de haber encarnado en sus vidas y en su hacer, el mensaje liberador y subversivo del Evangelio.

Posiblemente ambas vivieron con ilusión los cambios profundos del paso del franquismo a la democracia y la explosión del movimiento feminista de los años 70 que supusieron, tanto en Cataluña como en el estado español, el desacomplejamiento de las mujeres para exigir lo que creían justo: formación, igualdad y políticas en favor de las mujeres, y leyes que no las marginasen ni criminalizasen en caso de separación o divorcio, en caso de tener que abortar, o a causa de quedarse con la patria y potestad de los hijos. María Antonia, como Esperanza, hicieron de su vida una defensa de la libertad de todas las mujeres y se empeñaron en el  compromiso por reivindicar un trato igualitario en cualquier ámbito social, político y religioso. El mérito de ambas mujeres es el de haberse mantenido fieles a esta causa incluso en tiempos de “democracia”, y haber luchado por la dignidad y la plenitud de las mujeres en la comunidad eclesial y teológica.

Incluso en el contexto actual, de agotamiento de discursos y políticas que dejen vislumbrar los cambios sociales, económicos y políticos necesarios, hemos podido disfrutar de la voz y de la presencia de estas dos mujeres esperanzadas. Y quiero decir “esperanzadas”, no como a veces se invalida este concepto y se le atribuye el sentido de “persona ilusa”, de alguien que no toca de pies al suelo. Al contrario, “esperanzadas” en el sentido profundo y subversivo de aquellas que, desde la humildad de reconocerse en camino al lado de los demás, “tienen confianza” en la capacidad que tenemos como personas de realizar un gesto nuevo, de crear alguna cosa nueva, de actuar de una manera diferente y posibilitar espacios de crecimiento para los demás. Por ello quiero recordar a María Antònia y a Esperanza como dos “resistentes”. Porque la perseverancia, la acción y el compromiso para alcanzar los objetivos de más libertad, más dignidad y más reconocimiento para las mujeres en todos los ámbitos, es confiar y trabajar para poner en entredicho las normas y las costumbres injustas allí donde imperen.

María Antonia Aragay era una mujer alegre, acogedora, resolutiva y práctica. De gesto nervioso, menuda, de verbo agudo e ironía fina, sabía sacar punta a cualquier comentario o anécdota cotidiana que revelase la más mínima sombra de lo que llamamos “micromachismos”. ¡Ni uno dejaba pasar! Mujer de ideas claras, ilusionada por transformar la realidad con su clarividente tozudez. Mujer de aquellas que se llaman “fuertes”; encantada con su trabajo de educar a hijos, nietos y biznietos, orgullosa de su gran familia. Cristiana convencida que fue consciente de la discriminación que sufrían las mujeres no solo en la sociedad sino también en la Iglesia, que no dudó ni un ápice en sumarse al proyecto que culminó con la fundación del Col·lectiu de Dones en l’Església, en el año 1986. Continuó trabajando en su barrio (¡hasta enseñó a coser!), y trabajaba en su parroquia porque sentía el compromiso y la responsabilidad de hacer Iglesia, pero también porque era necesario que una mujer valiente continuase proclamando, con buena dicción, las lecturas de los textos bíblicos desde el ambón. Y, si la dejaban, sabía hacer una buena homilía actualizando el sentido del texto, y así nos lo enseñó a nosotras. De ella aprendimos hermenéutica feminista desde su propia vida y de sus comentarios lúcidos e irónicos, siempre glosando con acierto incisivo el núcleo del texto, directa a lo que es esencial. Cosa que sabía expresar con aquella naturalidad propia de las que viven y rezan en consonancia con el Espíritu. Tu adiós, María Antonia, ha sido un momento de  encuentro de amigos y de la gran familia,  un canto feliz a la vida dada por los demás.

Esperanza Bautista fue animadora y fundadora de la ATE y una teóloga feminista comprometida en el ámbito eclesial y académico. La conocí hace pocos años, pero era de aquellas personas que impactan y no pasan desapercibidas. A raíz de la organización del encuentro internacional de la Asociación Europea de Mujeres para la Investigación Teológica (ESWTR) en Salamanca, agosto del 2011, compartimos un año de intenso trabajo; hubo momentos agradables y sorprendentes, pero en los que no faltaron los problemas. Con pocos recursos y menos tiempo, intentamos que las teólogas y académicas profesionales de Europa conociesen el trabajo de los grupos feministas de base de las distintas Comunidades de España. El encuentro fue un éxito de convocatoria, convivencia y mutuo descubrimiento.

Esperanza era mujer de una fuerte personalidad que dulcificaba con una sonrisa clara. Recurría al humor como un antídoto ante la impotencia y la absurdidad; su voz ronca y fuerte le confería una autoridad que se acentuaba con una argumentación brillante y decidida ante aquello que consideraba evidente y justo. Abogada de profesión, estudió teología en la facultad de Comillas, desde donde abrió paso a otras mujeres para que pudiesen enseñar y hacer teología feminista en otras universidades católicas del país. En su primera publicación, descubría el papel activo y decisivo de las mujeres en los primeros siglos del cristianismo. Creo que estaba convencida de que las mujeres del siglo I, casadas, jóvenes o viudas, apoyaron al movimiento itinerante y misionero; las que abrieron las puertas de su casa para convertirlas en iglesias domésticas, donde cualquier persona congregada allí en nombre de Cristo era tratada con amor. Y así inspiraba el compromiso y la manera de actuar de todas las mujeres de su momento contemporáneo que debían construir una Iglesia justa y auténticamente evangélica. El día 21 de enero pudimos celebrar la vida de Esperanza en la capilla del colegio de los Salesianos, en el centro de Madrid. Allí nos encontramos familia, antiguos compañeros de trabajo, amistades y compañeras de la ATE, llegadas desde Andalucía, País Vasco, Valencia y Cataluña. El texto del sepulcro vacío de la Magdalena nos invita a dejarte ir, Esperanza, con el Dios-Padre-Amor y con Ignacio y los tuyos. Y te rogamos que nos prepares un lugar como el que nos has dejado aquí, para seguir creando lazos de solidaridad y complicidad en nombre del amor y de la justicia.

No me queda más que estar agradecida por vuestro testimonio. A ti, María Antonia, por haberme enseñado a rezar, a celebrar, a proclamar la palabra y a perder el miedo por interpretarla. A ti, Esperanza, te debemos el espacio ganado para las voces de las mujeres en la academia, en la tarea de hacer teología y en los encuentros con teólogas protestantes y católicas europeas. Estos nuevos horizontes nos han impulsado a escribir y a publicar; nos han permitido organizar encuentros y congresos para compartir vida y descubrimientos. Gracias por estos espacios de libertad. Vuestra visión nos da fuerza y esperanza para seguir adelante. Os aseguro que vivimos ya en la normalidad en la que las mujeres podemos hacer exégesis y hermenéutica de los textos bíblicos; podemos estudiar la Palabra, predicarla, celebrarla, acompañar procesos de acompañamiento personal y de vocaciones; administrar sacramentos, hacer de la comunidad eclesial una asamblea de creyentes libres, autónomas, sin resentimientos y dispuestas a ser Iglesia.

Algunos retos que nos depara la segunda década del siglo XXI deben enfocarse a fortalecer las comunidades eclesiales y a repensar cómo poner en juego los carismas propios de cada una. Será necesario cuestionar y desconfiar de la pretendida “ideologización” de género que la institución eclesial, y algunos movimientos más conservadores, intentan acusar al movimiento feminista y a todo lo que se ha conseguido hasta ahora en la Iglesia respecto al papel y la misión de las mujeres. En memoria vuestra, amigas, nos comprometemos de nuevo, a pesar de este frío invierno, a ampliar las oportunidades de ser y de vivir de las mujeres; a seguir reivindicando la libertad de todas para llegar a ser ciudadanas conscientes y cristianas comprometidas para hacer aquello a lo que estamos llamadas. Sin límites ni restricciones, solo fieles al Espíritu y a hacer presente la Palabra con nuestro gesto; contentas de haber recibido el testimonio de las que nos han precedido y de las que vendrán.

Neus Forcano Aparicio

Barcelona, 21 de enero, 2017

 https://www.asociaciondeteologas.org/single-post/2017/02/12/En-memoria-de-Mar%C3%ADa-Ant%C3%B2nia-Aragay-y-de-Esperanza-Bautista

ESPAÑA: TODO ESTA CONECTADO. MADRID, 24-26 FEBRERO 2017


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COLOMBIA: RECOGIENDO LA COMIDA QUE LUEGO VA A TU MESA, NO SEMBRANDO “MINAS QUIEBRA PATAS”


La imagen puede contener: una o varias personas, exterior y naturaleza
Luis Gonzalo Hernandez Sanchez

Ellos no están sembrando minas quiebra patas
Están recogiendo la papila
Sin sueldo
Sin prestaciones sociales
Sin salud
Trabajan de Sol A Sol A ellos son los que el gobierno debía de darles los recursos que les va a dar A la guerrilla..

Una fórmula genial para la impunidad


Por León Valencia

Las que se joden son la democracia, la transparencia, la decencia política. y el país, que ve crecer la corrupción y campear la impunidad.

León Valencia. Foto: Guillermo Torres

En el juicio a los hechos escabrosos, delictivos y vergonzosos de la campaña presidencial de 2014, los protagonistas y la Justicia han descubierto una fórmula genial para que el juego termine empatado, los principales responsables salgan libres de culpa y queden en la cárcel los personajes secundarios, los lavaperros.

La fórmula es así: en un primer momento, en las filas de la campaña de Óscar Iván Zuluaga, revienta el escándalo. Descubren que alguien ha cometido un grave delito. Este negocia con la Justicia, se declara culpable, demuestra que todo se hizo bajo la conducción del candidato y de su hijo David y recibe una condena mediada por los beneficios de la confesión.

En un segundo momento, la campaña de Santos es acusada desde las filas del uribismo de un delito parecido o más grave. El principal implicado está, desde luego, ligado oficialmente al presidente y de comprobarse la trama se desatará una preocupante crisis institucional.

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En un tercer momento llega la solución: la Fiscalía desestima las pruebas que implican a Zuluaga y lo exonera, a renglón seguido exonera también a la persona cercana a Santos que había sido acusada. La calma regresa. Los medios de comunicación mencionan el caso esporádicamente, quizás algún columnista insista en el tema por un tiempo hasta ser tachado de repetitivo y cansón.

El primer caso ya se cerró y está en camino hacia el olvido. Andrés Sepúlveda, contratado por la campaña de Zuluaga para operar las redes sociales, es pillado por Álvaro Echandía, director de la Agencia Nacional de Inteligencia, y por Julián Quintana, director del CTI de la Fiscalía, con la ayuda de Rafael Revert y Daniel Bajaña, compañeros de oficio de Sepúlveda en labores de espionaje y compra de información reservada, con el propósito de dañar el proceso de paz y favorecer al candidato en sus aspiraciones presidenciales.

Sepúlveda acepta los cargos, recibe una condena de diez años, implica de manera directa a cinco miembros de la fuerza pública de bajo rango que también son condenados y entrega pruebas fehacientes de que todo fue concertado con el candidato y con su hijo.

El proceso judicial empieza a dar vueltas y vueltas hasta que salta un ratón: Quintana, quien instruyó el caso y llevó a la cárcel a Sepúlveda, dice –haciéndole el mandado al uribismo– que todo fue inducido por Echandía, que en la utilización de Revert y Bajaña hay cosas ilegales, que se trató de una infiltración en la campaña de Zuluaga. Ahí termina todo. Zuluaga y Echandía son exonerados por la Fiscalía. Los medios acogen discretamente la noticia. Nadie se atreve a controvertir los fallos. Todo vuelve a la normalidad. No importa el sabor a farsa, el olor a engaño.

El segundo caso apenas empieza y ya muestra todos los signos del anterior. El brasileño Duda Mendonça, asesor de Óscar Iván Zuluaga en la campaña presidencial de 2014, declara a la revista Veja que una parte de sus honorarios, cerca de 3 millones de dólares, fueron pagados por la compañía Odebrecht después de un acuerdo con Zuluaga y su hijo.

Estalla el escándalo en Colombia, en las propias filas del partido uribista se desata la polémica, la gravedad del hecho es inocultable, la carrera política de Óscar Iván Zuluaga está de nuevo en peligro, su candidatura a las elecciones de 2018 parece zozobrar.

Pero a los pocos días el exsenador Otto Bula, del entorno uribista, capturado por recibir sobornos de Odebrecht, declara que la campaña de Santos también recibió un millón de dólares de la compañía. El fiscal general de la Nación recibe la acusación, la anuncia en comunicado solemne y solicita al Consejo Electoral que investigue las filas de Santos. Roberto Prieto, gerente de la campaña, queda en la mira.

Hay una alta probabilidad de que el desenlace sea igual o parecido al del hacker Sepúlveda. El señor Duda Mendonça afrontara sus líos en Brasil y probablemente recibirá alguna sanción. El señor Otto Bula quizás afronte lo mismo en Colombia y, con algunos beneficios derivados de su confesión, pernocte un tiempo entre rejas.

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El tiempo irá corriendo, la campaña electoral por la Presidencia de 2018 entrará en su furor. El fiscal general, impelido por esta realidad y con el afán de no perjudicar a fuerzas tan importantes para el país, encontrará la manera de cerrar el caso y exonerar a Zuluaga y a su hijo David nuevamente, también a Prieto y no tocar a Santos. Es una fórmula equitativa, tranquila, que deja a todo el mundo contento. Alguno de los implicados así sea inocente, o su falta sea menor, no protestará, no insistirá en que se esclarezca de verdad lo suyo y se vaya a fondo en la investigación de su rival, para qué volver a agitar las aguas, para qué remover el avispero, quizás se vuelve a enredar la cosa, mejor dejar así.

Las que se joden son la democracia, la transparencia, la decencia política. El que se jode es el país que ve crecer la corrupción y campear la impunidad. En medio, claro está, de un debate enorme sobre la necesidad de la ética política, de un llamado ferviente a respetar lo público, en un momento donde todos los políticos se rasgan las vestiduras y hablan de anticorrupción, de salvar la democracia, donde los mismos protagonistas de los escándalos anuncian más leyes contra el cáncer de la corrupción.

http://www.semana.com/opinion/articulo/leon-valencia-una-formula-para-la-impunidad/515082

NICARAGUA: La justicia nicaragüense reanuda una demanda contra Ernesto Cardenal


El poeta y sacerdote ha denunciado una “persecución política” en su contra. El Estado le exige pagar 800 mil dólares por “daños y perjuicios”

El poeta Ernesto Cardenal en su 90 aniversarioAmpliar foto
El poeta Ernesto Cardenal en su 90 aniversario AFP
La justicia nicaragüense, controlada por el presidente Daniel Ortega, reanudó un caso legal contra el poeta y sacerdote Ernesto Cardenal, a quien este viernes le fue notificado, a través de un edicto judicial publicado en el diario del Estado, que debe pagar 800 mil dólares en concepto de “daños y perjuicios” por una disputa relacionado a terrenos localizados en la isla Solentimane, donde el poeta fundó una comunidad de artesanos y creó su famosa obra El evangelio de Solentiname. Cardenal ha catalogado este caso como una “persecución política” en su contra.
Ernesto Cardenal es uno de los más destacados representantes de la llamada Teología de la Liberación, pero sobre todo un hombre comprometido en la lucha contra las injusticias en América Latina. Su compromiso político lo hizo apoyar la lucha armada contra la dictadura de Somoza, una dinastía que gobernó Nicaragua por más de cuarenta años, y más recientemente plantar cara al Gobierno del presidente Daniel Ortega, cuyos desmanes y arbitrariedades denuncia allá donde viaja a presentar su poesía.
Cardenal se ha opuesto abiertamente contra el proyecto del Canal Interoceánico que el presidente Daniel Ortega planea construir en Nicaragua con apoyo del empresario chino Wang Jing. El poeta ha catalogado esa enorme obra de ingeniería como una “monstruosidad” y ha escrito varios alegatos en su contra.
Ernesto Cardenal nació en Granada (Nicaragua), el 20 de enero de 1925. Heredero de una sólida tradición poética –con poetas prominentes como Rubén Darío–, Cardenal estudió literatura en Managua y México y realizó otros estudios en Estados Unidos y Europa. En 1965 fue ordenado sacerdote y más tarde se asentaría en el Archipiélago de Solentiname, localizado en el Gran Lago de Nicaragua, donde fundó una comunidad de pescadores y artistas primitivistas que se hizo mundialmente famosa. Fue ahí donde escribió su célebre El Evangelio de Solentiname. El archipiélago es un sitio de peregrinación de los fieles lectores y seguidores del poeta. Cardenal pasaba sus vacaciones en esas islas, donde leía las obras completas de Darío, escribía o dirigía la misa de Semana Santa en la pequeña iglesia de la localidad.
El caso reanudado este viernes comenzó en la década de los ochenta, cuando Cardenal recibió fondos de un organismo alemán para construir en Solentiname una escuela para formar líderes campesinos. En la década del noventa del siglo pasado, la llamada Asociación para el Desarrollo de Solentiname decidió convertir las instalaciones de la escuela en un hotel, administrado por Alejandro Guevara, un campesino formado por Cardenal. Guevara murió en un accidente y la asociación decidió nombrar a Nubia del Socorro Arcia Mayorga como administradora del hotel. Fuentes cercanas a Cardenal dijeron que años después la mujer reclamó el hotel como una herencia y en 2002 decidió demandar al poeta. La propiedad quedó en un limbo legal, pero Arcia Mayorga mantuvo la administración del inmueble. La mujer exige que legalmente la propiedad pase a su nombre. Años después la mujer volvió a demandar a Cardenal por daños y perjuicios y un juez falló a su favor, con lo que ahora se le exige el pago de los 800 mil dólares. Arcia Mayorga es representada por el abogado José Ramón Rojas Méndez, quien defendió a Daniel Ortega cuando este fue acusado por violación por su hijastra, Zoilamérica Narváez.
El poeta Cardenal vive solo en Managua, en su casa del barrio Los Robles, aunque bajo los cuidados de su cocinera, Ana, y su chófer, Pedro. Cardenal asiste casi a menudo a la sede de la Asociación de Escritores de Nicaragua, donde tiene una modesta oficina y desde la que responde correos y aceptaba entrevistas. Ahí se mantienen en exposición parte de su obra literaria, así como de sus esculturas, la mayoría representaciones de la fauna tropical del Lago de Nicaragua, uno de sus grandes amores.
El escritor Sergio Ramírez, amigo cercano del poeta, ha dicho de él que es uno de los grandes innovadores de la lengua española, al crear una nueva forma lírica, la de la narración en la poesía, que convirtió a Cardenal en un cronista de su tiempo. “Mido a Ernesto primero por su don de innovación”, dijo Ramírez.
La poesía de Cardenal está fuertemente ligada a la Revolución Sandinista, que en 1979 derrocó a la dictadura de Somoza. En poemas como Hora Cero o El Canto Nacional el poeta destacó las proezas de Augusto Sandino y los guerrilleros sandinistas. Esa íntima vinculación a la política hizo que la nomenclatura de Iglesia católica lo rechazara, a tal punto que el Papa Juan Pablo II lo amonestó públicamente cuando visitó Nicaragua en 1983, en plena era sandinista.
Cardenal, sin embargo, ha mantenido un profundo amor cristiano, expresado a través de obras como Los Salmos, versos que demuestran su compromiso con la fe, pero también su crítica contra las injusticias, la opresión y el sufrimiento de los más desprotegidos.
El poeta es un creador incansable, un hombre comprometido políticamente y una voz profética, combativa e incómoda para el poder. El Gobierno del presidente Daniel Ortega ha perseguido al poeta durante años. “Mi poesía tiene un compromiso social y político, mejor dicho, revolucionario. He sido poeta, sacerdote y revolucionario. He utilizado la poesía para llevar mi mensaje social, revolucionario”, dijo el poeta en 2012, cuando fue galardonado con el Premio Iberoamericano de Poesía Reina Sofía.
http://internacional.elpais.com/internacional/2017/02/12/america/1486868430_778495.html

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