COLOMBIA: Defendamos la vida ¡no más atentados contra líderes y lideresas sociales!


COMUNICADOS

El Movimiento Social y Político Marcha Patriótica rechaza el vil atentado del que fue víctima el compañero Francisco Javier Gómez en su residencia, en la madrugada del día de hoy en el Municipio de Arauca y por el que se encuentra en grave estado de salud

El abogado y defensor de derechos humanos Francisco Javier Gómez es asesor de la fundación DOHC e integrante de la Marcha Patriótica en Arauca. El atentado contra nuestro compañero se suma a los 24 asesinatos contra líderes en lo que llevamos del 2017, como el sufrido por Faiver Cerón Gómez defensor del agua del Macizo colombiano, este domingo en Mercaderes, al sur del Cauca.

Para la Marcha Patriótica este hecho confirma una vez más la sistematicidad de los asesinatos y amenazas contra la vida de líderes y lideresas comprometidas con la paz territorial, que tanto niega el Ministro de Defensa. Para la Marcha hay un accionar organizado a nivel nacional, contra nuestra organización y particularmente en las zonas en las cuales las comunidades dan las luchas más fuertes por construir escenarios de paz y de reconciliación. Esta sistematicidad evidencia un modelo de persecución contra líderes y lideresas muy similar al adoptado por el paramilitarismo en los 90s y la primera década del siglo XXI que tantas vidas le ha costado a este país y que ya no pueden seguir negando las diferentes autoridades colombianas.

La Marcha Patriótica ha realizado una continua denuncia ante el gobierno nacional de estos hechos y presentado cinco propuestas, entre las que se cuentan la activación efectiva y no solo desde la retórica, de la Comisión Nacional de Garantías y la puesta en marcha, con el suficiente presupuesto y personal cualificado que garantice su contundencia, de la Unidad Especial de investigación para el desmantelamiento de las organizaciones y conductas criminales responsables de homicidios y masacres de la que habla el punto 3.4.4.

Hacemos un llamado a la comunidad nacional e internacional a manifestar un rechazo contundente contra la persecución a líderes y lideresas y a no permitir la normalización de la afrenta contra la vida de nuestros compañeros y compañeras, que nos hacen recordar terrible historia que representó para el país el genocidio de la Unión Patriótica.

La Marcha le exige al presidente Santos que cumpla su palabra en la defensa de la vida de los y las luchadoras sociales, como compromiso de paz y conmina al Fiscal General de la Nación a que se pronuncie por esta sistemática persecución contra nuestra organización y el avance de las investigaciones por los asesinatos que hasta ahora se encuentran en total impunidad, pues su silenció permanente frente a estos hechos lo hace cómplice y responsable por omisión de la continuación de los atentados.

Para la Marcha Patriótica ninguna reforma política es válida y ni siquiera discutible si el Estado colombiano no es capaz de garantizar el principio fundamental del ejercicio de la democracia que es el respeto por la vida de sus líderes y lideresas.

 

MOVIMIENTO SOCIALY POLÍTICO MARCHA PATRIOTICA

21 de febrero de 2017

http://marchapatriotica.org/index.php/somos-marcha-patriotica-2/230-comunicados/3876-defendamos-la-vida-no-mas-atentados-contra-lideres-y-lideresas-sociales

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LO QUE DICE EL CIENTÍFICO BRITÁNICO Stephen Hawking


Lavado para todos. El Jueves Santo de Francisco


El lavado de los pies pone ahora en un cono de sombras la Misa de la Última Cena. El Papa            ha admitido que las mujeres participen en el rito, con la condición que pertenezcan a la Iglesia.            Pero él va más allá y lava los pies también a los musulmanes.

 

 

Sandro Magister

 

 

ROMA, 22 de marzo de 2016 – Como reformador, el papa Francisco se distingue también en el campo litúrgico. Pasado mañana, el Jueves Santo, en las iglesias de todo el mundo serán visible para todos las innovaciones que él introdujo en el rito del lavado de los pies, al cual se admite también ahora a las mujeres.

 

Como teatro del rito celebrado por él, Francisco ha elegido esta vez un centro de prófugos, mientras que en los años pasados se había llegado en el 2013 a una cárcel de menores, en el 2014 a un hospital para discapacitados y el año pasado a una prisión grande. En consecuencia, siempre en lugares donde había una humanidad sufriente.

 

El de pasado mañana será entonces el primer Jueves Santo posterior a la reforma. Pero Jorge Mario Bergoglio la puso en práctica desde su primer año de pontificado, lavando ya entonces los pies también a las mujeres.

 

De hecho, el Papa fue incluso más allá de cuanto está permitido por su misma reforma, lavando los pies – como ha hecho más de una vez – también a personas que no pertenecen a la Iglesia.

 

Pero vayamos en orden. El criterio general en el que el papa Francisco se inspira para innovar en el campo litúrgico lo enunció en el 2013 en su entrevista programática en “La Civiltà Cattolica” y en otras doce revistas de la Compañía de Jesús:

 

“El Vaticano II fue una relectura del Evangelio a la luz de la cultura contemporánea… Los           frutos son enormes. Basta recordar la liturgia. El trabajo de la reforma litúrgica ha sido un     servicio al pueblo como relectura del Evangelio a partir de una situación histórica concreta”.

 

La concepción de la liturgia como acto pedagógico dictado por la actualidad es un empobrecimiento que comprensiblemente ha dejado desconcertados a los expertos en la materia. Entre ellos está el cardenal Robert Sarah, incluso promovido por Francisco en el 2014 a prefecto de la Congregación vaticana para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

 

El hecho es que, después del nombramiento, rápidamente el Papa le dijo al cardenal Sarah que tuviera en cuenta un cambio en el rito del lavado de los pies. Cambio que hizo explícito e impuso en una carta al mismo Sarah, el 20 de diciembre del 2014:

 

“Dispongo que se modifique la rúbrica según la cual las personas previamente elegidas para recibir el lavado de los pies deben ser hombres o jóvenes, de tal modo que desde ahora en     adelante los pastores de la Iglesia pueden elegir como participantes en el rito entre todos los         miembros del pueblo de Dios”.

 

Pero tuvo que pasar más de un año, hasta la Epifanía del 2016, para que Sarah emitiera el decreto respectivo. Evidentemente no convencido de la bondad de la reforma, el cardenal pidió y obtuvo que se publicara junto al decreto, firmado por él, también la carta con la que Francisco le había ordenado la innovación, para que se pusiera de manifiesto la paternidad del cambio.

 

En el decreto se dispone justamente que no accedan más al rito del lavado de los pies sólo los “hombres”, sino más genéricamente los “previamente elegidos entre el pueblo de Dios”. Es decir, en la práctica “hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, sanos y enfermos, clérigos, consagrados y laicos”.

 

El resultado es un cambio en la simbología del rito. Mientras que tradicionalmente el lavado de los pies reproducía el gesto hecho por Jesús con los apóstoles, razón por la cual era celebrado solamente con hombres y en número de doce, ahora ese lavado debería representar algo totalmente distinto: “la variedad y la unidad de cada parte del pueblo de Dios”.

 

Es curioso que una eliminación tan neta del gesto ejecutado por Jesús con los doce apóstoles haya sido querido precisamente por un Papa jesuita, es decir, seguidor de ese san Ignacio [de Loyola] que era muy sensible a la “composición precisa del lugar” – escena, palabras, personajes – de todos los gestos llevados a cabo por Jesús e incitaba a imaginarlos y revivirlos como habían acontecido realmente, aplicándoles los cinco sentidos en su totalidad.

 

No sólo eso. Con la modificación del rito se hizo presente también un elemento que se habría esperado que fuera muy querido por Francisco y por su predicación de la misericordia, es decir, el hecho que entre los doce apóstoles  a los que Jesús les lavó los pies estaba también Judas, a quien ofreció perdón y amistad hasta el final, también después que el diablo ya le había puesto en el corazón que lo traicionara.

 

Es cierto que la innovación querida por Francisco no es obligatoria para todos, sino solamente permitida a quien la quiere.

 

Consultado sobre el tema – después que en un comentario oficial del Decreto, el secretario de la Congregación para el Culto Divino, Arthur Roche, había llevado a pensar en una obligación – el cardenal Sarah ha confirmado que el Jueves Santo no “se debe” lavar los pies también a las mujeres, sino que simplemente “se puede”.

 

Pero los hechos se imponen con fuerza propia, tanto más cuando tienen al Papa como protagonista. La Misa “in Cena Domini” del Jueves Santo entra de hecho en un cono de sombras – y con ella el recuerdo de la institución de la Eucaristía y del Orden Sagrado –, mientras que lo que irrumpe en primer plano es el gesto del lavado de los pies, que entre otras cosas hasta 1955 se celebraba siempre fuera de la Misa.

 

Un gesto cuyo carácter “inclusivo” domina actualmente sobre cualquier otro. Porque si es verdad que la carta del Decreto de reforma admite en el lavado de los pies sólo a los pertenecientes al “pueblo de Dios”, es decir a la Iglesia Católica, el espíritu con el que Francisco lo pone en práctica no conoce límites.

 

El Jueves Santo del 2013, en la cárcel romana de menores de Casal del Marmo, el Papa lavó los pies también a cristianos ortodoxos y a musulmanes, entre éstos últimos a una joven de nacionalidad serbia.

 

El Jueves Santo del 2014, en el centro “Santa Maria della Provvidenza”, para discapacitados de todas las edades, propiedad de la Fundación don Gnocchi, Francisco le lavó los pies, además de a cuatro mujeres, a un libio de religión musulmana.

 

Mientras que el Jueves Santo del 2015, en la cárcel romana de Rebibbia, entre los seis hombres y las seis mujeres a los que el Papa les lavó los pies han sido noticia la showgirl congolesa Silvy Lubamba y sobre todo el transexual brasileño Isabel.

 

Tomado de http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1351258?sp=y

HISTORIA SOBRE EL NEO-LAVATORIO DE LOS PIES (NO TAN NUEVO)


Neo-Lavatorio

El rito del Lavatorio, es una de las ceremonias litúrgicas de la Semana Santa que tuvo entidad propia hasta que se incorporó a la Misa de los Santos Oficios del Jueves Santo, la Misa in Coena Dómini. Antes de la reforma de la Semana Santa llevada a cabo por Pio XII, el rito del Mandatum se celebraba a continuación del desnudamiento de los altares, en el presbiterio o en el coro, la sacristía u otro sitio digno y oportuno.

El rito tuvo una importantísima consideración, tanto que en la antigüedad y el medievo, algunos considerábanlo un sacramento, no un sacramental, como después quedó aclarado. Así, siendo un sacramental, se mantuvo durante siglos como un rito también practicado por los monjes y monjas en sus conventos. Y también por los laicos: Los monarcas católicos celebraban el Lavatorio en sus cortes, con un ceremonial que seguía, simplificado, el prescrito en el Misal. En España, cada Jueves Santo, el Rey lavaba los pies a doce pobres de Madrid y la Reina a doce mujeres, con toda la pomposa etiqueta de la Casa Real española; hay un artículo del viejo Espasa, titulado ‘Real Casa’, que detalla, entre otros, los ritos del lavatorio del Jueves Santo en el Palacio Real, ceremonias que se celebraron hasta el mismísimo 1931, en vísperas de la caída de la monarquía alfonsina. En la Villa y Corte eran ocasiones muy populares y celebradas por los madrileños, que se rifaban los canastos de viandas y dulces que regalaban en Palacio a los pobres escogidos para el lavatorio.

Cuento todo esto para hacer notar que la presencia de mujeres en el rito del mandatum no es una novedad, porque ya se celebraba, con mujeres y entre mujeres, en conventos y cortes reales. Lo novedoso es incorporarlas por decreto (y capricho?) a la liturgia solemne del Jueves Santo, donde nunca hubo mujeres porque el rito católico romano, conforme a la tradición original, no admite la actuación de las mujeres en esos ritos, propiamente litúrgicos.

Dada la impronta sacerdotal que marca muy especialmente las liturgias del Jueves Santo, la sustitución de los doce sacerdotes, como ha sido tradición en la liturgia papal, por seglares y ahora con la posibilidad de incluir algunas mujeres, desvirtúa la espiritualidad sacerdotal reconocible en tantos pormenores de los ritos de la Feria V in Coena Domini, lamentablemente.

No existiendo una razón ni litúrgica, ni pastoral, ni espiritual para esta innovación, la explicación no puede concluirse simplemente en la ocurrencia, el capricho o el mero prurito de la novedad por la novedad. Sin entrar en más disquisición podríamos resumir que parece ser la concesión – una más – a la ideología social de moda, una especie de tasa de corrección política con vistas a satisfacer la demanda de participación, esa cuota feminil que quizá demande un 50% del Lavatorio, como un derecho.

Para semejante lógica de la paridad universal no obsta que expliquemos la mímesis remota de la acción: Los doce varones del lavatorio representan y evocan a los Doce Apóstoles, varones escogidos por el Señor.

Un comentario más: El decreto del neo-lavatorio francisquista demuestra que la calamitosa reforma litúrgica vaticanosecundista continua activa, insaciable en su comisión de estragos.

Con la paradoja, también muy activa, de la merma de fe: A más increencia, más concesiones al mundo increyente.

+T.

EX ORBE

http://hispanismo.org/crisis-de-la-iglesia/22100-neo-lavatorio.html

Los ultraconservadores acusan al Papa de “confusión litúrgica” por lavar los pies a dos mujeres


Adolfo Ivorra, doctor en Teología por San Dámaso: “El relativismo se nos mete en casa”

  

José Manuel Bernal: “Francisco está abriendo nuevos horizontes”

 

Jesús Bastante, 01 de abril de 2013 a las 18:47

 

(Jesús Bastante).- La “oposición silenciosa” al Papa Francisco comienza, si bien lentamente, a alzar su voz. Mientras Bergoglio continúa llenando a diario la plaza de San Pedro -curiosamente sin la presencia, o al menos sin el protagonismo de antaño, de los movimientos conservadores- en sus apariciones públicas, algunos representantes de la más rotunda ortodoxia ya han empezado a mostrar su malestar ante algunas actitudes del obispo de Roma, que consideran puede suponer “un cambio de 180 grados”.

 

La renuncia a impartir la bendición “Urbi et Orbi” en distintos idiomas y, sobre todo, el rito del lavatorio de los pies del Jueves Santo (donde Francisco lavó los pies a dos mujeres, una de ellas musulmanas), han desatado las iras de los sectores más conservadores de la Iglesia católica.

 

“Houston, we have a problem”. Éste es el título del artículo publicado por el liturgista Adolfo Ivorra, profesor del Centro de Estudios Superiores Litúrgicos de León y fundador de la web LexOrandi, dedicada la interpretación de la liturgia católica, en su vertiente más ortodoxa. Ivorra, doctor en Teología Litúrgica por la Universidad de San Dámaso de Madrid -cuyos escrito fue reproducido por La Gaceta este domingo, con el título “El Papa y la confusión litúrgica”- afirma en el escrito que “desde que salió por el balcón de la plaza de San Pedro, son ya muchos los lectores de este blog -entre ellos reputados liturgistas- que preguntan o expresan su estupor ante un cambio de 180 grados en las formas, etc..”.

 

En opinión de Ivorra, “me da igual el color de sus zapatos, si usa tal o cual cruz o tal o cual anillo. Lo que me preocupa grandemente es que el primero en no obedecer las rúbricas sea el “patriarca” de nuestro rito, el romano”. El liturgista se muestra especialmente preocupado por el hecho de que Francisco lavara los pies a dos jóvenes.

 

“El problema es todavía mayor si comprendemos que hoy el papa no solo ha lavado los pies a dos mujeres, sino una de ellas no era católica, sino musulmana”. El propio Ivorra afirma haber sufrido este “problema” en sus propias carnes, pues “he vuelto de mis misas de Jueves Santo, una de ellas en la que he tenido que decir a una señora que el lavatorio de los pies es un rito para varones, que así lo ponen las rúbricas del misal”

 

“El relativismo se nos mete en casa”, advierte el sacerdote, quien pide al Papa Francisco que “siga fielmente las rúbricas de su propio rito, el romano, y dé ejemplo a los demás sacerdotes y obispos de fidelidad a las normas de la Iglesia. El papa no es un monarca absoluto al modo de los gobernantes seculares, sino que reconoce, como ya decía Benedicto XVI, que la liturgia es una realidad que le viene dada y que no reconstruye según sus gustos. El primado del obispo de Roma no es tarea fácil. Roguemos al Señor para que el mismo papa Francisco o alguno de sus colaboradores hagan ver a Su Santidad la importancia de estos sagrados ritos”.

 

Religión Digital intentó, sin éxito, recabar la opinión de Adolfo Ivorra sobre su propio artículo. El liturgista se limitó a señalar que se encontraba en una “importante reunión” y que sus opiniones se reflejaban en su blog y la web Lex Orandi, donde se publica dicho artículo. No obstante, en la misma, ayer quiso aclarar que no había dado su permiso para que el mismo fuera publicado, con otro título, en La Gaceta.

 

Las críticas llegaron por los mismos sectores en distintos países, hasta el punto que el portavoz vaticano, Federico Lombardi, tuvo que salir al paso de las acusaciones indicando, no sin cierta sorna, que “el rito era para una pequeña comunidad compuesta también de mujeres, una situación específica en la que excluir a las chicas habría sido inoportuno a la luz de la simple intención de comunicar un mensaje de amor a todos en un grupo que ciertamente no incluía refinados expertos en normas litúrgicas”.

 

Sea como fuere, lo cierto es que las palabras de Ivorra -acogidas con alborozo en ciertos sectores- denotan una preocupación ante lo que ya son más que “gestos” del Papa Francisco. “Cuando en la mesilla de noche se tiene de libro último de consulta el Código de Derecho Canónico y las normas litúrgicas y no el Evangelio, ocurre esto”, opina el sacerdote Carlos Ros Caballar, quien recuerda a Ivorra que “a Jesús lo acusaban los fariseos de que no respetaba las normas prescritas por la ley de Moisés y las tradiciones judías. No guardaba el sábado, ni él ni sus discípulos. Es decir, que se saltaba las normas. Y llamaba a los fariseos sepulcros blanqueados y cosas así, mientras ellos le achacaban que comía con pecadores y daba cobijo a prostitutas”.

 

Por su parte, el liturgista José Manuel Bernal sostiene que las celebraciones de Francisco “tienen un color nuevo, rejuvenecido, más cálido, más entrañable”. En su opinión, el Papa “huye de los comportamientos estereotipados y convencionales. Por supuesto, no es esclavo de las rúbricas. Él se siente por encima de las rúbricas”.

 

“Algunos piden que el papa sea ejemplar, modélico. Y lo está siendo -sostiene Bernal-. Está marcando una nueva línea, unas nuevas actitudes en las celebraciones litúrgicas. Los liturgos no deben ser esclavos de las rúbricas; más bien deben aplicarlas con inteligencia y con buen criterio. Ésa es la línea del Vaticano II, y así se refleja en el nuevo misal”.

 

“Reprueban algunos al papa que haya lavado los pies, el día de jueves santo, a dos mujeres. Peor todavía: una de las dos mujeres era musulmana. Lo que a ellos les parece un escándalo yo lo considero un gran paso, una gran decisión, un acto emblemático del papa, que ha de marcar horizontes nuevos. Primero, por haber incorporado a las mujeres a este acto tan sencillo y ejemplar realizado por Jesús en la cena. Porque no fue sólo un acto de humildad (que lo fue); hay que verlo como un gesto sacramental, equivalente a la eucaristía, expresión de amor, de entrega y de servicio. Esa es la línea sugerida por el evangelista Juan y así es interpretado este gesto por los especialistas”, añade Bernal, quien insiste en que el hecho de que una de las chicas fuera musulmana está cargado de “un impresionante espíritu misionero y transmite una gran inquietud ecuménica. Una vez más los gestos se apoderan de las palabras. Una vez más, también, la dictadura de las rúbricas sucumbe ante la fuerza impetuosa del evangelio. Lo repito: el papa Francisco está abriendo nuevos horizontes para la liturgia”.

 

Alguno de los críticos del comportamiento litúrgico del papa están hablando de “caos litúrgico” y de “problema teológico”. “Yo no veo ni una cosa ni otra. El “caos” lo perciben solo quienes están acostumbrados a valorar las celebraciones litúrgicas en la medida en que estas reproducen con exactitud milimétrica las normas establecidas en las rubricas”, concluye Bernal, quien destaca que “la eucaristía no es solo expresión de fraternidad; también es fuente, impulso, punto de partida. La eucaristía crea comunión, fraternidad. La eucaristía celebra la gran utopía del reino, la gran reunión de los dispersos, el gran banquete escatológico de la abundancia. Esa es la meta; hacia ella caminamos; por ella luchamos”.

 

Hablando de liturgia, uno de las cuestiones que más preocupan es precisamente el estado en que quedarán las liturgias de uno de los grupos antaño más presentes en todos los actos públicos de los Papas, y ahora agazapados entre la multitud: los kikos. Que, curiosamente, el Jueves Santo hacen el lavatorio de los pies, pero no la Eucaristía. ¿Serán los liturgistas ortodoxos tan vehementes con los neocatecumenales como lo son con el nuevo Papa?

 

Aunque, por otro lado, la cuestión litúrgica no deja de ser una excusa, así como la sempiterna cuestión que tanto parece preocupar en los últimos días a los sectores más ultramontanos: “el Papa no ha cambiado nada importante, no ha reformado nada. Es ortodoxo en todo”. Raro sería que el sucesor de Pedro fuera un hereje… aunque no han faltado comentaristas, en distintos medios, que echando mano de la “sana doctrina” han acusado a Bergoglio de poco menos que querer romper la Iglesia. No lo va a tener fácil Francisco, que incluso ha sido acusado de “caer bien” a la prensa “anticatólica”.

 

 

 

Tomado de http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2013/04/01/sectores-ultraconservadores-acusan-a-francisco-de-confusion-liturgica-por-lavar-los-pies-a-dos-mujeres-una-de-ellas-musulmana-religion-iglesia-vaticano.shtml

DOCUMENTO: ACERCA DEL LAVATORIO DE LOS PIES.


CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO
Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS

COMENTARIO AL DECRETO IN MISSA IN CENA DOMINI

OS HE DADO EJEMPLO

 

Con el decreto In Missa in cena Domini, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, por disposición del Papa, ha retocado la rúbrica del Missale Romanum respecto al lavatorio de los pies (p. 300 n.11), ligada, de modo diverso y desde hace siglos al Jueves Santo y que, desde la reforma litúrgica de la Semana Santa de 1955, puede realizarse también en la Misa vespertina que inaugura el Triduo Pascual.

A la luz del evangelio de Juan, el rito adquiere tradicionalmente un doble valor: imitativo del que Jesús hizo en el Cenáculo lavando los pies a los apóstoles y expresivo del don de sí mismo, significado por este gesto de siervo. No sorprende que fuera llamado Mandatum, por el íncipit de la primera antífona que lo acompañaba: «Mandatum novum do vobis, ut diligatis invicem, sicut dilexi vos, dicit Dominus» (Jn 13,14). En efecto, el mandamiento del amor fraterno compromete a todos los discípulos de Jesús, sin distinción o excepción alguna.

Un antiguo ordo del s. VII decía ya: «Pontifex suis cubicularibus pedes lavat et unusquisque clericorum in domo sua». Aplicado de modo diverso en las diferentes diócesis y abadías, aparece también en el Pontifical Romano del s. XII después de las Vísperas del Jueves santo, y en las costumbres de la Curia Romana del s. XIII («facit mandatum duodecim subdiáconos»). El Mandatum se describe así en el Missale Romanum de san Pío V (1570): «Post denudationem altarium, hora competenti, facto signo cum tabula, conveniunt clerici ad faciendum mandatum. Maior abluit pedes minoribus: tergit et osculatur». Se desarrolla mientras se canta las antífonas, la última de las cuales es Ubi caritas, se concluye con el Pater noster y con una oración que vincula el mandamiento del servicio con la purificación de los pecados: «Adesto, Domine, quaesumus, officio servitutis nostrae: et quia tu discipulis tuis pedes lavare dignatus es, ne despicias opera manuum tuarum, quae nobis retinenda mandasti: ut sicut hic nobis, et a nobis exteriora abluuntur inquinamenta; sic a te ómnium nostrum interiora laventur peccata. Quod ipse praestare digneris, qui vivis et regnas, Deus, per omnia saecula saeculorum». La acción es reservada al clero («conveniunt clerici»), a la luz del evangelio escuchado en la Misa matutina; al faltar la indicación de los «doce» podría hacer pensar que lo importante no es solo hacer mímesis de lo que hizo Jesús en el Cenáculo, sino poner en práctica el valor ejemplar, siempre actual para sus discípulos.

La descripción «De Mandato seu lotione pedum» en el Caeremoniale Episcoporum de 1600 es más detallada. Se menciona la práctica (después de las Vísperas o en la comida, en la iglesia o en la sala capitular o en un lugar idóneo) del Obispo de lavar, secar y besar los pies a «trece» pobres, después de haberlos vestido y dado de comer, añadiendo al final una limosna, o también a trece canónigos, según las costumbres locales y el deseo del Obispo, que puede preferir los pobres incluso donde es costumbre que sean los canónigos: «videtur enim eo pacto maiorem humilitatem, et charitatem prae se ferre, quam lavare pedes Canonicis». Así pues, reservada al clero, sin excluir los usos locales que contemplan pobres o niños (por ejemplo, el Missale Parisiense), el lavatorio de los pies es un gesto significativo, pero no para la totalidad del pueblo de Dios. El Caeremoniale Episcoporum lo prescribía expresamente para las catedrales y las colegiatas.

Con la reforma de Pío XII, que ha devuelto la Missa in cena Domini a la tarde, el lavatorio de los pies, por motivos pastorales, puede realizarse en la misma Misa, después de la homilía, para «duodecim viros selectos», dispuestos «in medio presbyterii vel in ipsa aula ecclesiae», a los que el celebrante lava y seca los pies (no se menciona el beso). Se ha superado ya el sentido demasiado clerical y reservado, se desarrolla en asamblea pública y las indicaciones de «doce hombres» manifiesta explícitamente que se trata de un signo imitativo, casi una sagrada representación, que ayuda a comprender lo que Jesús ha realizado el primer Jueves santo.

El Missale Romanum de 1970 retomó el rito recién reformado, simplificando algunos elementos: se omite el número «doce», se dice que se realice «in loco apto», omite una antífona y se aligeran otras, se vincula el Ubi caritas a la procesión de los dones, se excluye la parte conclusiva (Pater noster, versículos y oraciones), herencia de un acto privado, fuera de la Misa. Sin embargo, permanecía reservado solo a «viri» por el valor mimético.

El cambio actual prevé que sean designadas personas elegidas entre todos los miembros del pueblo de Dios. El valor se relaciona ahora no tanto con la imitación exterior de lo que Jesús ha hecho, sino con el significado de lo que ha realizado, que tiene una relevancia universal, es decir, darse «hasta el extremo» para la salvación del género humano, su caridad que abraza a todos y hermana a todos practicando su ejemplo. El exemplum que nos ha dado para que también nosotros hagamos como él (cf. Jn 13,14-15), quiere hacer comprender, más allá de lavar físicamente los pies a otro, todo lo que expresa este gesto como servicio de amor tangible por el prójimo. Todas las antífonas propuestas en el Missale durante el lavatorio de los pies recuerdan e ilustran este significado del gesto, tanto para quien lo hace como para quien lo recibe, para quien lo sigue con la mirada y lo interioriza mediante el canto.

El lavatorio de los pies no es obligatorio en la Missa in cena Domini. Son los pastores quienes tienen que valorar la conveniencia, según las circunstancias y razones pastorales, de modo que no se convierta en algo automático o artificial, privado de significado y reducido a un elemento escénico. Tampoco debe convertirse en algo tan importante que atraiga toda la atención de la Misa en la cena del Señor, celebrada en el «día santo en que nuestro Señor Jesucristo fue entregado por nosotros» (Communicantes propio del Canon Romano); en las indicaciones para la homilía, se recuerda la peculiaridad de esta Misa, conmemorativa de la institución de la Eucaristía, del orden sacerdotal y del mandamiento nuevo del amor fraterno, suprema ley para todos y hacia todos en la Iglesia.

Compete a los pastores elegir un pequeño grupo de personas representativas de todo el pueblo de Dios –laicos, ministros ordenados, casados, célibes, religiosos, sanos y enfermos, niños, jóvenes y ancianos– y no solo de una categoría o condición. Compete a quien ha sido elegido ofrecer su disponibilidad con sencillez. Compete a quien debe cuidar de la celebraciones litúrgicas preparar y disponer cada cosa para ayudar a todos y a cada uno a participar fructuosamente de este momento: la anámnesis del mandamiento nuevo escuchado en el evangelio es la vida de todo discípulo del Señor.

+Arthur Roche
Arzobispo Secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos

 

http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/ccdds/documents/rc_con_ccdds_doc_20160106_commento-decreto-lavanda-piedi_sp.html

La polémica que desató una declaración del Papa Francisco


El líder de la iglesia católica dijo que muchos de sus fieles llevan una doble vida de hipocresía.

23-02-2017, 4:58:03 PM
El Papa Francisco volvió a criticar el jueves a algunos de los miembros de su propia Iglesia, insinuando que es mejor ser ateo que uno de “muchos” católicos que, dijo, llevan una doble vida de hipocresía.

En comentarios improvisados en la misa privada matutina en su residencia, el pontífice dijo: “Lo escandaloso es decir una cosa y hacer otra, es la doble vida”.

“Hay algunos que dicen ‘Yo soy muy católico, siempre voy a misa, pertenezco a esta asociación y la otra”, dijo el líder de la Iglesia Católica con 1,200 millones de fieles, según una transcripción de la radio del Vaticano.

Te invitamos a recordar: Cuál fue el balance de la visita del papa Francisco a México.

Pero afirmó que muchas de esas personas también deberían decir “‘mi vida no es cristiana, no le pago a mis empleados salarios justos, exploto a la gente, hago negocios sucios, lavo dinero‘. Eso es una doble vida”.

“Hay muchos católicos que son así y son un escándalo. Cuántas veces hemos escuchado decir a la gente ‘para ser católico como él, mejor ser ateo’”, añadió.

Estas declaraciones provocaron una fuerte polémica, luego de que la agencia de noticias de El Vaticano, ACI Prensa desmintiera lo dado a conocer por agencias internacionales.

“Medios internacionales publicaron que “El Papa Francisco sugiere que es mejor ser ateo que católico hipócrita”, titular que sacó de contexto el ejemplo que usó el Santo Padre para denunciar el escándalo que genera en los no creyentes la falta de testimonio cristiano”, destacó el portal.

Desde su elección en 2013, Francisco con frecuencia ha dicho a los católicos, tanto a los sacerdotes como a los laicos, que practiquen lo que su religión predica.

En sus sermones con frecuencia improvisados, el Papa ha condenado el abuso sexual de niños por parte de sacerdotes comparándolo con una “misa satánica”, dijo que los católicos en la mafia se excomulgaban y sugirió a sus propios cardenales no actuar como su fueran “príncipes”.

Menos de dos meses después de su elección, dijo que los cristianos deberían ver a los ateos como buenas personas si hacen el bien.

 

http://www.altonivel.com.mx/mejor-ateo-catolico-hipocrita-papa-francisco/

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