ARCWP. SILVIA BRANDON PÉREZ: HISTORIAS QUE NO SE PUEDEN BORRAR


https://www.youtube.com/watch?v=SrU3zKL4xzY

 

Uno de los fundadores de la teología de la liberación, peruano, y la opción preferencial por los pobres. No sé si se habrán dado cuenta de que hoy me he levantado sin inglés… no hablo inglés, luego se me tendrá que pasar porque estoy participando en un teatro del pueblo de la Primera Iglesia Presbiteriana Hispana con el Rvdo. Pedro Morataya.

Como he dicho en algún otro momento, mi trayectorio como activista y como revolucionaria viene de un cursillo en la República Dominicana basado en la teología de la liberación. Sigo a un gran fanático judío nacido en Palestina y crucificado precisamente por su trabajo revolucionario y subversivo contra el imperio de su época… y nada me moverá de esa postura porque mi fortaleza viene de esa fe. Esa fe me salvó del suicidio a pesar de abuso sexual como niña, de la tortura batistiana que vi a mis 9 años cuando vence la revolución cubana, y del racismo empecinado en la Cuba pre-revolucionaria, que le prohibía a la mitad o más de la mitad de la población negra vivir como iguales… Eramos una pequeña Suráfrica dentro de la América Latina… Si tu piel era negra, no te admitían a los restoranes o los hoteles, a los espectáculos o a puestos de importancia, a menos que llevaras uniforme de sirviente…

 

En la República Dominicana llego a mis 15, y estoy allá cuando los EE.UU. invaden y desencadenan una guerra civil espantosa. El primer presidente elegido democráticamente, el Dr. Juan Bosch, ha sido derrocado por los militares y torturadores corruptos y en la paga de los EE.UU. En las calles deambulan niños con vientres inflados por las lombrices… Todos los días en la casa alquilada en la Cayetano Rodríguez nos tocan a la puerta, y siempre ofrecen lo mismo: Por favor, con gusto le hago cualquier cosa, doñita, lo que quiero solamente es algo de comer. Cuando mi madre anda fuera yo les abro la puerta por atrás, de la cocina, y les servimos. La muchacha que trabaja en la casa tiene mi misma edad, y la ayudo con las tareas de la casa… Empiezan las discusiones diarias con mi padrastro, que le echa siempre la culpa a los pobres de ser pobres porque no quieren trabajar… Lo que yo veo es algo diferente… lo que veo son ejércitos de pobres caminando, con vestimenta raída o sin ella, a menudo descalzos, y lo que me “parte” el alma en ese entonces, y que me la sigue partiendo hoy por hoy, es la mirada en los ojitos de aquellos niñitos hambrientos… Y el latifundio en aquellos entonces es espeluznante… Cinco o seis familias son las dueñas de toda la tierra, e impiden la agricultura, mantienen los terrenos baldíos…

 

El cursillo me hace temblar, y termino de rodillas, jurándome que haré algo para ayudar a tanta gente desamparada. Un buen número de las niñas que hicimos el cursillo formamos un grupito para hacer algo… damos clases para enseñarles a leer a las muchachas que trabajan en las casas, puertas adentro, casi esclavas, porque les pagaban el equivalente a 5 dólares al mes, y trabajaban prácticamente sin descanso… Decidimos alfabetizar con la esperanza de que eso las ayude a buscar trabajo, es decir trabajo en vez de esclavitud. Muchas de ellas han sido recogidas de padres campesinos desde sus 12 años, y cuando crecen los “amos” las violan y cuando salen preñadas las echan fuera, con sus barrigas…

 

Pero viene un contragolpe y viene la invasión norteamericana. Mi padrasto que siempre ha sido derechista nos hace llevar a uno de los hoteles para pedir asilo… En el hotel hay tiroteos y veo a un infante de marina aconsejar a un golpista… detienen a un hombre que había sido piloto de la fuerza aérea entre los dos, y no les importa que su esposa, en un estado avanzado de embarazo, esté a su lado ni que una muchacha los esté mirando… El soldado norteamericano claramente está dándole instrucciones al golpista, que empieza a darle al piloto con la culata de su arma, y la sangre del hombre empieza a manchar la bata blanca de su esposa, y ella grita y yo grito y le siguen golpeando hasta que la esposa se desmaya…

 

Y no sigo. Hoy hablé con mi amiga María, de casi 84 años, que ha estado muy enferma; fue desahuciada por sus hijastros después de casi 30 años de matrimonio, y yo la acompañé a Nuevo México… está, como diría Manon Lescaut, sola, perduta, abbandonata. Llevo tres días llamándola y no me contestaba, y aunque rezo todas las noches por ella, hoy me contesta a las 7 de la mañana, y me pongo a llorar… Así que estoy contenta… y en español.

 

Área de archivos adjuntos

Vista previa del video de YouTube Documental Padre Gustavo Gutiérrez y la Teología de la Liberación (Parte 1)

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