“De la Iglesia oficial y de su jerarquía, esperamos muy poco”


Mujeres en huelga de hambre en Sol

Un sacerdote, con las mujeres en huelga de hambre contra la violencia machista

Por un “Pacto de Estado contra la violencia de género en 2017”

Antonio Aradillas, 26 de febrero de 2017 a las 10:23

Hasta llegaron a soñar en la posibilidad de una foto en plena Puerta del Sol, en la que apareciera algún obispo dispuesto a estampar su firma de adhesión en los álbumes de la improvisada e incómoda caseta

Mujeres en huelga de hambre/>

Mujeres en huelga de hambre

(Antonio Aradillas).- Me presenté como periodista, escritor y sacerdote y, para sorpresa mía, lo que más les llamó la atención y lo que constituyó el tema-eje de la conversación que mantuve con las representantes del grupo de ocho mujeres en huelga de hambre en la Puerta del Sol de Madrid, en gesto inequívoco contra la violencia machista, fue precisamente la relación con la Iglesia

Aún más, de entre los libros de los que soy autor dedicados al tema -LOS OTROS MALOS TRATOS (Una mujer se confiesa),¡MALTRATADAS¡ (Confidencias de una mujer “bien casada”), MUJER CRECIENTE ¿PAREJA MENGUANTE? y LA MUJER Y LA IGLESIA: REBELIÖN PERMANENTE-, fue este por el que se interesaron en mayor proporción y medida.

¿Echaron de menos algunas palabras de la jerarquía eclesiástica española en apoyo, ayuda y reconocimiento a favor de las reivindicaciones que os han traído a este lugar, y justifican declararos en huelga de hambre y sufrir los rigores del frio y las incomprensiones e incomodidades que en todos los sentidos habreis de afrontar?

Por aquí pasó, a título personal, el cura Enrique de Castro y comentamos con él su último libro. Ahora viene usted, por supuesto, que también a título personal, a quien le rogamos que nos permita que le tratemos de “padre”…De la Iglesia oficial y de su jerarquía, esperamos muy poco. Es decir, nada, o casi nada. Nos conformaríamos con que algunos obispos dejaran de predicar y de escribir “Cartas Pastorales”, en las que no solamente nos escatiman protección, comprensión y ayudas, sino que además subrayan la idea insensata de que de la llamada “violencia de género”, nosotras, las mujeres, somos las auténticas, y casi únicas, responsables. El espectáculo que de vez en cuando nos brinda el señor arzobispo de Granada no es digno de la Iglesia ¿No habrá alguien que con autoridad lo mande callar?

En general, – me siguen diciendo-, las respuestas que estamos recibiendo, no es generosa. Todo lo contrario. Las instituciones “pasan” de nosotras, de nuestro testimonio y de nuestras reivindicaciones. Para el ayuntamiento de Madrid somos un estorbo. Los políticos, y menos los diputados, salvo excepciones muy raras, brillaron, hasta ahora, por su ausencia. No contamos aquí con asistencia médica. Una de nuestras compañeras, a consecuencia de la huelga de hambre que mantenemos, se nos puso enferma y la policía municipal, “cumpliendo órdenes superiores”, no permitió que interviniera el SAMUR. Conseguimos, por fin, trasladarla a un hospital y apenas sin prestarle atención, tuvo que volverse en el “metro”.

 

 

La conversación es repetidamente interrumpida por miembros de la Policía Municipal, alegando las mujeres que su estancia en la Puerta del Sol será indefinida, mientras que los representantes de la autoridad aceptan con dificultad que el Ayuntamiento de Madrid a lo más que accedió fue a concederles permiso para quince días, prorrogables a un mes.

“Nosotras entendemos que por tantas y tan graves violencias, y aún muertes, que hemos padecido personalmente, o nuestros familiares y amigos, a consecuencia de los malos tratos machistas, estamos obligadas a hacer algo contundente en un sitio visible como es la Puerta del Sol, lo que en parte explica el eco nacional e internacional que nuestro gesto ya está alcanzando…La sumisión que por encima de todo se nos exige por nuestra condición de mujeres, en conformidad con la educación recibida por parte de la Iglesia y de la sociedad en general, no estamos dispuestas a que se perpetúe un solo día más”.

De entre los 25 puntos -“peticiones de Ve-la-luz”-, en la primera de las peticiones “que solicitan a los diferentes partidos políticos”, se proclama “impulsar una Ley Integral contra la violencia machista, en la que se contemple la figura del “feminicidio” En otro punto se exige “ser reconocidas las afectadas por la violencia de género como víctimas, a las que se les debe proporcionar las mismas ayudas que hoy establecidas a las víctimas del “terrorismo”. En otro, se solicita la pérdida del derecho a visitas y de la patria potestad a los condenados por maltrato. En el punto 25 se dictamina la explícita inclusión en el texto del “Pacto de Estado contra la violencia de género 2017”

Sí, la violencia machista debe convertirse en “Cuestión de Estado”. Hablamos de vidas”. Pero también, y aún más, es “Cuestión de Iglesia” católica, apostólica y romana, de las otras Iglesias y de cualquier religión, Aceptando, consintiendo, “pasando” o ignorando la existencia de los datos relativos a la violencia machista jamás será posible ser, y ejercer, de papas, de cardenales, arzobispos, obispos, sacerdotes, imanes y de laicos o fieles ..

El hecho de que en los dos meses del presente año se hayan registrado ya en España 15 mujeres muertas a consecuencia de la violencia machista, clama al cielo. El hecho de que la Iglesia discrimine a la mujer, por mujer, en su legislación, y en su misma Constitución -Código de Derecho Canónico-, es un pecado de imposible condonación y perdonanza, de no constatarse el debido arrepentimiento, dolor de corazón y propósito de enmienda.

No obstante, muchos y muchas de las personas que se hicieron presentes en nuestra conversación, con reseña para RD, hasta llegaron a soñar en la posibilidad de una foto en plena Puerta del Sol, en la que apareciera algún obispo dispuesto a estampar su firma de adhesión en los álbumes de la improvisada e incómoda caseta, en la que ocho mujeres reivindican para sí y para las demás, derechos humanos y divinos tan esenciales.. . , muertas estando a veces presentes sus propios hijos, o también produciéndoles a ellos la muerte…

¿Cuál hubiera sido la reacción de la sociedad, comenzando por la Iglesia, si tantas muertes se correspondieran, por ejemplo, con colectivos como los políticos, los clérigos, los jueces, los funcionario, los asalariados de la limpieza, los artistas, los abogados, los periodistas o los profesores de Universidad?

 

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2017/02/26/contra-la-violencia-machista-religion-iglesia-aradillas-sol-puerta-hambre-huelga-genero-obispos.shtml

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