COLOMBIA: Iglesia Católica respalda a sacerdote que tiene un hijo en el Atlántico


Se trata de Mario de Jesús Solano Cabarcas que pasó de ser consejero espiritual a sostener relaciones con una mujer que él mismo casó con un amigo abogado. La unión fracasó posteriormente.

Por: Redacción ELTIEMPO
11 de abril de 2007, 05:00 am

Solano cuenta con la confianza de la Arquidiócesis de Barranquilla y sigue de párroco de la iglesia Jesús de Nazareth en el municipio de Soledad (Atlántico).

La situación había sido mantenida en reserva por el padre Solano, que en principio negó la paternidad del bebé. 

Por ello fue investigado disciplinariamente por el Tribunal Eclesiástico del Atlántico que le impuso cargos relacionados con la violación al voto de castidad, aunque al final del proceso fue absuelto y regresó a la misión pastoral.

“El padre se negó reiteradas veces a reconocer que tenía un hijo con la joven Lorena Escorcia, pero el ex esposo de ella, que es abogado, lo encaró y lo obligó a afrontar su responsabilidad económica, pero ante las fallas en las consignaciones mensuales, decidió a denunciarlo ante la Curia del Atlántico”, contó una allegada a Lorena que conoce detalles del caso.

“El padre Solano fue investigado por varios años, pero el Tribunal Eclesiástico halló que él sólo incurrió en una de las causales de suspensión definitiva, que tiene que ver con la violación del voto de castidad. Esa causal se investigó y se concluyó que sí violó el voto de castidad, pero en un acto de locura transitoria, ante lo cual se determinó creer en su juramento de lealtad a su fuero y se cerró el caso”, explicó, por su parte, monseñor Luis Antonio Nova Rocha, obispo auxiliar del Atlántico.

Además, según el jerarca, la Arquidiócesis investigó y confirmó que el padre Solano no ha tenido mas contacto íntimo con la joven Lorena y que las únicas relaciones que ha sostenido con ella están vinculadas a su responsabilidad como padre del bebé, que hoy tiene 7 años.

El derecho canónico sanciona con severidad a los llamados “clérigos concubinales” o a los que se les comprueba, que violan sus votos de castidad de manera reiterativa.

Detalles reveladores

El padre Mario Solano conoció a la joven Lorena Escorcia en junio del año 98, cuando oficiaba como sacerdote auxiliar de una parroquia del norte de Barranquilla.

La joven, solía asistir a las eucaristías con su novio, un estudiante de Derecho. Allí la pareja expresó al sacerdote su intención sana de casarse. “El padre los orientó primero en los procesos prematrimoniales y luego los casó formalmente, en la misma parroquia”, dijo la fuente.

El joven matrimonio afrontó casi inmediatamente los primeros problemas íntimos. “Lorena y su esposo visitaron por varios meses al padre Solano (Mario), pero la orientación espiritual que recibieron no fue suficiente y la pareja se separó definitivamente”, recordó la amiga de Lorena.

Entonces Lorena encontró, en el padre Mario, el consuelo espiritual por la pena que atravesaba.

“Parece ser que fue aquí en donde se dieron las raíces sentimentales que los unió. Ella jura que se veía con el sacerdote solo para comentar sus penas y que, los encuentros sexuales fueron muy pocos. Así quedó embarazada”, señaló la informante.

Primero negando, peor después afirmando

Entonces el padre Mario Solano comenzó a negar que sus actos hubiesen llegado tan lejos.

“Primero dijo que no, que él no podía ser el papá del bebé que venía en camino. Después comenzó a esconderse hasta que el ex esposo de Lorena se enteró que ella estaba embarazada. El bebé, un varoncito, nació el 17 de junio de 1999 en la clínica Santa Mónica, del norte de Barranquilla. Lorena le confesó los detalles a su ex marido y él, que ya era abogado, enfrentó al cura y lo obligó a asumir su responsabilidad, pero el sacerdote no pagaba puntualmente las cuotas que habían acordado”, relató la mujer.

Dice la amiga de Lorena que la situación llegó al extremo que el abogado puso el caso en conocimiento de la Comisaría de Familia más cercana de la casa de su ex esposa, pero el padre  Solano no se presentó a las citaciones que le hicieron. Entonces llevó la denuncia a la Curia Arquidiocesana.

“Fue aquí donde el padre Mario comenzó a cumplir con sus cuotas mensuales, pero la investigación de la que hoy salió bien librado ya estaba iniciada. El bebé fue registrado y bautizado por gestiones de su padre, el sacerdote Mario Solano Cabarcas”, concluyó la amiga de Lorena.

WILLIAM AHUMADA MAURY
Especial para EL TIEMPO
BARRANQUILLA

http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-3511046

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