Ludmila, la única cura con faldas



Dijo misa hace 31 años. Ha ejercido el sacerdocio en la clandestinidad, en Checoslovaquia, con el secretismo de un espía. Desde Roma le han prohibido ejercer sus funciones. Editorial Claret acaba de publicar «Desde lo hondo. La historia de Ludmila Javorova», de Miriam Therese Winter

JOSÉ MANUEL VIDAL

Luzmila Javorova, 69 años.

Salió de casa con el vestido largo de color negro de los domingos. Eran las doce de la noche del 28 de diciembre de 1970. Miró a izquierda y derecha para cerciorarse de que nadie la estaba espiando y, casi corriendo, recorrió la corta distancia que la separaba del piso del obispo. En el despacho de Félix María Davidek, arzobispo de Brno, todo estaba preparado. Ludmila Javorova llamó al timbre dos veces largas y una corta, la señal convenida. Estaba radiante de felicidad. Por fin, a sus 38 años, iba a ver cumplido el sueño de su vida. Antes de iniciar el viejo ritual, monseñor Davidek volvió a preguntarle: «¿Quieres recibirlo?», dijo él.«Sí, quiero», respondió ella.

Entonces, el arzobispo católico Davidek inició el ritual del sacramento del orden sacerdotal, le impuso sus manos, como signo externo del mismo, en la ciudad morava de Brno, ante la presencia, como testigo, de un hermano del arzobispo. A continuación, ella celebró su primera misa, realizó su primera consagración del pan y del vino y dio su primera bendición a las dos personas presentes. «De vuelta a casa, lloraba a borbotones por todos los años en los que había contenido mis lágrimas», recuerda.

Desde entonces, se convirtió en la primera «sacerdotisa» católica del mundo en los últimos 20 siglos (muchos teólogos suelen asegurar que, hasta el siglo I, la Iglesia católica contó con mujeres sacerdotisas y diaconisas).

Como tal, Ludmila celebraba misa todos los días, sola, en su casa de Brno, sin que ni siquiera sus padres lo supiesen. Eran los años de plomo de la dictadura comunista en Checoslovaquia y en todo el Este de Europa. La Iglesia católica estaba perseguida, controlada por el Estado. Le llamaban la «Iglesia del silencio» y la «Iglesia mártir». El actual arzobispo de Praga, monseñor Vlk, trabajó más de 20 años como un simple limpiacristales…

Para despistar a la policía comunista, el arzobispo Davidek ordenó en secreto a 17 obispos, algunos de ellos casados y con familia, y a 68 sacerdotes varones, muchos de ellos casados. Ella guardó el secreto, pero muchos de los católicos clandestinos eslovacos de entonces conocían su condición sacerdotal y la aceptaban como tal. Más aún, llegó a ser «vicaria general», es decir, la número dos de la archidiócesis de Brno. Tras la caída del Muro de Berlín, salió a la luz la existencia de la Iglesia clandestina checoslovaca.Y con ella, la existencia de una mujer sacerdote.

Ludmila esperó hasta 1989, año de la «revolución de terciopelo», para pedir el reconocimiento eclesial y la ayuda del Papa. «Primero intenté fijar una entrevista con el Papa por medio del cardenal Wyszynski de Polonia, pero sin conseguirlo. Después le pedí ayuda directamente para que me aceptase como soy. Le escribí una carta», que decía simplemente: «Santo Padre, he recibido la ordenación sacerdotal en estas circunstancias, y ahora se lo comunico».

Pero pasaron diez años y el Vaticano dio la callada por respuesta.Sólo entonces, en 1995, Ludmila reconoció públicamente su condición.Y, sólo entonces, la jerarquía romana reaccionó.

Cuando en Roma se enteraron de la existencia de, al menos, una mujer sacerdote, de obispos casados y de curas con hijos y nietos, cundió el pánico en la Curia. El Papa encargó al cardenal Ratzinger poner orden. Roma negó la validez de la ordenación sacerdotal de Ludmila Javorova y de los cuatro obispos casados.

Ella acató la decisión del Vaticano, pero sigue proclamando que, aún sin ejercer, es cura. Asegura, por ejemplo, que en la Checoslovaquia de entonces había dos tipos de clero. El de «primera línea», absolutamente fiel al Estado y controlado por el aparato comunista (tras la caída del comunismo, sus miembros siguieron ejerciendo su ministerio sin problema alguno por parte de Roma). El otro clero, el llamado de «segunda línea», optó por actuar clandestinamente para mantener la integridad de la fe católica. Su ministerio había sido invisible y su ordenación secreta a instancias del propio Vaticano, que les había prohibido cooperar con los comunistas.

Sin embargo, la respuesta de Roma, tras la caída del Muro de Berlín, fue «reconocer el sacerdocio a los colaboracionistas y negárselo a los clandestinos», dice, dolida: «De repente, a los ojos de Roma, lo que había sido considerado legítimo e incluso heroico bajo las fuerzas del comunismo se percibía como un sacerdocio paralelo y un problema a resolver».

Pero, por mucho que Roma trate de ocultarlo, Fridolin es un obispo casado y Ludmila Javorova una mujer sacerdote. El símbolo vivo de que en la Iglesia católica existe ya lo que la jerarquía se empecina en negar: curas con faldas.


CATOLICISMO
Roma no ordena a mujeres. La jerarquía católica lo ha tenido siempre claro: Dios es un señor. Y, si es posible, con bigote y luenga barba, para dejar bien clara su omnipotente virilidad. Y eso que si las mujeres desapareciesen de las iglesias, el catolicismo perdería a las tres cuartas partes de sus fieles. Pero la mujer sigue sin poder subir al altar si no es para fregar el suelo.Juan Pablo II les ha negado «definitivamente» el acceso al sacerdocio.Ya decía Karl Rhaner, el teólogo católico más importante de los últimos tiempos, que la ordenación de la mujer era «cuestión de dos o tres siglos».

PROTESTANTISMO
La Reforma rompe tabúes. Sólo con protestantes y anglicanos las mujeres gozan de las mismas prerrogativas que los hombres. Las primeras mujeres fueron ordenadas a finales del XIX por los presbiterianos de EEUU. En los años 20, hicieron lo mismo luteranos y reformados.Más de 200 iglesias protestantes reconocen hoy el ministerio de las mujeres. En 1994, la Iglesia inglesa rompió cánones y ordenó a 32 mujeres. Los catastrofistas auguraban un cisma. Ocho años después, hay cientos de mujeres sacerdotes y al catolicismo sólo se pasaron dos obispos y algún cura nostálgico.

CULTOS DE ORIENTE
Buda y Vishnu las relegan. En tiempos de Buda, hubo mujeres monjes, las bhiskunis, que se recluían en monasterios para meditar y orar. En el budismo actual, sin embargo, están relegadas y sin acceso a puestos dirigentes. Algo parecido sucede en el hinduismo, a pesar de que su cosmogonía sea rica en diosas. Pero los santones y los brahmanes siguen siendo hombres exclusivamente. Incluso en el sintoísmo, la religión oficial de Japón, la mujer sigue siendo la guardiana de la casa y su papel es secundario en los templos y en la sociedad.

ISLAM Y JUDAÍSMO
Yhavé y Alá las recluyen. Los judíos tenían pavor a pronunciar el nombre de Dios. Y los islámicos, a representar su rostro.Pero unos y otros elaboraron una religión machista, que se traduce en una profunda marginación de la mujer. Las judías sólo pueden dirigir ritos hogareños, sin posibilidad de acceso a puestos de rabino en las sinagogas. En el islam, las mujeres son las «reinas de sus casas», pero, de puertas afuera, apenas cuentan en la vida social y religiosa. Ninguna mujer puede dirigir la oración e incluso en las mezquitas ocupan un lugar apartado de los hombres.

http://www.elmundo.es/cronica/2002/326/1010996803.html

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EE.UU. Grupo rebelde católico desafía iglesia, ordena a una mujer sacerdote en Carolina del Norte


 http://www.charlotteobserver.com/living/religion/article147737594.html

Abigail Eltzroth ARCWP

Youtube pastor de una fuerza política en América Latina


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Youtube pastor de una fuerza política en América Latina Foto: Sara Murillo Cortes / SVT

Iglesias libres se han convertido en una fuerza política a tener en cuenta en toda América Latina. En Colombia, juegan un papel clave en las protestas contra el acuerdo de paz entre el Gobierno y las Farc. Y ahora han puesto sus ojos en las elecciones del próximo año.

– Bienvenido al Río de Vida, dice el pastor Oswaldo Ortíz y abre las puertas a la iglesia libre en la ciudad costera de Cartagena.

Una hora más tarde, Ríos de Vida (Ríos de la vida) llena a rebosar. El público canta apasionadamente con las canciones pop cristianos realizadas por el rebote de los adolescentes en un escenario bañado por la luz. La feria es un evento bien organizado, con asistentes de estacionamiento, administradores y cuidado de niños.

Una estrella en las redes sociales

Oswaldo Ortíz es uno de los altavoces en función de esta noche. Se llama El usuario de YouTube. Con cientos de miles de seguidores en Facebook, Twitter, Instagram y YouTube, que es la estrella de la derecha cristiana en los medios sociales. Ortiz está siempre conectado y siempre en la carretera entre Colombia, Venezuela y Estados Unidos.

– Mañana es un día histórico! Colombia hace un año no era el mismo país a partir de mañana Colombia! Y no somos los cristianos porque hemos visto lo que podemos lograr, dice Ortiz a la multitud excitada.

Ríos de Vida cuenta con 20.000 visitantes cada domingo. Y entonces es sólo alrededor de una iglesia en una ciudad, de un país. Iglesias libres están en marcha – en un frente amplio – en toda América Latina. En 2025 van a tener más de 200 millones de miembros de Argentina en el sur hasta México en el norte.

Iglesias libres están creciendo exponencialmente

iglesias libres con su atractivo individualistas, su fuerte culto emocional y sus pastores carismáticos de televisión se hizo para una sociedad que cambia rápidamente. Y hacer que sólo lo suficientemente fuerte, no espere hasta el más allá a su recompensa. Así las iglesias libres llenaron el vacío de una iglesia católica en retirada.

– En nuestras iglesias, aprendemos a evangelizar y hablar acerca de Jesús. Eso nos hace diferente, y nos da el poder de cambiar la vida de muchas personas. Esta ha sido la iglesia a crecer de forma exponencial, explica Ortiz.

Ahora las iglesias libres están listos para dar el siguiente paso. En la arena política. Aquí en Colombia que de repente se hizo evidente cuando iglesias libres juegan un papel crucial en el terremoto político otoño:

El rechazo del acuerdo de paz entre el Gobierno y las Farc.

Iglesias Libres dicen que el gobierno ha sido demasiado generoso con los marxista-leninista FARC, y que está impregnado de los valores progresistas que llaman a la ideología de género.

“Tenemos nuevas armas”

– En 2017, tenemos nuevas armas para las nuevas generaciones. Se trata de un arma para mí que me permite enviar mensajes a la espada, dice Ortiz y agitando su teléfono móvil.

Al día siguiente, llena las calles de manifestantes y consignas gulklädda Cartagena contra el presidente Santos FARC y la ideología de género. Después de que el ‘no’ en el referéndum acuerdo de paz negociado. Pero eso no ha silenciado a los críticos que creen que la familia nuclear cristiana y el lugar de la religión en la sociedad.

– Vamos a salir a la calle! Ellos quieren asustar. Sabotear este movimiento y este momento histórico en Colombia. ¿Por qué? Para su voz no se escucha, dice Ortiz directamente al teléfono móvil durante una de sus muchas transmisiones en vivo.

La derecha cristiana está movilizando

Colombia y América Latina en las últimas décadas sufrido un cambio muy rápido de las normas y los roles de género. El matrimonio del mismo sexo se ha legalizado, las leyes de aborto se han liberalizado y la condición de la mujer se ha fortalecido.

Pero lo que parecía ser una demolición inevitable de los valores conservadores tradicionales de América Latina en los últimos años se encuentran una fuerte resistencia de los activistas cristianos Oswaldo Ortíz e iglesias que Ríos de Vida.

– grupos de presión homosexuales LGBTQ y es una amenaza importante. Hemos dicho a las iglesias: no tengan miedo. Gritan fuerte, pero no nos gusta moviliza. No pueden, dice Ortiz.

Ojos en la política

Las iglesias libres colombianos no oculta sus ambiciones políticas. Y Oswaldo Ortíz es una de las voces más fuertes.

– Nos organizamos en Colombia. Llevamos a cabo trabajos básicos a nivel de base. Cerca de 8-12 años queremos tener 300 alcaldes del país. 300 Mayor. Y estamos trabajando para que esto sea una realidad, dijo.

tren rueda de demostración en los edificios coloniales del centro histórico de Cartagena. Un hombre se acerca y abraza Ortiz.

– Es muy pronto en el Senado. Mirar con cuidado!

Oswaldo Ortíz rompe en una amplia sonrisa.

https://www.svt.se/nyheter/utrikes/youtube-pastorn-en-politisk-kraft-i-latinamerika

Jornadas académicas de la Asociación de Teólogas Españolas: Sobre los ministerios en la Iglesia. Mujeres y Diaconado


abr302017

 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

LUGAR: Instituto Superior de Pastoral
Paseo Juan XXIII, 3, 28040 Madrid
INSCRIPCIÓN: antes del 25 de mayo en el enlace: https://goo.gl/forms/I29E55pNMFNnekg72 o en atesecretaria@gmail.com
PRECIO DE INSCRIPCIÓN: 10 euros
El pago de la inscripción se hará por ingreso bancario en: TRIODOS ES28 1491 0001 2021 2149 0821
COMIDA: No se incluye en las jornadas.

Programa:
3 y 4 de junio de 2017
L6 (Metropolitano)
L7 (Guzmán el Bueno)
C1, C2, 2, 202, F
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Sábado 3 de Junio:

10:00 Acogida y Bienvenida.
Saludo de Emmo. D. Carlos Osoro, Cardenal Arzobispo de Madrid.
10:15 Ponencia: Ministerios y diaconado en el Nuevo Testamento. Marinella Perroni y Alberto de Mingo.
11:00 Diálogo.
11:45 Descanso.
12:15 Ponencia: Ministerios y diaconado en los orígenes del cristianismo y en la historia de la Iglesia antigua.
Fernando Rivas y Moira Scimmi.
13:30 Diálogo.

14:15 Descanso y Comida.
16:15 Ponencia: La eclesialidad hoy y sus implicaciones desde el Vaticano II. Mª José Arana y Serena Noceti.
17:15 Diálogo.
18:00 Descanso.
18:30 Diálogo.
19:30 Descanso.

Domingo 4 junio:

http://www.verbodivino.es
10:00 Mesa Redonda: Propuestas de actualización de la eclesiología y ministerios.
Carmen Peña.
Roser Soler.
Adelaide Baracco.
Cristina Simonelli.

11:30 Descanso
12:00 Visión final y recogida de conclusiones.
Carmen Soto.
12:30 Diálogo entre las participantes final.
13:30 Despedida.
Sa´bado 3 junio

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Con la colaboración de EVD
Capilla de San Zenón, Santa Práxedes, Roma, s. IX
Diseño: Silvia Martínez Cano

http://www.redescristianas.net/jornadas-academicas-de-la-asociacion-de-teologas-espanolas-sobre-los-ministerios-en-la-iglesia-mujeres-y-diaconado/#more-80729

ARGENTINA: LAS MADRES DE PLAZA DE MAYO CUMPLEN HOY 40 AÑOS


Una historia de lucha que se convirtió en símbolo
Llegaron por primera vez a la Plaza de Mayo el 30 de abril de 1977. Eran catorce madres que nada sabían de sus hijos desaparecidos. “Buscábamos respuestas y los buscábamos a ellos”, recordó Mirta Acuña de Baravalle, una de las protagonistas aún vivas de aquella ronda iniciática. Otra es Haydée Gastelú de García Buelas. Las dos repasaron con PáginaI12 el camino que recorrieron en estas cuatro décadas.
Haydée Gastelú de García Buelas y Mirta Acuña de Baravalle, dos de las Madres que estuvieron aquel 30 de abril de 1977 en la Plaza de Mayo.

Haydée Gastelú de García Buelas y Mirta Acuña de Baravalle, dos de las Madres que estuvieron aquel 30 de abril de 1977 en la Plaza de Mayo.
(Imagen: Sandra Cartasso)

Era un sábado de fines de abril. Hacía calor, todavía, y la Plaza de Mayo estaba libre del trajín oficinista de los días hábiles. Pasó mucho tiempo, pero Haydée Gastelú de García Buelas mira para arriba como intentando atrapar recuerdos en el aire y, de repente, parece esquivar las palomas que la encerraban mientras avanzaba por la plaza. “No había turistas como ahora”, cuenta sobre aquel 30 de abril de 1977 en el que el vacío de su vida la empujó a encontrar a pares en el vacío de la plaza. “Vi a un grupo de mujeres frente a la catedral y me acerqué. ¿Disculpen, ustedes por qué están acá?” María Adela Gard y sus tres hermanas, Julia, María Mercedes y Cándida, habían llegado al punto de encuentro por la misma razón que Haydée y que Mirta Acuña de Baravalle, quien avanzó desde la otra punta de la plaza. Mirta aclara, 40 años después: “La idea era juntarnos con quienes estuvieran buscando a alguien, dio la casualidad que terminamos siendo 14 madres que buscaban a hijos e hijas que habían desaparecido. Buscábamos respuestas y los buscábamos a ellos”. Aquella tarde no alcanzaron a dar ni media vuelta al monumento a Manuel Belgrano, que mira sin obstáculos a la Casa Rosada. Pero fue suficiente: fue la primera media ronda de las Madres de Plaza de Mayo.

En Mirta y Haydée vive la historia sobre el comienzo de la organización de  derechos humanos más emblemática de la Argentina. Son las únicas de ese grupo fundador que no solo viven sino que participan activamente de la línea fundadora de Madres de Plaza de Mayo. Mirta tiene 92 años. Camina lento, el mismo ritmo con el que habla y responde correos electrónicos. Su pelo cano se camufla con el pañuelo blanco que lleva el nombre de Ana María Baravalle, secuestrada en agosto de 1976 embarazada de 5 meses. Haydée cuenta 88 años y divide su tiempo entre el cuidado de su marido y “las tareas en Madres”. Cuando se les pregunta por el cuadragésimo aniversario de la organización que fundaron, lo hacen con sorpresa: “40 años ya, qué bárbaro”. Un poco porque no se imaginaron nunca que serían Madres de Plaza de Mayo desde aquel 30 de abril de 1977 y para siempre; otro poco porque “cuando uno busca un hijo no anda registrando qué hace, cuántas veces lo hace, cuándo lo hace”, apunta Mirta para justificar sus lagunas en términos de fechas concretas. El argumento vale, pero no solo para eso: “La ausencia se vuelve eterna y entonces ya no importa si son tres años o cien que buscás y esperás que el abrazo vuelva. Es para siempre”.

La amalgama

“Vos la escuchabas hablar y te dabas cuenta de que sabía cómo hacerlo, sabía cómo hacerse escuchar sin gritar, sabía convencer y sabía escuchar a los demás”, describe Haydée a Azucena Villaflor. “Madre tallarinera”, le decía y aún la sigue imaginando en la cabecera de una larga mesa familiar de domingo. La primera vez que se cruzó con Azucena fue en la “sala de espera” de la vicaría castrense de la Iglesia Stella Maris, pegada al edificio Libertad de la Marina, en Retiro, pero no la escuchó hablar. “Una señora de las tantas con las que compartíamos la espera en silencio se acercó y me entregó un papel chiquito, doblado”. Recuerda que lo envolvió fuerte en su puño, lo metió en la cartera y lo abrió cuando llegó a su casa: “Tenemos que encontrarnos mañana en Plaza de Mayo”, decía el papel, que fijaba hora también.

La espera silenciosa era para entrevistarse con Emilio Grasselli, secretario de la vicaría castrense. El lugar era una boca –cerrada– a la que madres, padres, hermanos, tíos acudían en tiempos de terrorismo de Estado en busca de información sobre sus familiares desaparecidos. Cada entrevista con Grasselli era una burla. “Siempre te tiraba de la lengua para ver si podía sacarte algo de información. Nunca nadie se fue de ahí con un dato certero”, recuerda Haydée. Era viernes 29 de abril de 1977 cuando, entre expectativas por novedades sobre Horacio, su hijo de quien no había vuelto a saber desde el 7 de agosto del año anterior, en Banfield, Haydée recibió el papelito de Azucena. Pese a las advertencias de su marido, acudió a la cita.

A la hija de Mirta, Ana María, también la habían secuestrado en agosto del 76. Veinte días después que a Horacio, pero en San Martín y junto a su esposo y padre del bebé que estaba esperando. “Ese día me dí cuenta de que salía a buscarla o me moría. Sin tener idea de lo que significaba esa búsqueda, esa lucha, sabía que si me quedaba llorando, me iba a morir pronto”, reflexiona la Madre que para marzo de 1977, ya había aprendido lo que era un hábeas corpus, cómo debía redactarse y adónde debía presentarse; había recorrido morgues, comisarías y ministerios. “No me acuerdo bien a qué tantos lados fui sola, porque no andábamos registrando qué hacíamos, qué día, a quién veíamos. Buscábamos información y éramos muchos”, puntualiza. Tampoco sabe cómo consiguió una entrevista en la Casa Rosada uno de los últimos días de aquel marzo, de la que salió sin ningún dato certero. “Cuando voy cruzando a la plaza, un grupo de mujeres paradas ahí cerca del monumento a Belgrano me preguntan qué me habían dicho. Cuando les conté que nada, una de ellas protestó que a todas les decían lo mismo, que no podíamos seguir buscando por separado. Nos sentamos en un banco y ella sacó un tejido, para disimular que estábamos charlando, porque había estado de sitio y no se podía hacer reuniones en la vía pública”, detalló. Azucena era la del tejido, una estrategia que repitió algunos días antes de la tarde del 30.

Mirta llegó con Azucena y Pepa García de Noia a la Plaza ese sábado. Como Haydée, asegura que “no había más que palomas”. La mamá de Horacio ya estaba junto a María Adela y sus hermanas. “Me animé a acercarme a ellas porque vi que no llevaban cartera, sino un monederito sujetado de su mano. Como yo, que no quise llevar bultos para que los militares no creyeran que podía tener armas guardadas –señala Haydée–. Cuando les pregunté por qué estaban ahí me contestaron que una mujer les había dado un papelito. A lo lejos la vimos llegar por el lado de la Casa de Gobierno.”

Además de Mirta, Haydée y las Gard, estaban Berta Braverman, la “jovensísima” Delicia González y Elida de Caimi. También Kety Neuhaus, Raquel Arcushin, Antonia Cisneros, Ada Feingenmüller de Senar y una chica que nunca quiso dar su nombre y que buscaba a su hijo también. Se reunieron en el Monumento a Belgrano, donde Azucena les explicó por qué las había citado. “Nos dijo que teníamos que buscar juntas porque juntas podíamos llegar a algo, que separadas no íbamos a lograr nada”, reprodujo una. “El objetivo era que la gente nos viera, pero también que Videla nos reciba. Ya habíamos probado una a una y no nos había dado bola. Si éramos muchas, Azucena pensaba que sí”, sumó la otra. Ambas recuerdan que, desde la Casa de Gobierno, los soldados las controlaban fijo. Es conocida ya su estrategia: cada dos, se tomaron del brazo y se pusieron a caminar en torno del Monumento. “Ni media vuelta dimos, los soldados nos echaron ese sábado”, revela Mirta. No pararon más.

Las primeras vueltas

Mirta pide “aclarar un poco la historia”: “Azucena no pensó en reunir a madres. La idea era juntarnos con quienes estuvieran buscando a alguien, simplemente. Pero dio la casualidad que terminamos siendo 14 madres que buscaban a hijos e hijas que habían desaparecido. Buscábamos respuestas y los buscábamos a ellos”, discute. Como eran madres, entonces “a alguien se le ocurrió que nos llamáramos Madres de Plaza de Mayo”.

Las siguientes “rondas” se hicieron los viernes para cumplir con el objetivo de “que la gente se enterara”. Rápidamente pasaron a los jueves debido a que una de las 14 fundadoras advirtió que “los viernes era día con r y traía mala suerte”, menciona Haydée. Las primeras semanas fueron pocas, aunque “cada día se sumaban dos o tres al grupo”.

No llevaban pañuelos en la cabeza aún –acordaron identificarse con una tela blanca en la cabeza, un pañal de sus hijos, en la procesión a Luján que sucedió ese mismo año–. Tampoco carteles con los nombres de sus desaparecidos. “Eran tiempos muy bravos y aunque nos animábamos a la calle, el miedo de que nos fueran a echar, o a detener, como pasó varias veces, no nos lo sacábamos de encima. Vivíamos entre ese miedo y la necesidad de encontrar a nuestros hijos”, añade la mamá de Horacio. Sin embargo, un grupo de mujeres dando vueltas en torno de un monumento llamaba la atención: “No se nos acercaban, no preguntaban, pero miraban.”

Fueron creciendo en número, pero, durante las primeras semanas continuaron caminando de a dos, cuchicheando con la compañera de al lado quién era su hijo o hija desaparecido. El primer “dato nuevo” que compartieron esas primeras 14 lo reveló María Adela. Haydée lo destaca: “Me acuerdo que contó lo que su nuera, que había sido secuestrada y liberada a los días, vio: galpones con chicos y chicas todos juntos. Fue el primer dato que tuve yo de dónde podrían haber llevado a mi hijo.” Eran poquitas, aún, cuando cada dos por tres eran mandadas a sus casas por militares. Una vuelta, Mirta se animó a contestarle a un soldado. “Ustedes son también víctimas de aquellos”, le dijo, revoleando la cabeza hacia la Casa Rosada. La Madre a su lado le apretaba el brazo. “¿Qué se pensaban? ¿Qué nos iban a llevar a nuestros hijos y nosotras nos íbamos a quedar de brazos cruzados? Aquellos tienen muy poca inteligencia, deciles. No pensaron qué hacer con nosotras y ahora tienen un problema”, continuó. El soldado, en silencio, la acompañó hasta la calle. Mirta y todas las demás debieron volver a sus casas.

“Cuando llegamos a 70 recuerdo que toqué el cielo con las manos”, sonríe Haydée. En pocas semanas la ronda de los jueves se mudó a la Pirámide de Mayo y siguió creciendo. La Plaza fue el único punto de encuentro durante meses. Además de girar en torno a la Pirámide, también organizaban visitas a organismos del Estado, presentaciones de hábeas corpus, acudían a Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, que muchas de ellas ya conocían; a la Liga Argentina Por los Derechos del Hombre y a la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. “Nos juntó la búsqueda de nuestros hijos e hijas, no es que decidimos conformar una organización con determinados intereses. Sobre la marcha fuimos naciendo”, remarca Mirta, quien no solo fundó Madres, sino también Abuelas de Plaza de Mayo junto a otras mujeres que además de buscar a sus hijos o hijas querían encontrar a sus nietos. Como Ana María, cerca de 500 chicas fueron secuestradas embarazadas. “No somos heroínas”, suma Haydée. “Somos madres que por amor buscamos a nuestros hijos”.

Lo construido y lo legado

Sobre la marcha, fueron naciendo, dice Mirta. Nacieron Madres desde el dolor que significa una ausencia, crecieron con ese dolor a cuestas y se sobrepusieron a otros, como el secuestro de Azucena, Mary y Esther, las leyes de la impunidad, el pacto de silencio. “Azucena tenía razón en eso de que juntas podíamos obtener respuestas. Pasaron todos los gobiernos y a todos les pedimos la aparición con vida de nuestros hijos, Justicia total. Algunas respuestas llegaron 30 años después, con los juicios”, evalúa la mamá de Ana María, sin tener, a casi 40 años del secuestro de ambos, novedades sobre ella ni de su hijo. Mirta solo sabe que su nieto nació en enero del 78. Para ella, participar con el pañuelo blanco de protestas “por mejoras sociales” es “una manera de reivindicar a mi hija, a mi yerno, a todos los desaparecidos, es reivindicar a su generación”.

Haydée coincide en darle la razón a Azucena y se siente orgullosa de que, a 40 años después –y que más allá de la separación de Hebe de Bonafini, que junto a un grupo de madres que la siguieron fundó la Asociación Madres de Plaza de Mayo–, la unidad se mantiene “aún a pesar de las opiniones diferentes que podemos llegar a tener”. Confiesa que el vínculo con los gobiernos kirchneristas “marcaron un poco” las diferencias aunque agradece que “Néstor (Kirchner) fue el que nos abrió el camino en la política pública, que reconoció a los derechos humanos como política de Estado, el primero que pidió perdón”. Con la Justicia, en cambio, está enojada. “Después del fin de la dictadura, (Raúl) Alfonsín fue muy importante para el avance de la Justicia, que después se frenó con (Carlos) Menem y repuntó con Néstor y Cristina (Fernández de Kirchner). Pero ahora está todo mal otra vez. Los juicios no empiezan y los que están haciéndose, como el de ESMA, se hacen a cuentagotas. Nosotras no tenemos más tiempo para esperar”, advierte.

https://www.pagina12.com.ar/34906-una-historia-de-lucha-que-se-convirtio-en-simbolo

¿Papa del poder o Papa de la unidad?


El Papa y Tawadros II

Francisco en Egipto: una nueva idea del Papado

“La solución a las divisiones no está en las condenas”

José María Castillo, 30 de abril de 2017 a las 08:41

Lo que yo veo cada día más claro es que Francisco ha optado más por el Evangelio que por los rigores de un poder que se parece más al de los Sumos Sacerdotes que al despojo de poderes y dignidades que asumió y vivió Jesús

Francisco y Tawadros sellan una declaración común/>

Francisco y Tawadros sellan una declaración común

(José María Castillo).- La visita, que el papa Francisco acaba de hacer a Egipto, ha dejado más patente (si cabe) que el actual obispo de Roma tiene una idea del papado, que no coincide exactamente con la idea dominante que han mantenido – durante siglos y a toda costa – los papas anteriores, desde Gregorio VII (s. XI) hasta Benedicto XVI (s. XXI).

Al decir esto, no me refiero simplemente a las costumbres, a la sencillez y cercanía a la gente o a la espontaneidad de Jorge Mario Bergoglio. Todo eso, sin duda, tiene su importancia. Pero aquí estoy hablando de algo mucho más serio y más profundo. Una cuestión que se resume en la pregunta que he puesto como título de esta reflexión: el proyecto determinante de este pontificado, ¿es potenciar el “poder” de Roma o fomentar la “unión” de los cristianos?

Por supuesto, habrá quien piense y diga que los papas anteriores han afirmado y fortalecido el poder del obispo de Roma precisamente para mantener unidos a los cristianos con más eficacia. Pero, en realidad, ¿han conseguido y mantenido los papas esa unión de todos los creyentes en Cristo? Me refiero, como es lógico, a la unión de todos los cristianos entre sí. Y de todos, así unidos, con el obispo de Roma. De sobra sabemos que, por desgracia, esgrimiendo títulos y poderes, ostentaciones, amenazas y anatemas, lo que, de hecho, se ha logrado ha sido una serie interminable de fracturas, enfrentamientos y divisiones, que han hecho trizas el deseo supremo de Jesús, el Señor: “Que todos sean uno” (Jn 17).

Por esto, puedo asegurar que he sentido una enorme alegría por las noticias que nos han llegado de la visita del papa Francisco a el Cairo. Para estar con los cristianos coptos de Egipto, para abrazar al patriarca Tawadros II, para rezar con aquellos hermanos nuestros. Y conste que Francisco ha hecho estas cosas y ha tenido el comportamiento, que nos han explicado los medios de comunicación, a sabiendas de que la fe de los coptos en Jesucristo no es exactamente como la nuestra. Los coptos son “monofisitas”, es decir, no creen que Jesús fuera un hombre de condición humana. O por lo menos, ponen serios reparos a la “naturaleza humana” de Cristo. Una doctrina “demasiado espiritual”, que fue condenada por el concilio de Calcedonia, en el siglo V. Además, como es sabido, sus leyes y su liturgia no coinciden con la doctrina y la praxis de Roma.

Francisco ha visto que la solución a estas divisiones no está en las condenas. Francisco no ha hecho sino un intento de recuperar lo que tan celosamente defendió, a finales del s. VI y comienzos de VII, uno de los papas más grandes que ha tenido la Iglesia, san Gregorio Magno. La idea de este gran papa fue clara y tajante: rechazó el título de “Papa Universal”. Se conservan más de 60 documentos, en los que Gregorio Magno, afirma que el título “universal” es falso e intolerable. Y llega a calificarlo como un título “criminal”, “sacrílego”, “blasfemo”, “estúpido”, “temerario”… Así lo demostró, con toda la documentación necesaria y exacta el profesor Manuel Sotomayor, en un excelente estudio, publicado en la “Miscellanea Historiae Pontificiae” (vol. 50, 1983, 57-77).

Aquí sí cabe decir con firmeza: ¿vamos a ser nosotros “más papistas que el papa”? En todo caso, lo que yo veo cada día más claro es que Francisco ha optado más por el Evangelio que por los rigores de un poder que se parece más al de los Sumos Sacerdotes que al despojo de poderes y dignidades que asumió y vivió Jesús. Por eso yo me pongo de parte de Francisco.

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¿Modelo anglicano o modelo evangélico?


30.04.17 | 18:59.


Parece que vamos circulando con paso resuelto y decidido, en nuestra decadencia complacida, siguiendo la estela del modelo anglicano, “porque la falta de sacerdotes es un problema enorme, y no podemos seguir como siempre…”. Con esta sólida fundamentación doctrinal, que no sigue ni de lejos los mínimos criterios que la PNL establece para la declaración adecuada de objetivos, nos disponemos a circular por una senda cuyos pasos, por otra parte, están perfectamente marcados: sacerdotes casados, diaconado femenino, sacerdocio femenino, diaconado homosexual, sacerdocio homosexual, obispos femeninos, obispos homosexuales…

Primero serán los “viri probati”, después vendrán los “viri” a secas, y después ni viri ni probati (“quisque”) y así sucesivamente… Al fin y al cabo, si de lo que se trata, en el fondo, es de encontrar mano de obra que realice los ritos religiosos eclesiásticamente prescritos, cualquiera con una mínima instrucción nos podrá servir…

A mi juicio, en cambio, el modelo anglicano es más de lo mismo, corregido y aumentado, o en nuestro caso, corregido y devaluado. Al final, el mismo institucionalismo, el mismo ritualismo y la misma falta de fe espiritual, que son las causas fundamentales de la crisis que estamos sufriendo, tanto en la Iglesia Católica como en las iglesias protestantes. Como todos sabemos, las iglesias históricas protestantes están en franca decadencia. ¿Vamos a tomar entonces alegremente como modelo para la Iglesia Católica un modelo decadente?

Yo creo que, gracias a Dios, ningún modelo es inevitable para la Iglesia Católica en orden a recuperar su vitalidad perdida. El modelo anglicano no tiene por qué ser nuestro referente inevitable y fatal. Podemos seguir otros caminos de progreso institucional

Y digo progreso institucional y no progreso moral, como insisten los institucionalistas y los moralistas, (así como los inconscientes piadosillos, tanto laicos como religiosos, que en realidad no saben de qué va el juego), para desviar el foco de la atención y que todo se quede como está. Es necesario un progreso fundamentalmente institucional que libere las energías del Pueblo de Dios reprimidas por un modelo eclesiástico rígido, que se ha cerrado sobre sí mismo y que ya casi funciona por su propia maquinaria, pero que se ha ido alejando progresivamente de cualquier contacto con la realidad del mundo y de la sociedad en todos los órdenes, y esto durante siglos…

En este sentido, y a tenor del desarrollo de las distintas formas de espiritualidad hoy día, en las zonas claro está donde la espiritualidad es un poco más progresiva (aunque sin tirar cohetes, porque en todas partes cuecen habas…) el referente que yo creo más adecuado para nosotros se acerca más al “modelo evangélico” (hablo de los evangélicos serios, no de los histéricos). Es cierto que en temas doctrinales están mayormente perdidos. Pero en temas de proclamación de la Palabra y de motivación, así como en temas de organización y de utilización de los medios, nos llevan una ventaja importante.

El modelo evangélico se apoya fundamentalmente en los pastores. Pastores libres, con total posibilidad de desarrollar su ministerio según su llamada (siendo beneplácitos), y por tanto, sin interferencias institucionalistas de ningún tipo; pastores, pues, que se dedican a atender a sus comunidades, comunidades que, por otra parte, son libres de seguir a un pastor o a otro. Y además, les mantienen… y cuán generosamente! Cada pastor con su rebaño que le apoya y sostiene. Si no hay pastor, no hay rebaño. Si no hay rebaño, no hay pastor. Y que cada palo aguante su vela. Después, ellos se van agrupando según sensibilidades, y el pastor que con el tiempo se consolida como líder espiritual de una comunidad espiritualmente pujante, se convierte en líder de otros pastores, y así sucesivamente..

Libertad personal y pastoral para los sacerdotes. Este es para mí el quicio del nuevo modelo eclesial. Menos institución y más Pueblo de Dios, liderado por pastores libres que puedan desarrollar “su propio ministerio” (ya sabemos que su ministerio es eclesial, pero también es propio y en este sentido, podemos decir que los pequeños sacerdotes han sido expropiados de su propio ministerio) y que puedan así desempeñar un “ministerio de realización”, pues ya serían protagonistas de su propio ministerio, y no vivirían de esta forma más un “ministerio de frustración”, como ocurre hoy, reducidos a meros peones semigratuitos expendedores de sacramentos.

En este modelo de “sacerdotes en libertad”, los carismas de cada uno se podrían manifestar libremente y, lo que es más importante aún, podrían ser reconocidos por el Pueblo de Dios (¨sensus fidelium¨), Pueblo de Dios que se iría agrupando según las sensibilidades espirituales y pastorales (y de cualquier tipo) de cada uno, en total libertad y sin distorsiones institucionalistas que interfieran ni en el querer del Pueblo de Dios ni en el querer de los pastores. Pastores libres, en fin, hombres, mujeres, casados, no casados, que proclamen abierta y verdaderamente la Palabra de Dios —¨Id al mundo entero y proclamad…“—, cada uno realizando su propio modelo de ministerio: unos siguiendo un modelo más pastoral, otros siguiendo un modelo más carismático, y el que opte por un modelo de pastor-asistente social, que lo haga, el Pueblo de Dios lo reconocerá como tal, y podrá realizar, en libertad, una estupenda labor asistencial. Y que cada palo aguante su vela…

Y para que se entienda el impacto que la libertad de los sacerdotes pudiera tener para el bien de la Iglesia (por supuesto no para la institución eclesiástica) pondré algunos ejemplos:

¿Qué hubiera pasado si en los años de la existencia maléfica de ETA, se hubieran desenvuelto en total libertad pastores que hubieran tenido la posibilidad de haberse posicionado inequívocamente por la paz y contra ETA sin interferencias institucionalistas (por decirlo finamente…)?

¿Y qué pasaría hoy si pudiera haber pastores libres en Cataluña que tuvieran la posibilidad de posicionarse abierta, pública y libremente de diferente forma a lo que lo hacen las élites políticas y eclesiásticas catalanas imperantes hoy? Qué sorpresas se llevarían algunos!

Y para los que sienten el ¨vértico de la libertad¨, y esperan (¿y desean?) que, al romperse los yugos unificadores institucionalistas correríamos el riesgo de la disolución, de la desaparición (o de lo que sea), que miren a los primeros siglos de la Iglesia (no hablo de la institución) y vean cómo las primeras comunidades se iban desenvolviendo en libertad, e iban creciendo, ¨y se iban agregando cada día más al número de los que habían de salvarse…¨ Fueron los siglos de mayor vigor espiritual de la Iglesia-Pueblo de Dios. Los mejores siglos para la institución vendrían después: Monarquías feudales y absolutas, así como dictaduras nacional-católicas. El que tenga ojos que vea…

“Atención, pregunta”: ¿Hay alguna posibilidad de que este modelo de pastores y sacerdotes libres sea implementado eclesiásticamente ? Lamento decir que ninguna. Sería algo así como si la institución eclesiástica se hiciera el harakiri… ¡Si los peones ritualistas son la mano de obra que sostiene este modelo eclesiástico!

Estamos dando la razón, con nuestra actitud y nuestro comportamiento, a Marx, que decía que todo modelo social se apoya, a la postre, en la mano de obra que lo sustenta. Acabado un modelo de mano de obra, se acaba el modelo social que en él se apoyaba. Por eso se necesitan más obreros, (no precisamente los obreros de la viña del Señor), esto es, peones ritualistas que sigan sustentando el vigente modelo eclesiástico. El que tenga oídos que oiga…

Pero este esquema de pastores libres es la única posibilidad de garantizar el paso del modelo de Iglesia-Institución, que hemos vivido desde hace unos 1500 años, al modelo más progresivo e inevitable, y más acorde, a mi juicio, con el querer del Señor —¨en espíritu y verdad...¨—, de Iglesia-Pueblo de Dios-redimido por Cristo-llamado a evangelizar. Pueblo de Dios, pastores y ovejas unidos en espíritu, ovejas del rebaño del Señor, dirigido por sus pastores, esto es, pastores libres…

Y digo esto porque algunos ya están sepultando el ministerio sacerdotal ordenado (lo que sí cambiaría la esencia de la Iglesia fundada por Cristo, y no hablo de institución), como si el ministerio sacerdotal tuviera alguna carencia metafísica insuperable o sufriera de alguna especie de maleficio irremediablemente, y se tuviera por tanto que desechar. A mi juicio, por contra, el sacerdocio ministerial no sufre de ninguna carencia esencial, pues ha sido fundado por Cristo. El único problema que acaece es que los pequeños sacerdotes viven en una situación de sometimiento, aprisionamiento y frustración que les impide desarrollar la llamada del Señor para evangelizar y poder desarrollar esa llamada en su propio ministerio, un ministerio de realización y no de frustración. En este nuevo modelo de sacerdotes en libertad, cada sacerdote, y en especial cada pequeño sacerdote, tendría la posibilidad de desarrollar su propio ministerio, como Dios le da a entender (que es de lo que se trata), lo que siempre es fuente de afirmación personal y pastoral, y a la postre, de afirmación eclesial!

Pongo ante ti dos caminos…. tendremos el coraje (Fe) de elegir el camino correcto, según la Voluntad de Dios?
Et dixerunt apostoli Domino: Adauge nobis fidem!”, (Luke 17:5)

http://blogs.periodistadigital.com/catolicos-por-avivamiento.php/2017/04/30/imodelo-anglicano-o-modelo-evangelico-3

 

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