La Pascua será feminista o no será: LAURA ABATE


«Decir Dios es afirmar la posibilidad de caminos abiertos, es apostar a lo imprevisible aun cuando lo que esperábamos ya no tenga condiciones de realizarse»
Ivone Gebara
Para las mujeres de América Latina no es fácil decir felices a sus Pascuas. Estamos frente a una escalada de números y formas de crueldad contra la mujer inusitadas. La antropóloga Rita Segato, en una maravillosa entrevista al respecto de las últimas violencias en estos últimos meses habla de una época de “dueñidad”, en la que hay figuras que se adueñan de la vida y la muerte irrumpiendo en la realidad, en el inconsciente colectivo y en la manera en que los hombres obedecen al mandato de masculinidad, que es un mandato de potencia que se prueba en el cuerpo de las mujeres. Si bien los problemas de violencia de género existen en todo el mundo, es en el contexto latinoamericano donde se alcanzan los mayores niveles de vulnerabilidad para la vida de las mujeres. [1]
Una Pascua de mujeres
¿Qué tiene hoy para decirnos a las mujeres el mensaje pascual en medio de tanta injusticia y tal abismal falta de sentido? ¿En qué manera podemos celebrar la Vida cuando en vez del pan de cada día lo que se nos multiplican son las muertes y el poder patriarcal continúa oprimiendo nuestra cotidianidad hasta quitarle su último aliento?
Tal vez nada, a menos que tengamos el valor de renovar imágenes y construir metáforas en nuestras propias búsquedas de sentido. Metáforas que incluyan el anhelo de dejar de morir prematuramente y tener una vida más justa, más digna, más humana.
Ese valor implicará la audacia para desencajar doctrinas patriarcales, sentidos pre-construidos acerca de lo divino y transformar osadamente símbolos como la encarnación, la muerte y la resurrección de Jesús para al fin responder de manera reanimada a su pregunta: “¿y ustedes, quien dicen que soy yo?”
Y tal vez, hasta debamos deslastrarnos de los esquemas cristológicos que nos impuso la patrística y alejarnos de las fórmulas dogmáticas que nos plantaron los concilios cuyas lecturas androcéntricas de textos y tradiciones nos legaron cristologías tan dañinas y opresivas para nosotras.
Pero también, será preciso atrevernos a abandonar imágenes gaseosas y concepciones etéreas a fin de intentar políticas de sentidos diferentes. Armarnos de valor para dialogar con los pies en la tierra y de cara a la cruz y descubrir al Cristo que nos salva no sólo en Jesús sino en los otros. Porque cuando el cielo se queda mudo y mirarlo no nos cambia la realidad, más que cielo es un infierno.
Mirar a Cristo en otros. Pero sobre todo en otras. Porque nuestra historia rebosa de crucificadas. Condenadas sin culpa. Azotadas sin motivo. Torturadas sin compasión. Sometidas y asesinadas a manos de los poderes que tocan.
La historia de una crucificada: Alika Kinan
Quizás algún día nuestras nietas y bisnietas la cuenten como un suceso histórico. Y lloren con su crucifixión y celebren su resurrección. Un punto de inflexión para nuestros calendarios.
Ella fue una víctima de trata que se convirtió en la primera querellante en la Justicia Federal y actora civil en el fuero provincial en una causa que el pasado 30 de noviembre culminó en una sentencia histórica condenando a sus proxenetas y al estado municipal de Usuahia, la tierra más austral del mundo en un juicio emblemático pues marca un asombroso precedente no sólo en Argentina sino en toda Latinoamérica ya que es la primera vez que el Estado es condenado por su participación en el andamiaje de la explotación sexual.
Fue hija, sobrina, nieta de prostitutas y a los 16 años abandonada por su padre primero y su madre después y sola quedó a cargo de una hermana de 10. A los 18 un avión la llevó para Tierra del Fuego donde fue engañada, despojada de sus documentos y explotada sexualmente de manera sistemática. A raíz de una denuncia, en el año 2012 se allanó la whiskería que la prostituía y fue rescatada junto a otras seis mujeres. Vivió hacinada convivió con ratas y en medio de basura acumulada.
Los diarios contaban hace unos meses cómo cuando narraba los horrores a los que había sido sometida había gente que se levantaba para ir a vomitar afuera.
Le llevó años de acompañamiento terapéutico y reflexión poder empezar a reconstruirse como persona, y darse cuenta de que a esa cruz donde la pusieron no fue porque quiso. Que de aquel infierno y su abismo de muerte trajo heridas visibles e invisibles que nunca desaparecerían y que aunque volvió a vivir y hoy es una de las más grandes referentes en la la lucha contra el sistema prostituyente, la ferocidad de los recuerdos continúan doblándola y quebrándola.
Fueron mujeres las crucificadas junto a ella, mujeres las que la recibieron, mujeres las que hoy la acompañan, defienden y representan legalmente en la militancia de su nueva vida.
Las comunidades onas y yámanas que habitaron Tierra del Fuego antes de ser despojadas creían que en el pasado las mujeres habían gobernado por su magia y astucia. En su lengua, “Sangre de Mujer” se dice Sapa Kippa y es el nombre que Alika eligió para una incipiente fundación de asistencia para mujeres que vuelven de los mismos infiernos en los que ella estuvo.
Un proyecto que incluyó activistas, psicólogas, asistentes sociales especializadas en abuso y que son la proclama de la resurrección de Alika, su lucha, su testimonio y la vindicación de su sufrimiento injusto.
Su militancia hoy nos señala a todas una tumba que quedó vacía, que se vuelve horizonte abierto a la Vida que nos solicita como testigos de las desangradas y crucificadas de la tierra.
Alika es un nombre nigeriano que quiere decir la más bella y hace como dos mil años Jesús habló de ella en una escena que parece actual.
“Ustedes, que enseñan en las iglesias, que estudian tanto la Biblia en realidad no creen en la justicia. Pero las putas sí. Ustedes dicen a otros lo que hay que hacer y al final no hacen nada, pero con ellas es al revés.
Les aseguro que las putas entrarán antes que ustedes en el reino de Dios. (Miren Mateo 21:23-31)
Las putas que no son nadie porque en vez de documentos tienen libretas sanitarias como las de SENASA para que quede asentado que su carne humana es apta para consumo de clientes.
Putas reducidas y sometidas, por una institución vieja como el mundo que volvió su cuerpo mercancía. El que lo compra es su dueño y el dueño puede usarlo como quiere porque para eso lo pagó.
Putas de un sistema que todos los días les dice: PUTA DE MIERDA, TU VIDA NO VALE NADA.
Putas con cuerpos golpeados, violados, explotados y drogados para seguir resistiendo un poco más. Más golpe, más violación y más muerte hasta que ya no sirvas más y te mueras en una zanja. Y qué querés, cómo no iba a terminar así, si era una puta. Putas con cerebros lavados y corazones anestesiados.
Putas que no tienen policía que las proteja, ni jueces que las amparen ni curas que las confiesen porque los jueces, los policías y los curas son clientes.
Alika, hoy te reconozco en medio de estas lágrimas que me duelen. He leído ese texto por años y hasta este sábado de gloria apenas tuvo significado para mí.
Jesús, el amigo de los estigmatizados sociales me habló de vos. De un reino menos gaseoso y más próximo en el que vas adelante y nos mostrás el camino En tu mirada ocurre la mirada de Dios.
Tu mirada nos habla de muertes atroces e injustas, de falsas culpabilidades.
De autoridades responsables por nuestros apresamientos
De las calumnias que aguantamos, de los que se lavan las manos frente a nuestras ejecuciones.
De los que nos venden por monedas, de los que nos niegan, de los que nos abandonan.
Somos las que lloran suplicando que pase de nosotras la copa de la muerte mientras los más cercanos duermen.
Somos las que preguntan antes de morir por qué nos desampararon.
Las que reclaman, las que sangran y las que entregan su espíritu.
Pero también las que se levantan de entre los muertos porque entendieron que nuestra ejecución y nuestra muerte son señales de una lucha que continúa.
En nuestras teologías rechazamos interpretaciones platónicas y espiritualistas que entienden al sufrimiento y la victimización como reveladores de realidades más elevadas, más importantes y más valiosas que las vidas de nuestras crucificadas por ignorar todavía que a Dios no se lo encuentra entre las nubes y que al Resucitado no hay que buscarlo entre los muertos porque sólo puede hallársele entre los vivientes.
En nuestras cristologías no hay mujer que muera para expiar ni para salvar.
La muerte siempre será una pregunta abierta que se queda sin palabras ante la Vida que aun dando cuenta de todas las ausencias continúa emergiendo y avanzando.
Porque nuestra resurrección es un milagro ocurrido en base a insurrecciones que siempre testimonia la potencia de estar juntas.
BIBLIOGRAFÍA
CARDOSO PEREIRA, Nancy. Presentación. Pautas para una hermenéutica feminista de la liberación. PDF, Teorías y teologías feministas, Unidad 2, 2015, GEMRIP GARCÍA, Carolina, Cateogorías y Conceptos de Análisis de Género, 2012, GEMRIP GEBARA, Ivon, Intuiciones ecofeministas PDF, Teorías y teologías feministas, 2015, STRIZZI, Marisa, Teorías y Teologías Feministas, 2015, GEMRIP
SCHÜSSLER FIORENZA, Elizabeth, Cristología feminista crítica: Jesús Hijo de Miriam Profeta de la Sabiduría. Trad. Nancy Bedford. Madrid: Trotta, 2000. pp. 141-182 Entrevista a la antropoóloga Rita Segato https://radiocut.fm/audiocut/entrevista-a-rita-segato-en-la-inmensa-minoria/ Entrevista a Alika Kinan, https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-9654-2015-04-24.html
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