MEXICO: Sacerdotes deciden casarse


Seis curas coahuilenses tuvieron que ir hasta EU para realizar sus dos vocaciones: el sacerdocio y el matrimonio

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ZOCALO | 10/04/2017

SALTILLO, COAHUILA.- Un domingo a mediodía caminaba Leonardo Gómez tomado de la mano de su esposa. Llegaron hasta la catedral de San Mateo, en San Antonio, Texas, y atravesaron el estacionamiento. Cuando se dirigían hacia el templo por un pasillo de la iglesia, escuchó una voz que le gritaba con júbilo “¡padre Leo!” Y en ese momento, de forma instintiva, le soltó la mano a la mujer que lo acompañaba.

Cuando Leo volteó, se sorprendió a sí mismo dentro de aquella imponente construcción de color rojo con una torre blanca coronada por un reloj, sin poder creer lo que hizo. Le acababa de soltar la mano a su esposa como diciendo “esto está mal. Alguien me está reconociendo como sacerdote y yo voy de la mano de una mujer”.

Leonardo es un cura católico, pero además es un cura mexicano, y más aún, es un cura coahuilense. Es uno de los seis presbíteros de nuestro estado que actualmente viven en Estados Unidos, que celebran misa, que están casados y que tienen hijos, niños a los que todos conocen como los hijos del padre.

Todos estudiaron para ser presbíteros en los seminarios de Saltillo o Piedras Negras. La mayoría se ordenó cura en la capital y ofició misa en los templos de la ciudad hasta que decidieron dejar el ministerio, no porque pensaran que se equivocaron de vocación, sino al contrario, por estar seguros de estar llamados al ministerio para también a casarse.

Los padres Leo Gómez, Alfonso Castillo, Amaro Rojas y Óscar Castillo se exiliaron de México. Se fueron de Coahuila sin saber que en Estados Unidos habría un lugar para cumplir con sus dos vocaciones, la de ser sacerdotes y también estar casados. A ellos se sumaron otros tres excuras coahuilenses que siguieron sus pasos incorporándose en las llamadas Iglesias Católicas Antiguas.

El celibato impuesto por la Iglesia Católica Romana está obligando a muchos hombres con verdadera vocación sacerdotal a dejar el ministerio. Según cifras de la Diócesis de Saltillo, entre 2000 y 2012 habían renunciado al ministerio 10 presbíteros, entre ellos los padres Alfonso y Óscar Castillo, ambos hermanos de sangre.

La cifra de deserciones sigue en aumento y el número de seminaristas disminuye. La pastoral Vocacional Diocesana de Saltillo reconoció el año pasado que de 15 seminaristas que entran al año, siete lo terminan y de ellos, cuando mucho, tres se ordenan

sacerdotes.

En México hay 25 diócesis que apenas ordenan un sacerdote al año, entre ellas está la de Piedras Negras, y sólo cinco ordenaron más de 10, que son las de México, Guadalajara, Monterrey, San Juan de los Lagos y Tabasco.

Lo más grave, según datos del Vaticano, es que entre 2008 y 2012 le otorgaron el permiso de dejar el ministerio a 13 mil 123 sacerdotes para que se pudieran casar, pero no es la cifra real, porque a una gran cantidad de los que “cuelgan los hábitos”, la Iglesia no le otorga el permiso.

Ellos, los que no se han podido casar por la iglesia porque no les han otorgado la llamada “dispensa” sacerdotal, no están en la estadística. Es el caso de los seis sacerdotes coahuilenses en Estados Unidos, porque ninguna de las tres diócesis de Coahuila les ha resuelto el trámite.

PADRE PONCHO

Al padre Poncho ya no le importa si el Obispo de Saltillo le tramita la “dispensa” sacerdotal. Actualmente es feliz en Denver, Colorado, como párroco de la iglesia de San Francisco de Asís, en la Iglesia Nacional Polaca.

Alfonso Castillo Méndez entró al Seminario Diocesano de Saltillo cuando cursaba preparatoria y estaba seguro de que quería ser sacerdote. Terminó todos sus estudios eclesiásticos, incluyendo teología en la Universidad Pontificia de México.

Durante esos años, no vivió crisis vocacionales, más bien, eran crisis relacionadas con el hecho de no poder tener una pareja o una familia. Dice de sí mismo que siendo seminarista se reprimía por sentirse atraído por alguna mujer.

Se ordenó sacerdote en la Catedral de Santiago, donde ayudó al padre Humberto González durante un año. Luego se devolvió a la Pontificia de México a estudiar la licenciatura en Filosofía. Ahí se dio cuenta de que no era completamente feliz a pesar de disfrutar su ministerio.

“Descubrí que necesitaba vivir una vida de familia y de matrimonio. Lo comparto con el obispo Francisco Villalobos, de tal manera que le digo que ni siquiera me interesa seguir estudiando. Dialogando con el padre Carlos Dávila, vicario general, me piden regresar”, platica el padre Poncho, quien fue recibido con una actitud paternal y comprensiva.

Era 1999 y le pidieron que lo pensara, que se fuera un tiempo a la parroquia de Villa de Fuente, en el norte de Coahuila, donde estuvo un año. Al terminar, volvió para informar que dejaría el ministerio. Para ese momento, don Francisco Villalobos ya no era el obispo titular, y tuvo que lidiar con Raúl Vera.

Se recuerda a sí mismo cuando conoció a Vera López durante unos ejercicios espirituales y contaba con rayitas las veces en que el Obispo decía “yo… yo… yo…”, lo cual le hartó. Al salir de las pláticas le informó su decisión, y el Obispo se limitó a decirle que no, que estaba mal, que eran tarugadas y no tenía por qué hacer eso. Lo mandó a apoyo psicológico, pero ni eso lo hizo cambiar de opinión.

Para noviembre decidió irse definitivamente y lo informó a sus superiores. De inmediato fue llamado por el obispo Raúl Vera.

“Me mandó llamar molesto porque había decidido irme. Me acuerdo que me dijo: ‘le pides, por favor, a tu confesor –y agarra a un buen confesor, no vayas a agarrar a un amigo tuyo– que te ponga una buena penitencia’. Me acuerdo que decía ‘tú no crees que yo tengo más el Espíritu Santo que tú, y tú muchacho, ¿qué te crees?’”, recuerda el sacerdote.

Regañado y todo, se fue. Estuvo un tiempo en casa de sus padres. Entonces lo contacta un amigo suyo, el padre Leo Gómez, desde Estados Unidos, para invitarlo en ser cura de una Iglesia Antigua, pero no se interesó. Lo que sí aceptó fue irse a Estados Unidos, acompañado de otro exsacerdote, el padre Amaro Rojas.

Poncho trabajaba limpiando un restaurante por las noches, de día estudiaba inglés y por la tarde daba clases de español. Para ese entonces, trabó relación con una antigua feligrés de la parroquia de Villa de Fuente. En ese momento ella estudiaba psicología en Texas y al reencontrarse iniciaron un noviazgo.

Cuando ella se muda a Colorado para estudiar una maestría en Psicología Criminal, deciden vivir juntos. Eso fue en diciembre de 2001. Con el tiempo consigue trabajo de consejero de adicciones, se certifica, va creciendo y pasando a otros empleos de ese tipo. En 2008 ellos deciden vivir juntos y abren una institución llamada Spanic Clinic, en marzo de ese año.

Es entonces que vuelve otro ofrecimiento por parte del Obispo de la Iglesia Católica Antigua para que se haga cargo de una parroquia como sacerdote. Poncho lo platica con su esposa y ella acepta.

“Yo creo que la vocación nunca se pierde. Acepté su propuesta y fue un cambio no sólo para mí, sino para toda mi familia. Me acuerdo que al final me preguntaba cómo hacer de la vida ministerial una vida de familia. Y hoy te puedo decir, con seis años de vida ministerial, siendo director de una institución, jefe, papá; siendo pastor, que sí se puede la vida ministerial”, manifiesta.

Primero estuvo en la parroquia de Cristo Rey, pero desde diciembre pasado está en la de San Francisco, de la Iglesia Nacional Polaca, a donde llega tomado de la mano de su esposa y su hijo a dar misa, con toda naturalidad.

“Ellos descubren que cuando yo dialogo con una pareja, no estoy inventando o sacando una teoría psicológica, yo puedo compartir con ellos lo que yo sé que pueden estar pasando”, expresa quien sigue preguntándose cuándo va a ser el día en que “la Iglesia católica va a evaluar esta tarugada de tener el celibato, cuándo le va a permitir al sacerdote vivir su vida familiar y ser

ministro”.

Señala que el papa Francisco ya comienza a hablar de sacerdotes casados, por eso creo que la Iglesia en su momento deberá tener la humildad de reconocer la necesidad, no sólo de que haya parroquias, sino necesidad de contar con pastores completos.

Mientras tanto, el padre Poncho continúa ganándose la vida con un negocio propio que ha crecido con más sucursales, y al mismo tiempo oficiando misa los domingos acompañado de su esposa y su hijo.

LEO, EL PIONERO

Leonel Gómez Galarza es aquel que el primer día en que volvió a ser llamado padre Leo, luego de años de dejar el ministerio, le soltó la mano a su esposa. Su proceso fue distinto. Él es originario de Monclova. Entró al Seminario de Saltillo y estudió hasta terminar Filosofía.

La primera vez que sintió que le movían el tapete fue cuando lo mandaron a misiones de verano a una parroquia de los Cinco Manantiales, donde conoció a una muchacha, por la que estuvo a punto de dejar el Seminario. No hubo nada con ella, sólo evidente gusto uno del otro. Y él regresó al Seminario, de donde lo enviaron a estudiar Teología a Guadalajara.

Su padre, que vivía en Estados Unidos, le dice que de aquel lado hacían falta sacerdotes, que se vaya para allá. Leo le toma la palabra y con un permiso del Seminario de Saltillo se va a la Arquidiócesis de Chicago, con una beca, a estudiar inglés y terminar Teología, ordenándose sacerdote el 22 de mayo de 1999, en la parroquia de Santa Engracia.

Dice que le gustaba mucho su trabajo, pero al final del día, cuando terminaban las actividades y se encontraba solo en la casa parroquial, había un vacío y no había nada que lo pudiera compensar. Al sentir la necesidad de una familia, en 2004 decide dejar el ministerio.

Se queda en Chicago, donde trabaja primero en la industria de la construcción y luego de chofer de limusinas. Luego labora en la Fundación Epilepsia, de donde lo transfieren a Houston, Texas. Para ese momento ya había iniciado noviazgo con la que es hoy es su actual esposa, a quien conoció por medio de su hermano

Se casaron en 2006. Vivía en Texas y trabajaba para el Departamento de Salud Mental de Houston. Tenían la vida resuelta hasta que fue contactado por el obispo de una iglesia independiente, con quien se entrevistó en 2007 y quien le propuso reinstalarlo en el ministerio sacerdotal, pues en su iglesia aceptaban sacerdotes casados.

Al principio se negó, pero luego de consultar a amigos sacerdotes de Coahuila y conocidos en EU, aceptó. Para ello fue a otras dos entrevistas, y le pidieron que lo acompañara su esposa.

“Quieren que nos vean así, como sacerdotes casados, no como una iglesia que pretende ser católica romana, sino como una iglesia católica independiente que tiene sacerdotes casados”, recuerda el padre Leo.

Fue en una de esas entrevistas cuando sucedió el episodio en el que le gritaron “¡Padre Leo!” y él le soltó la mano a su esposa, porque decir que es sacerdote y tiene esposa no está en el sistema por la doctrina que seguían en la Iglesia Católica Romana

Ese día aceptó, y desde marzo 24 de 2008 sirve en una comunidad del barrio mexicano en la catedral de San Mateo, de la Iglesia Católica Independiente, que forma parte de la comunidad de iglesias episcopales y evangélicas de los Estados Unidos.

Tuvo la oportunidad de casarse con Olga Alicia Guajardo y ahora tienen tres hijos: Miranda Valentina, de 6 años; Lía Jimena, de 4, y Santiago, de 8, quien responde que quiere ser sacerdote cuando crezca.

Se siente orgulloso de portar los ornamentos y celebrar misa teniendo a su familia dentro del templo y dar credibilidad a los feligreses, porque como sacerdote casado tiene experiencia para guiar y aconsejar.

Piensa que así debería ser la Iglesia Católica Romana, que de suprimir el celibato a los sacerdotes solucionaría muchos problemas como sacerdotes que se meten en líos con mujeres, con otros hombres o con niños.

“Todo eso me hace pensar mucho en si tener esta regla del celibato es bueno o le perjudica a la Iglesia Católica Romana. La verdad no sé si el hecho de que la quitaran traería más jóvenes a ser sacerdotes. No sé, pero valdría la pena averiguarlo”, declaró.

DOLOR DE FAMILIA

Óscar es hermano menor del padre Alfonso Castillo. Siguió los pasos de su hermano entrando al Seminario, cuando cursaba secundaria. Entró al Seminario Diocesano de Saltillo siendo formado por el padre Jorge Sepúlveda y Plácido Castro. Cursó Filosofía en Guadalajara y Teología la comenzó en San Luis Potosí, pero luego pidió su cambio y lo trasladaron al de Matamoros.

Al ordenarse sacerdote en Saltillo, fue asignado a la parroquia de San Patricio y luego lo enviaron al desierto para ayudar a atender las parroquias de Cuatro Ciénegas y Ocampo. Allá la soledad y el aislamiento lo envolvieron en una crisis.

Se encontró consigo mismo y sus carencias. La necesidad de sentirse acompañado al final del día lo puso a reflexionar si ese era su camino. Además, estaba ahí una religiosa de misiones, oriunda de los Altos de Jalisco, de quien se enamoró. Comenzó a buscar consejo en otros sacerdotes que más bien lo mal aconsejaron.

“¡Ah!, ¿lo que quieres es tener pareja? Pues a lo mejor hasta el Obispo te puede dar permiso de que tengas pareja, muchos la tienen”, le decían algunos; otros le aconsejaban: “O no digas nada, y ten tu pareja en otro lado y la visitas, y puedes hasta tener a tu familia, ¿verdad?”.

Malaconsejado, habló con la religiosa con quien quiso iniciar una relación sentimental, pero ella le dijo que no, que no iba a vivir una situación a escondidas, que debía ser congruente con su vida, no su ministerio, sino con su vida. Que no se valía llevar una relación a escondidas y hablar de igualdad teniendo escondida a la persona que se ama.

Hasta que encontró sabios consejos en un sacerdote de Tamaulipas y en otro de Estados Unidos, con quienes pasó un año de discernimiento, hasta que se dio cuenta de que no, que debía dejar el ministerio. Entonces fue a hablar con el Obispo.

Acudió a verlo a su oficina del Seminario Mayor, y tras entrar y sentarse, el padre Óscar comenzó a intentar explicarle que llevaba ya un año de analizar su vida sacerdotal, y que había decidido dejar el sacerdocio.

“Hasta ese momento Raúl Vera López había permanecido con los ojos cerrados”, dice el padre Óscar. “Parecía estar dormido –agrega– y sólo al escuchar decir que dejaría el ministerio se sobresaltó y dijo ‘¿Cómo que dejarás el sacerdocio?”’.

“Le digo ‘sí, le estoy tratando de explicar, pero parece que usted tiene mucho sueño, pues ya no le digo’. El Obispo me contestó ‘no, pues no. Eres un obrero de una maquiladora para que me digas que vas a dejar tu puesto. Regrésate, vete la Semana Santa y sigue allá, y ya’”, declara el sacerdote.

La reunión no duró ni 10 minutos porque Óscar le dio fin diciéndole que sí, que se devolvería a su parroquia a oficiar en Semana Santa, y que duraría ahí hasta finales de abril para la fiesta de santa Catalina de Siena, después dejaría el ministerio. Y así fue, para mayo se devolvió a su casa.

Ahí le tocó vivir con tristeza las malas caras y el rechazo de que fueron objeto sus papás, a quienes todos adulaban por ser los padres de dos sacerdotes, pero ahora condenaban por engendrar a dos excuras.

“La experiencia es muy fuerte para ellos, por la gente; la Iglesia, crea una persecución injusta contra los papás. Mis papás lo sintieron, me dolió mucho. Los cabecillas de las iglesias, los que los adulan y luego los atacan. ¿Cómo algo tan sublime puede ser tan miserable?”, declara.

Por eso a la semana se fue a vivir a EU, primero con su hermano, el padre Alfonso, y luego con su hermana mayor en San Antonio. Trabajó en agencias de recuperación de adicciones y se certificó como consejero en Denver, Colorado.

Para entones ya estaba libre, así que buscó a aquella chica de quien se enamoró en Cuatro Ciénegas y que para entonces ya había dejado los hábitos y estudiaba psicología en la Universidad. Iniciaron una relación de noviazgo y luego se casaron. Se fueron a vivir a Lagos de Moreno, en donde pusieron un negocio de papelería y renta de computadoras.

Con la crisis del 2008 tuvieron que cerrar y venirse a Saltillo, de aquí de nuevo partieron hacia EU, en donde él se puso a trabajar en la remodelación de casas. Luego regresaron a Saltillo y él se puso a laborar en una fábrica, de obrero, e intentó estudiar la carrera de ingeniería, de la que sólo curso dos años.

Para ese momento ya había tenido contacto con obispos de las Iglesias Antiguas de Estados Unidos, que le insistían en que volviera al ministerio, pues estaban interesados en abrir espacio a la comunidad hispana.

Lo consultó con su esposa y decidieron aceptar. El Obispo les tramitó la visa de trabajo y el estatus migratorio, y se fueron para Estados Unidos, con todo y su hija, y se instalaron en la iglesia de San Matías, en un suburbio de Dallas, Texas.

Dando misa con su esposa Delia y sus ahora dos hijos, Romina y Ezequiel, se siente realizado. Los puede presentar con naturalidad, y la gente le dice que prefieren sacerdotes casados, pero además, su propia familia sirve de contrapeso en su ministerio.

Piensa que estar casado le da más credibilidad como sacerdote, y ahora su siguiente paso es ya no vivir sólo del ministerio porque está tramitando su residencia para trabajar y mantener a su familia, y demostrar que sí se puede, contrario a lo que dice la Iglesia Católica Romana, que los sus sacerdotes no se casan porque no tienen tiempo para mantener a una familia.

Sobre la supresión del celibato por parte del Papa y los obispos de Roma, piensa que es remota la posibilidad. Que no se trata de un baluarte, sino de una joya sin valor que protegen más por ciertos intereses que por vivir la congruencia del evangelio.

“No veo que vaya a suceder pronto, es un tema que se platica siempre, y se pone en la mesa, pero se quita, porque es más fuerte la cuestión del poder económico, de influencias entre los ministros de la iglesia, que prefieren seguir escondiendo a sus hijos, en vez de abolir el celibato”, expuso.

EL PADRE AMARO

Junto al altar de la parroquia de San Juan Bautista, en Chicago, Illinois, está un sacerdote con el ornamento verde. Abraza a una mujer que está a su lado izquierdo y a dos jovencitas en el otro. Es el padre José Amaro Rojas Suárez posando con su esposa e hijas.

El presbítero sonríe de forma tímida, como lo ha hecho desde que era seminarista, allá por 1986, cuando entró al Seminario de Saltillo, a donde se trasladó procedente de su natal Castaños.

Casi dos años después, al llegar al llamado Curso Introductorio, que estudió en el Seminario de Tapalpa, en Jalisco, tuvo su primera crisis vocacional y decidió dejar sus estudios y volver a Coahuila. Durante los siguientes tres años conoció a una chica con quien tuvo un noviazgo, que terminó debido a la distancia.

Después de ese noviazgo regresó al Seminario. Fue admitido y realizó el resto de sus estudios eclesiásticos hasta ordenarse sacerdote el 30 de marzo de 1998, en Saltillo, junto con el padre Ignacio Flores, Roberto Estrada Lesa y Guadalupe Estrada.

El obispo Francisco Villalobos lo envió como vicario a la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, en Piedras Negras, en donde comenzó a vivir una crisis sacerdotal que se agravó al conocer a una chica que le llamó la atención y de quien se enamoró.

“Lo que me motivó a dejar el sacerdocio fue no llevar una doble vida. Era muy duro encontrarse en esa situación, pararme enfrente de la gente y hablarles de fidelidad, de honestidad, y exigirles un comportamiento como Jesús nos enseñaba, y yo no lo estaba viviendo, eso era difícil”, compartió. Es por esta razón que en 1999 estuvo en Saltillo para hablar con el obispo Raúl Vera.

El encuentro no fue muy bueno. Vera López apenas venía llegando como nuevo obispo y José Amaro era el primer caso de un sacerdote que se le presentó con la intención de dejar el ministerio.

Le dijo que era muy joven, que si quería tramitar la dispensa sacerdotal lo hiciera, pero que dudaba que se la autorizaran, porque no tenía ni la edad ni la madurez para tomar esa decisión. Amaro solamente le dijo que esa era su decisión y se fue. Jamás lo volvió a ver.

Al siguiente día regresó a Piedras Negras, recogió sus cosas y se fue a casa de la que ahora es su esposa. En ese tiempo lo buscaron sacerdotes para criticarlo o para “pendejearlo”. Le dijeron que le había faltado colmillo; otros le preguntaban que si estaba embarazada, porque si era así, no pasaba nada, que tuviera al niño.

“Se habla mucho de la fraternidad sacerdotal, pero es un mito. Muchos iban para convencerme de no dejar el ministerio y así sentirse los héroes; otros me decían ‘te faltó hablar conmigo. Hubieras hablado y te hubiera dicho cómo le hacías’, recuerda el cura.

Lo que siguió fueron las críticas de la comunidad, de su familia, de la gente que sentía que lo señalaban, tanto a él como a ella, pero todavía hubo otro suceso que los hizo irse de Piedras Negras: una película mexicana.

“En aquel entones salió la película de El Crimen del Padre Amaro, y yo soy el padre Amaro allá en México. La gente empezó a relacionar que yo dejé el ministerio por la película. La gente pensaba que era mi vida la que estaban plasmando en esa película”, relata.

Vivieron un tiempo en un pueblo de Houston, luego estuvieron en Saltillo, en donde él trabajó en una Caja Popular. Regresaron a Piedras Negras y de nueva cuenta volvieron EU, país en el que nació su primera hija. En Chicago, Leo Gómez le consigue trabajo a él y al padre Poncho, pero debido al frío se regresa con su esposa a Eagle Pass, ahí se queda hasta 2011.

En ese tiempo trabajó como agente aduanal, cuidó enfermos, abrió un negocio de comida y fue capellán para desahuciados. Para ese momento la idea de volver a ejercer como sacerdote le regresó, cuando el padre Leo, ahora en la Iglesia Católica Antigua lo invitó.

Prefirió investigar y encontró que necesitaban a un cura para la comunidad hispana de Chicago. Fue y conoció la comunidad de la Iglesia Nacional Polaca. Decidió volver a ser sacerdote. Ofició su primera misa en su nueva comunidad en abril de 2011. Tiempo después se lleva a vivir con él a su esposa Rosangélica Nolasco y a sus hijas Fernanda y Regina.

Han crecido mucho desde entonces, y eso lo hizo buscar ayuda, por eso contactó a otros dos exsacerdotes de Coahuila, el padre Gabriel y el padre Antulio, también al diácono Nazario Salas, que tras incorporarse a aquella Iglesia Polaca fue ordenado sacerdote.

Del clero de Coahuila dice que conserva buenos amigos, pero que se dio cuenta de que en estas diócesis, si un sacerdote tiene mujer e hijos, y decide quedarse y no desertar, te cubren; si no, los tachan, los critican, en vez de presionar a la Iglesia de Roma para que quite el celibato a los sacerdotes y así no tengan que estar escondiendo a sus mujeres y a sus hijos.

“Pienso que ya se están tardando. Ya debieron de haber superado esta situación, pero creo que no está lejos porque por lo menos el papa Francisco dijo que posiblemente la Iglesia ordene a hombres que están casados y que quieren ser sacerdotes”, declaró Amaro.

Dice que si eso no pasa, poco a poco las Iglesias Católicas Antiguas le quitarán terreno a la Católica Romana y no falta mucho para que ingresen en México o en Coahuila, para que no haya más exsacerdotes diocesanos exiliándose en EU y vivir plenamente sus dos vocaciones, la ministerial y la matrimonial.

ESPAÑA: Ciclo de conferencias con motivo del V Centenario de Martin Lutero y la Reforma (1517-2017)


Lutero y la Reforma

Programa

12 de mayo, viernes: Lutero, largometraje de Eric Till, Alemania 2003. Miguel Rubio Carrasco

16 de mayo, martes: Emplazamiento histórico de Lutero y la Reforma. Mireia Vidal Quintero

17 de mayo, miércoles: Lutero y la moral ayer y hoy. Marciano Vidal García

19 de mayo, viernes: Cómo impregnar la espiritualidad y pastoral católicas de sensibilidad ecuménica José Miguel de Haro Sánchez

Hora: 20:00 horas

Lugar: Sala Liguori, calle Félix Boix, 13. 28036 Madrid

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Organizado por el ISCM y la parroquia Stmo. Redentor

 

Colombia. Maestras y maestros denunciaron amenazas de las Águilas Negras en Bogotá


Resumen Latinoamericano / Colombia Informa / 20 de abril de 2017

Maestros afiliados a la Asociación Distrital de Educadores -ADE-, hicieron pública una denuncia sobre amenazas en la comunidad educativa del colegio Benjamín Herrera de la Localidad de Puente Aranda. Los responsables, según indica el texto, son las Águilas Negras de Colombia, grupo autodenominado sucesor de los paramilitares.

Los maestros recibieron las amenazas por medio de un panfleto dejado en la mencionada institución el 17 de abril. Para la agremiación, se trata de intimidaciones que buscan señalar a los líderes sociales, sindicales, políticos y defensores de Derechos Humanos con el fin de silenciar los que consideran “justos reclamos de las comunidades que buscan organizarse y generar alternativas de solución a las problemáticas que les aquejan”.

La ADE señaló en el texto de denuncia que los gobiernos Distrital y Nacional no dan soluciones prontas ni reales para estudiantes y comunidades que hoy están en riesgo por fenómenos delincuenciales como el microtráfico, las pandillas y las expresiones herederas del paramilitarismo.

A su vez, los maestros solicitaron que la Secretaría de Educación y el Gobierno Nacional tomen medidas de protección y garantías de los Derechos Constitucionales, mediante la entrega de resultados en los que se dé con los responsables las amenazas.

También responsabilizaron a las instituciones por cualquier afectación a la integridad de los docentes del colegio Benjamín Herrera, a la vez que solicitaron a los órganos de investigación y judicialización responder las demandas con eficiencia.

Por último señalaron que “en el marco del proceso de paz, exigimos que se den las garantías necesarias a toda la comunidad como parte fundamental de lo plasmado en los acuerdos y no sean sólo propósitos o catálogos de buenas intenciones”.

CI MP/MP/20/04/17/12:40

http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/04/20/colombia-maestros-denunciaron-amenazas-de-las-aguilas-negras-en-bogota/

COLOMBIA: Sergio Monsalve, el periodista que convirtió su casa en una trinchera: el drama de informar en Urabá


La corrupción y las bandas criminales tienen acorralada a la prensa en esa zona de Antioquia. Noticias Caracol conoció un testimonio. Informe especial.

Camina como si fuera perseguido de cerca por la muerte. Sus trayectos son cortos: de la estación de policía a la casa.

Sergio Monsalve Rojas, periodista local en Chigorodó, Urabá antioqueño, solo respira hondo cuando llega al jardín de su casa.

“Bueno Marcela, lamento tener que recibirla en estas condiciones por el tema de seguridad, porque ahora no puedo tener una oficina. Este es mi búnker, bienvenida”, dice Sergio.

“Sí, mis amenazas empezaron desde marzo del año pasado”, responde al preguntársele si ese era su lugar de trabajo.

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Lleva ocho meses encerrado tras las rejas de su hogar. Entre luces y sombras escribe los textos de sus nuevas denuncias. Tuvo que alejarse de los micrófonos de una emisora local.

Sergio, usted dice que lleva siete meses trabajando en estas condiciones. ¿Por qué?

“Porque temo por mi vida, porque estoy amenazado, porque tengo tres intentos de ataque en el municipio y si salgo, doy papaya. La primera vez me abordó alguien en la calle, me dijo que me callara y que no fuera sapo y que si no me iban a callar”, recuerda el comunicador.

“Intento hacer caso omiso, pero las amenazas siguieron llegando”, añade.

Monsalve es un periodista con olfato fino para temas de corrupción, microtráfico de drogas, y bandas criminales en la zona de Urabá.

“Soy periodista independiente en la emisora comunitaria, que es el único medio radial del municipio donde fui censurado (Chigorodó). A mí me cerraron el programa y me lo cerraron en un momento en el que estaba haciendo denuncias públicas de contratación en el municipio”, explica sobre las razones de las amenazas.

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Además, dice que varias veces ha sido abordado por sicarios, hasta helarle la sangre.

“Yo voy caminando y me para una moto al lado y digo: aquí fue”, cuenta sobre los temerosos encuentros.

¿O sea que usted se ha visto muchas veces muerto?

“Sí, sí, tengo que decirlo que sí”, afirmó.

Y fue la hoja amenazante que le dejaron en la puerta de su casa con la cruz pintada y que decía “sapo hp si se descuida se muere”, la que lo llevó a reportar su caso a todos los organismos nacionales y buscar seguridad en la Unidad Nacional de Protección (UNP).

¿Con qué seguridad física cuenta usted?

“Mi seguridad es un chaleco, un chaleco antibalas que me entregó la UNP. Me dijeron que… Un botón de pánico, se supone que lo debo presionar cuando esté en riesgo. Ellos me llaman luego a un teléfono para verificar si estoy en riesgo, cuál es mi riesgo y después ellos se comunicarían (para saber) donde estoy. ¿Quiere que le diga la verdad? Eso es una burla. Yo, mientras (pasa) todo eso, cojo mi celular y llamo a la Policía directamente”, explica Monsalve sobre su esquema de seguridad.

También recuerda como el primer caso que denunció viviendo en Medellín lo llevó al desplazamiento intraurbano; las amenazas de muerte fueron dirigidas a su pequeña hija.

“Mi hija, cuando tenía siete años, fue amenazada de muerte porque denuncie hechos irregulares de una fundación donde se habían robado un dinero a través de un presupuesto participativo en la ciudad de Medellín”, explicó.

¿Si hubo periodistas que fueron asesinados, si otros tuvieron que salir de Urabá, usted porque sigue acá?

“Yo entendí que la solución no es correr. Cuando me vaya, me va a pasar lo mismo. Este es mi trabajo, yo tengo que luchar por la libertad de prensa, por la información, por la verdad, por decir lo que es por los derechos de una comunidad, pero como decía mi abuelo cuando yo era un niño: ‘mijo’, aunque tenga miedo, no lo deje ver”, puntualizó el periodista.

La situación de Sergio Monsalve fue conocida por la Mesa de Derechos Humanos de los periodistas en Antioquia, que ha emitido las alertas tempranas.

“El periodismo tiene una mordaza en Antioquia. Por ejemplo, en Urabá, cuando se hacen las denuncias de (despojo de) tierras, cuando se habla de microtráfico (de drogas) y temas de extorsión, esos temas son intocables o (los periodistas) se van de la zona o los asesinan. En lo que va corrido del 2017, en dos meses, tenemos nueve periodistas amenazados en Antioquia, de los cuales en Urabá hay 4”, denunció Juan David Betancur, presidente de la Mesa de Derechos Humanos de los periodistas en Antioquia.

¿Por qué estoy sintiendo en usted un ánimo de valentía, pero también lo siento derrotado?

“Yo creo que no estoy derrotado por las amenazas de los ilegales, yo estoy derrotado por el abandono y la desidia y la ineficiencia del Estado”, señaló Monsalve.

En la soledad de su casa, este periodista soporta con valentía la decisión que tomó un día de asumir el periodismo independiente, mientras lucha por no ser un número más en la cifra de periodistas asesinados.

http://noticias.caracoltv.com/medellin/sergio-monsalve-el-periodista-que-convirtio-su-casa-en-una-trinchera-el-drama-de-informar-en-uraba

Mujeres diácono y mujeres en la jerarquía, dos desafíos que está zanjando Papa Francisco


Mujeres diácono y mujeres en la jerarquía, dos desafíos que está zanjando Papa Francisco
“Este creciente rol de las mujeres en la Iglesia no es feminismo, sino un derecho de todos los bautizados: varones y mujeres”.
Desde el Concilio Vaticano II el Magisterio de los Papas ha venido destacando cada vez más la dignidad y misión de la mujer, sujetando sus enseñanzas a la verdad presente en el Evangelio e integrando la riqueza de la Tradición doctrinal y espiritual de la Iglesia.

El pasado mes de mayo de 2016, Papa Francisco abordó un asunto que podría ser un signo más de su Pontificado. Se trata de dar respuesta a quienes, desde el interior de la iglesia y fuera de ella, piden que también las mujeres puedan ser diáconos… Vale decir, ser parte del orden sacerdotal. Cuestión que podría re-posicionar la figura de la mujer en el orden jerárquico de la Iglesia.

Para un análisis argumental sobre el asunto que sirva de base a una próxima definición, el Papa nombró a comienzos de agosto de 2016 una Comisión compuesta por seis mujeres y seis hombres, presidida por el Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Arzobispo Luis Francisco Ladaria Ferrer.

Tensiones en la Comisión

Phyllis Zagano, profesora de religión en la Universidad de Hofstra y autora de varios libros sobre el papel de las mujeres en la Iglesia católica, a las pocas horas de ser invitada a formar parte de la comisión, expuso en público la polémica sobre el tema. Fue en una entrevista que concedió al diario norteamericano New York Times (03.08.2016) donde precisó el objetivo de trabajo encomendado por el Papa: “La pregunta importante aquí es si las mujeres pueden ser ordenadas como diaconisas y esa es la cuestión teológica que debe estudiarse con profundidad.”

Pero Zagano fue más allá para mostrar su apoyo a la idea de tener mujeres diáconos, y –cual si fuere una vocera oficial del Santo Padre, que no lo es- afirmó con pasión al NYT que: “El papa Francisco ha insistido en que quiere ver a más mujeres en puestos de autoridad y hay algunos cargos que las mujeres no pueden desempeñar porque no están ordenadas. La forma tradicional de obtener el estado eclesiástico es a través de la ordenación del diaconado…”.

Pocos días después, desde su habitual columna del National Catholic Reporter, esta influyente académico sin dar citas argumentales para sus afirmaciones señalaba: “…creo que es importante que la iglesia – toda la iglesia – piense y ore acerca de las mujeres diáconas. ¿Fueron ordenadas en ceremonias idénticas a las usadas para los hombres? Sí. ¿Siempre fue así? ¿Quién sabe? ¿Incluyeron sus ceremonias de ordenación la epiclesis – la llamada del Espíritu Santo – y la imposición de manos? Sí…”.

Tras estas publicaciones, algunas semanas después, la Comisión se reunió por primera vez durante dos días y desde entonces ha trabajado con prudencia, en silencio.

Pero hace pocos días, el pasado 8 de abril, el asunto que estudia esta Comisión volvió a ser mencionado por un cercano colaborador del Papa, el cardenal Christoph Schönborn. Entrevistado por el diario austríaco Wiener Zeitung manifestó su cautela respecto de que mujeres pudieren ser ‘ordenadas’ diáconos. “Primero esperemos y veamos lo que la comisión vaticana concluye”, señaló.

Las luces de la historia

En el corazón de Dios, en la enseñanza y actos de Jesús, que narran los Evangelios y cartas apostólicas, no tiene cabida la discriminación entre hombres y mujeres. Son varios los pasajes donde Jesús se distancia del prejuicio cultural propio de su época que consideraba como alguien inferior a la mujer. El Evangelio da testimonio de un Jesús invitando expresamente a las mujeres a ser parte del Plan de Salvación. Asunto que involucra el compromiso personal. Así de Marta espera una mayor entrega a la fe (cf. Jn 11, 26-27): y ella se da por entero al Maestro, pues profesa su fe antes de que Lázaro resucite. Luego, tras su Resurrección, fueron mujeres piadosas que habían ido al sepulcro y María Magdalena a quienes Jesús confió el desafío de transmitir a los Apóstoles (cf.  Mt 28, 8-10; Jn 20, 17-18) esa buena nueva: “Así las mujeres fueron las primeras mensajeras de la resurrección de Cristo para los propios Apóstoles” (Catecismo de la Iglesia católica, n. 641). Es evidente que Jesús otorga autoridad y una misión particular a las mujeres en el Plan de Salvación, en el servicio del Reino.

Al respecto de lo anterior, en su Audiencia General del 6 de julio de 1994, San Juan Pablo II Papa puso de relieve que:

La historia de las primeras comunidades cristianas atestigua la gran contribución que las mujeres dieron a la evangelización, comenzando por «Febe, nuestra hermana como la llama san Pablo; diaconisa de la Iglesia de Cencreas […]. Ella ―dice― ha sido protectora de muchos, incluso de mí mismo» (Rm  16, 1-2). Me complace rendir homenaje aquí a su memoria y a la de tantas colaboradoras de los Apóstoles en Cencreas, en Roma y en todas las comunidades cristianas”, decía el santo Papa.

Los argumentos mariológicos de “Fortea”

Sin embargo, para algunos teólogos el que hayan existido en la historia de la Iglesia diaconisas tan destacadas como Febe no es argumento suficiente para validar hoy doctrinalmente el acceso de la mujer al diaconado, que es parte del orden sacerdotal.

El conocido teólogo sacerdote José Antonio Fortea, escribía en su blog personal el pasado ´Lunes Santo’ 17 de abril una valiosa reflexión respecto de admitir o no a las mujeres en el orden sacerdotal…

“Las razones negativas para no admitir la ordenación de mujeres siempre me habían parecido insuficientes. Me limité a aceptar la Tradición. Lo cual hice sin restricciones internas. Ahora bien, hace una semana me di cuenta de un pequeño detalle. Si la Virgen María es lo que yo he llegado a barruntar que es -es decir, si la santidad que se contiene en ella es de tales proporciones como ahora lo creo–, entonces, el hecho de que María no haya sido ordenada sí que pasa a ser un hecho sustancial.
El hecho de que se dejara fuera del sacerdocio ministerial a una persona que valía más que la Iglesia entera, pasa a ser un hecho afirmativo, no meramente histórico. De forma expresa se quiso dejar sin sacerdocio a la persona que por su cristificación hubiera sido no sólo la más digna de recibir esa potestad, sino más digna que la dignidad sumada de todos los apóstoles y obispos de la Historia: eso no es un mero argumento negativo.
En una visión teológica en la que la Iglesia es pedestal de María, entonces el que la Madre de Dios fuera excluida de la Última Cena implica un expreso designio acerca de todas las mujeres. No sé cuáles puedan ser las razones de la exclusión de la mujer al sacerdocio, pero no me cabe duda de cuál es la voluntad de Cristo”.

La decisión del Papa

Si -como enuncia padre Fortea- la Santísima Virgen María es tal modelo, entonces estaría pendiente que la Iglesia haga explícita la no discriminación de la mujer, profundizando en la riqueza y autoridad que ese modelo entrega a la misión de la Iglesia… cuestión que podría implicar -siguiendo la reflexión de Fortea- una reforma a la jerarquía de la iglesia que incorpore a la mujer, sin por ello desatender que ser parte del orden sacerdotal sería algo querido por Jesucristo sólo para algunos hombres, según sugiere Fortea.

Si habrá o no diaconisas y si estas serán o no parte del orden sacerdotal es una cuestión que pronto definirá el Papa.

Pero una reforma a la jerarquía que incorpore a la mujer es una decisión ya tomada,  que no depende de si habrá o no diaconisas y si estas serán parte o no del orden sacerdotal. Sobre este particular baste leer las declaraciones de Papa Francisco el pasado 12 de mayo de 2016 ante esas más de 900 superioras de congregaciones religiosas:

“La Iglesia debe involucrar a consagradas y laicas en la consulta, pero también en el proceso de decisión… Este creciente rol de las mujeres en la Iglesia no es feminismo, sino un derecho de todos los bautizados: varones y mujeres”.

http://www.portaluz.org/mujeres-diacono-y-mujeres-en-la-jerarquia-dos-desafios-que-esta-2198.htm

El racismo como política migratoria del gobierno estadounidense


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Muro entre EE. UU. y México. Foto: La Jornada.Muro entre EE. UU. y México. Foto: La Jornada.

El migrante es visto como un transgresor de la ley al mismo tiempo que se omite deliberadamente su condición de trabajador explotado, sin seguridad social y vulnerado en sus derechos. 

Por Guillermo Castillo Ramírez

21 de abril, 2017.- Mucho del discurso de la política migratoria es maniqueo y perverso. Se basa en estereotipos discriminatorios y tendenciosos, donde el migrante es visto como un transgresor de la ley, mientras, deliberadamente, se omite que es un trabajador explotado, carente de prestaciones, seguridad social y sin derechos, y que, sobre todo, incrementa la riqueza de los empleadores y las empresas…

El racismo como eje de la política migratoria del gobierno estadounidense

Junto a las deportaciones y el incremento de la criminalización del migrante, uno de los ejes más visibles y polémicos de la política migratoria del actual gobierno estadounidense ha sido la iniciativa de la construcción del muro.

Entre las razones de la administración gringa para la construcción del muro se encuentran detener la migración mexicana, controlar las actividades del narco-crimen organizado y contener las amenazas a la seguridad nacional. No obstante, estas iniciativas, lejos de basarse en una lectura histórico-estructural y sociopolítica de estos procesos fronterizos, se fundamentan en prejuicios xenófobos.

Los muros, que ya existen en ciertos cruces fronterizos —por ejemplo Tijuana/San Isidro y Ciudad Juárez/El Paso—, no han servido para frenar la migración, que durante el cambio de siglo se incrementó debido a las reformas neoliberales y a la demanda de mano de obra de Estados Unidos (EE.UU.); sólo sirvieron para incrementar exponencialmente el número de muertes de migrantes.

Tampoco redujeron el trasiego de drogas y la actividad de los grupos del crimen organizado, quienes se valieron del uso de túneles, de camiones con compartimentos secretos y otras estrategias para burlar a las autoridades. Finalmente, no es por la frontera sur por donde las principales amenazas a la seguridad nacional —los grupos terroristas— han ingresado a EE.UU. en las últimas décadas.

Por otra parte, las deportaciones basadas en una discriminatoria y excesiva “criminalización” del migrante, se han vuelto un dispositivo violento que lo mismo tipifican como criminal a quienes que se pasaron un alto o cometieron una falta administrativa, que a quien cometió un delito grave —como secuestro, portación ilegal de armas o asesinato—; de hecho, de los migrantes deportados, se calcula que sólo poco más 5.3 por ciento cometieron delitos graves.

el migrante es visto como un transgresor de la ley, mientras deliberadamente se omite que es un trabajador explotado, carente de prestaciones, seguridad social y sin derechos, y que, sobre todo, incrementa la riqueza de los empleadores y las empresas…

La gran mayoría son sólo migrantes trabajadores estigmatizados como criminales. Esta política migratoria se funda en supuestos falsos, que se oponen a los datos y a diversos estudios.

Su eje es la construcción ficticia del estereotipo de los mexicanos como “hombres malos transgresores de la ley”, desde una postura xenófoba y racista. El panorama que se vislumbra es una masiva y estructural violación de los derechos humanos de los migrantes mexicanos.

Lejos de estas distorsiones, los migrantes son trabajadores explotados y marginados, con los salarios más bajos de EE. UU. La forma de combatir estos prejuicios es hacer visibles tres procesos: las aportaciones económicas de los migrantes a la sociedad de EE. UU., la disminución de la migración no documentada desde las crisis del 2008 a la fecha (1) y como las políticas de cerrar y militarizar las fronteras no sirven para detener la migración y sólo aumentan significativamente la muerte de mexicanos (2). Este texto, sólo se centra en el primero de estos procesos, que tiene que ver con la derrama de dinero y generación de riqueza que deja la migración en el país de destino.

Derrumbando estereotipos discriminatorios, contribuciones de los migrantes

La migración tiene causas estructurales, tanto en México con los contextos adversos que obligan a la gente a salir en búsqueda de mejores empleos, como en EE. UU, que tiene una demanda internacional de trabajadores y atrae a los migrantes.

Una idea muy difundida es que las mayores contribuciones de la migración vienen a México vía las remesas. Sin embargo, como ha mostrado el grupo de Economía Política de la Universidad de Zacatecas (3), los grandes beneficios económicos y las ganancias se quedan mayoritariamente en EE. UU. Según este grupo de investigación, los migrantes mexicanos, que de 8.8 millones en 2000 crecieron a 11.7 millones para 2007, aportan su juventud y “rejuvenecen” a la sociedad de EE. UU; por ejemplo, entre 2000 y 2008, alrededor del 70 por ciento de los migrantes mexicanos tenían entre 15 y 24 años (4).

Además, estos migrantes aportaron significativamente al crecimiento de la fuerza de trabajo en EE. UU., los mexicanos eran y son los trabajadores más baratos y precarizados; entre 1994 y 2008 los mexicanos tuvieron 3.8 millones de ocupaciones, lo que representó 16 por ciento empleo generado y 1 de cada 6 de los trabajos generados. Asimismo, los mexicanos contribuyeron con poco más del 10 por ciento del crecimiento del Producto Interno Bruto de EE. UU. entre 2000 y 2007 (5). Lo anterior sin contar que, por ser trabajadores explotados y precarizados, los migrantes abaratan los costos de producción debido a los bajos salarios, a la carencia de prestaciones y la flexibilización laboral (6). A esto habría que sumar que EE. UU no gastó dinero en preparar y formar a los trabajadores migrantes. Finalmente el consumo de más de 10 millones de mexicanos en EE. UU genera una gran derrama económica para las industrias, empresas y la economía de aquel país.

Además, los migrantes viven en condiciones de marginación y exclusión social, especialmente los “no documentados”. Por un lado y especialmente aquellos mexicanos que carecen de documentos, tienen difícil acceso a servicios sociales debido a su situación migratoria. Asimismo viven en condiciones de precariedad material para poder enviar dinero a México y tienen los mayores niveles de pobreza y el menor ingreso en EE. UU. A lo previo, habría que añadir que son los trabajadores más propensos a que se violen sus derechos, y el grupo que menor movilidad socioeconómica tiene en aquel país.

La migración mexicana, lecturas prejuiciadas y proceso a la baja

Como lo han documentado diversos estudios (7), desde la debacle de la economía de EE. UU en el 2008 ha habido un descenso de la migración no documentada. La razón de esto reside en que con la crisis económica los empleos que tenían decenas de miles de migrantes desaparecieron y dada la lenta recuperación económica de los últimos años no ha crecido la generación de puestos laborales –en la construcción, la manufactura y otros nichos laborales— donde puedan insertarse los migrantes.

En cambio desde las últimas administraciones estadounidenses ha habido una clara alza en el número de las deportaciones. Se calcula que sólo en la administración de Obama se deportaron cerca de 2.5 millones de mexicanos. Los migrantes que carecen de papeles migratorios tratan de permanecer más tiempo en EE. UU. y han experimentado cada vez con mayor frecuencia violaciones más agudas y visibles de sus derechos humanos y laborales, así como padecido procesos de separación familiar más prolongados e intensos.

Las deportaciones implican de facto claras rupturas familiares y socio comunitarias, algunos estudios estimaban que a septiembre 2015 cerca del 4 por ciento de los migrantes deportados tenía un hijo en EE. UU con la ciudadanía de aquel país.

Génesis de la actual política migratoria, ¿de dónde viene la idea del muro?

Los antecedentes de la “propuesta del muro en todo la frontera” tienen su punto de origen en las medidas de control de ciertos puntos de la frontera en la década de 1990, con la idea de “cerrar las válvulas y puntos de cruce”.

Estos fueron los casos de las operaciones Blockade (Paso 1993) y Gatekeeper (San Diego 1994), con la construcción de vallas, el incremento de efectivos de la patrulla fronteriza y el aumento significativo del gasto en seguridad fronteriza. No obstante, los efectos de esta política migratoria fueron magros y erráticos, pues de hecho entre 1994 -2007 hubo un claro aumento de la migración, debido, tanto a las crisis y cierre de empleos en México, como a la demanda de mano de obre en EE. UU.

Los migrantes que carecen de papeles migratorios tratan de permanecer más tiempo en EE. UU. y han experimentado cada vez con mayor frecuencia violaciones más agudas y visibles de sus derechos humanos y laborales

Lo único que consiguieron estas políticas fue la invisibilización social de los migrantes, el surgimiento de rutas muchos más peligrosas —como el desierto de Altar—, la disminución de la probabilidad de arresto del migrante —es decir más dinero y menos detenciones—, la reducción de los salarios de los trabajadores migrantes en EE.UU. y, sobretodo y lo más dramático, el incremento exponencial de migrantes muertos en la frontera; sólo debido a la operación Gatekeeper entre Tijuana-San Diego se registró entre 1994 y 2009 un aproximado de 5,600 migrantes que perdieron la vida.

Desde la década de 1990, hubo un fuerte desfase entre la política de integración económica relacionada al TLCAN —que permitía el libre flujo de ciertas mercancías— y la política migratoria —que restringía el paso de personas—.

El adverso porvenir…

Hay tres grandes situaciones que se vislumbran actualmente derivadas del panorama actual:

1. El mantenimiento de una política xenofóbica y racista hacia la migración internacional y hacia los mexicanos.

2. Esto supone una masiva y estructural violación de los derechos humanos de los migrantes, tanto por ser mexicanos injustamente criminalizados, como por ser trabajadores explotados y vulnerables.

3. Lo cual se lleva a cabo mediante el perfeccionamiento e intensificación de la “maquinaria de deportación” —creada por Bush y Obama—, y que actualmente tiene como acciones eje: la construcción del muro —ahora en espera de recursos—, las deportaciones masivas e injustificadas y la criminalización y exclusión social de connacionales (8).

Referencias bibliográficas

(1) 20 Temas actuales y relevantes sobre la migración en México, COLEF, México.

(2) Para una argumentación más detallada ver la conferencia: El muro, la frontera y la migración. Consultar el link:  www.youtube.com/watch?v=a8Fs2S5KpnE

(3)] Espejismos del Río de Oro. Dialéctica de la migración y el desarrollo en México, Miguel Ángel Porrúa, Red Internacional de Migración y Desarrollo, Universidad Autónoma de Zacatecas, México.

(4) Idid.

(5) Idid.

(6) Idid.

(7) 20 Temas actuales y relevantes sobre la migración en México, COLEF, México. Para una argumentación más detallada de cómo bajó la migración y cuáles fueron las causas consultar:  www.youtube.com/watch?v=a8Fs2S5KpnE

(8) Para una argumentación más detallada ver la conferencia: El muro, la frontera y la migración. Consultar el link:  www.youtube.com/watch?v=a8Fs2S5KpnE


* Guillermo Castillo Ramírez es profesor de licenciatura y posgrado de la UNAM http://unam.academia.edu/GuillermoCastilloRamirez

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Fuente: ALAI: http://www.alainet.org/es/articulo/184923

Continúa secuestro de ELN en Colombia: guerrilla rapta a venezolano en frontera


BY: JULIÁN VILLABONA GALARZA @JULIANVILLABONA ABR 21, 2017, 3:49 Pm 

venezolano habría sido raptado en la frontera con Colombia
Las FARC habrían tomado como rehén a un colombo-venezolano en la frontera con Arauca (YouTube)

ENGLISH

La Policía Nacional de Colombia confirmó que el ciudadano venezolano, Bequenbauer Sierra, fue secuestrado cuando realizaba un viaje en bus entre los municipios de Nula, Venezuela hacia Saravena, Arauca en Colombia.

El hombre fue raptado por dos hombres que portaban brazaletes de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y que abordaron el bus y se dirigieron directamente hacia donde estaba sentado Sierra y se lo llevaron. Así lo aseguraron varios testigos según la publicación de lo ocurrido hecho en el diario El Espectador.

El Gaula de la Policía, entidad encargada de realizar las investigaciones, ha dicho que el ELN es el presunto responsable del secuestro del colombo-venezolano y hasta el momento la familia no ha recibido ninguna información por parte de sus captores y tampoco les han solicitado dinero para devolver a Bequenbauer Sierra.

 

El problema del secuestro ha sido uno de los obstaculos más grandes que ha tenido el acuerdo entre el Gobierno Nacional y la guerrilla del ELN. En un primer momento, el ejecutivo colombiano exigió la liberación de todos los secuestrados, hecho que supuestamente ocurrió en su momento, pero que se vio opacado una vez la guerrilla continuó realizando esta práctica.

Hace una semana, desde Quito, Ecuador, lugar donde se realizan las negociaciones, el ELN afirmó que tenía derecho a secuestrar para financiar su actividad rebelde, a su vez que, paradójicamente, aseguraban que respetan el Derecho Internacional Humanitario, a pesar de que esta práctica está expresamente prohibida en las reglas de la guerra.

Fuente: El Espectador

Julián Villabona GalarzaJulián Villabona Galarza

Julián es Profesional en Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda. Award en U.S Politics and International Relations de Georgetown University, Washington D.C. Síguelo en @julianvillabona

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