Los mismos con las mismas. : Alfredo Molano Bravo


 

13 Mayo 2017

 

Cuando hice las entrevistas para escribir Los Años del Tropel, Rafael Naranjo, alias el Vampiro, me reveló un secreto de la mecánica política de la violencia de los años 1950: Laureano Gómez escribía los editoriales de El Siglo y los “pájaros” del Valle del Cauca los ejecutaban. Los “pájaros” eran una poderosa organización mandada por el célebre Ángel María Lozano, el Cóndor, con el apoyo de la Iglesia de Tuluá, del Directorio Conservador del Valle y de Rojas Pinilla. Llevaron a cabo varias masacres, entre ellas las de El Dovio, La Primavera, y el incendio, y la destrucción de los pueblos de Ceylán y San Rafael, que costaron 300 muertos. Su autor material fue el Vampiro.

La relación entre las armas y las letras no es inocente y por eso es peligrosísima e incendiaria la tesis proclamada a voz en cuello por Fernando Londoño Hoyos como objetivo del uribismo: Hacer trizas el maldito acuerdo de La Habana. Hacer trizas, según la Real Academia Española, significa: “destruir completamente, hacer pedazos menudos algo” y triza es “un pedazo pequeño de un cuerpo”. Es inevitable que cuando se dice trizas, se piense en la motosierra. Trizas se hacen hoy las selvas con la motosierra como antes con el hacha. Trizas se hacen con una hachuela los cuerpos humanos en las casas de pique en Buenaventura. Hechos trizas quedaron los campesinos que los paramilitares mandaron despresar en El Salado, Montes de María; El Tigre, Putumayo; Arenales, Bolívar. En trizas repartieron el cadáver de José Antonio Galán.

¿Cómo leerán los capos de los Urabeños, de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), de las Águilas Negras y demás sociedades el mensaje del ubérrimo doctor Fernando Londoño Hoyos? En su último boletín de mayo, las AGC han declarado objetivo militar a los defensores de derechos humanos, reclamantes de tierra, miembros de la Unión Patriótica y de Marcha. A esos asesinos les caen como anillo al dedo los propósitos políticos del Centro Democrático, cuyo presidente honorario es el ínclito varón doctor Londoño.

De otro lado –para decirlo de alguna manera–, ya ha comenzado el bombardeo contra el acuerdo de tierras de La Habana y el objetivo es el tema de los baldíos, que es en el fondo el verdadero problema agrario desde siempre. Todas las medidas, desde las tomadas por el general Reyes en 1904; pasando por la Prueba Diabólica de Abadía Méndez, que obligaba a los propietarios a mostrar los títulos legalizados sobre sus haciendas; siguiendo con la Ley 200 de 1936, la 135 de 1961 y la 160 de 1994, todas –digo– trataron de regular la distribución de baldíos y todas han fracasado porque ni los partidos tradicionales ni el maridaje de los terratenientes con los empresarios han permitido siquiera el levantamiento de un catastro cierto y confiable. Por tanto, la Nación no sabe lo que tiene ni lo que le roban: el 60 % de los predios ocupados están sin título. El Estado protege ese vacío para permitir la ocupación de hecho y facilitar la usurpación de predios sin registrar, como pretenden hacerlo precisamente las Zidres. Cuando el Centro Democrático y Cambio Radical dicen que el acuerdo de La Habana arrasará con la propiedad privada, están diciendo que no se toquen sus baldíos que están ocupando o han sido titulados irregularmente. Cuando los terratenientes hablan de expropiación no incluyen en el término las parcelas campesinas, que son las que ellos expropian.

Es la misma cantaleta que Juan Lozano y Lozano le montó a López Pumarejo durante la Revolución en marcha con la que justificaron los conservadores la Violencia y que usaron Gómez Hurtado para atacar la Reforma Agraria y Guillermo León Valencia para bombardear a Marquetalia.

Hacer trizas los acuerdos sobre tierras tiene una larga historia y unas obligadas consecuencias.

13 Mayo 2017

Nuevo borrador de la ley de tierras

Amnistía a la acumulación de baldíos

 

Por Alfredo Molano Jimeno y María Alejandra Medina C.

 

Un documento conocido por El Espectador apunta a que la mayoría de acumulaciones indebidas de estas tierras y realizadas después de 1994 podría pasar inadvertida. … se llevó a cabo una reunión reservada el miércoles pasado, entre el presidente Juan Manuel Santos y los principales dirigentes gremiales, en la que se concibió un nuevo borrador de la Ley de Tierras. El Espectador tuvo acceso al documento y encontró una propuesta que, de seguro, desatará una acalorada polémica. Se trata del artículo 37, que ratifica que haber acumulado baldíos antes de 1994 no constituye un acto ilegal. Pero, además, para que se configure acumulación indebida de esos terrenos, después de dicho año, los predios deben tener en sus registros la prohibición expresa de ser acumulados. Inscripción que, probablemente, tenga sólo un puñado de transacciones desde 1994.

 

… “El núcleo del debate es la distribución de la tenencia de la tierra rural con vocación agropecuaria. La evidencia en nuestro país muestra un alto índice de concentración inequitativa de la tierra”, opinó Andrés Ocampo, exdirector de procesos agrarios del Incoder. Una tesis soportada en datos como los que arrojó el Censo Nacional Agropecuario, según el cual el 69,9 % de las unidades productivas en el área rural son inferiores a cinco hectáreas y ocupan menos del 5 % del área total censada. En contraste, sólo el 0,4 % de las unidades tiene 500 hectáreas o más, pero son el 40,1 % del total censado.

 

La hora cero de la acumulación

Uno de los asuntos que en esta discusión todavía generan discrepancia es sobre el momento a partir del cual se configura la acumulación indebida de baldíos. Según Jorge Enrique Vélez, la Corte Constitucional ha dejado claro que la fecha que parte en dos este dilema es el 3 de agosto de 1994, cuando se expidió la Ley 160. Tesis que el exsuperintendente sustenta en su interpretación del fallo del alto tribunal que declaró exequible la polémica Ley de Zidres.

Sin embargo, detractores e incluso demandantes de la Ley 1776, como Paula Álvarez, investigadora de temas de tierras y consultora de organizaciones como Oxfam, sostienen que las limitaciones para acumular tierra existen desde 1961, con la Ley 135, así como la Unidad Agrícola Familiar. “Desconocer que antes de 1994 hubo procesos de acaparamiento de tierras es un exabrupto”, añade Álvarez. …

 

http://www.elespectador.com/economia/amnistia-la-acumulacion-de-baldios-articulo-693691

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