MEMORIAS SOBRE GERARDO VALENCIA CANO. MANUEL BEDOYA.


AÑO CENTENARIO DEL NATALICIO

DE

MONSEÑOR GERARDO VALENCIA CANO. mxy

AGOSTO 26 DE 1917 AGOSTO 26 DE 2017

 

 

 

Publicado el 24 abr. 2015

Manuel Bedoya continúa el relato de sus memorias y vivencias sobre la vida y obra del Obispo de los Pobres, monseñor Gerardo Valencia Cano. Llamado también el obispo Rojo quien por sus obras y su pensamiento es la personalidad más influyente de Buenaventura.

ESPECIAL LEGADO GERARDO VALENCIA CANO


AÑO CENTENARIO DEL NATALICIO
DE
MONSEÑOR GERARDO VALENCIA CANO, mxy
AGOSTO 26 DE 1917 AGOSTO 26 DE 2017
1:18 / 1:34:13
Publicado el 31 oct. 2016

Conversatorio sobre Gerardo Valencia Cano y su legado a las luchas por los derechos de las comunidades negras de Buenaventura. Las charlas son dirigidas por Manuel Bedoya y Armando Olave, quienes compartieron con el llamado obispó de los pobres numerosas vivencias en su labor cristiana. Ambos hacen parte hoy del Centro de Historia de Buenaventura Gerardo Valencia Cano.

CONVERSATORIO DESDE LA ACADEMIA GERARDO VALENCIA CANO (2A PARTE)


AÑO CENTERARIO DEL NATALICIO

DE

MONSEÑOR GERARDO VALENCIA CANO, mxy

AGOSTO 26 DE 1917  AGOSTO 26 DE 2017

 

CONVERSARTORIO DESDE LA ACADEMIA GERARDO VALENCIA CANO


AÑO CENTENARIO DEL NATALICIO

DE

MONSEÑOR GERARDO VALENCIA CANO mxy

AGOSTO 26 DE 1917  AGOSTO 26 DE 2017

 

Disidencias en las Farc, la mayor preocupación de la misión de la ONU


Mayo 28, 2017 | 4:25 Pm
Foto AFP

El jefe de la misión de la ONU, Jean Arnault, quien coordina el recibimiento de las armas de las Farc, anunció que la mayor preocupación que tiene esta organización internacional, es el estado de ánimo de los guerrilleros en los campamentos y el fenómeno de la disidencia que se está presentando en varias regiones del país.

Arnault anunció que esto es un llamado de atención, “es algo que hay que ponerle mayor cuidado”, afirmó.

“Estamos preocupados por el estado de ánimo en los campamentos y por el fenómeno de disidencia, esos fenómenos es un llamado de atención y es algo que hay que ponerle más atención, esto se ha presentando en procesos de paz anteriores en el mundo”.

Jean Aranault había anunciado que en el proceso paz los plazos son importantes para cumplir con las etapas, “pero unas fechas intermedias no se pudieron cumplirse, el D + 180 es un objetivo simbólico”, afirmó. Lea aquí:Muere jefe de disidencia de las Farc en el Guaviare tras combate con el Ejército

“Los plazos perentorios sirven de cierta forma para obligarse a hacer cosas difíciles, aunque pedimos recalendarización, nunca nos opusimos a que las partes se motiven a cumplir con un plazo perentorio”, afirmó Arnault.

Sin embargo Arnault advirtió que que nadie tendría que perder el sueño en Colombia si esta fecha (D + 180) no se cumple.

http://www.rcnradio.com/nacional/disidencias-en-las-farc-la-mayor-preocupacion-de-la-mision-de-la-onu/

COLOMBIA: La metástasis de Buenaventura


¿Por qué cuando más se ha invertido en la ciudad se produce el paro más significativo de las últimas décadas? Una combinación de abandono histórico, con corrupción local desbocada y modelo económico excluyente muestra que la solución no va a ser fácil.

Singapur, Hong Kong o Tokio envidiarían a Puerto Aguadulce. En 128 hectáreas, dos megabarcos pueden atracar de manera simultánea, en un muelle limpio y mecanizado con grúas gigantes, para atender, cargar y descargar 911.000 contenedores al año. Los camiones llegan por un anillo vial que rodea la ciudad. La inversión en toda la obra, apalancada por financistas internacionales, superó los 600 millones de dólares. En realidad los tres puertos de Buenaventura hacen evocar los terminales marítimos más modernos de los Tigres asiáticos, al otro lado del Pacífico. Ponerse a la altura implicó además hacer un dragado que costó 107.000 millones y una doble calzada que aún está en obra. Todo un despliegue logístico de talla mundial para enfrentar la globalización y los acuerdos comerciales cuya punta de lanza es la Alianza del Pacífico. No en vano, por allí se mueve la mitad de todo el comercio internacional de Colombia.

Sin embargo, esa imagen del primer mundo contrasta con la realidad que hay afuera de los puertos: una urbe fallida que respira pobreza y abandono por todos los poros. La mezcla de un modelo excluyente, una corrupción local endémica y el abandono histórico del Estado han hecho metástasis en la ciudad.

En un informe reciente del Centro de Memoria Histórica se constata cómo, desde que se privatizó el puerto en 1991 y se liquidó Colpuertos, se ha profundizado la exclusión entre un “enclave económico dinámico y moderno, el cual coexiste con una actividad local en crisis”. El índice de pobreza multidimensional es de 66 por ciento y el 93 por ciento de la gente vive de la economía informal. Es decir, del rebusque o de las economías ilegales, sean esta minería, narcotráfico o contrabando.

En video: El lado musical del paro en Buenaventura

Sobre el abandono estatal por décadas, basta con ver los bajos índices en desarrollo humano. El agua llega apenas nueve horas al día, no hay un hospital decente, la educación fue saqueada sin piedad y existe un déficit de 40.000 viviendas. Posiblemente lo que ha mejorado en el último tiempo ha sido la seguridad, pues ya no se habla de casas de pique como en el pasado y han bajado sustancialmente los homicidios. Pero está por verse si esta es una tendencia sostenible o coyuntural.

Lo paradójico es que Buenaventura recibe dinero de regalías, de aduanas y de transferencias, como pocas ciudades del país. El presupuesto de la Alcaldía este año es de 560.000 millones de pesos. Y a eso hay que sumarle lo que llegará como recursos excepcionales de la Nación, con cargo al Plan de Choque y Plan Pacífico, prometidos por Santos en 2014, que ascienden a 400 millones de dólares y que ya están empezando a ejecutarse. De estos, 85 millones de dólares serán para Buenaventura. Así, en los próximos años entre regalías, impuesto de aduanas, transferencias de la Nación y empréstitos, este municipio puede tener uno de los ingresos per cápita más altos del país.

La ciudadanía está indignada y esta vez no buscan soluciones de corto plazo, sino estructurales. Las negociaciones entre el gobierno y los líderes de las protestas están en un punto muerto, pues mientras el primero demuestra con cifras y videos que las obras prometidas están a punto de ser terminadas, los líderes del paro exigen que se decrete la emergencia económica y social. Consideran que esta figura le daría celeridad y más recursos a los proyectos. No obstante, los problemas son de tal calado que las soluciones no son fáciles ni baratas. Y siempre gravita el fantasma de la corrupción local.

La promesa del agua

Para empezar está el tema del agua. Buenaventura está rodeada de siete cuencas de ríos cristalinos. Sin embargo, el vital líquido solo llega en promedio nueve horas. En los últimos años todo empeoró porque llega turbia. Cada vez que llueve hay que cerrar las dos plantas de tratamiento que existen porque el sedimento puede dañarlas. Como se sabe, en el Pacífico llueve casi a diario. Santos se comprometió a resolver este problema y, aunque hay bastantes avances, aún no llega el agua limpia a las casas. Findeter lideró un plan de choque que consistió en la adecuación de las dos plantas existentes. Una de ellas está a dos semanas de ser entregada y la otra a dos meses. Ha habido retrasos, que se explican por inconsistencias en el diseño, y en todo caso la inversión ha sido de 36.000 millones.

Puede ver: La singular protesta en el mar de Buenaventura

De igual manera hubo problemas en los estudios para reparar las tuberías que llevarían el líquido hasta la ciudad, y que tenían un presupuesto de 1.000 millones. Sin embargo, en la práctica toca volverlas a hacer, y costarán 25.000 millones. Ahora, estas acciones solo resuelven el problema de la turbiedad y no del abastecimiento.

Que cada bonaverense tenga agua en el grifo tomará varios años, cuando se ejecute el plan maestro del acueducto que ya tiene asignados 60 millones de dólares, de la partida que le corresponde a Buenaventura del Plan Pacífico que será financiado con un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo, (BID). Es algo importante e histórico, pero para superar la pobreza en Buenaventura, según quedó consignado en el Plan Maestro 2050, se necesitan 21 billones de pesos.

El saqueo continuado

La otra gran tragedia de Buenaventura ha sido la ineficiente o corrupta actuación de sus gobiernos locales, que se refleja en el desgreño en la salud, la educación y las obras públicas. No en vano cuatro de sus alcaldes han terminado en la cárcel y siete de ellos con investigaciones y sanciones disciplinarias.

El único hospital que hay en la ciudad es de primer nivel, es decir, el más bajo. “Prácticamente un puesto de salud”, dice el obispo Héctor Epalza. Osea que los casos complejos tienen que ser remitidos a Cali. Esto es sencillamente increíble e inhumano si se tiene en cuenta que se trata de una ciudad de 380.000 habitantes. El gobierno nacional tiene listos 25.000 millones para reconstruir la planta del hospital y llevarlo al tercer nivel de atención. Sin embargo, esto también tomará tiempo dado que apenas se están haciendo los estudios topográficos. Ahora, según la Fundación Paz y Reconciliación, el hospital maneja un presupuesto cercano a los 40.000 millones de pesos y una nómina de 520 empleados. Es un fortín burocrático y de corrupción que arrastra un déficit de 19.000 millones de pesos. Reflejo de ello es que en los primeros 18 meses de esta administración ha habido cuatro gerentes.

Recomendamos: Las seis deudas históricas por las que protestan en Buenaventura

En la educación la situación también es difícil. Hay esfuerzos en infraestructura pues Findeter ya entregó las sedes de cinco nuevas instituciones educativas. Sin embargo, el megacolegio que servirá para albergar a 2.850 estudiantes aún no lo entregan a la comunidad. La educación ha sido el sector más saqueado por los políticos en Buenaventura. Como se recordará, el anterior alcalde Bartolo Valencia terminó en la cárcel cuando se destapó un carrusel montado por él y por lo menos 100 rectores para registrar y hacer cobros por estudiantes fantasmas. Situación que el actual alcalde da por superada.

En cuanto a las obras públicas tampoco hay avances significativos en la nueva sede del Sena, canchas deportivas, la cárcel y el dragado del estero de San Antonio. Todas ellas son obras que se quedaron en el camino o están atrasadas, ya sea por problemas en la estructuración del proyecto, el trámite del lote, la consecución de licencias o consultas previas, tal como sucedió con la ampliación de la pista de la terminal aérea. A eso se suman los elefantes blancos. Hace poco, el contralor Edgardo Maya reveló otro escándalo por el presunto detrimento de 3.627 millones de pesos de las regalías y que fueron destinados para la construcción de un acuaparque, que no se hizo en su momento. En esa investigación aparece de nuevo salpicado el exalcalde Valencia.

El cansancio de los habitantes de Buenaventura es entendible. Pero también es claro que las soluciones estructurales son complejas, de largo plazo y algunas de ellas ya están en camino. Muchos políticos de ocasión se han montado en el paro para pescar en río revuelto y pueden hacer más difícil los caminos de un acuerdo. Está claro que lo que se necesita es mayor ejecución y una veeduría ciudadana para que los recursos sean usados de manera eficiente y transparente. Sobre estos dos criterios se puede buscar un entendimiento.

http://www.semana.com/nacion/articulo/paro-en-buenaventura-estalla-cuando-mas-se-ha-invertido-en-la-ciudad/526610

  Las envidiables finanzas de la Iglesia de Inglaterra gracias a sus “estelares” inversiones


 

Reina Isabel II, máxima representante de la Iglesia de Inglaterra (Foto: Getty)

La situación financiera de la Iglesia de Inglaterra es envidiable. Tiene un patrimonio de 9.172 millones de euros y logró el pasado año una rentabilidad del 17%. Unas cifras estelares fruto de la buena gestión del Comisionado de la Iglesia, el fondo liderado por Andreas Whittam Smith que se encarga de gestionar las donaciones de los fieles, las rentas de sus inmuebles, así como de las inversiones empresariales que multiplican su patrimonio.

Son 33 los miembros que forman parte de los Comisionados de la Iglesia, el fondo que se encarga de multiplicar el patrimonio de la Iglesia de Inglaterra y que tiene su origen en el S.XVIII. Es importante apuntar que, a pesar de que la Reina Isabel II es la máxima autoridad de la iglesia anglicana, ésta no recibe ni una libra de las arcas del Estado.

La Iglesia de Inglaterra, la más numerosa de Reino Unido, mantiene un perfil ético en sus inversiones empresariales que impide al fondo realizar operaciones directas en empresas involucradas en la fabricación de armas, así como relacionadas con el juego, el tabaco, la pornografía, las apuestas, la clonación de embriones humanos o la explotación de arenas bituminosas. Además, también mantiene restricciones a las inversiones en empresas de bebidas alcohólicas.

Algunas de las operaciones realizadas por este fondo han sido criticadas y se han visto obligados a retirarlas. En marzo de 2010, la iglesia anglicana vendió todas sus acciones en la compañía minera Vedanta por 3,8 millones de libras por “motivos éticos”. En aquel entonces, la iglesia declaró que no estaban satisfechos con su inversión porque “la empresa no respetaba los derechos humanos” en las zonas de India donde operaba.

En 2012 vendió las acciones que tenía en el grupo de medios de comunicación de Rupert Murdoch, llegó a la conclusión de que ya no era ético mantener sus títulos tras el escándalo de las escuchas ilegales a la familia real de Inglaterra en 2006 por parte del periodista Clive Goodman.

Además, el pasado 2015 el Grupo Asesor de Inversión Ética de la Iglesia (EIAG) anunciaba que no iban a invertir en aquellas empresas que hacen una contribución significativa a las emisiones de gases de efecto invernadero globales como los productores petroleros o grandes usuarios de energía. La Iglesia de Inglaterra, según sus propios miembros, están comprometidos con el cambio climático.

La iglesia anglicana, absolutamente a la vanguardia, tiene también invertido su capital en Google. Según The Times, aunque no especifica la cantidad, sí que señala que en 2011 el Comisionado tenía una inversión en Alphabet de 22,5 millones de dólares. Una inversión algo controvertida tras ser acusada de evasión fiscal, un detalle que también se considera poco ético.

Por supuesto, la iglesia anglicana también tiene un fuerte patrimonio inmobiliario (religioso y laico) que le da importantes réditos, aunque la mayoría de templos son costosos de mantener.

La Iglesia de Inglaterra supero con creces su objetivo en 2016

La entidad atribuyó este “resultado estelar” a la fuerte rentabilidad de las inversiones en acciones (32,9%), que reflejó en parte el impacto de la depreciación de la libra.

Por su parte, el retorno de las estrategias privadas de crédito fue del 33,1% y el del capital privado un 26,1%, mientras las explotaciones de bosques madereros ofrecieron una rentabilidad del 24,3% y la inversión en propiedades residenciales del 14,1%.

“Nuestro objetivo es la inflación más cinco puntos porcentuales. En 2016, el retorno del fondo fue del 17,1% cuando la inflación más cinco puntos fue del 7,5%, por lo que estuvimos muy por delante”, declaró Andreas Whittam Smith, primer comisionado del vehículo inversor de la Iglesia de Inglaterra. De este modo, el fondo que gestiona los activos de la Iglesia de Inglaterra ha obtenido una rentabilidad media anual del 9,6% en los últimos 30 años, frente a una meta del 8,3% al tener en cuenta la inflación.

Desde el estallido de la crisis financiera en 2007 que acabaría desencadenando la Gran Recesión, el fondo ha logrado una rentabilidad media anual del 8,3%, frente a una meta del 7,8%.

En los últimos cinco años, el retorno medio anual alcanzado por la entidad se sitúa en el 13%, por encima de una meta del 7,2%, mientras que en los últimos tres ejercicios la rentabilidad media ha sido del 13,2%, frente al 6,8% del objetivo anual al tener en cuenta la inflación más cinco puntos porcentuales.

https://okdiario.com/economia/2017/05/28/envidiables-finanzas-iglesia-inglaterra-gracias-estelares-inversiones-1029501

Testigos del amor: + Fr. Santiago Agrelo


A los fieles laicos, a los religiosos y a los presbíteros de la Iglesia de Tánger: PAZ Y BIEN.

 

Los discípulos de Jesús, hoy lo mismo que ayer, preguntamos al Señor por el mundo, por el sufrimiento de los pobres, por el cumplimiento de las esperanzas que hay en nuestros sueños: ¿Es ahora cuando nos vas a restaurar? ¿Hasta cuándo la injusticia, el odio, la violencia van a tener en vilo nuestras vidas? ¿Has cuándo?

Y la respuesta del Señor es hoy para nosotros la misma que oyeron entonces los discípulos: “Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos –mis mártires-”.

Que es como si a todos hubiese dicho: Lo que yo tenía que hacer, está hecho. Falta lo que habéis de hacer vosotros. El mundo que esperáis está en vuestras manos, pues una vez recibido el Espíritu Santo, con él se os habrá dado la fuerza que necesitáis para realizar vuestra esperanza.

 

El mismo que “sube al cielo”, es el que ha de permanecer en la tierra:

Ése es el  misterio: El mismo que ha dejado a sus discípulos para subir el cielo, es el que ha de vivir en ellos para permanecer con ellos en el mundo.

El mundo que esperamos es el mundo de Jesús de Nazaret. El hombre que soñamos es el que hemos conocido en Jesús de Nazaret. Y de él –de ese mundo, de ese hombre que es Jesús de Nazaret- a nosotros se nos dice que hemos de ser testigos hasta los confines de la tierra.

Ser testigos de Jesús es hacerlo presente, es llenar de Cristo el mundo en que vivimos, es dejarnos transformar en Cristo por la acción del Espíritu Santo.

Los testigos del Señor haremos posible la paradoja de que haya subido al cielo el que se queda con nosotros, el que se queda en nosotros, el que, precisamente porque es de Dios, porque es todo de Dios, es el primer hombre de una humanidad nueva, pacífica, esperanzada, resucitada y agradecida, aunque nunca deje de ser una humanidad crucificada.

 

El mismo que “sube al cielo”, es el que permanece en sus testigos:

Es la hora de los testigos –la hora de los mártires- de Cristo Jesús. Lo ha sido desde el día en que el Señor ascendió a la vida de Dios. Puede que hoy lo sea más que nunca.

La indiferencia de los epulones, la corrupción de los necios, el pragmatismo de opciones políticas y económicas, el fanatismo de los idólatras, han llenado de víctimas los caminos de la humanidad.

La humillación de los esclavizados se ha vuelto clamor en los oídos de Dios, un clamor que resuena también en nuestros oídos y conmueve las entrañas.

En un mundo en el que hay recursos para que todos puedan vivir en paz y con dignidad, constatamos cada día que las guerras matan, el hambre mata, el fanatismo mata, y la economía, que por principio sacrifica personas a beneficio, mata ciertamente más que el fanatismo.

En ese mundo al que somos enviados los testigos de Cristo resucitado, la muerte es negocio que genera intereses elevados, reconocidos y garantizados.

El hombre del mundo viejo ha interiorizado la certeza de que a la violencia sólo se puede responder adecuadamente con otra violencia.

Tal vez por sí solo nunca pueda desaprender esa certeza.

Tal vez la de amar siempre y amar a todos sea una sabiduría que sólo Dios pueda enseñarnos.

Completada en el libro de la vida de Jesús de Nazaret la lección sobre el amor, a los discípulos se nos constituye testigos del Maestro, para que, también en el libro de nuestra vida, todos puedan ver lo que de Jesús hemos aprendido.

Discípulos, testigos, enviados como ovejas entre lobos, sin más defensa que la cruz del Señor, sin más fuerza que la que nos da el Espíritu del Señor y su santa operación: Eso es lo que somos. Eso ha hecho de nosotros la fe en Cristo Jesús.

 

La misión de la Iglesia:

Queridos: conocemos el mandato del Señor, “que nos amemos unos a otros como él nos ha amado”.

Conocemos el modo de cumplirlo: arrodillados a los pies de los hermanos como Jesús se arrodilló a los pies de sus discípulos para lavárselos.

E intuimos que ésa es nuestra misión en el mundo nuevo inaugurado por Cristo Jesús.

La fe nos dice que el que hoy sube al cielo, es el mismo que ha descendido del cielo: Es el que ha nacido pobre en Belén, ha vivido pobre en todos los caminos, y ha muerto en una cruz sin disponer siquiera de un vestido de pudor para su cuerpo martirizado.

La fe nos dice que el que hoy sube al cielo es el que se anonadó a sí mismo, el que se despojó de su rango, el que se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz.

La fe nos dice que el que hoy sube al cielo es amigo de publicanos y pecadores, se deja ungir por prostitutas, se deja tocar por mujeres que tienen flujo de sangre, y no da su aprobación para que se lapide a una mujer sorprendida en flagrante adulterio.

Y esa misma fe nos dice que es de él de quien hemos de ser testigos, que es él quien ha de vivir en nosotros, que es de él de quien ha de hablar nuestra vida.

Ésta es nuestra misión: Ser testigos de Cristo, Iglesia de Cristo, Iglesia-Cristo, Iglesia pobre y humilde entre los humildes y los pobres, Iglesia mundo nuevo, Iglesia humanidad nueva.

 

Con la fuerza del Espíritu:

Lo dijo Jesús: “Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena”.

No podremos aprender a Cristo si no nos guía el Espíritu de Cristo.

No podremos ser de Cristo y en Cristo si no nos transforma el Espíritu de Cristo.

No podremos ser testigos de Cristo –mártires de Cristo- si no nos mueve con su fuerza el Espíritu de Cristo.

El Espíritu Santo, que es el mismo en Jesús de Nazaret y en nosotros, nos unge, nos transforma, nos mueve, nos envía, para renovar según el modelo que es Cristo la faz de la tierra.

Feliz día de la Ascensión del Señor.

Feliz día de Pentecostés.

Feliz y dichosa misión para hacer, con la fuerza del Espíritu, un mundo nuevo.

 

Tánger, 27 de mayo de 2017.

 

  • Fr. Santiago Agrelo

Arzobispo de Tánger

Remitido al e.mail

Buenaventura: qué pasa cuando no pasa nada. Luis Salas Rodriguez


25/05/2017

Análisis
buenaventura.jpg
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La entrada en Wikipedia dice que, oficialmente, a la ciudad de Buenaventura (Colombia) se le denomina “Distrito Especial, Industrial, Portuario, Biodiverso y Ecoturístico de Buenaventura”. “Aparte de esto –continúa la entrada- es el municipio más grande en toda la región del pacífico y de mayor extensión del departamento del Valle del Cauca”.

 

Entre esta descripción y el nombre uno pensaría que se trata de un lugar paradisíaco localizado a las orillas del pacífico colombiano. Y de alguna manera lo es. Solo que los paramilitares, narcotraficantes, políticos, autoridades y poderosos empresarios de la zona, se han empeñado en convertirlo en un verdadero infierno.

 

Buenaventura hoy es noticia porque su población encabeza un paro contra el gobierno de Juan Manuel Santos. Se trata de una acción que ya habían practicado antes exigiendo seguridad. En este caso, sin embargo, la demanda pasa porque se decrete una emergencia económica, dados los altos índices de desempleo y pobreza de la zona. Pero la respuesta del gobierno fue un toque de queda para reprimir la protesta. Lo que contrasta abiertamente dicho sea de paso con sus “preocupaciones” en torno a la supuesta violación a los derechos humanos y la libre protesta en Venezuela, siendo el caso que el gobierno venezolano – enfrentando una situación de terrorismo callejero oposicionista-  no ha recurrido todavía a tal extremo.

 

Ahora, este evento excepcional que más allá del colaboracionismo de los grandes medios con el gobierno de Santos atrajo la atención de la opinión pública mundial, no se entiende si no se le analiza sobre el contexto de un drama cotidiano generalmente ignorado por dicha opinión pública. Y cuando decimos drama no estamos exagerando y más bien puede que nos quedemos cortos, en la medida en que no existen calificativos que sirvan para describir a plenitud lo que ocurre en Buenaventura.

 

Y es que Buenaventura como decíamos, hoy día es víctima del ensañamiento de los señores del dinero y de las armas. Y no estamos hablando solo de los paramilitares y narcotraficantes, sino también y sobre todo de los señores ligados a la política y el poder económico formal. De hecho, esto es lo primero que hay que aclarar. Ya que contrario a lo que reza la matriz de medios como la revista SEMANA (ligada a la familia Santos y al uribismo), el terror no llegó a Buenaventura de mano de los paramilitares de la generación de los hermanos Castaños. El terror llegó antes: de la mano del propio gobierno nacional, las autoridades locales y los empresarios.

 

El drama de Buenaventura comenzó en los años 90. Hasta entonces, la ciudad  había sido como siempre una zona pobre del pacífico colombiano, cuya buena parte de sus habitantes –afrodescendientes en su gran mayoría- vivían de la pesca. La gran actividad económica de la zona la representaba sin embargo el puerto, cuya administración en manos del Estado llegó a su fin en los tiempos en que Cesar Gaviria, en su condición de presidente de Colombia, nombró a Juan Manuel Santos ministro de comercio exterior.

 

Con la privatización del puerto impulsada por Santos llegaron las promesas de desarrollo. Pero los únicos que se desarrollaron fueron los bolsillos de las doce familias que manejan el negocio portuario tanto en lo que tiene de legal como de ilegal. Entre estos destacan los nombres de Luis Parody, papá de Gina Parody, política ligada al uribismo y ex ministra de Santos, así como también y sobre todo el de Oscar Isaza, amo y señor de Buenaventura, tanto en los negocios portuarios propiamente como los urbanísticos y hoteleros.

 

Con la privatización del puerto, el narcotráfico, que ya tenía presencia en la zona, creció exponencialmente y tomó el protagonismo. Y fue por esta razón según se dice que llegaron las guerrillas. Pero luego, atendiendo al llamado de los comerciantes y empresarios de la zona –según reza en distintos testimonios- llegaron más atrás los paramilitares. Y con los ellos las torturas, los secuestros, los desaparecidos, descuartizamientos y desplazamientos.

 

Todos los expertos plantean que la estrategia de terror paramilitar tenía y tiene un doble propósito: debilitar la base social de la guerrilla y hacerse con el control de las rutas del narcotráfico. Y ambas cosas sin duda son ciertas. Lo que no es cierto es que esos sean los únicos propósitos. También existe el de desplazar a la población de estas zonas costeras para avanzar en desarrollos urbanísticos y turísticos, cosa que actualmente obstaculizan las poblaciones que tienen décadas asentadas en las mismas. Por otra parte, es un mecanismo utilizado para garantizar el pago por extorsión y secuestros. Y no menos importante: un dispositivo de control mediante violencia salvaje que se ejerce contra líderes sociales, sindicales, comunitarios, defensores de derechos humanos, y en general, todo aquel que ponga en entredicho el poder de los amos y señores de la zona.

 

Así las cosas, Buenaventura no solo es un municipio que genera 2 billones de pesos en impuestos, y que mantiene en la pobreza a más del 64% de sus habitantes, en la miseria al 18% y en el desempleo al 60%, como lo denunció la ex senadora Piedad Córdoba. Es también el lugar de las tristemente célebres “casa de piques”, sitios a donde son llevadas personas para ser descuartizadas vivas por causas como cruzar la frontera invisible de alguno de los grupos en conflicto o ganarse la enemistad de algún poderoso[1]. Pero adicionalmente, es un lugar donde la población –sobre todo la más pobre- está atrapada entre el terrorismo paramilitar y la ambición de una clase política y económica en extremo corrupta, que pese a todas las promesas no está interesada en mejorar la situación de estos habitantes, pues en el fondo desean que se vayan para disponer de las tierras e instalar hoteles y otras logísticas asociadas a negocios de enclave tanto legales como ilegales.

 

En fin, hoy Buenaventura es noticia porque la gente en su desesperación cortó el flujo de los negocios millonarios que no solo no los benefician, sino que los perjudican. Por eso y no por otra razón el gobierno de Santos actuó con desafuero. Pero esta ciudad debería ser noticia exactamente por aquello que entre poco y nada sale en los medios hegemónicos: por el despotismo de una plutocracia que la convirtió de un paraíso natural en un infierno criminal.

 

 Nota

 

[1] http://www.elespectador.com/noticias/judicial/historia-de-una-casa-de-pique-articulo-521746

 

Luis Salas Rodríguez

Investigador CELAG

 

Fuente: http://www.celag.org/buenaventura-que-pasa-cuando-no-pasa-nada/

La Venezuela de hoy y de mañana: François Houtart


24/05/2017
Análisis
 bandera venezuela

Después de una visita en Caracas, quisiera hacer algunas reflexiones sobre la situación del país.

 

La idea de una revisión constitucional sobre bases más populares es, en principio, buena pero significa un proceso a medio y largo plazo, cuando los problemas existenciales son a corto plazo. Antes del fin del proceso, la gente puede cansarse frente a las dificultades de la vida cotidiana. Éstas provienen seguramente del boicot y de la especulación de parte del capital local y del imperialismo, pero también de procesos ordinarios en periodos de escasez: mercado negro, acaparamiento de productos, cambios de producción en función de la ley del mercado, usura de los intermediarios, pero también de la corrupción de agentes del Estado.

 

Sin embargo, hay un peligro de “fetichización” de la ley (aquí de la constitución) que tiende a identificar el texto jurídico con la realidad. Es un defecto muy latino en todo el mundo, desde la Declaración universal de los Derechos humanos de la Revolución francesa. Carlos Marx lo señaló ya en escrito sobre La Cuestión Judía. También, definir la base de designación de los electores no va a ser tarea fácil y tomará tiempo. Finalmente, hay un peligro de no-participación de la oposición que dejaría el proceso solamente en manos de los ya convencidos, sin hablar de un posible rechazo por una mayoría de la población.

 

Por eso, muchas otras medidas parecen necesarias: renegociar la deuda externa que extrae miles de millones de dólares del país, cuando existe escasez, sabiendo evidentemente que hay el peligro de hacer subir el riesgo país, ya el más alto del mundo; revisar la deuda interna que termina por ser un financiamiento de la oposición; repensar el arco minero del Orinoco, que quiere arreglar el problema de las minas ilegales, pero que también es un regreso al pasado neoliberal, con concesiones a las grandes multinacionales y pagos de compensaciones por expulsiones del tiempo de Chávez; actuar sobre la distribución todavía en mano del capital local (una decena de grandes empresas que manipulan la escasez) ya que la producción y las importaciones han relativamente mejorado; frenar la especulación financiera que junto con la hiperinflación, permite a ciertos grupos constituir fortunas enormes al costo del bien público y aumenta la fuga de capitales (una suma estimada a más de 300 mil millones de dólares); luchar contra la corrupción interna (incluyendo al ejército) que obstaculiza la distribución de bienes que el Gobierno compra al exterior; etc.

 

Un grupo contrario a la oposición, pero crítico de ciertas políticas gubernamentales se desarrolla, con propuestas concretas, pero con el peligro de ser identificado, en un clima de confrontaciones extremas, como peligroso o por lo menos utópico y no como proponiendo alternativas dignas de ser consideradas.

 

Evidentemente, la caída del gobierno de Maduro significaría la subida de un Macri o de un Temer, es decir de un régimen antipopular y por eso se debe defender su legitimidad hasta el fin de su mandato. Por otra parte, el uso de la violencia por la oposición ha tomado dimensiones inéditas, con la destrucción de edificios públicos (un hospital, un local de la aviación civil, entre otros), la quema de un joven y el uso de excrementos humanos, frente a fuerzas del orden que tienen la prohibición de utilizar armas letales. Por su naturaleza propia, los medios de comunicación amplían la realidad de las expresiones de la derecha, dando la impresión de un caos generalizado, pero la vida cotidiana continúa a pesar de las dificultades. Los servicios públicos, como los buses, la recolección de la basura, la limpieza de las calles, funcionan. De verdad, la escasez en un sector como la salud puede ser dramática y a medio plazo, la falta de repuestos puede afectar la disponibilidad de vehículos. El 21 de mayo, la oposición llamó a un paro nacional: de hecho, en Caracas, la ciudad no se paralizó y la vida siguió su curso.

 

Sin embargo, para defender su legitimidad, el gobierno tiene que evitar errores que la ponen en duda y que alimentan las campañas de denigración de la mayoría de los medios de comunicación internos e internacionales. Se podría esperar que Nicolás Maduro adopte más un discurso de jefe de Estado que de militante de base, recordando que habla a la nación, al continente latinoamericano, al resto del mundo y no solamente a sus partidarios.

 

En fin de cuenta, se trata en primer lugar de una confrontación de clases. Las manifestaciones de la oposición lo indican claramente: el tipo de barrios donde se organizan y el público que participa. Una parte de la clase media urbana, muy afectada en su poder de consumo por la caída de la renta petrolera (hoy un repuesto mayor de un carro vale lo mismo que cinco automóviles hace 4 años) juega un papel de apoyo a las clases altas que quieren recuperar el poder político. Estas últimas se juntan a grupos utilizando la violencia (la mayoría de las víctimas son chavistas). Pero existe también un descontento fuerte en las clases subalternas a la base del proceso bolivariano, por el deterioro de las “misiones” por falta de financiamiento y por corrupción (sectores de la salud, de la educación, de los mercados populares, que todavía existen como estructuras, pero con menos contenido real).

 

Si la mortalidad infantil y la mortalidad en partos aumenta, es el resultado de varios factores combinados: la lógica del capitalismo de monopolio mundial que manipula los precios de las “commodities”, el boicot interno de los que tienen todavía una hegemonía económica sobre la distribución y finalmente la corrupción interna y no es seguro que la mejor respuesta fue despedir a la ministra de Salud que reveló las cifras.

 

La gran dificultad está en manejar el largo plazo con el corto. Álvaro García Linera ha escrito que una revolución que no asegura (por cualquier razón que sea) la base material de la vida del pueblo, no tiene mucho futuro y los adversarios lo saben muy bien.

 

La conferencia episcopal ha elegido su campo (la oposición) y produce textos de gran pobreza intelectual, cuando el Papa no dudó en criticar la oposición por su falta de deseo de diálogo.

 

En Venezuela, como en todos los países pos-neoliberales de América latina, se trata de refundar el proyecto de izquierda y no solamente de adaptarlo. Es la única manera de ser fiel a la meta original de emancipación popular y de reorganización de la sociedad que suscitó tantas esperanzas y tanta admiración en el mundo entero y que, en Venezuela, tiene todavía bases en las iniciativas comunales. Es también el camino para salir progresivamente de la renta petrolera o minera, fruto de producciones altamente destructivas del ambiente y en total contradicción con un proyecto postcapitalista.

 

La adopción de una visión holística de la realidad para definir un nuevo paradigma de existencia colectiva de la humanidad en el planeta, que sea de vida y no de muerte, como el capitalismo (muerte de la madre tierra y economía sacrificial de millones de seres humanos) es una base necesaria. Eso implica otra relación con la naturaleza; no basada sobre la explotación sino sobre el respeto y la posibilidad de regeneración; no apoyada sobre el extractivismo, forma capitalista de la extracción y no construida sobre la renta de productos altamente destructivos del ambiente y finalmente alterando el clima mundial.

 

Esta visión implica también privilegiar el valor de uso sobre el valor de cambio (la única existente para el capital), con todas sus consecuencias sobre la propiedad de los medios de producción. Exige también una generalización de los procesos democráticos, para construir el nuevo sujeto histórico, que no es solamente el proletariado industrial como en el siglo XIX y pide también la interculturalidad y el fin del predomino de una cultura llamada occidental, fruto del desarrollo capitalista, predominante instrumental, segmentando lo real, individualista y excluyendo otras lecturas y otros saberes.

 

Es lo que podemos llamar el Bien Común de la Humanidad o el Ecosocialismo o de cualquier otro nombre que permite sintetizar el contenido. La conquista de esta meta exige transiciones que tomarán tiempo y que precisamente gobiernos de cambio tienen que definir, cada uno en sus fronteras.

 

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