Como cosa rara, el asiento del Negro es el último que se llena en el bus


Por: Edwin Andrés Mosquera Sánchez

Politólogo

eamosqueras@hotmail.com

Este caso se volvió polémico desde el momento en que decidí subir un video a Facebook manifestando lo sucedido, desde aquel instante, el video se volvió viral con más de 40 mil reproducciones entre personas que discutían sobre si considerar o no esta situación como discriminatoria u obsesión de mi parte.

De todas formas, sólo expreso mi punto de vista y pongo sobre la mesa un tema de debate nacional. Aquí vamos.

Desde hace un poco más de 4 años resido en la ciudad de Medellín, siempre en la comuna 7 (Robledo), todos los días de la semana cojo buses para transportarme al centro de la ciudad o hacia la Universidad Nacional de Colombia, pues, son mis destinos más frecuentados. Durante todo este tiempo y a través de los años vividos en la ciudad de la eterna primavera, observé que cuando me subía al bus y la mayoría de asientos estaban disponibles, tomaba uno que tuviera los dos cupos libres y me daba a la tarea de observar si habían otros en esta condición o al menos, que contaran con un solo pasajero. Cuando esto ocurría, emprendía la labor de reseñar el orden en que se llenaban los cupos libres y, curiosamente el último que se llenaba era el mío, “el del negro”.

Durante el recorrido del bus, cada vez que el conductor se detenía a recoger un pasajero, distintamente de la persona que fuera, se fijaba de manera poco notoria donde se iba a sentar y “como cosa rara” el último asiento que se ocupaba era el mío. Recalco esto, porque noté ese factor durante varios viajes, en los cuales, nunca viajaba otro negro en el bus como para considerar que podía ser por mi apariencia u otro factor. Así, a través de los años en mis constantes itinerarios en buses, cuando ha habido varios puestos libres, la persona en gozar del “privilegio” de tener compañero de asiento durante poco tramo es el aquí presente. Incluso, en una oportunidad, alguien prefirió quedarse de pie, aún cuando el asiento de mi lado estaba totalmente vacío.

https://www.facebook.com/edwin.andres.3344/videos/1386177054762017/

Este tipo de circunstancias te hacen sentir diferente, aborrecer a la gente y experimentar rabia hacia estas formas de exclusión social. Claro está, existen personas que son amables, imparciales, bondadosas y te hacen recordar el buen sentido de la vida.

Por otro lado, no quiero verme obsesionado con el tema de la discriminación, pero para nadie es un secreto que el término “negro”, lleva consigo repercusiones peyorativas desde hace siglos, cuando nuestros antepasados eran esclavos y, hoy en día, cuando alguna persona va a ofender a un negro suele acompañar esta palabra con un término ofensivo, o ¿Cuántos no hemos escuchado decir: “Negro hij… o Negro Mal…”? y ¡No hay nada que ofenda más a un negro que escuchar ese tipo de ofensas!No me pregunten ¿por qué?.

Ahora, no tildo a la población paisa como discriminadora, porque por unos pocos no deben pagar todos, pero lo cierto es que se viven fenómenos tendientes a esa diferenciación como el regionalismo, que particulariza a ésta región como un lugar en donde poco se acoge al de otra comarca y, singularmente en lo que fue mi claustro universitario, suelen burlarse del que viene de otros territorios y realizar chistes ofensivos hacia esa invasión de su contorno.

Vivir estas etapas duele, porque eres parte de este territorio, de ésta ciudadanía, de este Estado. Sobre todo, cuando vienes de un departamento en el que estás acostumbrado a ver calles destapadas, ancianos que ven como sus parejas se las lleva el tiempo en charlas de andenes, niños jugando en la calle sin problema alguno porque el que transita en un vehículo entiende la inocencia de ellos al pasar y rebajar su velocidad, a ver como un viejo albañil pinta el palo de su herramienta en el patio de su casa, a ver cómo un esposo mira a su esposa convertirse al evangelio después de tantos años vividos nadando en las aguas de la libertad ideológica y religiosa. Así pues, son excesivas realidades las que confeccionan aquellos territorios de negros como el Chocó en lugares únicos para la coexistencia de su misma población.

Por último, a pesar de todo lo anteriormente mencionado y “como cosa rara”, sucede que te desplazas a otro lugar del país y te sientes como la oveja negra, el gato negro de la mala suerte, el día negro y la persona negra que no pertenece a, cuando no debería ser así; es por esto, que culpo a la sociedad colombiana por no valorar la diversidad étnica y cultural de nuestro país, porque aquí la historia nos ha dejado una deconstrucción de la idea de ciudadanía, Estado y nación, ya que, la participación del negro es casi nula en ciertas instancias gubernamentales y tan capciosa que, muchas medidas, programas y proyectos para negritudes, no son elaboradas con la participación de la etnia, entonces, ¿Cómo entender las lógicas de una población a la que no perteneces? Bueno ¡ese es mi país!.

http://www.revistaviveafro.com/index.php?option=com_content&view=article&id=354&catid=26

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