Continúa la violencia creciente contra sacerdotes


Esta vez, el sacerdote diocesano Juan Antonio Zambrano García, perteneciente a la Arquidiócesis de Tijuana, fue agredido de gravedad este viernes en la parroquia de San Pedro y San Pablo donde presta sus servicios, primeramente con un cuchillo y luego con un desarmador que el atacante clavó en el lado izquierdo de la cabeza, cerca de la oreja, sin que el arma penetrara al cerebro. El sacerdote se encuentra convaleciente aunque con cuidados especiales.

El Arzobispo de Tijuana, Francisco Moreno Barrón, ha expresado su preocupación por las distintas expresiones de violencia en el Estado y en lo particular, porque no es la primera vez que desconocidos se introducen a robar a esta parroquia ni tampoco es la primera vez que se denuncian este tipo de delitos.

El pasado 15 de mayo, el padre diocesano José Miguel Machorro fue apuñalado cuando terminaba de celebrar la última misa del día en el Altar del Perón, en la Catedral Metropolitana de México, resultando herido de gravedad y en varios momentos estuvo al borde de la muerte, sin que a la fecha logre restablecerse. El atacante fue detenido y su estado de salud mental está en evaluación y estudio para que el juicio no derive en un caso más de impunidad.

El padre Omar Sotelo, paulino, y Director del Centro Católico Multimedial, y quien cada año presenta un informe sobre la violencia y los asesinatos que enfrentan los sacerdotes y religiosos en México, considera que este nuevo atentado en Tijuana sólo es uno más en una prolongada y dolorosa cadena delictiva que lleva ya varios años cometiéndose con distintos móviles.

“La violencia contra clérigos se ha venido incrementado en los últimos años sin que se vean acciones concretas para impedirlo. La ciudadanía misma está expuesta permanentemente a los efectos de la delincuencia, pero especialmente el sacerdocio se ha convertido en una profesión peligrosa, pues durante los últimos nueve años, México es el país con más sacerdotes asesinados”, comentó.

El padre Omar Sotelo, quien este 2017 recibió el Premio Nacional de Periodismo del Club de Periodistas de México por esta investigación, explicó que en los últimos 5 años, 17 sacerdotes han sido asesinados en el país, además de que hay 2 desaparecidos, y hubo 2 secuestros frustrados.

Desde el asesinato en el aeropuerto de Guadalajara del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, en 26 años se han registrado 63 crímenes contra miembros de la Iglesia católica en México, de los cuales, a 59 los han matado: 43 fueron sacerdotes, 1 diacono, 4 religiosos, 10 laicos comprometidos con su fe y a una periodista católica. En la mayor parte de los casos impera la impunidad, como también ocurre en el lamentable y frecuente asesinato de periodistas.

Esta cadena de crímenes y actos violentos atentan contra la libertad religiosa que es un derecho humano fundamental reconocido por la ONU, y que está garantizado en la Constitución Política mexicana.

Frente a la opinión pública, gran parte de estos actos resultan más alarmantes ya que han tenido lugar en espacios sagrados, destinados a la oración y a promover valores como la paz y el orden social.

http://www.cronica.com.mx/notas/2017/1028020.html

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