VENEZUELA. Comentarios de dos amistades que viven en Caracas, sobre la situación de Venezuela.


Caracas, 14/06/17.

 

Hola Hector:

De nuevo agradecer tu generosa solidaridad con los interesantes temas que nos propones para nuestra reflexión.

Sobre la situación de Venezuela y tomando en cuenta la declaración de mis hermanos Nicolas y Rafael debo informar lo siguiente: El Jesuita Rafael describe una situación “caótica” de la situación que vivimos en Venezuela. Es verdad que vivimos un momento de CRISIS muy fuerte debida a la “escasez” provocada, primero que nada por la malas políticas del gobierno en materia económica y también por la “guerra económica” en la que nos han sometido por años.

 

Se une a esto la mala gerencia en las empresas del Estado y la falta de producción en los alimentos básicos que son los que escasean (pues todos los demás abundan, aunque muy caros) en todos los supermercados, abastos y buhoneros en las calles de la capital).

 

La HORRIBLE DEVALUACION que ha sufrido nuestra moneda nacional hace que los precios se disparen de tal forma que la pensión que yo recibo por el clero justo me alcanza para comprar un galón de leche. Esa es la verdad.

 

Es por eso que se hace URGENTE el Llamado a la CONSTITUYENTE. Es necesario “blindar” las conquistas sociales que la Revolución bolivariana ha logrado en favor de los más pobres de nuestra nación como son por ejemplo LAS MISIONES SOCIALES en educación, Salud y cultura.

 

También hacer las debidas reformas en la POLITICA ECONOMICA que ha sido un fracaso (eso hay que reconocerlo con honestidad. No se está produciendo con eficacia y eficiencia los productos básicos para todos los Venezolanos.

 

Creo es importante UNIFICAR el precio del dólar en relación al Bolívar y dejar que fluya normalmente la ECONOMIA pero eso sí, que se le garantice el debido SUBSIDIO a la gente más pobre; un subsidio DIRECTO; lo mismo que a los campesinos que trabajan la tierra para que tengan la materia prima (semillas de buena calidad) para que su trabajo rinda y se les beneficie.

 

La clase privilegiada de la sociedad NO CREE en la CONSTITUCIÓN BOLIVARIANA; desde el principio a han rechazado. En ella se habla de una DEMOCRACIA PARTICIPATIVA Y PROTAGONICA; muy distinta a la “democracia partidista representativa” donde el “pueblo- masa” solo le permiten poner un sello en la cara de una tarjeta partidista o de un candidato que la mayoría no conoce.

 

No queremos tampoco la DICTADURA DE NINGÚN PARTIDO POLÍTICO; queremos que el PODER SEA DEL PUEBLO SOBERANO ; ES DECIR; DEL PUEBLO ORGANIZADO, ya que las “masas” no gobiernan sino que son “manipuladas” por los intereses de sus líderes o de los propios partidos políticos y de su “PROPAGANDA”, por sus medios de “difusión manipuladora”.

 

A mí me da mucha tristeza que ese hermano jesuita no sea capaz de reconocer que la mayoría de los “asesinados” en Venezuela no son víctimas de la “represión de la guardia” sino que también dentro de las “marchas pacíficas” de la oposición hay criminales (mercenarios) muy bien pagados y entrenados para el terrorismo con el fin de “tumbar el gobierno” por la violencia y el caos y después se llaman “Y que democráticos”.

 

Hay un llamado a la CONSTITUCIÓN y a un REFERENDO CONSULTIVO para ver si el PUEBLO lo aprueba o no. Es la oportunidad de participar y que sea el Pueblo quien decida. Vayamos a los VOTOS y no a las “balas”. BASTA YA DE VIOLENCIA; no queremos más muertos de ningún bando.

 

Condenemos la VIOLENCIA, venga de donde venga. Basta ya de jugar con la sangre de jóvenes que los contratan y los entrenan para matar y después ellos mismos los mandan a matar para crear “muertos mártires”.

 

Basta ya de manipulaciones. Necesitamos unir la gente de BUENA VOLUNTAD de ambos bandos para que juntos busquemos una SALIDA PACÍFICA a este conflicto y logremos la Venezuela que soñamos: “CON TODO Y PARA EL BIEN DE TODOS”, como lo dijo JOSE MARTÍ. Amén.

 

Padre Pablo. Caricuao. (CARACAS, VENEZUELA. 14/06/17.

 

Mi querido hermanazo:

Son apenas la 10 de la mañana de ese día 9 de Mayo, con  la gente toda alborotada. Unos reunidos en un lado y otros en otro, como dos bandos irreconciliablemente opuestos, listos para la diaria batalla. He estado viendo algunas de estas acciones por TV y por eso comienzo a esta hora a escribirte.

Primero que nada, gracias infinitas por tu solidaridad en esta tragedia que estamos viviendo y que ha generado tanto dolor. Sé que en Colombia hay juventud venezolana en búsqueda de un mejor futuro, porque aquí las cosas se han puesto, como dice el pueblo, “color de hormiga”, donde  no se avizora ningún futuro en la dirección de una revolución bolivariana, que dejó de ser revolución, como buenamente puede entenderse de una política que acabe con las viejas e imperantes injusticias. Jesús lo intentó, pero luego todo volvió a los viejos cauces, hasta hoy. Pero sembró las semillas de la compasión y de la misericordia, semillas de Amor, en una palabra, para que pudiera florecer la justicia y pudiésemos conocer esa “añadidura”, que es la aún soñada paz.

Es cuestión de tiempo y de maduración de nuestra conciencia, por tanto, de nuestra humanización. Pasar, como creo que te he dicho en otras oportunidades, del soberbio “homo-sapiens” al humilde “sapiens-sapiens” u “homo-progressivus”.

Por supuesto que tenemos que luchar para caminar en ese sentido. A mi edad, he aprendido a tener paciencia, al recordar que Jesús, como también creo haberte dicho, jamás vio a la humanidad como una suma de mal irremediable. Tuvo siempre la seguridad de que valía la pena luchar por el hombre, de luchar por hacerlo cada vez más humano e incluso de morir por él. Acción y paciencia, creo que es el binomio que funciona. Pero volvamos a nuestro problema.

Es lógico que no comprendas claramente lo que aquí sucede. Yo tampoco entiendo claramente lo que está pasando y que nos ha llevado a esta lucha. Una cosa evidente: la revolución se volvió un antro de “corrupción”, la más profunda corrupción que ha conocido el país. Chávez llega al poder, porque Venezuela estaba harta de la falsa “democracia” que adecos y copeyanos, durante más de 40 años habían instaurado en el país, después del sátrapa de Pérez Jiménez. Se turnaban, en medio de contiendas que llamaban “votaciones democráticas”. Te confieso que yo y un 95% de los venezolanos, caímos en la trampa. Pero en un principio no se sintió la fetidez de la hipocresía y del viejo amor al poder. Hubo intentos de los sempiternos oligarcas para regresar al pasado y el pueblo esperanzado supo derrotarlos. 

“Cómo vive el pueblo raso?” preguntas. ¡Pues sobrevive, igual que nosotros que estamos un  poco mejor!  Eso, ha generado una delincuencia incontrolable, que apoya el “combo” de Maduro y compañía, azuzándolos, incluso por TV. a “robar a los ricos”, profundizando los odios. Yo, como muchos, abandoné el famoso “chavismo”, pero tengo clara conciencia de que por detrás de este pueblo valiente, están agazapados los corruptos de siempre o sus herederos, que sólo buscan el poder por el poder, pero que prometen villas y castillos al pueblo e incluso a la clase media, para que puedan tener fácil acceso al dios Mammón.

Si miramos a las cúpulas, esto es una guerra entre pandillas. ¿Cuál puede ser la salida? Realmente no lo sé, porque no se trata de escoger entre bandidos, mientras el país se desangra: no hay alimentos, no hay medicinas ni asistencia médica competente, sin hablar de los  niveles inflacionarios que disuelven las pensiones de vejez que el chavismo entrega mensualmente a los ancianos. ¡Pantomimas! Y, por supuesto, el fallo de trasporte, el metro con funcionamiento esporádico, según  le convenga al gobierno.

Además de todo esto, el científicamente logrado “culto a la persona”, que el gobierno ha desarrollado con una fórmula es magistral: CHÁVEZ = BOLÍVAR = DIOS. Aparte, los grandes héroes: Maduro, Diosdado… y un interminable etc…

Pero, como te dije anoche, te hablo con entera honestidad. No soy politólogo. Sólo un  soy un viejo psicólogo y “sacatripas” retirado ya por  mi ancianidad. Lo que sigo siendo, hasta la muerte, es un teólogo profundamente cristiano. Mi “Norte” en Jesús, más allá del mismo Evangelio y, registrando ente sus mil metáforas y alegorías, lo voy encontrando y comprendiendo cada vez más claramente. Por eso me cuesta trabajo comprender a tanta gente de Iglesia, entre ellos Maduro y el mismo Chávez, que aparecía siempre con un crucifijo en  las manos, igual que todos nuestros gobernantes anteriores y el pueblo entero, acostumbrado a creer que basta pertenecer a la Iglesia y efectuar sus ritos, para ser realmente cristiano.

Y ese pueblo “cristiano”, todos, los de arriba y los de abajo, se están matando. Se trata de un pueblo dividido. ¿Tienen razón los opositores en sus reclamos? ¡Por supuesto que sí!  ¿Exagera Maduro? ¡Por supuesto que sí! En lo que Maduro no tiene razón es en ocultar el estrepitoso fracaso de esta revolución y, si tuviese algo de vergüenza y honestidad, debería abdicar de su poder, aun sabiendo que los líderes opositores están como “caimán en boca e’ caño”, esperando para sentarse en Miraflores y continuar con la mentira de la “democracia” que, por cierto, aún la falsa democracia, brilla por su ausencia en el gobierno revolucionario, cada vez más totalitario. Sí, caminamos hacia una dictadura y hacia el  mismo desastre de Cuba, donde USA tiene su buena parte de culpa en el largo sufrimiento de ese pueblo.

Lo que sí veo imposible, por mentiroso e hipócrita, es la posibilidad de diálogo. No te puedo invitar a dialogar, cuando yo, al estilo de la Iglesia católica, “tengo TODA la verdad”. Si el diálogo no es dialógico, no tiene sentido. Tampoco el “orar pidiendo a Dios que arregle esto”, cuando somos nosotros los responsables y los que debemos solucionar esto.

Pero el “teísmo heterónomo” sigue funcionando aún desde el propio magisterio de la Iglesia. Siento que todavía estamos en la prehistoria del cristianismo. Se enseña la individualidad, el egoísmo, el odio, la venganza, el amor al poder, a defenderlo con violencia, a conseguir la paz en base a las guerras justas (y para cada guerrero es justa).

El otro día vi una crítica chistosa muy interesante por verdadera. Decía que la ciencia y la técnica han avanzado tanto, que ahora todo es inteligente: el carro, el celular, los electrodomésticos… ¡todo! Y la propuesta era: ¿por qué mejor no invertir en educación para tener gente inteligente?

De todo este galimatías que vivimos, esto es lo único que he encontrado realmente razonable. Pero esto comenzó hace unos tres millones de años, cuando uno de nosotros, primo de los primates, se creyó superior. Y desde entonces estamos atrapados. Nadie puede entrar en la “Tierra de la Libertad”, el dinero nos atrapa. Nos educan para la competencia, es decir, para la guerra y nadie, es lo triste, está dispuesto a vivir abandonando el modelo de consumismo desbordado. Y pienso, como decía un humorista, con toda razón: “si todos los corruptos van a la cárcel… ¿quién gobernaría?.

Espero no haberte fastidiado con toda esta triste historia y finalmente decirte que NO SÉ LO QUE VAMOS A HACER, pero tenemos que hacer algo… ¡y volver a empezar! Espero, sabiendo que estadísticamente  estoy en la “lista” de salida del planeta, estar aún por aquí para presenciar este nuevo comienzo y que  no sea como el sempiterno “seguir dando vueltas a la  noria”. Espero tus comentarios.

Tu amigo Alberto.

 

Nicolás Maduro y el Papa Francisco

Agencias

El presidente escribe una carta al pontífice pidiendo que medie en Venezuela

Maduro, al Papa: “Tengo la certeza de que su concurso puede abrir una nueva etapa de diálogo”

“Se trata, Santo Padre, de que no se siga multiplicando la aflicción de la sociedad venezolana”

C.D./Ep, 14 de junio de 2017 a las 21:44

Basta ya de tanta violencia: necesario es darle una oportunidad a la paz sin trampa, sin dobleces

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Maduro y el Papa Francisco

(C.D./Ep).- Nicolás Maduro cumple con su promesa de pedir la ayuda del Papa Francisco en la crisis en Venezuela. El presidente ha entregado una carta este martes al nuncio apostólico en el país, Aldo Giordano, en la que reclama al pontífice que medie para que los opositores “dejen estas acciones tanto criminales como inhumanas” como son, a su juicio, las de usar niños y adolescentes en sus protestas contra el régimen.

En la misiva, fechada el 12 de junio y publicada por la agencia estatal venezolana de noticias, AVN, el mandatario agradece al Sumo Pontífice “todo lo que ha hecho y hace por la paz, el diálogo y la convivencia pacífica en Venezuela aquí y ahora”.

Maduro afirma que “interpreta el sentir de la inmensa mayoría” de sus compatriotas “que rechazan abiertamente a quienes están jugando la carta de la violencia, de la guerra civil”.

“Se trata de una minoría cada vez mas reducida y, por eso mismo, cada vez más enloquecida: una minoría que sigue actuando en función de incendiar a Venezuela para alcanzar sus inconfesados y tenebrosos fines políticos”, indica.

Asimismo, recalca que “ya son más de 70 días en los que Venezuela ha tenido que padecer la violencia generalizada de una derecha del todo histérica, del todo prepolítica, del todo apátrida“.

“A pesar de que las grandes mayorías siguen en sus labores de cada día y desoyen a quienes no creen ni en el diálogo ni en la convivencia, esta violencia focalizada y de una enorme ferocidad, distorsiona totalmente la vida en paz del país“, lamenta.

Maduro afirma que “reconoce y respeta la validez de la protesta política cuando se le da el cauce de paz”, recalcando que “es inadmisible la puesta en marcha de una lógica de guerra que ya ha causado demasiadas muertes, demasiada destrucción, obstruyendo así todos los efectos sensibles y los efectos bien dirigidos para alcanzar un genuino diálogo nacional”.

Por ello, denuncia las “acciones vandálicas” de “las fuerzas de las tinieblas” bajo “el signo del más abyecto y brutal terrorismo”, agregando que todo ello tiene como objetivo “imponerle a Venezuela un clima de odio generalizado”.

“Es claro que la extrema derecha se desespera porque no llega la anhelada intervención militar estadounidense con la que sueñan”, señala, haciendo hincapié en “la utilización frecuente y perversa de niños, niñas y adolescentes en acciones de violencia terrorista callejera”.

“Lamentablemente las mismas han sido alentadas de forma pública y notoria por parte del liderazgo de la derecha: hay numerosas pruebas y evidencias en este preciso sentido que configuran un expediente indiscutiblemente criminal“, resalta.

En este sentido, manifiesta que esta situación ha causado la muerte de varios menores de edad, detallando que “han estado generalmente asociadas a la manipulación indebida de armas y explosivos de fabricación casera”.

Por ello, Maduro ha pedido al Sumo Pontífice su mediación, en el marco del diálogo, “para que los dirigentes y organizaciones políticas de la oposición, en especial de la MUD, dejen estas acciones tanto criminales como inhumanas”, apuntando que “deben desistir de ellas de manera inmediata”.

“Se trata, Santo Padre, de conjurar lo peor, esto es que no se siga multiplicando la aflicción de tantas familias y de la sociedad venezolana como un todo”, puntualiza.

“En su condición de Vicario de Cristo, tengo la plena certeza de que su concurso activo y orientador puede abrir una nueva etapa de diálogo nacional. Basta ya de tanta violencia: necesario es darle una oportunidad a la paz sin trampa, sin dobleces”, indica.

Yo seguiré reiterando mi llamado al diálogo nacional. Hay quienes se han desviado hacia el campo de la desestabilización, el terrorismo y el golpismo: mi deber es traerlos hacia el campo de la Constitución y el debate político”, remacha Maduro, asegurando que “está siguiendo rigurosamente el ejemplo del comandante (Hugo) Chávez”.

La crisis en Venezuela

La tensión política en Venezuela alcanzó un nuevo pico el pasado marzo, cuando el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) despojó de sus poderes a la Asamblea Nacional -controlada por la oposición desde 2016- y dejó sin inmunidad parlamentaria a los diputados.

El Gobierno de Nicolás Maduro ordenó dar marcha atrás en ambas decisiones, algo que el TSJ cumplió, pero la oposición y la Organización de Estados Americanos (OEA) consideran que se ha producido una “ruptura del orden constitucional” que requiere elecciones anticipadas.

Desde entonces, la Mesa de Unidad Democrática (MUD) no ha dejado de convocar manifestaciones multitudinarias que han acabado en duros enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Gobierno y oposición se han acusado mutuamente de armar a civiles para desatar la violencia.

Maduro ha convocado una Asamblea Constituyente por considerar que es la única forma de devolver la paz a Venezuela. La MUD, por su parte, ha denunciado que de esta manera el ‘chavismo’ pretende consumar el “autogolpe” que comenzó con las polémicas sentencias del TSJ.

La Asamblea Constituyente estará formada por 500 “ciudadanos” que serán elegidos en las próximas semanas “a través del voto universal, directo y secreto”, de los cuales la mitad, 250, saldrán de sectores de marcado corte oficialista, según ha detallado Maduro.

El texto íntegro de la carta de Maduro al Papa Francisco:

Miraflores, 12 de junio de 2017

Su Santidad
Francisco

Quiero hacerle llegar un respetuoso y fraterno saludo en Cristo junto con la renovada expresión de mi gratitud por todo lo que ha hecho y hace por la paz, el diálogo y la convivencia pacífica en Venezuela aquí y ahora.

En realidad y en verdad, al escribir estas líneas, Santo Padre, sé que estoy interpretando el sentir de la inmensa mayoría de mis compatriotas que rechazan abiertamente a quienes están jugando la carta de la violencia, de la guerra civil. Se trata de una minoría cada vez más reducida y, por eso mismo, cada vez más enloquecida: una minoría que sigue actuando en función de incendiar a Venezuela para alcanzar sus inconfesados y tenebrosos fines políticos.

Ya son más de 70 días en los que Venezuela ha tenido que padecer la violencia generalizada de una derecha del todo histérica, del todo prepolítica, del todo apátrida. A pesar de que las grandes mayorías siguen en sus labores de cada día y desoyen a quienes no creen ni en el diálogo ni en la convivencia, esta violencia focalizada y de una enorme ferocidad, distorsiona totalmente la vida en paz del país.

Demás está decir que como demócratas reconocemos y respetamos la validez de la protesta política cuando se le da cauce de paz. El conflicto es nervio fundamental de una democracia digna de tal nombre, de una democracia verdadera como la nuestra. Pero lo que es y será inadmisible es la puesta en marcha de una lógica de guerra que ya ha causado demasiadas muertes, demasiada destrucción, obstruyendo así todos los efectos sensibles y los efectos bien dirigidos para alcanzar un genuino diálogo nacional.

Las fuerzas de las tinieblas han perpetrado toda clase de acciones vandálicas bajo el signo del más abyecto y brutal terrorismo, pretendiendo imponerle a Venezuela un clima de odio generalizado: clima de odio manipulado y amplificado por las redes sociales como estrategia de la guerra psicológica desencadenada contra nuestro Pueblo; clima de odio que no trasciende la focalización y el aislamiento geográfico de quienes lo promueven y difunden, pero que conspira contra la tranquilidad de todas y de todos, amén de buscar el aislamiento internacional de Venezuela, presentándonos como un país donde ya nos estamos matando entre nosotras y nosotros. Es claro que la extrema derecha se desespera porque no llega la anhelada intervención militar estadounidense con la que sueñan.

 

Por cierto, se ha venido presentando un fenómeno atroz y altamente preocupante, sobre el cual quiero llamar su atención: la utilización frecuente y perversa de niños, niñas y adolescentes en acciones de violencia terrorista callejera. Lamentablemente, las miasmas han sido alentadas de forma pública y notoria por una parte del liderazgo de la derecha: hay numerosas pruebas y evidencias en este preciso sentido que configuran un expediente indiscutiblemente criminal.

Todo ello ya ha causado muertes de menores de edad que no son sino extremadamente dolorosas y francamente lamentables: muertes que han estado generalmente asociadas a la manipulación indebida de armas y explosivos de fabricación casera. Caso reciente y terrible fue el del compatriota Neomar Lander, de apenas 17 años, fallecido en Caracas al detonársele accidentalmente un explosivo.

Como Jefe de Estado, actúo en el marco de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de la Convención sobre los Derechos del Niño y, en razón de ello, estoy en la obligación ineludible de garantizar el cumplimiento estricto de los principios consagrados para la protección de los niños, niñas y adolescentes, evitando a toda costa el reclutamiento de menores de edad para ser utilizados como carne de cañón.

Dice el Maestro Nazaret en el Evangelio según San Mateo (18:10):

Mirad que no tengáis en poco a alguno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre la faz de mi Padre está en los cielos.

Ya hemos iniciado las acciones jurídicas correspondientes a fin de que se respeten los derechos de los niños, niñas y adolescentes venezolanos. Por eso mismo, quiero muy respetuosamente pedirle su intermediación, en el marco del proceso de diálogo nacional, para que los dirigentes y organizaciones políticas de la oposición, en especial la MUD dejen estas acciones tanto criminales como inhumanas, deben desistir de ellas de manera inmediata. Lograr que los más pequeños sean librados de la espiral de odio a la que se les ha querido reducir en menoscabo de su inocencia y de sus derechos, desarmándolos y apartándolos de todo nefasto adoctrinamiento que a ello conlleve. Se trata, Santo Padre, de conjurar lo peor, esto es, que no se siga multiplicando la aflicción de tantas familias y de la sociedad venezolana como un todo.

En referencia a los niños y las niñas, Usted mismo, Santo Padre, ha dicho: No dejemos que les roben la alegría. No nos dejemos robar la alegría, cuidémosla y ayudémosla a crecer. Me identifico plenamente con estas palabras suyas. En caminos de la infancia y la adolescencia, no nos vamos a dejar robar la alegría como Pueblo. El Nazareno está vivo entre nosotros y nosotras: es fuerza y luz para cuidar la alegría, para ayudarla a crecer y a multiplicarse.

En su condición de Vicario de Cristo, tengo la plena certeza de que su concurso activo y orientador puede abrir una nueva etapa del diálogo nacional. Basta ya de tanta violencia: necesario es darle un chance a la paz sin trampas, sin dobleces.

Yo seguiré mi llamado al diálogo nacional. Hay quienes se han desviado hacia el campo de la desestabilización, el terrorismo y el golpismo: mi deber es traerlos hacia el campo de la Constitución y el debate político. En eso estoy siguiendo rigurosamente el ejemplo del Comandante Chávez.

Y la clave para alcanzar el diálogo nacional reside en el amor. Como bien dijera el propio Chávez: Amor por Venezuela. ¡Eso basta! El amor por Venezuela, digo con el Comandante, basta para que se consolide definitivamente la paz.

Recuérdeme, Su Santidad, en sus oraciones. Con humildad, le pido su bendición.

Nicolás Maduro Moros

(Fuente)

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