“Si en este momento la mujer dejara de ir a la iglesia, esta sería una ruina”


En la actualidad, el 62% de los integrantes de la Iglesia católica son mujeres, según datos ofrecidos por elmundo. No obstante, de los 34 doctores de la Iglesia, 30 son hombres y únicamente 4 representan el género femenino. Un contraste que genera discrepancias en el colectivo religioso.

“Antes, hasta el segundo Vaticano (1962-1965), las mujeres sólo podían entrar en la iglesia si llevaban un velo”, señala María Josefa Bernardo, con experiencia en la dirección de varios colegios de las hermanas carmelitas. “Ahora, incluso podemos leer en las misas cuando el sacerdote falla”, expresa con una sonrisa la religiosa. “He de admitir que no he tenido trabas en la dirección de los centros por el hecho de ser mujer” afirma Bernardo,

Judith Blanco Rodríguez, desde una perspectiva diferente por sus 41 años de edad, cree sinceramente que “la Iglesia es como un iceberg”. “Mientras que la gente sólo ve la punta, donde la masculinidad abunda y la jerarquización resalta por sí sola, existe una base abarrotada por mujeres sin ningún tipo de lujo que sujetan la institución”, sostiene la monja carmelita en un tono reivindicativo. Además, Blanco critica fuertemente la parte jerarquizada de la Iglesia y expresa que “la iglesia es un espejo de la realidad social”.

Marimar Gandarillas, teóloga y profesora de historia y religión en el colegio San José Carmelitas de Santurtzi, coincide con Judith Blanco en cuanto al espejo social que constituye la Iglesia. La mujer, de 49 años, se define como “la única laica que estudiaba teología en la Universidad de Deusto hace 24 años”. Ella, aún sorprendida, declara: “aún no sé cóm confiaron en mí para dirigir la pastoral de un colegio religioso hace 24 años”. La santurtziarra también defiende a capa y espada el papel de la mujer como transmisora generacional del cristianismo: “en mi casa, mi madre era la que nos inculcaba las costumbres”

Mercedes Trigo, monja que forma parte del equipo directivo de su congregación y de 45 años de edad, pone énfasis en que “las mujeres se han tenido que currar mucho las cosas”. “Hay sueldos a los que las mujeres no podemos aspirar por el hecho de serlo”, reivindica Trigo. Asimismo aporta y atribuye gran parte de la culpa de las críticas recibidas por su colectivo a la “manipulación de los medios”.

Sin embargo, hay una cuestión en la que las opiniones confluyen absolutamente. El lema y la importancia de que la pluralidad de la Iglesia es el pilar fundamental sobre el que se sustentan las bases cristianas, según el criterio de las 4 mujeres. Las monjas, de una manera desolada, insisten en que “a las monjas no se las defiende” y protestan por “el mal trato generalmente recibido por parte de los medios de comunicación”. Como las creyentes afirman, es necesario distinguir la Iglesia jerarquizada de la Iglesia social muy viva y llevada a cabo por mujeres, principalmente.

“Nos hemos abierto mucho en poco tiempo”, declara Maria Josefa Bernardo, la más mayor de las congregadas. “Pero todavía queda muchísimo por hacer”, le replica Judith Blanco, la más joven de todas ellas. Todas, sin excepción, depositan su confianza en el nuevo Papa. “Ha sido un rayo de esperanza tremendo para nosotras”, concluyen las entrevistadas. Un rayo que mantiene vivo el propósito de la más absoluta de las igualdades en cuanto a género.

http://www.eldiario.es/norte/gazteberri/momento-mujer-dejara-iglesia-ruina_6_661843836.html

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