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Una de las religiosas vietnamitas de la orden perseguida por el régimen de Vietnam / lhcla.org/

Tituló en portada El País: “Los repudiados del capitalismo en China”. El antetítulo explicaba: “Unos 10.000 niños discapacitados o enfermos son abandonados cada año en orfanatos porque sus familias no pueden mantenerlos”. El mensaje era nítido: el capitalismo está provocando en China el peor de los males.

A poco de empezar el artículo de Macarena Vidal Liy, se encuentra uno con algo muy interesante, que es el papel de la Iglesia a la hora de cuidar a niños discapacitados y abandonados.

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En efecto, Liming (“Amanecer Brillante”), una benemérita institución que acoge desde 1988 a los menores con discapacidades en tres centros, es un “orfanato católico”. La coordinadora de la organización es una religiosa católica, la hermana Yang, que explica por qué las familias dejan allí a sus hijos: “saben que nosotras no rechazamos a nadie”.

Unas monjas católicas están tan a favor de los pobres, los marginados, los de abajo, no rechazan a nadie, y acogen a niños discapacitados en orfanatos católicos

Cabe suponer que esta debería haber sido la noticia: unas monjas católicas están tan a favor de los pobres, los marginados, los de abajo, que no rechazan a nadie, y acogen a niños discapacitados en orfanatos católicos. Macarena Vidal aclara sobre el resto de las instituciones que realizan esta solidaria labor que son “muchas de ellas confesionales, como Liming”.

Esto dice bastante sobre la relación entre la Iglesia Católica y los medios de comunicación, en particular los medios llamados “progresistas”. Rara vez reconocen la labor de la Iglesia en pro de los más desfavorecidos. Aquí tenemos la noticia de una extraordinaria tarea, llena de sacrificio y también seguramente de peligrosidad, porque no olvidemos que la Iglesia no ha tenido una vida fácil en las dictaduras comunistas, y en especial en China.

Pues eso, que se trata de monjas, de una institución católica, y que aparece en el texto del artículo, pero no en el titular, que destaca la perversidad capitalista.Retengamos como primera conclusión esta visión siempre subordinada del papel de la Iglesia.

Sospecho que si la hermana Yang hubiese hecho algo realmente muy malo, podría estar con su nombre y su foto en la portada de El País

Sospecho que si la hermana Yang hubiese hecho algo realmente muy malo, podría estar con su nombre y su foto en la portada de El País. Pero si, como sucede en la realidad, hace algo sumamente bueno, no estará allí. Igual que tampoco estaba en la portada otra noticia del día: un nuevo ataque de los anticapitalistas a una capilla universitaria, esta vez en la Autónoma de Madrid.

Hablando de anticapitalistas, abordemos la cuestión del capitalismo en este buen reportaje. El titular, como hemos visto, nos invita a condenar el capitalismo por su responsabilidad en la tragedia del abandono de los niños discapacitados. Todo invita a que concluyamos que lo que ha pasado en China durante los últimos años es que se ha hecho capitalista y, por tanto, ha empeorado la suerte del pueblo, y en especial de los más débiles, los niños.

La propia Macarena Vidal se ocupa de aclarar al principio de su texto que el número de abandonos de niños ha ido en descenso, o sea que si lo que ha pasado en China es que se ha impuesto el capitalismo, al menos en ese terreno las cosas no han ido a peor.

Pero eso no es lo más llamativo del artículo. Lo más asombroso, lo realmente espectacular, es que en el texto de la señora Vidal la palabra capitalismo no aparece…¡nunca!

La misma intencionalidad que frena al pensamiento progresista a la hora de aplaudir las religiones judeocristianas, opera también a la hora de que un redactor jefe decida cómo escribir el titular de portada de un artículo. Si podemos ignorar en un titular que la Iglesia es buena, lo ignoramos, y si podemos en cambio echarle la culpa de cualquier cosa mala al capitalismo, se la echamos. ¿Verdad?

   

Economista, periodista, profesor y conferenciante. De eso cobro. Todavía. Como cantante y actor no. Todavía.