Los derechos económicos de las mujeres solo serán alcanzados con la transformación de las economías


Foto: ONU Mujeres
El pasado 28 de noviembre, se presentó en Asunción, Paraguay “El Progreso de las mujeres en América Latina y el Caribe 2017: Transformar las economías para realizar los derechos”. El informe expone los factores que afectan el empoderamiento económico de las mujeres en la región, evalúa los logros alcanzados en la promoción de la igualdad en los últimos veinte años e introduce propuestas para proteger estos logros en un contexto regional de desaceleración económica y creciente austeridad fiscal.
La presentación tuvo lugar en el Hotel Crowne Plaza y estuvo a cargo de Raquel Coello, Especialista Regional de ONU Mujeres en Empoderamiento Económico y de Verónica Serafini, Economista paraguaya, quien expuso datos del país, en relación a los diversos aspectos que aborda el Informe.
En las palabras de apertura, Florence Raes, Representante de ONU Mujeres señaló que el empoderamiento económico de las mujeres es una de las estrategias de trabajo de la Organización, tanto en la región como en Paraguay, con el fin de contribuir a la reducción de los niveles de desigualdad y de pobreza, sobre todo de las mujeres en mayor situación de vulnerabilidad, como son las mujeres rurales e indígenas. “Hoy América Latina y el Caribe se encuentran en un momento de enorme relevancia para el empoderamiento económico de las mujeres. Tras un período de prosperidad, progreso social y consolidación democrática, muchos países están experimentando una desaceleración económica —y algunos incluso recesión—, polarización social, desconfianza en los gobiernos y, en ciertos casos, crisis políticas. En tiempos de recesión, tenemos que hacer un esfuerzo por mantener la tendencia que venía registrando la región para reducir las brechas entre hombres y mujeres. ONU Mujeres da un paso más al presentar la situación específica de las mujeres en América Latina y El Caribe, teniendo en cuenta que no podemos mantener los mismos sistemas y modelos económicos si queremos garantizar los derechos de las mismas”.
La Viceministra de Igualdad y No Discriminación del Ministerio de la Mujer, Claudia García, expresó a su vez, la necesidad de fijar nuevos objetivos a la luz de los datos arrojados por el Informe. “Nos enfrentamos a un gran desafío como país, recoger toda la experiencia que tenemos a lo largo de estos 25 años, desde la creación de la Secretaría de la Mujer; tomando en cuenta toda esta serie de informes, investigaciones, sistemas de monitoreo, tanto de los mecanismos nacionales y regionales; a fin de que puedan converger en un plan mucho más estratégico que afiance el camino hacia la igualdad de oportunidades para las mujeres y niñas”.
Raquel Coello, Especialista Regional de ONU Mujeres en Empoderamiento Económico, comentó que la creciente participación laboral de las mujeres en la región contribuyó de manera significativa a la reducción de la pobreza y la desigualdad. Pero alertó que sin medidas decididas para mantener lo alcanzado, las brechas de género podrían volver a profundizarse.
Entre las tareas pendientes en la región, la especialista regional, mencionó la creación de empleo de calidad para las mujeres, aunque esas políticas deberán “tener en cuenta que el mercado está segregado y esa segregación se tiene que poder romper con medidas específicas que permitan a las mujeres acceder a actividades laborales que tradicionalmente no han estado ocupadas por ellas”. A partir de un análisis de los avances y desafíos pendientes en el ámbito económico, Raquel Coello, abordó las estrategias clave para evitar retrocesos, superar los obstáculos y avanzar en el empoderamiento económico de las mujeres en la región.
En lo que respecta a Paraguay, la economista Verónica Serafini dijo que el país es uno de los que cuenta con mayor participación de mujeres en la economía, no obstante, esto se da en un contexto poco ideal. “Muchas paraguayas trabajan por cuenta propia en el sector agrícola, pero no tiene remuneración. La joven gana mucho menos, están más desempleadas pese a que estudiaron más; es decir, podemos encontrar diferentes grupos que particularmente están en desventaja”.
Asimismo, Serafini manifestó que las mujeres dedican más tiempo al hogar y al cuidado, aun cuando desempeñan labores profesionales. Destacó la necesidad de que mujeres y hombres se involucren de la misma forma en las tareas de cuidado, y que la responsabilidad no recaiga solo en la mujer. “Pues criar hijos sanos contribuye al desarrollo de un país”, reflexionó.
Por citar algunos desafíos para el país, la economista hizo referencia a la necesidad de contar con una Política pública de Cuidados, con acciones concretas de protección social, así como con estrategias claras que permitan eliminar los obstáculos para que las mujeres puedan integrarse al campo laboral. “Las mujeres han aumentado sus niveles de ingresos, importante en términos de autonomía económica, siendo Paraguay uno de los países con tasas de jefaturas más altas de América Latina; sin embargo, debemos seguir trabajando porque aún falta mucho por avanzar”, refirió finalmente.
Foto: ONU Mujeres
La presentación del Informe se realizó en el marco de la Semana de Economía Feminista, organizada por por el Centro de Documentación y Estudios (CDE), la Articulación Feminista Marcosur (AFM) y el Grupo de Trabajo “Economía feminista emancipatoria” (GT EFE) del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), con el apoyo de ONU Mujeres, la Unión Europea, We Effect, Diakonia y Oxfam.
La iniciativa contó con una serie de actividades, de las que participaron disertantes de Italia,Estados Unidos, Perú, España, Colombia, Argentina, Costa Rica, Ecuador, México, Guatemala, Cuba, Uruguay, El Salvador y Paraguay.
Fuente: Onumujeres

Colombia ya tiene 7 millones menos de hectáreas de humedales


En Agosto de 2011 el país tenía puestos los ojos en la importancia de gestionar el riesgo en todo el territorio, eso después del durísimo fenómeno de la niña que golpeó al país y dejó más de 850.000 personas afectadas. En ese momento Catorce6 denunció la falta de inversión en la conservación de humedales y la degradación de ecosistemas tan valiosos como La Mojana y la Ciénaga Grande; en ambos hubo cientos de afectados por el extremo climático de esa temporada.

Foto 2 humedal dibulla                                                             Humedal Dibulla / Foto: Invemar.org.co

Byron Calvachy, experto en humedales, hizo una advertencia clave en esa edición de la revista: el hecho de haber declarado 5 humedales como prioritarios (los que hacían parte de la convención Ramsar en 2011) ha dejado a los demás en “total desprotección” y agregó que “un país tan rico como Colombia solo tiene cinco sitios Ramsar, mientras que países como Italia o Gran Bretaña tiene 50 o 60”.

A propósito, en febrero de este año, desde el departamento de Tolima, el presidente Juan Manuel Santos y el ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, anunciaron el ingreso de dos nuevos humedales (El Sonso y ampliación de Laguna del Otún) a la lista de protección Ramsar que fija normas especiales de conservación. Con estos, Colombia alcanza -seis años después-  siete territorios protegidos en esta modalidad, es decir el 0,026% del total.

La cifra sale del mapa de humedales que presentó en 2015 el Ministerio y que da cuenta de 30.000 de ellos, distribuidos en más de 20 millones de hectáreas y que inciden directamente en 30 millones de personas. Un año después, el Institutito Alexander Von Humboldt reveló afectaciones muy graves en estos ecosistemas.

Los resultados del estudio ‘Colombia Anfibia’ son contundentes: 7.3 millones de hectáreas de humedales (24% del total) evidencian transformación en su ecosistema y la gran responsable es la ganadería, con una afectación superior a las 4,6 millones de hectáreas, seguida por la agricultura (1,1 millones has) y la deforestación (1 millón has). En mucha menor proporción se encuentran otras actividades como las quemas, la urbanización y la minería, entre otras.

Foto 5 mapa de afectación ciénaga grande                                                    Extensión de las transformaciones / Instituto Humboldt

Los mapas de la afectación en estos ecosistemas revelan claramente un impacto especial y concentrado en la Orinoquía. Allí la transformación y pérdida de ecosistemas y hábitats, la sobreutilización del suelo y la contaminación hídrica, dejaron impactos “muy altos” según la escala elaborada por el Humboldt.

Pero ahí no paran los problemas, después de una evaluación diaria en Hidrosogamoso e Hidroprado, Humboldt encontró que “uno de los principales impactos sobre el régimen hidrológico de humedales está asociado con la producción de energía hidroeléctrica. Al modificar los caudales en función de la demanda del mercado energético, los embalses alteran la regulación hídrica natural de los ríos.”
Por ejemplo en el caso de Hidroprado, su construcción generó, en los ríos Prado y Magdalena, cambios en la cobertura vegetal, en las propiedades fisicoquímicas del agua, en la disposición de sitios de refugio y alteración de los ciclos reproductivos. Eso terminó impactando en los humedales relacionados con los afluentes.

La Mojana
Este enorme complejo ecosistémico, integrado por ríos, caños, ciénagas y playones, estuvo en el ojo de la opinión pública solo hasta 2011 cuando el Fenómeno de la Niña terminó en el rompimiento dos puntos del jarillón, dejando afectadas a más de 100 mil personas en por lo menos 300 mil hectáreas de los departamentos de Sucre, Córdoba, Bolívar y Antioquia. Dos años después, la Procuraduría encontró irregularidades en la inversión de 210.000 millones de pesos que estaban destinados a obras de protección y adecuación de la zona.

Tuvieron que pasar 5 años y existir una nueva alerta para el entonces director del Fondo de Adaptación y hoy ministro de Minas, German Arce, presentara en 2016 ante líderes de la comunidad sucreña y varios congresistas del departamento, un plan de acción para evitar nuevos eventos. Efectivamente esto terminó en que las obras de mitigación no estuvieran listas y que el sitio conocido como “El Chorro de Arelis” volviera a inundarse en mayo, exactamente en el mismo punto de 2011.

Todos estos eventos tienen una causa que, como en la mayoría de los casos, no se limita solo al incremento de las lluvias. Un informe del Pnud y el Gobierno Nacional advierte que las consecuencias en La Mojana son más graves por “la desecación y sedimentación de los cuerpos de agua, la ampliación de la ganadería, la apropiación irregular de los humedales, el incremento de la deforestación y el aumento de la colmatación (relleno) de caños y ciénagas”.

Ciénaga de Zapatosa
El complejo cenagoso de Zapatosa ocupa un área de 40.000 has y alberga un volumen de por lo menos 1.000 millones de m³ de agua. La región colinda con otras zonas ecológicas como la Serranía del Perijá, el valle del río Cesar y el valle del río Magdalena.

La investigadora Lina Mesa, máster en Zoología, quien participó en el estudio ‘Catálogo de Biodiversidad para la Región Caribe’, explica que la Ciénaga de Zapatosa es el ecosistema “más crítico” de las unidades territoriales analizadas en esa región del norte del país.  Esa publicación advierte que el 21.5% de su extensión pertenece a áreas transformadas.

Informes de distintas autoridades dan cuenta de ente 7.000 y 9.000 pescadores, muchos de ellos con prácticas ilegales, que han generado deforestación y contaminación, especialmente en el punto a donde llega el Río César. Allí han utilizado “redes indebidas como chinchorros y zangarreo”, como lo denuncian pescadores de la zona, alegando además afectación de la economía local.

A esto se suma una evaluación de Corpocesar que alerta que Zapatosa depende directamente de otros ecosistemas y cuerpos de agua lo que provoca que la contaminación de ellos termine afectándola gravemente, viéndose  “sometida a la contaminación de sus aguas, eutroficación, sedimentación, pérdida de la productividad hidrobiológica, deterioro del hábitat de la fauna asociada a la ecorregión y la desarticulación del régimen hidrológico de los planos inundables”. También advierte de la presencia de por lo menos 100 mil cabezas de ganado.

Y como si fuera poco, durante la celebración del día nacional del suelo de este año, el Instituto Geográfico Agustín Codazzi publicó un informe titulado “Las 6 plagas que causan la muerte de los suelos colombianos”, en el que advierten que el uso excesivo de plaguicidas y fertilizantes químicos han causado pérdida de la biodiversidad en la ciénaga Zapatosa, principalmente por los cultivos de palma.

Ciénaga grande
Los cambios en la Ciénaga Grande de Santa Marta en los últimos años han estado marcados por el uso de recursos, intervenciones estructurales e intentos de rehabilitación. Este último ha sido el menos impactante. Obras como los canales para extracción maderera, la carretera Ciénaga – Barranquilla y deforestación para grandes cultivos y ganadería han causado estragos. El informe de Humboldt señala que las consecuencias más visibles son la alteración del relieve, del flujo hídrico con el mar y de los sedimentos y agroquímicos.

Del Bosque de manglar que había hace 60 años en la Ciénaga ya no queda ni el 70%. A pesar de que las hectáreas de este ecosistema han venido en crecimiento desde el 2004, lo cierto es que en 1958 había más de 50.000 has y para 2012 ya solo quedaban cerca de 38.000. Hay que decir sin embargo que lo peor parece haber pasado porque en 1993 la cobertura alcanzó a caer a la mitad.

Pero específicamente son tres las actividades las que tienen en jaque la Ciénaga: sedimentación, cultivo de palma y ganadería bufalina “han transformado el rostro de sus distintos humedales. Hoy estas expresiones de agua se están apagando, se debilitan en un proceso que acusa  a los impactos de nuestras intervenciones en el sistema”.

Foto 9 amortiguadora parque salamanca 2016                                                                               Google Earth

Fúquene, a punto de desaparecer
La Laguna de Fúquene representa esos casos de ecosistemas en el que cada estudio científico del que es objeto resulta peor que el anterior. Solo es necesario mirar cifras. Un estudio de Biología de la Universidad Nacional  señala que por el deterioro ambiental solo quedan 24 especies de las 80 que originalmente tenía. Además advierte la laguna ya tiene un metro menos de agua.

En el mismo sentido el V Informe de Biodiversidad de Colombia de Pnud destaca entre sus resultado que son más de 15.000 hectáreas perdidas en los últimos años. “La laguna de Fúquene se ha reducido en un 83 por ciento con relación a su tamaña original, esto porque se hizo un cambio de uso del suelo en la zona de la Laguna. Hoy día el 83 % de lo que era espejo de agua hoy es ganadería”, advirtió Juan Pablo Ruíz, asesor ambiental del organismo adscrito a Naciones Unidas.

Las razones son variadas: mientras la Universidad Nacional las atribuye al exceso de extracciones de agua para regadío y las 6.700 toneladas de sedimentos que se depositan cada año. Pnud por su parte señala al cambio del uso del suelo para la agricultura, ganadería, minería, e invasiones biológicas.

Como resultado de un derecho de petición, la representante por Bogotá de la Alianza Verde, Angélica Lozano, demostró que en los últimos años se han otorgado tres licencias ambientales a mineras en inmediaciones de Fúquene destinadas a extracción de carbón lignítico, carbón de piedra y una última para piedra, arna y arcilla comunes.

Una conclusión muy diciente la entregó la Procuraduría en 2016 después de una visita técnica a través de la delegación para asuntos ambientales: “El caso de la laguna de Fúquene es un ejemplo patente de ineficiencia del Estado”.

Foto 11 ganadería en Fuquene                                      Ganadería en Fuquene / Foto: David González – Universidad de Los Andes

Sonso
Como ya se mencionó, es el complejo de humedales que más recientemente entró en el sistema de protección Ramsar, por ser el último relicto lagunar del bosque seco inundable de la cuenca del alto río en Valle del Cauca, que entre otras características ambientales, se destaca por ser refugio de 186 especies de aves.

En medio de las afectaciones que ha sufrido en los últimos años la laguna de Sonso, especialmente por agricultura extensiva y exceso de sedimento, el año pasado el complejo fue gravemente herido: en medio de las 2.045 hectáreas del complejo acuático, un cultivador de caña no tuvo problema en construir un jarillón de 2.5 kilómetros de largo y dos metros de alto. Todo con maquinaria pesada como buldóceres y retroexcavadoras.

Aprovechando la época de sequía de inicio de año, los responsables desviaron el canal que llegaba del Río Cauca para llevar el agua a su cultivo privado. La Corporación Autónoma del Valle del Cauca (CVC) y diversos estudios académicos señalaron no solo afectación ambiental, sino incluso arqueológica.

Las especies invasoras también han afectado la biodiversidad de los humedales y la laguna, en los últimos años los expertos del CVC han encontrado buchón de agua, Lechuguilla, Salvinia, y Pasto alemán, además de ejemplares de Rana Toro y Tilapia nilótica que “han traído como consecuencia el desplazamiento de algunos ejemplares de la fauna nativa”.
https://www.catorce6.com/denuncia/15216-colombia-ya-tiene-7-millones-menos-de-hectareas-de-humedales

Acabemos de una vez con esta paz que nos está matando


“Volvamos a la guerra, que nuevamente suenen los estertores de la guerra, que retornemos a esa patria que añoramos y anhelamos”
Por: Pablo Emilio Obando Acosta Diciembre 04, 2017
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas.
Acabemos de una vez con esta paz que nos está matando

Tal parece ser la consigna de medio Colombia, los que callan y los que opinan. Parece que la paz nos quedó grande y extrañamos las noticias que nos informaban sobre soldados mutilados, muertos, descuartizados, emboscados o secuestrados. Lo mismo que las imágenes de guerrilleros expuestos en bolsas plásticas como trofeo de guerra. No nos queda alternativa, volvamos a la guerra para vivir en paz.

Hemos vivido en guerra desde siempre y como tal debemos vivir y morir. Quizá nos equivocamos cuando el trapo blanco de la paz ondeaba en nuestros hogares tras un acto de guerra, pues la forma de combatir los actos guerreristas y terroristas no era implorando la paz sino perpetuando la guerra. Salir a la calle con pancartas, camisetas, palomas, bombas, globos y consignas se convirtió en un espectáculo rentable que no podemos acabar de la noche a la mañana y mucho menos con un acuerdo de paz que nos obliga a resolver nuestros conflictos de una manera culta y civilizada. Todo acto de paz era un llamado a la guerra y jamás anidó en nuestros pechos el verdadero anhelo de paz.

Que sigan muriendo nuestros muchachos, que se sigan llenando los hospitales de muertos y heridos, que las morgues rebosen de jóvenes caídos en combate, que nuestros hogares se sigan enlutando con la ausencia de esos cuasi adolescentes que después de culminar su bachillerato su única alternativa posible era tomar un fusil y defender su patria en actos de guerra.

Hasta hace poco la guerra se hacía lejos de nosotros. Hoy esa guerra se ha trasladado a nuestros hogares, hijos contra padres, esposo contra esposa, vecinos contra vecinos.  Los unos propugnan por la paz, los otros por la guerra.  Y la caricia o la mirada tierna se sustituyó por la sospecha de si estamos durmiendo con el enemigo, si ese ser que amamos es también cómplice de esa otra forma de ver el mundo en que los fusiles deben callar y la ternura debe aflorar.  Volvamos a la guerra para que únicamente se maten y destrocen en los campos, en las veredas lejanas, en Bojayá y en otros lejanos parajes de la patria. Ya es duro el  sentir que nuestros compañeros de vida nos tuercen los ojos cuando mencionamos la palabra paz o evocamos la reconciliación.

Volvamos de una vez trizas los acuerdos de paz, rechacemos sistemáticamente la JEP, desconozcamos la entrega de armas, objetemos el carácter civil de los combatientes, dejemos que se mueran de hambre y tedio esos colombianos que una vez se levantaron en armas y que mueran de hambre, tedio o hastío en la soledad de sus zonas veredales.  Para qué la paz si nos ha traído tanta guerra y odio entre colombianos, para qué si no ha sido motivo de abrazos y reconciliación.

En la tranquilidad de nuestros hogares queremos continuar viendo las atrocidades de la guerra. La muerte repetida y repetitiva de cientos y miles de campesinos cubiertos de sangre y balas; la pérdida definitiva de nuestros amigos y conocidos que salían de sus hogares entre dudas e incertidumbres y regresaban como cadáveres o en el mejor de los casos en sillas de ruedas y con su mente extraviada y perdida.

Acabemos de una vez con esta paz que nos está matando. Sigamos eligiendo a los mismos bandoleros que a cambio de muerte y hambre nos ofrecen contratos y falsas esperanzas laborales de tres o cuatro meses. Esto es mejor que pensar en la posibilidad de una nueva Colombia, sigamos excluyendo, discriminando, llorando a las víctimas y repudiando a sus familiares, negándoles la posibilidad de llevar su voz al congreso o a los recintos de la democracia.  No perdonemos, no olvidemos, no practiquemos los preceptos cristianos y humanísticos de paz y perdón, no olvidemos, ensañémonos contra el que fue nuestro enemigo, echemos más sal sobre la llaga, lloremos a nuestros muertos enviando más desposeídos para que mueran.

Ignoremos de una vez por todas y definitivamente los actos de concordia de las Farc, no creamos en su bondad, en su entrega de armas, en sus palabras de civilidad, en sus deseos de parar esta guerra fratricida. Y, si es del caso, hagamos lo que siempre hacemos los colombianos de bien, convoquemos a un plebiscito o a un referendo sobre el cual decidamos sobre la necesidad de continuar la guerra o rechazar definitivamente la paz, pero eso sí, una vez hayamos matado a  cientos y miles de exguerrilleros y enviado a podrirse en las mazmorras a sus jefes y dirigentes; que no haya cabida para el perdón, para la reconciliación, para la paz.

Volvamos a la guerra, que nuevamente suenen los estertores de la guerra, que retornemos a esa patria que añoramos y anhelamos. Al fin y al cabo el odio que anida en nuestros corazones es el símbolo de la paz que somos y llevamos, de esa paz que requiere y exige muerte y venganza para proclamarse satisfecha y victoriosa.Volvamos a la guerra en nombre de la paz.

https://www.las2orillas.co/acabemos-de-una-vez-con-esta-paz-que-nos-esta-matando/

Indígenas, guardianes de bosques amenazados en Brasil


Indígenas brasileños durante una de sus cíclicas protestas en Río de Janeiro en demanda de la demarcación de todas sus tierras y de ser tenidos en cuenta en las medidas ambientales y climáticas. Crédito: Mario Osava/IPS

Indígenas brasileños durante una de sus cíclicas protestas en Río de Janeiro en demanda de la demarcación de todas sus tierras y de ser tenidos en cuenta en las medidas ambientales y climáticas. Crédito: Mario Osava/IPS

Por Mario Osava

IPS, 5 de diciembre, 2017.- Los pueblos indígenas, reconocidos como los mejores guardianes de los bosques en el mundo, están perdiendo algunas batallas en Brasil ante la intensificada presión de frentes de expansión agropecuaria, minera y energética.

Las tierras indígenas (TI) brasileñas, “reservas” o “resguardo” en otros países, son las más protegidas en la Amazonia. Suman 22,3 por ciento del territorio y su parte deforestada se limita a 1,6 por ciento del total acumulado hasta 2016 en la región, según el no gubernamental Instituto Socioambiental (ISA).

Las unidades de conservación, bajo protección estatal para investigación, uso limitado sostenible o reserva biológica, sufrieron pérdidas muy superiores, aunque en proceso de fuerte reducción en los últimos años.

“Están destruyendo nuestra cultura, nuestra conciencia y nuestra economía al destruir nuestros bosques, que defendemos porque es nuestra vida y nuestra sabiduría”: Almir Narayamoga Suruí.

La ampliación de esos dos instrumentos de preservación sería decisivo para que Brasil cumpla su contribución determinada a la mitigación del cambio climático, de una reducción de gases del efecto invernadero en 43 por ciento hasta 2030, con base en las emisiones de 2005, que alcanzaron 2.030 millones de toneladas.

Pero la deforestación en reservas indígenas demarcadas en la Amazonia aumentó 32 por ciento en el último año forestal, de agosto de 2016 a julio de 2017, en comparación con el período anterior, a contramano de la reducción de 16 por ciento que hubo en toda la región, conformada por nueve estados.

Es poco en términos absolutos, pero tiene otros efectos dramáticos.

“Están destruyendo nuestra cultura, nuestra conciencia y nuestra economía al destruir nuestros bosques, que defendemos porque es nuestra vida y nuestra sabiduría”, protestó Almir Narayamoga Suruí, un líder del pueblo suruí en la TI Siete de Septiembre, donde viven cerca de 1.400 indígenas, en el noroeste brasileño.

La destrucción es provocada por extractores de madera y “garimpeiros” (mineros informales) de oro y diamante que invadieron la tierra suruí desde comienzos de 2016.

Las denuncias e informaciones ofrecidas por los indígenas no han obtenido respuestas del gobierno, cuestionó Almir Suruí, que se hizo internacionalmente conocido por usar, a partir de 2007, la tecnología de Google Earth para monitorar tierras indígenas con el objetivo de evitar invasiones y deforestación.

“Es una buena alianza, tenemos acceso a una herramienta que facilita y nos permite tener informaciones claves. Pero el gobierno no funciona”, sostuvo en diálogo con IPS.

La deforestación por la expansión de la ganadería domina el paisaje cerca de Alta Floresta, una puerta suroriental de la Amazonia brasileña. Crédito: Mario Osava/IPS

La deforestación por la expansión de la ganadería domina el paisaje cerca de Alta Floresta, una puerta suroriental de la Amazonia brasileña. Crédito: Mario Osava/IPS

Su sospecha es que la corrupción gubernamental, ampliamente desnudada en los tres últimos años por investigaciones del Ministerio Público (fiscalía), debilita los organismos oficiales que deberían combatir la invasión de sus tierras, el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y la Fundación Nacional del Indígena (Funai).

Algo similar estaría dividiendo a su pueblo, con algunos de sus miembros “cooptados” por madereros y “garimpeiros” para facilitar la explotación ilegal de recursos naturales, lamentó.

“Es de hecho lo que dividió el pueblo suruí, algunos de sus líderes se involucraron con el robo de madera contando con el apoyo de Funai”, acusó Ivaneide Bandeira, coordinadora de Proyectos de la Asociación de Defensa Etnoambiental Kanindé, organización no gubernamental con sede en Porto Velho, capital de Rondônia.

Habla la relatora especialLos pueblos indígenas estarán entre las principales víctimas del cambio climático, aunque su modo de vida prácticamente no contribuye a la crisis ambiental sino a soluciones, según la relatora especial de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, Victoria Tauli-Corpuz.
Además de que muchos de ellos viven en localidades sujetas a los fenómenos extremos, algunos proyectos apuntados como solución, porque reducen las emisiones de los gases del efecto invernadero, afectan directamente la vida indígena, como es el caso de los biocombustibles y centrales hidroeléctricas, que generan impactos en sus territorios.
Tauli-Corpuz reclama insistentemente, en sus informes y ponencias, que se cumpla la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, para una mayor participación indígena en decisiones que los afecten, como las de mitigación y adaptación al cambio climático.

“Situación peor viven los uru-ue-wau-wau”, acotó en diálogo con IPS.

Se trata de un grupo pequeño, mermado por masacres y epidemias traídas por los invasores en las últimas cuatro décadas, que ahora sufre la invasión de miles de agricultores que intentan adueñarse ilegalmente de tierras en la reserva al oeste de los suruís, en el estado noroccidental y amazónico de Rondônia.

“En Brasil las TI cumplen un papel importante en contener el avance de la deforestación y en conservar la biodiversidad, complementando el Sistema Nacional de Unidades de Conservación”, reconoció a IPS el filósofo Marcio Santilli, fundador del ISA, donde coordina el programa de Política y Derecho.

Pero algunas de ellas, en la Amazonia, sufren mayor deforestación, ante “la intensidad de la ocupación territorial cercana, por la ejecución de grandes obras, la presencia de carreteras, frentes de expansión agropecuaria y actividades mineras o madereras”, apuntó Santilli, que también presidió el Funai en el bienio 1995-1996.

“Eso genera una correlación de fuerzas desfavorable”, que supera “la capacidad de organización y controle territorial de los indígenas para de desestimular e incluso repeler invasiones”, explicó.

“Acciones focalizadas en unas 10 tierras indígenas” especialmente afectadas, con “inspecciones eficientes” de los órganos de control gubernamentales, reducirían la deforestación, sugirió. En Brasil existen actualmente 462 TI

Es lo que ocurrió de forma general en la Amazonia desde el año pasado, “por acciones permanentes de las autoridades ambientales en áreas de presión deforestadora”, como las cercanías de la carretera BR163, una vía amazónica de exportación de soja, ejemplificó Santilli.

Los indígenas son los ojos del combate a la deforestación incluso fuera de sus reservas, coinciden todos. Sus informaciones fueron decisivas para orientar la operación Ríos Voladores con que la policía y el Ministerio Público desmantelaron una banda que se apropiaba de tierras públicas con talas controladas, en el oeste del estado amazónico de Pará.

“La eliminación de bosques en los alrededores tienen impactos adentro, como secar nacientes de ríos que cruzan la tierra indígena y atraer incendios”, destacó Paulo Barreto, investigador senior del Instituto del Hombre y el Medio Ambiente de la Amazonia (Imazon).

Los incendios, una forma tradicional de deforestación, se multiplicaron y se hicieron más destructivos en la Amazonia, ante la mayor frecuencia e intensidad de las sequías. Se acumula más material inflamable y los bosques están más vulnerables, tras la caída de las lluvias en 2010, 2016 y este año.

Eso se relaciona con otra tendencia debilitadora de la Amazonia: la creciente degradación forestal, provocada por las sequías, la extracción maderera y otras formas de restar densidad a los bosques, advirtió Barreto a IPS.

El año pasado hubo un récord de degradación y en octubre último se registró un aumento de 2.400 por ciento sobre el mismo mes de 2016, creciendo de 297 kilómetros cuadrados mensuales a 7.421, según los datos del Sistema de Alertas de Deforestación, creado por Imazon.

“La degradación de un mes superó la deforestación de todo el año, eso empobrece los bosques biológicamente y los incendios dañan la salud animal y humana por el humo. Brasil no está preparado para enfrentar ese fenómeno, que exige fuerte acción local de prevención”, concluyó Barreto.

Restaurar bosques, principalmente en las nacientes y riberas de los ríos, es una forma de mitigar parte de los daños que adoptó la Red de Semillas del Xingu, una iniciativa del ISA inaugurada en 2007 en el tramo alto de la muy deforestada cuenca del amazónico río Xingu.

Además de abastecer empresas e instituciones volcadas en la reforestación, genera ingresos para los cerca de 450 recolectores, la mayoría indígenas, cumple funciones de educación ambiental y acerca distintos actores, como campesinos y hacendados, realzó Rodrigo Junqueira, impulsor de la Red y coordinador del Programa Xingu del ISA.

“Aprendí mucho sobre árboles, la vida y la importancia de la naturaleza, además de ganar dinero como responsable del almacén de semillas” en Nova Xavantina, en el centro-este del estado de Mato Grosso, contó a IPS el estudiante Milene Alves, de 19 años.

Su padre, pescador, “superó la depresión” y la madre, jefa de hogar, ganó otra vida al dedicarse ambos a la recolección de semillas, aseguró Alves, quien eligió biología en la universidad tras esa experiencia.

Todo eso es crucial para la vida pendiente del cambio climático. Cerca de 24 por ciento del carbono almacenado en la superficie terrestre está en los bosques tropicales de territorios indígenas y comunales, según el internacional World Resources Institute.

En el caso de Brasil, según el censo de 2010 esos indígenas suman 897.000 personas, 0,45 por ciento de la población, mientras que las TI suman 1,17 millones de kilómetros cuadrados, equivalentes a 13,8 por ciento del territorio del país, pero englobadas mayormente en zonas especialmente vulnerables al incremento de las temperaturas.

Este artículo integra una serie sobre activistas y comunidades del Pacífico y otras partes del mundo que están respondiendo a los efectos del cambio climático. Líderes de los movimientos por el clima y la justicia social de todo el mundo se reunirán en Suva, Fiji, del 4 al 8 de diciembre para la Semana Internacional de la Sociedad Civil.


Editado por Estrella Gutiérrez

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Fuente: Inter Press Service: http://www.servindi.org/node/add/noticia

La pederastia en la Iglesia vasca, al descubierto


No a los abusos en la Iglesia

Alberto Barandiaran, Iñigo Astiz y Miren Rubio han tratado de poner luz sobre la “historia ocultada” de la pederastia en la Iglesia vascacon Ez duzu abusatuko, un trabajo periodístico en formato libro que recopila testimonios de víctimas que relatan sus vivencias tras años de “silencio” y “vergüenza”.

Ez duzu abusatuko. Casos de pederastia en la Iglesia vasca (Elkar) reúne, por una parte, vivencias de media docena de víctimas, desde los años 60 a casos actuales, como el presunto abuso perpetrado en el colegio vizcaíno de Gaztelueta.

Por otro lado, lleva a cabo un trabajo de investigación con la aportación de puntos de vista de personalidades de la judicatura como el exfiscal jefe del País Vasco, Juan Calparsoro, y como pedagogos, sociólogos y expertos de otros ámbitos.

Todos ellos desgranan sus percepciones a lo largo de la publicación que concluye con una entrevista al obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, la primera que concede dedicada exclusivamente a los abusos en la Iglesia pero en la que rechaza responder sobre el caso del sacerdote Juan Kruz Mendizabal, exvicario general de Gipuzkoa, condenado por un procedimiento eclesial por “tocamientos deshonestos a dos menores”.

Los testimonios recogidos en el libro pertenecen a personas “valientes” que “se atreven a contar lo que les ha sucedido”, aunque los autores aseguran que han tenido “mucho cuidado de no caer en el morbo” por lo que han evitado detalles de los hechos, han reconocido hoy en la presentación de la publicación.

La película Spotlight, que narra la investigación periodística que destapó los casos de abusos en la Iglesia de Estados Unidos, fue la causante de que los autores pensaran que era posible llevar a cabo un análisis de la pederastia en la Iglesia vasca.

En su caso, el objetivo ha sido “visibilizar un daño” que las víctimas entrevistadas han callado durante años y que permanece, en muchos casos, hasta el presente cargado de “vergüenza”porque muchos siguen preguntándose “por qué no denunciaron en su momento”, señala Barandiaran.

Una de las características comunes a todos ellos es la “necesidad de ser escuchados” y la sensación de liberación que sienten cuando dan el paso.

“Algunos de los testimonios se desarrollan durante 15 minutos de entrevista sin necesidad de hacer preguntas porque la víctima tenía guardado en su interior todo el relato, como si fuera una pastilla que se desata en ese momento”, asegura Astiz.

El libro no aporta datos cuantitativos sobre la pederastia en la Iglesia, ya que es casi imposible obtener cifras, pero sus autores se han mostrado convencidos de que las denuncias, que se han incrementado en los últimos años, constituyen “solo la punta del iceberg” del asunto.

“Siempre ha habido abusos, pero faltaba llamarlo como tal”, algo más difícil todavía en una “institución opaca como la Iglesia, que hace poco tiempo que ha comenzado a reconocer la existencia de los casos”, ha señalado Astiz.

Durante años la respuesta desde la jerarquía eclesiástica era negar los hechos, después pedir perdón si se llegaban a probar y después enviar al sacerdote denunciado a otro lugar, donde “se exponía a otros menores a los posibles abusos que podría volver a repetir”, ha señalado.

Ahora falta “dar el salto” e implantar mecanismos para evitar que sucedan nuevos casos.

La Iglesia ha tratado de mantener los casos en el ámbito del derecho canónico, que ofrece soluciones “anacrónicas” aunque “ahora anima a denunciar las situaciones también ante la justicia ordinaria”.

Existen voces dentro de la Iglesia que piden solucionar este asunto pero por el momento “ganan las resistencias”, ha concluido Barandiaran.

(RD/Efe)

http://www.periodistadigital.com/religion/libros/2017/12/05/religion-iglesia-libros-nuevo-libro-indaga-casos-pederastia-iglesia-vasca-ez-duzu-abusatuko-elkar.shtml

Una Iglesia con rostro amazónico e indígena se encuentra para reflexionar en vista del Sínodo


Amazonia

(Luis Miguel Modino).- Los procesos de inculturación son elementos que no pueden faltar para que el mensaje evangelizador sea asumido por los diferentes pueblos y culturas entre quienes quiere hacerse presente la Buena Noticia. Está dinámica no siempre ha acompañado la historia de la misión, por lo que se hace necesaria una reflexión que ayude a construir una Iglesia que encarne los rostros y realidades presentes en cada lugar.

La convocatoria del Sínodo de los Obispos para la Pan-Amazonia es un buen momento para dar estos pasos dentro del contexto amazónico, lo que puede ayudar a dar continuidad al largo camino recorrido por la Iglesia latinoamericana en la articulación de una pastoral indígena. Para avanzar en ese recorrido se ha celebrado en Quito, de 27 a 30 de noviembre, organizado por la Red Eclesial Pan-Amazónica (REPAM), un encuentro sobre “Iglesia con rostro Amazónico y con rostro Indígena”, donde se han hecho presentes una amplia representación de pueblos originarios de Brasil, Colombia, Perú y Ecuador.

Uno de los representantes de estos pueblos originarios, João Wapichana, indígena brasileño del estado de Roraima, ha destacado la importancia de este momento para “conecer los caminos, un nuevo horizonte para el trabajo de la Amazonia”. Desde esa perspectiva, no duda en afirmar que “la REPAM tiene que trabajar a partir de nuestras tradiciones y celebraciones”. En la medida en que se lleve a cabo un camino en común, eso “será mejor para la gente”, pues como él mismo dice, “necesitamos organizarnos y trabajar en conjunto los indígenas y misioneros implicados en esa lucha”.

Junto con él, la indígena colombiana Anitalia Pijachi Ocaina Uitoto, es consciente que “en nuestras manos está el gran desafío de poder continuar con el trabajo de la Amazonia, defender nuestra Casa Común al servicio de los otros”. Es necesario conjugar los diversos saberes para “tener un cuerpo de resistencia físico, mental y espiritual para enfrentar al monstruo voraz de la economía extractivista”, destacando que lo importante es “nuestra identidad cultural y nuestra fuerza”.

Mauricio López, Secretario Ejecutivo de la REPAM, destaca que en los pueblos originarios se descubre una “experiencia profunda en el sentido de acompañamiento y promoción de sus propias identidades culturales, pero con una absoluta comunión con su ser creyentes en Cristo, como católicos, catequistas, miembros de la Iglesia”. Son ejemplos claros de “integración perfecta de la fe en Jesucristo con la propia fe de sus culturas y la espiritualidad de su identidad, que se complementan de una manera impresionante”.

En el Encuentro también se han hecho presentes múltiples misioneros que han dado toda su vida al servicio de la pueblos de la Amazonia y que, según el Secretario Ejecutivo de la REPAM, “exigen y demandan que la Iglesia pueda dar respuestas genuinas, creíbles, verídicas, a la necesidad de los pueblos de acompañamiento cercano, que permanezca en el tiempo, que responda a los gritos más urgentes de la realidad”. Uno de ellos fue el jesuita Vicente Cañas, Kiwxi, de quien se cumplen 30 años de su martirio, y que ha sido recordado en un documental dentro de la serie “La Vida por la Amazonia”, destacando su preocupación en garantizar las tierras y defender la vida de los indígenas.

Digna Eraso, Misionera Laurita ecuatoriana, que trabaja en el Vicariato Apostólico de El Aguarico, destacaba que “nuestra misión es descubrir el Evangelio inédito en cada cultura y con ellos ir construyendo la Iglesia indígena, con su espiritualidad y ministerios propios”. El testimonio de los indígenas debe llevar, en opinión de la religiosa, a una mayor “radicalidad y compromiso” y al mismo tiempo “que les devolvamos la fuerza, la dignidad, que reconozcamos que en ellos está la Laudato Si”.

Para eso es necesario, “que les acompañemos, que caminemos con ellos en este construir la Iglesia con rostro propio”. Por eso, los misioneros que trabajan con los pueblos indígenas son llamados a “conocer esta cultura, valorarla, meterse dentro de los ritos e ir construyendo juntos este sueño”.

El tambiém misionero Peter Hughes, que trabaja en Perú desde hace más de cincuenta años, resaltaba en sus palabras que una Iglesia con rostro amazónico tiene que llevarnos a “descubrir la gran sabiduría de los pueblos indígenas, sus tradiciones culturales y religiosas desde la idea de la unidad y de la integración de la vida como don de Dios, que es la gran matriz de todo”. Frente a eso, el sacerdote denunciaba que “los derechos de los pueblos indígenas amazónicos no son respetados”, por lo que la REPAM tiene que aparecer como “posibilidad para vincular los pueblos amazónicos”.

Alguien que comparte el hecho de ser indígena y misionero, y que también se ha hecho presente en Quito, es el salesiano Justino Sarmento Rezende, para quien “es importante que nosotros que habitamos en esta región amazónica tengamos la responsabilidad de mostrar para nosotros mismos nuestra importancia como pueblos originarios de esas tierras bonitas, ricas y muy codiciadas por las grandes empresas”. El indígena de la etnia tuyuka destacaba la importante presencia de la Iglesia, que no siempre fue como debería.

Este encuentro “es un oportunidad para mostrar las riquezas que existen: ecológicas, humanas, de las prácticas evangelizadoras, que están presentes en diversos lugares, muchas veces mal conocidos, pero que son experiencias y prácticas que están dando vida para muchos pueblos”, señala el Padre Justino. Desde su experiencia y nuevas propuestas de llevar a cabo el trabajo evangelizador, esta es una oportunidad para ayudar a “marcar postivamente este siglo dentro de nuestra Iglesia y de nuestra sociedad”, aspecto éste que remueve su corazón y su zelo apostólico, pues le “ayuda a contribuir con los pueblos indígenas de la Amazonia y todos los cristianos de nuestra Iglesia católica”.

Como reconocía Monseñor Pedro Barreto, Vicepresidente de la REPAM, “el rostro expresa lo que uno siente, lo que uno vive, lo que uno sueña, y creo que es muy importante decir que la Amazonia no es solamente una zona geográfica sino que es un lugar de vida, de una sabiduría ancestral”. El representante del CELAM, Conferencia Episcopal Latinoamericana, ante la REPAM y Arzobispo de Huancayo, Perú, subraya que “tenemos muchos desafíos, estamos buscando como desde América Latina unirnos con la Cuenca fluvial del Congo, con todos los humedales del mundo”. Desde ahí, “invocamos esta conversión ecológica, que Dios tiene que tomar la iniciativa para tocar nuestros corazones y poder decir que toda nuestra Iglesia es una Iglesia que se convierte a Dios, a los hombres y a la naturaleza”.

Monseñor José Angel Divasson, coordinador de la REPAM-Venezuela, destacaba que “el encuentro es muy significativo porque da oportunidad de intercambio”. Según el obispo emérito de Puerto Ayacucho, dentro de “las diferencias y las características propias de los contextos y culturas hay un mismo espíritu, un mismo camino, y se encuentra en la experiencia que otros tienen, indicadores de caminos para el futuro”. Al mismo tiempo, el obispo salesiano señala que la REPAM ayuda a “animar todo lo bueno que se está dando en la formación, en las luchas por los pueblos, en los derechos humanos, en todos los aspectos que corresponden a la vida de cada comunidad”, siendo conscientes que “juntos se puede formar esa fuerza que el Señor nos pide y nos inspira para que sigamos”.

La Secretaria de la REPAM-Venezuela, Ennymar Bello, reconocía que este encuentro “nos permite vivenciar la espiritualidad de estos pueblos indígenas, ver su diversidad y riqueza, poder experimentar con los sentidos toda esta espiritualidad que nos enriquece, es ver que son nuestros hermanos, los mejores para poder ayudarnos a cuidar de nuestra Creación, a ver como hacer para tener una ecología integral”.

La fundadora de la Teología india, la guatemalteca Ernestina López, ha ayudado a reflexionar sobre una tradición que, en su opinión, “viene de las propias culturas milenarias”, pero que después del Vaticano II cobró mayor protagonismo a través de una reflexión de carácter ecuménico. Su presencia ha ayudado a “compartir la sabiduría, el trabajo que hacemos en este caminar”. Una historia que recoge el recorrido de los líderes y pueblos indígenas en su reflexión teológica.

En ese sentido, el objetivo de su trabajo lo resume en una tentativa de “acompañar a nuestros pueblos, ser con nuestros pueblos, vivir con nuestros pueblos”, en una dinámica de mutuo aprendizaje, pues como ella misma señala, “nuestros pueblos no se cierran, ellos se abren y entre más se abren, más fortalecen su propia identidad, entre más consiguen acoger a los diferentes, más son ellos mismos”. Es un camino iniciado por los antepasados y que hará posible alcanzar la meta, “en la medida en que estemos unidos”, conseguir “que nuestra sabiduría no muera, sino que se siga transmitiendo de generación en generación, de país en país, de pueblo en pueblo, porque también es una ofrenda para toda la humanidad, para la Madre Tierra”.

La Iglesia local amazónica, con rostro indígena, “tiene que ser una Iglesia inculturada, que procura expresar su liturgia, sus ministerios, su administración en conceptos culturales locales”, según Paulo Suess, una de las voces más destacadas del Consejo Indigenista Misionero (CIMI) de Brasil, insistiendo en que “la Iglesia de la Amazonia es muy amplia, con muchas expresiones culturales, con muchos rostros”. Junto con la inculturación ve la necesidad de “una descentralización” y unos ministros locales que conocen la realidad y aman su cultura, proponiendo al Sínodo “una abertura a los viri probati”, que permita que las comunidades amazónicas puedan celebrar la Eucaristía con mayor frecuencia.

Uno de los elementos que ha servido para la reflexión de los presentes ha sido la homilía pronunciada por el Papa Francisco a los pueblos indígenas en San Cristobal de las Casas, Chiapas, donde por encima de todo, según Mauricio López, “fue reconocida la urgencia de pedir perdón por las veces en que la Iglesia ha perdido la oportunidad de abrazar la riqueza, la espiritualidad y la historia de los pueblos indígenas, reconociendo que ellos han sido quienes más nos han enseñado a cuidar de nuestra Madre Tierra”.

Conocer experiencias concretas de misión que se están llevando a cabo en diferentes puntos de América Latina ha sido otro de los propósitos de este encuentro organizado por la REPAM. Una de ellas es la que han llevado a cabo durante 60 años los jesuitas en Bachajón, Chiapas, donde en la diócesis de San Cristobal de las Casas, con Monseñor Samuel Ruiz y Felipe Arizmendi, han ido promoviendo un diaconado permanente elegido e inserto dentro de la propia comunidad en que estos diáconos viven, promoviendo la identidad indígena, el desarrollo productivo, el cuidado de la Creación, la resolución de conflictos y los servicios propiamente pastorales.

En ese sentido, uno de los que actualmente participan de esta experiencia, el jesuita Felipe Jaled Alí Modad, señalaba que ha ido viendo “como la Iglesia ha ido tomando un rostro indígena, los pueblos indígenas se han hecho cargo de la evangelización en la diócesis, tienen un protagonismo muy fuerte a través de los catequistas y diáconos indígenas, de todos los ministerios que se han ido creando desde sus propias culturas y tradiciones”. Como alguien que ha llegado de fuera, resalta que le ha “sorprendido la fuerza que tienen estas comunidades”, por lo que duda en calificarla como “una experiencia valiosa, muy bella, que ayuda a otras Iglesias a caminar”, que es una prueba de que “es posible tener una Iglesia con rostro indígena”.

Otra experiencia que ha sido presentada fue la del Equipo Itinerante que trabaja en la Amazonia brasileña, que ha ayudado a compartir las intuiciones que han ido naciendo de sus continuas visitas a las comunidades amazónicas, presentando algunos rasgos de esa Iglesia con rostro indígena y amazónico, de quienes se puede aprender y tratar de promover.

A partir de estas reflexiones y experiencias, los líderes indígenas presentes han dialogado sobre los elementos que pueden hacer realidad esa Iglesia con rostro amazónico y las contribuciones que surgidas de la base pueden estar presentes en el Sínodo de los Obispos para la Pan-Amazonia, teniendo en cuenta que la mejor contribución es aquella que nace de la vida, de la historia, de la experiencia concreta, de la articulación. Sólo así el Sínodo va a tener mayor profundidad y va a estar más cercano a la vida de los que habitan la Amazonia y al proyecto del Reino de Jesús.

No olvidemos que este encuentro puede ayudar, como señala Mauricio López, a conseguir “una resistencia y defensa del territorio y de la cultura desde la fe en Jesucristo, que se complementa con las identidades culturales y la espiritualidad propia de los pueblos”. Ese “testimonio de los pueblos indígenas, lo que significa ese diálogo intercultural”, es la base, en opinión del hermano Marista Afonso Murad, para superar los retos que la REPAM debe enfrentar, como es hacer llegar sus inquietudes a “las grandes ciudades de la Amazonia, como integrar, repensar los desafíos de las ciudades en la región amazónica”.

Junto con eso, Murad, uno de los grandes pensadores en el campo de la Eco-teología, incide en la necesidad de que “la Iglesia de la Amazonia tenga un rostro profético que marque una diferencia en relación al cuidado de la floresta, las aguas, el pueblo, en una perspectiva de construcción de una sociedad sostenible, del Bien Vivir, traducido en una postura social y política”.

El Sínodo puede ayudar a entrar en esa dinámica y mostrar a la Iglesia y a la sociedad actual que un mundo mejor es posible y que eso puede estar más cerca si asumimos esos rostros amazónicos e indígenas históricamente postergados y despreciados. Poco a poco se van dando pasos en esta dirección, aunque la diversidad de visiones y realidades hacen que a veces los avances sean pequeños. Sin embargo, la preparación del Sínodo está aflorando actitudes de construcción colectiva, todo ello desde una espiritualidad que acompaña y da fuerza.

http://www.periodistadigital.com/religion/america/2017/12/02/iglesia-con-rostro-amazonico-e-indigena-para-reflexionar-sinodo-religion-iglesia-dios-jesus-papa-francisco-fe-repam-brasil-venezuela-p

Las mujeres en los suburbios de Delhi utilizan la Ley de Información de la India para acceder al agua


05 de diciembre de 2017, 8:29 a.m.
  • Anjana Pasricha

No es fácil para los residentes de la colonia de reasentamiento más grande de Nueva Delhi salir corriendo de sus casas y luchar para llenar las jarras de agua en las mañanas de invierno frías y neblinosas cuando escuchan el arribo de un camión cisterna.

Pero después de vivir sin acceso a un grifo durante años, los 30,000 residentes de esta área están agradecidos cuando el camión cisterna se presenta todos los días.

“Solíamos traer agua desde una distancia tan larga. Ni siquiera podíamos ofrecerle a nadie un vaso de agua, teníamos que guardarlo para nuestros hijos “, recuerda Urmila Devi, una de los residentes.

Durante años, los residentes tuvieron problemas sin servicios cívicos básicos en este suburbio distante, donde fueron reubicados en los barrios marginales de la ciudad cuando la capital india se vestía para los Juegos de la Commonwealth 2010.

Eso ha cambiado ahora que las mujeres como Devi han aprendido a ejercer sus derechos legales para acceder a los servicios básicos.

Una mujer reacciona en medio de los escombros de su casa en un barrio pobre que fue arrasado por las autoridades locales en un intento por reubicar a los residentes, Delhi, India, 2 de noviembre de 2017.

Una mujer reacciona en medio de los escombros de su casa en un barrio pobre que fue arrasado por las autoridades locales en un intento por reubicar a los residentes, Delhi, India, 2 de noviembre de 2017.

Utilizando una ley que permite a los indígenas buscar información del gobierno para promover la rendición de cuentas y la transparencia, estas mujeres emprendieron una campaña efectiva con las autoridades de la ciudad para mejorar el acceso al agua, el saneamiento y el transporte. Su éxito es un raro ejemplo de personas económicamente desfavorecidas que utilizan la Ley de Derecho a la Información para transformar su comunidad.

Al presentar solicitudes bajo esta ley, descubrieron que los buques tanque de agua asignados a su área solían ir a otra parte, una práctica común en una ciudad donde la escasez de agua lleva a los residentes de otras áreas a comprar el agua de los buques tanque.

Las quejas llevaron a las autoridades locales a colocar los camiones cisterna con rastreadores GPS para garantizar que lleguen a su destino. Desde entonces, los buques tanque han llegado regularmente a aliviar sus problemas de agua. Se ha instalado una unidad de dispensación de agua automatizada en caso de que los suministros domésticos se agoten.

ARCHIVO - Se ve a un hombre indio navegando en internet en Nueva Delhi.

ARCHIVO – Se ve a un hombre indio navegando en internet en Nueva Delhi.

Desde que se promulgó el derecho a la información en 2005, ciudadanos comunes han presentado decenas de miles de solicitudes para que las autoridades respondan por agravios como carreteras rotas o desagües obstruidos. Algunos informes de los medios han llamado a RTI el “quinto pilar de la democracia”.

Pero las consultas rara vez provienen de comunidades más pobres. Sin embargo, los activistas esperan que esta colonia de reasentamiento, donde la batalla por el agua provocó una campaña sostenida para otros servicios como baños públicos y autobuses, muestre el camino a otros. Una vez que el servicio de transporte público fue mal atendido, ahora llegan más autobuses al área, lo que facilita los viajes diarios. Se ha construido un centro de salud y también se está creando un centro comunitario.

Estas mujeres apenas alfabetizadas aprendieron cómo manejar el papeleo y tratar con los funcionarios de la ciudad bajo un proyecto liderado por la organización sin fines de lucro Marg. No fue un esfuerzo fácil. Urmila Devi y las otras mujeres recuerdan viajar por millas para asistir a las reuniones. Después de estar acostumbrados a vivir en los márgenes durante años, se confundieron cuando les dijeron que tenían derechos cívicos. Y tomó casi un año entender cómo presentar una petición a las autoridades.

“Inicialmente nuestra escritura fue torcida. Pero gradualmente mejoró. Las niñas y niños involucrados en nuestro proyecto aquí nos ayudaron “, dijo Devi.

Las mujeres estaban motivadas para aprender porque fueron las más afectadas por la falta de comodidades, señala Mohammed Noor Alam, un gerente de programa de Marg, quien ha estado a la vanguardia del programa para capacitar a las mujeres. “El agua se convirtió en el caso de prueba en el que pudieron aprender, probarse a sí mismos que pueden lograr sus derechos. Y las mujeres provocaron cambios “, señaló.

Una mujer refugiada Rohingya extrae agua de una bomba manual en un refugio temporal en Nueva Delhi, India, el 16 de agosto de 2017.

Una mujer refugiada Rohingya extrae agua de una bomba manual en un refugio temporal en Nueva Delhi, India, el 16 de agosto de 2017.

Fue un proceso lento y gradual que ha prendido fuego a sus ambiciones de transformar su área.

Mujeres como Nazra Khatun ahora están centrando su atención en problemas sociales como la seguridad para mujeres y niñas. “Nos sentimos fortalecidos después de nuestros esfuerzos. Queremos trabajar para poner fin a la violencia doméstica aquí y tener más armonía en los hogares “, dijo.

El poder del activismo ha convertido a estas mujeres en líderes de la comunidad. Alam dijo que empoderar a las mujeres de esta manera podría ayudar a millones de residentes que abarrotan barrios marginales en las extensas ciudades indias. “Son como halcones que vigilan todo”. Si ven de manera integral, ese cambio liderado por las mujeres puede transformar a toda la sociedad “, dijo.

Y la batalla para mejorar el área de reasentamiento no ha terminado. Las mujeres presionan a las autoridades para que mejoren la limpieza y hagan campaña para que haya agua corriente en la puerta de su casa. Urmila Devi dice que quiere un grifo de agua en su casa. “Me mojo cuando salgo a llenar el agua todos los días”, dijo. “Si tanta gente en la ciudad tiene agua corriente, ¿por qué nosotros no?”

Los cantos de una tubería ahora suenan fuerte en las estrechas calles de esta colonia de reasentamiento.

https://www.voanews.com/a/new-delhi-slums-gain-water-access/4149742.html?trk1&utm_medium=email&utm_campaign=2017-12-05&utm_source=newsletter

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