Monseñor Baez, en la fiesta de la Purísima

(Israel González Espinoza, corresponsal de RD en Nicaragua).- La exhortación apostólica post-sinodal Amoris Laetitia para contrarrerstar la violencia contra las mujeres en Nicaragua. Monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua y nuevo presidente del Departamento de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) lamentó los crímenes de odio que carcomen la sociedad nicaragüense, y que según organizaciones feministas, ya se saldan con cincuenta féminas asesinadas en lo que va del año.

Las declaraciones del jerarca católico se dieron en el marco de su visita pastoral a una universidad privada no confesional del centro de Managua, dónde celebró la Eucaristía como antesala de la gran celebración mariana nicaragüense que es la tradicional y masiva Gritería en honor a la Inmaculada Concepción de María, patrona del país centroamericano.

Cuestionado por Religión Digital sobre la respuesta de la Iglesia a los asesinatos de mujeres, monseñor Báez manifestó que los Obispos de América Latina durante la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano celebrada en 2005 en el Santuario de Aparecida (Brasil) se manifestaron en contra de toda violencia intrafamiliar.

“La defensa de la mujer sobretodo en una comunidad como la Iglesia católica que vive bajo la mirada amorosa de María, una mujer de Nazaret: Una madre, una esposa. Esto forma parte del patrimonio evangelizador y pastoral de la Iglesia”, señaló el obispo carmelita.

También aseguró que nunca la Iglesia católica ha avalado la violencia que hombres han ejercido contra las mujeres, pero aceptó que ha faltado en la jerarquía católica nicaragüense la necesaria parresía para condenar con toda firmeza éstos actos que desfiguran el rostro de las familias y la sociedad.

“Creo que nos ha faltado mucha más parresía evangélica para la educación de las nuevas generaciones y para hablar con claridad de un delito que ensangrenta continuamente nuestro suelo patrio”, indicó el obispo.

Las palabras del jerarca católico se dan dos días después de que una mujer de tan sólo veinte años de edad fuera asesinada a balazos por su compañero de vida en el parqueo de un supermercado ubicado en una zona residencial de clase alta de la capital de Nicaragua. El hecho consternó a la sociedad y causó la indignación de las organizaciones no gubernamentales que trabajan temas relacionados con la violencia de género por la indolencia demostrada por el gobierno de Daniel Ortega para poner atención a dicha problemática.

Monseñor Silvio Báez destacó que aunque se está estrenando como presidente del Departamento de Familia y Vida de la CEN, explicó que uno de los temas centrales que estará trabajando durante los próximos tres años al frente de dicha cartera episcopal será precisamente la erradicación de la violencia contra las mujeres desde las familias con el acompañamiento de la Iglesia.

“Vamos a reunirnos con los encargados de todas las Diócesis, vamos a acoger la exhortación apostólica Amoris Laetitia en su integridad, no sólo el capítulo VIII, como programa pastoral de educación para la familia en Nicaragua”, dijo el obispo auxiliar de Managua.

El carmelita exteriorizó que dedicará todo su esfuerzo personal a la educación de la juventud de Nicaragua para que no se sigan reproduciendo los patrones machistas que generan violencia hacia las mujeres.

“Denunciaremos estos hechos que nos envilecen realmente como país”, puntualizó Monseñor Báez.

En otras temáticas, el obispo auxiliar Silvio José Báez y el vicario de Familia, Vida e Infancia de la Arquidiócesis de Managua, padre Silvio Fonseca, celebraron que el gobierno que preside Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo dieran pie atrás a una iniciativa de ley que debería ser aprobada en ésta semana, que declaraba la fiesta de la Gritería, así como los cantos tradicionales, gastronomía, novenario y el propio día que la Iglesia celebra la Inmaculada Concepción de María como “patrimonio nacional de la República”.

La “Gritería“, una fiesta religiosa y folclórica que se celebra en los 153 municipios de Nicaragua y en los lugares donde la colonia nicaragüense es importante como Costa Rica y Estados Unidos, nació el 7 de diciembre de 1857, recién finalizada la Guerra Nacional, cuando fueron expulsados filibusteros estadounidenses.

La actividad se celebra la noche del 7 de diciembre (víspera de la muy católica fiesta de la Inmaculada Concepción de María) y consiste en recorrer las calles y visitar altares en honor a la Virgen, con cánticos y rezos a la vez que se grita “¿Quién causa tanta alegría?”, a lo que se responde: “¡La Concepción de María!”. A cambio de rezar y cantar, los feligreses reciben dulces, frutas, trozos de caña de azúcar y en algunos casos pequeñas bolsas con arroz, fríjoles, azúcar y otros tipo de regalos en medio de la quema de abundante pólvora.

La polémica sobre la declaración de la Gritería como patrimonio de la Nación surgió luego de que Rosario Murillo, portavoz gubernamental y vicepresidenta con funciones de primer ministra de facto del país declarara que se estaba trabajando una iniciativa de ley sobre el tema, que debería ser aprobada en la Asamblea Nacional (unicameral) dónde el partido de gobierno es mayoría absoluta.

“Ahí está toda la gastronomía, toda la  tradición, todos los festejos, la Novena; todo lo que rodea esta gran fiesta de la Fe  y de la Solidaridad, que representa la Novena a la Inmaculada Concepción de María y la Gritería, toda la fiesta de La Purísima, patrimonio histórico y cultural de nuestro pueblo, las familias nicaragüenses de nuestro país”, expresó la funcionaria pública en comunicación con los medios de comunicación propiedad de la familia presidencial a finales de noviembre.

Pese a la oposición de algunos sectores de la población, entre ellos juristas y personajes de la vida pública quiénes reprobaron que el Estado, por considerar que se alejaba de la laicidad; fue la oposición unánime de la Conferencia Episcopal la que logró ganarle el pulso al régimen de Managua. El lunes 5 de diciembre, finalmente, el grupo parlamentario oficialista engavetó el proyecto de ley.

“El Estado se hubiera convertido en un legislador de lo que se le ocurra, puesto que eso sería (iniciativa de ley) haber arrebatado a los católicos algo que es de siglos para nosotros, y que de ninguna manera puede ser manoseado ni gobernado bajo ningún sistema político de Nicaragua”, exteriorizó el padre Fonseca en conversación telefónica con Religión Digital.

Fonseca apoyó las palabras que dijera días atrás el arzobispo Leopoldo Brenes, quién aseguró que la Gritería era una celebración religiosa que nacía en la familias nicaragüenses, y que debía conservarse como tal, ya que era el mejor patrimonio que la Iglesia ha dado a la sociedad.

“La Iglesia católica como madre y maestra seguirá firme con las familias católicas, de que mantengan su devoción y que la transmitan de generación en generación, porque la Purísima es la fuente de evangelización dónde nuestros familiares han aprendido valores morales, el temor a Dios y ha sido nuestra mejor contribución a la sociedad”, explicó el también párroco de la iglesia Santa Faz de Managua.

Fonseca fustigó el hecho que el gobierno de Daniel Ortega quiera manipular la fe de los creyentes para utilizar la fe como arma de dominio ideológico, señalando como ejemplo los altares a la Virgen María que realizan todas las dependencias del Estado nicaragüense la céntrica avenida Bolívar de la capital con claras frases de apoyo a la actual administración.

“Esa simple exposición de altares que se ven, yo en lo personal, no le veo objetivos evangelizadores sino tristemente con cierta intencionalidad política partidista”, explicó el religioso añadiendo que la manipulación religiosa que el gobierno de Ortega hace de la fe cristiana nadie la puede negar en el país. “Es una evidencia, que frente a los hechos no valen los argumentos”, dijo.

El padre Fonseca calificó de irrespetuoso el manoseo gubernamental a la fiesta de la Gritería, y añadió que en dichos altares del gobierno humillaban a los más pobres ofreciéndoles un plato de comida, en dónde la gente hacía colas interminables para conseguir un paquete alimentario.

“Todos nosotros los sacerdotes y el pueblo católico estamos totalmente claros que somos promotores de que esto es una tradición genuina y un regalo de Dios, de los católicos, las familias nicaragüenses y que por ende lo único que nos une y nos da rostro de nación es nuestra devoción a la Purísima”, finalizó el padre Fonseca.

Mucho más diplomático, pero expresando la misma idea, se pronunció el obispo Silvio José Báez quién dijo que no podía entrar a juzgar a los personeros del gobierno quiénes prepararon la iniciativa de ley para declarar la Gritería como “patrimonio nacional”, pero aseguró que escogieron el camino equivocado, ya que es imposible separar lo tradicional y cultural del elemento religioso de la fiesta de la Purísima Concepción de María.

“Esto fue lo que le dijimos al presidente de la República: Que no era competencia de la autoridad civil entrar a autoproclamarse autoridad que preservaba, promovía y conservaba un tesoro que es primer lugar y sobretodo, religioso aunque llevara elementos culturales”, dijo enfático el obispo auxiliar de Managua, quién reconoció que la posición unida de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN)logró que el Ejecutivo retrocediera en su intención de “estatizar” la celebración mariana.

Báez indicó que el proyecto de ley no le hubiera hecho bien ni al gobierno de Ortega ni tampoco a la Iglesia, y consideró que en un Estado como el nicaragüense que constitucionalmente es laico; le haría bien tener una relación respetuosa con la religión cristiana dónde pueda existir colaboración pero sin interferir el uno en las competencias del otro.

La Iglesia no debe pretender gobernar la nación desde la fe, pero el Estado tampoco debe pretender servirse de la religión para imponer su ideología. Creo que eso no le hace bien a Nicaragua”, finalizó Báez.

FILIPINAS: Asesinan brutalmente al padre Marcelito Paez en una emboscada mientras conducía.


ReL

7 diciembre 2017

Asesinan brutalmente en Filipinas al padre Marcelito Paez en una emboscada mientras conducía
Marcelito Paez dedicó gran parte de su ministerio al apostolado con los más pobres
El pasado 4 de diciembre el sacerdote filipino Marcelito Paez, conocido por los fieles como Tito, fue asesinado brutalmente tras sufrir una emboscada en la que fue tiroteado por varios hombres armados.

Roberto Mallari, obispo de San José, en la isla filipina de Luzón, ha confirmado que cuatro hombres que iban en dos motos tendieron una emboscada sobre las 8 de la tarde a este religioso de 72 años mientras conducía su vehículo por la ciudad de Jaén.

El padre Marcelito fue trasladado de urgencia a un hospital donde finalmente falleció dos horas después. Según recoge la agencia Fides, el obispo asegura que ha sido una asesinato premeditado y organizado que “condena firmemente” por lo que ha pedido a las autoridades “que conduzcan las investigaciones necesarias y se haga justicia por su muerte”. Hasta ahora ningún grupo criminal ha reivindicado el homicidio.

Vigilias de oración y dolor en todo el país
Entre los fieles de la diócesis y en toda la comunidad filipina se vive un fuerte dolor y una gran decepción. Los fieles locales, se han organizado con encuentros de oración y vigilias espontáneas y el obispo les ha invitado a “permanecer unidos en oración por la justicia”.

Paez era un sacerdote diocesano que sirvió a la diócesis durante más de 30 años y se había jubilado en el 2015, aunque continuaba involucrado en la labor pastoral y apostólica.En su servicio a la Iglesia, era conocido por su participación activa en la defensa de la justicia social, particularmente en las cuestiones de derechos humanos que afectan a los pobres. Durante muchos años había sido parte de la Comisión para la acción social de la diócesis, dirigiendo la oficina de “Justicia y Paz”.

El sacerdote seguía siendo el coordinador en Luzón de los “Misioneros rurales de Filipinas”, (Rural Missionaries of the Philippines RMP), una organización intercongregacional e interdiocesana, formada por religiosos, sacerdotes y laicos, hombres y mujeres, fundada en 1969 por la Asociación de Superiores Mayores en Filipinas, con la idea de ofrecer una presencia cristiana activa en las zonas rurales.

Justo el día en que fue asesinado, Páez había ayudado a facilitar la liberación del preso político Rommel Tucay, que estaba recluido en una prisión en la ciudad de Cabanatuan.

El objetivo de “sembrar el terror”
“Es un acto muy serio. La ejecución es un acto brutal que pretende sembrar el terror entre quienes se oponen a la naturaleza militarista y despótica del gobierno de Duterte y silenciar a quienes continúan denunciando las ejecuciones extrajudiciales y las violaciones de los derechos humanos”, afirmó a Fides Elenita Belardo, de las Hermanas del Buen Pastor, Coordinadora Nacional de las “Misioneras Rurales de Filipinas”.

“No sabemos quiénes son los autores del delito y queremos que se realice una investigación seria. En última instancia, creemos que el presidente Duterte es el último responsable de los ataques en curso contra misioneros rurales, activistas y defensores de los derechos humanos durante este período”, agrega la religiosa, expresando sus condolencias a la familia y a la comunidad del padre Tito.

“Su compromiso de servir a los pobres en las áreas rurales es una inspiración para todos nosotros. Sirvió a la gente hasta su último aliento. Siempre intentó testimoniar el Evangelio y las enseñanzas sociales de la Iglesia, defendió los derechos y los intereses de la gente”. La hna. Elenita dice para concluir: “Es urgente denunciar estas atrocidades. Vivimos tiempos difíciles en los que nadie está seguro. Unámonos todos y alcemos nuestras voces contra el absoluto desprecio por la vida de las personas, que por desgracia el gobierno actual también está animando”.

https://www.religionenlibertad.com/asesinan-brutalmente-filipinas-padre-marcelito-paez-una-emboscada-60999.htm

De Bloqueos de la paz


6 Dic. 2017

Trogloditas

Por: Gustavo Gallón

Además de inconstitucional, es deprimente la prohibición que el Congreso estableció para que las personas que hayan actuado en defensa de derechos humanos en los últimos cinco años sean miembros de la Jurisdicción Especial de Paz (JEP). Esta prohibición se aplicaría a quienes hayan ejercido representación judicial o administrativa en procesos relacionados con el conflicto armado, o hayan pertenecido a organizaciones que hubieran asumido tal representación, o hayan tramitado acciones judiciales contra el Estado colombiano ante instancias internacionales por casos de derechos humanos.

La defensa de los derechos humanos es un derecho reconocido por la Constitución colombiana y por el derecho internacional. No puede erigirse en una conducta reprochable para el desempeño de actividades en un órgano judicial, como la JEP.

En Colombia, “toda persona tiene derecho a presentar peticiones respetuosas a las autoridades por motivos de interés general o particular y a obtener pronta resolución” (art. 23 de la Constitución) y a ejercer el control del poder político mediante la interposición de “acciones públicas en defensa de la Constitución y de la ley” (art. 40, ídem). Para ello, “toda persona podrá acudir ante la autoridad judicial para hacer efectivo el cumplimiento de una ley o un acto administrativo” (art. 87), bien sea mediante las acciones contencioso-administrativas, o a través de tutelas (art. 86), o de otros procedimientos para “propugnar por la integridad del orden jurídico, y por la protección de sus derechos individuales, de grupo o colectivos, frente a la acción u omisión de las autoridades públicas” (art. 89). Para el efecto, “se garantiza el derecho de libre asociación para el desarrollo de las distintas actividades que las personas realizan en sociedad” (art. 38).

Este derecho tiene reconocimiento internacional. Tanto Naciones Unidas como la OEA han adoptado, con el voto favorable del Estado colombiano, resoluciones sobre el derecho a defender los derechos humanos. En ellas se valora como legítima la denuncia de violaciones ante las autoridades internas o ante los organismos internacionales competentes, y la “asistencia letrada profesional u otro asesoramiento y asistencia pertinentes para defender los derechos humanos y las libertades fundamentales” (art. 9.3.c de la Declaración de Naciones Unidas sobre el derecho de promover y proteger los derechos humanos, A/RES/53/144, marzo 8/99). También se deploran “los actos que directa o indirectamente impiden o dificultan las tareas que desarrollan los defensores de los derechos humanos, en el plano nacional y regional” (art. 3, OEA AG/RES 1671, junio 7/99). Estas normas internacionales hacen parte del bloque de constitucionalidad.

Es claro, entonces, que la prohibición establecida por el Congreso es contraria a la Constitución y al derecho internacional. Así lo deberá declarar la Corte Constitucional, pues el ejercicio del derecho a defender los derechos humanos no puede simultáneamente ser reconocido y proscrito. Pero resulta deprimente que haya legisladores en Colombia que vean la defensa de los derechos humanos como una actividad reprochable. Qué bueno sería que nadie votara más por ellos, por trogloditas.

 

6 Dic. 2017

Legislar con triquiñuelas y falsas verdades

Por: Elisabeth Ungar Bleier

Al momento de escribir este artículo aún no había claridad sobre la suerte de las Circunscripciones Especiales de Paz (CEP). Seguramente será la Corte Constitucional la que al final determine si los 50 votos afirmativos constituyen la mayoría requerida o si son 51.

Más allá de la discusión sobre este tema, que por supuesto es importante porque las leyes deben cumplirse, los colombianos debemos preguntarnos qué pasó ese día, y en general durante todo el proceso de discusión de los proyectos relacionados con la implementación del Acuerdo de Paz.

Lo primero que habría que señalar es que muchos de los argumentos de quienes se opusieron al proyecto de las CEP se basaron en afirmaciones falsas o por lo menos no comprobadas. Por ejemplo, que las ex-Farc se iban a tomar estas circunscripciones. ¿Cuáles son las pruebas de que esto iba a suceder? ¿Acaso se hicieron las mismas preguntas cuando grupos ilegales actuaban en muchos de esos territorios y mediante el uso de la fuerza amedrentaron a los ciudadanos para que votaran a favor de sus candidatos? ¿O quieren seguir controlando electoralmente estas zonas, cueste lo que cueste, como sucedió en el 2015? Basta revisar los reportes de ingresos y gastos de las campañas de los candidatos que obtuvieron las mayores votaciones en varios de los municipios y corregimientos que hoy harían parte de las CEP y de sus zonas de influencia —por ejemplo Apartadó, Turbo, Chigorodó, Necoclí, Arboletes y Mutatá—, y preguntarse por el origen de esos recursos. O peor aún, ¿creen que las víctimas no tienen la capacidad de defender y hacer respetar los espacios que les fueron asignados para llegar al Congreso y hacer valer sus derechos?

En segundo lugar, al revisar cómo votaron, o dejaron de hacerlo, los senadores que tenían la responsabilidad de debatir la conciliación de la reforma, se evidencia que lo que primó fueron maniobras para entorpecer el proceso. Como era de esperarse, los miembros del Centro Democrático y de Cambio Radical —que hasta hace pocas semanas se benefició de jugosas cuotas burocráticas— en su mayoría se retiraron del recinto, e incluso algunos permanecieron en él pero se hicieron los de vista gorda al momento de las votaciones, transgrediendo el reglamento.

También brillaron por su ausencia tres senadores de la U, cuatro del Partido Conservador (uno con excusa) y tres del Liberal, socios de la coalición de gobierno y por ende beneficiaros de las mieles del poder durante ocho años, como por ejemplo Luis Fernando Velasco, quien por su larga experiencia política debía saber que su voto podía hacer la diferencia. Y por último, siete senadores votaron por el no, entre los que se cuentan la “liberal” Viviane Morales y seis conservadores.

Lo que ha sucedido en los últimos meses no puede pasar inadvertido y ojalá que al momento de votar en las elecciones de 2018 los ciudadanos piensen mejor por quién van a votar para el Congreso. No se trata de que haya unanimismo y que no se puedan expresar opiniones contrarias al Gobierno en el Congreso. Ni más faltaba. Lo que es inaceptable es que se legisle con triquiñuelas y falsas verdades.

6 DIC 2017

A un año de la firma del Acuerdo de Paz: ¿son realmente centrales todas las víctimas?

Diana Gómez Correal

Aún cuesta reconocer en Colombia que las víctimas son sujetos diversos. El sentido de la diversidad a la que me refiero es bastante amplia, y pasa, por ejemplo, por el hecho de que no todas piensan lo mismo, ni se posicionan de igual forma frente a la violencia o la paz. Incluye el hecho de que también provienen de actores diferentes a la guerrilla, como los paramilitares y el Estado.

Reconocer la pluralidad de las víctimas es esencial, pues universalizar a ese sujeto y su experiencia impide observar que no todas las víctimas son tratadas como ciudadanas de igual valor, y que por lo tanto no han accedido de la misma manera a los mecanismos que tienen la obligación de garantizar sus derechos. Esto es central al momento de pensar el lugar de las víctimas de crímenes de Estado en la implementación del Acuerdo de paz. Desde el triunfo del No en el Plebiscito, han acontecido una serie de hechos que requieren preguntarse si dichas víctimas son realmente centrales o no.

Primero, luego del triunfo del No, el Estado, en cabeza del presidente Santos, nunca accedió a reunirse con ellas a pesar de hacerlo con víctimas de la guerrilla que apoyaron el No y el Si, y con variedad de representantes del No y las coaliciones de apoyo a la paz. Segundo, minutos antes de firmarse el Acuerdo del Teatro Colón se eliminó el artículo 28 del Estatuto de Roma que hace referencia a la responsabilidad de mando en caso de agentes de la fuerza pública, con el fin de proteger a los altos mandos.

Tercero, la Corte Constitucional no solo no se pronunció sobre este cambio que va en detrimento de los derechos de las víctimas de crímenes de Estado, sino que también ratificó propuestas provenientes de sectores temerosos de la verdad, planteando que los terceros no están obligados a comparecer ante la JEP. Cuarto, el Congreso de la República incluyó condicionalidades a las y los magistrados ya elegidos, aduciendo que algunos no son neutrales por su cercanía con el mundo de los derechos humanos y que en consecuencia no podrían integrar la Jurisdicción.

Estos cuatro movimientos tienen serias implicaciones para las víctimas de crímenes de Estado e impiden de manera deliberada la materialización de sus derechos. Lo que se puede concluir, es que existe un profundo miedo al interior del Estado, en sectores de derecha y en élites económicas, sociales y políticas, de que en el país se conozca toda la verdad de lo ocurrido. Actitud que parece continuar con la negación de la existencia de la violencia estatal como una práctica sistemática y estructural,  expresión de una forma deliberada de lidiar con el contradictor político y las alternativas sociales.

Algunos sujetos victimizados, profundamente comprometidos con la construcción de paz, aceptaron el Acuerdo de La Habana en el entendido de que todos debíamos contribuir, incluso cediendo en aspiraciones y demandas en torno a las sanciones que los responsables de violaciones a los derechos humanos debían recibir, bajo el acuerdo implícito de que la justicia transicional iba a brindar condiciones para conocer la verdad en toda su complejidad, sancionar pública y socialmente a los responsables y sentar bases sólidas para la no repetición.

Así como van las cosas, las víctimas de crímenes de estado están siendo timadas. Mientras militares de alto rango se acogen a la JEP para acabar con penas de más de veinte años, y funcionarios públicos involucrados en desapariciones, seguimientos ilegales y otras fechorías, incluidas las del DAS, así como financiadores del paramilitarismo y la violencia estatal se blindan, las posibilidades de esclarecer y sancionar las diferentes modalidades de la violencia de Estado se reducen a su mínima expresión en los mecanismos de la justicia transicional. La Corte aún tiene la última palabra, y la posibilidad de velar porque las víctimas de crímenes de estado sean realmente concebidas como sujetos con igualdad de derechos con las víctimas de la guerrilla, priorizando la centralidad de las víctimas y no la de los victimarios y responsables de la violencia sociopolítica en la implementación del Acuerdo de paz.

https://colombia2020.elespectador.com/opinion/un-ano-de-la-firma-del-acuerdo-de-paz-son-realmente-centrales-todas-las-victimas

 

Semana En Vivo

06/12/2017

Debate JEP – Enrique Santiago y Hernán Penagos

https://www.youtube.com/watch?v=j_Ou5nePB18

 

27/11/2017

Balance Primer Año de los Acuerdos de Paz

Con Borja Paladini, Ariel Ávila y Daniel Rico

https://www.youtube.com/watch?v=m5cHuS0v-CE

https://www.youtube.com/watch?v=-s2Frh8Gr0w

 

Área de archivos adjuntos

La primera mujer afro cartagenera que se ordenó como sacerdotisa


Encaminó su vida para apoyar a mujeres que, al igual que ella, se fueron huyendo de la violencia.
Vicky, la primera mujer afro cartagenera que se ordenó como sacerdotisa en Londres

Ana Victoria Mendoza, con su traje de religiosa en Londres, donde oficia misa en una parroquia dentro de la religión anglicana.

Foto:

María Victoría Cristancho

Por: María Victoria Cristancho
07 de diciembre 2017 , 09:32 a.m.

“Estoy viviendo un sueño que jamás imaginé que podría soñar”. Así define su vida Ana Victoria Mendoza de Bastidas, la primera mujer negra, cartagenera, ordenada como sacerdotisa de la Iglesia anglicana en Inglaterra.

Vicky, como la llaman, divide sus días entre sus feligreses de una parroquia al noroccidente de Londres y el trabajo en la Comisión de la Verdad, la Memoria y Reconciliación de las mujeres colombianas en la diáspora, organización sin fines de lucro que apoya a connacionales que sufrieron la violencia en diferentes grados y se refugiaron en tierras europeas.

A comienzos de este año, la colombiana se graduó con honores como magíster en Teología en la prestigiosa universidad británica de Cambridge, y en julio pasado fue ordenada sacerdotisa anglicana en la histórica catedral de Saint Paul, donde la realeza británica asiste a sus ceremonias religiosas y la misma donde se realizaron los funerales de la primera ministra Margaret Thatcher y el primer ministro Winston Churchill.

“El día de mi ordenación me parecía que estaba soñando; esta negrita cartagenera estaba allí, en la majestuosidad de ese templo”, rememora.

Semejante título no le llegó del cielo a esta colombiana de 52 años, de una sonrisa amplia, mirada juguetona y voz melódica de buen acento costeño. En su rostro aún lleva las huellas de un vil secuestro, tortura y violación que sufrió hace 25 años a las orillas del río Atrato, en el Chocó, donde trabajaba como bacterióloga tratando de ayudar a las comunidades indígenas emberas a erradicar una epidemia de cólera que azotaba la región.

Ana Victoria, la menor de nueve hermanos varones de un pastor cristiano y una humilde cartagenera, creció y vivió “en la bondad de Dios”, pero nunca se le pasó por la cabeza seguir los pasos religiosos de su padre. Lo suyo era la bacteriología.

¿Quién manda en el Chocó?

A pesar del tiempo, tiene grabados en la memoria y en su piel los estragos de la violencia sufrida cuando apenas comenzaba a practicar su profesión como bacterióloga. Corrían los inicios de los años 90. Le ofrecieron ir a trabajar al Chocó con organizaciones humanitarias. Como estaba recién graduada y llena de ganas de ayudar, aceptó sin chistar.

Vicky, como la llaman cariñosamente, recorría, en lancha las aguas de ese río, que es ‘la autopista’ entre los pueblos pobres de la región, junto a otra joven llamada Helena.

“Aprendimos a conocer la gente por su nombre, nos recibían en sus precarias casas.
Evaluábamos las aguas y les enseñábamos métodos de prevención del cólera. En esos recorridos nos empezamos a dar cuenta de que desaparecían niñas negras e indígenas (…). Descubrimos que había grupos ilegales que estaban traficando con menores para prostitución”.

Una de esas niñas desaparecidas era Kia, una pequeña embera a quien conocían bien porque su hermana había muerto de cólera. “Yo me creía super-Vicky y me fui con Helena a buscar a la muchachita. Nunca se nos pasó por la cabeza que nuestras vidas pudieran correr peligro”, cuenta. Esa zona estaba controlada por grupos ilegales y guerrilleros.

Descubrimos que había grupos ilegales que estaban traficando con menores para prostitución

Por ese atrevimiento de tratar de rescatar a Kia, las dos jóvenes fueron secuestradas, torturadas y violadas por seis días, antes de ser liberadas.

“Nos partieron por dentro y por fuera. Nos hicieron sentir quién mandaba en el Chocó”, recuerda.

“Mi papá me acogió en sus brazos, sin que mediaran preguntas”, recuerda con un dejo de tristeza. A él se lo llevó un infarto a los pocos meses del secuestro.

El sacerdocio como opción

“Opté por el silencio; no quería pensar y traté de enterrar en mi memoria lo sufrido”. Refugiada en estudios bíblicos, comenzó un peregrinaje que la llevó a Bogotá, a Santiago de Chile, a Guatemala y terminó en Londres.

Su plan original era estar unos dos meses en Inglaterra antes de viajar a Suiza, donde tenía previsto participar en unos seminarios de religión evangélica, y luego volvería a Colombia.

El viaje a Suiza se truncó por variaciones en los requisitos para el curso. Decepcionada, Vicky estaba armando maletas para devolverse a Colombia cuando unos amigos de la iglesia le ofrecieron que se quedara en Inglaterra un tiempo más, a mejorar su inglés.

La hospedaron en casa de los padres de unos amigos en un suburbio en las afueras de la capital. “Me dieron vivienda y me pagaron el curso de inglés”.

Así pasó el tiempo, ocupada en sobrevivir a un idioma que no se le hacía fácil. “Sin darme cuenta, me fui quedando, y Londres se volvió mi nuevo hogar. Aquí me sentí a salvo, sin miedo, lejos de lo que había sufrido en el Chocó”, admite la cartagenera, quien obtuvo un título en Estudios Bíblicos, Históricos y Transculturales. “El llamado al sacerdocio me fue llenando el corazón”, dice emocionada.

Para ganarse la vida, Vicky trabajó desde limpiadora de oficinas hasta agente de seguridad de una empresa de despachos internacionales y supervisora de alimentos en Hampton Court, el emblemático castillo real usado por la realeza británica, los ricos y famosos para sus festines.

Asegura que siempre se ha sentido identificada con el precepto de que “el evangelio de Cristo es incluyente, que defiende la Iglesia anglicana”, donde no hay diferencia de género o inclinación sexual. “Todos somos iguales ante los ojos de Dios, y los anglicanos estamos abiertos a recibirlos a todos, sin distinción”.

El proceso hacia su ordenación sacerdotal comenzó con su bautizo, en septiembre del 2011, seguido de dos años de preparación con un guía espiritual, antes de comenzar su magíster en Teología en la Universidad de Cambridge.

Desde muy temprano, cada domingo, Vicky oficia dos misas en la iglesia St Matthew’s Church, en el barrio de clase media y multiétnico de Yiewsley, al noroccidente de Londres, y durante la semana ofrece guía espiritual a los feligreses. Coordina grupos de oración y apoya en trabajo social con jóvenes y ancianos.

Uno de los preceptos religiosos que más le costó interiorizar a Vicky fue el del perdón. “Perdonar no es fácil, es una cosa de todos los días”, comenta sin amargura, serena.

Perdonar no es fácil, es una cosa de todos los días

A través de amigos conoció a Alejandra Borrero, actriz y activista colombiana. Alejandra la empujó a que escribiera su historia, y la convirtió en el famoso monologo Yo soy Victoria, con el que recorre escenarios para denunciar la violencia contra la mujer. En noviembre del 2015 regresó a Quibdó de la mano de la actriz. “Volví al río Atrato, y entre los cantos de las mujeres locales, el calor y amor de la gente, por fin me atreví a perdonar”.

¿Y si viera a los verdugos de su tragedia?

Aun no sé qué haría.

La sanación en la diáspora Vicky ha asumido este año la coordinación en Londres de la Comisión de la Verdad, la Memoria y Reconciliación de las mujeres colombianas en la diáspora, creada en el 2014.

La sacerdotisa cartagenera explica que el trabajo de la comisión tiene un papel sicosocial que busca apoyar a las mujeres que, como ella misma, salieron de Colombia huyendo de la violencia.

“Nos reunimos, hablamos, reímos y hasta bailamos”, explica Vicky, al comentar que la idea es ser un ambiente de sanación, además de documentar las experiencias de la guerra y la migración, facilitar los procesos de integración en los países de acogida, pero sobre todo identificar habilidades y aportar herramientas para el empoderamiento de las mujeres”.

En cosas del amor, Vicky hoy se siente feliz, pues cuenta con Carlos, su esposo, compañero y confidente. Llevan más de una década juntos.

Se habían conocido en Bucaramanga, adonde Vicky había ido a culminar su carrera universitaria. A comienzos del 2000 se reencontró con Carlos por Messenger. Entre mensaje y mensaje, él le pidió que fueran novios. A mediados del 2003, un viaje sin planificar selló el lazo entre Vicky y Carlos, quien dejó su trabajo y sus negocios para seguirla. “Me fui a Colombia soltera y me volví a Londres con argolla de matrimonio.
Ya todo era distinto. Ya no estaba sola”.

¿Qué es la Iglesia anglicana?

​La Iglesia anglicana o Iglesia de Inglaterra fue fundada por el rey Enrique VIII en 1534, en rechazo a la autoridad católica papal de Roma y la declaración resultante de que el rey era la cabeza de la Iglesia en sus dominios.

Aunque sus ritos son muy similares a los del catolicismo romano, se diferencia en que sus sacerdotes y obispos pueden casarse. Además, permite el sacerdocio femenino y de homosexuales.

María Victoria Cristancho
Para EL TIEMPO
Londres

http://www.eltiempo.com/mundo/europa/la-primera-mujer-afro-cartagenera-que-se-ordeno-como-sacerdote-159202

MEXICO: LA CONTROVERTIDA CARTA DE DESPEDIDA DEL CARDENAL NORBERTO RIVERA


https://lasillarota.com/nacion/la-controvertida-carta-de-despedida-de-norberto-rivera-norberto-rivera-iglesia-carta-despedida-el-milenio-periodico-el-universal-iglesia-catolica/193064

MEXICO: MUEVE EL PAPA SUS FICHAS: NOMBRA A CARLOS AGUIAR RETES COMO NUEVO ARZOBISPO PRIMADO DE MÉXICO EN SUSTITUCIÓN DE NORBERTO RIVERA


Noticaribe
POSTED ON DICIEMBRE 07, 2017, 7:22 AM

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El Vaticano oficializó hoy el nombramiento del cardenal Carlos Aguiar Retes, hasta ahora arzobispo de Tlalnepantla, como nuevo arzobispo primado de México en sustitución de Norberto Rivera Carrera.

Sin esperar el anuncio oficial de la sala de prensa del Vaticano, que estaba previsto para el mediodía, la Radio Vaticana difundió un comunicado con el cual confirmó la aceptación del Papa a la renuncia por límite de edad presentada por Rivera el seis de junio pasado, cuando cumplió 75 años.

Al mismo tiempo informó que será sustituido por Aguiar Retes, de 67 años, creado cardenal de la Iglesia católica el 19 de noviembre de 2016, durante un Consistorio Ordinario Público celebrado en la Basílica de San Pedro por el mismo Jorge Mario Bergoglio.

Norberto Rivera Carrera.

¿Quién es Carlos Aguiar Retes?

Nacido el 9 de enero de 1950 en Tepic, Nayarit, fue ordenado sacerdote el 22 de abril de 1973. Entre 1978 y 1991 se desempeñó como rector del Seminario de Tepic, presidió la Organización de Seminarios Mexicanos.

El 28 de mayo de 1997 fue designado por el Papa Juan Pablo II como el tercer obispo de Texcoco, diócesis ubicada en el Estado de México. El 23 de mayo del año 2000 sucedió a otro obispo mexicano, Felipe Arizmendi, como secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam).

Además, fungió como primer vicepresidente de ese organismo eclesiástico regional entre 2003 y 2007. Luego ocupó la presidencia del Departamento de Comunión Eclesial y Diálogo entre 2007 y 2011. En este último año fue elegido presidente del Celam para el periodo 2011-2015.

Ocupó el puesto de secretario (2004-2006) y el de presidente por dos periodos (2007-2009 y 2009-2012) en la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

En 2007, el papa Benedicto XVI lo designó miembro del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso del Vaticano y en 2009 lo envió a Tlalnepantla como arzobispo. Francisco lo integró a la Pontificia Comisión para América Latina. (Fuente: Notimex)

http://noticaribe.com.mx/2017/12/07/mueve-el-papa-sus-fichas-nombra-a-carlos-aguiar-retes-como-nuevo-arzobispo-primado-de-mexico-en-sustitucion-de-norberto-rivera/

Cardenal Marx reclama una “lealtad especial” al Papa Francisco


El cardenal Reinhard Marx, arzobispo de MúnichAgencias

(Cameron Doody).- El cardenal Reinhard Marx no sólo está haciendo todo lo que puede para apoyar al Papa Francisco, sino que también anima al resto de fieles a hacer lo mismo. Lo ha reconocido el presidente de los obispos alemanes en una entrevista concedida al Münchner Merkur para marcar sus diez años como arzobispo de Múnich y Frisinga.

Según informa La Croix, el purpurado afirmó que la Iglesia está experimentando un “dinamismo especial” bajo el pontificado de Bergoglio. Un momento que no tiene paralelo en toda su historia, y que, para Marx, requiere no sólo una “lealtad especial” al obispo de Roma, sino también que “inste de forma expresa a todos” que ayuden al Papa en el ejercicio de su ministerio, “el cual es tan importante para nosotros”.

Un impulso que Marx ha trasladado a su propia diócesis, tal y como quedó evidenciado este marzo cuando anunció su plan de poner a laicos, y no sacerdotes, al frente de parroquias.

En conversación con el diario bávaro, el coordinador del Consejo para la Economía de la Santa Sede y también miembro del C9, reveló más detalles del plan. Dijo que la idea es que los sacerdotes sigan celebrando la Eucaristía y proclamando la Palabra de Dios, pero que no sean los protagonistas principales de las comunidades locales, y que no supervisen todo lo que acontezca en la vida de la parroquia.

“Estoy convencido que un estilo de liderazgo autoritario -según el cual una persona da órdenes y las demás obedecen- ya no es necesario“, apuntó Marx. “El liderazgo moderno consiste en aunar los talentos de las personas y no en hacerlas llevar a cabo las ideas de otro”, insistió.

El cardenal también declaró que es de suma importancia hacer las parroquias aún más vivas, objetivo para el cual es absolutamente imprescindible que la Iglesia actualice el lenguaje que usa.

“Cada vez más le cuesta a la gente entender lo que estamos proclamando y hasta no entiende nuestros sermones”, lamentó el purpurado, añadiendo que aunque no teme por el futuro de la fe y el mensaje del Evangelio -dado que “es de verdad un mensaje poderosísimo”- sí “tenemos que intentar encontrar nuevas formas de llegar a la gente”.

“Cuando nos preguntamos qué significa para nosotros nuestra fe, eso es un reto”, reconoció Marx, apostillando que la renovación de las formas en las que se expresa el Evangelio se hace aún más apremiante si no queremos correr el riesgo de que el cristianismo se convierta en un “mero fenómeno cultural”.

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