El ‘jalón de orejas’ de Trump a Santos


El ‘jalón de orejas’ de Trump a Santos

9 de enero del 2018

Este martes se conocieron detalles de la conversación telefónica que sostuvieron los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump y de Colombia, Juan Manuel Santos.

Según manifestó el diario estadounidense The Washington Post, esta comunicación se presentó a principios de septiembre de 2017, cuando el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se comunicó con su homologo estadounidense conla intención de enviarle al pueblo americano un mensaje de solidaridad por las víctimas del huracán Harvey que azotó a Estados Unidos.

Luego que el mandatario estadounidense agradeciera por el amable gesto de su homologo colombiano, cambió el tema de conversación por el asunto de las drogas y fue muy contundente al asegurar que Colombia estaba perdiendo la lucha contra los cultivos ilícitos y el narcotráfico.

Los detalles fueron revelados por el diario estadounidense The Washington Post, el cual aseguró que la conversación duró aproximadamente 25 minutos. El mandatario norteamericano hizo un llamado de atención al presidente Santos por el aumento de los cultivos de ilícitos en Colombia.

The Washington Post afirmó que de los 25 minutos que duró la llamada, 24 fueron relacionados con el tema de las drogas; en la que, Trump cuestionó de una manera muy dura al presidente Santos y le dijo: “Tenemos un desastre en nuestras manos y usted se preocupa más por la guerrilla que por los estadounidenses”.

Cabe mencionar que un mes después de esta comunicación telefónica, Donald Trump manifestó que no certificaría a Colombia como un país que colaboraba en la lucha contra las drogas y que esto no se dio gracias a las intermediaciones de John Kelly.

Y según fuentes de la Casa Blanca, citadas por el diario norteamericano, fue Kelly quien convenció a Trump para que no criticara a Colombia en términos aún más contundentes, ya que esto hundiría las relaciones entre ambos países a su punto más bajo en años.

https://www.kienyke.com/politica/conversacion-donald-trump-santos

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MALLORCA: Muerto trágicamente el ermitaño Benet, quedan sólo cuatro


El ermitaño Benet entre feligreses de Valldemossa

Los forenses dictaminaron poco después que el ermitaño Benet había muerto de hipotermia, es decir de frío, no de ninguna herida de consideración. Faltaba todavía otro dato importante y estremecedor

(Nicolás Pons, sj.) Desde que se abrió al turismo, allá por los años 1960-1970, Mallorca no ha dejado de ser una riada, cada vez más impetuosa, de gente que fluye al Mediterráneo desde de los ricos, pero fríos, países del centro y norte de Europa.

Es más. Desde hace unos años también afluyen a las Baleares rostros del lejano oriente como podrían ser del Japón, China, Cora del Sur, Tailandia y otros países. Tanto es así, que ya se ha empezado a oír últimamente que estas islas ya no pueden albergar más gente y que ya no hay más espacios para construir más hoteles, so pena de que Mallorca y demás islas dejen de ser un paraíso para convertirse en un amasijo de piedra y sus playas un enjambre de carne humana. Las estadísticas de estos dos últimos años cantan y desencantan a cualquiera.

En medio de ese tumulto de rascacielos turísticos, y de ir y venir de gente extraña, surgen en muchas cumbres de montes solitarios o de plena Tramontana edificios austeros y cargados de años donde pasaron sus largos años de vida y de vivencias cristianas hombres curtidos por los años y por su modo de vivir en pobreza y en el corazón, puesto más que en la belleza que les rodea, en alturas más sublimes y prometedoras.

Se trata de casas, que no han perdido todavía su perfil eremita o de monasterio y nos retrotraen a siglos pasados donde eremitas austeros y silenciosos, elevaban su mente a Dios de quien venía a ellos todo bien, toda dulzura.

He aquí los nombres de esos cenobios: la Trinidad de Valldemossa (1646 hasta el presente), San Onofre de son Zaforteza de Puigpunyent (1673 a 1776 y 1813 a 1820), son Seguí de Santa María del Camí (1676 a 1772 y 1800 a 1820), San Honorato de Randa (1763 a 1915), San Onofre de Deiá (1673 a 1793), Ternelles de Pollença (1676 a 1778), Puig de Santa Magdalena de Inca ( (1676 a 1778), Santa Lucía de Mancor del Valle (1748 a 1773), Betlem de Artá (1805 a 2014), San Salvador de Felanitx (1824 a 1851 y 1891 a 1992), Bonany de Petra (1896 a 1990), Puig de Pollença (1917 a 1968), Puig de Santa Magdalena de Inca (1931 a 1985), el Toro de Menorca (1941 a 1969).

Ante el número elevado de ermitas construidas sobre todo en Mallorca podemos deducir en cierto modo el elevado número de ermitaños que poblaron nuestras ermitas, empezando por la primera fundación que se llevó a cabo en Valldemossa donde en 1398 se había comenzado a construir su famosa Cartuja, que todavía ahora es visitada por los turistas y que fue habitada por sus monjes hasta el año 1835, año de la Desamortización de Mendizábal. En ese año, esta cartuja pasó a manos de particulares y en ella y en ese tiempo, se hospedaron personajes famosos como Gaspar de Jovellanos, la escritora francesa George Sand y el músico polaco Fredic Chopin (estos dos últimos, desde finales de 1838 a febrero de 1839).

A todo eso hay que advertir, sin embargo, que fue figura eremítica central en Mallorca el eximio Ramón Llull (1235-1313) que llegó a Randa en 1273 y un poco más tarde pasó a Miramar. Un siglo después se fueron formando en torno a las montañas mallorquinas humildes ermitas donde en modestos grupos o en solitario se buscaba el encuentro con Dios, lejos del mundanal ruido.

Después de Ramon Llull cobra fama el ermitaño Antonio Castañeda(Valladolid, 1507-1583) quien en Roma había tratado a Ignacio de Loyola y al que sería compañero de Ignacio, el mallorquín Jerónimo Nadal, a quien Castañeda por poco consigue para la vida eremítica. Éste también trató y dirigió a Catalina Tomás, canonizada en 1930 por el Papa Pío XI.

Pero fue en 1640 que el eremitismo mallorquín afloró con toda su intensidad y esplendor. Fue con ocasión de que un fervoroso joven llamado Juan Mir subió al Castillo de Alaró y allí se encontró con un solitario ermitaño entregado a sus oraciones y plegarias, totalmente dado a Dios. Se llamaba éste Julián Lladó y entre los dos hubo una intervención y conmoción espiritual que quedaron unidos fraternalmente en su idea de ir en busca de Dios y de encontrarlo en su retiro.

Hizo la fatalidad que Julián murió y el pobre Juan quedó inmerso en una soledad que no le gustaba y en un deseo fuerte de poder encontrar un compañero que le ayudase a vivir y encontrar a Dios. Fue en 1646 que la Providencia le abrió a Juan el terreno de lo que sería la ermita de la Ssma. Trinidad de Valldemossa, con la idea de reunir un grupo de ermitaños bajo la advocación de San Pablo y San Antonio. El sitio era maravilloso: en un rellano del bosque de Tramontana, abocado a la visión de la llanura del inmenso azul mediterráneo.

Aquí, de momento solo, inicia Juan Mir su ideario ascético y místico y pronto consigue aspirantes a esa vida retirada y de contemplación. Poco a poco se abren en la isla nuevas ermitas. Las vocaciones llegan. Y en el devenir de los años surgen ermitaños ejemplares a quienes la Iglesia admira como verdaderos hombres de Dios y santos como el mismo fundador Juan Mir, a quien da el título de Venerable. A un tal ermitaño Macario (+1881) se le atribuyen hechos extraordinarios, como cuando en una ocasión detuvo una gran roca que iba a caer sobre un grupo de ermitaños que en aquel momento pasaban por debajo de ella, deteniéndola con su robusta mano.

Todavía más: parece que la mano del ermitaño Macario quedó impresa en la misma piedra. Digno de destacar es también el ermitaño Sebastián de San Pablo, quien en 1820 enterado de que en el levante mallorquín se había declarado la peste bubónica se fue muy decidido donde estaban los infectados y socorriéndolos, quedó él mismo infectado por la enfermedad, acudiendo enseguida a la ermita y pidiendo a sus compañeros ermitaños que no se le acercaran, debido a que estaba apestado y que bastaba que le dejaran algo de comida, muriendo él después a los dos o tres días. El Ayuntamiento de Artà dedicó a su nombre una calle de la Colonia de San Pedro.

Pero, lo más importante que encontramos en la historia de esos ermitaños mallorquines es su vida de penitencia, de oración, de trabajo en su huerta o en tareas del campo, y no menos también en su contacto con la gente que les visita o que conocen en sus idas por los pueblos colindantes, incluyendo Palma. Solo su presencia en medio del bullicio de la calle, su hábito marrón ya es una ventana para todos que queda abierta a lo infinito, a lo santo, a lo divino. En una palabra, los ermitaños en Baleares han sido desde hace siglos una indiscutible voz que llama e indica los falsos derroteros a que nos llama el mundo actual con sus tantos disfraces y vanas voces.

Pese a todo lo dicho, este escrito se encamina a un hecho doloroso para mí, y no menos lo será para el lector: el pasado 21 de diciembre de 2017 uno de los cinco ermitaños que poblaban la ahora única ermita de Mallorca como es la de Valldemossa salió, después de comer, a buscar musgo y plantas para adornar el belén de su ermita.

Pero, al atardecer, a la hora de la santa Misa, no había vuelto de su recorrido por el monte. El tal ermitaño -llamado Benet- era siempre el más puntual en los actos litúrgicos. En el corazón de sus cuatro compañeros empezaron a sonar todas las alarmas. ¿Le habría pasado algo extraño a su compañero, que contaba además con 74 años de edad? Él, sin embargo, conocía bien ese terreno, aunque montañoso y exuberante. Pasaron horas y se produjo, como es de suponer, el horror y el espanto.

Se recurrió a los más próximos, como era la policía del Ayuntamiento de Valldemosa quien aquella noche hizo lo poco que pudo y nada más. Se pidieron más refuerzos y vinieron efectivos de la Dirección General de Emergencias, Agentes de la Guardia Civil y voluntarios. No se encontraba rastro del desaparecido. La radio, la TV, la prensa escrita mallorquina se empezó a movilizar mientras trascurrían las horas y los días. Parecía que toda Mallorca estaba en vilo, pendiente de esa búsqueda y de ese hombre de Dios.

Al final, y al cabo de ocho días de infructuosa búsqueda, se encontró entre matorrales el cadáver del ermitaño buscado. Los forenses dictaminaron poco después que el ermitaño Benet había muerto de hipotermia, es decir de frío, no de ninguna herida de consideración. Faltaba todavía otro dato importante y estremecedor.

El pobre ermitaño había fallecido no en el acto, sino que, así sin poder hacer movimiento alguno, estuvo tres días y tres noches en semana de frío y viento y sólo envuelto con la ropa que llevaba puesta cuando salió de la ermita. Mucho debió sufrir ese pobre hombre. Sin duda se le escaparía el “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” de la cruz de Cristo. Se especula que el santo ermitaño murió en un momento de la Noche Buena de 2017. Día de luces, de cantos y de felicitaciones. Otros tres días después se encontró al fin su cadáver.

Sus cuatro compañeros de ermita, que son ahora los únicos ermitaños que quedan en Mallorca, recibieron confundidos, desconsolados, abatidos, los despojos del ermitaño Benet. De esta manera estarían en el Calvario al pie de la cruz Juan -el apóstol querido del Señor-, María y las santas mujeres. DESCANSE EN PAZ.

COLOMBIA: 46 ANIVERSARIO DE LA PASCUA DE MONSEÑOR GERARDO VALENCIA CANO. Olga Lucia Alvarez Benjumea*


 

Hace 46 años, en el Cielo hubo una gran fiesta con la llegada apresurada e inesperada de Gerardo Valencia Cano. Ni allá y ni aquí lo podíamos creer. El 21 de Enero de 1972, saliendo del aeropuerto Olaya Herrera, de Medellín, a las 10.30a.m estalló en el aire, el avión en que Monseñor viajaba, quedando los restos de avión y pasajeros, incrustados en el Cerro San Nicolás, perteneciente al Municipio de Ciudad Bolivar, a 100 kilometros de Medellín.  Fecha imborrable, para la Iglesia latinoamericana, para muchos colombianos/as, para la gente del Puerto de Buenaventura, para amigos y familiares.

Además de Monseñor, viajaban con él, el Padre Eutimio Munera, y las religiosas: Hna Cecilia Bravo, Hna. Rubiela Pérez, y Hna. Catalina Jaramillo. Todo un equipo misionero, trabajando con los afros y nativos de la región.

Monseñor Gerardo Valencia Cano myx
Obispo de Buenaventura-Valle-Colombia

Para muchos ha sido extraño que Gerardo Valencia Cano, no aparece entre los obispos firmantes del Pacto de las Catacumbas. Parece que algunos quedaron por fuera, entre ellos el Obispo-Cardenal Dom Paulo Evaristo  Arns, de Brasil, quien tampoco aparece en la lista, falta también Dom Samuel Ruiz, Obispo de Chiapas, Mexico.

He entendido que Gerardo por alguna razón, no alcanzó a llegar.  Estoy segura de no equivocarme,que tanto Gerardo como Dom Evaristo y Dom Samuel Ruiz, debieron haber firmado de manera virtual, -como diríamos hoy-, pues son ellos, los que con su testimonio y compromiso se han comprometido a “ser fieles al espíritu de Jesús”.

Es más Dom Hélder Camara, inspiración de esta convocatoria supuestamente de carácter clandestino, se dice que “tampoco pudo asistir al encuentro por tener que participar en los debates de la Constitución sobre la Iglesia en el Mundo Actual.” (1)

Recuerdo que el día que llegué a Buenaventura y fui a la Catedral a presentar mi saludo a Gerardo como su secretaria, estaba él en el comedor, con los sacerdotes, me acerqué a saludarle, según las normas tradicionales, de rodillas y a besarle el anillo, entre otras, ya no lo llevaba puesto, no me permitió saludarle, yo quedé…que no entendía que estaba pasando, cuando el Padre Alfonso Cárdenas, me dice: “Tranquila, Olga, es que él, acaba de firmar un documento, donde esta renunciando a todo eso…es lo que nos esta contando”. Con este dato, doy por certeza que Gerardo es uno de los firmantes del Pacto de las Catacumbas.

Para quienes no conozcan dicho Pacto y quieran conocer dicho documento, me permito, transcribirlo:

“Pacto de las Catacumbas
(Catacumba de Domitila, 16 noviembre 1965)

(Contexto) El 16 de noviembre de 1965, pocos días antes de la clausura del Concilio, cerca de 40 padres conciliares celebraron una eucaristía en las catacumbas de santa Domitila. Pidieron “ser fieles al espíritu de Jesús”, y al terminar la celebración firmaron lo que llamaron “el pacto de las catacumbas”. El “pacto” es una invitación a los “hermanos en el episcopado” a llevar una “vida de pobreza” y a ser una Iglesia “servidora y pobre” como lo quería Juan XXIII. Los firmantes -entre ellos muchos latinoamericanos y brasileños, a los que después se unieron otros- se comprometían a vivir en pobreza, a rechazar todos los símbolos o privilegios de poder y a colocar a los pobres en el centro de su ministerio pastoral.

(Texto)

“Nosotros, obispos, reunidos en el Concilio Vaticano II, conscientes de las deficiencias de nuestra vida de pobreza según el evangelio; motivados los unos por los otros en una iniciativa en la que cada uno de nosotros ha evitado el sobresalir y la presunción; unidos a todos nuestros hermanos en el episcopado; contando, sobre todo, con la gracia y la fuerza de nuestro Señor Jesucristo, con la oración de los fieles y de los sacerdotes de nuestras respectivas diócesis; poniéndonos con el pensamiento y con la oración ante la Trinidad, ante la Iglesia de Cristo y ante los sacerdotes y los fieles de nuestras diócesis, con humildad y con conciencia de nuestra flaqueza, pero también con toda la determinación y toda la fuerza que Dios nos quiere dar como gracia suya, nos comprometemos a lo que sigue:

  1. Procuraremos vivir según el modo ordinario de nuestra población en lo que toca a casa, comida, medios de locomoción, y a todo lo que de ahí se desprende. Mt 5, 3; 6, 33s; 8-20.

  2. Renunciamos para siempre a la apariencia y la realidad de la riqueza, especialmente en el vestir (ricas vestimentas, colores llamativos) y en símbolos de metales preciosos (esos signos deben ser, ciertamente, evangélicos). Mc 6, 9; Mt 10, 9s; Hech 3, 6. Ni oro ni plata.

  3. No poseeremos bienes muebles ni inmuebles, ni tendremos cuentas en el banco, etc, a nombre propio; y, si es necesario poseer algo, pondremos todo a nombre de la diócesis, o de las obras sociales o caritativas. Mt 6, 19-21; Lc 12, 33s.

  4. En cuanto sea posible confiaremos la gestión financiera y material de nuestra diócesis a una comisión de laicos competentes y conscientes de su papel apostólico, para ser menos administradores y más pastores y apóstoles. Mt 10, 8; Hech 6, 1-7.

  5. Rechazamos que verbalmente o por escrito nos llamen con nombres y títulos que expresen grandeza y poder (Eminencia, Excelencia, Monseñor…). Preferimos que nos llamen con el nombre evangélico de Padre. Mt 20, 25-28; 23, 6-11; Jn 13, 12-15.

  6. En nuestro comportamiento y relaciones sociales evitaremos todo lo que pueda parecer concesión de privilegios, primacía o incluso preferencia a los ricos y a los poderosos (por ejemplo en banquetes ofrecidos o aceptados, en servicios religiosos). Lc 13, 12-14; 1 Cor 9, 14-19.

  7. Igualmente evitaremos propiciar o adular la vanidad de quien quiera que sea, al recompensar o solicitar ayudas, o por cualquier otra razón. Invitaremos a nuestros fieles a que consideren sus dádivas como una participación normal en el culto, en el apostolado y en la acción social. Mt 6, 2-4; Lc 15, 9-13; 2 Cor 12, 4.

  8. Daremos todo lo que sea necesario de nuestro tiempo, reflexión, corazón, medios, etc. al servicio apostólico y pastoral de las personas y de los grupos trabajadores y económicamente débiles y subdesarrollados, sin que eso perjudique a otras personas y grupos de la diócesis. Apoyaremos a los laicos, religiosos, diáconos o sacerdotes que el Señor llama a evangelizar a los pobres y trabajadores, compartiendo su vida y el trabajo. Lc 4, 18s; Mc 6, 4; Mt 11, 4s; Hech 18, 3s; 20, 33-35; 1 Cor 4, 12 y 9, 1-27.

  9. Conscientes de las exigencias de la justicia y de la caridad, y de sus mutuas relaciones, procuraremos transformar las obras de beneficencia en obras sociales basadas en la caridad y en la justicia, que tengan en cuenta a todos y a todas, como un humilde servicio a los organismos públicos competentes. Mt 25, 31-46; Lc 13, 12-14 y 33s.

  10. Haremos todo lo posible para que los responsables de nuestro gobierno y de nuestros servicios públicos decidan y pongan en práctica las leyes, estructuras e instituciones sociales que son necesarias para la justicia, la igualdad y el desarrollo armónico y total de todo el hombre y de todos los hombres, y, así, para el advenimiento de un orden social, nuevo, digno de hijos de hombres y de hijos de Dios. Cfr. Hech 2, 44s; 4, 32-35; 5, 4; 2 Cor 8 y 9; 1 Tim 5, 16.

  11. Porque la colegialidad de los obispos encuentra su más plena realización evangélica en el servicio en común a las mayorías en miseria física cultural y moral -dos tercios de la humanidad- nos comprometemos:

  • a compartir, según nuestras posibilidades, en los proyectos urgentes de los episcopados de las naciones pobres;
  • a pedir juntos, al nivel de organismos internacionales, dando siempre testimonio del evangelio, como lo hizo el papa Pablo VI en las Naciones Unidas, la adopción de estructuras económicas y culturales que no fabriquen naciones pobres en un mundo cada vez más rico, sino que permitan que las mayorías pobres salgan de su miseria.
  1. Nos comprometemos a compartir nuestra vida, en caridad pastoral, con nuestros hermanos en Cristo, sacerdotes, religiosos y laicos, para que nuestro ministerio constituya un verdadero servicio. Así,

* nos esforzaremos para “revisar nuestra vida” con ellos;
* buscaremos colaboradores para poder ser más animadores según el Espíritu que jefes según el mundo;
* procuraremos hacernos lo más humanamente posible presentes, ser acogedores;
* nos mostraremos abiertos a todos, sea cual fuere su religión. Mc 8, 34s; Hech 6, 1-7; 1 Tim 3, 8-10.

  1. Cuando regresemos a nuestras diócesis daremos a conocer estas resoluciones a nuestros diocesanos, pidiéndoles que nos ayuden con su comprensión, su colaboración y sus oraciones.

Que Dios nos ayude a ser fieles.

Noviembre 16 de 1965

Los firmantes del pacto

Brasil:

Dom Antônio Fragoso (Crateús-CE),
Don Francisco Mesquita Filho Austregésilo (Afogados da Ingazeira – PE),
Dom João Batista da Mota e Albuquerque, arzobispo de Vitória, ES,
P. Luiz Gonzaga Fernandes, que había de ser consagrado obispo auxiliar de Vitória
Dom Jorge Marcos de Oliveira (Santo André-SP),
Dom Helder Camara, obispo de Recife
Dom Henrique Golland Trindade, OFM, arzobispo de Botucatu, SP,
Dom José Maria Pires, arzobispo de Paraíba, PB.

Colombia:

Mons. Tulio Botero Salazar, arzobispo de Medellín
Mons. Antonio Medina Medina, obispo auxiliar de Medellín
Mons. Anibal Muñoz Duque, Obispo de Nueva Pamplona,
Mons. Raúl Zambrano de Facatativá
Mons. Angelo Cuniberti, vicario apostólico de Florencia.

Argentina:

Mons. Alberto Devoto de la diócesis de Goya
Mons. Vicente Faustino Zazpe de la diócesis de Rafaela
Mons. Juan José Iriarte de Reconquista
Mons. Enrique Angelelli, obispo auxiliar de Córdoba

Otros países de América Latina

Mons. Alfredo Viola, obispo de Salto (Uruguay) y su auxiliar,
Mons. Marcelo Mendiharat, obispo auxiliar de Salto (Uruguay)
Mons. Manuel Larraín de Talca en Chile,
Mons. Gregorio McGrath Marco de Panamá (Diócesis de Santiago de Veraguas),
Mons. Leonidas Proaño en Riobamba, Ecuador

Francia

Mons Guy Marie Riobé, obispo de Orleans,
Mons Gérard Huyghe, obispo de Arras,
Mons. Adrien Gand, obispo auxiliar de Lille

Otros países de Europa

Mons. Charles Marie Himmer, obispo de Tournai, Bélgica,
Mons. Rafael González Moralejo, obispo auxiliar de Valencia, España,
Mons. Julius Angerhausen, obispo auxiliar de Essen, Alemania…
Mons. Luigi Betazzi, obispo auxiliar de Bolonia

África

Dom Bernard Yago, arzobispo de Abidjan, Costa de Marfil
Mons. José Blomjous, obispo de Mwanza, en Tanzania
Mons. Georges Mercier, obispo de Laghouat en el Sahara, África

Asia y América del Norte

Mons. Hakim, obispo melquita de Nazaret,
Mons. Haddad, obispo melquita, auxiliar de Beirut, Líbano
Mons. Gérard Marie Coderre, obispo de Saint Jean de Quebec, Canadá,
Mons. Charles Joseph de Melckebeke, de origen un belga, obispo de Ningxia, China.

Notas de ATRIO:

  • Un solo obispo español en la lista: Rafael González Moralejo, que después, como Vicario Capitular de Valencia (1966-69) hizo en menos de tres años una gran renovación conciliar de la diócesis, para acabar de obispo de Huelva 24 años.
  • Un solo obispo italiano, Luigi Bettazzi, quien tras ser auxiliar de Bolonia, quedó también hasta su jubilación como obispo de la pequeña diócesis de Ivrea. Es tal vez el único de la lista todavía vivo.
  • Jorge Bergoglio no era entonces obispo. ¿Firmaría hoy el pacto? ¿Lo firmará hoy adhiriéndose formalmente a él? Tendría sentido.

  1. https://elpais.com/elpais/2015/11/13/opinion/1447445574_648540.html

 

BIBLIOGRAFIA: 

» El Tiempo 22 January 1972, p1+6A+7A+12B
» El Tiempo 26 January 1972, p1

http://www.atrio.org/2015/11/el-pacto-de-las-catacumbas-16-11-1965/comment-page-1/#comment-270637

*Presbitera catolica romana

CHILE: LAS DENUNCIAS QUE HA ENFRENTADO LA IGLESIA CATÓLICA.


http://www.latercera.com/noticia/las-80-denuncias-abuso-sexual-ha-enfrentado-la-iglesia-chile/

COLOMBIA: ¡¡¡NO MUELLE ACEITE, PETROQUIMICO Y CARBONERO EN TAGANGA!!!


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¿Está casi vacío el vaso de la paz? : Horacio Duque


09/01/2018

Transcurrido un año de la firma de los Acuerdos de paz entre el gobierno del señor Santos y las Farc, el balance de su implementación y ejecución es objeto de diversos informes y varios análisis en los que se abordan los casi 600 compromisos plasmados en el documento central de los consensos alcanzados en la Mesa de diálogos a lo largo de casi cinco años de arduas labores de negociación en La Habana, Cuba.

 

Por supuesto un punto de referencia central en este debate es el balance dado a conocer por el Instituto Kroc para la paz (http://bit.ly/2z7PEbV), encargado por las partes para hacer el seguimiento al proceso de construcción de la paz y de entregar informes periódicos de acuerdo con su experiencia internacional de valoración de otros procesos de paz en el mundo.

 

El instituto Kroc ha recurrido a una metáfora para sintetizar su percepción de los 12 meses transcurridos en la implementación de cada uno de los puntos pactados.

 

El vaso está medio lleno, es el parte de dicha institución. No esta medio vacío como lo quieren hacer ver los malquerientes de la estrategia de paz del actual gobierno colombiano.

 

Sin embargo, por los estudios de otros actores involucrados en la ejecución de los pactos, el dilema anterior parece muy simple y se trata de un artificio sofistico que le cae de perlas al señor Santos para esconder la patética realidad del bloqueo y destrucción del anhelo más profundo de la sociedad para hacer realidad la pacificación y eliminación de la violencia estructural.

 

Es curioso, ni los peores enemigos de la paz han llegado a tanto como si lo han hecho los supuestos defensores de los acuerdos que se las han arreglado para destrozar aspectos trascendentales de la misma en el escenario legislativo, en la Corte Constitucional, en el exterminio de los líderes sociales por el neoparamilitarismo aupado por las Fuerzas Armadas y en la Fiscalía general de la nación.

 

Es probable que algunos, incluso del lado no gubernamental de la Mesa de conversaciones, compartan la tan difundida metáfora del vaso medio lleno argumentando que se debe evitar el desespero (Ángel) en algo tan complejo como la terminación del conflicto. Afirmación de un simplismo descomunal que no hace sino ampliar el coro de la complacencia oficialista del santismo neoliberal.

 

Es lo que hace tan virtuosa y meritoria la reciente declaración de los delegados de las Farc en la reunión de Cartagena, leída por Iván Márquez y escuchada con atención por Mujica y el señor Gonzales de España; pero no tan del gusto del señor Santos quien se ocupó de difuminarla y banalizarla en la red mediática del régimen.

 

En síntesis, el documento de Márquez acopia en detalle cada una de las acciones gubernamentales y estatales para bloquear la vigencia de la paz, para hundirla en el foso de la podredumbre politiquera del régimen oligárquica.

 

Las Farc cumplen como lo evidencia la entrega de las armas y sus bienes, pero no así sucede del lado del gobierno que se ampara en el manido argumento de que construir la paz es más difícil que hacer la guerra, para justificar cada una de sus trampas y felonías políticas, en un juego a cuatro bandas en que desde diversos polígonos se usa la peor artillería para impedir que la paz sea una realidad.

 

El documento del Farc en Cartagena es una pieza maestra de la política de paz entendida en términos de la disputa entre contendientes que son portadores de enfoques disimiles en esta materia.

 

El señor Santos fue a Cartagena para darse vitrina internacional y para ocultar su bancarrota en momentos en que el país está en plena campaña electoral para escoger el próximo Presidente de la Republica en un escenario en el cual se cruzan diversas variables desestabilizadoras como la recesión económica, el déficit fiscal, los escándalos de corrupción, la crisis en las relaciones con el Estado venezolano, el deterioro de las condiciones sociales de millones de compatriotas sumidos en la pobreza y la miseria y el sistemático exterminio de los líderes sociales y los derechos humanos, cobardemente acribillados por grupos criminales que son orquestados, como en los últimos 30 años, desde los cuarteles y los gremios empresariales.

 

Por supuesto, el contundente y afilado texto de Márquez, poniendo los puntos sobre las ies, a pesar del disgusto de Santos, no debe leerse al margen de tal contexto político. Sería una estupidez desconocer ese anclaje en un sujeto sociopolítico que se abre paso en medio de la brutal campaña de la ultraderecha, la derecha y la moderación seudoizquierdista que se niega a reconocer las realidades políticas derivadas de las conversaciones para alcanzar la paz, para lo cual no se ahorra falsas verdades, montajes y violencia en todas sus manifestaciones.

 

No es con concesiones y silencios cómplices al y con el señor Santos, desde el campo revolucionario, como se construye la paz que necesita la nación en este nuevo ciclo de su historia política y social.

 

El nuevo partido político requiere este tipo de definiciones para ganar mayor credibilidad entre las masas populares que reaccionan airadas, como lo acabamos de registrar en el Cauca y en Urabá, frente a la violencia, el atropello, la corrupción y el despojo de las tierras que históricamente han pertenecido a los indígenas y arrebatadas por el delincuencial latifundio de los cañeros caucanos y vallunos.

 

Hay que salir de la comodidad burocrática y playera, y refundirse entre las masas para que sea su movimiento histórico el que marque el curso de la transformación radical de nuestra sociedad atrapada por el voraz neoliberalismo, el extractivismo minero energético, el “empresarialismo global” y la agroindustria de las Zidres.

 

Nota. Memoria imborrable de la vida de nuestro camarada Elías Isaza, fallecido el sábado en la ciudad de Cali como consecuencia de un demoledor cáncer hepático que lo llevo a la tumba, después de la triste despedida de su querida compañera Esther Lucia Arango. Nunca lo olvidaremos. Llevaremos siempre en alto su ejemplo y su lealtad con el pueblo y los trabajadores.

 

Cali, 8 de enero del 2018.

 

maujarbot2020@outlook.com

Feminismo radical, ideología de género y manipulación política | Alex Roig


 

POSTED ON 09/01/2018

Suena siniestro leer que tras la ideología de género se encuentra el marxismo cultural y el feminismo radical, amén de otros agentes, empeñados en acabar con la familia tradicional y el mundo occidental tal como lo conocemos.

¿En relación a qué es “radical” el feminismo así calificado? Según sus críticos es “radical” en relación al feminismo moderado o tradicional de las primeras feministas, las cuales fueron buenas chicas que portaron el estandarte de la liberación femenina con justas reivindicaciones sociales como un salario digno o acceso a profesiones consideradas exclusivamente de hombres. Un feminismo al cual nada se puede objetar, sino todo lo contrario. Pero a finales de los años sesenta surge en Estados Unidos un grupo de feministas radicales que empieza a desmarcarse de lo que hasta ese momento había sido el movimiento feminista reivindicativo en todo el mundo, dando lugar al feminismo agresivo contra el hombre y toda su cultura patriarcal, cuyo germen debe buscarse en la nueva izquierda surgida después de mayo del 68[1]. “El corpus de esta ideología totalitaria incluye el sexo libre, el aborto, y la desaparición del matrimonio, la familia y la religión por ser instituciones opresoras”[2].

A juzgar por lo extremado de las afirmaciones de algunas de sus representados es fácil satanizar el feminismo radical, sin pararse a pensar en sus causas y razones reivindicativas, tras las que se esconden muchas experiencias de dolor, como la de, por ejemplo, la escritora estadounidense y activista Andrea Dworkin, cuya vida es todo un rosario de abusos. Para empezar, abusos por parte de su padre, abusos de su primer marido. A los 18 años fue arrestada durante una protesta contra la guerra del Vietnam y estuvo en la cárcel de mujeres del Village, donde sufrió abusos de dos médicos. Todos estos factores dominaron sus batallas subsiguientes contra toda forma de violencia contra la mujer. Tras licenciarse en Literatura en 1968 por el Bennington College, dedicó todas sus fuerzas a la lucha feminista. Básicamente, fueron batallas contra la pornografía, la pedofilia, la violencia contra la mujer y la conducta sexual del hombre como referente de la desigualdad imperante, ahondando en la utilización del sexo por el hombre como vehículo del poder patriarcal. En 1999, a los 53 años, fue drogada y violada en un hotel de París, un suceso que le hizo un daño enorme, agravado, además, porque hubo quien no creyó su historia[3].

Es evidente que muchas mujeres no han llegado al feminismo radical por pura teoría ni por promover caprichosamente una ideología de género, sino sencillamente como consecuencia de su propia experiencia de vejación y dolor. Se entiende perfectamente que sea una mujer, monja y teóloga católica, Ivone Gebara, la que pueda escribir una teodicea teológica hasta aquí no tratada por ningún teólogo o filósofo masculino, me refiero a El rostro oculto del mal. Una teología desde la experiencia de las mujeres (Trotta, Madrid 2002)[4].

Ciertamente, la experiencia de violencia sexual o machista no justifica necesariamente las posiciones extremas o radicales, pero ayuda a comprenderlas y obliga a buscar otras perspectivas y hermenéuticas más comprensivas, según el principio cristiano destacado por San Ignacio, de que antes de condenar la posición contraria, hay que intentar salvarla. Así es como se es fiel a aquel que dijo, “no he venido a condenar al mundo, sino a salvarlo” (Jn 12, 47).

Cuando cada día somos testigos del abuso de la mujer, que en estos últimos meses ha tenido por protagonista a la industria del espectáculo de Hollywood, pero que es una realidad cotidiana que muchas niñas —y niños— llevan sufriendo desde la más tierna infancia en el seno mismo de su familia[5]. Es triste comprobar que la violencia contra la mujer está presente en tanto en ámbitos privados como públicos; en el hogar y en trabajo; en la economía canalla de la prostitución, la pornografía y la trata de blancas; en la violencia física directa; en los feminicidios[6], que muchas veces quedan impunes.

Los que señalan los años ’60 como génesis de la ideología de género, deben recordar que aquellos fueron marcados no solo por el movimiento feminista radical, sino también por protestas internacionales contra la guerra en Vietnam y contra la aceptación y hasta el apoyo de brutales dictaduras en Latinoamérica. Parte de aquella juventud se radicalizó al no ver posibilidades de eliminar esta violencia institucional. Protestaba por igual contra la violencia política y todo tipo de violencias, entre ellas la violencia de género.

Dicho esto, hay que aclarar que este tipo feminismo radical de los años 60-70 ya apenas si existe, excepto en Estados Unidos, donde siempre ha contado con grandes representantes, cuyo pensamiento fluctuó entre lo radical y lo moderado. Hoy muchas feministas abogan más por la cooperación que por la confrontación. En la actualidad, se puede decir con María Blanco, que «nadie tiene el monopolio de lo que piensan las mujeres, ni del feminismo auténtico, ni de la feminidad» (Afrodita desenmascarada. Una defensa del feminismo liberal. Deusto Ediciones, Barcelona, 2017).

Cathy Young, escribiendo a mediados del 2016 para The Washington Post, afirmaba que casi nadie niega la realidad histórica de la dominación masculina, pero la solución al problema, que ha creado un gran fractura en nuestra cultura, pasa no sólo por la guerra entre sexos. “Para formar parte de la curación, el feminismo debe incluir a los hombres, no sólo como aliados sino como socios, con una misma voz y una misma humanidad”[7].

Después de una década complicada, la Conferencia Episcopal Española reconocía que el tiempo transcurrido desde la publicación Directorio de la Pastoral Familiar en España (2003), donde los obispos llamaban la atención sobre las nuevas circunstancias en las que se desarrollaba la vida familiar, y la presencia en la legislación española de presupuestos que devaluaban el matrimonio, en la actualidad “permite advertir que, desde entonces, no son pocos los motivos para la esperanza. Junto a otros factores se advierte, cada vez más extendida en amplios sectores de la sociedad, la valoración positiva del bien de la vida y de la familia; abundan los testimonios de entrega y santidad de muchos matrimonios y se constata el papel fundamental que están suponiendo las familias para el sostenimiento de tantas personas, y de la sociedad misma, en estos tiempos de crisis”[8].

Los múltiples desafíos al concepto cristiano de la sexualidad y la familia están ahí, pero para responder a esta problemática, amplia y compleja, a la Iglesia no le queda otra vía que volver a reflexionar las viejas creencias a la luz de las nuevas realidades. Su labor es la búsqueda de la paz y el bien en cada nuevo contexto y en cada nuevo momento de la historia, sanar el egoísmo visceral que nos lleva a preferir siempre nuestros intereses en detrimento de los demás. El ser humano, debido a lo arraigado de su pecado, ha construido una sociedad injusta y discriminadora, donde las esclavitudes antiguas da lugar a nuevos tipos de esclavitud, donde en última instancia todo se reduzca a mantener la diferencia entre los de arriba y los de abajo, entre la élite y la no-élite; entre los nuestros y los otros. “Establecemos —como dice Ivone Gebara—, colores y etnias superiores unas a otras, sexos superiores a otros, orientaciones sexuales más normales que otras. Y quien está del lado del poder y de la normalidad no duda en mantener relaciones excluyentes y culpabilizar a «los diferentes» por muchos males del mundo”.

La Iglesia no es inmune a estos combates históricos entre la igualdad y la desigualdad, lo que en la Biblia se describe como “acepción de personas”, intolerable para el creyente. La Iglesia tiene miedo de las feministas radicales y la feministas tienen miedo de la Iglesia. “Las feministas —escribía Alicia Miyares—, sabemos que los valores, tanto morales como políticos, de la igualdad y la libertad son falazmente cuestionados por discursos religiosos que pretenden interrumpir de continuo la marcha de la humanidad hacia modelos de democracia más perfectos” (“Que Dios nos coja confesadas).

Los últimos papas, comenzando por Juan Pablo II, pasando por Benedicto XVI y llegando a Francisco, se han pronunciado inequívocamente contra la “ideología de género”, esto no se puede negar. En la exhortación apostólica postsinodal Amoris laetitia sobre el amor a la familia, publicada en marzo de 2016, el Papa Francisco advierte: “Otro desafío surge de diversas formas de una ideología, genéricamente llamada gender, que niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer. Esta presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia. Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer. La identidad humana viene determinada por una opción individualista, que también cambia con el tiempo” (n. 86). Con ello no hace sino defender la enseñanza sustentada en la Escritura y la Tradición sobre las relaciones hombre-mujer y el matrimonio.

Pero, téngase en cuenta una nota importante. Para Francisco, denunciar la ideología de género no implica negar ayuda o compañía a los homosexuales, no cierra los ojos a la urgencia de una teología pastoral adecuada, sensible y atenta a la realidad.

En la habitual conferencia de prensa que concede en el retorno de sus viajes internacionales, específicamente en el vuelo de Azerbaiyán a Roma, el Papa señaló que “las personas se deben acompañar como las acompaña Jesús. Cuando una persona que tiene esta condición llega hasta Jesús, Jesús no le dirá seguramente vete porque eres homosexual. No. Lo que yo he dicho, es esa maldad que hoy se hace en el adoctrinamiento de la teoría del género”. “Antes que nada, yo he acompañado en mi vida como sacerdote, obispo y también como Papa, he acompañado personas con tendencia homosexual y también con prácticas homosexuales. He acompañado, los he acercado al Señor, algunos no podían, pero yo he acompañado y nunca he abandonado a nadie, esto que quede claro”.

Anteriormente, el 26 junio 2016, Francisco se había atrevido a decir que la Iglesia católica debería disculparse con las personas gays por la forma en que las ha tratado. Fue durante el vuelo de regreso al Vaticano tras su visita a Armenia. El Papa hizo estas declaraciones cuando le preguntaron si estaba de acuerdo con los comentarios del cardenal alemán Reinhard Marx, quien dijo que la Iglesia debía disculparse con los homosexuales por haberlos “marginado”. Francisco respondió literalmente: “Creo que la Iglesia no sólo debe pedir disculpas a una persona homosexual que ofendió, sino que hay que pedir perdón a los pobres, a las mujeres que han sido explotadas, a los niños obligados a trabajar, pedir perdón por haber bendecido tantas armas”.

Por si fuera poco, el 3 de octubre de 2016, de nuevo a bordo de un avión, de regreso de su viaje a Georgia y Azerbaiyán, Francisco aseguró que Jesús no abandonaría a un homosexual o un transexual. Fue en respuesta a la pregunta sobre qué opinaba de las personas transexuales, de aquellas con disfunciones hormonales o aquellas que cambiaban de sexo porque no aceptaban su cuerpo de hombre o mujer. “Cuando una persona con esta condición llega delante de Jesús, nunca le dirá vete porque eres homosexual”, dijo y agregó: “A las personas hay que acompañarlas cómo hace Jesús siempre”.

A la luz de estas declaraciones “en vuelo”, no es de extrañar que el Papa Francisco haya sido reconocido por la comunidad gay como el papa más “clemente” de los últimos años. El escritor colombiano Giuseppe Caputo, aunque no cree que es para echar las campanas al vuelo, reconoce que “ha habido un cambio, dentro del estrecho margen de cambio que un discurso de derecha como el católico puede tener: el suyo es un gesto sutil, muy sutil, pero ha demostrado ser simbólico y, sobre todo, beneficioso. Definitivamente no es lo mismo que una institución con tanto poder de influencia hable de hogueras y penalización a que pida abiertamente que los gays no sean marginados. Que la extrema derecha rechace las declaraciones de Francisco, evidencia que ha habido un giro: las personas homosexuales, señores creyentes, no pueden ser discriminadas ni tratadas con violencia, lo pide el papa”[9].

Esta es lo diferencia de la crítica papal de la “ideología de género” de la crítica de los que la instrumentalizan para sus intereses particulares, principalmente políticos. En todos los países latinoamericanos, con nula educación política en general, muchos políticos debeladores de la “ideología de género” la utilizan interesadamente como un instrumento muy importante para ganarse la voluntad que pueblo, siempre dispuesto a defender la moral tradicional y sus creencias religiosas, al tiempo que también, cómo no, excitan los prejuicios, odios y fobias populares, con el fin de conseguir su voto, o al menos, el rechazo de aquellos partidos zurdos señalados como defensores de la subversiva “ideología de género”. Muchos pastores, principalmente de las iglesias evangélicas fundamentalistas, pentecostales y carismáticas, se suman a con tal fervor a este discurso que arrastran tras de sí a toda su congregación, llegando a traspasar el límite del rechazo a la homosexualidad por causas doctrinales, para caer en el odio más visceral al que es tildado de abominable y digno de la pena de muerte, según la ley de Moisés. Imagino que aderezado con amor por la salvación del alma.

En estos casos, la “ideología de género” se convierte en una nube de humo que no solo oculta los problemas del pueblo de carácter social y económico, y desvía la atención del subdesarrollo y la corrupción política, sino lo que es mucho más grave, oculta por completo el mensaje evangélico de gracia y misericordia. El humo generado por muchos críticos de la “ideología de género” impide ver el sentido cristiano de la gracia y la reconciliación. En lugar de ser portadores de esperanza, se convierten en mensajeros de odio y miedo. Han pisado el umbral de la gracia, sí, pero se han quedado en la antesala de ley; pertenecen más en la escuela del Juan Bautista tronante que del apacible Jesús de Nazaret. Amelia Valcárcel, desde su posición de observadora, estos predicadores evangélicos pentecostistas son más veterotestamentarios que neotestamentarios; son capaces de sacar enseñanzas de los versículos más abstrusos del Antiguo Testamento, por el que tienen especial predilección. Los Evangelios se escuchan poco, pero JosuéJueces, Esdras, Reyes, o Ezequiel son citados de continuo[10].

Lamentablemente, los rigoristas e integristas, “convierten la defensa de la moral, de la vida y familia en una ideología e ideologización que les lleva a despreocuparse o legitimar, al mismo tiempo, otros males e injusticias sociales-globales. Como son el hambre y la pobreza, la precariedad (explotación) laboral, el trabajo basura e indecente y el paro, la pena de muerte, las guerras, armas e industria militar, las violencias y destrucción ecológica.

”Es la parcialización e ideologización de la fe y la moral que cae en la moralina burguesa e individualista, obsesionada por las cuestiones personales como la familia o la sexualidad. Sin enmarcarlas y responsabilizarse por las otras cuestiones sociales y éticas, que o bien no les preocupan o quieren justificar dichas injusticias sociales. Para ser una moral coherente, hay que defender la vida en todas sus fases, dimensiones y aspectos, desde el inicio con la concepción-fecundación, durante toda la existencia humana con el bien común, la dignidad y derechos de las personas hasta el final de la misma”[11].

En la Carta a los obispos de la Iglesia católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, publicada en 1986 durante el papado de Juan Pablo II y que estuvo a cargo del cardenal Joseph Ratzinger, entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, se afirma con rotundidad que los actos homosexuales son “intrínsecamente desordenados” y que en ningún caso pueden recibir aprobación — enseñanza que recogía la anterior declaración sobre la “Persona humana” y la ética sexual, del 29 de diciembre de 1975—, sin embargo en dicha carta el cardenal Ratzinger, advierte con no menos énfasis, que “es de deplorar con firmeza que las personas homosexuales hayan sido y sean todavía objeto de expresiones malévolas y de acciones violentas. Tales comportamientos merecen la condena de los pastores de la Iglesia, dondequiera que se verifiquen” (n. 10). Importante nota pastoral que muchos parecen ignorar. Lo grave es que aquí no están en juego ciertas doctrinas o ideas, sino las personas, las mismas que estamos llamados a servir con amor y diligencia.

Seguiremos.

_______

[1] Mario Cely, Ideología de género y feminismo radical (CLIR, Costa Rica 2016); Clementino Martínez Cejudo, La ideología de género y la crisis de Occidente (Ediciones De Buena Tinta, 2015); Francisco Serrano, La Dictadura de Género (Almuzara, Córdoba 2012); Jesús Trillo-Figueroa, La ideología de género (LIBROSLIBRES, Madrid 2009); Juan Varela, Origen y desarrollo de la Ideología de Género, Alianza Evangélica Española, Barcelona 2017.

[2] Magdalena del Amo, “Feminismo de género, una ideología totalitaria”, http://blogs.periodistadigital.com/opinion.php/2011/07/15/feminismo-de-genero-una-ideologia-totali

[3] Isel Rivero, “Andrea Dworkin, feminista polémica”, https://elpais.com/diario/2005/04/13/agenda/1113343209_850215.html

[4] En esta obra se analiza el mal en sus diversas manifestaciones, oculto en la familia, en los hogares, en los prostíbulos, en los conventos, en las Iglesias y en las teologías. Este mal no sólo sale aquí a la luz pública, sino que se convierte en objeto de investigación científica e irrumpe en el mundo académico.

[5] A este respecto es de felicitar la publicación del libro Rompamos el silencio. Prevención y tratamiento de la violencia en la familia, de María Elena Mamarian (Kairós, Bs. As. 2010), donde alza la voz y pone una luz en la oscuridad de las relaciones violentas en la familia.

[6] Véase “Feminicidio: De Ciudad Juárez a Europa”, http://blog.cristianismeijusticia.net/2013/01/03/feminicidio-de-ciudad-juarez-a-europa?lang=es

[7] C. Young, “Las feministas tratan mal a los hombres” https://elpais.com/elpais/2016/07/04/opinion/1467635693_524761.html.

[8] “La verdad del amor humano. Orientaciones sobre el amor conyugal, la ideología de género y la legislación familiar”, XCIC Asamblea Plenaria de la CEE, Madrid, 26 de abril de 2012.

[9] G. Caputo, “El papa Francisco y el arcoíris”

http://www.semana.com/nacion/articulo/papa-francisco-en-colombia-relacion-del-papa-con-la-comunidad-lgbti/535712)

[10] Amelia Valcárcel, “Religiones, sectas y ganancias morales. El atractivo del fundamentalismo y la desconfianza hacia el feminismo, en Feminismo, género e igualdad, Pensamiento Iberoamericano, p. 212. Madrid, Septiembre 2011.

[11] Agustín Ortega, “Con Francisco y su moral liberadora ante el rigorismo e integrismo”, http://blogs.periodistadigital.com/accion-formacion.php/2017/10/23/con-francisco-y-su-moral-liberadora-ante

http://www.lupaprotestante.com/blog/feminismo-radical-ideologia-de-genero-y-manipulacion-politica-alex-roig/

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