Una Iglesia ¿para qué?. La carta del cardenal Ladaria


José M. Castillo, teólogo
mar062018

 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Castillo2Fuente: Teología sin censura
El cardenal prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, Luis F. Ladaria, ha publicado (hace pocos días: 22. II. 18) un documento importante sobre el tema capital de la “salvación”. Un documento, por tanto, que intenta dejar claros “algunos aspectos de la salvación cristiana”. En definitiva, se trata de una carta, dirigida a los Obispos de la Iglesia Católica, para responder a esta pregunta elemental: ¿de qué nos salva el cristianismo? Lo que, en definitiva, equivale a preguntar: ¿para qué nos sirve y qué aporta la Iglesia a este mundo convulso en que vivimos?
El cardenal Ladaria nos recuerda, ante todo, dos limitaciones inherentes a la condición humana. Y que, por tanto, de una forma o de otra, están presentes en todos. Estas dos limitaciones son viejas herejías, que siguen y siguen, como constantes de la condición humana.

De una parte, el “neo-pelagianismo”, que consiste en el proyecto de todo el que “pretende salvarse a sí mismo”, cuando en realidad dependemos de tantos otros condicionantes y, sobre todo, de la realidad última y trascendente a la que los creyentes denominamos “Dios”. Y de otra parte, el “neo-gnosticismo”, que es el proyecto de los que solo aspiran a “una salvación meramente interior”, sea cual sea el origen religioso que tenga semejante idea. Y conste que, en estos dos colectivos, hay más gente de la que imaginamos. Con el agravante de que la mayoría de quienes andan metidos en estas andanzas, ni se dan cuenta de lo desorientados que van por la vida. Sin ir más lejos, yo mismo me pregunto: ¿seré yo uno de ellos?

Por otra parte, que todos anhelamos – de una manera o de otra – algún tipo de salvación, es cosa que, a poco que se piense, resulta evidente. Ya sea en esta vida (por las muchas cosas que apetecemos y de las que carecemos), ya sea después de la muerte (por lo mucho que de eso ignoramos), el hecho es que todos – lo pensemos o no, lo digamos a lo neguemos – absolutamente todos deseamos y buscamos salvación. ¿Qué respuesta le ofrece el cristianismo (la religión, la Iglesia…) a esta cuestión tan fundamental?

Por supuesto, el cardenal Ladaria, en su reciente documento, nos recuerda que Jesús el Señor es nuestro Salvador. ¿Por qué? ¿Cómo? La respuesta que ofrece hoy el Santo Oficio es clara y elocuente: “Cristo es Salvador porque ha asumido nuestra humanidad integral y vivió una vida humana plena, en comunión con el Padre y con los hermanos. La salvación consiste en incorporarnos a nosotros mismos en su vida, recibiendo su Espíritu” (nº 11).

En definitiva, si buscamos salvación (y la buscamos), la solución y la respuesta que nos da hoy la Iglesia es sencillamente genial y cuadra con nuestras más profundas aspiraciones: Jesús el Señor es nuestro Salvador porque “asumió nuestra condición humana”. Es decir, Jesús es el Salvador porque “se humanizó” plenamente. De ahí que el camino de la Salvación consiste en “incorporarnos a nosotros mismos en su vida”. Es decir, nos salvamos (y aportamos salvación) en la medida en que, como Jesús, somos plenamente humanos, superando y venciendo todo cuanto pueda ser o representar cualquier forma de deshumanización, en nuestras vidas o en nuestras conductas.

Con razón, el cardenal Ladaria indica, desde el comienzo de su Carta, que escribe sobre la Salvación, que ofrece la Iglesia, “con particular referencia a la enseñanza del Papa Francisco” (nº 1). ¿Dónde está el centro de esta enseñanza? No está en sus enseñanzas llamativas y brillantes. Ni está en sus decisiones organizativas de nombramientos que quitan y ponen dicasterios, oficinas, cargos, traslados que traen y llevan decisiones que son noticia mundial. No. Nada de eso. O mejor, en todo eso, lo indispensable.

Entonces, ¿dónde y en qué está la novedad o la originalidad de “la enseñanza del Papa Francisco”? En algo tan sencillo y tan difícil como esto, al algo tan “original” como la sabia y profunda indicación que nos acaba de hacer el cardenal Ladaria: vivir en plenitud y coherencia la profunda y llamativa humanidad de Jesús el Señor. Cuando la Iglesia se despoje de sus muchas elucubraciones estelares y de tantos oropeles, que apuntan a glorias y tronos, en lugar de seguir el camino de Jesús, que se inició entre pobres pastores y acabó entre malhechores, “como uno de tantos”, cuando veamos ese día, sin duda alguna, hemos inaugurado la enorme autopista que nos lleva derechos a la salvación. ¡Gracias, querido hermano y amigo, Luis F. Ladaria!.

http://www.redescristianas.net/una-iglesia-para-que-la-carta-del-cardenal-ladariajose-m-castillo-teologo/

Huelga de mujeres (también en la Iglesia) Antonio Aradillas


Mujeres en la Iglesia

(Antonio Aradillas).- Para el próximo día 8 de marzo están programadas manifestaciones y concentraciones en las que sus protagonistas son las mujeres, reivindicativas de derechos y deberes elementales e inaplazables. En esta ocasión, «la cosa va en serio» y, con unas u otras fórmulas las huelgas alcanzarán insospechados índices de efectividad y extensión.

Y es que las causas por las que las mujeres se echan a la calle, instigadas tanto por sus colectivos como por motivaciones personales, son muchas, incuestionables, consistentes y firmes. Diríase que improrrogables. No es posible esperar ya más. Los plazos «prudenciales» fueron superados con largueza y, mientras que a las buenas promesas no se les descubran proyectos, programas e iniciativas ya «en actitud de sempiterna salida», no hay mujer que se fíe de contribuir a la vergonzante prolongación del estatus en el que se encuentra en relación con el hombre-varón.

En la familia, en la política, en las relaciones laborales, empresariales, y sociales, y más en las «alturas» jerárquicas superiores, así como en las leyes, proyectos y aplicaciones, las diferencias en relación con la mujer, persisten de manera ciertamente humillante, ofensiva, absurda y perjudicial para los mismos hombres, para la sociedad y, por supuesto, para ellas mismas.

No sería justo si no se reconocieran determinados, lentos y tímidos, pasos que se registran en el camino soñado de la igualdad en la relación hombre-mujer. Cambian para bien los tiempos, pero exactamente en estos territorios de la convivencia, tanto en las ideas y programas como en la realidad, es abismal -sí, abismal-, la diferencia en contra de la mujer, y a favor del hombre. Basta y sobra con tomarle el pulso a los índices, también los «oficiales», de los organismos competentes en las respectivas áreas, sin necesidad además de haber cruzado el umbral de las instituciones y comportamientos «domésticos» y municipales.

Pero, sobre todo en Occidente, el hecho rebasa cualquier ponderación e incultura, cuando se «eclesiastiza» y enmarca en las coordenadas de la relación de los humanos con Dios. El aserto de que «la Iglesia es machista» por definición, que a muchos les resulta incómodo y malsonante, es de preocupante, veraz y contradictoria actualidad. En la Iglesia católica -como institución religiosa, además de cómo Estado libre e independiente-, cultura y organización, son competencia exclusiva del hombre-varón, desde sus inicios hasta las últimas consecuencias. Y además, y para sorpresa de muchos, tal principio se le intenta aureolar con argumentos bíblicos y fundacionales, coincidentes con caracteres casi dogmáticos, de ser esta «la voluntad expresa de Dios».

Los míticos episodios bíblicos relativos a la costilla de Adán, de la que procediera Eva, signo y sacramento de su rotunda e impertérrita sumisiónde esta a aquél, el patriarcalismo como régimen ideal y preciso, familiar, cívico y social, la idea de Dios varón por antonomasia, gravedad y decoro, la de la mujer equivalente a «tentación y pecado», al igual que mandamientos, leyes, preceptos, tradiciones y normas, les han despojado a la mujer hasta de prerrogativas y condiciones propias y específicas de seres humanos, adjudicándoseles al hombre, por hombre, la «imagen de Dios» y la condición de continuador de la obra creadora.

Huelga reseñar la influencia que en la educación-formación de personas, instituciones, colectividades y pueblos ejerció y ejerce todavía la Iglesia, como para convencernos de que su influencia es, y siga siendo, tan decisiva como duradera.

¿Reacción de la Iglesia -personas e instituciones- respecto a los programas de la ya próxima huelga reivindicativa de los derechos de la mujer como los defendidos en las proclamas de los respectivos colectivos?. En vísperas ya de acontecimientos de tanta relevancia, da la impresión de que la Iglesia -hombres y mujeres, con su jerarquía a la cabeza-, «pasa» de estas reivindicaciones y hasta las condena como enemigas de la sacrosanta voluntad del Creador. Encontrar algún gesto o palabra de compresión o de apoyo jerárquico, a quejas tan justas, cristianas, humanas y evangelizadoras resulta inútil tarea. Para los hombres de la Iglesia -teólogos, moralistas, liturgistas biblistas, canonistas y pastoralistas- el «feminismo anti-cristiano» encabeza los mandamientos de la ley de Dios y los de la Iglesia, con anatematizadoras garantías de ser intérpretes fieles de la voluntad divina.

Sin descender en demasía a inspirar lugares concretos y situaciones de huelgas de mujeres cristianas, sugiero las misas, actos de reparación y de culto, atenciones «domésticas» a maridos e hijos, expresión de intimidades «amorosas», «sacramentalizadas» o no, y recuperación de la figura de la Virgen María -«tonta, acaramelada, azul-celeste y encielada-, sin conexión alguna con quien redactara y proclamara soberanamente el «Magníficat».

Una buena y cristiana tarea que se le ofrece a la mujer, por mujer, en la Iglesia, a propósito de la huelga, cuya celebración a todos y a todas se las deseo provechosa.

ATE: Razones para hacer huelga en la Iglesia (y IV)


March 7, 2018

Mercedes lópez

La pregunta crítica por el uso y por el poder de las interpretaciones de los textos bíblicos sobre las mujeres, apareció cuando las mujeres comenzaron a tomar conciencia de su situación y a luchar por sus derechos.

Ya en 1848 en Seneca Falls (USA) se oyó: “Decidimos: que la mujer se ha mantenido satisfecha durante demasiado tiempo dentro de unos límites determinados que unas costumbres corrompidas y una tergiversada interpretación de las Sagradas Escrituras han señalado para ella, y que ya es hora de que se mueva en el medio más amplio que el creador le ha asignado”.

Hace ya mucho tiempo que sabemos que todo ser es templo de Dios. Pero también sabemos que los cambios son mucho más lentos en las iglesias que en la sociedad civil, si a pesar de tener un marco legal civil que protege a las mujeres su lento desarrollo nos lleva a una Huelga Mundial de mujeres, ¿Qué tendremos que hacer en nuestras iglesias? Y en concreto en la nuestra, para que se legisle la coherencia evangélica con el proyecto igualitario sin igual de Jesús de Nazaret.

Entendemos que los poderes patriarcales son de difícil disolución, porque es necesaria “la personal implicación de quienes lo ejercen”, y lo observamos en la valiente actuación del Papa Francisco que no deja de ser contingente a pesar de la brutal adversidad patriarcal a la que se está enfrentando. No, no podemos demorar más por razones de coherencia y de desarrollo de la corresponsabilidad eclesial, social, cultural etc., la exigencia del respeto y la consideración que se nos debe a las mujeres.

Es decir, no podemos seguir “sirviendo a los cántaros o recipientes de agua que no sacian la sed divina”, es nuestra responsabilidad “exigir” la dignidad que Jesús nos hizo conocer, Juan 4,5-43; 17,3.

La Fuente inagotable tropieza con las miradas bíblicas que no cuestionan el sistema patriarcal y son un obstáculo para el movimiento feminista teológico que en el mundo viene ganando espacio a partir de los vientos reformistas impulsados del papa Francisco.

Por todas estas razones de CORRESPONSABILIDAD ECLESIAL y porque: “Quiero sacar la piedra de la deformación de la mujer, porque en el Génesis se dice que Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza” (Seibert, 1992:150).  ¡¡DEBEMOS IR A LA HUELGA EN NUESTRA IGLESIA!!

Mercedes López (Sevilla)

El Papa asegura que “las misas no se pagan”


Además, el Sumo Pontífice autoriza que el Papa Pablo VI y Óscar Arnulfo Romero, el “obispo de los pobres” asesinado por los escuadrones de la muerte de El Salvador en 1980, sean declarados santos.

Foto: Reuters

El Papa Francisco aclaró hoy que las misas son gratuitas y nadie está obligado a pagar por ellas, ni siquiera cuando se quieren ofrecer especialmente por un familiar o un amigo fallecido.

En su audiencia pública semanal, ante miles de personas congregadas en el Aula Pablo VI del Vaticano, el pontífice habló sobre la celebración eucarística y aseguró que en las intenciones al inicio de ese rito todos son incluidos, ninguno es olvidado.

“Nadie ha sido olvidado y si tengo a alguna persona, parientes, amigos que estén en necesidades o hayan pasado de un mundo a otro, puedo nombrarlos en ese momento, en voz baja…”, explicó el líder católico.

“Ah, padre, ¿cuánto debo pagar para que pongan mi nombre ahí? ¡Nada! La misa no se paga, la misa es el sacrificio de Cristo que es gratuito; si quieres dejar una limosna, déjala, pero no se paga, es importante entender esto”, aclaró, hablando en italiano.

Próximos santos 

El Papa Pablo VI y Óscar Arnulfo Romero, el “obispo de los pobres” asesinado por los escuadrones de la muerte de El Salvador en 1980, serán declarados santos tras la autorización del Papa Francisco.

Según informó la sala de prensa del Vaticano, el pontífice dio luz verde a la canonización de ambos personajes al firmar los decretos que reconocen sus respectivos “milagros”, curaciones inexplicables que la Iglesia atribuye a la intercesión espiritual de cada uno de ellos.

Aunque todavía no existe una fecha determinada para la ceremonia de canonización, el secretario de Estado, Pietro Parolin, anticipó la víspera, de manera informal, que Pablo VI sería elevado a la santidad en octubre próximo, al final de la asamblea del Sínodo de los Obispos.

La Santa Sede aún debe llevar a cabo una reunión de cardenales (Consistorio Público) durante la cual oficializa la fecha, pero ya se habla de una canonización conjunta del Papa Montini y del obispo mártir.

Nacido en la localidad italiana de Concesio, en las cercanías de Bescia (Lombardía) el 26 de septiembre de 1897, Giovanni Battista Montini fue el pontífice número 262 en la historia de la Iglesia católica, que condujo del 21 de junio de 1963 hasta su muerte, el 6 de agosto de 1978.

Es famoso, entre otras cosas, por haber conducido hasta su conclusión (en 1965) al Concilio Vaticano II, la máxima asamblea de obispos del mundo convocada por su antecesor Juan XXIII.

También se le recuerda por haber publicado la carta encíclica “Humanae Vitae” (La vida humana) sobre la paternidad responsable y que formalizó la oposición de la Iglesia católica a todos los métodos artificiales de anticoncepción.

Óscar Arnulfo Romero y Galdámez nació el 15 de agosto de 1917 en Ciudad Barrios. Fue designado como arzobispo metropolitano de San Salvador justamente por el Papa Pablo VI el 3 de febrero de 1977, mientras su país afrontaba un violento conflicto interno.

Su intensa y constante predicación en defensa de los derechos humanos provocaron una dura respuesta en su contra de parte del ejército salvadoreño, en cuyo seno se urdió el atentado en su contra, cometido por el marino Samayor Acosta.

El obispo fue asesinado el lunes 24 de marzo de 1980 a balazos mientras celebraba una misa en la capilla del hospital Divina Providencia de El Salvador.

El Papa Francisco también dio vía libre a la beatificación de la monja paraguaya María Felicia Guggiari Echeverría, también conocida como María Felicia de Jesús Sacramentado y apodado “la Chiquitunga”.

Nacida en Villarica el 12 de enero de 1925 y muerta en Asunción el 28 de abril de 1959, esta religiosa de la Orden de los Carmelitas Descalzos destacó por su espíritu de sacrificio, caridad y generosidad, todo envuelto en gran mansedumbre y comunicativa alegría. (NTMX)

https://aristeguinoticias.com/0703/mundo/papa-asegura-que-las-misas-no-se-pagan/

Mi mochila de docente sin armas: Santiago Caballero


 Opinión
06/03/2018

 

Me niego rotundamente a portar armas, del tipo que fuera, en las aulas. Jamás llevaré ni en la cintura, ni en la mochila, ni entre los libros y los objetos un objeto destinado a agredir o repeler. Jamás de los jamases portaré un arma blanca, azul, negra, en un espacio destinado a compartir mis conocimientos, ayudar a los demás a valorar el pensamiento, la investigación; un análisis de los logros de ayer, los de ahora, para promover juntos una mejor convivencia, una sociedad justa e inclusiva.

Me resulta altamente revulsivo el «consejo», aunque venga del presidente norteamericano. Este señor, incapaz de poner fin al comercio irrestricto de las armas, se toma el atrevimiento de sugerir que los docentes van a las aulas probadas de otras tantas armas. La estupidez de Tamaña solo puede provenir de los poderes al servicio del dinero, de las ganancias a lo que el lugar importa sin importar los perjuicios consecuentes. En esta línea, la industria de la guerra ocupa un lugar medular. Esta industria, con pingües, ganancias para los fines, la impulsión y las empresas comprometidas, se inscribe en el derecho perverso de la destrucción de las naciones, de los no alineados, de las culturas consideradas peligrosas. Cuando se desatan los ataques, no hay para las declaraciones de los notables, ni el clamor de las víctimas; las mortandades alcanzan a civiles, niños, enfermos, ancianos; los patrimonios de las culturas, los seres vivos son aniquilados a discreción.

Nos privan de la ternura

Hacia el año 1982, el genio de la cinematografía, Steven Spielberg, ofreció al mundo «ET», «El extraterrestre». Este personaje, dejado a la deriva por los suyos, se encuentra en una familia norteamericana de clase media, en la mitad de un conflicto doloroso por la ausencia del padre, fugado con una amante. La simpatía del extraño visitante, a pesar de su apariencia monstruosa, sus esfuerzos por comunicarse con sus nuevos amigos, nos hicieron olvidar el conflicto doloroso familiar. Drama empeorado por la ausencia de la madre, obligada a trabajar fuera para mantener su hogar y de una educación escolar muy preocupada por el problema de la ciencia, pero sus suscripciones, sus deseos y su comunicación. Mis hijas, por entonces niñas, lloraban a la par de nosotros, sus padres, ante la despedida del ET,

Casi cuarenta años después de la película profética de Spielbert, las grandes y vitales ausencias anunciadas allí, se globalizaron. Los hijos de las tinieblas, más sagaces que los hijos de la luz, según el Evangelio, incentivaron las guerras mundiales no declaradas, pero de igual o mayor poder de devastación, siempre con el perfeccionamiento de las armas; hacer caso omiso de la destrucción de la naturaleza, al punto de peligrar la vida en la tierra. A la par, el tráfico y el comercio de las armas se convirtió en un rubro próspero e intocable en nombre de la libertad. Y los centros de enseñanza, de todos los niveles, se volvieron enclaves de la transmisión de los saberes, agigantados por las nuevas tecnologías, pero cada vez más vacíos de los principios éticos, de la solidaridad, del diálogo.

Las matanzas en los colegios en manos de los mismos centros, cada vez con mayor frecuencia, son síntomas de una sociedad incapaz de encontrar límites a la industria muy avanzada de la guerra y de la violencia homicida; en esta sociedad, la escuela no es un lugar de encuentro, de superación, permanente diálogo entre las nuevas y las generaciones anteriores, para construir juntas verdaderos grupos humanos, grupos donde se aprenda el respeto a la dignidad humana, a las diferencias, donde el amor se canalice en la solidaridad; donde los conocimientos de las ciencias y de las artes, mancomunen los ideales de ser más sobre el tener más.

Por eso me niego a portar armas en las instituciones de enseñanza. Me niego, igualmente, a usar la terminología que procura esconder la violencia como cuando se habla de «disparador» en vez de motivador; de las «armas» en vez de instrumentos … Mi lenguaje no traicionará mis principios de paz, de diálogo, de inclusión. Nunca usaré las armas reales ni las armas metafóricas.

Bahía de la Asunción, 02.03.18

https://www.alainet.org/es/articulo/191443

Mujeres católicas reivindican en Roma mayor presencia femenina en la Iglesia


DÍA MUJER CATÓLICOS (CRÓNICA)

Laura Serrano Conde

Roma, 7 mar (EFE).- La figura de la mujer tiene cada vez más peso en las sociedades actuales y uno de los retos que enfrenta la Iglesia católica es escuchar cada vez más sus opiniones y permitirles participar activamente en el análisis de cuestiones como puede ser el sacerdocio femenino.

Esta es la reivindicación que ha realizado hoy un grupo de mujeres católicas en Roma en un encuentro organizado por la asociación «Voces de fe», de la que forman parte mujeres de todo el mundo y que mañana, en el marco del Día Internacional de la Mujer, ofrecerán una conferencia para hacerse oír en la capital italiana.

«El mundo está cambiando y las mujeres están hablando alto. Tenemos que trabajar para que la Iglesia católica escuche sus voces y que estas participen en cuestiones que no se están observando», apuntó la directora general de esta asociación, Chantal Götz.

El sacerdocio femenino y la posibilidad de que ellas puedan ser diaconisas son solo algunos ejemplos, aunque no los únicos, de cómo la Iglesia católica puede incrementar la participación de la mujer en la vida religiosa.

«Vamos a hablar de la ordenación de las mujeres, ¿por favor, podemos hablar de ello? Pongamos sobre la mesa los argumentos de por qué una mujer no puede ser sacerdote. Hablemos de ello», pidió la directora del Catholic of Siena College de la Universidad de Roehampton (Londres), Tina Beattie.

Junto a ella, también la expresidenta de la República de Irlanda entre 1997 y 2011, Mary McAleese, abordó este asunto y opinó que «si la Iglesia ha dicho que está fuera de agenda, vamos hablar de cómo meterlo en la agenda».

«Me gustaría saber cómo las mujeres pueden tener papeles más activos en la Iglesia», apuntó.

«Yo estoy totalmente a favor de la ordenación de las mujeres, pero la cuestión de la inclusión va más allá. De acuerdo, el papa ha dicho ‘no’ a la ordenación de las mujeres, pues no hablemos de ello, hablemos de lo que sí vamos a hacer para contar más con las mujeres», añadió.

En su opinión, el papa Francisco «podría hacer más de lo que está haciendo» para favorecer la implicación femenina en el mundo religioso y lamentó que tuviera que «ser preguntado directamente por una religiosa sobre el papel de las diaconisas, no salió de él».

La expresidenta de la República de Irlanda se refirió así al encuentro que mantuvo el papa Francisco en mayo de 2016 en el Vaticano con un grupo de religiosas en el que fue preguntado por este tema.

«Es una posibilidad a día de hoy», reconoció entonces.

Pocos meses después, en agosto de 2016, el papa Francisco ordenó instituir una comisión para estudiar cual fue el papel de las diaconisas en los primeros años de la Iglesia católica.

Para la teóloga alemana Alina Oehler, «pensar en la posibilidad de tener mujeres diaconisas a corto plazo es quizá aspirar demasiado» pero sí ve necesario que las mujeres tengan una «mayor visibilidad» y desempeñen roles de cierto peso en las instituciones religiosas.

Oehler planteará esta cuestión en la reunión que el Vaticano ha organizado del 19 al 24 de marzo para escuchar a jóvenes de todo el mundo y preparar el Sínodo de los Obispos previsto para octubre y en el que se hablará sobre juventud.

«Cuando mis amigas hablan de la Iglesia piensan inmediatamente en hombres, en obispos, cardenales, en el papa. No imaginan que una mujer pueda tener un papel relevante en la Iglesia», comentó.

En esta línea, la expresidenta de la República de Irlanda matizó que esta mayor visibilidad debe estar acompañada también por las voces femeninas.

«Una visibilidad sin voz, que es lo que tenemos ahora, no es una buena solución», valoró McAleese.

La revista «Donne, Chiesa, mondo» del diario vaticano «L’Osservatore Romano» publicó recientemente un artículo en el que abordaba el trabajo «casi» gratuito que las monjas desempeñan para la alta jerarquía de la Iglesia Católica.

El articulo, firmado por Marie-Lucile Kubacki, recogía testimonios de algunas religiosas bajo anonimato para informar sobre el tema de las monjas y los servicios domésticos que ofrecen a obispos y cardenales.

Así, explicaba que algunas monjas «se levantan al alba para preparar el desayuno y se van a dormir una vez que la cena ha sido servida, la casa ordenada y la colada lavada y planchada» y que «raramente son invitadas a sentarse a la mesa en la que sirven».

Además, reconocía que la situación de las religiones «no se trata solo de dinero» sino que el problema «más grande» reside en el reconocimiento de su labor. EFE

http://www.lavanguardia.com/vida/20180307/441336799323/mujeres-catolicas-reivindican-en-roma-mayor-presencia-femenina-en-la-iglesia.html

VATICANO. ES OFICIAL PABLO VI Y OSCAR ARNULFO ROMERO SERÁN CANONIZADOS.


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Una vista de la fachada de la Basílica de San Pedro desde el Palacio Apostólico de los Vaticanos. Crédito de la foto: Lauren Cater CNA

Ciudad del Vaticano, 7 de marzo de 2018 CNA / EWTN News.- El Vaticano anunció el miércoles que el Papa Francisco ha reconocido un segundo milagro que permite canonizar a cinco personas en el camino a la santidad, siendo el más prominente el Bl. Papa Pablo VI y Bl. Oscar Romero.

Con un segundo milagro aprobado, se ha despejado el camino para establecer una fecha para la canonización de cada uno de los cinco candidatos, lo que les permite ser oficialmente declarados santos.

Aunque todavía no se ha anunciado una fecha, se espera que tanto Pablo VI como Oscar Romero sean canonizados juntos durante el Sínodo de los Obispos en octubre.

Nacido como Giovanni Montini en 1897 en la ciudad de Concesio en la región de Lombardía en Italia, el futuro Papa Pablo VI fue ordenado sacerdote a la edad de 22 años. Se desempeñó como arzobispo de Milán antes de ser elegido obispo de Roma en 1963.

Como Papa, supervisó gran parte del Concilio Vaticano II, que había sido inaugurado por el Papa San Juan XXIII, y en 1969 promulgó un nuevo Misal Romano. Murió en 1978 y fue beatificado por el Papa Francisco el 19 de octubre de 2014. El

Papa Francisco confirmó extraoficialmente la noticia de la canonización de Paulo VI durante su reunión anual con los sacerdotes de Roma el 17 de febrero. Sin embargo, el anuncio del Vaticano lo hace oficial.

Además de su papel en el consejo, Pablo VI es ampliamente conocido por su histórica encíclica Humanae Vitae, que se publicó en 1968 y reafirmó las enseñanzas de la Iglesia contra la anticoncepción a raíz de la revolución sexual. Este año marca el cincuentenario de la encíclica histórica, lo que hace que la canonización del autor sea aún más relevante.

Ambos milagros atribuidos a la intercesión de Pablo VI involucran la curación de un niño por nacer.

Licenciado en Derecho. Oscar Romero, que fue beatificado por el Papa Francisco el 23 de mayo de 2015 en El Salvador, fue el arzobispo de la capital de la nación, San Salvador. Fue fusilado mientras celebraba la Misa el 24 de marzo de 1980, durante el nacimiento de una guerra civil entre las fuerzas guerrilleras izquierdistas y el gobierno dictatorial de la derecha.

Un crítico abierto de la violencia y las injusticias que se estaban cometiendo en el momento, Romero fue declarado un mártir que fue asesinado en el odio de la fe por su defensa vocal de los derechos humanos.

El Vaticano hizo el anuncio sobre la aceptación de los milagros el 7 de marzo, después de un encuentro entre el Papa Francisco y el Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el día anterior.

Durante la reunión, Francisco avanzó un total de 13 causas de santos, reconociendo al menos a una persona como mártir y permitiendo que una religiosa sea beatificada.

Además de Pablo VI y Oscar Romero, el Papa aprobó un segundo milagro para las otras tres causas de los santos, permitiendo su canonización. Los nuevos santos son: Bl. Francesco Spinelli, sacerdote diocesano y fundador del Instituto de las Adoratrices del Santísimo Sacramento; Licenciado en Derecho. Vincenzo Romano, sacerdote diocesano de Torre de Greco en Italia; y Bl. Maria Caterina Kasper, una monja alemana y fundadora del Instituto de las Pobres Sirvientas de Jesucristo.

El Papa Francisco también reconoció un primer milagro atribuido a María Felicia di Gesu Sacramento, una monja Carmelita Descalza de Paraguay que murió en 1959, permitiendo que sea beatificada y reciba el título de «bendita».

Además, reconoció el martirio de la laica eslava Anna Kolesárová. Nacida en Vysoká nad Uhom, Eslovaquia en 1928, fue asesinada por un soldado soviético ebrio cerca del final de la Segunda Guerra Mundial en 1944 por negarse a sus avances sexuales.

En ese momento, las tropas soviéticas estaban pasando por el distrito de Kolesárová, que entonces era parte de Hungría, y ocuparon su pueblo en el camino. Cuando un soldado entró a su casa y encontró a la familia en la clandestinidad, intentó acostarse con Kolesárová, amenazándola de muerte si no obedecía.

Sin embargo, criado en una familia católica piadosa, Kolesárová se negó, y como resultado recibió un disparo frente a su familia a la edad de 16 años.

Además de estas causas, el Papa Francisco también reconoció la virtud heroica de seis personas, lo que les permitió ser llamado «venerable».

Entre estas causas están: el padre polaco. Bernardo Lubienski de la Congregación del Santo Redentor; Cecilio Maria Cortinovis, un franciscano italiano religioso; Las Hermanas italianas Giustina y Maria Schiapparoli, que fundaron la orden de las Hermanas Benedictinas de la Divina Providencia de Voghera; La leyenda italiana Antonella Bordoni, fundadora de la Fraternidad Laical de las Hijas de la Madre de Dios; y la laica italiana Alessandra Sabattini.

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Darle a los niños el lenguaje del arrepentimiento, gratitud


7 de marzo de 2018
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Los niños de la Sagrada Familia Chaldean Catholic Mission leyeron sobre la primera Comunión durante una clase en Phoenix el 25 de marzo de 2017. (CNS / Nancy Wiechec)

Mi hija y yo enseñamos a la clase de la escuela dominical de segundo grado de la parroquia preparándose para la primera confesión y reconciliación. Los niños provienen de diferentes orígenes con muchas historias diferentes: de adopción, de vivir con abuelos, de hogares seguros e historias antes de dormir, de un padre en la cárcel, de crecer con hermanos discapacitados, de noches tranquilas e inquietas, de abundancia y ausencia.

Una historia que ninguno de ellos tiene que contar es una de pecado grave. Es decir, no el pecado grave que se han cometido.

Creo que es sabio preparar a los niños para las habilidades que necesitarán pero que aún no pueden dominar o comprender, y eso incluye el lenguaje del pecado y el perdón. Gran parte de mi vida la he dedicado a recitar esta letanía a niños ocupados en robar galletas y golpearse entre ellos, «¿Cómo lo preguntas?» «Di por favor.’ » «Di gracias.’ «Di, ‘lo siento’. »

  • Dijeron: «Por favor» cuando quisieron decir «Dame».
  • Dijeron: «Gracias», cuando querían decir «yo quería papas fritas».
  • Dijeron: «Lo siento», cuando claramente no lo eran.

Ensayaron los pasos de la virtud, aprendieron el ritmo de la danza antes de tomar la palabra. Eso es importante. Debemos dar a los niños el lenguaje y los movimientos de gratitud y arrepentimiento antes de que puedan comprenderlos y hacerlos suyos. La pregunta para nosotros, como padres y maestros, es elegir sabiamente cómo hablamos a los niños de sus fracasos y los nuestros y de la implacable fidelidad de Dios.

En Epifanía, les pedimos a los niños que miren la guardería: Jesús en el pesebre, los magos en el viaje. «¿Quién se mueve?» Les pregunte.

«Los tres hombres sabios», algunos llamaron. «Los camellos», dijeron otros.

«Eso es correcto», respondí. «Los magos comienzan lejos de Jesús. Luego se acercan cada vez más. Nos alejamos de Dios algunas veces y luego nos acercamos más a Dios, pero Dios nunca se aleja de nosotros. Dios siempre está allí, esperándonos, amándonos. Así como Jesús espera a los magos. Espera a los pastores. Espera a que todos vengan «.

Gran parte del lenguaje de la confesión está escrito para adultos, para aquellos de nosotros que  hemos cometido pecados graves. ¿Cuál es el lenguaje apropiado para los estudiantes de segundo grado?

Comencé a buscar actos de contrición fuertes y simples y exámenes de conciencia para nuestra clase. El acto tradicional de contrición, con su lenguaje de haber ofendido a Dios, su lenguaje de temer la pérdida del cielo y temer los dolores del infierno no habla más sobre el estado de estas conciencias jóvenes que el séptimo mandamiento. No pueden cometer adulterio más de lo que pueden ofender a Dios con sus acciones. No han hecho nada para hacerles temer la pérdida del cielo.

Entonces, escribí un acto de contrición:

Jesús, te amo. Quiero caminar en tu camino. Lo siento por mis pecados. Por favor perdoname. Amén.\

Empecé a buscar un examen de conciencia. Encontré muchas, algunas de ellas traicionando una visión alarmante de niños de 8 años. Aquí hay uno basado en los Diez Mandamientos. Está  disponible en una parroquia de Houston  para duplicación y uso en línea.

Bajo el primer mandamiento aparece este mensaje: «Adoraba al diablo u otros dioses ___ veces». Si un alumno de segundo grado está consciente de haber adorado al diablo ___ veces, o en cualquier momento, ese no es su pecado, sino el pecado de los que son sus cuidadores y guardianes.

Bajo el noveno, hay esto: «No rezaba para que mis padres fueran fieles el uno al otro ___ veces». ¿Por qué debería, o debería, un alumno de segundo grado sentir responsabilidad por la fidelidad de sus padres o su falta? Ese es un asunto que los padres, y no el niño, deben abordar en la confesión. ¿Pueden imaginarse el peso de saber que se les ha encomendado, en oración ___ veces, evitar la disolución del matrimonio de sus padres y, por lo tanto, de todo el mundo?

Por supuesto, este es el peor del lote, pero es solo una exageración de la tendencia a tratar a niños pequeños como adultos pequeños. Aquí está mi intento, basado en las responsabilidades hacia Dios y los demás:

  • ¿He fallado en agradecer a Dios por los regalos que me han dado de comida y refugio, y por los regalos de familiares y amigos?
  • ¿He fallado en pedirle a Dios todos los días que esté conmigo y me ayude?
  • ¿He fallado en pedirle a Dios que sea cada día para ayudar a mi familia, mis amigos y mis maestros?
  • ¿He fallado en descansar en Dios? ¿He venido a Misa con un corazón a regañadientes?
  • ¿He fallado en hablar el nombre de Dios con respeto y amor?
  • ¿He desobedecido a mis padres? ¿Les he hablado irrespetuosamente? ¿Me negué a ayudar cuando me preguntaron?
  • ¿He dejado desorden para que otros lo limpien?
  • ¿He mentido?
  • ¿Me he negado a compartir con mis hermanas y hermanos y con mis amigos?
  • ¿He golpeado o herido a otro cuando estaba enojado?
  • ¿He llamado nombres de personas o los he dejado fuera?
  • ¿He tomado cosas que no me pertenecen?
  • ¿He hecho trampa en la escuela o cuando juego?

Es difícil escribir un acto de contrición o examen de conciencia que se sienta fiel a la experiencia de un niño y que respete la naturaleza y la comprensión de un niño pequeño. Pero tenemos que intentarlo. El perdón de Dios está aquí. Tenemos que encontrar las palabras y los gestos que ayudan a los niños a alcanzar esa gracia.

[El último libro de Melissa Musick Nussbaum, con la coautora Anna Keating, es  The Catholic Catalog: Una guía de campo para los actos diarios que conforman una vida católica .]

https://www.ncronline.org/news/spirituality/my-table-spread/giving-children-language-repentance-gratitude

CHILE: Caso Barros: por qué la Iglesia chilena puede salir mal parada


Si el informe de monseñor Scicluna halla evidencia de que el obispo de Osorno encubrió los abusos del cura Fernando Karadima, la cúpula eclesiástica trasandina estará jaqueada por la sospecha de haberle ocultado información al Papa. Por Sergio Rubin.

Por Sergio Rubin

Monseñor Charles Scicluna, el calificado enviado papal a Chile para investigar si el obispo Juan Barros encubrió los abusos de su mentor espiritual, el padre Fernando Karadima, acaba de regresar a Roma.  Sólo él y su asistente, el padre Jordi Bertomeu, saben si hay serias evidencias, como parece, para incriminarlo,  luego de haber escuchado el testimonio de víctimas de Karadima no sólo en Santiago, sino en una escala previa en Nueva York, donde escucharon al principal acusador de Barros, el periodista Juan Carlos Cruz. En caso afirmativo, no solamente la suerte del obispo de Osorno estaría prácticamente sellada –mediaría seguramente un juicio eclesiástico, a no ser que renuncie- y sus acusadores respirarían aliviados, sino que afloraría un escándalo acaso aún mayor porque habría que concluir que la cúpula de la Iglesia chilena no lo informó correctamente al Papa. Y entonces cabría la pregunta, que bordearía la afirmación: ¿Lo engañaron?

Es que hasta su vuelta de Chile, cuando decidió comisionar a Scicluna, Francisco defendía sin retaceos a Barros. Ya en 2015, a poco de haberlo nombrado obispo de Osorno –hasta entonces era obispo castrense por decisión de Juan Pablo II- y ante la airada reacción de las víctimas de Karadima y una suerte de rebelión de laicos del nuevo destino de Barros, dijo ante un grupo de irritados chilenos en la Plaza de San Pedro que las acusaciones eran un invento de “los zurdos”, caldeando más los ánimos. Pero el malestar llegó a su punto máximo cuando en Iquique consideró que las imputaciones eran una calumnia porque no había “pruebas”. Luego, en el vuelo de regreso, reculó parcialmente tras ser cuestionado por el prestigioso arzobispo de Boston, el cardenal Sean O’Malley, al pedir perdón a las víctimas y admitir que no se podían exigir pruebas por este tipo de delitos. Ahora bien: “De Roma viene lo que a Roma va”, reza una máxima eclesiástica.

Una de las primeras voces independientes que se alzó para enarbolar la hipótesis del engaño fue Marta Lagos, la directora de Latinobarómetro, la consultora de opinión pública que en vísperas de la llegada de Francisco a Chile reveló que la Iglesia chilena es la que más cayó en imagen y más fieles perdió en los últimos años en América Latina, y el país trasandino es la nación de la región donde el pontífice argentino tiene la menor valoración de la región. “Cuando el Papa llega a Chile se da cuenta de que la versión que tenía sobre el caso Barros no era completa (…). Entonces el dice ‘aquí hay algo más y decide mandar a un inspector (Scicluna), justamente porque no cree en la objetividad de los obispos”, afirmó. Y concluyó: “Es un cuestionamiento muy fuerte a la Iglesia chilena porque desautoriza los antecedentes que le había entregado y quedó en evidencia que estaban escondiendo información o entregándola parcialmente”.

Las víctimas de Karadima desde un primer momento se quejaron por la falta de receptividad de sus denuncias y luego por desestimar las imputaciones contra Barros de parte de la cúpula de la Iglesia chilena. Y también de una pieza clave a la hora de informar al pontífice: el Nuncio Apostólico, Ivo Scapolo. Ello en el marco de la conformación de una Iglesia mas bien conservadora, percibida como alejada de la gente, a años luz de aquella que lideró el legendario cardenal Silva Enríquez, quien supo enfrentar con valentía a la dictadura de Pinochet. Esta nueva conformación tiene para muchos observadores un artífice: el conservador cardenal Angelo Sodano, quien fue precisamente Nuncio en Chile en los últimos 10 años del gobierno militar y, desde 1990, secretario de Estado del Vaticano, con un enorme poder que crecía a la par que declinaba la salud de Juan Pablo II. Como también aumentaban las sospechas de cometer manejos económicos poco transparentes.

El reputado diario italiano La Croix lo expresó esta semana con todas las letras: el escándalo de los abusos sexuales y encubrimientos en Chile “pondrá punto final a su largo reinado (de Sodano) como valedor del Vaticano” porque “sus huellas están por todas partes” en la Iglesia chilena. Lo curioso es que Sodano –que tejió una relación privilegiada con el entonces presidente Carlos Menem por el alineamiento Vaticano-Gobierno contra el aborto en los foros internacionales y que hace una década dejó la secretaría de Estado por disposición de Benedicto XVI- fue una amenaza para el entonces cardenal Jorge Bergoglio, ya que veía con agrado las operaciones para desplazarlo del arzobispado porteño que, paradójicamente, propiciaban los sectores católicos más conservadores y el kirchnerismo.

Si el informe de Scicluna al Papa se inclina por la culpabilidad de Barros, habrá que concluir que Sodano es para Bergoglio una cruz que sigue cargando. De todas formas, Francisco le reconoció al cardenal en diciembre, en la misa por sus 90 años, ser un “hombre eclesialmente disciplinado”. Un elogio casi militar. Pero elogio al fin. Habrá que celebrar la coherencia de Francisco. Porque, al fin de cuentas, la principal bandera de su papado es la misericordia.

Fuente: VR

http://www.valoresreligiosos.com.ar/Noticias/caso-barros-por-que-la-investigacion-vaticana-puede-dejar-mal-parada-a-la-igles-11991

Cuaresma: soltar nuestra piedad firmemente retenida para ver nuestra necesidad de confesión


La madre de Crystal intentó moverse rápidamente sin entrar en pánico. Ella tomó el jarrón y su pequeña niña en sus brazos y los llevó al fregadero de la cocina. Ella usó agua tibia y jabón para tratar de aflojar la mano del niño, que estaba bien pegada. Cuando el jabón no funcionó, tomó la mantequilla. Mientras engrasaba la muñeca de su hijo como un molde para pasteles, le hizo la obvia «pregunta de madre». «¿Cómo demonios hiciste esto, niña?» Crystal explicó cuidadosamente que había dejado caer dulces en el jarrón para ver si todavía podía verlo cuando estaba en el fondo. Pero ella no podía verlo, así que buscó sus dulces y fue entonces cuando se quedó atascada y no pudo volver a sacar su mano.

Bueno, con el tiempo, la situación se volvió más y más seria. La madre de Crystal pidió refuerzos. Llamó a su propia madre y le dijo que llegara tan rápido como pudiera. Un vecino sugirió Vaseline. El gerente del departamento consiguió algo de WD40. Todavía sin suerte. Comenzó a parecer que la única forma de obtener la mano de Crystal era romper la reliquia familiar.

Cuando la abuela finalmente llegó, tanto Crystal como su madre estaban casi histéricas. Los dos estaban más que un poco aliviados de tener la presencia tranquilizadora de la abuela. La abuela sentó al pequeño Crystal sobre su rodilla.

Crystal estaba muy molesto y todavía muy atascado. La abuela echó un buen vistazo al jarrón que solía sentarse en la mesa de la cocina de su madre hace tantos años. Miró la mirada miserable en la cara de su nieta, y dijo: «Crystal, cariño. Tu mami me dijo que metiste la mano en el jarrón por dulces. ¿Está bien?»

Crystal estaba un poco sin aliento por todo el llanto que había estado haciendo y todo lo que pudo hacer fue un gemido, «Mmm hummm.» «Cariño, dile la verdad a la abuela ahora. ¿Todavía tienes una bodega de ese caramelo? «» Mmm Humm «. Crystal sollozó. Entonces la abuela frotó la espalda de la pequeña Crystal, la abrazó con fuerza, pero con firmeza dijo: «Déjalo ir, niño. Déjalo ir. «Efectivamente, el jarrón se deslizó tan suave como la seda. (He buscado la fuente de esta historia, sin éxito. La escuché por primera vez en un retiro en la costa oeste hace una vida)

En este mundo acelerado nuestro, a menudo me encuentro en la difícil situación de Little Crystal. Rodeado por una reliquia de la familia atesorada, aferrándose desesperadamente a un tesoro. Mi situación a menudo me dificulta apreciar la belleza de la reliquia familiar. Dejar ir no es tan simple como parece. Pero a veces dejar ir es la única manera de preservar la integridad de la herencia. Cuando pienso en la práctica de confesión pública de la iglesia, puedo ver cuán desesperadamente he estado aferrándome a dulces que ya no satisfacen mi necesidad de perdón.

Muchos de nosotros crecimos en tradiciones litúrgicas, que incluían una confesión corporativa semanal. Sospecho que muchos de nosotros podríamos recitar de memoria las palabras familiares de la Orden Breve de Confesión y Perdón del antiguo Libro de Adoración Verde-Luterana. El Breve Orden de Confesión y Perdón usualmente venía al comienzo de un servicio de adoración que incluía la Sagrada Comunión. La liturgia fue diseñada para asegurar que los fieles sintieran que todos estábamos limpios y listos para la comida. Debo confesar que durante la mayor parte de mi vida como adorador, participé en el Breve Orden de Confesión y Perdón, agradecido por la oportunidad de tener las cosas entre Dios y yo restablecidas en buen orden.

Pero en estos días, mientras trabajo para dejar ir las imágenes de Dios a las que me aferré durante tantos años; imágenes que ponen a Dios allá arriba, en algún lugar más allá de este mundo, allá arriba, sentado en un trono, esperando a que revisen mis acciones, mis fracasos, todas las cosas que hice y, aún peor, las cosas que me quedaron sin hacer; imágenes de un juez cósmico que después de sacudir su dedo, y tut-tuting me en la vergüenza que sentía que era más que apropiado para mi naturaleza malvada pecaminosa, sería, después de un breve silencio para la reflexión, sonría, dame palmaditas en la cabeza y dile Yo, gracias a Jesús, todo estaba bien, con mi alma. Esta piedad, es mucho más que una reliquia familiar. Esta piedad, está en mis huesos. Construí toda mi vida a su alrededor. Dejar ir, no va a ser fácil. Y ciertamente no sucederá durante la noche. Como dice la vieja canción:

«Me aferraré a la vieja y resistente cruz, porque amo esa vieja cruz, donde mataron a los más queridos y mejores para un mundo de pecadores perdidos. En esa vieja cruz rugosa, manchada de sangre tan divina, veo una maravillosa belleza, porque en esa vieja cruz Jesús sufrió y murió para perdonarme y santificarme. A la vieja y resistente cruz, seré siempre fiel; Su vergüenza y reproche con mucho gusto; Entonces Él me llamará algún día a mi casa muy lejos, donde compartiré su gloria para siempre. Por lo tanto, apreciaré la vieja cruz rugosa, hasta que mis trofeos por fin me acosté; Me aferraré a la vieja cruz rugosa, y la cambiaré algún día por una corona «.

Después de años y años, de adorar imágenes particulares de Dios, seguramente no es fácil dejarlo ir. Hay una gran parte de mí que solo quiere poder, algún día, al final de todo, cambiar todo esto por una corona y ser apaciguado por los brazos siempre amorosos de Jesús. Pero cuando comienzo a abandonar las imágenes de Dios que he acariciado hasta el punto de la idolatría; a medida que comienzan a surgir nuevas imágenes y comprensiones de la naturaleza de Dios, que desafían mi piedad cuidadosamente desarrollada y sostenida, me pregunto qué se supone que tiene que ver exactamente con algo de lo que solíamos apreciar.

Durante el tiempo de la Cuaresma, donde el énfasis litúrgico nos impulsa hacia nuestra necesidad de confesar, no puedo evitar preguntarme: ¿cómo? Durante siglos, la iglesia ha usado el pecado como la metáfora principal para describir la condición humana. La iglesia nos ha enseñado que, como humanos, somos pecadores persistentes y malvados; no podemos evitarlo, nacimos de esa manera. Desde el principio de los tiempos, hemos estado comiendo fruta prohibida, escondiéndonos de Dios, insistiendo en que sabemos mejor que Dios, y constantemente fallando en cumplir con los estándares muy exigentes de Dios. De hecho, somos tan malvados pecadores, que Dios tuvo que enviar al único Hijo de Dios, como un sacrificio de sangre, para pagar nuestros pecados. Allá arriba en esa terrible cruz, Jesús sangró y murió por causa de ti, por mi culpa. Y debido a que Jesús pagó el precio máximo, sabemos que Dios no nos dará las recompensas justas por nuestro pecado. No vamos a arder en el infierno, no, porque Dios es misericordioso y misericordioso, nos deleitaremos en el paraíso. Por lo tanto, será mejor que valoremos esa vieja cruz resistente.

Cuando la característica definitoria de nuestra naturaleza humana es el pecado, el objetivo de nuestra humanidad es escapar de nuestra naturaleza pecaminosa. ¿Pero qué sucede cuando nuestro conocimiento en expansión de la creación nos lleva a entender que la humanidad no puede ser definida por el pecado? ¿Qué sucede cuando intercambiamos la idea de que hubo una vez un jardín perfecto en el que Dios colocó a dos humanos casi perfectos y todo habría sido bueno si no hubieran sucumbido a la tentación? ¿Qué sucede cuando abandonas la doctrina de la caída, cuando el concepto de pecado original ya no es capaz de describir la experiencia humana? ¿Qué sucede cuando ya no nos vemos a nosotros mismos como seres humanos caídos, sino como seres humanos evolutivos incompletos? ¿Qué sucede cuando renunciamos al ídolo del dios cósmico, superhéroe, que exige un sacrificio de sangre por el pecado?

Algunas personas creen que en nuestra situación actual, lo único que queda por hacer es destruir la reliquia familiar y escapar de los confines de la prisión que hemos creado para nosotros. La mayoría de esas personas hace tiempo que dejaron la iglesia. Algunos de ellos son de segunda o tercera generación en sus puntos de vista de la humanidad y por eso nunca han visto la necesidad de la antigua reliquia familiar, excepto tal vez cuando todo lo demás les falla, y están de humor para un poco de nostalgia. Pero algunos de nosotros recién estamos comenzando a comprender nuestra humanidad de una manera completamente nueva.

Cuando volvemos a las Escrituras y comenzamos a entender las enseñanzas de Jesús de una manera completamente nueva, estamos empezando a entender la imagen de Dios que Jesús reveló. Cuando comenzamos a entender a Dios como amor, estamos comenzando a ver a Dios no allá en el cielo, sino aquí mismo como la base de nuestro ser, en quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. Y también estamos comenzando a entendernos no como seres caídos, sino como seres en evolución. Como seres en evolución, somos incompletos, capaces de grandes cosas. Somos capaces de crear gran belleza y destrucción horrenda. El pecado sigue siendo parte de nuestra realidad: el pecado manifiesto, así como el pecado de omisión, el pecado individual privado y el pecado sistémico corporativo. Dejados a nuestros propios dispositivos, muchos de nosotros simplemente no podíamos hacer frente a esta parte horrenda de nuestra evolución.

La buena noticia es que no nos dejan a nuestros propios dispositivos. Dios es en quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. Dios que es amor es la fuerza impulsora detrás de toda la vida. Cuando nos abrimos al Amor que es Dios, podemos comenzar a ver las criaturas que Dios nos llama a ser. Entonces respiramos profundamente en el Espíritu que mora con nosotros ya través de nosotros para llegar a ser más plenamente humanos, la imagen de lo divino.

Dejar ir las imágenes a las que nos hemos aferrado por generaciones, no hará añicos la reliquia familiar. Dejar ir las imágenes a las que nos hemos aferrado, nos libera de la prisión que permitimos que se convierta en una hermosa reliquia familiar. Dejar de lado nuestras creencias cuidadosamente mantenidas, nuestras piedades atesoradas y los ídolos que hemos hecho de nuestro Dios, nos libera de las limitaciones que amenazan con cortar nuestra circulación. Dejar ir el miedo a perder las comodidades familiares y los sueños nostálgicos, nos libera para dar un paso atrás y mirar la belleza que existe en esa antigua reliquia familiar. De pie, mirando la belleza de la reliquia también somos libres de mirar a nuestro alrededor y ver que la belleza existe más allá de la herencia.

Está bien atesorar la vieja cruz rugosa, siempre y cuando no nos atemos demasiado, que terminemos adorando a un ídolo. Dios está vivo y bien y viviendo en, el mundo. Si no aprendemos nada más de Jesús, debemos aprender que Dios es amor. Como amor, Dios vive y respira con nosotros y a través de nosotros. Como amamos, Dios ama con nosotros. Y sí, como amamos, también nos equivocamos.

Si entendemos el pecado como aquello que nos separa de Dios y el uno del otro, entonces podemos comenzar a ver la necesidad de que examinemos nuestro pecado. Confesarse es bueno para el alma. Pero no confesamos para recibir la absolución de un dios ubicado en lugares lejanos; un dios que está ahí para condenarnos, juzgarnos y luego concedernos un aplazamiento, para que podamos ocuparnos de nuestros asuntos, y sin duda pecar un poco más. Confesamos nuestro pecado, precisamente porque nos separa de Dios y de los demás. Confesamos nuestro pecado, para abordar la división que existe entre nosotros. Confesamos dejar ir lo que nos divide. Confesamos sanar las heridas y hacer que las relaciones sean completas.

La confesión es solo el comienzo. Comenzamos soltando, y al soltar podemos examinar lo que nos hemos aferrado, y podemos ver más allá de lo que nos divide para ver lo que nos mantiene unidos. La confesión no es un fin en sí misma. La confesión es solo el comienzo de la curación. La confesión es parte de este asombroso proceso de evolución del que todos somos parte.

Confesamos en medio de Dios, confiando en que en medio de Dios, el poder del Amor que es Dios, viviremos y respiraremos con nosotros y para atravesarnos para sanar entre nosotros. La confesión es una herramienta poderosa que nos ayuda a crecer más plenamente en los humanos para los que fuimos creados. La absolución es la seguridad de que Dios está íntimamente involucrado en este proceso. Dejar ir no es fácil. Todos nos necesitamos unos a otros, si vamos a participar seriamente en este increíble proceso.

Cuando comenzamos a ver a Dios como Aquel en quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser, podemos ver a Dios como el que habita con nosotros y a través de nosotros. Al abrirnos a una comprensión más amplia de Dios, podemos comenzar a ver que el poder de perdonar reside en nosotros. Porque es con y a través de nosotros que nuestro Dios encuentra expresión. Al soltar nuestra piedad cuidadosamente mantenida, tal vez podamos comenzar a ver la magnitud del poder de la confesión para absolvernos a medida que evolucionamos en todo para lo que fuimos creados.

DEJAR IR – UNA NUEVA CONFESIÓN CORPORATIVA

P: Dios, creativamente activo durante miles de millones de años en este universo emergente, se expresa en nosotros. En Dios vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. En, con y a través de nosotros, Dios puede ser generoso, amoroso, creativo, feliz, encantado, triste y desilusionado.

C: Dios ama en nosotros; Dios se preocupa por nosotros; Dios se ríe de nosotros; Dios llora en nosotros.

P: A medida que nos abrimos al poder de Dios en y alrededor de nosotros, a menudo nos aferramos a nuestro deseo de control, nuestra naturaleza egocéntrica y nuestros miedos.

C: Juntos en la presencia de Dios y entre nosotros, confesamos que nuestros fracasos nos han definido con demasiada frecuencia.

P: Por el poder del Espíritu que vive y respira con nosotros y a través de nosotros, podemos dejar todo lo que nos separa de Dios y de los demás.

C: Juntos, confesamos nuestro pesar por los límites que hemos puesto en el Espíritu de Dios que obra en nosotros. Confesamos que a menudo no vivimos de una manera que fomente nuestra relación con Dios y con los demás.

P: En Jesús nos hemos encontrado con Aquel cuya vida nos enseña a actuar con justicia, caminar humildemente, amar desinteresadamente, expandir nuestras nociones de prójimo, amar a nuestros enemigos, cuidar de la creación y perdonar a medida que recibimos el perdón.

C: En Cristo, liberamos libremente nuestro miedo y nos abrimos al poder del Espíritu para sanar nuestras relaciones.

silencio para la reflexión

P: En Cristo hemos aprendido el poder sanador de la compasión.

C: En Cristo, liberamos libremente nuestra propia arrogancia, nuestros rencores firmemente retenidos, nuestra tentación de buscar venganza y nuestro deseo de victoria.

P: En Cristo hemos visto el poder de la gracia.

C: En Cristo nos abrimos a los poderes de la misericordia al comenzar el trabajo de perdonarnos a nosotros mismos, a nuestros vecinos y a nuestros enemigos.

silencio para la reflexión

P: En Cristo, el poder de Dios para perdonar se realiza. Que Dios continúe encontrando una expresión generosa y valiente en, con y a través de nosotros mientras nos perdonamos a nosotros mismos, a nuestros vecinos y a nuestros enemigos. ¡Respira profundamente del Espíritu, mientras continúas el trabajo de reconciliación de Amor! Deje que el Reino de Dios evolucione en, con y a través de nosotros!

C: Démosle vida a: el amor de Dios, la paz de Cristo y el poder del Espíritu Santo, ahora y siempre. Amén.

Visite el sitio web de Rev. Dawn Hutchings aquí

https://progressivechristianity.org/resources/lent-letting-go-of-our-tightly-held-piety-to-see-our-need-of-confession/

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