VATICANO-CHILE: Los 31 obispos chilenos activos se unen a la renuncia masiva


18 de mayo de 2018

Los 31 miembros activos de la Conferencia de Obispos Católicos de Chile presentaron sus renuncias al Papa Francisco.

La sorprendente medida, anunciada el 18 de mayo, se produce después de que los obispos chilenos pasaran tres días en Roma, reunidos con el Pontífice, para discutir el escándalo de abuso sexual en su país.

Al anunciar su voluntad de dimitir, los obispos chilenos dijeron que habían ofrecido libremente renunciar y que habían dejado su estado futuro «en las manos del Santo Padre», permitiendo al Papa decidir qué obispos deberían ser destituidos. Los obispos agradecieron al Papa por su «corrección fraterna» y ofrecieron sus disculpas a las víctimas de abuso sexual.

La resignación masiva sin precedentes sigue una serie de eventos que causaron crecientes tensiones dentro de la Iglesia en Chile: la condena en 2011 del padre Fernando Karadima, un sacerdote muy influyente, por cargos de abuso; la decisión del Papa en 2015 de promover al Obispo Juan Barros, un prelado con estrechos vínculos con Karadima; y las propias declaraciones públicas del Papa de que las críticas al Obispo Barros se basaron solo en «acusaciones infundadas de izquierdistas».

La controversia alcanzó su punto máximo en enero, cuando el Pontífice visitó Chile, y respondió a las preguntas diciendo que nunca había recibido evidencia de fechoría o negligencia por parte del Obispo Barros. Esa declaración pública del Papa fue cuestionada cuando una de las víctimas de Karadima reveló que había enviado una carta al Papa Francisco, explicando la negligencia del obispo; Según los informes, la carta fue entregada personalmente por el cardenal Sean O’Malley.

En respuesta a las preguntas cada vez más urgentes, el Papa Francisco encargó al Arzobispo Charles Scicluna, ex fiscal principal del abuso del sexo del Vaticano, investigar la situación en Chile. Después de recibir un largo informe del Arzobispo Scicluna, el Papa emitió una disculpa emocional por su manejo del asunto, reconociendo «graves errores». Luego organizó reuniones personales con algunas víctimas chilenas de abuso sexual, y convocó a los obispos chilenos a Roma para una discusión a fondo.

En una carta hecha pública al final de la reunión de tres días de esta semana, el Papa agradeció a los obispos chilenos su disposición a «cooperar en todos los cambios y resoluciones a corto, mediano y largo plazo que debemos implementar». Les instó a regresar a casa con un nuevo compromiso para construir una «Iglesia profética, capaz de poner en el centro lo que es importante: el servicio a su Señor entre los hambrientos, los encarcelados, los migrantes y los maltratados».

Sin embargo, en una carta más larga, que se filtró a la prensa después de la reunión, el Papa utilizó un lenguaje mucho más fuerte para denunciar las «cosas absolutamente reprensibles que han sucedido en la Iglesia chilena», citando no solo abuso sexual sino «abusos de poder inaceptables». y una pérdida de «vigor profético».

En esta carta más larga, el Papa reveló que el informe del Arzobispo Scicluna había descubierto evidencia clara de «grave negligencia» entre los obispos chilenos, así como evidencia de que algunos obispos habían encubierto el abuso y ejercido presión sobre los funcionarios de la Iglesia para que hagan lo mismo.

«Nadie puede eximirse a sí mismo y colocar el problema sobre los hombros de los demás», escribió el Papa. «Necesitamos un cambio», dijo. Si bien reconoció que la eliminación de algunos obispos sería un paso positivo, escribió: «Insisto, no es suficiente».

La dramática renuncia de toda la jerarquía chilena deja al Papa Francisco en posición de escribir su propia conclusión sobre la historia. La pregunta más urgente, claramente, es qué renuncias el Santo Padre elegirá aceptar, y qué obispos chilenos podrán continuar en el ministerio.

Sin embargo, las renuncias también plantean nuevas preguntas sobre cómo la Santa Sede manejará las quejas sobre la negligencia de los obispos en el manejo de cargos por abuso sexual. Bajo la guía del Papa Francisco, el Vaticano creó, luego disolvió calladamente, un panel especial que habría juzgado a los obispos por tales cargos. En cambio, el Vaticano anunció que las acusaciones de negligencia serían sopesadas por los organismos existentes, principalmente la Congregación para los Obispos. La renuncia masiva chilena podría eludir ese proceso y no establecer un precedente para el manejo de casos futuros en los cuales los obispos son acusados ​​de negligencia.

Además, la renuncia de los obispos activos de Chile deja sin resolver el estatus de un destacado prelado retirado: el cardenal Javier Errázuriz, ex arzobispo de Santiago, que sigue siendo miembro del influyente Consejo de Cardenales. El cardenal Errázuriz, que no asistió a las reuniones de esta semana en Roma, fue acusado de trabajar para silenciar el informe de los acusadores de Karadima.

www.CatholicCulture.org

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: