90 años de Gustavo Gutiérrez y 50 de la Teología de la Liberación (II)


Gustavo Gutiérrez, hoyAgencias

Buena parte de los distintos movimientos sacerdotales en Latinoamérica provienen y nacen tras la encíclica del próximo Pablo VI «Populorum progressio»

(Saturnino Rodríguez).- 1965- Los precedentes que mejor explican los comienzos de la Teología de la Liberación hay que buscarlos en las corrientes teológicas y pastorales que venían circulando en América Latina camino de su identificación que a su vez encontrarían sus fundamentos en la renovación eclesial propuesta por el Concilio Vaticano II iniciado por Juan XXIII y clausurado por Pablo VI (1962-1965), junto a alguna de sus encíclicas y documentos que recogería la Iglesia Latinoamericana para su aplicación en la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Medellín (Colombia) (julio-agosto 1968). Los antecedentes inmediatos pueden situarse hacia el otoño de 1965 cuando el Concilio Vaticano II estaba a días de clausurarse.

1962 y 1963 – Inquietudes y pistas que ya marcan en sus encíclicas Papas del Concilio: Juan XXIII y Pablo VI. Juan XXIII un mes antes de comenzar el Concilio Vaticano II decía en un radiomensaje emitido el 11 sept 1962: «Frente a los países subdesarrollados, la Iglesia es, y quiere ser, la Iglesia de todos y particularmente la Iglesia de los pobres». El 11 abril 1963 coincidiendo con la celebración del Jueves Santo (53 días antes de su fallecimiento) se publicaba su octava y última encíclica «Pacem in terris (Paz en la Tierra) con el subtítulo que dice: «Sobre la paz entre todos los pueblos que ha de fundarse en la verdad, la justicia, el amor y la libertad».

1967 –Buena parte de los distintos movimientos sacerdotales en Latinoamérica provienen y nacen tras la encíclica del próximo Pablo VI «Populorum progressio» («Sobre la promoción del desarrollo de los pueblos») en 1967 en pleno Concilio , sobre la cooperación entre los pueblos y el problema de los países en vías de desarrollo. Y como ya dijimos al calor también de la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano de Medellín (Colombia) en julio-agosto 1968 significó el espaldarazo de la doctrina católica en Latinoamérica al sector más progresista. La encíclica fue el motivo de fundación del movimiento MSPTM (Misioneros Siervos de los Pobres del Tercer Mundo).

En ese momento Pablo VI reunió a los obispos de la directiva y equipos del Celam que participaban en el Concilio, con motivo del décimo aniversario de la creación de dicho organismo episcopal. En esa reunión el Papa Pablo VI exhortó a los presentes a sensibilizarse y asumir una visión crítica frente a los problemas que agitaban a América Latina como un requerimiento indispensable para la acción pastoral de la Iglesia en esas regiones.

Sería, pues, en ese ambiente en el que el entonces presidente del Celam, Manuel Larrain (obispo de Talca, Chile) concebiría la idea de una reunión episcopal latinoamericana para ver la realidad del continente a la luz del Vaticano II y que éste «no pasara al lado de la Iglesia latinoamericana».

Entre las principales reuniones del episcopado latinoamericano u órganos del CELAM que preparaban e influirían de manera decisiva en la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Medellín /(julio-agosto 1968) destacan las siguientes: Baños, Ecuador (5-8 junio1966), Encuentro Episcopal Latino-Americano sobre educación, laicos y acción social en Mar de Plata, Argentina (11-16 octubre 1966) -X Asamblea Ordinario del CELAM sobre el desarrollo y la integración latinoamericana. Buga, Colombia (12 -18 febrero 1967). I Encuentro Latinoam. de Univers.. Católicas, sobre misión de la Univ. católica en América Latina Melgar. Colombia, (20-27 abril 1968 – I Encuentro Latinoamer. en territorios de Misión, sobre pastoral misionera Itapoan, Salvador, Brasil, (12-19 marzo 1968) complementario de la reunión de Mar de Plata con el tema Pastoral Social de la Iglesia y Medellín, Colombia, (11-18 agosto de 1968), sobre Catequesis.

1962 (agosto), dos semanas antes del Concilio Vaticano II, el obispo chileno de Talca Manuel Larraín Errázuriz invitó a Gustavo Gutiérrez a asistir a una reunión en Buenos Aires para discutir la situación latinoamericana y el papel que debía llevar la Iglesia en ella. El obispo Larraín que formaba parte del sector más progresista junto al jesuita Alberto Hurtado canonizado por el papa Francisco, fue también una de las figuras destacadas en el Concilio y líder al finalizar el mismo junto al obispo brasileño Dom Helder Cámara de un grupo de 40 obispos firmantes del «Pacto de las catacumbas de Domitila», por el que se comprometieron a caminar con los pobres asumiendo un estilo de vida sencillo y renunciando a todo símbolo de poder.

Manuel Larraín Errázuriz, obispo de Talca, Chile, fue el primer presidente del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano) que acoge a todos los obispos de América Latina y El Caribe creado en 1956 tras la convocatoria del papa Pío XII de la que sería la I Conferencia General del Episcopado Latinoamericano reunido en Río de Janeiro (25 julio 1955). Junto al cardenal Silva Henríquez arzobispo de Santiago de Chile el obispo Larraín contribuyó eficazmente a la implementación de la «Reforma Agraria» chilena».

Ambos son las figuras más destacadas de la Iglesia chilena en el s.XX. Larraín gozaba de la amistad personal del cardenal Montini (Pablo VI) y de varios obispos y teólogos europeos del conocido «catolicismo social», de los premios Nobel Pablo Neruda y Gabriela Mistral y del intelectual Jacques Maritain y el prior de la Comunidad ecuménica de Taizé Roger Schutz en Francia.

En el Encuentro de Buenos Aires al que invitó el obispo Manuel Larraín al teólogo peruano Gustavo Gutiérrez proponía «una forma cristiana del radicalismo que no simplemente siguiera la corriente marxista» como afirma Brown, Robert McAfee, ministro presbiteriano y prof. de la Univ. de Standford en su libro «Gustavo Gutiérrez. An Introduction to Liberation Theology» (Edi.Maryknoll, N.Y. Orbis Books, 1990). Aunque los teólogos no llegaron a un acuerdo, Gustavo Gutiérrez comenzaba a destacar y ser reconocido como teólogo de referencia en Latinoamérica que asistiría a las siguientes reuniones de los teólogos latinoamericanos en Petrópolis, Brasil (1964), Montevideo, Uruguay (1967) y en la de Chimbote, Perú (1968) que es donde por primera vez se refería a la «Teología de la Liberación».

Perito del Episcopado Peruano en la II Conferencia del CELAM de Medellín, Colombia (1968)

1968 Es precisamente en Chimbote (Perú) donde Gustavo Gutiérrez Merino pronunció una conferencia con el título de «Teología de la liberación» en un Encuentro nacional de laicos, religiosos y sacerdotes organizado en julio de 1968 por la ONIS (Oficina Nacional de Investigación) de Perú, por Gustavo Gutiérrez con otros para trabajar por el cambio social. Y fue precisamente en Chimbote donde se comenzó a usar la expresión «teología de la liberación» y muchas de las ideas discutidas allí que quedarían reflejadas en los Documentos finales de la II Conferencia General del Episcopado Latinomericano de Medellín, Colombia (agosto 1968) que a su vez se convertiría en la aplicación concreta de Concilio Vaticano II para América Latina en el que Gustavo Gutiérrez sería perito del Episcopado Peruano.

1968 (26 agosto a 6 sept) Se celebra en Medellín, Colombia la II Conferencia Episcopal Latinoamericano inaugurada por Pablo VI en el que sería un viaje histórica por ser el primero de un Papa al «Nuevo Continente» bajo el tema central «La Iglesia en la actual transformación de América Latina a la Luz del Concilio Vaticano II». En los Documentos finales de esta II Conferenciadestacaban los capítulos de la promoción humana, la evangelización y crecimiento de la fe. La Iglesia y sus estructura y el compromiso de la Iglesia con los pobres estaban muy presentes y se convertían en los temas centrales del libro «Teología de la Liberación, perspectivas» del teólogo peruano Gustavo Gutiérrez que trabajó como consejero del Episcopado Peruano en la II Conferencia. Seria también la respuesta y detonante de movimientos y grupos que se venían desarrollando como respuesta al Concilio buscando una iglesia remozada. Ese mismo año, sacerdotes de villas populares ocuparon la Catedral de Santiago de Chile y extendieron un lienzo en su frontis con la leyenda «junto con el pueblo y su lucha».

Preámbulos de la Teología de la Liberación

1965 – Las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs)nacidas en Brasil en los años 60 de la mano de los brasileños el sacerdote José Marins y después del franciscano Leonardo Boff. De carácter muy popular con amplia presencia en las áreas más desfavorecidas económicamente y en las favelas, son consideradas como uno de los antecedentes de la Teología de la liberación (TdL)y el precedente de toda una serie de grupos, corrientes y movimientos en América Latina que se expanderían después al Norte y a Europa, en donde de alguna forma se habían ido formando en sus Universidades – en donde también prosperaba la «nueva teología» -no pocos sacerdotes y laicos latinoamericanos pero buscando una identidad propia de la Iglesia en sus países impulsada por el Concilio Vaticano II (1962-1965) y la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano realizada en Medellín (Colombia) en 1968.

Los pioneros de la Teología de la Liberación

1968 -La TdL (Teología de la Liberación) se caracteriza según escribe el teólogo jesuita argentino Juan Carlos Scannone por considerar que el Evangelio exige la «opción preferencial por los pobres « y por recurrir a las ciencias humanas y sociales para definir las formas en que debe realizarse esa opción. ​Los primeros en definir esta corriente teológica fueron el sacerdote católico teólogo peruano Gustavo Gutiérrez Merino (que ya antes de su clásico «Teología de la Liberación. Perspectivas» había publicado otro más breve» y el educador y teólogo expastor presbiteriano brasileño Rubém Alves («Teología de la esperanza humana») y cuyos primeros trabajos sobre el tema datan respectivamente de 1968 y 1969.​

Después vendrán entre otros el teólogo jesuita Juan Luis Segundo filósofo y teólogo jesuita uruguayo con «Teología abierta para el laico adulto» (5 vol. entre los años 1963-1983). José Míguez Bonino, pastor metodista y teólogo argentino , irector de Postgrados del Superior Evangélico de Estudios Teológicos ISEDET, que urante el Concilio Vaticano II fue el único observador protestante latinoamericano.

Nacen también los » Movimientos»

De esta manera fueron surgiendo en América Latina los movimientos sacerdotales en Latinoamérica. En el Perú, el Movimiento Sacerdotal ONIS; en Argentina, el «Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM)»; en Chile, los «Sacerdotes por el Socialismo (CpS)»; en Colombia, el «Grupo de Golconda» y luego, el «Movimiento Sacerdotes para América Latina (SAL)», y, en México, «Sacerdotes por el Pueblo»; algunos más radicales que otros.

1965 – En el mes de marzo La Conferencia Episcopal Peruana había creado por iniciativa del cardenal Juan Landázuri Ricketts y el obispo Luis Bambarén Gastelumendi la Comisión Episcopal de Acción Social CEAS, «para la defensa y promoción de los derechos humanos desde el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia» en el marco del Concilio Vaticano II que en ese mismo año había promulgado la Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el mundo «Gaudium et Spes. Y en 1968 surge el Movimiento Sacerdotal ONIS con el mismo espíritu de analizar la situación socio-económica del país y orientar su labor pastoral ante los nuevos retos del mundo actual.

– Continúa en la 3ª parte

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2018/06/05/religion-iglesia-opinion-90-anos-gustavo-gutierrez-50-teologia-liberacion-preconcilio-vaticano-ii-medellin.shtml

90 años de Gustavo Gutiérrez y 50 de la Teología de la Liberación (I)


Gustavo Gutiérrez

Entendió que el papel prioritario de la Iglesia era ayudar a los pobres e intentó así unir la práctica de la teología y el ministerio pastoral

(Saturnino Rodríguez).- Gustavo Gutiérrez Merino nació en el Centro viejo de Lima el 8 de julio de 1928 de una modesta familia con orígenes que mezclaron nativos quechuas con españoles. Estudia la secundaria en el colegio San Luis de los Maristas de Lima. De salud precaria en su niñez, adolescencia y primera juventud por la osteomielitis que padecía (infección ósea, teniendo que guardar cama con frecuencia), a los 18 años tuvo que restringir sus movimientos en una silla de ruedas en la casa familiar en la calle Cajamarca del barrio Barranco de Lima hacia el año 1943, lo que le apartaba definitivamente de sus sueños futbolísticos y también del colegio, en donde le visitaban constantemente los amigos.

«El dolor madura y eso experimenté», confesó una vez, por lo que «creció alimentándose de fe cristiana» como decía de él el diario «La República» (3 mayo 2003). El ajedrez y el ping-pong le gustaban especialmente. Pero sobre todo leía con pasión manifestando muy pronto una gran sensibilidad por la poesía y la mística, como por ejemplo el pensador y escritor francés Blas Pascal, matemático y físico y escritor que tras una experiencia religiosa profunda en 1654,se dedicó también a la filosofía y a la teología. Recuerdos que conserva vivos su amigo de infancia y admirador Héctor Sevillano, ingeniero jubilado, que continuó viéndose con él a lo largo de los años y que resumía con cariño en un amplio artículo biográfico que publicó la revista «El Ciervo» en España hace unos años.

En 1947 ingresa en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de San Marcos de Lima, donde estudió hasta el año 1951 pensando en alcanzar un día la especialidad de psiquiatría. Durante el periodo universitario fue militante en la Acción Católica, hecho que despertó en él una gran inquietud social, despertándose en él la vocación sacerdotal lo que le llevaría ya a los 24 años a entrar en el Seminario (lo que conocemos como «vocación tardía») abandonando la formación sanitaria en la Universidad. Paralelamente estudiaba letras en la Universidad Católica de Perú (1955 a 1959) porque quería «llegar a conocer al ser humano en su integridad». Sus amigos le costearían con el tiempo sus estudios en el Seminario de Santiago de Chile en 1960.

Las bases y comienzos de una nueva forma de hacer teología

1951-1959- Su extraordinario aprovechamiento en el Seminario hicieron que le enviaran a completar su formación de Filosofía y Psicología y Filosofía en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) entre 1951-1955 y entre 1955 y 1959 de Teología y especialidad Pastoral en la Universidad Católica de Lyon (Francia) doctorándose en teología.

En esas Universidades Gustavo Gutiérrez conoció y trató a profesores de reconocido prestigio internacional como los teólogos católicos Henry de Lubac, Yves Congar, Marie Dominique Chenu, Ducop y Schillebeekx y otros que integraban entonces las famosas escuelas de Le Souchoir (dominica) y Fourvière (jesuita). El contacto con ellos le permitió entrar con las discusiones teológicas posconciliares de aggiornamento y apertura de la Iglesia al mundo contemporáneo.

Gracias a este bagaje G. Gutierrez adquiere una excelente preparación filosófica y teológica, que le proporciona el utillaje intelectual más completo y puntero del momento social y eclesial de la Europa de la segunda mitad del siglo XX.

Una formación teológica y social que desembocarían en la nueva metodología de la «Teología de la liberación» como explicaba el propio G. Gutierrez en «Hombre y Dios en la sociedad de fin de siglo», (Univ Comillas 1982) y «El Dios de la vida»- (CEP – Sígueme 1982): «Se cree en Dios a partir de una situación histórica determinada; el creyente forma parte de un tejido cultural y social» … luego, «se intenta pensar esa fe». La pregunta primera no es hablar de Dios en un mundo adulto, sino la de cómo decirle al pobre y oprimido que Dios le ama».

Aspiraba los nuevos aires de renovación teológica de la llamada Nouvelle Theólogie europea de los famosos centros de (Le Saulchoir, dominicos) en Bélgica y Le Fourviere, jesuitas, en Lyon) de la mano de mestros como Yves Congar, Marie Dominique Chenu y Edward Schillebeeckx.

Forman parte también de ese pertrechamiento intelectual teológico, filosófico y social personalidades tan destacadas como los teólogos Karl Rahner, Johann Baptist Metz, Edward Schillebeeckx y Hans Küng. En contacto y diálogo con el mundo de la teología protestante conoció también el profundo trabajo de Karl Barth y también de Jürgen Moltmann, Karl Barth, Dietrich Bonhoeffer y de científicos sociales como François Perroux y su idea del desarrollo, y sin duda el dominico Louis-Joseph Lebret, economista y consultor del Concilio.

Entre los estudiantes y compañeros en la Universidad de Lovaina conocería al sacerdote colombiano Camilo Torres, (cofundador junto a Orlando Fals Borda en 1960 de la primera Facultad de Sociología de América Latina en la Universidad Nacional de Colombia y miembro del grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN), muerto por el ejército al mando del coronel Valencia Tobar en 1966. También conoció al sacerdote belga teólogo y sociólogoFrancois Houtart, profesor de la Universidad Católica de Lovaina y profesor y amigo de Camilo Torres.

Sacerdote Profesor y Pastor

1959 –Fue ordenado de subdiácono en la iglesia de Saint Jean en Lyón y era ordenado sacerdote a los 31 años incardinado en la arquidiócesis de Lima. Celebró su «primera misa» en su barrio de infancia en el distrito de Barranco en Lima acompañado por sus padres. El barrio El Barranco dice una de las guías turísticas de Lima que es «uno de los barrios más bohemios de Lima, bonito, con sus casas señoriales sobre la Avda Saenz Peña, el puente de los Suspiros, un clásico plasmado en la composición La Flor de la Canela de Chabuca Granda». El biógrafo de «La República» escribe: «Entonces empezó a hablar cada vez más con Dios. Y a interrogarlo. Hace años confesó que la Teología de la liberación no fue producto de una iluminación. Dice que las ideas hirvieron durante la década de los sesenta y en el 68 llegaron a su punto de ebullición y expuso sus primeros pensamientos públicamente en Chimbote».

En 1959-1960 obtendría la licenciatura en la Universidad Gregoriana de Roma (Italia) y vivió las primeras sesiones del Concilio Vaticano II. Según el amigo suyo el ingeniero Héctor Sevillano, al que ya nos hemos referido, la proximidad a España le permitió hacer amistad en Madrid con Manuel Lizcano y en Barcelona con Alfonso Comín y Lorenzo Gomis director de la prestigiosa revista «El Ciervo», «. Los tres intelectuales católicos y figuras destacadas aquellos años por sus tendencia progresista y antifranquista.

El trabajo universitario: Filosofía y Teología

En 1960, Gustavo Gutiérrez regresa a Lima y comienza a dar clases como profesor pero no de teología, como él mismo recordaría después, en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es la universidad antigua de América, fundada en 1551 por real decreto del emperador Carlos I de España y V del Sacro Romano Imperio Germánico que en 1571 adquiriría el grado de Pontificia otorgado por el papa Pío V. En ese año le nombran asesor de la Unión de Estudiantes Católicos (UNEC) que daría origen a los Movimientos de Profesionales Católicos vinculado también a Pax Romana, organización de universitarios españoles, neerlandeses y suizos católicos constituida en Friburgo en 1921 que desde 1949 tiene estatuto consultivo al Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, a la UNESCO y al Consejo de Europa, y participa en el Foro Social Mundial.

1960 -Gustavo Gutiérrez también fue profesor y director del Departamento de Teología en la Pontificia Universidad Católica de Perú, en Lima (fundada en 1917 por el padre Jorge Dintilhac como «Universidad Católica del Perú». Esta Universidad es distinta de la universidad Facultad de Teología Pontificia y Civil creada por en 1548 por el Maesto General de los Dominicos (OP) en el Convento de Santa María del Rosario de Lima En 1551 al crear el Rey de España la Universidad de Lima, con todos los privilegios de la Universidad de Salamanca incorporó los estudios de Teología a esta Universidad pasando a ser la hoy Universidad Nacional Mayor de San Marcos en 1935 con plena aquiescencia de la autoridad civil. En 2018 cambió de «Universidad Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima» a Universidad Católica San José (UCSJ) reconocida por la legislación nacional y por la Santa Sede.

Gustavo Gutierrez en sus clases intentaba bajar las tesis divinas para enfrentarlas a los trabajos de filósofos, escritores y poetas ilustres como los peruanos Arguedas y Vallejo y también de Camus y Marx entre otros para «examinar el significado de la existencia humana y la presencia de Dios en el mundo en que vivían mis estudiantes». Y cara a cara, lo hizo con José María Arguedas de quien era un amigo con el que conversa a través de sus libros como en «Arguedas: mito, historia y religión» como señala Robert McAfee Brown, en su libro «Gustavo Gutierréz: An Introduction to Liberation Theology» (Maryknoll, NY: Orbis Books). Esta profundización filosófica y religiosa de no distanciar lo religioso del mundo exterior es evidente en sus obras general escrita.

El trabajo pastoral en el barrio Rimac de Lima

1960 – Junto a su tarea universitaria Gustavo Gutierrez ejercía su tarea pastoral como párroco en el barrio de Rimac de Lima entendiendo que el papel prioritario de la Iglesia era ayudar a los pobres e intentando así unir la práctica de la teología y el ministerio pastoral. Rimac conocido desde la etapa colonial también como «Bajo el puente» o «Barrio de Sn lázaro» es uno de los distritos más tradicionales de Lima Metropolitana con calles de influencia sevillana. El río Rímac separa esta localidad del Cercado de Lima, distrito con el que comparte el denominado Centro histórico de Lima.

En el barrio popular de Rímac realizó también una intensa labor pastoral, colaborando con estudiantes comprometidos. La realidad social vivida en sus propio país por un lado y la formación teológica y filosófica universitaria recibida en Europa sin duda influirían decisivamente en el arranque de la Teología de la liberación que encuentra sus raíces en movimientos, prácticas pastorales y pensamientos teológicos provenientes tanto de vertientes católicas como protestantes desarrolladas en la primera mitad del siglo XX.

– Continúa en la 2ª parte

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2018/05/29/religion-iglesia-opinion-america-90-anos-gustavo-gutierrez-50-anos-teologia-liberacion-profesor-pa

Francisco, a Gustavo Gutiérrez: «Te agradezco lo que has contribuido a la Iglesia y a la humanidad»


El Papa rehabilita al padre de la Teología de la Liberación en su 90 cumpleañosAgencias

Gracias por todos tus esfuerzos y por tu forma de interpelar la conciencia de cada uno, para que nadie quede indiferente ante el drama de la pobreza y la exclusión

(Cameron Doody).- Todo es posible con Francisco. El «Papa de los pobres» rehabilita a Gustavo Gutiérrez, el padre de la Teología de la Liberación. Bergoglio ha escrito una carta al dominico peruano con ocasión del 90 cumpleaños que celebrará el 8 de junio, en la que le agradece el servicio teológico que ha prestado durante su vida desdeel «amor preferencial por los pobres y los descartados de la sociedad».

El Papa arranca su misiva felicitando al gran teólogo y asegurándole de su oración «en este momento significativo de tu vida». «Me uno a tu acción de gracias a Dios, y también a ti te agradezco por cuanto has contribuido a la Iglesia y a la humanidad», prosigue Francisco, antes de darle al peruano las gracias «por todos tus esfuerzos y por tu forma de interpelar la conciencia de cada uno, para que nadie quede indiferente ante el drama de la pobreza y la exclusión«.

90 años son una fecha redonda, pero no suficiente para que el teólogo se jubile. Así lo deja entrever el Papa en su carta: «Te animo a que sigas con tu oración y tu servicio a los demás dando testimonio de la alegría del Evangelio», alienta Francisco, antes de pedir al teólogo peruano que rece por él.

Gustavo Gutiérrez Merino nació el 8 de junio de 1928 en Lima a una familia de raíces quechuas y españolas. En 1947 ingresó en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de San Marcos, pero su participación en la Acción Católica despertó en él una vocación al sacerdocio, y se hizo cura en 1959 tras haber estudiado en Bélgica y Francia.

A partir de los años 60, y desde su preocupación por la injusta estructura social en América Latina, fue desarrollando un nuevo enfoque teológico -la «teología de la liberación»- en el que equiparó la soteriología y el desarrollo humano, lo cual le cosechó muchas críticas por parte de la jerarquía, que sospechaba que trataba de un enfoque demasiado político o ideológico. Siempre ha mantenido, no obstante, la admiración de Jorge Bergoglio, hasta el punto en el que los dos se fundieron en un sentido abrazo en la Casa Santa Marta en septiembre de 2013, y volvieron a compartir un momento semejante cuando se reunieron en Lima a principios de este año, en el último día de la visita de Francisco a Perú.

Carta del Papa a Gustavo Gutiérrez

http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2018/06/06/religion-iglesia-vaticano-america-papa-francisco-carta-gustavo-gutierrez-padre-teologia-liberacion-90-cumpleanos.shtml

CHILE: Detienen a obispo evangélico por abuso sexual en La Serena


by Carolina on Junio 4, 2018

El hombre se encontraba prófugo desde el año 2012 por el delito de abuso sexual de un menor de 14 años cuando se desempeñaba como Obispo Evangélico de la Congregación Ministerio Cristiano Jesús en las Naciones.

La Sección de Encargo y Búsqueda de Vehículos (Sebv) de Carabineros se encontraba realizando diligencias especializadas en torno a la búsqueda de personas prófugas de la Justicia, por lo que un equipo especializado procedió a trasladarse a la intersección de Jaime Ovalle esquina Cuarto Centenario en La Serena.

En ese lugar lograron la detención de un hombre que se encontraba prófugo de la Justicia desde al año 2012 por el delito de abuso sexual en contra de un menor de 14 años, hecho denunciado en la comuna de Talca desde donde se emanó la orden de arresto en su contra.

El procedimiento se llevó a cabo cerca del mediodía en la comuna de La Serena y el hombre que fue identificado como C.E.S.M. de 71 años, quien pertenece a la Congregación Ministerio Cristiano Jesús en las Naciones, en donde indica ya no ejerce su cargo de Obispo Evangélico.

El hombre de 71 años fue detenido y será puesto a disposición del Tribunal respectivo.

http://www.laserenaonline.cl/2018/06/04/detienen-a-obispo-evangelico-por-abuso-sexual-en-la-serena/

HERMOSA RECENSIÓN SOBRE JULIANA DE NORVICH: MA.MAR GRAÑA CID.


Abrir y conocer sobre Santa Juliana de Norvich, hágalo en el siguiente enlace:

 

2018_RECENSIÓN en EE 93 2018

VENEZUELA. ARCWP: ORDENACIÓN HISTÓRICA DE LA PRIMERA PRESBITERA VENEZOLANA: MARIA TERESA MARTINEZ MALDONADO. Olga Lucia Alvarez Benjumea ARCWP*


REPORTE GRÁFICO DE LA HISTÓRICA ORDENACIÓN DE LA PRIMERA PRESBITERA VENEZOLANA.

 

 «Debemos obedecer a Dios antes que a los hombres». Hechos 5:29

El consejo de Gamaliel
«Varones de Israel, tened cuidado de lo que vais a hacer con estos… Porque hace algún tiempo Teudas se levantó pretendiendo ser alguien; y un grupo como de cuatrocientos hombres se unió a él. Y fue muerto, y todos los que lo seguían fueron dispersos y reducidos a nada. Después de él, se levantó Judas de Galilea en los días del censo, y llevó mucha gente tras sí; él también pereció, y todos los que lo seguían se dispersaron. Por tanto, en este caso os digo: no tengáis nada que ver con estos… y dejadlos en paz, porque si este plan o acción es de los hombres, perecerá; pero si es de Dios, no podréis destruirlos; no sea que os halléis luchando contra Dios…… Ellos aceptaron su consejo,….salieron de la presencia del concilio, regocijándose de que hubieran sido tenidos por dignos de padecer afrenta por su Nombre. Y todos los días, en el templo y de casa en casa, no cesaban de enseñar y predicar a Jesús como el Cristo» Hechos 5:35-42.

María Teresa Martínez Maldonado, nació en la ciudad de Caracas- Venezuela el 02/11/1963, Hija de Teresa de Jesús Maldonado de Martínez y Joaquín Martínez Cabrera, siendo la mayor de cuatro hermanos.  Cursó sus estudios de primaria y bachillerato e ingresó en la Armada Venezolana iniciando estudios de Ingeniería Naval, donde tuvo el gran privilegio de conocer a una extraordinaria mujer como lo fue la Madre Teresa de Calcuta y a partir de ese momento su visión cambió de norte buscando servir y ayudar a los menos favorecidos, por lo que años después ingresa en la Congregación Hermanitas de Los Pobres de Maiquetía, ( 1era Congregación Religiosa Venezolana, cuyos fundadores son: Madre Emilia y Padre Machado), allí estuvo por espacio de 10 años, sirviendo en Ancianatos, sobre todo en el área de enfermería,  Colegios y Casa de Retiro, pero siente que ese no es su camino y en esta búsqueda inicia la carrera de Medicina en la ciudad de Caracas siempre con el deseo de servir y ayudar a los menos favorecidos de la sociedad. Se traslada al Oriente del país, específicamente en la ciudad de Maturín y Caripe del Guácharo donde recibe el título de Medicina General en la Universidad Bolivariana de Venezuela e inmediatamente comienza el Postgrado de Especialista en Medicina General o Médico de Familia en el Instituto de Altos Estudios Dr. Arnoldo Gabaldon,   ejerciendo luego por espacio de 12 años entre comunidades de extrema pobreza y comunidades indígenas.

 

 

 

Actualmente se encuentra ejerciendo en la emergencia del Clínico Industrial de Santa Cruz, del estado Aragua, atendiendo a comunidades q desempeñan labores agrícolas.

 

 

 

 

 

Preparandonos para la ceremonia.

Imponiendo las manos.

Nuestros hermanos anglicanos, presencia solidaria y de apoyo imponen las manos (El obispo José María González y su Vicario.

Zaida Rocio Merchan, nuestra hermana de apoyo impone las manos a Maria Teresa.

En el altar en la celebración de la Eucaristía.

La nueva presbitera repartiendo la comunión.

Con el amigo y hermano Heliodoro Cáceres, compartiendo nuestra alegría de ser servidoras dentro de la Iglesia para el Reino de Dios.

*Presbitera católica romana.

Mujeres sacerdotes e intercomunión: ¿imposibles?


06.06.18 | 11:27.

En la edición del 23 de octubre de 2013 del periódico vaticano, L’Osservatore Romano, el que fuera Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el entonces arzobispo Gerhard Müllerpublicó un artículo que tenía por título «Testimonio a favor de la fuerza de la gracia: Sobre la indisolubilidad del matrimonio y el debate acerca de los divorciados vueltos a casar y los sacramentos».

En dicho artículo, Müller citó unas palabras del cardenal Ratzinger y afirmó que «si el matrimonio precedente de unos fieles divorciados y vueltos a casar era válido, en ninguna circunstancia su nueva unión puede considerarse conforme al derecho; por tanto, por motivos intrínsecos, es imposible que reciban los Sacramentos. La conciencia de cada uno está vinculada, sin excepción, a esta norma».

Ya sabemos qué pasó con esta instrucción. La exhortación apostólica Amoris laetitia (2016) afirmó, las palabras de Ratzinger y Müller no obstante, que «es posible que, en medio de una situación objetiva de pecado… se pueda vivir en gracia de Dios… recibiendo para ello la ayuda de la Iglesia», sus sacramentos inclusive. La imposibilidad ha dado paso a la posibilidad.

¿Le espera el mismo destino de obsolescencia al reciente artículo sobre la «imposibilidad de ordenar a las mujeres» escrito también por un Prefecto de Doctrina de la Fe (en este caso, el neocardenal Luis Ladaria) y también publicado en L’Osservatore? No sería motivo de sorpresa que el Papa Francisco decidiera o bien pasarlo por alto, o bien utilizar su defensa de un sacerdocio exclusivamente masculino como cobertura para introducir un diaconado femenino, como algunos han empezado a especular.

Lo mismo para la carta de Ladaria a los obispos alemanes en la que afirma que el subsidio pastoral de estos que facilitaría a los esposos protestantes de fieles católicos «no está maduro para ser publicado». Como la comunión para los fieles divorciados y vueltos a casarse por lo civil, y como la ordenación de mujeres, la intercomunión con protestantes no es imposible. O si lo fuera, esta imposibilidad no es para siempre.

¿Qué hará el Papa con estas instrucciones del Prefecto de la Doctrina de la Fe? No está del todo claro. O al menos no todo está tan claro como a los defensores de una pastoral «de talla única» les gustaría pensar.

 

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Pérez Prieto: «El veto de Ladaria al sacerdocio femenino y la intercomunión es poner puertas al viento»


El Prefecto de Doctrina de la Fe, Luis Ladaria, sj

Empecinamiento de la Iglesia en impedir que las mujeres puedan acceder como los varones a esta responsabilidad en las comunidades y poder ejercer en ellas como presbíteras ordenadas

(Victorino Pérez Prieto).- El cardenal prefecto de Doctrina de la Fe, Luis Ladaria, ha hecho recientemente dos afirmaciones con las que estoy en desacuerdo y que han levantado una inmediata polémica.

En la primera -en un artículo de L’Osservatore Romano- intentaba de nuevo cerrar la puerta al sacerdocio para las mujeres: «La Iglesia se reconoció siempre vinculada a la decisión de Cristo de conferir este sacramento a hombres», escribió. En la segunda -en una carta como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe- afirma que la intercomunión, o comunión entre católicos y protestantes, «no está madura» para convertirse en norma de la Iglesia universal, particularmente en el caso de la comunión de cónyuges no católicos, en matrimonios mixtos. En ambos casos, sus palabras son como poner puertas al viento, pues no se puede ir contra la historia. Pero además, hay poderosas razones en contra.

1. Empezando por la segunda de las afirmaciones enunciadas, la intercomunión, otro colega en el colegio cardenalicio, el cardenal Marx, arzobispo de Munich y presidente del Episcopado alemán, se declaró «sorprendido» tras la publicación de la carta; recordando en una conversación mantenida en Roma en mayo pasado, «se dijo a los obispos participantes que ellos debían encontrar en lo posible, un resultado unánime, en espíritu de comunión eclesial», y que ésta le resultaba sorprendente antes de haber encontrado ese consenso… Y, lo que es más grave, el cardenal alemán señalaba que la cuestión tiene efectos en las relaciones ecuménicas con las otras iglesias y comunidades eclesiales «que no son de subestimar».

La polémica venia ahora por el documento pastoral de la última Sesión Plenaria de la Conferencia Episcopal de Alemania «Caminando con Cristo; sobre los pasos de la unidad. Matrimonios mixtos y participación común en la Eucaristía» (febrero de 2018); más de las tres cuartas partes de los miembros de la Conferencia Episcopal estaban de acuerdo, pero la media docena de obispos que no lo estaban reclamaron a Roma.

En realidad, la intercomunión se refiere a mucho más que a la comunión entre católicos y protestantes en matrimonios mixtos; es la participación de católicos en una eucaristía celebrada en una comunidad cristiana de confesión distinta a la propia, o en una eucaristía católica con participación de no católicos. La cuestión es vieja y desde hace años, tanto por parte evangélica como por parte católica, aumentan las voces que claman por una «hospitalidad eucarística». Se trata de orar, hablar, servir y poder celebrar juntos todos los que nos confesamos cristianos, a pesar de nuestras diferencias.

Pero en esto se ha avanzado mucho más en el terreno de la praxis y la teología, que en el terreno de las normas eclesiásticas.

La intercomunión lleva realizándose desde hace décadas, pero en el terreno teórico doctrinal queda todavía mucho por andar. Cuando uno ha participado en celebraciones eucarísticas con hermanos de una confesión diferente, ve que no hay ningún problema. Recuerdo las misas en Taizé hace más de 30 años, en las que participé con otros presbíteros católicos y pastores protestantes. Y más recientemente la participación en la eucaristía en la catedral de Skära y en alguna pequeña iglesia rural con hermanos de la Iglesia Luterana sueca; sus celebraciones de la eucaristía son muy semejantes a la nuestra, incluida la consagración y la comunión (http://www.alandar.org/hemeroteca/cantar-en-tierra-extrana/una-semana-ecumenica-en-suecia/). Comprendíamos que Jesús sacramentado estaba tan «presente» en esas eucaristías como en la que haría un sacerdote católico. Esto ya no se puede impedir; es ya una hermosa realidad ecuménica.


El sacerdocio de mujeres, de nuevo en el centro del debate

2. Con respecto al tema del sacerdocio para las mujeres -mejor que «sacerdocio femenino», como algo aparte-, Ladaria afirmó que considera «definitivo» el «no» al sacerdocio de la mujer: «Cristo le quiso conferir este sacramento a los doce apóstoles, todos hombres -escribe-, que, a su vez, se lo comunicaron a otros hombres. La Iglesia se reconoció siempre vinculada a esta decisión del Señor de conferir este sacramento a hombres; la cual excluye que el sacerdocio ministerial pueda ser válidamente conferido a las mujeres». Y al cardenal le «produce seria preocupación ver surgir aún en algunos países voces que ponen en duda lo definitivo de esta doctrina», que «se trata de una verdad perteneciente al patrimonio de la fe».

Pero lo que nos produce «seria preocupación» a otros muchos teólogos y no teólogos, presbíteros, religiosos/as y laicos/as católicos es este empecinamiento de la Iglesia en impedir que las mujeres puedan acceder como los varones a esta responsabilidad en las comunidades y poder ejercer en ellas como presbíteras ordenadas. No es cierto lo que dice el cardenal prefecto que «la diferencia de funciones entre el hombre y la mujer no comporta consigo ninguna subordinación», pues la posibilidad de acceder a los puestos de más responsabilidad en el servicio de la Iglesia -tal como está organizada hoy, una organización que es más que discutible, y que no viene de Jesús de Nazaret- pasa necesariamente por el sacramento del orden: si las mujeres no pueden acceder a él, no podrán ser párrocas, ni obispas ni -por qué no- papas. Muchas pequeñas comunidades de base ya han solucionado el problema por vía propia; aunque a veces a costa del valor del sacramento del orden en la presidencia de la eucaristía, sobre todo en la consagración, lo cual es cuestionable.

El teólogo Jesús Martínez Gordo recordaba recientemente en Religión Digital que el posicionamiento del magisterio más reciente con respecto a la (im)posibilidad de que las mujeres puedan acceder al ministerio ordenado se encuentra en tres documentos «de desigual valor»: la Declaración Inter Insigniores de la Congregación para la Doctrina de la Fe (1976), la Carta Apostólica Ordinatio sacerdotalis de Juan Pablo II (1994) y el Responsum sobre la autoridad de dicha Carta Apostólica firmada por la Congregación para la Doctrina de la Fe al año siguiente (1995).

La primera es un documento en el que no se compromete la infalibilidad o la irreformabilidad; por tanto, no pertenece al depósito de la fe. El Responsum sobre la autoridad de la Carta Apostólica es un texto de la Congregación, su autoría es responsabilidad de la Congregación y el Papa se limita a autorizar su publicación. En fin, la Carta Apostólica de Juan Pablo II pretende «disipar dudas» al respecto y manifestar un posicionamiento en contra del sacerdocio femenino, pero tampoco tiene autoridad dogmática. Este teólogo afirma algo evidente: «El grado de autoridad es menor en el texto de Juan Pablo II que en los de Pío XII o de Pío IX sobre la Asunción de María y la Inmaculada Concepción»; para concluir con toda la razón del mundo. «Pocas veces en la historia de la Iglesia se ha dado un embrollo dogmático y canónico como el expuesto».

Jesús y las mujeres

Lo cierto es que en el Nuevo Testamento no tenemos ninguna afirmación clara en contra del sacerdocio de las mujeres -en realidad, Jesús no ordenó sacerdotes ni a varones ni a mujeres-; y más bien encontramos indicios -corroborados por otros escritos extrabíblicos de las primeras iglesias cristianas y frescos de las catacumbas- de que las mujeres también presidian la eucaristía.

Y lo cierto es que las mujeres han sido y han vuelto a ser sacerdotes en la Iglesia. No solo en las confesiones cristianas no católicas, donde ya abundan hasta las obispas -a pesar del rechazo de algunos sectores que llegaron a «pasarse» a la Iglesia católica por ello, como fue el caso de presbíteros anglicanos- sino también en la propia Iglesia Católica. Es el caso de la ARCWP-RCWP (Asociación de Presbíteras Católicas Romanas, por sus siglas en inglés), que ya cuenta con cerca de 300 presbíteras y cerca de una docena de obispas; que atienden gozosamente a numerosas comunidades, sobre todo en América del Norte, pero también en Sudamérica y en países de Europa. No es que quieran «poder» como los varones, sino realizar aquello a lo que se han sentido llamadas.

Las comunidades cristianas están demandando este servicio femenino en cuanto tienen noticia de él. Y las vocaciones de numerosas mujeres, respondiendo a un llamamiento interior bien discernido -por lo menos igual que los varones, y en algunos casos bastante mejor-, manifiestan que el sacerdocio de las mujeres es una realidad en la Iglesia católica, y que no es más que cuestión de tiempo que sea aceptado por la jerarquía.

Bien es cierto que noticias como esta, que viene de un hombre nombrado por el papa Francisco, desconciertan a muchas mujeres y hombres y cuestionan la renovacion de la Iglesia que viene anunciando. Sobre todo ellas, siguen teniendo que llorar en silencia esta discriminación en su Iglesia; otras ya empiezan a no callarse y gritar en voz alta y con voz profética lo que consideran legítimo y evangélico. «Si ellos se callan gritarán las piedras«, dijo el Maestro.

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2018/06/06/perez-prieto-el-veto-de-ladaria-al-sacerdocio-femenino-y-la-intercomunion-es-poner-puertas-al-viento-religion-iglesia-teologia-re

COLOMBIA.PIEDECUESTA,SANTANDER SUR: HOMILIA EN LAS ORDENACIONES DE LAS PRESBITERAS BLANCA AZUCENA CAICEDO Y MARIA TERESA MARTINEZ MALDONADO. Olga Lucia Alvarez Benjumea ARCWP.


 

                             

PIEDECUESTA, 2 JUNIO 2018

HOMILÍA

 

Querida Comunidad, hermanas/os:

Es para nuestro Movimiento ARCWP (Asociación de Presbíteras Católicas Romanas), un gran gozo y alegría compartir con todos ustedes, la celebración a la orden del presbiterado de nuestras hermanas Blanca Azucena y María Teresa. Ellas son dos mujeres valientes, y pioneras que vienen a sumarse, a través de su entrega y compromiso, al servicio de la Iglesia, inmersas en el Pueblo de Dios, al cuidado de los más pobres y necesitados.

La una como docente (colombiana), cercana a sus alumnos y compañeros, y la otra como médica(venezolana), atendiendo a sus pacientes, ambas ex religiosas, con experiencia en pastoral misionera y con buena y sólida formación religiosa.

Para quienes no nos conocen, me permito hacer una breve reseña de nuestro Movimiento. El Movimiento como tal, nació en El Danubio, (2002) con la celebración de Ordenación de las primeras 7 compañeras en aguas internacionales, para que no tuviera que ver con Diócesis alguna, en señal de que el ministerio y el Evangelio que anunciamos no tiene fronteras. De manera simbólica se hizo en un barco, no como quien realiza un crucero, sino simbolizando la barca de Pedro, en fidelidad a la Iglesia.

¿Quién las ordenó? Es una pregunta que suelen hacernos. Fueron ordenadas por un obispo en plena sucesión apostólica, del cual nos reservamos su nombre, según su petición, hasta el día de su muerte.

No pretendemos competir con nuestros hermanos sacerdotes, no buscamos ni altar, ni poder, ni templo o parroquia, sólo usamos los ornamentos siguiendo el Rito Romano, en las ordenaciones y celebraciones. Nuestro ministerio es de servicio, es pastoral y es catequético. Esto es lo que nos define, así expresamos nuestro SER como ministras dentro de la Sucesión Apostólica, no a través del poder, sino a través del servicio, la disponibilidad y el amor.

Trabajamos en el anuncio del Evangelio. Esa fue la misión que Jesús encargó a nuestra Patrona, María Magdalena. No pretendemos quedarnos sólo en los ritos; nuestras Eucaristías son y han de tener un  carácter pastoral y catequético, capaces de ir generando el cambio radical en la vivencia del Evangelio, mediante la creación de comunidades cristianas cada vez más vivas y dinámicas.

Tras el Edicto de Milán, allá por el año 313, con el emperador Constantino, se produjeron muchos cambios en la Iglesia, que supusieron una mayor cercanía con el poder político. Poco a poco fueron cambiando muchas cosas en relación a lo que había sido la vivencia de las primeras comunidades cristianas. Unas fueron para bien, pero otras, bastantes, fueron para mal.

El Espíritu no ha dejado de actuar en la Iglesia y de impulsarla con su fuerza, pero a veces la tozudez humana ha cambiado ese soplo divino por soplos humanos. El Evangelio, en muchos aspectos, se fue cubriendo de polvo y en muchos momentos se distorsionó, sustituyendo el proyecto de Jesús por el proyecto de los hombres, de algunos hombres, no de todos, porque honestamente hay que reconocer que, a lo largo de los siglos, siempre se han dado movimientos, grupos, personas y formas, fieles a la radicalidad propuesta por Jesús en el seguimiento y al servicio del Reino de Dios.

No obstante, la vitalidad y la cercanía de las primeras comunidades cristianas, a nivel general, perdió fuerza y energía y ésta fue sustituida por ritos, novenas, rezos, costumbres, modos y maneras de ser y de vivir… que fueron alejando el Evangelio de la realidad más real y vital de nuestros pueblos y sus necesidades. En muchos momentos los gritos, el dolor, la impotencia ante la injusticia fueron y han sido ignorados, siendo sustituida la fe verdadera y el compromiso cristiano, por una religión de puro folklore y turismo, de hábitos y formas en las que la Buena Nueva quedó postergada, y se fueron  adormeciendo nuestra fe y nuestras conciencias.

Nos reúne en esta ocasión de manera especial la fiesta del Corpus Christi, y la ordenación al presbiterado de nuestras hermanas, lo que nos lleva de una manera profunda y comprometedora, a reflexionar y hablar de la Eucaristía.

Muchos/as de los aquí presentes, se preguntarán si por el hecho de que seamos mujeres quienes vamos a concelebrar, la Eucaristía tendrá el mismo valor que si fuesen varones quienes presidieran esta celebración.

Debemos saber y por ello lo recuerdo, que sólo hay un Único y Eterno Sacerdote, que es Jesús. Y sin entrar en ningún tema teológico o de Sagrada Escritura, tengo que decir que no importa que quién presida la Eucaristía sea varón o mujer, porque según leemos en el libro del Génesis, todos hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios. Es decir hombres y mujeres tenemos la misma dignidad de Hijos de Dios y somos iguales, con iguales derechos y responsabilidades, porque todos recibimos un mismo bautismo que nos hace Hijos de Dios y miembros activos de la Iglesia.

En último término, debemos tener en cuenta que quién actúa en la consagración y transforma el Pan y el Vino en el Cuerpo y Sangre de Jesús, no son ni el presbítero, ni la presbítera, sino el ESPÍRITU SANTO. Por lo cual ambos, ya sean mujeres o varones, son meros instrumentos en manos de Dios, para servir a la comunidad que se reúne en su Nombre.

El compromiso y la entrega en la Eucaristía, tanto de quien preside como de los participantes, no tiene un carácter individual sino comunitario, no tiene  el tinte de actividad privada y por tanto no caben límites, muros o fronteras. La fuerza y esencia única de las palabras de la consagración, nos implican a todos y a todas, a cada uno de nosotros. “Hagan, esto en memoria mía”, es una propuesta, una petición y un desafío a asumir y vivir la vida de Cristo, su Palabra, su Testimonio, su Entrega, poco a poco en nuestra vida cotidiana, en nuestras circunstancias, en nuestros sueños y proyectos, en medio de la lucha y del sufrimiento, ayudando a otras/os a vivir en plenitud y con alegría la vida, la Justicia, la Paz y la Reconciliación.

 

Celebrar la fiesta de la Eucaristía, es aceptar la entrega, asumiendo conscientemente que nuestra vida, nuestra existencia en su totalidad, ha de vivirse como un partirse y repartirse continuamente como Jesús, dando y ofreciendo nuestra vida en abundancia y sin límites. No en vano hemos sido creadas/os a imagen y semejanza de Dios. Es Dios, aquél a quién llamamos Emmanuel, el que se hace uno en nosotros y con nosotros, hecho PAN y VINO, para hacernos capaces de transmitir la vida y la alegría de su AMOR y para que nosotros mismos podamos hacernos uno con nuestros hermanos, siguiendo su ejemplo.

 

“COMED Y BEBED” no sólo es comer y beber sin degustar y sin asimilar lo comido. Si comemos y bebemos sin discernir lo que comemos y lo que bebemos, como afirma S. Pablo en I Corintios 11:29, enfermaremos. Si la Eucaristía se queda sólo en el rito o en el signo, entonces estaremos negando el Sacramento. Participar de la Eucaristía es aceptar trascender el signo,  descubrir su significado y estar dispuestos a vivir lo que estamos celebrando, de los contrario habremos asistido a un rito más, a una misa más y tendremos ante nuestros ojos la realidad de personas que no se dejan transformar por Jesús, y comunidades, que lejos de tener vida y vida en abundancia por su unión vital con el Maestro, pierden sabor y dejan de ser sal y luz para el mundo.

 

En relación a la situación de la mujer en el cristianismo, podemos apreciar que  Jesús, aunque era judío, tuvo un trato deferente con las mujeres y se mantuvo siempre por encima de las normas de la sociedad y de la cultura judía.

En los Evangelios, se recogen muchos ejemplos de ese trato de Jesús con las mujeres, a las que siempre trata con cariño, las escucha, las busca en sus situaciones e historias, en sus dificultades y problemáticas, escuchándolas y dejándose escuchar, dejándose cuidar y tocar por ellas, restaurando sus rostros y devolviéndoles la esperanza y la dignidad de Hijas de Dios y sobre todo, haciendo de ellas testigos privilegiados de su Presencia Resucitada,  enviándolas, como a María Magdalena, a anunciar la buena y alegre noticia a los Apóstoles.

El 8 de Diciembre de 1965, durante el Concilio Vaticano II, en el discurso de Clausura, la voz de Pablo VI se deja oír diciendo:

“… llega la hora, ha llegado la hora en que la vocación de la mujer se cumple en plenitud, la hora en que la mujer adquiere en el mundo una influencia, un peso, un poder jamás alcanzado hasta ahora.

Por eso, en este momento en que la humanidad conoce una mutación tan profunda, las mujeres llenas del espíritu del Evangelio pueden ayudar tanto a que la humanidad no decaiga”.

 

Ha sido y es la fuerza del Espíritu, quien desde siempre, y hoy de manera especial, está dejando ver que hay que devolver a la mujer su papel en el anuncio del Evangelio y un papel plenamente activo dentro de la Iglesia, pues no sólo es la historia más remota dentro de las primeras comunidades cristianas, sino los numerosos documentos existentes y la propia situación de la Iglesia actual, los que resuenan como un grito clamoroso pidiendo que se  le devuelva a la mujer, lo que por una serie de circunstancias y avatares históricos le fue arrebatado, incumpliendo así el deseo de Jesús de que fueran discípulas y colaboradoras suyas en el Anuncio del Reinado de Dios, en pie de igualdad con el hombre.

 

Por ello, denunciamos y pedimos a la Jerarquía Eclesiástica que sea abolido el Canon 1024 que nos inhabilita, por ser mujeres, al  presbiterado diciendo: “Solo los hombres bautizados pueden ser ordenados”.

 

Somos Hijas de Dios por el Bautismo y no nos vamos a alejar de la Iglesia, ni a abandonar la Comunidad de Fe y Amor a la que fuimos incorporadas por el mismo. Contamos con la fuerza de Dios, que se nos entrega a través de su Espíritu y nos basamos en el testimonio bíblico teológico de las primeras comunidades cristianas, en las leyes y normas del Concilio Vaticano II (1965) , en los Documentos de Melgar, Medellín(1968),  Puebla (1979) y Aparecida, donde los Santos Padres de una u otra forma expresaron:

“La mujer sufre una doble opresión, por ser pobre y por ser mujer” y esta opresión tiene que ver con la cultura patriarcal del Continente, y en general, del mundo en que vivimos».

 

Termino citando Gaudium et Spes, 9

 

“La mujer, allí donde todavía no lo ha logrado, reclama la igualdad

 

   de derecho y de hecho con el hombre”

 

 

Amén, Amén, Amén.

 

 

Piedecuesta, Junio 2 del 2018

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