NICARAGUA: DENUNCIA PUBLICA


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Denuncia Pública

La mañana de hoy domingo 14 de octubre secuestraron a HAYDEE CASTILLO FLORES, integrante de la Campaña 28 de Setiembre, de la Red de Salud de las Mujeres latinoamericanas y del caribe desde hace muchos años.

La bajaron de un avión de American Airlines cuando salía a Washington a presentar denuncias ante la CIDH, ella tenía medidas cautelares, la están acusando de “financiar al terrorismo”, había sido amenazada muchas veces previamente.

¡VIVA SE LA LLEVARON, VIVA LA QUEREMOS!                                        ¡CESE A LA PERSECUCION!

Iglesia Católica en España oculta la mayoría de casos de pederastia


Por: El País ||  Publicado: 14 de Octubre de 2018 ||  Hora: 3:42 p.m..

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Foto: Cronista

La Iglesia española silenció durante décadas la mayoría de los casos de abusos sexuales a menores que conoció o juzgó en sus tribunales eclesiásticos. No comunicó estos hechos a la Fiscalía para abrir un proceso judicial ni ha hecho públicas las condenas impuestas a los sacerdotes pederastas, salvo contadas, y en algún caso forzadas, excepciones.

El problema que más inquieta y preocupa al papa Francisco, la pederastia en la Iglesia, solo se conoce parcialmente en España a través de los casos tramitados en los tribunales de justicia.

Los jueces han dictado en los últimos 30 años, según los registros del Centro de Documentación Judicial, hasta 33 condenas a sacerdotes en causas abiertas por abusos a 80 menores de edad. Las penas impuestas han ido desde la multa económica hasta los 21 años de prisión; algunas sentencias incluyeron indemnizaciones a las víctimas de entre 1.200 y 70.000 euros.

Te puede inetresar: Papa pide perdón por escándalos de la Iglesia a un grupo de jóvenes españoles

España tiene 23.000 parroquias y 18.000 sacerdotes. Las condenas judiciales por pederastia afectan a menos del 0,2% de los religiosos. En media docena de las sentencias conocidas, los hechos probados explican cómo las víctimas denunciaron primero los abusos en la Iglesia y, ante la falta de respuesta, decidieron acudir a los tribunales.

Mientras que el Código Penal castiga los abusos a menores con años de cárcel, los tribunales eclesiásticos aplican el Código Canónico, que solo prevé penas de privación del oficio de párroco durante un tiempo determinado y, en casos muy graves, la expulsión del estado clerical.

Silencio eclesiástico.

Ni la Conferencia Episcopal ni la inmensa mayoría de las 70 diócesis españolas consultadas por EL PAÍS han facilitado información sobre las denuncias por pederastia que han conocido o tramitado y juzgado en las últimas décadas. Cinco de las 18 diócesis que respondieron a este periódico señalaron que no les constaba ningún caso: Burgos, Santiago, Teruel, Barbastro y Segovia. Otras cuatro admitieron al menos un caso: Oviedo, Plasencia, Guadix y Vic. La diócesis de Sigüenza-Guadalajara explicó que había recibido una denuncia falsa. Bilbao, Madrid o Soria evitaron hablar de las denuncias recibidas. Más de 50 diócesis ni siquiera contestaron a los correos electrónicos remitidos por este periódico.

El papa Francisco, empeñado en limpiar la imagen de la Iglesia con una política de mano dura contra la pederastia, ha convocado para febrero una cumbre con los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo donde abordará el problema de los abusos a menores. La transparencia en su Pontificado ha sido hasta ahora más bien escasa.

Roma ve 500 casos al año

La Congregación para la Doctrina de la Fe, ministerio de la Santa Sede que aplica el derecho canónico a los casos de pederastia que le llegan de todo el mundo, hace público un breve resumen de su actividad disciplinaria desde 2012.

Cada año ingresan en ese organismo entre 400 y 500 casos de abusos a menores, aunque la información que facilita la Congregación no detalla cuántos procedimientos corresponden a cada país. Este periódico preguntó al Vaticano por el número de casos que proceden de España y no obtuvo respuesta. Pese al hermetismo, hay un significativo empeño del papa Francisco por trasladar a los obispos la necesidad de ser implacables contra los delitos sexuales que conozcan.

La Conferencia Episcopal de Alemania ha investigado los hechos y trasladado sus conclusiones al Papa: 3.677 casos de pederastia en los últimos 70 años. Las autoridades eclesiásticas españolas no han pedido información a sus 70 diócesis para elaborar un trabajo similar: “No podemos informar sobre esos asuntos; primero por respeto a las víctimas y después porque somos un órgano colegiado, la información depende de las diócesis, que solo responden ante el Papa”, señalan. Varias diócesis, entre ellas la de Madrid, aseguraron a EL PAÍS que están dispuestas a colaborar con la Conferencia Episcopal “en lo que haga falta”.

La opacidad en la Iglesia española y la falta de colaboración con la justicia sufrieron un serio revés a partir de marzo de 2010, cuando el papa Benedicto XVI hizo pública su Carta Pastoral a los católicos de Irlanda, golpeados por el escándalo de los abusos a menores en su Iglesia, y aprobó nuevas normas para tratar el problema: ordenó a las conferencias episcopales que elaboraran un protocolo de actuación con medidas preventivas y líneas claras de actuación en los procesos judiciales eclesiásticos.

Unos meses después de aquella instrucción papal, la Conferencia Episcopal Española redactó su protocolo de actuación para asumir las reglas impuestas desde Roma. El protocolo señala que “si hay indicios racionales de la comisión de un hecho delictivo, la autoridad eclesiástica invita o aconseja a los denunciantes a presentar ellos mismos la denuncia ante la policía, el ministerio fiscal o el juzgado de instrucción”.

Siete años después de ese documento de la Conferencia Episcopal, al menos tres de las 70 diócesis (Sigüenza, Astorga y Burgos) han aprobado protocolos más amplios donde consideran “imprescindible” que el Obispado “notifique a los servicios especializados y al ministerio fiscal” la información de que disponga.

Esos nuevos protocolos recuerdan que desde 2015 hay una ley vigente en España de protección jurídica del menor que les obliga a notificar las denuncias que reciban. “Toda persona que tuviera noticia, a través de cualquier fuente de información, de un hecho que pudiera constituir un delito contra la libertad e indemnidad sexual, de trata de seres humanos, o de explotación de menores, tendrá la obligación de ponerlo en conocimiento del ministerio fiscal”, señala su artículo 13.4.

Desde 2010, se han registrado dos casos donde las diócesis —Ciudad Real y Castellón— han comunicado a la Fiscalía las denuncias recibidas por abusos dentro de la Iglesia. Sin embargo, este comportamiento todavía no se ha generalizado.

Los dos procesos que más escándalo social han causado en estos años, Granada —caso Romanones— y León —Seminario de La Bañeza—, fueron gestionados por las respectivas diócesis con secretismo. Solo el malestar de las víctimas por el trato recibido de la Iglesia provocó que sus procesos eclesiásticos se hicieran públicos.

En la causa abierta en Granada por el caso Romanones, el denunciante acudió a la Fiscalía tras desconfiar del tribunal eclesiástico que había empezado a instruir el caso.

Secreto pontificio.

Durante el juicio, el abogado del sacerdote llegó a pedir la nulidad de una de las pruebas: el testimonio de tres sacerdotes ante el tribunal eclesiástico de la diócesis de Granada. El letrado denunció que esa prueba estaba bajo secreto pontificio y por ello se vulneraba un derecho constitucional reconocido en el artículo 2.3 del Concordato. El acuerdo firmado entre España y el Vaticano establece que “en ningún caso los clérigos y los religiosos podrán ser requeridos por los jueces u otras autoridades para dar información sobre personas o materias de que hayan tenido conocimiento por razón de su ministerio”.

El tribunal admitió la complejidad del problema legal planteado por el abogado del cura de Granada y aceptó prescindir de la prueba porque ninguna de las partes hizo referencia a la misma durante el juicio. Pero dejó claro que no habían quebrantado el procedimiento canónico dado que fue Roma —la Congregación para la Doctrina de la Fe— quien autorizó al obispo de Granada a la entrega voluntaria del testimonio de los sacerdotes. Finalmente, la Audiencia de Granada absolvió al principal acusado.

https://www.tn8.tv/europa/459554-iglesia-catolica-espana-oculta-mayoria-casos-pederastia/

Romero, víctima y (ahora) santo


14 Oct 2018Jesús Alfonso Flórez López*

La iglesia católica ha estructurado un “panteón” a partir del reconocimiento de quienes, según sus criterios, han sido ejemplo de virtudes y por ello los proclama “santos”, es decir los reconoce con capacidad para ser intercesores ante la “misericordia divina”.

Sin embargo, por esta fórmula de canonización han lavado impunemente comportamientos y actitudes de personas cuya supuesta “santidad” se encuentran en entredicho, pues desde sus cargos de gobierno, como por ejemplo monarcas, han promovido acciones que rayan con la identidad cristiana de la justicia. Pero quizás lo más cuestionado de este procedimiento de la santificación surge cuando se le ha otorgado este título post morten a clérigos cuyas prédicas y comportamientos han atizado odios, resentimientos y venganzas a nombre de la fe cristiana que se identifica irónicamente, con el mensaje del “amor y la misericordia”. Un caso emblemático, por ejemplo, para Colombia es el de Ezequiel Moreno, obispo de Pasto, en el despunte del siglo XX, quien patrocinó acciones bélicas de conservadores contra los supuestos “enemigos de la religión”, en una cruzada contra los liberales.

También en esta misma vía hoy se sabe que está en camino de canonización el obispo de Santa Rosa de Osos, Miguel Ángel Builes, continuador de la obra de San Ezequiel Moreno cinco décadas después, en la última guerra de conservadores y liberales de los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado.

Este “panteón” fue engrosado significativamente en el pontificado de Juan Pablo II, cuyo título de Santo fue entregado de manera exprés tal vez en compensación por esta práctica abultada de canonizaciones, como la tan cuestionada canonización que hiciera a Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei. El santoral también exhibe figuras que en tiempos pretéritos fueran perseguidas por la misma Iglesia Católica y luego rectificando esa posición han sido puesta en los altares, como el caso de Juana de Arco, condenada por herejía y llevada a la hoguera para luego, muchos años después (casi 500), ser nombrada Santa.

Hoy, el mundo asiste a un acto tal vez similar a este último, se trata de la canonización de Óscar Arnulfo Romero, obispo de San Salvador, hombre reconocido en toda América Latina por su diáfana voz que proclama justicia, que denuncia con firmeza los atropellos del establecimiento de ese país que respaldado por los Estados Unidos atropellaba a su propio pueblo. Romero alzó su voz en nombre de su fe cristiana exigiendo al régimen salvadoreño que “cesara la represión”. Tales razones lo llevaron al martirio, pues fue vilmente asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras celebraba la eucaristía. Su similitud con Juana de Arco, está no porque haya liderado o acompañado una guerra como lo hizo ella en Francia, sino porque fue calumniado por miembros de la propia iglesia, [como lo dijo el actual Papa Francisco], también martirizado por sus hermanos obispos luego de su muerte con sus voces de desprestigio del nuevo santo.

Hoy Romero recibe el título de Santo, lo es en cuanto mártir, es decir, testigo de su fe, de su convicción de estar al lado de las víctimas a tal punto que él también fue víctima, como la víctima cristiana por antonomasia: Jesús. Por ello, su reconocimiento como Santo hace justicia a su honesta causa, la de su solidaridad, como el samaritano de la parábola, con las víctimas por las cuales exclamó constantemente en sus homilías que sus “lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos”.

Mientras el santoral católico acepta allí a este profeta de la Teología de la Liberación, condenada por San Juan Pablo II, con la argumentación del entonces cardenal Ratzinger, hoy Papa emérito (Benedicto XVI), la justicia penal salvadoreña no avanza en la identificación de los responsables intelectuales de dicho asesinato político, a pesar que ese Estado ha sido condenado por ese caso y más víctimas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Las víctimas de los conflictos armados de América Latina, del Salvador y de Colombia en particular, tienen en San Óscar Arnulfo Romero, ejemplo de la santidad de lo político, una razón más para alimentar la esperanza, para que su grito de justicia, verdad, reparación no caiga en el anonimato, en el desconocimiento, sino que esta memoria se torne en espacio de resarcimiento y construcción de una reconciliación conducente hacia sociedades justas y equitativas.

Los cristianos, en particular los católicos, tienen en San Romero de América una voz que sigue resonando, como la del Bautista en el desierto, en lo más profundo de sus conciencias para que sean fieles al proyecto evangélico, pues él manifestó justo un año antes de su martirio lo siguiente: “Una iglesia que no sufre persecución, sino que está disfrutando los privilegios y el apoyo de la burguesía, no es la verdadera iglesia de Jesucristo”.

*Antropólogo, teólogo y doctor en Antropología. Exdirectivo de la UNICLARETIANA. Acompañante por más de 25 años a pueblos indígenas y comunidades afrocolombianas en el Pacífico. En la actualidad Decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Occidente en Cali y miembro del Comité Coordinador de la Coordinación Regional del Pacífico.

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Por qué el Vaticano llegó a ver como un «peligro» a monseñor Romero (a quien este domingo convirtió en santo)


Redacción BBC News Mundo

  • 14 octubre 2018

Miles de salvadoreños presencian la canonización del monseñor Óscar Arnulfo Romero en la Santa Sede

Treinta y ocho años después de su asesinato, el Vaticano canoniza a monseñor Óscar Arnulfo Romero y se reconcilia definitivamente con «el santo de América». /**/ (function() { if (window.bbcdotcom && bbcdotcom.adverts && bbcdotcom.adverts.slotAsync) { bbcdotcom.adverts.slotAsync(‘mpu’, [3]); } })(); /**/

Pese al máximo reconocimiento que recibió de la Santa Sede este domingo, la labor del mártir salvadoreño no siempre fue reconocida ni comprendida por la jerarquía del catolicismo.

Romero, quien ya era considerado un santo para muchos en El Salvador y en América Latina, fue una figura controvertida desde su nombramiento como arzobispo de San Salvador en 1977 hasta su asesinato, el 24 de marzo de 1980, por el disparo de un ultraderechista. /**/ (function() { if (window.bbcdotcom && bbcdotcom.adverts && bbcdotcom.adverts.slotAsync) { bbcdotcom.adverts.slotAsync(‘mpu’, [1,2]); } })(); /**/

Con sus denuncias de violaciones a los derechos humanos por parte del gobierno militar, se ganó numerosos enemigos en un clima de fuerte tensión en la nación centroamericana.

Feligreses presentes en la canonización de monseñor Romero

De hecho, su asesinato mientras oficiaba una misa es considerado por muchos el inicio de una guerra civil que duró 12 años y que se calcula dejó unos 100.000 muertos. Saltar las recomendacionesQuizás también te interese

Fin de las recomendaciones

Sus enemigos también estaban dentro de la propia iglesia en El Salvador y en el Vaticano.

En BBC Mundo nos adentramos en esta conflictiva relación entre Romero y la Santa Sede que quedó marcada por el encuentro del religioso con el papa Juan Pablo II en 1979.

Rumbo al Vaticano

«Cuando Romero fue nombrado arzobispo era visto como una alternativa para mantener el status quo, no lo percibían como alguien que estaría cuestionando el sistema», le dice a BBC Mundo Karla Ann Koll, profesora de Historia y Misión de la Universidad Bíblica Latinoamericana, con sede en Costa Rica.

Fotos del padre Arnulfo Romero y el papa Pablo VI
Image caption El domingo, el padre Arnulfo Romero y el papa Pablo VI fueron canonizados.

Pero, tras los asesinatos a manos de las fuerzas de seguridad de campesinos y sacerdotes, entre ellos el padre Rutilio Grande, quien era un amigo muy cercano de Romero, esa percepción del religioso cambió radicalmente.

«Esa muerte en particular le pegó muy duro«, indica Koll.

Fue así como decidió alzar su voz y denunciar las violaciones a los derechos humanos que ocurrían en su país.

Romero se reunió en 1978 en la Santa Sede con el papa Pablo VI, quien le ofreció palabras de ánimo y fortaleza.

Después en 1979, el arzobispo pidió una audiencia para hablar con el papa Juan Pablo II y fue a Roma, pero esta vez el encuentro no resultó como él esperaba.

«Como un mendigo»

La reconocida periodista cubana María López Vigil, radicada desde hace varios años en Nicaragua, es autora de la biografía «Monseñor Romero: Piezas para un retrato», entre otros libros.

Romero.
Image caption Monseñor Romero murió asesinado cuando oficiaba una misa.

En un emotivo relato audiovisual publicado por la Escuela de Formación en Fe Adulta, en noviembre de 2017, la veterana reportera recuerda cuando conoció al padre Romero en mayo de 1979.

Ella se encontraba en Madrid, donde trabajaba para el periódico español El País.

De regreso de la Santa Sede, Romero tenía que hacer una parada de varias horas en la capital española antes de tomar el vuelo que lo llevaría de regreso a El Salvador.

El sacerdote la contactó para contarle su experiencia.

«Yo quiero que usted me ayude a entender lo que me ha pasado en el Vaticano», cuenta López Vigil que le dijo el monseñor cuando se reunieron.

Tumba del padre Arnulfo Romero
Image caption Para muchos salvadoreños y latinoamericanos, Romero ha sido un santo desde hace mucho tiempo.

De acuerdo con la periodista, la curia no le había concedido una audiencia con el Papa como él la había solicitado.

«Como un mendigo, tuve que suplicar que me dieran la audiencia«, le contó Romero a la reportera.

Feligreses en la Plaza San Pedro
Image caption Fue un domingo como hoy cuando Monseñor Romero pudo conseguir una audiencia con Juan Pablo II

El religioso madrugó y logró estar en la primera fila del grupo de feligreses que se acerca a la plaza de San Pedro los domingos a la espera del saludo papal.

«Le agarré la mano al Santo Padre y le dije: ‘Soy el arzobispo de San Salvador, necesito hablar con usted’«, recuerda la escritora que le contó el sacerdote.

Así fue como consiguió la audiencia.

«Yo quería conmover al Santo Padre»

Tras escuchar el relato de Romero, López Vigil recuerda en particular cuando le comentó que había tanta información «contra mi persona, contra la gente, contra el arzobispado, contra la Iglesia, que yo en una caja de cartón metí todos los panfletos que pude, recortes de periódico, y lo primero que le dije fue: ‘Santo Padre: aquí está toda la información que indica que estamos siendo perseguidos‘».

María López Vigil
Image caption El testimonio de María López Vigil se puede encontrar en YouTube con el título: «Nota periodística acerca de Monseñor Romero».

El religioso dijo que el papa Juan Pablo II le respondió: «Monseñor, aquí no tenemos tiempo para leer tantas cosas. No venga aquí con tantos papeles«.

Uno de los materiales gráficos que Romero incluyó fue la foto del cadáver del padre Octavio Ortiz, quien había muerto, junto a otras cuatro personas, en un operativo militar ejecutado en una casa de retiro espiritual.

Las autoridades habían dicho que se había tratado de una misión contra una sede guerrillera.

«Le dije: ‘Santo Padre: lo conozco desde niño, yo lo ordené, su madre se llama…, su padre se llama…, es un muchacho muy bueno’ (…) Yo quería conmover al Santo Padre», evoca López Vigil que el sacerdote le contó.

Romero también le dijo al pontífice que Ortiz era acusado de ser guerrillero y el Papa le respondió: «Y ¿no lo era, monseñor?».

«En ese momento al monseñor Romero se le llenaron los ojos de lágrimas, tal vez eso fue lo que más le dolió: que uno de sus sacerdotes, (tras ser) asesinado de una manera tan cruel, el Santo Padre pusiera en duda la razón por la que lo habían matado de esa manera», cuenta la periodista.

El abandono

De acuerdo con la escritora, en el encuentro el papa Juan Pablo II exhortaba y le insistía a Romero que se «llevara bien con el gobierno por la paz social».

Monseñor Óscar Arnulfo Romero
Image caption Monseñor Romero quedó decepcionado tras su encuentro con el papa Juan Pablo II.

«Y yo le alegaba: ‘No se puede porque ese gobierno está matando al pueblo y a la iglesia le toca estar con el pueblo, no con el gobierno‘», le dijo Romero.

Tras esa reunión con el religioso, la periodista cuenta: «Salí convencida de que lo iban a matar. Lo van a matar, está solo«.

Y esa es precisamente la pregunta que el periodista salvadoreño Carlos Dada le hizo, en una entrevista publicada en el diario digital El Faro, a monseñor Rafael Urrutia, quien formó parte del círculo íntimo de Romero antes del asesinato:

Rafael Urrutia (izquierda) en una rueda de prensa en San Salvador en julio de 2018 en la que habló del milagro atribuido a Romero.
Image caption El padre Rafael Urrutia (izquierda) en una rueda de prensa en San Salvador en julio de 2018 en la que habló del milagro atribuido a Romero.

Usted llegó al final del arzobispado de Romero. Tengo la impresión de que él se sentía abandonado por Juan Pablo II. ¿Alguna vez expresaba lo que pensaba del Papa?

Le dolió en el corazón cómo lo recibió el Papa y así lo expresaba. El Papa no escuchaba otras voces más que las que le hablaban mal de Romero.

¿Se sentía abandonado?

Él lo expresaba así. Alguna vez nos dijo directamente: «Me siento solo y abandonado y a veces reacciono con ustedes, que están cerca de mí, de manera impropia. Les pido perdón». Yo lo vi llorar en su soledad y me impactó mucho que una vez, sobre su crema de espárragos, caían sus lágrimas. Lloraba. Nos dijo: «Demuéstrenme que estoy equivocado y le voy a pedir perdón al pueblo el domingo. Si algo no puedo hacer es engañar al pueblo». Eso fue en sus últimas semanas.

Sin embargo, para el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez, uno de los padres de la Teología de la Liberación, decir que el Vaticano lo abandonó «es muy fuerte».

«Son cosas muy complicadas», le dice a BBC Mundo. Y es que «la información que tenían (de él en Roma) los neutralizó».

«Sus propios hermanos»

La sensación de aislamiento la había sentido monseñor Romero mucho antes, cuando Rutilio Grande fue asesinado.

Manifestantes con carteles del monseñor Arnulfo Romero
Image caption Monseñor Óscar Arnulfo Romero fue beatificado en 2015.

«Romero demostró que no era el arzobispo que estaba al lado de la oligarquía, como creían los que celebraron su nombramiento (…) En ese momento, Romero comenzó a ser perseguido y aislado por sus propios hermanos obispos«, le dice a BBC Mundo Martha Zechmeister, directora de la maestría de Teología Latinoamericana de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas en El Salvador.

De hecho, cuando Gutiérrez habla del encuentro entre Romero y Juan Pablo II reflexiona sobre el hecho de que la curia en el Vaticano había recibido mucha información de El Salvador y eso ya había marcado el ambiente que lo acogió en Roma.

«(Él) hubiera querido un recibimiento más fuerte, pero había información de su país, de gente de la iglesia, de colegas, de obispos, que (hacían) una presentación (de Romero) que no correspondía», indica el teólogo.

Esa información que el Vaticano recibió desde El Salvador fue «fundamental y, por lo tanto, dolorosa. Es un arzobispo, está enfrentando cosas en su país y desconfían de lo que está haciendo«, reflexiona el religioso peruano.

La profesora Zechmeister recuerda que el papa Francisco dijo que el martirio de Romero no fue sólo el disparo que lo mató sino «su aislamiento en el Episcopado salvadoreño y que esa persecución siguió incluso después de su muerte«.

Mural con el dibujo del padre Arnulfo Romero

El rechazo a Romero por parte de los obispos de El Salvador es algo que Gutiérrez recuerda.

«Yo estuve en su entierro. Sólo fue un obispo que era amigo de él y que fue quien lo reemplazó».

La Guerra Fría

Para la teóloga Koll era evidente que no había una disposición por parte del Vaticano de escuchar la perspectiva de Romero sobre lo que estaba pasando en El Salvador.

Papa Juan Pablo II
Image caption El papa Juan Pablo II vivió bajo el comunismo en su natal Polonia.

«Había un rechazo, un miedo, de parte del Vaticano de los movimientos teológicos en América Latina que estaban replanteando la estructura de la iglesia y el compromiso pastoral y teológico», indica la experta.

A eso hay que añadir el trasfondo de «Juan Pablo II de haber experimentado el comunismo en Polonia. Eso fue como un bloqueo que no les permitió analizar con otros lentes lo que estaba pasando en El Salvador, en un puro contexto de la Guerra Fría».

Y es que había grupos, dentro y fuera de El Salvador, que creían que el gobierno militar realmente estaba salvando al país de caer en el comunismo.

Pero, como explica Zechmeister, el proceso teológico que vivía América Latina y El Salvador era especial y único.

Manifestante
Image caption Este manifestante salió el 24 de marzo de 2011 a recordar el asesinato de monseñor Romero.

«Esta vuelta de la iglesia latinoamericana, que para mí es una vuelta a Jesús, a estar con los pobres, a defender a los más vulnerables, a construir la iglesia desde la perspectiva de los pobres en el contexto de la Guerra Fría siempre fue objeto de la sospecha del marxismo o del comunismo«.

«Esta sospecha siempre fue una nube negra sobre todos los intentos (de fomentar esa visión de la iglesia)», indica la profesora.

«Y fue una sospecha que costó muchas vidas porque, en ese contexto, los aliados de Estados Unidos fueron los gobiernos militares que (le ayudaron) a rechazar el comunismo y a no permitir que hubiese otra Cuba u otra Nicaragua».

«Muchos de los mártires de las iglesias fueron fruto de esa política anticomunista. Un lema en El Salvador era: ‘Haz patria, mata un cura’«.

En ese contexto, reflexiona Zechmeister, se celebró el encuentro entre Romero y Juan Pablo II en 1979.

«A pesar de todos sus méritos, este Papa, que huyó del oriente de Europa, que había sufrido la opresión del comunismo, no fue capaz de comprender la problemática de América Latina».

La incomprensión

«¿Hubo incomprensión por parte del Vaticano y del papa Juan Pablo II de la misión de monseñor Romero?», BBC Mundo le preguntó a la teóloga Koll.

«Estaban leyendo la situación en El Salvador a través de los lentes de la Guerra Fría, del rechazo del comunismo, de cualquier movimiento que ellos asociaban con el marxismo», afirma.

Fotos de víctimas de violaciones a los derechos humanos en el conflicto salvadoreño.
Image caption Romero denunció las violaciones a los derechos humanos por parte de las fuerzas del Estado.

«Incluso esa es una de las razones por las que no se habló de su canonización hasta ahora con el papa Francisco. Veían en Romero un peligro, (un riesgo) de abrir la puerta a otra forma de hacer teología«.

«Romero es un pastor intentando caminar al lado de un pueblo sufriente. El Vaticano más que no tener la capacidad o la disposición de escuchar a Romero, no estaba escuchando los gritos de los que estaban siendo masacrados por el ejército salvadoreño en ese entonces. No les importaban estas vidas que se estaban perdiendo», reflexiona Koll.

Algunos creen que a monseñor Romero le pusieron injustamente la etiqueta de marxista o de comunista. Koll es una de ellas. @media only screen and (min-width: 1px) { .ns_datapic_quote–papa-francisco-romero .ns_outer_wrapper .ns_inner_wrapper { max-width: 100%; padding: 0; } .ns_datapic_quote–papa-francisco-romero .ns_outer_wrapper { background-image: none; } } @media only screen and (min-width: 480px) { .ns_datapic_quote–papa-francisco-romero .ns_outer_wrapper .ns_inner_wrapper { max-width: 45%; padding: 0.5em; } .ns_datapic_quote–papa-francisco-romero .ns_outer_wrapper { background-image: url(); } } .ie8 .ns_datapic_quote–papa-francisco-romero .ns_outer_wrapper .ns_inner_wrapper { max-width: 45%; padding: 0.5em; } .ie8 .ns_datapic_quote–papa-francisco-romero .ns_outer_wrapper { background-image: url(); }

Monseñor Romero (…) dejó la seguridad del mundo, incluso su propia incolumidad, para entregar su vida según el Evangelio»Papa Francisco require([«jquery-1», «istats-1»], function ($, istats) { $(function () { var monitorScrolling = function (ev) { if (isElementInViewport(document.getElementById(‘ns_datapic_papa-francisco-romero’))) { istats.log( «idt-content», «datapic-entered-view», { «project» : «papa-francisco-romero», «page» : window.location.href }); window.clearInterval(intervalID); } }; var isElementInViewport = function (el) { var rect = el.getBoundingClientRect(); return ( rect.top >= 0 && rect.left >= 0 && rect.bottom <= (window.innerHeight || document.documentElement.clientHeight) && rect.right <= (window.innerWidth || document.documentElement.clientWidth) ); }; var intervalID = window.setInterval(monitorScrolling, 500); monitorScrolling(); }); });

«Sí, yo creo que sí. Si uno lee sus sermones, si lee sus cartas, uno ve el corazón de un pastor que está abriéndose cada vez más y más al dolor de su pueblo y no lo hace a través de un análisis sociopolítico en particular, sino de una relectura bíblica en el contexto (…) de un pueblo que sufre».

De acuerdo con monseñor Urrutia, cercano colaborador de Romero, «Juan Pablo II no entendía la relación de Romero con las organizaciones político populares del país, que coincidía a veces en las palabras hacia los pobres con las de la izquierda».

Para Zechmeister era claro que «monseñor Romero no conocía la filosofía marxista, fue un hombre profundamente atado al evangelio».

El gesto de Juan Pablo II

Juan Pablo II visitó El Salvador en 1983, en plena guerra civil, e hizo un llamado por el diálogo y una salida pacífica al conflicto.

«El gobierno trató de aislarlo de toda la problemática y de las tensiones sociales», recuerda Zechmeister.

Pero en uno de los recorridos, el Papa rompió el protocolo, alteró la agenda que las autoridades le tenían preparada y dijo que quería ir a la tumba de Romero.

«Juan Pablo II insistió mucho (…) La Catedral Metropolitana estaba cerrada y tuvieron que esperar una hora, mientras buscaban las llaves para abrirla».

No hubo un discurso, pero el máximo jerarca de la iglesia católica se arrodilló frente a la tumba, la bendijo y rezó por varios minutos.

Papa Francisco
Image caption El monseñor Romero fue declarado santo por el papa Francisco, quien resaltó su cercanía a los pobres.

Este domingo, en la ceremonia de canonización de Romero, el papa Francisco vistió el cíngulo (el cordón que se amarra a la cintura por encima de la sotana) que llevaba el arzobispo cuando fue asesinado.

«Monseñor Romero, quien dejó la seguridad del mundo, incluso su propia incolumidad, para entregar su vida según el Evangelio, cercano a los pobres y a su gente, con el corazón magnetizado por Jesús y sus hermanos», dijo el pontífice durante la homilía.

Y es que en el histórico día, el Vaticano recordó que Romero se había convertido en la «voz de los sin voz».

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-45852924

Santos Romero y Pablo VI, Francisco dice: no hay ‘medidas a medias’ para la santidad


14 de octubre de 2018por Joshua J. McElwee , Heidi SchlumpfEspiritualidadVaticano

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Las pancartas de los nuevos santos Oscar Romero y Paul VI cuelgan de la fachada de la Basílica de San Pedro mientras el Papa Francisco celebra la misa de canonización el 14 de octubre (foto CNS / Paul Haring)

CIUDAD DEL VATICANO – Declarando a los santos de la Iglesia Católica global al papa Pablo VI y al arzobispo martirizado salvadoreño Óscar Romero, el papa Francisco dijo que los dos prelados muestran que los cristianos están llamados a no tomar «medidas a medias» sino a luchar por la santidad, incluso a veces a riesgo de Su propia seguridad.

En una misa con decenas de miles en la Plaza de San Pedro para las canonizaciones de Paul, Romero y otros cinco el 14 de octubre, el pontífice dijo que el corazón humano «puede aferrarse a un solo maestro y debe elegir».

«O amará a Dios o amará el tesoro del mundo; o vivirá por amor o vivirá por sí mismo», dijo el Papa. «Pidamos la gracia de dejar siempre las cosas por amor al Señor: dejar atrás la riqueza, el anhelo de estatus y poder».

Reflexionando sobre el testimonio de Pablo, quien dirigió la Iglesia católica de 1963 a 1978 y presidió las reformas del histórico Concilio Vaticano II, Francisco dijo que Pablo «nos exhorta, junto con el Consejo cuyo sabio timonel fue, a vivir nuestra vocación común : el llamado universal a la santidad «.

«No a medias, sino a santidad», aclaró el Papa.

Luego, Francisco dijo que era «maravilloso» que Romero estuviera siendo canonizado junto al difunto pontífice, diciendo que el salvadoreño «abandonó la seguridad del mundo, incluso su propia seguridad, para dar su vida según el Evangelio, cerca de los pobres y Su pueblo, con un corazón atraído por Jesús y sus hermanos y hermanas «.

Romero, nombrado por Paul para dirigir la archidiócesis de San Salvador en 1977, fue asesinado a tiros mientras celebraba la misa en 1980 después de sus denuncias de asesinatos y secuestros por parte del gobierno que eventualmente conducirían a la sangrienta guerra civil de 12 años de El Salvador.

Para muchos, la canonización del arzobispo asesinado representa la culminación de uno de los cambios más claros de los cinco años del papado de Francisco, ya que la causa de Romero había languidecido durante décadas bajo los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Donde John Paul y Benedict habían expresado su incomodidad con las denuncias de Romero, temiendo la influencia de la teología de la liberación en sus escritos y homilías, Francisco, el primer pontífice de las Américas, elogió el modelo de un obispo que cuida a su pueblo.

Francisco declaró a Romero un mártir en 2015, y autorizó su beatificación más tarde ese año.

Gracias a  Sor Ana María Pineda, salvadoreña y autora de un libro que exploró la relación de Romero con el jesuita p. Rutilio Grande, quien fue asesinado tres años antes del arzobispo, calificó la canonización como una «declaración poderosa» y una «gran validación».

La santificación de Romero «valida en qué otros momentos de la historia fueron vistos como controvertidos y muchas veces en oposición a la iglesia, a la sociedad y a aquellos que tenían el poder en El Salvador», dijo Pineda, en Roma por el evento.

Romero es «un ejemplo notable de lo que significa ser un cristiano verdaderamente fiel», dijo. 

El arzobispo Vincenzo Paglia, el postulador o promotor de la causa de la santidad de Romero, dijo en twitter el 13 de octubre que el arzobispo «nos enseñó y nos enseña que no hay una carga demasiado pesada ni una oposición demasiado poderosa para evitar que hagamos lo correcto y haciendo el bien, en el nombre de Jesús «.

Entre los otros cinco canonizados el 14 de octubre se encontraban dos sacerdotes italianos, un laico italiano y fundadores alemanes y españoles de órdenes religiosas de mujeres separadas.

P. Antonio Marrazzo, el postulador de la causa de Pablo VI, dijo en una breve entrevista el 13 de octubre que los siete nuevos santos muestran «siete formas diferentes de responder al llamado de Dios».

«Le damos gracias a Dios por esto», dijo Marrazzo, y agregó que les muestra a los católicos «dar lo que puedas con lo que Dios te ha dado».

La mujer alemana canonizada fue sor Maria Katharina Kasper, fundadora de Poor Handmaids of Jesus Christ,  cuyas hermanas llegaron a Indiana en 1868 . El actual Superior general, Sr. Gonzalo Vakasseril, dijo que era apropiado que Kasper fuera santificado por Francis, quien ha hecho de los pobres una prioridad.

«Era una mujer muy simple que podía escuchar al Espíritu hablándole», dijo Vakasseril a NCR el 13 de octubre. «Ella simplemente pudo responder a lo que escuchó en su corazón, y escuchó en el corazón sobre los pobres, sobre los enfermos, sobre El necesitado y sobre su vecino «.

Las declaraciones formales de santidad llegaron al comienzo de la misa del 14 de octubre.

Luego de ser solicitado por el cardenal Angelo Becciu, prefecto de la Congregación para la Doctrina de los Santos, Francisco inscribió formalmente a los siete entre los santos y decretó que «toda la iglesia los venerará como tales».

Al inscribir a cada nuevo santo por separado, el pontífice leyó en voz alta una transcripción latina de sus nombres: «Paulum VI», «Ansgarium Arnolfum Romero», y así sucesivamente.

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Pablo VI y Oscar Romero en una foto sin fecha. (Foto CNS / Equipo Maiz, cortesía de CAFOD, Just One World)

Francis reflexionó en su homilía en el relato de Marcos sobre el encuentro de Jesús con un joven, quien dijo que había seguido los Diez Mandamientos y le preguntó qué podía hacer para asegurar su lugar en el cielo. Jesús le dijo al hombre que vendiera lo que tenía, que diera a los pobres y se convirtiera en un discípulo.

El Evangelio dice que el hombre se fue triste, «porque tenía muchas posesiones».

«Ese hombre estaba hablando en términos de oferta y demanda, Jesús le propone una historia de amor», dijo Francisco. «Él le pide que pase de la observancia de las leyes al don de sí mismo, de hacer uno mismo para estar con Dios».

«El Señor no discute las teorías de la pobreza y la riqueza, sino que va directamente a la vida», dijo el pontífice. «Te pide que dejes atrás lo que pesa sobre tu corazón, que te vacíes de bienes para dejarle espacio, el único bien».

«No podemos seguir verdaderamente a Jesús cuando estamos llenos de cosas», continuó el Papa. «Porque si nuestros corazones están llenos de bienes, no habrá lugar para el Señor, que se convertirá en una sola cosa entre los demás».

«Por esta razón, la riqueza es peligrosa y, dice Jesús, incluso dificulta la salvación», dijo Francisco. «No porque Dios sea severo, ¡no! El problema está de nuestra parte: tener demasiado, nuestro deseo asfixia nuestros corazones y nos hace incapaces de amar».

Francisco también llamó a Pablo, quien concluyó el Concilio Vaticano II después de la muerte del Papa Juan XXIII, «un profeta de una Iglesia volteándose, mirando a los que están lejos y cuidando a los pobres».

Las canonizaciones del 14 de octubre se produjeron durante una reunión mundial en curso del 3 al 28 de octubre de prelados católicos conocidos como Sínodo de los Obispos. El proceso del sínodo fue creado por Paul después del final del Concilio para permitir que los prelados globales vinieran a Roma cada pocos años para discutir los problemas que enfrenta la iglesia.

La reunión de este mes se centra en las necesidades de los jóvenes de hoy.

Paul también reafirmó la oposición de la Iglesia Católica al control de la natalidad con su encíclica Humanae Vitae de 1968  , contra el consejo de una comisión a la que pidió estudiar el asunto. Esa enseñanza causó disgusto entre muchos católicos y es ampliamente ignorada en los Estados Unidos.

Pineda, cuyo volumen  Romero & Grande: Compañeros en el viaje  se publicó en 2016, dijo que era importante no colocar al nuevo arzobispo santo en un pedestal.

«Él no era un hombre perfecto, y esa, para mí, es la parte más alentadora de su vida: que él era un hombre, como todos los que somos frágiles y tenemos nuestras propias limitaciones humanas», dijo. «Pero hubo un deseo continuo de llegar a ser una mejor persona. Tal vez para todos nosotros, hay un aliento y un testimonio en su vida de que también podemos hacer grandes cosas».

[Joshua J. McElwee es corresponsal de NCR en el Vaticano. Su dirección de correo electrónico es  jmcelwee@ncronline.org . Heidi Schlumpf es corresponsal nacional de NCR. Su dirección de correo electrónico es  hschlumpf@ncronline.org .]

https://www.ncronline.org/news/spirituality/sainting-romero-and-paul-vi-francis-says-no-half-measures-holiness?utm_source=Oct+14+_+Canoni

¿Quién fue San Óscar Arnulfo Romero?


Salvadoreños esperan frente a la catedral de San Salvador la canonización de San Romero.

Publicado 14 octubre 2018 (Hace 9 horas 45 minutos)

El papa Francisco firmó el 23 de mayo de 2015 el decreto para la beatificación del arzobispo de San Salvador, Óscar Arnulfo Romero, asesinado en 1980.
 

Este domingo el papa Francisco canonizó al monseñor Óscar Romero,quien fue asesinado en 1980 mientras ofrecía una misa en la capital de El Salvador.

San Óscar Arnulfo Romero nació en El Salvador el 15 de agosto 1917, en la Ciudad Barrios, departamento de San Miguel. Su familia, de origen humilde y modesta, estaba constituida por su padre, Santos, su madre, Guadalupe, y sus siete hermanos. 

El Santo Romero se caracterizó por ser un siempreincansable luchador de losderechos humanos.

San Romero abrió las puertas de la Iglesia a los campesinos desplazados y condenó la represión del Ejército durante la guerra civil salvadoreña (1980-1982). A lo largo de su vida se encargó de denunciar la violencia militar, razón por la que fue asesinado con el objetivo de callar su voz, siempre en pro de esta lucha.  

>> Sánchez Cerén llama a seguir el legado de monseñor Romero

Vivió en el colegio Pío Latinoamericano (casa que alberga a estudiantes de Latinoamérica), hasta 1942, luego de haber sido ordenado sacerdote en abril de ese año y con tan solo 24 años de edad.

En 1943, San Romero comenzó a ejercer como párroco de la ciudad de Anamorós, en La Unión; más adelante, fue enviado a la ciudad de San Miguel donde sirvió como párroco en la Catedral de Nuestra Señora de La Paz y como secretario del Obispo diocesano, monseñor Miguel Ángel Machado.

Posteriormente, fue nombrado secretario de la Conferencia Episcopal de El Salvador en 1968. El 21 de abril de 1970,el papa Pablo VI lo designó Obispo Auxiliar de San Salvador, recibiendo la consagración episcopal el 21 de junio de 1970.

El 10 de febrero de 1977, en una entrevista que le realizó un periódico local, el Arzobispo designado afirmó que:

«El Gobierno no debe tomar al sacerdote que se pronuncia por la justicia social como un político o elemento subversivo, cuando éste está cumpliendo su misión en la política de bien común».

San Romero luchó siempre en pro de los derechos humanos de lo más pobres. Durante sus homilías, denunciaba los atropellos contra los derechos de los campesinos, de los obreros y de los sacerdotes.

Los primeros conflictos del santo de América surgieron a raíz de su oposición a los sectores económicos del país, sector que junto a la estructura gubernamental salvadoreña, alimentaba la escalada de violencia institucional.

>> Esta es la agenda oficial de la canonización de monseñor Romero

A raíz de sus reiteradas denuncias, comenzó ser objeto de una campaña de descrédito contra su ministerio arzobispal, su opción pastoral y su personalidad misma. A través de la prensa escrita era insultado y calumniado. 

El domingo 23 de marzo de 1980, San Romero pronunció su última homilía, la que fue considerada como una sentencia de muerte, debido a la fuerte denuncia que realizó: “En nombre de Dios y de este pueblo sufrido… les pido, les ruego, les ordeno en nombre de Dios, cese la represión”, urgió.

Un día después, el 24 de marzo, el santo fue asesinado con un disparo en la cabeza, mientras oficiaba la Eucaristía en la Capilla del Hospital La Divina Providencia.

Murió a manos de un francotirador que formaba parte de los escuadrones de la muerte de ultraderecha, financiados por la Agencia Central Estadounidense (CIA). 

El 30 de marzo fue enterrado. Sus funerales fueron una manifestación popular de compañía, a la que acudieron sus queridos campesinos, hombres, niños, las mujeres de los cantones y los obreros de la ciudad.

«La palabra queda, y ese es el gran consuelo del que predica. Mi voz desaparecerá pero mi palabra, que es Cristo, quedará en los corazones que la hayan querido recoger» (San Romero, 1978).

El camino hacia la canonización de Romero

El 13 de mayo de 2015 San Romero fue beatificado por el papa Francisco, al reconocerse que fue asesinado «in odium fidei» (en odio por su fe), mientras oficiaba una misa. 

La beatificación del santo de América representó un acto de justicia, no solo para la comunidad católica, sino para todos los salvadoreños, ya que se reivindicó la memoria histórica del país.

Beatificación de Monseñor Romero en San Salvador, 2015.| Foto: Reuters.

Durante años, la causa de beatificación estuvo bloqueada, por temor a una asociación con la teología de la liberación -movimiento al que el santo nunca perteneció-.

En 2017, el papa Francisco firmó los decretos que permitían la canonización de San Romero.

Estos decretos reconocen el milagro atribuido a la intercesión del santo, el que fue la curación de un cáncer incurable de una persona, sin explicación médica.

NICARAGUA: CONDENAMOS LA REPRESION Y DETENCION CRIMINAL


Imagen en el mensaje

Desde el Punto Focal Nicaragua de la Campaña 28 de Setiembre por la despenalización y legalización del aborto en América Latina y el Caribe, condenamos la detención criminal y arbitraria ejecutada la mañana de hoy ordenada a la Policía Nacional por el régimen dictatorial Ortega Murillo en contra de varias feministas entre ellas y otros ciudadanos TAMARA DAVILA, ANA MARGARITA VIJIL, SUYEN BARAHONA, MARLEN CHOW, MARCELA MARTINEZ, ALBA ARAGON, ANA LUCIA ALVAREZ, MARIA DE LOS ANGELES GUTIERREZ, ALEJANDRA MACHADO, GEISEL SOLIS, LIDICE SOTOMAYOR, MARIA DE LOS ANGELES MONGE AGUILAR, SANDRA CUADRA

Mientras durante una marcha pacífica convocada la mañana de hoy y coreando las consignas ¡LIBERTAD!!, ¡LIBERTAD!!, ¡DE QUE SE VAN SE VAN Y NUNCA VOLVERAN!, las compañeras, integrantes de diferentes espacios de articulación integradas en la Unidad Azul y Blanco, fueron arrastradas por miembros de la Policía Nacional, junto con más de 20 personas, que han sido trasladadas en patrullas con rumbo desconocido.

El derecho a la manifestación pública se establece en la Constitución Política  Artículo 30 Los nicaragüenses tienen derecho a expresar libremente su pensamiento público o en privado, individual o colectivamente, en forma oral, escrita o por cualquier otro medio, derecho que se refuerza con lo estipulado en el Artículo 53 y 54 referidos a las libre movilización y al derecho a la concentración.

Con esta acción el gobierno Ortega Murillo criminaliza el derecho a la protesta, violentando derechos universales y constitucionales.

PROTESTAR ES UN DERECHO, REPRIMIR ES UN DELITO

Managua, Nicaragua 14 de octubre 2018

Campaña 28 de SetiembrePor la Despenalización del Aborto en
América Latina y el Caribe

Remitido al e-mail

“Ni la tierra ni las mujeres somos territorios de conquista”, fue el grito que surgió en la apertura del Encuentro Nacional de Mujeres.


Más de cincuenta mil mujeres se concentraron en el Encuentro de Mujeres en TrelewMasivo, combativo, nacionalAborto legal, derechos indígenas, una fuerte y clara agenda trans, duras críticas al Estado, la Iglesia Católica y los evangelistas fueron los puntos fuertes de la agenda. El feminismo “nómade” y las delegaciones internacionales.Por Luciana Peker

Imagen: Jose Nicolini

Desde Trelew

“Ni la tierra ni las mujeres somos territorios de conquista”, fue el grito que surgió en la apertura del Encuentro Nacional de Mujeres. El discurso inaugural en Trelew, Chubut, estuvo marcado por la geografía y la historia patagónica en una clara huella de como la federalización del feminismo marca diferencias según cada punto cardinal desde donde se habla y se marcha. “Las recibimos hoy en territorios ancestrales, donde mujeres originarias han resistido y continúan haciéndolo desde hace más de 500 años”, dio la bienvenida la locutora Karina James, integrante de la Comisión Organizadora.

El 13 de octubre, un día después del 12 de octubre, que ahora se nombra como día de respeto a la diversidad cultural, la apertura del 33º Encuentro Nacional de Mujeres respaldó el pedido para que sea un Encuentro plurinacional. “Bienvenidas a todas. El pueblo tehuelche, mapuche y guaraní están presentes. Venimos a fortalecernos y a querernos plurinacional. Somos mujeres criminalizadas por el Estado. Estamos para compartir sabiduría”, contextualizó Ivana Huenelaf, mapuche tehuelche. También hablaron las mapuches Verónica Tellado y Jeanette Calfú; Lolita Chávez, maya quiché, de Guatemala y Adriana Guzmán Jimena Tejerina, del feminismo comunitario de Bolivia.

Los puntos centrales del documento rechazaron la mega minería, el extractivismo, la represión a la protesta y los derechos de los pueblos originarios. También marcaron el aumento del desempleo y el impacto del ajuste sobre las mujeres. Y se pidió la aprobación del aborto legal, seguro y gratuito, la emergencia en violencia de género y el cupo laboral trans.

Mirando al sur

La sede patagónica se eligió, el año pasado, en Chaco para que el movimiento de mujeres mire al sur. La criminalización de la protesta social fue uno de los disparadores. Además, el fallo F.A.L, que respalda en todo el país los abortos legales (en medio de acciones de boicot de grupos antiderechos como el de la semana pasada en el Hospital Rivadavia), surgió de un aborto realizado en Comodoro Rivadavia en 2010, que fue judicializado y mereció el respaldo de la Corte Suprema. Ahora el fallo es fundamental para defender el acceso a los abortos legales por causales (ante una violación, un embarazo inviable o problemas para la salud o riesgo de vida de la madre) en el contexto de una embestida de los sectores conservadores.

Trelew es la ciudad más chica en donde se realizó el Encuentro y su elección no fue azar. A pesar del centralismo político de Buenos Aires, donde se realizó la marcha del 8 de marzo, de Ni Una Menos y las vigilias por el aborto frente a la Cámara de Diputados/as y Senadores/as, el Encuentro es una oportunidad de mostrar un feminismo nómade que irrumpe en ciudades donde se demoniza a las mujeres y las voces quedan silenciadas. La ciudad sentía como un temblor que estaba tomada por una marea verde federal e imparable. Hasta último momento, en Trelew creían que el Encuentro era una leyenda que no iba a concretarse o que quedaría como un fantasma agigantado por la estigmatización. Sin embargo, llegaron –con mucha dificultad, por la distancia, el costo y la falta de infraestructura turística– más de cincuenta mil mujeres de todo el país.

A la tarde, a través de los vidrios de las casas acostumbradas a las siestas, el frío y el viento, entraban los gritos de la marcha contra los travesticidios. “Señor, señora, no sea indiferente, se matan las travestis en la cara de la gente”, gritaban en una marcha sorora, diversa y sonora, a las 19:30, con furia trava, gritos, aplausos y cantos. El pueblo, acostumbrado a recibir pocos turistas, viajar a descansar por el fin de semana o salir a probar mariscos, pudo ver lo que la televisión no muestra: la intensidad y unidad de la unidad entre el feminismo y la diversidad sexual y la lucha para que la vida de los y las trans deje de ser los 35 años para dar el derecho a la identidad autopercibida y una expectativa de vida que no se vea cortada por los asesinatos y la falta de acceso a la salud y oportunidades laborales.

Sacayán

Una de las oradoras de la apertura fue la trans Nadia Zuñiga, a cargo de la Dirección de Diversidad y Género en Trelew. Además, el documento central reclamó una ley de cupo laboral trans “Diana Sacayán” (dirigente travesti asesinada e impulsora del cupo laboral trans en la Provincia de Buenos Aires) y que la norma que ya rige en Chubut sea reglamentada y aplicada. 

Otras de las integrantes de la comisión organizadora que tomaron la palabra fueron Marita Quiroga, Magalí Stoyanoff, Andra Leonette, Karen Nasuti y Ornella Spina. Entre todas recordaron a distintas víctimas de la violencia machista. “Hoy volvemos a ocupar la Laguna con una Feria Artesanal que lleva el nombre de la artesana Evelyn Molly, víctima de femicidio. Evelyn y Cintia Guevara Orellano, Rosita Acuña de Trelew, Soledad Arrieta de Comodoro y Daiana Morales de El Maitén engrosan la lista de los más de 130 femicidios sucedidos este año a nivel nacional. Por ello, denunciamos al Estado que no destina recursos ni da respuestas integrales e inmediatas frente a la violencia contra las mujeres y a la justicia patriarcal que avala la impunidad de violentos y femicidas”.

El Encuentro Nacional de Mujeres es autónomo, pero pidieron el respaldo del Instituto Nacional de las Mujeres (INAM) para que las mujeres puedan comer. “Le pedimos cuarenta mil viandas para las mujeres con problemas socioeconómicos. Nos aceptaron solo veinte mil y, un mes y medio antes del Encuentro, nos bajaron a doce mil viandas que cuestan alrededor de diez pesos y tienen un sándwich y una fruta”, criticó Mariana Rivas, de la Comisión Organizadora del Encuentro.

A partir de la mañana se abrió la discusión en setenta y tres talleres a los que se sumaron, este año, el de futbol y mujeres por la libre autodeterminación de los pueblos. Uno de los puntos fuertes en un año donde la campaña por el aborto motorizó la demanda en el Congreso, es reclamar por el derecho a decidir. Los sectores anti derechos quisieron infiltrar los talleres, práctica que tiene una larga tradición de religiosas mandadas a quebrar los mandatos de las discusiones, pero no llega a ser masiva. Y sí la confirmación que se reclama por la aprobación de la norma.

Los talleres llaman a debatir las estrategias para el aborto legal dejan claro que el feminismo argentino no tiene fisuras. Pueden existir mujeres que no respaldan el aborto legal, pero no pertenecen al feminismo organizado. El movimiento de mujeres está firmemente a favor del derecho a decidir sobre los propios cuerpos. A los pañuelos verdes se sumaron pañuelos blancos estampados con la consigna del Encuentro, los violetas contra la violencia machista y los naranjas por la separación de la Iglesia y el Estado. Se criticó el avance de la Iglesia Católica y de las evangélicas como un foco global de organización conservadora contra los derechos sexuales y reproductivos y la disidencia sexual. Por eso se reclamó que no haya injerencia del evangelismo y el catolicismo en las políticas públicas y que no se subsidie a escuelas y actividades religiosas con fondos del Estado. También se criticó la reducción del Ministerio de Salud a Secretaría y se reclamó por la falta de anticonceptivos e insumos.

El acto de apertura se realizó en el Autódromo Asociación de Volantes “Mary Valle”. En medio de una geografía de bardas, a donde la historia quiso nombrar un desierto y las mujeres originarias reivindican sus huellas y descalzan la conquista, donde se quiso reducir los derechos sexuales con la justificación que gobernar es poblar, también tomar el territorio para hablar de deseos y derechos fue una victoria. “Las mujeres habitamos el autódromo solamente con calzas en el culo y con tetas mojadas de champagne”, diferenciaba, tajante, Rivas, sobre la apropiación de la tierra, el cuerpo y la palabra.  

En medio del desierto patagónico, con la tierra entrando en los ojos y la garganta, con la sed en los poros y el horizonte como un fondo de estepas con el cielo abierto de horizonte, la convocatoria festejo: “Acá estamos: reunidas, empoderadas, politizadas, autopercibidas, rebeladas, organizadas, apasionadas, liberadas, abrazadas, encendidas, entusiamadas, emocionadas¸ encontradas”. 

https://www.pagina12.com.ar/148664-masivo-combativo-nacional

El Vaticano II es el verdadero objetivo.


El Papa se está inspirando en el Evangelio y en la Iglesia del siglo I, lo que enciende los corazones con el Evangelio.  Foto: Max Rossi / Reuters

Domingo 14 de octubre de 2018, 00:01.por el padre Joe Inguanez


Los ataques contra el Papa Francisco han aumentado recientemente en número y en insensibilidad. El cardenal de derecha Raymond Burke dijo: «No solo es posible sino necesario criticar al Papa». ¡Todos lo sabíamos! Es una pena que Burke no haya tenido el valor de decir esto antes de ser elegido obispo, y luego cardenal. ¿Habría bloqueado su carrera?

El ex diplomático del Vaticano, el arzobispo Carlo Maria Viganò, publicó, con la ayuda del periodista católico conservador Marco Tosatti, lo que llamó un «testimonio», en el que pidió al Papa que renunciara. Burke fue uno de los primeros de un pequeño número de obispos en apoyar públicamente la denuncia de Viganò del Papa.

Estas son las mismas personas que solían enseñar que «donde está Pedro, allí está la Iglesia»; Sin embargo, el ultramontanismo está en sus genes. Es irónico que algunos de estos Ultramontanistas se escandalizaron porque el Cardenal Martini dijo que la Iglesia necesita otro Concilio: ¡Vaticano III!

Decir que el Vaticano está en crisis es el más barato de los lugares comunes. La crisis lleva mucho tiempo y se remonta a la época en que algunos eclesiásticos de alto rango consideraron la elección de San Papa Juan XXIII como una broma; pero el Espíritu Santo les ha mostrado que, de hecho, escribe directamente en líneas torcidas.

Luego, hubo quienes creyeron que una vez que el Papa haya sido declarado infalible no habría más necesidad de Concilios. El papado de san Juan Pablo II empeoró la situación involuntariamente. Sus viajes apostólicos dejaron a los oficiales de la curia romana demasiada libertad; así que «mientras el gato esté lejos, los ratones jugarán». El profesionalismo se volvió rampante, mientras que grandes teólogos fueron incluidos en el libro negro de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Fue durante este tiempo que el cardenal de los Estados Unidos y su familia crecieron en poder.

Las causas de la oposición a Francisco se encuentran en la resistencia a aceptar … la reforma propuesta por el Concilio Vaticano II

En su carta abierta a Viganò, el cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos, escribió: “Me parece incomprensible y extremadamente preocupante su actitud actual, no solo por la confusión que siembra entre el Pueblo de Dios, sino por sus acusaciones públicas. Daño grave a la reputación de los obispos, sucesores de los apóstoles. «Ouellet también se refirió a la falta de confianza entre los principales eclesiásticos:» Recuerdo un momento en que disfruté de su estima y confianza [de Viganò], pero ahora he sido despojado de usted del respeto que me fue otorgado, por la única razón por la que me he mantenido fiel a la guía del Santo Padre en el ejercicio del servicio que me ha confiado en la Iglesia «.

Pero el verdadero ataque no es contra el Papa Francisco, sino sobre su eclesiología, la del Vaticano II, que promueve con vehemencia y con gran tenacidad. Las causas de la oposición a Francisco se encuentran en la resistencia a aceptar el Concilio Vaticano II. Es un ataque a la reforma propuesta por el Vaticano II y algunas voces proféticas en la Iglesia.

Hay varias personas en la Iglesia que nunca aceptaron realmente el Concilio Vaticano II, y ahora se enfrentan a un Papa decidido a liberar, no a restringir, las reformas que pidió el Consejo. Este no es un Papa que llora por el desmantelamiento de los Estados Papales por parte del Risorgimento italiano, sino un Papa que se inspira en el Evangelio y en la Iglesia del primer siglo, lo que enciende los corazones con el Evangelio.

Hoy el Papa Pablo VI y el Arzobispo Óscar Romero serán canonizados en Roma. Estos fueron dos verdaderos mártires de la eclesiología del Vaticano II. Es a través de santos como estos que Dios traerá la conversión de su pueblo y reformará su iglesia.

El padre Joe Inguanez, sociólogo, es director ejecutivo de Discern.

joe.inguanez@gmail.com

https://www.timesofmalta.com/mobile/articles/view/20181014/religion/vatican-ii-is-the-real-target.691519

Homilía del Papa Francisco en las canonizaciones de beatos el 14 de octubre de 2018


7 horas agoRedactora

SANTA MISA Y CANONIZACIÓN DE LOS BEATOS:
PABLO VI, ÓSCAR ROMERO, FRANCISCO SPINELLI, VICENTE ROMANO,
MARÍA CATALINA KASPER, NAZARIA IGNACIA DE SANTA TERESA DE JESÚS, NUNZIO SULPRIZIO

HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO

Plaza de San Pedro
Domingo, 14 de octubre de 2018

La segunda lectura nos ha dicho que «la palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo» (Hb 4,12). Es así: la palabra de Dios no es un conjunto de verdades o una edificante narración espiritual; no, es palabra viva, que toca la vida, que la transforma. Allí, Jesús en persona, que es la palabra viva de Dios, nos habla al corazón.

El Evangelio, en concreto, nos invita a encontrarnos con el Señor, siguiendo el ejemplo de «uno» que «se le acercó corriendo» (cf. Mc 10,17). Podemos identificarnos con ese hombre, del que no se dice el nombre en el texto, como para sugerir que puede representar a cada uno de nosotros. Le pregunta a Jesús cómo «heredar la vida eterna» (v. 17). Él pide la vida para siempre, la vida en plenitud: ¿quién de nosotros no la querría? Pero, vemos que la pide como una herencia para poseer, como un bien que hay que obtener, que ha de conquistarse con las propias fuerzas. De hecho, para conseguir este bien ha observado los mandamientos desde la infancia y para lograr el objetivo está dispuesto a observar otros; por esto pregunta: «¿Qué debo hacer para heredar?».

La respuesta de Jesús lo desconcierta. El Señor pone su mirada en él y lo ama (cf. v. 21). Jesús cambia la perspectiva: de los preceptos observados para obtener recompensas al amor gratuito y total. Aquella persona hablaba en términos de oferta y demanda, Jesús le propone una historia de amor. Le pide que pase de la observancia de las leyes al don de sí mismo, de hacer por sí mismo a estar con él. Y le hace una propuesta de vida «tajante»: «Vende lo que tienes, dáselo a los pobres […] y luego ven y sígueme» (v. 21). Jesús también te dice a ti: «Ven, sígueme». Ven: no estés quieto, porque para ser de Jesús no es suficiente con no hacer nada malo. Sígueme: no vayas detrás de Jesús solo cuando te apetezca, sino búscalo cada día; no te conformes con observar los preceptos, con dar un poco de limosna y decir algunas oraciones: encuentra en él al Dios que siempre te ama, el sentido de tu vida, la fuerza para entregarte.

Jesús sigue diciendo: «Vende lo que tienes y dáselo a los pobres». El Señor no hace teorías sobre la pobreza y la riqueza, sino que va directo a la vida. Él te pide que dejes lo que paraliza el corazón, que te vacíes de bienes para dejarle espacio a él, único bien. Verdaderamente, no se puede seguir a Jesús cuando se está lastrado por las cosas. Porque, si el corazón está lleno de bienes, no habrá espacio para el Señor, que se convertirá en una cosa más. Por eso la riqueza es peligrosa y –dice Jesús–, dificulta incluso la salvación. No porque Dios sea severo, ¡no! El problema está en nosotros: el tener demasiado, el querer demasiado, ahoga, ahoga nuestro corazón y nos hace incapaces de amar. De ahí que san Pablo nos recuerde que «el amor al dinero es la raíz de todos los males» (1 Tm 6,10). Lo vemos: donde el dinero se pone en el centro, no hay lugar para Dios y tampoco para el hombre.

Jesús es radical. Él lo da todo y lo pide todo: da un amor total y pide un corazón indiviso. También hoy se nos da como pan vivo; ¿podemos darle a cambio las migajas? A él, que se hizo siervo nuestro hasta el punto de ir a la cruz por nosotros, no podemos responderle solo con la observancia de algún precepto. A él, que nos ofrece la vida eterna, no podemos darle un poco de tiempo sobrante. Jesús no se conforma con un «porcentaje de amor»: no podemos amarlo al veinte, al cincuenta o al sesenta por ciento. O todo o nada.

Queridos hermanos y hermanas, nuestro corazón es como un imán: se deja atraer por el amor, pero solo se adhiere por un lado y debe elegir entre amar a Dios o amar las riquezas del mundo (cf. Mt 6,24); vivir para amar o vivir para sí mismo (cf. Mc 8,35). Preguntémonos de qué lado estamos. Preguntémonos cómo va nuestra historia de amor con Dios. ¿Nos conformamos con cumplir algunos preceptos o seguimos a Jesús como enamorados, realmente dispuestos a dejar algo para él? Jesús nos pregunta a cada uno personalmente, y a todos como Iglesia en camino: ¿somos una Iglesia que solo predica buenos preceptos o una Iglesia-esposa, que por su Señor se lanza a amar? ¿Lo seguimos de verdad o volvemos sobre los pasos del mundo, como aquel personaje del Evangelio? En resumen, ¿nos basta Jesús o buscamos las seguridades del mundo? Pidamos la gracia de saber dejarpor amor del Señor: dejar riquezas, dejar nostalgias de puestos y poder, dejar estructuras que ya no son adecuadas para el anuncio del Evangelio, los lastres que entorpecen la misión, los lazos que nos atan al mundo. Sin un salto hacia adelante en el amor, nuestra vida y nuestra Iglesia se enferman de «autocomplacencia egocéntrica» ​​(Exhort. ap. Evangelii gaudium, 95): se busca la alegría en cualquier placer pasajero, se recluye en la murmuración estéril, se acomoda a la monotonía de una vida cristiana sin ímpetu, en la que un poco de narcisismo cubre la tristeza de sentirse imperfecto.

Así sucedió para ese hombre, que –cuenta el Evangelio– «se marchó triste» (v. 22). Se había aferrado a los preceptos y a sus muchos bienes, no había dado su corazón. Y aunque se encontró con Jesús y recibió su mirada amorosa, se marchó triste. La tristeza es la prueba del amor inacabado. Es el signo de un corazón tibio. En cambio, un corazón desprendido de los bienes, que ama libremente al Señor, difunde siempre la alegría, esa alegría tan necesaria hoy. El santo Papa Pablo VI escribió: «Es precisamente en medio de sus dificultades cuando nuestros contemporáneos tienen necesidad de conocer la alegría, de escuchar su canto» (Exhort. ap. Gaudete in Domino, 9). Jesús nos invita hoy a regresar a las fuentes de la alegría, que son el encuentro con él, la valiente decisión de arriesgarnos a seguirlo, el placer de dejar algo para abrazar su camino. Los santos han recorrido este camino.

Pablo VI lo hizo, siguiendo el ejemplo del Apóstol del que tomó su nombre. Al igual que él, gastó su vida por el Evangelio de Cristo, atravesando nuevas fronteras y convirtiéndose en su testigo con el anuncio y el diálogo, profeta de una Iglesia extrovertida que mira a los lejanos y cuida de los pobres. Pablo VI, aun en medio de dificultades e incomprensiones, testimonió de una manera apasionada la belleza y la alegría de seguir totalmente a Jesús. También hoy nos exhorta, junto con el Concilio del que fue sabio timonel, a vivir nuestra vocación común: la vocación universal a la santidad. No a medias, sino a la santidad. Es hermoso que junto a él y a los demás santos y santas de hoy, se encuentre Monseñor Romero, quien dejó la seguridad del mundo, incluso su propia incolumidad, para entregar su vida según el Evangelio, cercano a los pobres y a su gente, con el corazón magnetizado por Jesús y sus hermanos. Lo mismo puede decirse de Francisco Spinelli, de Vicente Romano, de María Catalina Kasper, de Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús y también del gran muchacho abrucense-napolitano, Nuncio Sulprizio: el joven santo, valiente, humilde, que supo encontrar a Jesús en el sufrimiento, el silencio y en la entrega de sí mismo. Todos estos santos, en diferentes contextos, han traducido con la vida la palabra de hoy, sin tibieza, sin cálculos, con el ardor de arriesgarse y de dejar. Hermanos y hermanas, que el Señor nos ayude a imitar sus ejemplos.

https://www.revistaecclesia.com/homilia-del-papa-francisco-en-las-canonizaciones-de-beatos-el-14-de-octubre-de-2018/

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