Sor Juana, la genio de América, y sus apasionantes poemas eróticos a otras mujeres


POR: CLEMENTE NÚÑEZ / FUENTE: NOTICIEROS TELEVISA / DESDE: CDMX, MÉXICO / NOVIEMBRE 5, 2018NACIONALARTE Y CULTURA


Sor Juana escribió poemas de amor a figuras femeninas, pero ¿qué significaba esto en el México colonial?, ¿no escandalizaba a esa sociedad tan prominentemente católica?, ¿cómo podemos entender a esta figura tan extraña, maravillosa y anómala?

Hace más de 300 años, vivió en México una de las mentes más prodigiosas que han pisado el suelo de este país: Juana Inés de Asbaje Ramírez de Santillana, conocida popularmente como sor Juana Inés de la Cruz, mujer polimata que escribía maravillosamente y que sabía tanto de filosofía como de música, matemáticas, física, teología o asuntos tan mundanos como la cocina.

Juana fue una niña prodigio, aprendió a leer a muy corta edad en una época en la que la educación no era un tema de tan fácil acceso para las niñas. Para poder dedicarse al estudio, Juana decidió volverse monja. Pero ¿qué significa que exista una monja que escribe de amor?, y aún más interesante y polémico, ¿qué hace una monja escribiendo de amor a otras mujeres?

¿Lesbiana?, ¿una protofeminista?, ¿qué fue Juana?

sor juana, poemas, poemas de amor
Wikimedia Commons

¿Era lesbiana sor Juana?, ¿cómo era vista su obra por sus coetáneos hombres? Estos asuntos me ocupaban la cabeza cuando recordé que un investigador joven y muy querido amigo era muy docto en la obra de sor Juana. Se trata de Jorge Gutiérrez Reyna, especialista sobre la literatura novohispana.

Así que le realicé una pequeña entrevista:

¿Es significativa la sexualidad de sor Juana para su lectura?

Sí, pero no entendida la sexualidad como simplemente la orientación sexual de la monja, de la cual no tenemos mucha idea. El asunto, lo importante, creo yo, en lo que respecta a Sor Juana y su sexualidad es una cosa compleja y que casi siempre involucra problemas estrictamente literarios, por un lado, a nivel social, es una mujer escribiendo poesía en un mundo de hombres, eso es lo que la vuelve protofeminista, su defensa de la mujer como individuo pensante. [Algo] que no se asumía tan fácilmente en la época.

Jorge me platicó que el asunto era tan extraño para el mundo de la literatura de la época que incluso un caballero peruano le pidió a sor Juana que se volviera hombre (en sus escritos):

Mujer pensante del siglo XVII, ella asume que debe neutralizar su sexo, volverse un objeto no sexual para entonces funcionar dentro de este mundo y para lograr esto se ayuda del asunto de ser monja.

Es decir, la condición de monja de Juana le ayuda a poder ser considerada intelectualmente:

Si es verdad que soy mujer, por eso aquí me vine, al convento para que nadie lo verifique […] De ahí viene el gran asunto que es entender el problema de Lisi

Lisi era el pseudónimo con el que Sor Juana se refería a María Luisa Manrique de Lara y Gonzaga, mujer de alta alcurnia que era su mecenas y a quien dedica poemas eróticos con un amor que va del pasión intelectual a la ardor sensual:

Es más complejo de que si es lesbiana o no.

Y añadió Jorge:

Tenemos una sección muy nutrida de poemas de Sor Juana dedicados a María Luisa, esto es una anomalía en el sistema poético de Siglo de Oro, una mujer escribiendo un poema de incendiosos amores a una mujer.

Jorge dice que, fuera de la obra, no tenemos manera de probar si Sor Juana realmente era lesbiana, de hecho, me aseguró que hay datos más básicos de ella a los que no podemos acceder. Pero fuera del problema de la vida, todavía queda el problema de la obra: ¿qué hacemos con este yo lírico que es decididamente mujer y que le habla de amor a otra mujer?

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Juana Inés (Foto: Wikimedia Commons)

En el Barroco era costumbre que los escritores les escribieran a sus mecenas, incluso que se les escribiera poemas eróticos, todo esto escudado en la teoría del amor platónico (un amor intelectual de almas que se complementan sin corromperse con los asuntos del cuerpo). A este respecto, le comenté a Jorge que yo recordaba de mis clases de la universidad que la teoría platónica del amor (especialmente la del pensador renacentista Marsilio Ficino) solo contempla a los varones a la hora de ascender en la scala amoris del conocimiento (es decir, en ese movimiento amoroso que eleva el espíritu en la sabiduría), pero esta teoría no contempla a las mujeres (pues el pensamiento antiguo europeo es un pensamiento decididamente misógino).

Entonces Jorge me explicó que es ahí donde ve el protofeminismo de Juana, pues ella se declara mujer en su obra (incluso para posteriormente negar su condición intelectualmente) y desde ahí escribe:

Ser mujer, ni estar ausente,
no es de amarte impedimento;
pues sabes tú que las almas
distancia ignoran y sexo.

Juana apela a la teoría platónica, pero fuera de su discurso, también habita un espacio intelectual muy interesante que es femenino, Jorge lo llamó “una red trasatlántica de mujeres pensantes”:

Sor Juana sí tiene una red trasatlántica de mujeres pensantes, que se asumen como intelectuales.

Y añadió:

Maria Luisa tiene una prima en Portugal con la que Sor Juana también se cartea. En Portugal tiene amigas monjas a las que les manda poemas, pugnan por esas cosas que son el privilegio de hombres, como el amor platónico.

Entonces recordé esa comunicación con las monjas portuguesas. Yo sabía que Juana les mandaba enigmas para que ellas los resolvieran, pero no sabía de qué temas trataban. Jorge me iluminó:

Ella les manda los enigmas dirigidos a la “Casa del Placer”, así se llamaba la tertulia de las monjas de Portugal.
Todos los enigmas que les manda son de amores.

México y Madrid: dos caras de la intelectualidad hispana y dos caras de Juana

Entonces me comencé a preguntar: Bueno, si Juana es tan anómala ¿cómo era recibida, por qué se le permitía escribir?¿cómo logró esto que parecía imposible?

Con sor Juana hay dos problemas, no solo es mujer, porque hay otras mujeres que escriben en esa época, en el caso de Sor Juana se añade que es monja. Ahí hay un montón de opiniones divididas, Núñez de Miranda ve reprobable su acercamiento a la literatura profana, mientras que Jesuitas de avanzada incluso editan la Inundación Castálida en Madrid. Ellos dicen: se puede ser monja y escribir versos de amores.

Es decir, en México (más correctamente, en la Nueva España) a sor Juana se le censuraba y se le pedía que como monja solo escribiera de asuntos relacionados a la religión, villancicos, o cosas oficiales como el Neptuno Alegórico…y ya.

De hecho, el sacerdote Núñez de Miranda fue un gran obstáculo en la vida de Juana.

Jorge me cuenta que en la primera edición de Inundación Castálida, incluso, se publicó una advertencia al público:

Hay una advertencia al lector, [que dice] no vaya a pensar mal, usted va leer un montón de poemas de amor encendido pero tiene que ver con un influjo de los astros…

Es decir, los jesuitas de avanzada también apelan a la teoría erótico-epistémica (es decir, la que apela a la unión del amor a partir del conocimiento):

el amor platónico obvia al cuerpo, el alma y lo espiritual

Pero por más que se negara la carne, era un tema presente en Juana:

pensemos en el Romance Esdrújulo en el que la pinta [a Maria Luisa] de cuerpo entero, habla de sus caderas, de su cuello…

Por más argumento del amor intelectual, ahí está la parte sensual.

La edición estuvo a cargo de otra mujer, la misma Maria Luisa:

La editora principal fue la misma Maria Luisa, es la que pone el dinero y se los lleva a Madrid y está vinculada con jesuitas de avanzada. En Madrid, en México encontraría muy pocos defensores si es que los tuvo, eso no lo sabemos.

Así, Juana vivió constantemente censurada en su país y gracias a esta comunidad trasatlántica intelectual es que logra publicar sus poemas profanos:

Sor Juana no publica ningún verso profano en México, cosas religiosas, villancicos y cosas oficiales como el Neptuno.

Y añade Jorge:

Aquí hubiera sido inimaginable.
Hubiera sido un escándalo.

https://noticieros.televisa.com/especiales/sor-juana-la-genio-de-america-y-sus-apasionantes-poemas-eroticos-a-otras-mujeres/

Jóvenes: transformen esperanzas en ideales


Da a conocer el Obispo de la Diócesis el documento final del Sínodo de Obispos realizado en Roma con el tema de la juventud

Foto: Juan José Sifuentes

Mario Luis Ramos Rocha

A través del reciente Sínodo de los Obispos que con el tema de la juventud llevaron a cabo obispos de todo el mundo en la ciudad de Roma, la Iglesia católica ha realizado un llamado a todos los jóvenes del mundo para que transformen sus esperanzas en ideales.

El obispo de la Diócesis de Aguascalientes, José María de la Torre Martín, dio a conocer que se buscará una participación más activa de los jóvenes y de las mujeres en las actividades de la Iglesia.

Foto: Juan José Sifuentes

Dentro del documento que al término del Sínodo se entregó al papa Francisco, destaca el papel de las mujeres en la Iglesia y en la sociedad, el tema de las vocaciones y se hace énfasis en escuchar y acompañar a nuestros fieles

En el marco de la conferencia de prensa que se ofrece de manera normal en el Obispado de Aguascalientes, el prelado refirió que se analizaron además las búsquedas interiores, las alegrías y esperanzas, dolores y angustias que inquietan a los jóvenes.

Queremos ayudar a los jóvenes para que sus alegrías y esperanzas se transformen en ideales. Estamos seguros que están dispuestos a entregarse con sus ganas de vivir, para que sus sueños se hagan realidades

De la Torre Martín refirió que las debilidades, fragilidad y los pecados cometidos por algunos integrantes de la Iglesia no deben ser motivo de desánimo y pérdida de confianza.

Cuando el mundo fija en el éxito inmediato, en el placer y aplasta a los más débiles, los jóvenes están llamados a ayudar a levantar la mirada hacia el amor, la belleza y la justicia.

José María de la Torre Martín

https://www.elsoldelcentro.com.mx/local/jovenes-transformen-esperanzas-en-ideales-2618614.html

Las mujeres sacerdotes de la iglesia de Suecia


Juliette Robert se dispuso a fotografiar mujeres sacerdotes y obispos, que significaban un poderoso contraste con el catolicismo conservador que la Sra. Robert había conocido.

Mujeres rezando antes de su ceremonia de ordenación en la catedral de Estocolmo. CréditocréditoJuliette Robert / Youpress / Haytham-Rea

Por david gonzalez 

  • 5 de noviembre de 2018

Criada como católica romana en Francia, Juliette Robert vio similitudes entre la fe de su infancia y la Iglesia de Suecia. No es del todo sorprendente, ya que la iglesia luterana de Suecia estaba entre las que se separaron de Roma durante la Reforma.

“De alguna manera, es casi la más católica de las iglesias luteranas”, dijo Robert, una fotógrafa que se mudó a un suburbio de Estocolmo después de casarse con un sueco en 2015. “Tienen tantos símbolos y muchos de ellos. son lo mismo. Hay muchas cosas que lo acercan al catolicismo “.

Pero hay una gran diferencia: la Iglesia de Suecia tiene mujeres sacerdotes y obispos. Muchos están casados, incluyendo algunos en uniones del mismo sexo.

Sabina Koij celebrando la misa del domingo en la catedral de Estocolmo. CréditoJuliette Robert / Youpress / Haytham-Rea
Evelina Gilberg, estudiante del Instituto de Teología de Uppsala, se viste con ropa de oficina en la tienda de la diseñadora de moda Maria Sjodin, quien creó la marca “Casual Priest” para mujeres. CréditoJuliette Robert / Youpress / Haytham-Rea
Karin Ohagen jugando con su hija después de bautizar al hijo de su amiga. CréditoJuliette Robert / Youpress / Haytham-Rea

La comprensión de la Sra. Robert de que casi la mitad del clero de la denominación son mujeres la llevó, junto con Delphine Bauer, escritora, a explorar las vidas de las clérigos femeninas de Suecia 60 años después de que las mujeres fueran ordenadas. Fue un poderoso contraste con el catolicismo conservador que la Sra. Robert había conocido en París, incluso si ya no es la religión oficial de Suecia y la asistencia a la iglesia es minúscula. Hoy en día, señaló, los hombres que buscan ser sacerdotes no serán ordenados si no pueden aceptar a las mujeres como iguales clericales.

“Sí, tienen sus propios problemas”, dijo Robert. “Pero logran decir que está bien ser religioso y ser progresista. Esa religión no está estancada en el pasado. Los suecos son muy ateos, y solo el 2 por ciento va a misa el domingo. Ellos no son creyentes. Pero ellos confían en ellos.

Poco antes de que la Sra. Robert se mudara a Suecia, había cubierto las protestas en Francia de los católicos que se oponían al matrimonio entre personas del mismo sexo. Eso, y los escándalos sobre el abuso sexual clerical, la dejaron escéptica sobre la religión organizada.

En la catedral de Estocolmo, Kristina Ljunggren, su capellán, dirige la oración de la mañana. CréditoJuliette Robert / Youpress / Haytham-Rea
La obispo Eva Brunne se prepara para dirigir la procesión de la ordenación de seis sacerdotes en la catedral de Estocolmo. CréditoJuliette Robert / Youpress / Haytham-Rea
Lena Thoms rezando antes de su ceremonia de ordenación. CréditoJuliette Robert / Youpress / Haytham-Rea

“En 2013, la Iglesia Católica lanzó un movimiento enorme, muy conservador, contra el matrimonio para todos”, recordó. “Estaban en la vanguardia. Tenías obispos en la tele. La cosa era que el matrimonio para todos se trataba solo de ceremonias civiles. No tenía nada que ver con la religión. Pero cargaron autobuses de las iglesias para ir a protestar en París “.

Sorprendida por la naturaleza progresiva de la iglesia sueca, ella y la Sra. Bauer, una colega del colectivo independiente Youpress , comenzaron a buscar temas. Entre ellas se encontraban algunas de las primeras mujeres en ser ordenadas, que la Sra. Robert dijo que había anhelado un papel más importante que el tradicional de la esposa del pastor.

“Realmente querían otras responsabilidades”, dijo. “Querían ser plenamente reconocidos como sacerdotes. Dijeron que lo primero que tenían que hacer era estudiar teología y ser iguales a los hombres en esos estudios. Y luego encontraron el fundamento teológico para decir que a las mujeres se les debería permitir ser ordenadas. Esa fue su primera pelea “.

De un puñado de pioneros, el papel del clero femenino ha crecido, incluyendo el nombramiento de un obispo abiertamente lesbiano y una mujer llamada la primera mujer arzobispo de la iglesia. La iglesia, agregó, continuó con un enfoque más liberal, incluso si se ha enfrentado a un rechazo de otros líderes religiosos en el extranjero por su postura sobre la ordenación femenina y causas como la inmigración. La evolución de la iglesia, dijo, reflejaba cambios más grandes que ocurrieron en la sociedad sueca después de la Segunda Guerra Mundial.

Karin Ohagen durante el bautismo del hijo de una amiga. CréditoJuliette Robert / Youpress / Haytham-Rea
Marten Martesson y Lars Lifvendahl, ambos sacerdotes, ayudarán cada uno a un futuro miembro del clero durante su ordenación. CréditoJuliette Robert / Youpress / Haytham-Rea
Karin Ohagen con su esposa después de la ceremonia de bautismo. CréditoJuliette Robert / Youpress / Haytham-Rea

“Evolucionó y se modernizó completamente, y se convirtieron en esta nación súper igualitaria”, dijo Robert. “Las mujeres entraron, y el papel del sacerdote cambió, y cuanto más lo hizo, más mujeres sintieron que podían encajar”.

La Sra. Robert no cree que los hombres y las mujeres traigan regalos fundamentalmente diferentes a su vocación. “Nunca diría que las mujeres son más sensibles, o los hombres son más que eso”, dijo. “Lo que creo es que para las personas, es importante que puedan relacionarse con alguien, hombre o mujer. Fue importante para los creyentes. Descubrieron que podían tener ambas cosas, y tener ambas perspectivas. Hizo la iglesia más completa “.

Karin Ohagen, su esposa y su hija. CréditoJuliette Robert / Youpress / Haytham-Rea
En la sacristía, Jenny Wall, un sacerdote, toma una fotografía de Emelie Bjorling, a quien ella asesoró y ayudaría durante la ordenación. CréditoJuliette Robert / Youpress / Haytham-Rea

Boaventura de Sousa Santos: “Portugal demostró que el neoliberalismo era mentira”


Sociólogo. Autor de más de 40 ensayos, sus análisis guían desde hace décadas a la izquierda, a la que anima a unirse: es la que salvará a la democracia liberal

Otros198ConéctateEnviar por correoImprimirJAVIER MARTÍN DEL BARRIO

5 NOV 2018 – 09:15 COT

Boaventura de Sousa Santos, en el Centro de Estudios Sociológicos de la Universidad de Coimbra.
Boaventura de Sousa Santos, en el Centro de Estudios Sociológicos de la Universidad de Coimbra. JOÃO HENRIQUES

Es desde hace décadas el oráculo de cabecera de las izquierdas ibérica y latinoamericanas, generalmente más allá de los partidos socialistas. Hugo Chávez (Venezuela), Lula (Brasil), Gustavo Petro (Colombia), Pablo Iglesias (España), Francisco Louçã (Portugal), le escucharon y le escuchan para crear alternativas de Gobierno más allá de siglas. El sociólogo Boaventura de Sousa Santos (Coimbra, 1940) divide su tiempo entre la universidad portuguesa, donde elogia una solución de Gobierno socialista inédita, y la universidad de Wisconsin, donde se empapa de los análisis de la CIA. Con más de 40 ensayos en su haber, esta semana presenta en España, Izquierdas del mundo, uníos.Aunque cree en las confabulaciones mundiales, De Sousa Santos también cree en la capacidad de las fuerzas locales para formar alternativas que escapen al determinismo de los poderes fácticos, incluso cree que a la democracia liberal solo la puede defender la izquierda. Aunque no acierte siempre, ¡Salve a Santos! 

Pregunta. Después de 14 años de Gobierno de izquierdas parece que los brasileños han salido escaldados. 

Respuesta. Lula fue un gran presidente, pero cometió muchos errores. Usó el sistema político antiguo para gobernar con la derecha. No hubo reforma fiscal ni del sistema ni de los medios de comunicación en un momento en que su partido, el PT, tenía una gran legitimidad para hacerlo. Gobernar con el sistema antiguo fue gobernar con el compadreo, con la corrupción endémica de los partidos, no solo del PT. 

MÁS INFORMACIÓN

P. Las Bolsas acogieron con gran optimismo la derrota del PT o el triunfo de Bolsonaro.

 R. Sí, ahora, después de unas elecciones, en lugar de la reacción de las personas, la primera noticia de los medios es la reacción de los mercados. La Bolsa la controlan cinco grandes compañías financieras, que mueven 50 trillones de los 90 trillones del PIB mundial y tienen, por tanto, un poder de chantaje enorme sobre los sistemas políticos nacionales. A la derrota de la izquierda en Brasil no es ajeno el imperialismo americano

 P. ¿No suena antiguo el término?

R. Ya sé que ha dejado de usarse en los medios, pero yo creo que el imperialismo americano existe, aunque anduvieron distraídos en la primera década del siglo.

 P. Bastante, se les coló Chávez, Evo Morales, Lula…

R. Fue una década en la que EE UU estaba concentrado en Irak, y que permitió alcanzar el poder a fuerzas progresistas de Argentina, Venezuela, Brasil, Bolivia, Ecuador, Chile. A partir de 2009, los norteamericanos empiezan a ver que están perdiendo América Latina, que tiene un socio nuevo, China. Su primera reacción es el golpe de Honduras de 2009, una década después los hondureños emigran en caravana hacia Estados Unidos.

P. El imperialismo americano no se contentará solo con Honduras, ¿no?

“La Bolsa la controlan cinco grandes compañías financieras que tienen un poder de chantaje enorme”

R. EE UU precisa de todos los países aliados para frenar a China, pero de modos distintos. Necesita a Europa, pero no a la Unión Europea (UE). El abordaje de Trump sobre Europa es con el Tratado Comercial Transatlántico, que quiere acabar con él porque no quiere una UE unida. Le es más fácil controlar el continente minando a la UE, separándola país a país. Lo ha conseguido con el Reino Unido y lo va a intentar con otros. Uno a uno dominará mejor todo el continente.

P. Las grandes inversiones de China son, sin embargo, en África y Suramérica.

R. Leo atentamente todos los documentos de la CIA para mirar el futuro con sus ojos. La gran amenaza para mantener su hegemonía mundial es China. En 2030 será la primera economía. Vivimos un intervalo entre dos globalizaciones. Tuvimos varias desde 1870, cada una dominada por una innovación tecnológica, de la máquina de vapor a internet. Las últimas siempre han sido dominadas por Estados Unidos, pero vamos a entrar en una nueva ola de innovación, protagonizada por la inteligencia artificial, la robótica y la automoción, y en estas áreas -al contrario que en las anteriores- China está muy bien posicionada. Quien domine la nueva ola será el país hegemónico.

Boaventura de Sousa Santos, en Coimbra.
Boaventura de Sousa Santos, en Coimbra. JOÃO HENRIQUES

P. ¿La hora del imperialismo chino?

R. China se juntó a Rusia, India, Brasil y Suráfrica, el BRICS. Ese proyecto, al contrario de lo que nosotros nos pudiéramos imaginar, fue una aviso temible para EE UU. Había que neutralizarlo al precio que fuera porque estaban a poner en causa lo más sagrado del imperio americano, el dólar. En 1971, dejó de estar respaldado por el patrón oro, pero EE UU acordó con la familia real saudí que el dólar fuera la única moneda de pago de las transacciones petrolífera.

P. Y así sigue medio siglo después.

R. Sí, a costa de reprimir cualquier movimiento para acabar con el dólar como única referencia mundial. Siempre que hay un ataque a esta moneda la reacción de Estados Unidos es brutal. Es cierto que el expresidente del FMI Dominique Strauss-Kahn tuvo un lío con una camarera, pero casualmente un mes antes había propuesto crear una cesta de monedas como referencia del comercio mundial, y no solo el dólar. Hussein [de Jordania] quería que el comercio de los hidrocarburos fuera en euros y Gaddafi propuso una moneda africana similar al euro. Todos tuvieron destinos fatales.

P. Y aquel BRICS ha perdido su peón brasileño.

R. Antes se había entregado incondicionalmente la India de Mohdi, pero Brasil es la séptima economía mundial y se ha aprovechado que tuviera una democracia aún frágil para acabar con ese laboratorio. El BRICS ha quedado neutralizado

P. Las democracias han cambiado Obama por Trump, Lula por Bolsonaro, Rienzi por Salvini…

R. Vivimos un ciclo reaccionario, típico entre los intervalos de globalizaciones. Es un tiempo en el que aumenta la agresividad y la rivalidad entre países -en Europa dio origen a dos guerras-. Su cara visible es Steve Bannon, ex asesor de Trump. No es casual que su organización, The Movement (El Movimiento), se haya instalado en Bruselas. Su objetivo es conseguir una mayoría de euroescépticos en las elecciones europeas de mayo y así destruir, democráticamente, la UE.

P. ¿Teme que lo consiga?

R. Lo veo con mucha preocupación. Esta ola reaccionaria es diferente a otras, intenta acabar con la distinción entre dictadura y democracia. La democracia liberal no se sabe defender de los antidemócratas, de los antisistema como Trump o Bolsonaro que se aprovechan del sistema. Se destruye la opinión pública con falsas noticias que transforman al adversario en enemigo; con el adversario se discute, al enemigo se destruye. 

P. ¿Pero cómo se ha llegado a formar este ciclo reaccionario?

“Juan Pablo II liquidó la teología de la liberación  y ese espacio lo ocupa la teología de la prosperidad de la Iglesia evangélica”

R. Desde luego no es una convulsión repentina, tiene sus causas. Si dejamos de ocupar un espacio, otros no lo harán. Si los partidos clásicos se dedican a los procesos electorales y a sus alianzas, y no trabajan con las clases populares, otros lo harán. Y no solo los partidos. La iglesia católica tenía en América Latina un fuerte enraizamiento con la teología de la liberación. Juan Pablo II la liquidó y ese vacío está siendo ocupado por la llamada teología de la prosperidad de las iglesias evangélicas de influencia norteamericana. El rico recibe la bendición de Dios, el pobre no es bendecido, es demonizado, culpable de su pobreza. Ha habido un abandono de las clases populares por parte de las elites, sean políticas o eclesiásticas.

P. ¿Tiene usted una solución?

R. Sí, izquierdas del mundo, uníos, el título de mi nuevo ensayo. Las izquierdas tienen que acabar con sus dogmatismos y aislacionismos y tener conciencia que en este ciclo reaccionario, las fuerzas de izquierdas son las que mejor pueden defender la democracia liberal, porque la derecha se entregó absolutamente (la izquierda parcialmente) a los poderes financieros.

“A Trump le es más fácil controlar el continente europeo minando a la UE, separándola país a país”

P. En este periodo reaccionario, una de las excepciones ha sido la solución portuguesa, un Gobierno socialista con el apoyo parlamentario de partidos a su izquierda, incluso antieuropeos, del Bloco y PC.

R. Es la gran innovación política de los últimos años. El partido socialista de Costa decide articularse con partidos a su izquierda en lugar de hacerlo con las derechas, como siempre. Con una clarividencia extraordinaria, con Bloco y PC llegaron a la conclusión de que hay muchas cosas que les separan pero que hay otras que le unen, suficientes para gobernar. Les unía terminar con la austeridad, ya es mucho. Si el PC está contra el euro y el PS a favor, no cuenta. Esa fue la gran sabiduría de los partidos.

P. Portugal rompió con muchas profecías catastróficas.

R. Portugal demostró que el neoliberalismo era una mentira. Con soluciones contrarias a esa ideología, el Gobierno ha dado un respiro a las clases populares. La economía crece, la inversión llega, el paro baja. Si esto hubiera ocurrido en otro país sería noticia mundial.

P. ¿El modelo es exportable?

R. Las soluciones no se pueden copiar, pero sí aprender de ellas. Tengo alguna esperanza de que cuaje en España con los jóvenes Sánchez e Iglesias. Esta semana voy allí a hablar con todos los partidos de izquierda. En España el gran actor diferencial es el de las nacionalidades, y concretamente Cataluña, que impide cualquier acuerdo y, a mí entender así va a continuar algún tiempo. Cuando se juega al todo o nada, el acuerdo es imposible.

P. En España, más que izquierdas y derechas se habla de castas y movimientos transversales.

R. Lo sé y me indigna. Nunca fue tan importante la distinción entre izquierda y derecha. La izquierda enamora muchas veces pero deja pasar oportunidades de ser otra alternativa de vida. La izquierda no puede tener vergüenza por defender al Estado, obviamente democrático y no corrupto; quien va a necesitar más salud pública, más educación no van a ser las clases medias altas, sino las que ganan el salario mínimo. Hay que tener el coraje de aumentar los impuestos a los más ricos; perjudica la inversión, se decía en Portugal. No fue así, al contrario, aumentó. Hay mucha mentira económica. Los mayores mentirosos de este siglo ganaron los premios nobel de economía.

P. ¿La solución portuguesa puede cambiar la tendencia de la Unión Europea en las elecciones de mayo?

R. Portugal es un país muy pequeño para cambiar la UE, pero si tuviésemos una solución de izquierda moderada en España, más Grecia e Italia venceríamos a la extrema derecha y la UE estaría salvada. Si no la cambiamos por dentro habrá brexit, italiabrexit y austriaexit -sin contar Hungría y Polonia que solo son europeos para recibir dinero comunitario-, y en vez de tener una solución de izquierdas para reinventar la UE, será una de derechas para destruir Europa. Esa es la disyuntiva a la que nos enfrentamos.

https://elpais.com/internacional/2018/11/02/actualidad/1541181915_050896.html

VIDEO HISTORIA DE LAS TRADUCCIONES DE LA BIBLIA.


¿Y las mujeres? Miradas cincuenta años despuésCarmiña Navia Velasco


iglesia catolicamujernov042018

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Hemos conmemorado de distintas formas la reunión que los obispos latinoamericanos realizaron en Medellín en el año 1968 y que se popularizó como CELAM 68. Reunión que tuvo un impacto fuerte en el caminar de los cristianos en América Latina y que por eso mismo vale la pena recordar y repensar algunas décadas después. Esta reunión tuvo como objetivo principal revisar la caminada eclesial del subcontinente e impulsar en ella el Espíritu y los acuerdos del Concilio Vaticano II. La realidad es que mirada desde hoy, tenemos que hacer conciencia de que el hálito de la Sophía dio un revolcón a la iglesia subcontinental.

La fecha escogida para la segunda reunión general del episcopado latinoamericano pudo haber respondido a diferentes circunstancias, pero la verdad es que se inscribió en la historia en una fecha cargada de simbolismos:
Si bien el decenio de los sesenta se caracterizó por la riqueza de acontecimientos y su significado, el año 68 fue quizás el más prolífico de ellos: el mayo francés, agitación universitaria en gran cantidad de países. Universidades como la Sorbona, Columbia, Bolonia, Cambridge, Autónoma de México y decenas más cerradas o al borde de serlo, levantamientos en los guetos negros de Estados Unidos y asesinatos de Luther King y de Robert Kennedy, invasión soviética a Checoslovaquia, matanza de estudiantes en ciudad de México, recrudecimiento de la guerra en Indochina y ofensiva del TET, primera visita de un Papa a Latinoamérica y reunión del CELAM en Medellín, etc… (Tirado Mejía 2014 – Pág. 38).

Como vemos, la agitación de estos años no fue sólo al interior de la iglesia católica. El mundo occidental se vio removido muy fuertemente, en distintos aspectos. Por supuesto la mujer formó parte de estas transformaciones, fue sujeta activa de ellas y en ocasiones, estas le alcanzaron más allá de su deseo. Vamos a mirar estos procesos de una manera general focalizando al interior de ellos los cambios registrados en la condición de la mujer, tanto en la sociedad como en la iglesia. Miramos los cambios en Europa y Estados Unidos porque nos influyen de manera muy cercana. Posteriormente, focalizaremos la mujer en el Celam 68.
LOS AÑOS SESENTA: LA MUJER EN EL MUNDO Y EN LATINOÁMERICA.

Las nuevas generaciones no pueden aquilatar los cambios tan profundos que se dieron en el mundo occidental a principios de la segunda mitad del siglo veinte. No pueden aquilatarlos porque nacieron en ellos y vivieron siempre en medio de sus consecuencias, pero la realidad es que se trató de auténticas y variadas revoluciones. Son años complejos y densos, de los cuales podemos sintetizar algunos ejes:
Occidente vive un proceso mediante el cual el campesinado tiende a desaparecer como fuerza social ya que precipitadamente, las poblaciones se trasladan a vivir a los centros urbanos, arrancando entonces poco a poco el fenómeno de las mega- ciudades.
Por primera vez se vive en nuestras sociedades una presencia masiva de jóvenes que empiezan a constituir un grupo como tal, lo cual es inédito en la historia. En las ciudades en desarrollo, jóvenes varones y mujeres se convierten en “estudiantes” en las Universidades y estas serán entonces un foco de pensamiento y de poder.
Igualmente en esta década con el despegue de la tecnología se inicia la decadencia de la clase obrera (o proletariado) como sujeto social de presión.

Pero los cambios más sustanciales en Europa y Norteamérica, se dan en la perspectiva de cambiar la vida y en este sentido son las mujeres las que se llevan la palma:
La entrada masiva de mujeres casadas -o sea, en buena medida, de madres- en el mercado laboral y la extraordinaria expansión de la enseñanza superior configuraron el telón de fondo, por lo menos en los países desarrollados occidentales típicos, del impresionante renacer de los movimientos feministas a partir de los años sesenta. En realidad los movimientos feministas son inexplicables sin estos acontecimientos (Hobsbawm 2012 – Pág. 314)

Hay unas fechas que sirven de mojones a estos “cambios de vida” de las mujeres:
A finales de 1949, Simone de Beauvoir publica en Francia un libro que va a ser definitivo en la conciencia futura de las mujeres: El segundo sexo. Una década más tarde en 1963 Betty Friedman publica en Estados Unidos: La mística de la feminidad. A lo largo de los años 60 y 70 las mujeres impulsaron lo que se conoce como las distintas olas del feminismo, que lograron que ya nada volviera a ser igual para ellas. De nuevo Hobsbawm nos plantea:
Sin embargo, en los países desarrollados, el feminismo de clase media o el movimiento de las mujeres cultas o intelectuales se transformó en una especie de afirmación genérica de que había llegado la hora de la liberación de la mujer, y eso porque el feminismo específico de clase media, aunque a veces no tuviera en cuenta las preocupaciones de las demás mujeres occidentales, planteó cuestiones que afectaban a todas, y esas cuestiones se convirtieron en urgentes al generar convulsiones sociales… una profunda y en muchos aspectos repentina, revolución moral y cultural, una transformación drástica de las pautas convencionales de conducta social e individual. Las mujeres fueron un elemento crucial de esta revolución cultural, ya que esta encontró su eje central, así como su expresión en los cambios experimentados por la familia y el hogar tradicionales, de los que las mujeres siempre habían sido el componente central. (Hobsbawm 2012 – Pág. 321)

Estas transformaciones impulsadas en Europa y Estados Unidos, llegaron lentamente a América Latina, aunque con particularidades y especificidades. Nombres como los de Domitila Barrios o Violeta Parra son un claro testimonio de ello. Unas décadas antes en casi todos los países del continente (Chile, Argentina, Colombia, México, Perú…) hubo varias décadas de lucha femenina, fundamentalmente en el terreno de lo político por la consecución del derecho al voto y a la administración de los bienes económicos. Luchas por el acceso a la educación superior y en ocasiones por el derecho al divorcio. Estas luchas en la mayoría de los países fueron decayendo a lo largo de los años 50.

Los años 60 van a significar sin embargo un nuevo avance, esta década se caracteriza en Latinoamérica por luchas diversas de reivindicaciones sociales. Bajo el influjo de la revolución cubana (1959), se despiertan clamores que piden igualdad, justicia, liberación. Las mujeres van a participar abiertamente en estas luchas en número cada vez mayor. Igualmente las mujeres van a militar en partidos políticos de diverso signo y en las recientes guerrillas; esta experiencia de militancia en organizaciones amplias va a ser uno de los detonantes que las llevará a buscar y crear sus propias organizaciones femeninas ya que más de una vez sus reivindicaciones propias no sólo no serán escuchadas sino que serán enjuiciadas:
La izquierda -desde otra perspectiva, pero concomitante con la derecha- lanzó críticas deslegitimadoras, particularmente violentas, contra quienes se atrevían a reivindicar la autoconciencia, el psicoanálisis y la autonomía como formas de la política de las mujeres y contra aquellas que denunciaban la discriminación y la violencia sexual y doméstica, sin pasar por el combate contra la pobreza y la falta de escuelas y hospitales. (Gargallo 2004 – pág. 67

Como decíamos fue una década de luchas amplias para mejorar las condiciones de vida del pueblo y en este sentido:
La respuesta vino principalmente de las mujeres; fueron las mujeres quienes se organizaron, para la sobrevivencia, en movimientos sociales tipo ollas comunes. Los programas de los partidos políticos no fueron una solución para la sobrevivencia inmediata de los pobres. Los partidos políticos de izquierda estaban entrenados a otro tipo de lucha por ejemplo: luchas laborales como huelgas; al haber gran desempleo las huelgas no sirven mucho… (Fuentes 1992, página web).

Aunque estos comités de mujeres populares se multiplicaron a lo largo del territorio, en algunos países tuvieron más fuerza que en otros, es el caso de los Comités de Amas de Casa, en las minas nacionalizadas de Bolivia, que hicieron su aparición el 1961 y que aportaron nuevas formas de organización y participación política en las luchas de los y las mineras (Cfr. Ardaya 1989 – Pág. 183).

Finalizando la década e iniciando los años 70, las mujeres latinoamericanas desarrollan en firme su conciencia y sus movimientos feministas y se inician por todo el subcontinente los grupos que desarrollarán la conciencia de la marginación y subalternidad sexo-genérica. Pero esta explosión de los 70 y la década de la mujer declarada por la ONU a partir de 1975, no surgieron de la nada, ni por generación espontánea… este fenómeno se gestó más o menos en silencio entre 1965 y 1970.

LA MUJER EN LA IGLESIA, AÑOS SESENTA.
Los movimientos feministas de estos años, tocaron indiscutiblemente a las mujeres creyentes que iniciaron -a partir de ellos- reflexiones y demandas al interior de las instituciones eclesiásticas. Podemos recoger aquí algunos hechos significativos.

La Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC), dedicó grandes esfuerzos entre los años 1957 y 1968 a la educación y promoción de la mujer a través de los movimientos eclesiales de Acción Católica y a través de las parroquias:
Las organizaciones internacionales católicas, se lanzaron a pedir en su tercer Congreso de Apostolado Seglar, celebrado en 1967, plenos derechos y plenas responsabilidades para las mujeres en la iglesia, así como la realización de un serio estudio doctrinal sobre el lugar de la mujer en el orden sacramental. (Salas 1993 – pág. 86).

Igualmente en el terreno ecuménico se impulsó esta reflexión:
El tercer encuentro celebrado en Taizé en 1967, fue ya propiamente la 1ª Conferencia Ecuménica Internacional Femenina, convocada bajo el lema . Asistieron un centenar de mujeres de diferentes confesiones cristianas, europeas y norteamericanas. Entre los ponentes, cabe destacar a Lidia Simons, teóloga católica holandesa, que animó a las participantes a dialogar sin miedo con los teólogos de profesión, porque . (Citado, pág. 104).

Los años sesenta, en los que entre otras cosas transcurrió el Vaticano II, fueron años de fuerte presencia femenina en las iglesias y en la teología feminista naciente. Se generó una fuerte discusión sobre el lugar de las mujeres en la iglesia y una fuerte presencia y activismo por parte de ellas, en diversos sentidos: Irán desde las posturas más ortodoxas y reconocidas eclesialmente como las de la teóloga: Adrienne Von Speyr o las “misioneras” Dorothy Day, Madeleine Delbrel y Chiara Lubich… hasta las posturas más extremas, calificadas como “post-cristianas” de autoras como Mary Daly. En el centro de este espectro nace la teología feminista cristiana con nombres como los de la norteamericana Rosemary Redford Ruether o la holandesa Catharina Halkes quienes publican sus primeros textos alrededor de 1966.

Como la historia de las mujeres en el cristianismo no está escrita y es necesario arañar aquí y allá, podemos seguir a grandes trazos los testimonios de tres mujeres en esos años lo que nos dará una idea de la fuerza de la presencia femenina en los tiempos conciliares, inmediatamente anteriores a la II Conferencia General del Episcopado latinoamericano. En primer lugar Dorothy Day quien en su autobiografía publicada en 1952 deja claro que su conversión al catolicismo no fue ni inconsciente, ni fácil… y once años después, en 1963 publica su obra “Panes y Peces” en la que nos continúa narrando su aventura vital a través de su Fundación de Trabajadores Católicos. Day fue una mujer inquieta de fe sólida pero permanentemente cuestionadora: “La legislación de la iglesia sobre el matrimonio era un obstáculo para muchos. Allí fue donde yo empecé a tener problemas y a abrigar temores. Hacerme católica significaba para mí renunciar a un compañero del que estaba muy enamorada” [“La Larga Soledad”]. La presencia de esta conversa, sus aportes y demandas a la iglesia, su inmenso trabajo y pensamiento no podía pasar inadvertida y efectivamente no pasó.

Ambos textos son un claro testimonio de su clarividencia, de su pasión, de la fuerza con que asumió el catolicismo en su vida. Igualmente son testimonio de sus constantes preguntas, de cómo su fe madura en medio de búsquedas e interrogantes, dejando ver la conciencia privilegiada de una gran creyente y sus aportes al caminar eclesial en momentos definitivos.

Un caso muy distinto pero no menos significativo desde el punto de vista cultural es el de Rosario Bofill, periodista catalana católica, que funda en 1956 -en colaboración con su marido- la revista El Ciervo, revista que abre sus puertas a autores creyentes de mirada y pensamiento crítico. Rosario escribe en la década del 70, un libro que se titula: Creo, ayuda mi poca fe, en la colección El credo que ha dado sentido a mi vida de la editorial Desclée de Brouwer. A lo largo de sus páginas nos deja ver sus inquietudes en torno a la iglesia y a una apertura que no acaba de cumplirse. Manifiesta las inquietudes que en 1968 le producen, como católica-laica-casada la publicación de la Humanae Vitae y las consecuencias para muchos movimientos de matrimonios creyentes que se han alineado en el pensamiento eclesial más avanzado. Rosario como muchas mujeres vive su fe en los finales de los años 60, en medio de dudas y reclamos a la iglesia por el rol subalterno y de desigualdad que les es asignado en la estructura a la que pertenecen.

Un caso más cercano lo encontramos en el testimonio de la uruguaya, radicada hoy en Venezuela, Gladys Parentelli. Durante el desarrollo del Concilio fueron nombradas primero por Juan XXIII y luego confirmadas por Pablo VI, 17 mujeres como auditoras. Esta designación supuso una gran frustración para casi todas ellas. Escuchemos a Gladys:
En esa época yo me encontraba bien desorientada, decepcionada de la iglesia o de ese feo rostro de la iglesia que estaba conociendo. Recuerdo que en un oportunidad, erré durante horas por las calles de Roma, pensando en todo eso, y de repente, me encontré al borde del río Tíber, que me miraba desde su cauce de aguas turbulentas, marrones, contaminadas, y hasta, pienso, que llegué a preguntarme si tirándome al Tíber no se solucionaría, de una vez, toda esa sucia situación en la cual me encontraba. Mi desilusión era tal que eso me llevó a decidir no seguir allí perdiendo mi tiempo y regresar a Lovaina a continuar con mi trabajo. Aunque debo reconocer que esa fue una época de aprendizaje de todo tipo, especialmente acerca de los métodos de la curia. Regresé a Lovaina y ya no volví a asistir a la sesión del Concilio, que se clausuró ese mismo año. (Parentelli 2002- Pág. 247)

Gladys fue nombrada en el Concilio precisamente por su trayectoria en esos años; había hecho parte del equipo mundial de dirección de las juventudes agrarias católicas. Igual que ella, muchas mujeres desarrollaron su conciencia eclesial y maduraron su laicado, en los movimientos especializados de acción católica (JOC, JEC, Equipos Universitarios…) y estuvieron activas y demandantes en la iglesia de esta década. Es claro e indiscutible que el peso eclesial más fuerte en la iglesia latinoamericana a partir de 1962 y por al menos dos décadas, lo tuvo la vida religiosa femenina.

Sin los cambios y entrega de las mujeres “monjas”, la reunión de Medellín no habría tenido materia prima para su reflexión. Las comunidades religiosas de mujeres fueron las que dieron una respuesta primera y masiva ante los llamados a la renovación del Papa Juan XXIII y del Concilio. Nos plantea Ana María Bidegaín:
Al mismo tiempo, llamaron las congregaciones religiosas para tener un papel central en la misión de la iglesia, para dejar su trabajo social tradicional y para apoyar el trabajo pastoral de sacerdotes y de obispos. De centrar la vida en la clausura y la regla pasaron a centrarla en la misión de la iglesia y en la vida vivida en común. De acuerdo con las orientaciones del Concilio, debía centrarse en la misión del servicio al mundo y sus necesidades, sus luchas y sus esperanzas. La situación económica, social, política y cultural de las sociedades donde pasaron a vivir y trabajar se convfirtieron en base de sus reflexiones (Bidegain 2014, pág. 57).

CELAM 68 entonces fue preparado no sólo por el Vaticano II, sino por un movimiento que atravesó la iglesia latinoamericana de sur a norte que aclimató esta conferencia y en el que las mujeres, especialmente las religiosas, tuvieron un rol determinante. A todo lo largo de América Latina, pequeños grupos de “monjas” se insertaron en las barriadas populares y a partir de ello su fe y sus roles eclesiales exigieron transformaciones. Estos deseos de cambio derivaron muchas veces en abandono de la estructura eclesial y siempre en frustración porque esas transformaciones no llegaron, aún no llegan.

LA MUJER EN LOS DOCUMENTOS DE MEDELLÍN Y EN LAS CEBs

Releer hoy, cincuenta años después, las Ponencias y Conclusiones de la reunión de los obispos en Medellín es confirmar que fueron unos textos proféticos, intuitivos e inmensamente ricos en apertura y caminos de cambios… Conservan en alguna medida la fuerza que los inspiró y que desde allí animó el camino de tantos y de tantas en América Latina. Algunas de las ponencias muestran gran lucidez al captar eso que se llamó “los signos de los tiempos”; igualmente el clamor de los pobres y sus ansias de liberación fueron definitivamente escuchados… Las conclusiones recogen estas intuiciones y las lanzan en forma de llamado a reorientar el camino eclesial en esos años.

Ahora bien, cuando se indaga por “la mujer”… su ubicación social, sus sueños, sus necesidades como sujeto… nos encontramos con una realidad parecida a la que muestra la Teología de la Liberación en sus inicios. El sema mujer, escasamente existe y por tanto su realidad no es sospechada ni sus anhelos acogidos. No se trata de leer con los ojos de hoy y los avances de este medio siglo: ya hemos situado a la mujer en aquel contexto y hemos mostrado cómo en ese momento la conciencia femenina estaba en plena maduración y crecimiento.

En las ponencias no se encuentra ninguna alusión a la problemática femenina, no se percibe como un signo de los tiempos sus avances o luchas y reclamos. En la medida en que esta situación no es registrada, no puede vislumbrarse ni el más mínimo interés en abordar su realidad de una manera autónoma. Se realiza un reconocimiento al trabajo de los laicos y a su apoyo a la iglesia, pero en ningún momento se menciona el apoyo específico que realizan masivamente las mujeres a la iglesia.

En las conclusiones, se menciona ocasionalmente a la mujer. En el documento Justicia, al describir los hechos en el numeral 1 se explicita: La mujer [reclama] su igualdad de derecho y de hecho con el hombre. Esta frase es suficiente para saber que los obispos algo alcanzaron a escuchar del movimiento femenino. Sin embargo se puede revisar página a página el texto y vemos que en ningún momento hay una pregunta o sugerencia sobre cómo responder a ese reclamo desde los procesos eclesiales. Se registra pues ese reclamo pero no se escucha verdaderamente, es más: se silencia e ignora totalmente.

Fuera de este renglón, en el resto del documento la mujer no es mencionada o diferenciada… hemos de suponer, una vez más, que está incluida implícitamente en el llamado tradicionalmente lenguaje universal. Tanto en los temas que tienen que ver con la justicia y con la paz, como en los específicamente eclesiales la reunión del Celam de 1968, no consideró que la realidad de las mujeres mereciera especial atención. Se promueven estructuras eclesiales más participativas, se habla de dar más responsabilidad a los laicos, ocasionalmente se invita a formar -desde las parroquias- Comunidades Eclesiales de Base, pero en ningún momento se visualiza el contundente hecho de que la iglesia está formada en su base por una inmensa mayoría de mujeres.

De alguna manera esta constatación es explicable porque en términos de Juventud, familia y todo un ámbito que podemos considerar de “organización relacional”, el pensamiento reflejado es muy conservador. Veamos el numeral 3, sobre Familia en América Latina:
a) Bajísimo índice de nupcialidad. América Latina cuenta con los más bajos índices de nupcialidad en relación a su población. Esto indica un alto porcentaje de uniones ilegales, aleatorias y casi sin estabilidad, con todas las consecuencias que de ahí se derivan.
b) Alto porcentaje de nacimientos ilegítimos y de uniones ocasionales, factor que pesa fuertemente sobre la explosión demográfica. (Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Volumen II, 1970 – Pág. 80).

Aunque en algunas ocasiones es verdadera la afirmación de inestabilidad en las parejas, cosa que por otro lado afecta fundamentalmente a las mujeres, en general el juicio hecho sobre la falta de “juridicidad” en las uniones, muestra un enjuiciamiento y valoración negativa que no deja ver un acercamiento real a la cultura popular en la que los trámites matrimoniales no se valoran excesivamente y en la que por el contrario las uniones mayoritariamente se establecen sin pasar por el juzgado o por la iglesia, sin que ello denote directamente falta de compromiso.

Igualmente pasa con el documento dedicado a la juventud. Los obispos tan agudos para percibir el clamor de los pobres y la injusticia, a mi juicio, no logran avizorar los cambios culturales y axiológicos tan profundos que traerá en el mundo occidental el final del siglo XX y comienzos del XXI y que en ese momento ya aparecían. En este sentido la postmodernidad se instalará en el subcontinente sin que la iglesia se haya acercado a entenderla o vivirla. Cuando se habla del aumento de la demografía y se hace referencia a las encíclicas papales que se ocupan del tema, tampoco merece especial atención la mujer, protagonista principal de la maternidad y de su posible y necesario control.

La dinámica eclesial que se genera a partir de las motivaciones del CELAM, participa de esta misma “ceguera” en lo relacionado con el ámbito de lo femenino. Las comunidades eclesiales de base indiscutiblemente ayudaron en la promoción de la mujer popular en América Latina. Ellas tomaron iniciativas, reunieron vecinos, lideraron el proceso… igualmente tomaron la palabra y desarrollaron múltiples roles y servicios en la caminada de estos grupos. Estos sin embargo nunca fueron reconocidos institucionalmente por la iglesia. De la misma manera la Teología de la Liberación que recogió y relanzó esta práctica, no visibilizó ni profundizó en la condición de la mujer y en sus expectativas.

Vale la pena traer a colación las palabras de una mujer y cómo rememora su proceso en estos años. Ivone Gebara nos narra muy bellamente sus propios límites y su descubrimiento y conversión: Por varios años trabaja en un equipo principalmente masculino y muy cercanamente a Helder Cámara, el obispo de los pobres por excelencia. En su búsqueda de libertad se encuentra con que muchas veces no está totalmente de acuerdo con los caminos por los que va el proceso grupal pero no tiene la valentía de plantearlo y así lo confiesa. En su caminar, un día, le impacta la conversación con una mujer, esposa de un obrero en cuya casa se reunían. La mujer les servía un refrigerio pero jamás se hacía presente en las reuniones. Ivone decide entonces abordarla:
Un domingo decidí ir a visitarla para preguntarle las razones de su rechazo…
Su repuesta fue directa 
Confieso que esta última parte de su explicación me hizo reaccionar. Ella no escatimó explicaciones y fue aún más directa: Esta conversación fue para nuestra teóloga como la caída del caballo que transformó a Pablo de Tarso. Comprendí que mi discurso podía comprometerse socialmente, pero enajenarse desde el punto de vista de mi condición de mujer, nos dice unas líneas más adelante. Podemos multiplicar estos ejemplos.

Terminamos diciendo: La reunión de Medellín y el documento y dinámica que produjo muestra una lucidez general fuerte y mantiene en sus intuiciones su vigencia. Pero en lo relativo a la mujer, a su realidad, su liberación, sus derechos, sus sueños… no cumplió su tarea. Nos podemos preguntar igualmente: la iglesia hoy, cincuenta años después, ¿la ha cumplido? Creo que no hay que cavilar mucho para responder que no, no la ha cumplido; es definitivamente una asignatura pendiente. Podemos decir que hemos conquistado “la palabra”: es cierto que se nos invita a hablar más que hace 50 años, pero el “lugar” de las mujeres en la estructura eclesial sigue siendo un no-lugar.

Santiago de Cali, Mayo de 2017

Texto publicado en la revista Alternativas de Nicaragua, Número 51 de 2017 y expuesto en el III Encuentro Nacional de la Asociación de Teólogas de Colombia, en Bogotá, Octubre 27 del 2018, con el nombre de: “Del silencio a la palabra, evocaciones de Medellín a los 50 años”.

REFERENCIAS Y BIBLIOGRAFÍA:

Gloria Ardaya:
La mujer en la lucha del pueblo boliviano. Las Barzolas y el Comité de Amas de Casa
En: AA VV: Y hasta cuándo esperaremos mandan-dirun-dirun-dán
Editorial Nueva Sociedad, Caracas 1989

Ana María Bidegain:
Una historia silenciada, no reconocida, ignorada, ocultada, invisivilizada: la vida religiosa femenina en la historia brasileña e hispanoamericana
En: Revista de estudios de la religión, año 14, Nº 02, Julio-Diciembre 2014
https://revistas.pucsp.br/index.php/rever/article/view/21743 (Consultada el 31 de Marzo de 2017)

Rosario Bofill:
Creo, ayuda mi poca fe
Ed. Descleé de Brouwer, Bilbao 1976

Dorothy Day:
* La larga soledad
Editorial Sal Terrae, Santander 2000

* Panes y Peces
Editorial Sal Terrae, Santander 2002

Marta Fuentes:
Feminismo y movimientos populares de mujeres en América Latina. Revista Nueva Sociedad Nº 118, 1992
En: http://biblioteca.ues.edu.sv/revistas/10701643N118-8.pdf
Consultada 26 de Marzo de 2017

Ivone Gevara:
Las aguas de mi poz
Editorial Doble Clic, Montevideo 2005

Eric Hobsbawm:
Historia del siglo XX
Ed. Crítica, Barcelona, segunda reimpresión 2012

Gladys Parentelli:
Entrevista en:
Mary Judith Ress: Lluvia para florecer
Colectivo Conspirando, Santiago de Chile 2002

María Salas:
De la promoción de la mujer a la teología feminista
Editorial Sal Terrae, Bilbao 1993

Segunda Coferencia General del Episcopado Latinoamericano:
La iglesia en la actual transformación del América Latina a la luz del Concilio
Volúmenes 1 y 2. Edición del Secretariado General del CELAM, Bogotá 1970 – 5ª edición.

Álvaro Tirado Mejía:
Los años sesenta, una revolución en la cultura
Editorial Debate, Bogotá 2014

http://www.redescristianas.net/y-las-mujeres-miradas-cincuenta-anos-despuescarmina-navia-velasco/

Actualización sobre mujeres diáconos del Instituto Wijngaards para la Investigación Católica, Mi respuesta, Mujeres, ¡Levántate y lidera!


Mi respuesta: excelente resumen de donde estamos! El reciente documento del Sínodo no menciona la posibilidad de las mujeres diáconos y reconoce la ausencia de voces de mujeres y roles de liderazgo significativos. En otras palabras, ¡la jerarquía admite oficialmente que la Iglesia Católica es sexista y tiene un problema importante que no saben cómo abordar! Creo que tienen un problema y no quieren aceptar las respuestas de trazar un camino hacia la plena igualdad para las mujeres en la Iglesia. ¡Mi consejo, chicos, dejen de retorcerse las manos y hagan algo! ¡Nombra a una mujer cardenal y llena los dicasterios del Vaticano con mujeres en los mejores lugares! ¡Mujeres de fe, levántense y dirijan! 
Bridget Mary Meehan ARCWP, https://arcwp.org

    Cuando el Papa Francisco creó la Comisión de  Estudio  sobre el Diaconado de Mujeres  el 2 de agosto de 2016, en general se asumió que le había ordenado considerar la posibilidad de permitir que las  mujeres  sirvan como  diáconos  en la Iglesia Católica Romana. No así, según el cardenal Ladaria, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la comisión se creó con un enfoque en el papel histórico de las diáconos en la Iglesia primitiva en lugar de en la ordenación. 

En abril, el cardenal Ladaria escribió un artículo en  L’Osservatore Romano.  reiterando y clarificando la posición de la Iglesia con respecto a la imposibilidad de ordenar a las mujeres al sacerdocio y, en consecuencia, negando la posibilidad de la reintroducción del diaconado a las mujeres. Esto pudo haber sido en respuesta al cardenal Christoph Schönborn, arzobispo de Viena, quien había comentado a Die Presse  en una entrevista de Pascua: “La ordenación [de mujeres] es una pregunta que seguramente solo puede ser resuelta por un Consejo. Un papa no puede decidir esto solo. Esta es una pregunta demasiado grande para que se resuelva desde el escritorio de un papa “.

Las palabras cuidadosamente elegidas del cardenal Schönborn se referían ostensiblemente, aunque no explícitamente, a la ordenación de mujeres como sacerdotes. Sin embargo, podría considerarse que abarcan otra cuestión: la ordenación de las mujeres como diáconos, que, como indicó el cardenal Schönborn en la entrevista, todavía no se ha descartado como imposible. 

En un blog en el sitio web de la Conferencia de Órdenes Religiosas el mes pasado, Phyllis Zagano, teóloga y miembro de la comisión, comenta 
Si la Iglesia en un territorio u otro aceptaría la restauración de las mujeres al diaconado ordenado es una pregunta seria. Un rector del seminario comentó recientemente que debido a que la Iglesia (en su opinión) aún no había descubierto el diaconado, no sería prudente agregar mujeres a la mezcla. También hace poco, un sacerdote-profesor irlandés comentó que la única razón para ordenar a los diáconos era la escasez de diáconos. A la primera objeción, las mujeres comentan: podemos resolverlo en ningún momento. Para la segunda objeción, la respuesta obvia es simple: la Iglesia necesita el ministerio de las mujeres.Las reacciones de grandes partes de la Iglesia ante la perspectiva de las mujeres diáconos son generalmente positivas. Las mujeres ven una avenida para el ministerio profesional, el pueblo de Dios ve una perspectiva de más ministros, y los obispos ven una solución al creciente desencanto con la iglesia católica. Una encuesta reciente realizada por el Centro de Investigación Aplicada en el Apostolado de la Universidad de Georgetown (CARA), llegó a los 777 institutos religiosos y sociedades de vida apostólica de los EE. UU. Estos incluían miembros de la Conferencia de Superiores Mayores de Hombres (CMSM), el Consejo de Superiores Mayores de Religiosas (CMSWR) y la Conferencia de Liderazgo de Mujeres Religiosas (LCWR), así como 137 grupos de mujeres contemplativas. Casi las tres cuartas partes de los superiores dijeron que creen que es posible ordenar sacramentalmente a las diáconos, y que la Iglesia debería hacerlo. Sin embargo, solo el 45 por ciento cree que la Iglesia lo hará.

La falta de liderazgo de las mujeres en la iglesia se discutió durante el reciente Sínodo de los obispos sobre los jóvenes. Aunque el documento final no menciona la ordenación de las mujeres, ni al sacerdocio ni al diaconado, reconoce que las mujeres han sido excluidas de los procesos de toma de decisiones, incluso cuando “no requieren específicamente la responsabilidad ministerial”. En otra parte del documento hay un reconocimiento de la afirmación de que “la ausencia de voces y puntos de vista de las mujeres empobrece la discusión y el camino de la iglesia, restando una contribución preciosa del discernimiento” y “El sínodo recomienda que todos estén más conscientes de la urgencia”. De un cambio ineludible “.





El Instituto Wijngaards para la Investigación Católica, trabaja para permitir a los católicos superar los prejuicios arraigados y las oportunidades perdidas sobre la igualdad de las mujeres y los ministerios en la iglesia, la ética sexual, el matrimonio y la autoridad de la iglesia. Necesitamos fondos para continuar nuestro trabajo. 
Para donar haga clic aquí   http://www.wijngaardsinstitute.com/donations/

https://bridgetmarys.blogspot.com/2018/10/update-on-women-deacons-from-wijngaards.html

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