ESPAÑA: Los obispos agradecen a las víctimas de la pederastia “la valentía de denunciar el mal padecido”


BLÁZQUEZ INSTA A “COMBATIR LA FALTA DE RESPONSABILIDAD Y TRANSPARENCIA” DE LA IGLESIA ANTE LOS ABUSOS

Invita al diálogo con el Gobierno, que no sea “una imposición disimulada ni un recurso cómodo para ganar imagen”Jesús Bastante, 19 de noviembre de 2018 a las 11:30  

Blázquez insta a “combatir la falta de responsabilidad y transparencia” de la Iglesia ante los abusosAgenciasRELIGIÓN | ESPAÑA

Blázquez insta a ejercer “las oportunas acciones y sanciones necesarias” contra los abusadores, que llenan la Iglesia de “mediocridad, presunción, división y corrupción”

(Jesús Bastante).- Los obispos españoles, muy lentamente, parecen querer entender a las víctimas de los abusos del clero, que hasta ahora habían sido ninguneadas por el Episcopado español, hasta el punto de no estar siquiera invitadas al trabajo de la anunciada Comisión Antipederastia. Sin embargo, el discurso con el que el presidente de la CEE, Ricardo Blázquez, abre hoy la Plenaria, marca un significativo punto de inflexión: por primera vez, el Episcopado de nuestro país da las gracias “a los que han tenido la valentía de denunciar el mal padecido”, porque “ayudan a la Iglesia a tomar conciencia de cuanto ha ocurrido y de la necesidad de reaccionar con decisión”.

Un toque de atención en un momento en el que la institución está siendo sacudida por casos del pasado, y del presente, y donde la única respuesta hasta la fecha era la de echar la culpa a la sociedad y dejar claro que se trataba de casos aislados o irrelevantes. Sin embargo, las palabras de Blázquez asumen con claridad los criterios del Papa Francisco ante “los abusos y el comprensible escándalo que han suscitado“.

Haciendo suyo el documento aprobado por el Sínodo de Obispos en el que él participó, y antes de la reunión del Papa con los 113 presidentes de las Conferencias Episcopales del mundo para abordar esta lacra, Ricardo Blázquez admitió que “los abusos realizados por algunos obispos, sacerdotes, religiosos y laicos provocan en quienes son víctimas, entre los cuales muchos jóvenes, sufrimientos que pueden durar toda la vida y a los que ningún arrepentimiento puede poner remedio”, una lacra que “representa un serio obstáculo” a la misión de la Iglesia.

Al tiempo, el presidente de la CEE llama a “erradicar las formas de ejercicio de la autoridad en las cuales se insertan (los abusos) y de combatir la falta de responsabilidad y transparencia con las cuales muchos casos se han tratado”. Una declaración de intenciones frente a los que siguen apostando por el oscurantismo y la minimización, y un ataque frontal al “clericalismo” que, afirma el Papa, “conduce a la pretensión de pertenecer a un grupo que posee todas las respuestas y no tiene necesidad de escuchar y aprender nada o fingir escuchar”

Blázquez, finalmente, insta a ejercer “las oportunas acciones y sanciones necesarias” contra los abusadores, que llenan la Iglesia de “mediocridad, presunción, división y corrupción”, y apunta -más un deseo que una realidad, por el momento- a que “la Iglesia reconoce abiertamente los abusos de diversa índole y tiene la firme decisión de erradicarlos”, si bien recuerda “la dedicación paciente de tantos cristianos, ministros, consagrados y laicos”, y apunta que la mayoría de los clérigos son buena gente. “No es legítimo abrigar sospechas sin fundamento”.

Adiós a Gil Tamayo y a Anastasio Gil

En esta plenaria, los obispos habrán de elegir nuevo secretario general y portavoz, tras la marcha del flamante obispo electo de Ávila, José María Gil Tamayo, a quien el presidente de la CEE agradeció su “cercanía, su entrega generosa y su ayuda”. Una elección que marcará, de una vez por todas, si los obispos españoles se suman de una vez a la primavera de Francisco, o si siguen encastillados en sus cuarteles de invierno, esperando la restauración. Blázquez también quiso recordar a Anastasio Gil,recientemente fallecido, a quien definió como “un trabajador infatigable del Evangelio”.

Reflexionando sobre la actualidad, Blázquez hizo referencia a los cuarenta años de la Constitución, y al papel de la Iglesia durante la Transición. En un momento de frágiles relaciones Iglesia-Gobierno, el presidente de la CEE reivindicó cómo la institución “colaboró eficazmente en aquel singular periodo de nuestra historia”.

En este sentido, insistió en que “los católicos estamos satisfechos de haber prestado la ayuda que estaba en nuestras manos, nos sentimos bien integrados en el sistema democrático y es nuestra intención continuar participando, desde nuestra identidad, en la justicia, la solidaridad, la paz, la convivencia y la esperanza de nuestra sociedad”.

Diálogo sin imposiciones

Ni deseamos ponernos medallas ni queremos ser preteridos. Por esto saludamos el diálogo entre todos”, porque “todos nos debemos al bien común, del que nos beneficiamos todos”. Un diálogo, pidió el cardenal, que no sea “una imposición disimulada ni un recurso cómodo para ganar imagen”, en una velada crítica el fallido encuentro entre Carmen Calvo y el cardenal Parolin, y que “requiere unas actitudes de apertura en los interlocutores para discutir las cuestiones sobre las que tienen competencia y dentro de un marco general compartido”.

“El diálogo fomenta la concordia y es el procedimiento digno de las personas para buscar y encontrar la solución a los problemas planteados. Por esto, debemos renovar el espíritu de la Transición y animados por él afrontar las cuestiones que el tiempo nos va encomendando”, destacó Blázquez, quien reivindicó la Constitución, “aprobada por las Cortes y por los ciudadanos”, omo “un monumento señero en nuestra historia, expresión de la magnanimidad de todos, convergencia de las legítimas diferencias, apuesta por un futuro con todos y para todos”.

Vocaciones y sinodalidad

Finalmente, las palabras de Blázquez hicieron especial hincapié en la sinodalidad, un carisma necesario en la Iglesia de hoy, y que implica “hacer camino juntos” con “libertad para hablar y humildad para escuchar“.

Sobre las vocaciones, Blázquez admitió “la carencia de vocaciones de especial consagración”, aunque subrayó que todo cristiano, por serlo, tiene una doble vocación: “a ser persona y a ser cristiano” dentro de la Iglesia, “patria de las vocaciones”, para enriquecer su vida y para cumplir más eficazmente su misión evangelizadora. Cada uno desde su carisma propio y con los caminos que Dios ponga en su vida.


https://www.periodistadigital.com/religion/espana/2018/11/19/los-obispos-agradecen-a-las-victimas-de-la-pederastia-la-valentia-de-den

Silencio cómplice y encubridor


Hay que cambiar las imágenes patriarcales de Dios que con frecuencia están en la base de no pocos de los abusos sexuales

OtrosConéctateEnviar por correoImprimirJUAN JOSÉ TAMAYO19 NOV 2018 – 12:18 COT

El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez durante una asamblea.
El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez durante una asamblea. LUCA PIERGIOVANNI EFE

Cuando los obispos españoles recibían las informaciones sobre los crímenes de pederastia producidos en las Iglesias de otros países, no se daban por aludidos y guardaban silencio porque no iba con ellos. Algunos incluso presumían de no tener ni haber tenido en sus diócesis casos similares. La Iglesia española parecía un oasis en medio del desierto pederástico que se cernía por todo el cuerpo eclesial. ¡Qué espejismo o, peor, qué cinismo! Lo que era un secreto a voces a nivel del catolicismo mundial, para un sector importante de la jerarquía católica española eran o bien calumnias o bien deseos malévolos de desprestigiar a la Iglesia.

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En realidad, han sido décadas y décadas de abusos sexuales continuados en seminarios, colegios religiosos, noviciados, parroquias contra personas indefensas: niñas, niños, adolescentes; décadas de silencio, abusos de autoridad, violencia física, falta de investigación de los hechos y negación de los mismos, obstrucción a la justicia, ocultamientos, tolerancia con los pederastas e impunidad, falta de transparencia, ausencia de arrepentimiento y de petición colectiva de perdón, abusos de larga duración, falsedades y mentiras, incumplimientos, en muchos casos, de las sanciones disciplinares que establece el Código de Derecho Canónico para los casos de abusos sexuales, presiones psicológicas sobre las víctimas, culpabilización de las mismas, sufrimientos en solitario, tendencias autodestructivas, amenazas con castigos si revelaban o denunciaban los hechos y promesas de recompensas si los mantenían ocultos, informes falseados, documentación destruida, etc.

No pocos de los pederastas hicieron de los abusos sexuales su práctica cotidiana, que compatibilizaban con sus prácticas religiosas —incluida la celebración de la eucaristía— sin escrúpulo alguno, ni remordimiento ni conciencia de pecado, y sin hacerse cargo del dolor que causaban. Mientras, las víctimas vivían y siguen viviendo un infierno en la tierra causado por quienes anunciaban el cielo a los que sobrellevaran con paciencia las consecuencias de las agresiones sexuales. El cuadro no puede ser más dantesco y el comportamiento de los pederastas más antievangélico.

La pederastia no es un fenómeno aislado y esporádico que se produzca excepcionalmente, sino permanente, generalizado y continuado durante décadas. Tampoco es un problema solo personal de este o aquel sacerdote o religioso que abusa de menores, sino que es institucional, está instalado y sólidamente arraigado en la estructura eclesiástica jerárquico-piramidal, patriarcal, clerical, que impone el celibato obligatorio a los sacerdotes.

Es ahí donde radica el problema y donde hay que buscar la solución. ¿Cómo? Eliminando el celibato obligatorio de los sacerdotes, ya que es fuente de comportamientos afectivo-sexuales patológicos y perversos; desjerarquizando y democratizando la Iglesia; despatriarcalizándola y desclericalizándola. Es necesario suprimir los seminarios como internados donde los aspirantes al sacerdocio viven 12 o siete años segregados de la juventud, de la familia y de la sociedad. Hay que cambiar, en fin, las imágenes patriarcales de Dios, que con frecuencia están en la base de no pocos de los abusos sexuales de quienes se consideran únicos representantes de la divinidad masculina.

Juan José Tamayo es profesor emérito de la Universidad Carlos III de Madrid. Su último libro es ¿Ha muerto la utopía? ¿Triunfan las distopías? (Biblioteca Nueva)

https://elpais.com/sociedad/2018/11/19/actualidad/1542643152_897988.html

Faustino Vilabrille: “La fiesta de Cristo Rey debería desaparecer de inmediato”


CAMINO AL ENCUENTRO NACIONAL DE REDES CRISTIANAS, DEL 30 DE NOVIEMBRE AL 2 DE DICIEMBRE EN GIJÓN

“Veamos a Jesús como lo que fue: el Libertador de los pobres de Galilea, de los pobres de todos los tiempos”Faustino Vilabrille, 19 de noviembre de 2018 a las 12:45  

Cristo ReyRELIGIÓN | OPINIÓN

Lo que llamamos milagros o signos de Jesús hemos de verlos como hechos o actos continuos de liberación, a los que El daba el significado más profundo con sus palabras

(Faustino Vilabrille).-T radicionalmente se habla de soberanos y de súbditos. No nos gusta nada este lenguaje, porque no debe haber ni soberanos ni súbditos, sino ser todos iguales y hermanos. Llamarle a Jesucristo Rey es una verdadera ofensa, porque el testimonio que tenemos de los reyes de este mundo, salvo alguna rarísima excepción, es verdaderamente nefasto: llenos de boato, de privilegios, de corrupción, de aforamientos, de lujos y ostentación.

Por eso esta fiesta debería desaparecer de inmediato del calendario de la liturgia de la Iglesia, porque además esta celebración la “inventó” la Iglesia Oficial el año 1925 como reacción contra las ideologías republicanas y anticlericales de amplios sectores europeos y pretendiendo seguir ejerciendo su influencia y dominio, como una monarquía absoluta, sobre los gobernantes y los pueblos como en tiempos medievales, como si Jesucristo fuera el Rey de Reyes de este mundo. Nada más lejos de lo que fue Jesús. El lo dijo: “Mi reino no es de este mundo”.

Jesús no es rey, es todo lo contrario. El dijo: “Sabéis que los jefes de las naciones las gobiernan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. Pero no ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande será vuestro servidor, y el que quiera ser primero que sea esclavo vuestro, de la misma manera que el Hijo del Hombre (Jesus) no ha venido para ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por todos”.

Jesucristo no es Rey de este mundo. Fue un esclavo, y por tanto acusado y condenado a muerte de cruz como un esclavo por ir contra el sistema de poder absoluto impuesto por la religión judía y sus representantes oficiales de Jerusalén, y por Roma, por lo que es acusado de subversivo contra el orden establecido. De ahí su condena a morir crucificado, como establecía la Ley romana para los esclavos.

Hoy el mayor poder absoluto lo ejercen los bancos, las compañías multinacionales y los gobiernos que los apoyan con sus dictaduras económicas en connivencia con el FMI, el BM y la OMC, contra los oprimidos de la tierra a los que empobrecen hasta la miseria, quitándoles sus tierras (más de 227 millones de Has. en fincas de más de 1000 Has. con sus aguas correspondientes), así como sus materias primas de alto valor tecnológico (como el coltán en la Rep.Demo.del Congo), contaminándoles sus aguas (como la canadiense Montana Explotadora en Guatemala para extraer el oro de sus yacimientos), y así obligándolos a refugiarse en los basureros de las grandes ciudades para a vivir en y de la basura, o hasta forzarlos a emigrar pasando mil penurias como los africanos hacia Europa (el Mediterráneo ya es un cementerio de africanos) y los suramericanos hacia Norteamérica, como estamos viendo estos días desde Honduras.

Es muy triste que ese poder absoluto lo hayan ejercido, aun en nuestro tiempo, las “autoridades” romano-vaticanas contra muchos teólogos comprometidos con la liberación de los oprimidos y la dignificación de los pobres, y por el contrario hayan dado la mano y la comunión a dictadores sanguinarios como Pinochet o reconocimiento público y reiterado al más largo dictador español del siglo XX, y por el contrario, esas mismas “autoridades” durante muchos años hayan mirado para otro lado ante la horrible pederastia que estaba infectando a la Iglesia como un cáncer.

¿Dónde estuvieron esas autoridades romano-vaticanas que no daban la cara públicamente por personas muertas por la misma causa de Jesús como los Jesuitas de la UCA, Oscar Romero, Gerardi, Rutilo Grande, Gaspar García Laviana, muchos catequistas de Guatemala asesinados por causa de su fe, etc., que muchos siguen sin ser reconocidos como testigos eminentes de la fe. Gracias al Papa Francisco que con la reciente canonización de Monseñor Romero ha dado un giro radical a la actitud de sus dos predecesores inmediatos. Pero aun falta un largo camino por recorrer para rehabilitar a muchos represaliados, como las mujeres en la Iglesia, que no son reconocidas con la misma consideración y misión que los hombres. Tendrá que ser con otra Iglesia.

No le llamemos a Jesucristo Rey, sino el Libertador, porque fue uno de los seres humanos más comprometidos con la dignidad del hombre, con la justicia, con la verdad, la libertad, el amor, la igualdad, la vida, la esperanza, la solidaridad, la defensa de los débiles, el compromiso con los pobres, la denuncia de las injusticias y los injustos, la reivindicación específica y absoluta de la dignidad de la mujer y de los niños porque entonces lo necesitaban más (y aún ahora), la apertura a la dimensión trascendente de la persona humana, la claridad absoluta con que veía el camino que debería seguir la humanidad, el descubrimiento humano de Dios a nivel de la persona humana concreta, la fe y la seguridad con que afrontó las exigencias y los retos hasta la muerte que le pedía su misión liberadora integral. Esa es la verdad del hombre.

De esa verdad fue testigo Jesús hasta su misma muerte. Y todo esto lo hizo El desde abajo y desde dentro, no desde arriba y desde fuera. Fue a su destino con los pobres de la tierra. De toda esta verdad sí es Jesucristo el verdadero Lider y Libertador que estamos necesitando aun hoy los hombres y mujeres de nuestro tiempo, junto la Madre Tierra que El contemplaba en los lirios del campo, en los pájaros del cielo, en la abundancia los peces de Tiberíades, en las mieses de los campos de Galilea.

Sí, veamos a Jesús como lo que fue: el Libertador de los pobres de Galilea, de los pobres de todos los tiempos. Lo que llamamos milagros o signos de Jesús hemos de verlos como hechos o actos continuos de liberación, a los que El daba el significado más profundo con sus palabras: “dichos los que tienen hambre y sed de justicia, dichosos los pobres porque vuestro es el Reino de los Cielos, dichosos los perseguidos por causa de la justicia, “porque El hará justicia a los humildes del pueblo, salvará a los hijos de los pobres. Porque El librará al pobre suplicante, al desdichado y al que nadie ampara, se apiadará del débil y del pobre, la vida de los pobres salvará. De la opresión, de la violencia rescatará su vida. Su sangre será preciosa ante sus ojos” (Salmo 72).

Es muy gratificante comprobar que en nuestro tiempo hay creyentes totalmente comprometidoscon este gran mensaje de Jesús: Oscar Romero, Monseñor Gerardi, Los Mártires de la UCA, Rutilo Grande, Pedro Casaldáliga, Gaspar García Laviana, que escribía, atormentado por la miseria de los pobres campesinos de Nicaragua a los que oprimía ferozmente de la dictadura de Somoza: “Me hieren tus mortajas prematuras de hambre, me hieren tus huesos entubados en pieles sedientas, tu eterna tristeza, tus ojos humillados, y tu impotencia”.

Dentro de pocos días recordaremos y celebraremos su compromiso junto con el VI encuentro nacional de Redes Cristianas en Gijón, a la que invitamos encarecidamente a todos cuantos podáis asistir, todos intentando retornar a la coherencia con el mensaje liberador de Jesucristo, a donde el Papa Francisco sea capaz de llevar la Iglesia para que retorne a ser camino, verdad y vida para los hombres, mujeres y la Madre Tierra de nuestro tiempo.

https://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2018/11/19/religion-iglesia-opinion-faustino-vilabrille-fiesta-cristo-rey-deberia-desaparecer-inmediato-pobres-solidari

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