La iglesia venezolana se aleja del Vaticano y califica de “ilegítimo e inmoral” a Nicolás Maduro


La crisis del chavismo

Lo dijo el presidente de la Conferencia Episcopal, quien denunció la represión y el desastre social. El Papa había llamado a la “concordia” entre gobierno y opositores.

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Venezuela se desliza al abismo. La iglesia del país caribeño, combativa y distante de la moderación política que ha exhibido el Vaticano hacia el experimento bolivariano, acaba de caracterizar de ese modo la inminente asunción por parte de Nicolás Maduro de un nuevo mandato. El episcopado calificó al sucesor de Hugo Chávez de “ilegítimo y moralmente inaceptable” para ocupar el cargo y menos pretender continuarlo.

El jefe. Monseñor José Luis Azuaje Ayala, presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela (twitter.com/arzobispomcbo)

El jefe. Monseñor José Luis Azuaje Ayala, presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela (twitter.com/arzobispomcbo)NEWSLETTERS CLARÍN

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De este modo, la Iglesia venezolana se alinea con las críticas en igual sentido que han planteado los países del Grupo de Lima, entre ellos Argentina, que prometieron desconocer al gobierno y con la posición similar de la Unión Europea.

“Si seguimos por la senda en la que en nos encontramos, acabaremos en el abismo”, reiteró este martes en un comunicado José Luiz Azuaje Ayala, presidente de la Conferencia Episcopal local.

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En el documento, el alto jerarca denunció el “deterioro humano y social en la población y en las riquezas de la nación” que ha causado el gobierno chavista. “No ha habido sensibilidad humana y social que sugiera que se producirá un cambio más adelante”, y enumeró “el índice de pobreza, la tasa de enfermos, las amenazas y el aumento de la represión”.

El arzobispo de Maracaibo y titular regional de Cáritastambién señaló que “la historia, en su momento adecuado, dará su veredicto sobre la legitimidad del mandato de Maduro”.

Azuaje Ayala, en el centro, durante la celebración de Eucaristía de Aguinaldo. (Conferencia Episcopal)

Azuaje Ayala, en el centro, durante la celebración de Eucaristía de Aguinaldo. (Conferencia Episcopal)

En julio de 2017, la Conferencia Episcopal venezolana había divulgado otro áspero mensaje contra el régimen bolivariano al que consideró  “dañino para el pueblo”. Un año después sostuvo que “perseguir, someter y enjuiciar arbitrariamente es el componente que se observa, mientras hay una multitud en el pueblo que pide alimentos, medicamentos, luz eléctrica, sueldos dignos, detener la inflación…”.

“Los obispos hemos encontrado que todos los males tienen una razón: la implementación de un proyecto político totalitario.”

Monseñor Azuaje Ayala

TITULAR DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE VENEZUELA

En noviembre pasado, Azuaje Ayala declaró en Alemania que su país sufría una “escalada de intolerancia” en medio de “una situación límite de desplome y colapso”.

La posición de la Iglesia local se produce luego de que el lunes se divulgó una carta que enviaron al Papa Francisco 20 ex presidentes latinoamericanos criticando el contenido de su último mensaje de Navidad. El pontífice había pedido “que este tiempo de bendición le permita a Venezuela encontrar de nuevo la concordia y que todos los miembros de la sociedad trabajen fraternalmente por el desarrollo del país, ayudando a los sectores más débiles de la población”.

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El argumento de la conciliación promovido por el Vaticano le ha venido sirviendo al régimen para escapar en los últimos años de la presión opositora. Lo usó para burlar la obligación constitucional de cumplir con un referendo revocatorio del mandato de Maduro hace dos años. En aquel momento se realizaron unas mesas de diálogo con la oposición en las cuales el oficialismo ignoró las demandas la libertad de presos políticos y la garantía de asistencia humanitaria, reclamos que también expresaba el Episcopado local.

Luego, el pretexto de la conciliación también fue usado por el régimen para imponer la reelección del presidente en una campaña que se basó en la proscripción o el arresto de la oposición.

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La Iglesia venezolana se alejó de esa estrategia y ha venido llamando a los feligreses en las misas para que se alcen contra la autoridad a la que, ya en abril de 2017, había descripto como “totalitaria, militarista, policial, violenta y represora”.

Este último comunicado del Episcopado se conoció luego de la conmocionante huida a EE.UU. del juez del Tribunal Supremo Christian Zerpa, quien denunció que el Poder Judicial es sólo un apéndice del régimen y que cada sentencia de carácter política es dictada por el Ejecutivo.

Asimismo, el sábado pasado la Asamblea Nacional, el Congreso unicameral que controla la oposición, la ilegitimidad, el presidente, la elección de las elecciones de 2018, fueron fraudulentas y la instalación de un gobierno de transición y el llamado a nuevos comicios. El gesto es apenas formal por la carencia de poder que exhibe el legislador venezolano  a la raíz de la ofensiva del régimen en su contra.

https://www.clarin.com/mundo/obispos-venezolanos-afirman-presidente-nicolas-maduro-ilegitimo-moralmente-inaceptable_0_3WbMC4OvB.html

VENEZUELA: COMUNICADO CENTÉSIMO UNDÉCIMA ASAMBLEA PLENARIA ORDINARIA DEL EPISCOPADO VENEZOLANO



EXHORTACIÓN DEL EPISCOPADO VENEZOLANO
“LO QUE HICIERON A UNO DE ESTOS HERMANOS MÍOS MÁS PEQUEÑOS, A MÍ ME LO HICIERON” (Mt 25,40).

1.- Los Arzobispos y Obispos de Venezuela, con ocasión de la 111ª Asamblea Ordinaria, conscientes de nuestra responsabilidad espiritual y moral como ciudadanos y pastores, nos dirigimos al pueblo de Venezuela, al que pertenecemos y del cual somos servidores. Recibimos el año 2019, con la confianza puesta en Dios, como una buena oportunidad para el cambio que el país pide a gritos: la recuperación del Estado de Derecho según la Constitución y la reconstrucción de la sociedad venezolana, en dignidad, libertad y justicia para todos. Queremos alentar la verdadera esperanza del pueblo, sustentada en el misterio de la Navidad que celebra que el Hijo de Dios se hace humano y pobre para hacernos más humanos y solidarios.

2.- Como pastores, tenemos la obligación de preguntarnos por el sentido ético de la gravísima situación que estamos viviendo. Nuestras apreciaciones nacen de una valoración moral sobre la dignidad humana violentada, el bien común irrespetado y la verdad manipulada. San Oscar Arnulfo Romero, profeta y mártir de América, dijo: “si hay un conflicto entre el gobierno y la Iglesia, no es porque la Iglesia sea opositora sino porque el conflicto ya está establecido entre el gobierno y el pueblo, y la Iglesia defiende al pueblo” (Homilía del 21-10-1979). Todo poder humano es transitorio y se legitima si en su ejercicio produce un bienestar colectivo con especial atención a los pobres y excluidos, logrando así una sana convivencia en la pluralidad y la diferencia. El pueblo venezolano vive una situación dramática y de extrema gravedad por el deterioro del respeto a sus derechos y de su calidad de vida, sumido en una creciente pobreza y sin tener a quien acudir. Es un pecado que clama al cielo querer mantener a toda costa el poder y pretender prolongar el fracaso e ineficiencia de estas últimas décadas: ¡es moralmente inaceptable! Dios no quiere que por el sometimiento a injusticias sufra el pueblo. Urge, por tanto, asumir el clamor popular de un cambio, de una concertación para una transición esperada y buscada por la inmensa mayoría.

3.- Como señalamos en nuestra Exhortación del 11 de julio de 2018, “reiteramos que la convocatoria del 20 de mayo (para elegir el Presidente de la República) fue ilegítima, como lo es la Asamblea Nacional Constituyente impuesta por el poder ejecutivo. Vivimos un régimen de facto, sin respeto a las garantías previstas en la Constitución y en los más altos principios de dignidad del pueblo” (No temas, yo estoy contigo, n. 6). Por tanto, la pretensión de iniciar un nuevo período presidencial el 10 de enero de 2019 es ilegítima por su origen, y abre una puerta al desconocimiento del Gobierno porque carece de sustento democrático en la justicia y en el derecho.

4.- En esta crisis política, social y económica, la Asamblea Nacional, electa con el voto libre y democrático de los venezolanos, actualmente es el único órgano del poder público con legitimidad para ejercer soberanamente sus competencias. En efecto hace tres años (1-12-2016) el Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, pidió que se restituyera cuanto antes a la Asamblea Nacional el rol previsto en la Constitución. El voto de confianza que el pueblo venezolano le ha conferido debe ser retribuido con el cumplimiento de los deberes de los diputados, diseñando y redactando las leyes que necesita el país para el restablecimiento de la democracia y la vuelta a la decencia y honestidad en la administración de los fondos públicos. El Papa Francisco en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año nos interpela: “la función y la responsabilidad política constituyen un desafío permanente para todos los que reciben el mandato de servir a su país, de proteger a cuantos viven en él y de trabajar a fin de crear las condiciones para un futuro digno y justo. La política, si se lleva a cabo en el respeto fundamental de la vida, la libertad y la dignidad de las personas, puede convertirse verdaderamente en una forma eminente de la caridad” (1-1-2019).

  1. Los venezolanos no podemos ser simples espectadores de lo que sucede en el país, pues somos ciudadanos y, como tales, actores de primer orden. La defensa de la libertad ha costado mucha sangre y muchos sufrimientos, para ver de lejos lo que la mayoría rechaza: políticas de hambre, persecución política, represión militar y policial, presos políticos, torturas, corrupción, ineficiencia e ineficacia en la gestión pública. Como ciudadanos y como instituciones nos toca asumir las responsabilidades que nos competen para mejorar la actual situación y recuperar el país con sus valores y potencialidades. Esto exige la articulación de todos los sectores sociales, promoviendo la creatividad y proactividad de muchas personas en la búsqueda de soluciones.
  2. Como dijo el Papa Francisco, es necesario buscar juntos caminos de “concordia” y entendimiento, de unión del pueblo venezolano, de respuestas a los múltiples problemas y de defensa de los derechos humanos que nos permitan superar la crisis y atender a los más pobres. ¿A quién bendice nuestro Dios en la actual situación dramática de Venezuela? La respuesta que nos da Jesús es clara, profunda y desafiante: “Vengan benditos de mi Padre… porque tuve hambre y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era emigrante y me recibieron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; en la cárcel y me vinieron a ver” (Mt 25,34-36). Es una pregunta acuciante para todas las personas de buena voluntad, cuya respuesta debe llevarnos a una acción eficaz.

7.- Somos conscientes que cuanto se haga por los más pequeños es a Cristo a quien se le hace, y por ello como Iglesia nos comprometemos en las diócesis y en las parroquias, en primer lugar, a seguir ayudando a la supervivencia, tanto de los más débiles y desprotegidos dentro del país como a los que han emigrado buscando trabajo y mejores condiciones de vida, así como refugio y asilo. En segundo lugar, a continuar trabajando en la defensa y promoción de los derechos humanos, en particular de los que carecen de todo, de los amenazados de muerte, de los perseguidos y privados de libertad. En tercer lugar, con mayor ahínco, nos proponemos seguir desarrollando programas de formación y organización que permitan la recuperación de la institucionalidad democrática y la reconstrucción del país de una forma pacífica. Todo esto enmarcado en el proceso de evangelización que promueve los valores de verdad, autenticidad, justicia, solidaridad, paz, reconciliación y fraternidad.

  1. Tenemos muchas razones para agradecer a personas e instituciones. Al Santo Padre Francisco por su constante cercanía y preocupación por nuestra patria. El 7 de enero de 2019, el Discurso a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, expresó: “Deseo para la amada Venezuela que se encuentren vías institucionales y pacíficas para solucionar la crisis política, social y económica, vías que consientan asistir sobre todo a los que han sido afectados por las tensiones de estos años y ofrecer a todo el pueblo venezolano un horizonte de esperanza y de paz”. Igualmente, agradecemos a las Iglesias y Gobiernos de diversos países su solidaridad y su atención a los compatriotas que, producto de la crisis, han tenido que dejar el país en búsqueda de mejores condiciones de vida. Apreciamos el trabajo pastoral y de solidaridad que desarrollan día a día los sacerdotes, diáconos, religiosas y laicos, así como las muchas iniciativas que en este campo se están llevando adelante desde Cáritas a nivel nacional, diocesano y parroquial, desde la comisión de Justicia y Paz y las vicarías de Derechos Humanos, de otras organizaciones y asociaciones. Invitamos a articular iniciativas y proyectos en favor del pueblo a los hermanos de otras iglesias y de otras religiones, a las instituciones públicas y privadas, a los empresarios, profesionales, trabajadores y obreros, para trabajar por la paz y por un mejor país.

9.- Como creyentes cultivemos la oración personal y comunitaria. Con María, proclamemos que la misericordia de Dios llega a sus fieles de generación en generación, “porque el Señor hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón y derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes” (Lc 1,51-52). Aprendamos de María, nuestra Madre, que Tú, Señor Jesús, eres el alfa y la omega, el principio y fin de nuestra existencia, nuestro pan para el largo camino, nuestra alegría completa, nuestra paz duradera. Amén.

Con nuestra bendición,

Los Arzobispos y Obispos de Venezuela

Caracas, 9 de enero de 2019.
Remitido al e-mail

Por qué el papa Francisco no se alinea en contra de Nicolás Maduro


Un grupo de expresidentes latinoamericanos envió una carta al papa Francisco, en la que lamentan que el sumo pontífice no se haya posicionado contra el Gobierno de Nicolás Maduro. El titular de la Iglesia católica ha reiterado en los últimos días sus deseos de un diálogo pacífico entre todos los sectores de la sociedad venezolana.

El presidente de Venezuela se prepara para asumir el 10 de enero su nuevo mandato sexenal por el que fue reelecto con el 67% de los votos en los comicios del 20 de mayo de 2018. En las Américas, 13 de los países del Grupo de Lima han desconocido el resultado de dicho proceso electoral, junto con EEUU y la Unión Europea, y han llamado a que en el país se lleve a cabo una nueva consulta.  

Nicolas Maduro, presidente de Venezuela

© REUTERS / Marco BelloNicolás Maduro ofrece una rueda de prensa en vísperas de su toma de posesiónPor el contrario, el papa Francisco se ha mantenido firme en su postura de exhortar al oficialismo y la oposición a tender puentes, como quedó claro en su discurso ‘Urbi et orbi’ de Navidad. En esa instancia, el santo padre deseó que Venezuela pudiera “encontrar de nuevo la concordia y que todos los miembros de la sociedad trabajen fraternalmente por el desarrollo del país, ayudando a los sectores más débiles de la población”.

Estas palabras no cayeron bien a 20 expresidentes de la región, que suscribieron un comunicado de la Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA) una misiva en la que manifestaron su recelo a las palabras del sumo pontífice, particularmente el llamado a la concordia, ya que a su criterio “puede entenderse ello como un pedido a los pueblos que son víctimas para que se acuerden con sus victimarios”.

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“Me parece muy sensato lo que plantea el papa. Plantea básicamente el encuentro, la concordia, y evitar cualquier situación de violencia para que entre todas las partes lleguen a un acuerdo”, indicó a Sputnik el activista social cristiano Gustavo Vera, presidente de la ONG argentina ‘La Alameda’.

“Un grupo de expresidentes quiere obligarlo a tomar partido a tono con lo que está pidiendo el señor Trump. Claramente el papa no va a hacer lo que le dicte Trump. Va a hacer lo que le dicte su corazón y su conciencia, que es llamar al diálogo entre todas las partes”, agregó Vera, una figura muy cercana al sumo pontífice.

El papa Francisco pronuncia el mensaje 'Urbi et Orbi' en la Basílica de San Pedro

© REUTERS / Alessandro BianchiLas mil caras del papa FranciscoEn un discurso para los embajadores acreditados ante la Santa Sede, Francisco expresó a pocas horas de la nueva asunción de Maduro sus deseos para que en Venezuela “se encuentren vías institucionales y pacíficas para solucionar la crisis política, social y económica, ías que consientan asistir sobre todo a los que son probados por las tensiones de estos años y ofrecer a todo el pueblo venezolano un horizonte de esperanza y paz”.

Asimismo, subrayó ante los representantes diplomáticos que “la Santa Sede no busca interferir en la vida de los Estados, sino que su pretensión no es otra que la de ser un observador atento y sensible de las problemáticas que afectan a la humanidad, con el sincero y humilde deseo de ponerse al servicio del bien de todo ser humano”.

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El papa Francisco

CC BY-SA 2.0 / Cancillería del Ecuador / Despedida Papa FranciscoEl papa Francisco espera que Venezuela encuentre vías de resolver la crisisComo indicó Vera, este llamado a la concordia deja en evidencia que el máximo líder espiritual de la Iglesia católica y titular de la Santa Sede está preocupado por la situación del país caribeño y otras naciones en el mundo: “Si está llamando a recuperar el camino del diálogo, naturalmente presupone que hay una preocupación por la situación política y social de estos países”, manifestó el dirigente social.

En ese sentido, destacó el rol activo de Francisco para apaciguar distintos conflictos y tensiones recientes en el mundo. Entre estos, Vera citó el proceso de paz en Colombia, el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y EEUU, el cese de los enfrentamientos entre Armenia y Azerbaiyán en la escalada de 2016, el fin de la guerra civil de la República Centroafricana y el acercamiento con la República Popular China.

“Naturalmente es un tendedor de puentes y puede jugar ese rol. Hay muchos que están interesados en que el papa no lo haga: hay sectores interesados en desestabilizar a determinados países porque no son del agrado o del paladar del señor Trump, que sigue tratando de regimentar lo que considera que es su patio trasero”, opinó Vera.

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Bandera de Venezuela (imagen referencial)

© REUTERS / Juan Carlos UlatePolitólogo: después del 10 de enero Maduro debe conducir a Venezuela al diálogoEn octubre de 2016, con mediación del Vaticano, oficialismo y oposición fueron instados a mantener diálogos en la isla Margarita. Sin embargo, dicho intento fracasó y no llegó a concretarse.

Las acciones del Vaticano, afirmó Vera, no solo se guían por el apego al diálogo dentro de los países y entre ellos, sino también por la doctrina social de la Iglesia católica, que “llama a estar del lado de los más pobres, los más excluidos y desposeídos”. El papa Francisco se ha mantenido cercano a los movimientos sociales de América Latina, lo cual le ha valido críticas desde algunos sectores.

“Es lógico y normal que el papa Francisco, como otros papas en otras épocas, tenga nexos y contactos con otras organizaciones sociales que están vinculados a sectores más sufrientes de la sociedad. Esto no tendría que llamar la atención”, aseveró.

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Papa Francisco

© AP Photo / Alessandra TarantinoEl papa Francisco pide a obispos venezolanos que se mantengan cerca de su puebloDesde IDEA no solo lanzaron sus críticas al pontífice por su posicionamiento no intervencionista en Venezuela, sino también en Nicaragua. Tras afirmar que sigue “de cerca” la situación del país centroamericano, expresó el deseo “de que las distintas instancias políticas y sociales encuentren en el diálogo el camino principal para empeñarse por el bien de toda la nación”.

En su discurso de Navidad, manifestó su aspiración de que los sectores enfrentados en Nicaragua “se redescubran hermanos, para que no prevalezcan las divisiones y las discordias, sino que todos se esfuercen por favorecer la reconciliación y por construir juntos el futuro del país”.

En su carta al papá, los 20 expresidentes reconocieron la “buena fe” de tal expresión, pero le indicaron que está siendo interpretada en un modo muy negativo por las alcaldías de Venezuela y Nicaragua “. En el mensaje, denunciaban que “lamentablemente no existe” en esos países “una democracia normal o deficiente”.

https://mundo.sputniknews.com/religion/201901091084632765-que-opina-papa-francisco-venezuela-oposicion-oficialismo/

Las seis fases del modelo operativo paramilitar para el cambio radical obligatorio


José Negrón Valera5

En el 2012, el Instituto de Estudios Estratégicos del Ejército de los Estados Unidos, publicó un texto del profesor de estrategia militar Max Manwaring, titulado ‘Venezuela como exportador de la Guerra de Cuarta Generación’.

En resumen, dicho documento trataba de argumentar que el para entonces presidente venezolano, Hugo Chávez, a través de la conformación de las milicias y la doctrina de la guerra de todo el pueblo, buscaba hacer inviable los Estados latinoamericanos para “forzarlos a ser declarados como Estados fallidos” y permitir la insurgencia de un movimiento afín al proyecto Bolivariano.

Jorge Arreaza, canciller de Venezuela

© REUTERS / Carlos Garcia RawlinsVenezuela denuncia una nueva fase del plan intervencionista de EEUUManwaring se lamentaba de que Estados Unidos no tuviese respecto a Venezuela “una estrategia unificada a largo plazo y una arquitectura organizacional interinstitucional multidimensional para enfrentar el socialismo del siglo XXI de Chávez y su guerra asimétrica asociada”. Por tal motivo, hacía algunas recomendaciones al mando militar estadounidense.

Una de ellas, quizá a la que prestaron mayor atención fue la siguiente: “El Ejército podría desarrollar un diseño para usar las fuerzas armadas convencionales en roles no tradicionales encomendados por la nueva sociología del conflicto deliberado descrito anteriormente en el modelo de guerra asimétrica de Chávez y el modelo operativo paramilitar para el cambio radical obligatorio’.

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El académico llegaba a la conclusión de que el mejor método para destruir el proyecto bolivariano era usar los preceptos de la guerra de cuarta generación —que arropa una cantidad enorme de doctrinas como la guerra no convencional, irrestricta, híbrida, molecular— en su contra. Manwaring apuntaba que “este tipo de conflicto es principalmente psicológico-político y está dirigido al terreno humano más que al territorio geográfico”. A su parecer, el “centro de gravedad primario” no es militar, sino fundamentalmente de “opinión pública y liderazgo”.

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Recientemente el senador ruso, Ígor Morózov, alertaba que Estados Unidos preparaba en Venezuela un cambio de Gobierno a través de la puesta en marcha de un nuevo plan de desestabilización. Expresaba la necesidad de que “todos los aspectos tecnológicos de la preparación de una nueva revolución de colores por Washington en Venezuela deben ser descubiertos y documentados. Hay que discutir obligatoriamente en el Consejo de Seguridad de la ONU los pasos ilegales que EEUU está preparando en este país”.

Hacer visible y documentar la estrategia de desestabilización contra Venezuela, pasa por releer el texto de Manwaring. En este, quedan de manera bastante explícitas las fases que pretende transitar Estados Unidos para provocar un cambio de Gobierno en el país suramericano.

Primera fase (activada): se busca la inestabilidad y el caos en el país a través de la combinación de una guerra institucional (Asamblea Nacional, Tribunal Supremo de Justicia), una guerra económica (sanciones financieras y comerciales) y de los medios de comunicación (desinformación y propaganda).

Segunda fase (activada): emergencia de “un frente popular (político) de las clases medias” y personas u organizaciones afines para competir y debilitar al Gobierno. Se pretende “apoyar política y psicológicamente las guerras señaladas en la fase uno”. En Venezuela, la creación de la coalición denominada Frente Amplio Venezuela Libre y Plan País son pruebas de esto.

Tercera fase (activada): la irrupción de embarcaciones de la transnacional Exxon Mobil en aguas venezolanas, son parte de esta etapa. Según Manwaring se intenta “fomentar los conflictos regionales” a través de iniciativas políticas, como las declaraciones del denominado Grupo de Lima, pero también con acciones militares “encubiertas, graduales y preparatorias para desarrollar y fomentar el apoyo popular a la guerra”. Un aspecto a tener en cuenta en esta etapa sería el establecimiento y la defensa de “zonas liberadas (cuasiestados) dentro del Estado”.

Cuarta fase (por reactivar): para lograr el desgaste y deslegitimación del Gobierno, se ponen en marcha “manifestaciones, huelgas, violencia cívica, violencia personal, mutilaciones y asesinatos”. El objetivo es presentar al Estado como incapaz de llevar las riendas del país.

Quinta fase (por activar): un elemento ineludible sería “desarrollar milicias” en una escala local y regional para luchar en regiones geográficas de interés. En el caso venezolano, la frontera con Colombia luce como el área más viable para este tipo de conflicto. Bandas paramilitares colombianas como los Rastrojos —de donde proviene uno de los elementos que supuestamente tenía previsto atentar contra la vida del presidente de Colombia, Iván Duque— y los Urabeños, brindarían el soporte inicial para estas acciones. Sin embargo, con la llegada al poder de Jair Bolsonaro, no puede descartarse una práctica de desestabilización contra Venezuela desde la región sur, especialmente en las zonas mineras.

Sexta fase (por activar): para Manwaring esta sería la última de las acciones a emprender, luego de lograr “la desmoralización” del Ejército que sirve de bastión defensivo. En este caso, los brazos paramilitares —fase 5— serían apoyados con una fuerza militar de intervención multinacional, tal y como lo ha planteado el vicepresidente brasileño, Hamilton Mourao.

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Atacar la esperanza

En el Pentágono reconocieron, hace tiempo, que era imposible derrotar al proyecto bolivariano si no se lograba menguar el nivel de bienestar social y económico alcanzado durante el segundo periodo del Gobierno de Hugo Chávez. Es decir, lograron un “análisis correcto” de la motivaciones y expectativas del venezolano promedio. También reconocieron, al igual que lo hace Manwaring, que “Chávez y sus partidarios comprenden la importancia de los sueños sobre la supervivencia y una vida mejor para una gran parte de la población. Esas son las bases del poder, todo lo demás es ilusión”.

Parlamento de Venezuela

© REUTERS / Carlos Garcia RawlinsEl Parlamento venezolano renueva la confrontación con MaduroEn la guerra planteada contra Venezuela, lo vital no es tanto golpear directamente al Gobierno —a sus fuerzas policiales o militares—, como socavar su base de respaldo popular y legitimidad. El desgaste que sufre la población a través de las distintas estrategias de sabotaje y ataque a su seguridad y bienestar personal son “medios probados para el debilitamiento de los Estados”, asegura Manwaring.

Y más adelante argumenta con abrumadora certeza: “A menos que una sociedad perciba que su Gobierno trata los asuntos de seguridad personal, bienestar y desarrollo socioeconómico de manera justa y efectiva, el potencial de las fuerzas internas o externas para desestabilizar y subvertir un régimen es considerable. Los regímenes que ignoran esta lección a menudo se encuentran en una crisis de gobierno”.

Por tanto, en esta fase de acciones la guerra está dirigida a explotar las vulnerabilidades de sus adversarios y a sus preceptos psicológicos. El caso reciente del magistrado del Tribunal Supremo de Justicia, Christian Zerpa, que se ha marchado a Miami, es una prueba del escenario de corto plazo que se viene. No es una casualidad que algo así ocurriese, tal y como Manwaring lo explica: resulta sumamente efectivo utilizar “la complicidad, la intimidación, la corrupción y la indiferencia” para “cooptar discretamente a políticos, burócratas y personas de seguridad” del Gobierno a ser derrocado.

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Jorge Arreaza, el canciller venezolano (archivo)

© REUTERS / Ueslei MarcelinoCanciller Arreaza pide a su par colombiano respetar la soberanía de VenezuelaPor otro lado, existen tácticas que han sido probadas como ineficaces. Las protestas masivas son una de ellas. Aunque no vayan a ser descartadas, el enfoque ahora será la derrota sistémica del modo de vida de la población venezolana. El dólar paralelo rebasó la barrera de los 1.000 bolívares y el aumento de precios no da señales de ceder. En los centros de pensamiento del Ejército estadounidense, se dice con frecuencia que los cambios de Gobierno no son eventos, sino parte de un proceso.

Manwaring lo resume de la siguiente forma: “el proceso de fracaso estatal tiende a pasar de la violencia personal a un aumento de la violencia colectiva y el desorden social a los secuestros, los asesinatos la corrupción personal e institucional, la anarquía criminal y los desplazamientos internos y externos de la población. (…) El impulso de este proceso de violencia tiende a evolucionar hacia una violencia social más generalizada, una grave degradación de la economía y una capacidad gubernamental disminuida para brindar seguridad personal y colectiva y garantizar el Estado de derecho a todos los ciudadanos”.

Bandera de Venezuela

© AP Photo / Ramon Espinosa¿Intervención, desestabilización de aliados? Qué le espera a Venezuela en 2019Si de algo debe cuidarse el Gobierno bolivariano es de caer en la trampa que la propia guerra no convencional produce: la crisis. Esto tiene dos lecturas, por un lado, el Gobierno no puede parecer irresponsable y mucho menos insensible ante el deterioro del bienestar de sus ciudadanos, pues tal como lo enseñó el filósofo Thomas Hobbes, una de las razones por la que los individuos ceden su libertad individual a un Estado, es para obtener a cambio garantías de protección. Devolvernos a la lógica del “hombre como lobo del hombre” es el arma para que los ciudadanos pierdan la fe en sus instituciones.

En un segundo aspecto y visto que el componente esencial de esta guerra va del plano de las condiciones materiales a las espirituales, y viceversa, resulta supremamente necesario que la comunicación política de un Gobierno sometido a una guerra multidimensional, no convencional, irrestricta, como la que se ve en Venezuela, no debe mantener a su base de apoyo en las tensas neblinas que la crisis promueve en los ánimos colectivos. Si no se habla con la verdad y de manera oportuna, las redes sociales digitales tomarán el asiento vacío que se les deje. Entonces, las falsas banderas y operaciones de información, estarán a la orden del día y la mente colectiva será guiada no por una política comunicacional que responda a la defensa de la soberanía territorial, sino por un laboratorio cuya agenda será la guerra civil.

Ganar o ganar, en el ‘ajedrez del mago’

En los próximos días, la Asamblea Nacional de oposición y en franca alineación con el Departamento de Estado, ha dispuesto el tablero en el que aspiran se juegue la política venezolana de los próximos meses. Si queremos saber su naturaleza y alcance, veamos lo que tiene Max Manwaring que decir acerca de la guerra de cuarta generación.

Jorge Arreaza, canciller de Venezuela

© AFP 2018 / Juan BarretoCanciller venezolano acusa al Grupo de Lima de alentar un golpe de Estado contra MaduroUsando como metáfora el ‘ajedrez del mago’ que aparece en el libro ‘Harry Potter y la piedra filosofal’, Manwaring expone una cruda dinámica a la que no hace falta agregarle más palabras.

“En ese juego, los protagonistas mueven las piezas en silencio y de manera sutil por todo el tablero de juego. Bajo la dirección estudiada de los jugadores, cada uno representa un tipo diferente de poder directo e indirecto y se puede realizar como sus ataques de letales y no letales Sin embargo, a largo plazo, a largo plazo. No es una prueba de pericia para crear inestabilidad, conducir la violencia o lograr un tipo de satisfacción moral. En definitiva, es un ejercicio de supervivencia. La falla del jugador en el ajedrez es la muerte, y no es una opción “, escribe Manwaring.

https://mundo.sputniknews.com/firmas/201901081084596816-fases-del-modelo-para-provocar-cambio-venezuela/

EL JOVEN PAPA. SERIE COMPLETA.


http://www.rtve.es/alacarta/videos/dias-de-cine/joven-papa/3988518/

Rusia advierte a EE.UU. Contra una posible intervención militar en Venezuela


Publicado: 9 ene 2019 09:57 GMT | Última actualización: 9 ene 2019 11:10 GMT5.9K

El viceministro de Exteriores ruso criticó a las “cabezas calientes en Washington” que alientan un escenario bélico en el país sudamericano.

Rusia advierte a EE.UU. contra una posible intervención militar en Venezuela

Vista a CaracasMarco Bello / ReutersSíguenos en Facebook

En un comentario a periodistas este miércoles, el viceministro de Exteriores ruso, Serguéi Riabkov, advirtió a “las cabezas calientes” que desde EE.UU. buscan alentar un escenario militar en Venezuela, informa TASS.

El vicecanciller expresó su preocupación por los intentos de Washington “de consolidar un frente anti-Chávezentre los Estados latinoamericanos”.

El viceministro de Exteriores ruso, Serguéi Riabkov
“Incluso los gobiernos latinoamericanos con posturas más críticas hacia Caracas excluyen una intervención militar en los asuntos de Venezuela”El viceministro de Exteriores ruso, Serguéi Riabkov

“Esta es una tendencia alarmante. A pesar de la dura confrontación, incluso los gobiernos latinoamericanos con posturas más críticas hacia Caracas excluyen una intervención militar en los asuntos de Venezuela”, dijo.

Billetes venezolanos y estadounidenses en Caracas, el 2 de agosto de 2018.

EE.UU. adopta nuevas sanciones contra compañías y empresarios venezolanos

El diplomático subrayó que un intento de apelar a la fuerza militar “tendría un desarrollo desastroso“. “Advertimos contra este tipo de ‘tentaciones’ a las ‘cabezas calientes’ en Washington”, declaró Riabkov.

Una iglesia dentro de la iglesia


La Basílica de San Juan de Letrán en Roma (Foto: Wikimedia Commons )

En la exposición universal de 1867 en París, el estado papal eligió ser representado por una catacumba. Fue una época en que el papado, que ya había perdido a la mayoría del Estado papal y también perdería Roma en 1870, se mostró apocalíptico sobre el futuro de la Iglesia en el mundo moderno.

Al mismo tiempo, los laicos católicos estaban entrando en una nueva era de movilización y compromiso con ese mismo mundo, con el estímulo de la jerarquía católica, que sabía que había perdido gran parte de su influencia directa en la sociedad moderna.

Hoy, durante el pontificado del Papa Francisco, vemos algo así como la situación opuesta: un Papa que predica “la alegría del Evangelio” y tiene poco tiempo para la nostalgia, y una creciente cohorte de intelectuales católicos (una minoría en la Iglesia, pero especialmente activa en Estados Unidos) que esperan con ilusión el siglo XIX.

Los debates en círculos conservadores y tradicionalistas en la Iglesia de habla inglesa, y particularmente en los Estados Unidos, ofrecen un marcado contraste con la visión de este pontificado sobre la relación entre la Iglesia y el mundo moderno.

Algunos ismos teológicos más bien mohosos están circulando una vez más. Existe, por ejemplo, una nueva ola de ultramontanismo que mira a una concepción idealizada de Roma por sus puntos de referencia. También hay un resurgimiento relacionado del integralismo, conferencias inspiradoras en la Universidad de Notre Dame y Harvard.

El nuevo integralismo da un paso más allá del post-liberalismo católico más tentativo, o la simple proclamación de la crisis del catolicismo liberal. El integralismo es el intento de imaginar para la Iglesia católica, pero también para el mundo en el que vive la Iglesia, un futuro que rechaza la separación “liberal” entre el poder temporal y el espiritual, y subordina el primero al segundo.

Según Sacramentum Mundi , el integralismo es “la tendencia, más o menos explícita, a aplicar normas y directivas extraídas de la fe a todas las actividades de la Iglesia y sus miembros en el mundo. Surge de la convicción de que la autoridad básica y exclusiva para dirigir la relación entre el mundo y la Iglesia, entre la inmanencia y la trascendencia, es la autoridad doctrinal y pastoral de la Iglesia “.

Aquí se puede detectar una diferencia sutil entre la definición clásica de integralismo y su variedad del siglo XXI. Esta nueva tensión se centra casi exclusivamente en el ámbito político. De hecho, a lo que más se parece es a otro fenómeno de la cultura católica del siglo XIX: el intransigente, la creencia de que cualquier concesión o adaptación al mundo moderno pone en peligro la fe.

Tradicion teologica

A diferencia del mero conservadurismo, que valora los elementos del pasado y busca preservarlos, el intransigente rechaza lo moderno y preventivo. Esto tiene consecuencias para el pensamiento teológico de los católicos que hoy se llaman integristas, tradicionalistas y ultramontánicos. Para estos católicos, los últimos 60 años, y especialmente el Vaticano II, no importan en absoluto o solo importan si pueden interpretarse como una confirmación de la enseñanza pasada de la Iglesia.

Esto es, entre otras cosas, una mala interpretación de lo que el Papa Benedicto XVI tuvo que decir sobre la continuidad. Si bien hizo hincapié en la continuidad de la Iglesia misma como un solo tema extendido a lo largo de la historia, eso no significa necesariamente que toda la doctrina permanezca constante. Los documentos de la iglesia que son clave para entender cómo funciona la tradición teológica en la Iglesia Católica, especialmente las cuatro constituciones del Vaticano II, no son realmente parte de la cultura de esta cosmovisión intransigente. Típicamente, esta cultura teológica lee la declaración conciliar sobre la libertad religiosa, Dignitatis humanae , como si estuviera perfectamente de acuerdo con la enseñanza anterior de la iglesia sobre ese tema.

El nuevo intransigente celebra el Programa de Errores de Pío IX (1864) y su negativa a adaptarse a los tiempos modernos. El Syllabus apuntó su fuego a cuatro desarrollos modernos: la Reforma, la Ilustración, la Revolución Francesa y el estado liberal. Incluso entonces había raíces comunes entre el intransigente teológico, el legitimismo (legitimidad sacra del poder político) y el tradicionalismo legal (en oposición al constitucionalismo). Los reaccionarios católicos de hoy agregarían un objetivo más: el Concilio Vaticano II, entendido como la capitulación de la iglesia a la modernidad y al orden liberal.

Es interesante ver cuán diferente es el catolicismo liberal del siglo XIX del catolicismo liberal de hoy, y cuán similar es el intransigente católico del siglo XIX al intransigente de hoy. El catolicismo liberal de hoy es mucho más aceptado por la sociedad burguesa individualista que en el siglo XIX, cuando tuvo una ventaja más profética.

Pero el intransigente realmente no ha cambiado mucho en los últimos 150 años, especialmente cuando se trata de la cuestión del estado confesional, una pregunta sobre la cual la enseñanza oficial de la Iglesia ha cambiado durante este período. Sería interesante preguntar a los defensores de este tipo de catolicismo qué piensan de la difícil situación de los católicos que tienen que vivir como minorías bajo regímenes confesionales no cristianos integralistas, y por qué esos católicos no parecen tener tanto miedo del liberalismo.

Todos los interesados ​​en este tema deben leer lo que escribió Yves Congar al respecto en un apéndice famoso de su libro Verdadero y falso de 1950 sobre la reforma de la Iglesia . (Curiosamente, Congar decidió no publicar este apéndice sobre “integralismo y mentalidad de derechas” en la segunda edición de su libro en 1969, y se tomó la misma decisión para la traducción al inglés publicada en 2011.)

Congar abordó la afinidad de este tipo de catolicismo por el derecho político, basado en el sueño de restaurar un orden monárquico, o al menos autoritario. El integralismo y la mentalidad de derecha convergen en la tendencia a condenar todo lo que apareció después de cierta fecha en la historia.

Congar enumeró ocho elementos que son típicos de la mentalidad integralista: el pesimismo sobre la naturaleza humana; creencia en la necesidad de una autoridad fuerte; desconfianza del desarrollo doctrinal; una inclinación a asegurarse de que el catolicismo no se vuelva demasiado fácil; un énfasis en fórmulas dogmáticas sobre la realidad subjetiva de la fe; una preferencia por el razonamiento deductivo sobre el razonamiento inductivo; autoritarismo eclesial; y la idea de que la eclesiología de la Iglesia debe estar formada no por la dimensión mística sino por una rígida jerarquía.

El integralismo, continúa Congar, no es una herejía porque elige la ortodoxia y la jerarquía. Pero Congar observó: “Un énfasis exagerado en la ortodoxia también puede ser una forma de abandonar el catolicismo”. Y agregó las palabras de John Henry Newman sobre el integralismo: “Construyen una Iglesia dentro de la Iglesia … mientras hacen de sus puntos de vista un dogma”. No me estoy defendiendo contra ellos, sino contra lo que llamaría su espíritu cismático “.

* Sígueme en Twitter @MassimoFaggioli

* Massimo Faggioli es profesor de teología y estudios religiosos en la Universidad de Villanova en Pennsylvania en los Estados Unidos. Su libro más reciente es ‘El catolicismo y la ciudadanía: las culturas políticas de la iglesia en el siglo XXI’ (Liturgical Press, 2017).

* Este artículo fue publicado por primera vez en Commonweal  aquí  .

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