“Por tierra, techo y trabajo, dignidad pa ‘los de abajo”


Publicado: 20 de enero de 2019 04:53 AM PST

FUENTE:
TEOLOGIA DEL PUEBLO.

“Por tierra, techo y trabajo, dignidad pa ‘los de abajo” canto colectivo creado por los cayetanos.

En caravana abandonamos un chile. No fue fácil, algunos compañeros duraron en la frontera en la madrugada. En Argentina tenemos el barrio intercultural de San Martín de los Andes, territorio ancestral mapuche: profunda experiencia de encuentro en el techo y el pueblo originario, en el territorio recuperado del ejército de la campaña del desierto. 

Bendito lugar donde nos acogieron los compañeros y nos convidaron en una reflexión desde un territorio que interpela. 

Un encuentro al estilo de los de abajo.

Hay acentos de toda la Argentina que invaden los cerros ancestrales. Desde la palabra del Lonco Ariel que convocó a desgarrar la herencia occidental hasta la palabra de cada compañera que se mezcló en los talleres del encuentro.

Cuatro espacios enmarcados en frases de Francisco para las grandes causas de Nuestra América: paz, tierra, techo y trabajo. 

Fue un día de trabajo y disfrute, de una diversidad de voces que delinear una agenda compartida: repensar integralmente las ciudades como núcleos inclusivos de los pobres, una reforma agraria para la tierra mar, el trabajo y el trabajo digno para todos los excluidos Las inventoras de su laburo. Todo esto con el telón de fondo de una visión integral de la paz, más cercano a la shalom hebrea de las viudas que a la pax romana del imperio. 

En esa línea las palabras son más fáciles de entender y se puede leer en el orden del día con los intereses de los pueblos originarios (con especial acento en el pueblo mapuche). 

Los Cayetanos asumen el desafío que el Papa los lanzamientos de los protagonistas de un mundo nuevo y al mismo tiempo, le devuelven a él el desafío de los compañeros de estas luchas. Ni más, ni menos: un papá compañero. 





PD: Parábola de una carcajada digna.

Los que saben también cómo re-crear la vida. Las últimas horas de los cayetanos fueron jugando juntos en un río de la comunidad. Juntos. 

Mientras jugábamos en una poza adornada al pie de un pequeño salto de agua, la dignidad de ver clara: las risas de los compas eran más fuertes que el rugido del agua. Era un honor digno de ser contemplado, porque tal vez cuando la dignidad se cumple el mar, el día, las carcajadas, los pobres, los ganadores, el rugido perpetuo, la caída … 

Gracias a esta escuela de la escuela peregrina de la vida Gracias por el servicio de navidad y de ir a un verdadero año nuevo.

«Les doy un mandamiento nuevo» o «un mandamiento que les doy de nuevo»


Publicada en 21 enero, 2019

Un análisis crítico y gramatical del texto griego de Juan 13.34

Héctor B. Olea C.

A manera de introducción debo decir que el origen de este breve artículo se encuentra en una pregunta que en privado me hizo un apreciado contacto. La pregunta en cuestión tiene que ver con la forma en que Roberto Hanna, en su conocida obra «Ayuda gramatical para el estudio del Nuevo Testamento Griego» (Editorial Mundo Hispano, año 1993), explica Juan 13.34. En síntesis, la pregunta que me fue planteada fue: Profesor, ¿es cierto que el adjetivo «kainén» tiene en Juan 13.134 un sentido adverbial, como lo sugiere Roberto Hanna?

Luego, pienso que las personas que habrán de leer mi artículo tienen el derecho de saber lo que en realidad y de manera íntegra dice Hanna en su referida obra, cito: “El adjetivo «kainén» tiene un sentido adverbial, y significa: yo lo doy de nuevo”.

Ahora bien, ¿es acertada la conclusión de Roberto Hanna?

En mi primer lugar, debo decir que, en mi opinión, la conclusión y sugerencia de Roberto Hanna tiene los matices de una simple presuposición teológica y no de una conclusión con base en una sólida argumentación gramatical.

En segundo lugar y, consecuentemente, desde el punto de vista estrictamente gramatical, la oración «entolén kainén dídomi jumín», involucra sencillamente un adjetivo en posición atributiva, o sea, «entolén kainén»: traducción acertada: «un mandamiento nuevo».

En tal sentido, llama la atención que Roberto Hanna haya ignorado la indiscutible relación sintáctica que existe en el texto griego de Juan 13.34 entre la palabra «entolén» (sustantivo: mandamiento) y la palabra «kainén» (adjetivo: nuevo).

Consecuentemente, un serio análisis morfosintáctico (gramatical) de la frase «entolén kainén» ha de concluir, por un lado, que dicha frase debe ser traducida «un mandamiento nuevo», y que constituye el complemento directo (por eso se encuentra en el caso acusativo femenino singular) del verbo «dídomi» (doy). Por otro lado, que la palabra «jumín» (pronombre personal de la segunda persona del plural, en caso dativo: a ustedes, les) constituye el complemento indirecto del mismo verbo «dídomi» (doy).

En tercer lugar, me parece que la hipótesis de Roberto Hanna es que Jesús, con la frase «entolén kainén» sencillamente está haciendo un énfasis en el conocido y ya establecido mandamiento del AT (Tanaj, Biblia Hebrea): «ama a tu prójimo como a ti mismo» (Levítico 19.18, 34), un mandamiento ya establecido.

La palabra «mandamiento» en el Evangelio de Juan

La palabra «mandamiento» se encuentra en el Evangelio de Juan en cinco  ocasiones y en la siguiente manera:

En la primera mención Jesús presenta como “un mandamiento del Padre” que pusiera su vida, aunque tendría la autoridad de volver a tomarla (Juan 10.18).

En la segunda mención Jesús pone de relieve que sus obras y sus dichos también fueron “ordenanzas de su Padre”. En otras palabras, lo que Jesús hizo, lo hizo porque su Padre se lo ordeno, y lo que dijo, lo dijo porque así también se lo ordeno el Padre (Juan 12.49).

En la tercera mención Jesús, en el mismo contexto de la mención anterior, especifica que “el mandamiento que recibió del Padre” produce vida terna, porque lo que él habla, lo habla en conformidad al mandamiento que recibió del Padre (Juan 12.50).

Con las dos últimas menciones (la cuarta y la quinta), el Jesús joánico hace referencia a “un nuevo mandamiento” (Juan 13.34 y 15.12).

Ahora bien, la hipótesis de Roberto Hanna respecto de la frase «entolén kainén» («yo lo doy de nuevo») se hace más cuestionable, a nuestro juicio,  cuando consideramos los siguientes factores.

Primer factor: La frase «améis (que se amen) los unos a los otros» (RV 1960) es típica del Evangelio de Juan. En efecto, la frase en cuestión se encuentra en todo el Nuevo Testamento en sólo cuatro ocasiones: tres veces en el Evangelio de Juan (13.34; 15.12, 17) y la restante en Pablo (1 Tesalonicenses 4.9).

Segundo factor: De las tres referidas ocasiones en que el Evangelio de Juan menciona la frase «améis (ámense) los unos a los otros» (RV 1960), sólo en dos ocasiones se la encuentra con un detalle vital añadido, detalle que en mi opinión Roberto Hanna ha perdido de vista. Dicho detalle consiste en la frase o expresión «como yo os he amado», frase que por cierto, sólo se emplea en Juan 13.34 y en el capítulo 15.12 (y que tampoco se la encuentra en 1 Tesalonicenses 4.9).

Tercer factor: No se puede demostrar que antes de Juan 13.34 el Jesús joánico haya hecho mención del mandamiento del amor, de modo que la mención de Juan 14.34 venga a constituir la simple reiteración de un mandamiento dado con anterioridad («yo lo doy de nuevo»).

Luego, atendiendo al matiz que le agrega la frase «como yo os he amado» (redacción que no se encuentra en ninguna otra parte de la Biblia (y que no es equivalente a «ama a tu prójimo como a ti mismo», compárese 1 Juan 3.23); es indiscutible que en Juan 13.34 y 15.12 estamos en realidad ante un mandamiento nuevo del Jesús joánico.

En otras palabras, el mandamiento del Jesús joánico se diferencia del antiguo mandamiento de Levítico 19.18, 34 precisamente en el elemento que toma o pone de referencia y sus implicaciones. Mientras que el mandamiento de Levítico 19.18, 34 tiene como referencia a «uno mismo» («ama a tu prójimo como a ti mismo»), el mandamiento de Jesús tiene como referencia el ejemplo dado por «el mismo Jesús, por él mismo» («ámense los unos a los otros como yo los he amado a ustedes»).

Además, la frase «como yo os he amado», dicha por el Jesús joánico, punta al amor sacrificial (considérese Juan 15.13). En tal sentido, indiscutiblemente, el mandamiento de Juan 15.34 y 15.12 constituye un nuevo mandamiento, pero no porque hable de la necesidad de amar al semejante (principio vital del antiguo mandamiento de Levítico 19.18, 34), sino más bien por el fundamento sobre el cual se sustenta: la forma en que Jesús nos amó, obviamente, según la teología del Evangelio de Juan.

Finalmente, no es posible perder de vista que en Juan 15.12 el Jesús joánico, haciendo referencia precisamente al mandamiento de Juan 13.34 («ámense como yo los he amado»), lo identifica como una ordenanza original y estrictamente suya, con las palabras «jáute estín je entolé je kainé»: «este es mi mandamiento».

Conclusiones:

Primera: La frase «entolén kainén» en Juan 13.34 pone de manifiesto, desde el punto de vista del análisis morfosintáctico (gramatical), una estructura sintáctica del adjetivo en posición atributiva, entre el sustantivo «entolén» (mandamiento) y el adjetivo «kainén» (nuevo). En consecuencia, la traducción acertada  de la expresión «entolén kainén» es: «un mandamiento nuevo».

Segunda: No se puede demostrar que antes de Juan 13.34 el Jesús joánico haya hecho mención del mandamiento del amor, de modo que Juan 13.34 venga a constituir la simple reiteración de un mandamiento dado con anterioridad («yo lo doy de nuevo»).

Tercera: El matiz que le agrega la frase «como yo os he amado» (redacción que no se encuentra en ninguna otra parte de la Biblia (y que no es equivalente a «ama a tu prójimo como a ti mismo», compárese 1 Juan 3.23); es indiscutible que en Juan 13.34 y 15.12 estamos en realidad ante “un mandamiento nuevo” del Jesús joánico.

Cuarta: El mandamiento del que nos dan cuenta Juan 13.34 y 15.12, constituye “un nuevo mandamiento”, pero no porque hable de la necesidad de amar al semejante (principio vital del antiguo mandamiento de Levítico 19.18, 34), sino más bien por el fundamento sobre el cual se sustenta: la forma en que Jesús nos amó (obviamente, según la teología del Evangelio de Juan).

Quinta: La hipótesis de Roberto Hanna de que “el adjetivo« kainén “en Juan 13.34 tiene un sentido adverbial, y significa: yo lo doy de nuevo”, a la luz de nuestro análisis y nuestro juicio, es cuestionable y desacertada, así como sencillo Facebook WhatsApp Twitter Google+ LinkedIn Facebook Messenger Compartir

http://estudiosbiblicosyteologicosacademicos.com/2019/01/21/les-doy-un-mandamiento-nuevo-o-un-mandamiento-que-les-doy-de-nuevo/?fbclid=

Aquellos pastores obreros en lucha y con “olor a oveja”


‘Botas, casco y mono de obrero sobre el altar. Los curas obreros y la lucha por la justicia social, 1966-1979’, del doctor Francisco Javier Torres Barranco, desentierra del olvido un fenómeno muy relevante en Cádiz que, en pleno tardofranquismo y siguiendo el Evangelio, peleó por las libertades y los derechos laborales

Paco Sánchez Múgica

PACO SÁNCHEZ MÚGICA 20 DE ENERO, 2019 8 MINUTOS EN LEER

 El cura obrero Javier Fajardo, abajo a la izda. en la imagen, en su trabajo en Astilleros.

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Nacieron antes o después de la Guerra Civil y eran pastores del rebaño nacional-católico de la época, pero su conciencia social y el Evangelio estaban por encima de todo, por lo que decidieron ponerse frente por frente ante los abusos y la falta de libertades democráticas para combatirlos. “En esos momentos sentimos que venían desde el pueblo al cura a darnos, no a pedirnos. Esa era la línea que queríamos. Esas eran las cosas que nos iban dando vida”. Alfonso Castro, el jerezano afincado en Cádiz que fuera conocido como el padre de los curas obreros gaditanosera profesor de filosofía, lógica, crítica y metafísica, y a través de estas materias trataba de inculcar a los seminaristas su convicción por volcarse en este tipo de sacedorcio en el trabajo, un sacedorcio que lo mismo le llevaba a participar en movilizaciones que a acabar corriendo delante de la policía del tardofranquismo.

Jesús Maeztu, actual Defensor del Pueblo Andaluz, fue cura de la parroquia del gaditano barrio del Cerro del Moro. Allí recuerda que “hacíamos todos los papeles menos el de cura, hasta el punto que no había una misión parroquial como tal y sí emprendíamos retos sociales que entraban en contradicción con la misma” convirtiéndose la parroquia en uno de los núcleos más activos de la lucha en pro de los derechos de los trabajadores de los astilleros de la bahía gaditana y de otras luchas políticas y sociales“. Éramos el santuario de los que luchaban”, asegura.

Si en España se calcula que unos 800 sacerdotes lucharon por las libertades democráticas desde los años 60 y hasta la Transición, renunciando al salario oficial para arrimar el hombro junto a los excluidos, una parte muy importante de este fenómeno se desarrolló en la Diócesis de Cádiz. De los altares bajaron al fango de las calles sin asfaltar, soltaron los cirios y agarraron los picos y las palas, y siguieron los dictados del Evangelio: estar al lado de los más pobres y que por sus obras les conocieran. Un libro les recuerda después de tantas décadas de olvido. El doctor en Humanidades por la Universidad de Cádiz, sociólogo y politólogo algecireño Francisco Javier Torres Barranco ha convertido su tesis doctoral en la obra Botas, casco y mono de obrero sobre el altar. Los curas obreros y la lucha por la justicia social, 1966-1979 (Editorial UCA, 2018)una intensa y emotiva memoria fruto de años de investigación, recopilación documental y acceso a las últimas fuentes vivas donde ha querido contribuir “a la recuperación de la memoria histórica de los curas obreros”.

“Quien debería mantener vivas sus experiencias evangélicas y misionales, la Iglesia jerárquica de nuestros días, ha hecho poco por recordarlos como lo que fueron, unos sacerdotes que llevaron al extremo, varias décadas antes, el deseo que popularizaría el Papa Francisco de que sus curas deberían ser pastores con olor a oveja”, asegura en respuesta a lavozdelsur.es. Como explica el autor, “el libro va más allá y transciende el territorio gaditano para analizar el fenómeno desde su génesis, describir su labor sociopolítica y analizar las acciones sociales que llevaron a cabo. La idea final que me hizo decidirme por la redacción del libro fue la de intentar acabar con esa confusión existente en catalogar como cura obrero a todo sacerdote que tuviera inclinación hacia la promoción de las clases más humildes o trabajadoras o que, simplemente, desarrollaran su trabajo eclesiástico en parroquias ubicadas en barrios obreros”.

Porque, efectivamente, los curas obreros estaban en el tajo, no eran simples curas rojos, como alguna vez peyorativamente se les ha descrito. Dividido en tres partes, tras la lectura del libro, como explica Torres Barranco, “el lector comprobará que los curas obreros fueron sacerdotes que en el ejercicio de su ministerio dedicaban la mayor parte de su tiempo a una actividad profesional y el tiempo libre a su misión pastoral entre los fieles, renunciando a la paga estatal a la que tenían derecho como sacerdotes por su deseo de vivir del salario conseguido con sus propias manos”. Además, abunda, “de ordinario vivían juntos varios de ellos en domicilios particulares localizados en los mismos barrios populares en los que lo hacía mayoritariamente la clase obrera, alejados de las comodidades que les podría ofrecer otra vivienda perteneciente a la iglesia. Todo ello lo hacían con una inequívoca voluntad de permanecer dentro de la clase obrera para siempre bajo el principio de encarnación, frente a otros compromisos temporales dentro del mundo obrero“.

Juan Cejudo, otro de los curas obrero gaditanos, con su grupo de trabajo.

¿Qué le ha sorprendido más en el proceso de investigación y escritura?

En primer lugar, el vacío investigador y divulgativo sobre la figura del cura obrero existente en el ámbito académico. Cuestión que se acrecienta en el caso de la Diócesis gaditana, pues no solo fue ésta una de las primeras españolas en que se desarrolló con éxito el fenómeno, sino que también llegó a contar con una de las cifras más elevadas de curas obreros de toda la geografía española. También detecté un déficit investigador sobre dos de los, como llamo en el libro, acelerantes que influyeron decididamente para el éxito del fenómeno a nivel diocesano. Por un lado, la historia de los movimientos especializados obreros de Acción Católica  Juventud Obrera Cristiana (JOC) y Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC).

Por otro, la desconocida y apasionante etapa del obispo Añoveros al frente de la Diócesis. Mucho se ha escrito sobre su talante progresista y, sobre todo, del conocido como caso Añoveros, pero nada se ha escrito a nivel académico sobre su valiente papel de impulsor de los curas obreros de la diócesis de Cádiz en un contexto eclesiástico marcado por las pugnas entre curas progresistas y conservadores. En segundo lugar, y respecto de los curas obreros, su forma de entender la evangelización del mundo obrero: no como un deseo de conversión, sino como la invitación a vivir la palabra de Dios como la mejor forma de luchar por la justicia social, la liberación del hombre y la defensa de los derechos individuales y colectivos.

¿Hasta qué punto estaba necesitada aquella España, aquella Andalucía?

De forma transversal a toda la estructura social asistíamos a lo que suele llamar franquismo sociológico, es decir, al interés del Régimen de atraer hacia su causa ideológica a una sociedad persuadida por los nuevos valores de la sociedad de consumo. Esto trajo aparejado al menos dos consecuencias: la primera de ellas, la de socializar en la idea de que tras años de penurias y hambre, ahora que se podía disfrutar de bienes materiales, mejor era no complicarse la vida embarcándose en posibles protestas sobre el sistema político, lo que invitaba a la desmovilización. La segunda, que el carácter burocrático y autoritario del sistema lo distanciaba cada vez más del pueblo trabajador, aumentando la brecha el desempleo y los bajísimos sueldos y que significaría la pauperización de la clase obrera. Este era, a grandes rasgos, el tipo de capitalismo que imperaba en la sociedad española, andaluza y gaditana y que se reflejaba en una clase obrera que carecía tanto de conciencia política como de falta de conciencia de clase, pues su día a día en el trabajo se centraba exclusivamente en colmar sus aspiraciones de alcanzar escuelas para sus hijos, viviendas, mejores ingresos… Los obreros curas, ya pertenecientes al movimiento obrero, se rebelaron ante esta situación, uniéndose a los frentes de lucha ya abiertos para promocionar la dignidad del trabajador.

Huelga de misas y curas apaleados y en los calabozos de comisaría. Otros, despedidos de trabajo que habían logrado por oposición

Apellidos como Araujo, Mougán, Troya, Fajardo o Avelino, entre otros mucho, son algunos de los rostros del estudio. Sacerdotes, seminaristas, que potenciaron un esquema aplicable a cualquier otro marco espacial de aquella España “injusta y necesitada”. Hay varios casos documentados de la época en que el sacerdote se dirige a la propia comisaría de policía con el deseo de que se le cambie el concepto “profesión” de sacerdote por el de trabajo manual de soldador u operario. O muestras objetivas de solidaridad del pueblo trabajador con estos curas. Como rememora a este medio el autor del libro, en una ocasión una señora del barrio gaditano de Puntales se presentó voluntariamente en la casa del barrio de La Laguna donde vivían dos curas obreros para prepararles la comida y limpiar cuando se enteró de que ambos estaban solos por encontrarse en paro. En otro momento, también fue a visitarles una señora del Cerro del Moro para llevarles un cartuchito de garbanzos y otro de lentejas, y les dijo: “He ido al economato de Astilleros por un mandado y me he acordado de ustedes”. Tan agradecidos estuvieron a la señora los curas obreros que recuerdan que cuando se fue le entonaron el Te Deum.

“El cura obrero Alfonso Castro, quien me recordaba estas anécdotas tan ilustrativas, me comentaba: «En esos momentos sentimos que venían desde el pueblo al cura a darnos, no a pedirnos. Esa era la línea que queríamos. Esas eran las cosas que nos iban dando vida”. Hubo curas que hasta amenazaron con huelga de misas si el Obispado no les aceptaba un cambio de destino en la provincia, y hubo otros que tenían casi imposible encontrar trabajo, pues los contratos que se hacían en magistratura terminaban pasando por la Brigadilla político socialpara ser cotejados con los ficheros de la Policía, o incluso llegaron a ser despedidos de otros empleos aunque éste hubiera sido obtenido por oposición. Muchos de ellos fueron detenidos, maltratados en estancias policiales y durmieron en los calabozos, rodeados de otros obreros que “olían” a subversivos.

“Los trabajadores de los años 60 y 70 del pasado siglo podían gozar de unos derechos ahora inexistentes, pero era un trasfondo para justificar bajos salarios y explotación”

Si uno observa los datos de exclusión social y desempleo, especialmente en la Bahía de Cádiz, donde discurren muchos episodios de su libro, pensaríamos que no se ha evolucionado tanto… ¿o es que siempre parece que cualquier tiempo pasado fue mejor?

Esa misma sensación tuve yo en la fase de trabajo de campo. Incluso hubo un momento en que llegué a pensar que ahora la clase trabajadora está peor. ¿Por qué? Porque los trabajadores de los años 60 y 70 del pasado siglo podían gozar de unos derechos ahora inexistentes: viviendas, escuela de formación profesional donde los niños de los productores (terminología franquista) podían estudiar, un dispensario, un economato donde se adquirían las cosas más baratas que en cualquier supermercado y hasta, en el caso de grandes empresas gaditanas, la participación en las tradicionales casetas de feria. Evidentemente esta situación, aparentemente privilegiada, escondía un trasfondo: todo ello no era más que una estrategia de las grandes empresas para justificar la explotación y los bajos salarios. La empresa quería aparecer más que como tal, como parte de la familia.¿Quién desea pelearse con la familia? Nadie.

“El obrero era socializado desde el mundo empresarial para que se centrara en conseguir tales recompensas empresariales, lo que le invitaba a su desmovilización ante las injusticias y penalidades que padecían”

El obrero era socializado desde el mundo empresarial para que se centrara en conseguir tales recompensas empresariales, lo que le invitaba a su desmovilización ante las injusticias y penalidades que padecían, aunque de ellas fuera conscientes. El resultado era el desconocimiento de leyes y derechos laborales, que aunque pocos, existían. Ante ese abuso, la patronal no tenía un contrapeso sindical (recordar que el sindicalismo de clase obrero estaba prohibido), pues el sindicato vertical, como era reconocido por todos, estaba más aliado con los empresarios que con los obreros.

Maeztu, hoy Defensor del Pueblo Andaluz pero cura obrero en el pasado, junto al autor del libro Francisco Javier Torres Barranco, durante una pasada presentación de la obra.

En una época en la  iglesia católica no pasa por sus mejores momentos, con escándalos y desafección de muchos de sus fieles, se hacía imprescindible poner de relieve el papel de estos curas obreros que lo dieron todo a cambio de nada. Pero ¿cómo surgió este fenómeno dentro de la Iglesia? Torres Barranco lo explica: “Lo que hicieron los curas obreros (y esto puede sorprendernos a los católicos de hoy), no fue ni más ni menos que obedecer los mandatos de la Iglesia de entonces. Me explico: gracias al concilio Vaticano II se obtuvo la conciencia de que el mundo de la década de los sesenta del siglo XX era tan moderno como injusto. La Asamblea Conjunta de obispos-sacerdotes de 1971 contribuyó decididamente a que los curas asumieran el compromiso de una Iglesia misionera, libre y profética frente al poder, orientada hacia los alejados y al servicio de los más pobres. Y ¿quiénes eran los más pobres de entonces? Los trabajadores manuales”. De la simpatía a la empatía con la clase obrera, “un encarnamiento” en la clase trabajadora, y un empoderamiento que alcanzó ésta gracias a la labor de esta suerte de misioneros en una tierra necesitada de casi todo. Y el pueblo acabó dándoles, no pidiéndoles.

https://www.lavozdelsur.es/aquellos-pastores-obreros-en-lucha-y-con-olor-a-oveja/

Mujer católica romana fue ordenada sacerdote en J’burg Sudáfrica 19/01/2019


dianne willman diac.  ord.  3

Con gran alegría informamos que Dianne Willman, de 44 años, fue ordenada sacerdote católico el 19 de enero de 2019 en Klipkerk en Mosaiek, Fairland, Johannesburgo, Sudáfrica, a las 2 p.m. hora de Sudáfrica. La obispo Patricia Fresen de Roman Catholic WomenPriests (International RCWP) fue la ordenación del obispo. A la sagrada ordenación que siguió a la forma tradicional asistieron seres queridos y simpatizantes llenos del Espíritu y la felicidad para ella y para la Iglesia Católica Romana que necesitaba una renovación y una nueva liderazgo de servicio. Reverendo Cararyl Conroy Johnson, de los EE. UU., Región Oriental de RCWP. También asistió a la Santa Misa. La misa de las Órdenes Sagradas es esencialmente tradicional, excepto que la ordenada se postra ante el altar y no ante el obispo.

La ordenación de Dianne al sacerdocio cumple un llamado que Dianne experimentó por primera vez cuando era niña y asistía a la Escuela Católica cerca de Durban, Sudáfrica. Antes de los estudios universitarios, Dianne pasó un año de discernimiento dentro de una congregación religiosa, las Hermanas Misioneras de la Preciosa Sangre. Aunque la vida con esta Orden la atrajo, su pasión por la justicia social que se vive en el mundo fue la llamada más fuerte. Completó su licenciatura en la Universidad de Natal y su Maestría en Derecho en la Universidad de Witwatersrand. Actualmente está completando las etapas finales de una maestría en Filosofía / Teología / Espiritualidad y se está formando como Director Espiritual.

Ha trabajado durante 20 años en diversas capacidades legales. Durante 2012 prestó servicios durante cuatro meses como asesora legal de la Misión de Observadores Permanentes de la Santa Sede ante las Naciones Unidas. Participó en la Comisión de las Naciones Unidas sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer dedicada al empoderamiento de las mujeres y la promoción de la igualdad de género. Esta oportunidad profundizó sus ideas sobre las conexiones entre religión y género. Dianne es miembro de grupos de la reforma católica como We Are All Church, Sudáfrica. También es facilitadora de retiros y es miembro de la Junta de un Centro de espiritualidad integrado conocido como Bohareng.

Un momento decisivo con respecto al sacerdocio llegó a Dianne durante un peregrinaje a Israel en 2004. Mientras caminaba por el lugar donde Jesús caminaba, ella afirmó su llamado al sacerdocio. Ella sabía que cumpliría la llamada cuando fuera el momento adecuado y compró su robo, cáliz y patena con confianza y anticipación. Después de completar el programa de discernimiento y preparación con RCWP, ella estaba lista para responder al llamado con “con la ayuda de Dios, estoy listo”. Su amor íntimo por Cristo y el pueblo de Dios ahora incluirán su lucha continua por la dignidad, el respeto y la igualdad de todas las personas y el ministerio sacramental. Su valor para hacer esto contra legem, pero con órdenes sagradas válidas, la guía en cada acción. Aunque el costo personal de responder a la llamada es alto, en un nivel más amplio, Dianne cree firmemente que la necesidad de acción para iniciar una nueva era del Espíritu es mayor. donde se puede ver que las mujeres pueden representar la imagen de Cristo y todas son bienvenidas a la mesa. Habiendo experimentado la vida en un país que sufrió bajo las leyes opresivas del Apartheid, sirviendo como abogado y amando a una iglesia que prohíbe su participación sacerdotal, Dianne está dispuesta a transgredir la Ley Canónica porque, como las leyes del Apartheid, es una ley injusta. Ella cree que tal ley no puede, con buena conciencia, ser justificada obedientemente. Ella está dispuesta y es capaz de servir al pueblo santo de Dios, todos ellos, como un sacerdote católico romano. y amando a una iglesia que prohíbe su participación sacerdotal, Dianne está dispuesta a transgredir la Ley Canónica porque, como las leyes del Apartheid, es una ley injusta. Ella cree que tal ley no puede, con buena conciencia, ser justificada obedientemente. Ella está dispuesta y es capaz de servir al pueblo santo de Dios, todos ellos, como un sacerdote católico romano. y amando a una iglesia que prohíbe su participación sacerdotal, Dianne está dispuesta a transgredir la Ley Canónica porque, como las leyes del Apartheid, es una ley injusta. Ella cree que tal ley no puede, con buena conciencia, ser justificada obedientemente. Ella está dispuesta y es capaz de servir al pueblo santo de Dios, todos ellos, como un sacerdote católico romano.

¡Felicidades Reverenda Dianne y gracias a Dios!

Rev. Dr. Judith Lee, RCWP 
Ministerio de Buen Pastor de SW Florida, EE. UU. UU.

https://judyabl.blog/2019/01/20

Duro revés de Nicolás Maduro: Unión Europea pide nuevas elecciones en Venezuela


El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo el pasado viernes que abrió "canales de diálogo y de entendimiento" con embajadores de varios países de la Unión Europea.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo el pasado viernes que abrió “canales de diálogo y de entendimiento” con embajadores de varios países de la Unión Europea.AFPiINTERNACIONAL 20 Ene 2019 09:20 AM

Los embajadores pidieron respeto por la democracia, el Estado de derecho y las libertades fundamentales.

Germán

  GERMÁN ESPEJO@gerespejo

Los jefes de misión de la Unión Europea (UE) han instado a celebrar “nuevas elecciones libres” en Venezuela “en línea con los estándares internacionales”, durante reuniones en el Palacio de Miraflores, sede del Ejecutivo, el viernes, y con los líderes de la Asamblea Nacional el sábado

Además de la llamada a convocar comicios, en ambos encuentros los embajadores reiteraron la posición de los Veintiocho a favor del “respeto de la democracia, el Estado de derecho y las libertades fundamentales“, indicó en un comunicado la portavoz de la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores, Federica Mogherini.

Añadió que los diplomáticos también pidieron el “reconocimiento y respeto de los poderes y prerrogativas de la Asamblea Nacional, incluida la inmunidad de sus miembros”, así como “la liberación de todos los presos políticos” y abordar “de forma urgente las necesidades más apremiantes de la población“.

“La propuesta, actualmente en discusión, de establecer un grupo de contacto internacional, con el objetivo de crear las condiciones para una solución política, democrática y pacífica, se mencionó del mismo modo”, señaló la portavoz.

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Insistió en que las dos reuniones se mantuvieron “en línea con el objetivo de contribuir a un remedio político, pacífico y de mantener los canales de comunicación abiertos con todos los actores venezolanos relevantes“.

Asimismo, recalcó que la UE seguirá con su trabajo para “superar la crisis actual y devolver la democracia y la estabilidad“.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ya dijo el viernes que había abierto “canales de diálogo y de entendimiento” con embajadores de varios países de la Unión Europea (UE).

La televisión estatal VTV mostró entonces imágenes de Maduro recibiendo en un salón del Palacio de Miraflores a la embajadora de la UE en Caracas, Isabel Brilhante, así como a representantes de Francia, España, Grecia, Italia, Países Bajos, Reino Unido, Polonia, Rumanía, Portugal y Alemania.

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La UE reiteró el pasado día 10 que no reconoce la legitimidad del nuevo período presidencial de Maduro, que juró ese mismo día ante el Tribunal Supremo.

El líder chavista se impuso con holgura en los comicios presidenciales de mayo pasado, tachados como “fraudulentos” y boicoteados por el grueso del antichavismo.

Por esta razón, la oposición local, la Organización de Estados Americanos (OEA) y la UE  no reconocen la legitimidad de su segundo mandato, lo que se mantendrá en la carga, al menos, hasta 2025 .FuenteEFE – Bruselas 

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Las promesas cumplidas de Dios. 3er domingo después de la Epifanía, Año C


 
 SERMÓN DE LA SEMANA Título: Las promesas cumplidas de DiosTema: Jesús es el cumplimiento de la promesa de Dios. 3er domingo después de Epifanía, Año CObjeto: Un aro de matrimonio, una carta dentro de un sobre y lista para ser enviada y una tarjeta de crédito.Escritura: “Todos los que estaban en la sinagoga lo miraban detenidamente, y él comenzó a hablarles: ‘Hoy se cumple esta Escritura en presencia de ustedes’.” (Lucas 4:20b-21 – NVI).Las personas hacen promesas todos los días. Algunas veces le damos algo a la otra persona como símbolo de nuestra promesa, otras veces firmamos con nuestro nombre sellando nuestra promesa, en otras ocasiones damos nuestra palabra a la otra persona indicando que vamos a hacer algo.Estoy seguro de que han visto un aro como este. (Enseñe el aro de matrimonio). Cuando un hombre y una mujer se casan, usualmente se hacen promesas el uno al otro. Dicen algo como: “Prometo amarte en las buenas o no tan buenas, en riqueza o pobreza, en salud y enfermedad, mientras los dos vivamos”. Entonces intercambia anillos como símbolo de esa promesa.Esta es una carta ordinaria como las que recibimos en nuestro correo diariamente. En el medio del sobre está el nombre y la dirección de la persona para la cual se está escribiendo. ¿Qué ves aquí en esta esquina del sobre? ¡Exacto! Un sello. Cuando el Servicio Postal te vende este sello y lo pones en una carta, representa su promesa de entregarla a la persona a quien está dirigida. No importa si está nublado o soleado, lluvioso o con nieve, si hace calor o frío, el correo llevará la carta. Esa es la promesa que este sello representa.Tú eres muy pequeño para tener una tarjeta de crédito, pero algún día probablemente tendrás alguna. Muchos adultos tienen tarjetas de créditos que utilizan para comprar cosas. Cuando compras algo usando tu tarjeta de crédito, tienes que firmar un papelito. Cuando lo firmas estás prometiendo que pagarás los artículos que compraste usando la tarjeta de crédito. Tu firma es tu promesa.La gente hace promesas todos los día. ¿Cumplen sus promesas siempre? Desgraciadamente algunas personas no lo hacen. Dios hace promesas también. La Biblia está llena de las promesas de Dios. ¿Cumple Dios siempre sus promesas? ¡Sí, lo hace! Uno de mis versículos favoritos de la Biblia es el que dice: “Todas las promesas que ha hecho Dios son ‘sí’ en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos ‘amén’ para la gloria de Dios” (2 Cor. 1:20). Eso es lo que nuestra lección bíblica de hoy nos enseña.Jesús estaba en la ciudad de Nazaret en el sábado haciendo lo que siempre hacía los sábados. Fue a la sinagoga. Se levantó y comenzó a leer en las Escrituras las palabras del profeta Isaías: «El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del Señor”.Cuando terminó de leer, se sentó. Todos los ojos estaban en Jesús. Entonces comenzó a hablarles.. “Hoy se cumple esta Escritura en presencia de ustedes.” Jesús vino a la tierra a cumplir las promesas de Dios. Todas las promesas de Dios son cumplidas en él.¿No sería maravilloso si tú y yo fuéramos tan fieles en cumpir nuestras promesas a Dios como él es en cumplirlas con nosotros?Nuestro Padre que estás en los cielos, gracias por tu fidelidad en mantener y cumplir tus promesas. Ayúdanos a serte fieles en el cumplimiento de nuestras promesas a ti. Oramos en el nombre de Jesús.  Amén.PÁGINAS PARA COLOREAR Y ACTIVIDADESActividades Grupales InteractivasPágina Para ColorearCrucigramaLaberintoSilueta De PalabrasSopa De LetrasBoletín Para NiñosENLACES A LOS SERMONESImpresión amistosa: “Las promesas cumplidas de Dios”Otra sermon (Lucas 4:14-21): “Eso es justo lo que ordenó el doctor”

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Feminismo: “Estos últimos diez años han visto el triunfo de la masculinidad”.


Fuente: http://www.lemondedesreligions.fr/une/feminisme-ces-dix-dernieres-annees-ont-vu-le-triomphe-de-la-masculinite-14-01-2019-7791_115.php?fbclid=IwAR1-MII90CxIvxOnjC0ZFZHGnsRRUFlVeth2pzG6tauyzqA6bOLiePro9vo

Entrevistado por Marjorie Charpentier – publicado el 14/01/2019

Mientras que el Comité de Faldas, que ella creó con Christine Pedotti, acaba de celebrar su décimo cumpleaños, Anne Soupa ve cuánto ha disminuido la situación de las mujeres en la Iglesia. En Consoler les Catholiques *, denuncia una sectarización y una política de disimulación.

© Guido Marzilla / Gamma

© Guido Marzilla / Gamma

El Comité de Faldas acaba de celebrar su décimo aniversario. En 2008, ¿qué te motivó a comenzar?

Un estallido de conciencia después de las palabras del cardenal Vingt-Trois en Radio Notre-Dame:“Lo más difícil es tener mujeres que estén capacitadas. Todo esto es no tener una falda, es tener algo en tu cabeza. ” No hablamos como el de las mujeres. El sentimiento de injusticia en el lugar asignado a ellos vino después.

Diez años más tarde, ¿está satisfecho con el progreso realizado por la Iglesia Católica?

Nada se ha hecho, la situación incluso ha declinado. La Iglesia está atrapada en una corriente conservadora. Hemos visto niños en el coro de niñas confinadas a la nave, a tareas subalternas, en lugar de estar asociadas con la liturgia eucarística. Es un restablecimiento de la noción de impureza de las mujeres, lo que las haría ineptasas para acceder al coro. Estamos en pleno oscurantismo. Estos últimos diez años han visto el triunfo del clericalismo, la exaltación del papel del sacerdote y su masculinidad. Rechazar a las mujeres es rechazar la reforma incluso cuando la situación se vuelve escandalosa en relación con la sociedad. Nuestra pequeña asociación ha obtenido al menos una advertencia verbal a los sacerdotes y obispos. La instrucción es pasada: las mujeres reaccionarán.

¿Los anuncios progresivos del Papa Francisco sobre las mujeres y su representación en instituciones religiosas no son un paso adelante?

Todos los cargos para los cuales han sido nombradas mujeres son meramente consultivos. Son supervisados ​​por alguien que puede eliminarlos si es necesario. El Papa está tratando de calmar el juego, pero el problema no desaparecerá sin una reforma sustancial. Sin cuestionar el privilegio masculino del ministerio de la Eucaristía, el Papa podría mejorar la presencia de las mujeres en el gobierno. Sería necesario asegurarse de separar canónicamente el hecho de ser sacerdote y gobernar la Iglesia. Sería menos difícil que reformar el sacerdocio. El reclamo presbiteral es, en mi opinión, un estancamiento. En cualquier caso, la profesión está en crisis.

Un artículo italiano, reimpreso por la prensa el año pasado, denunciaba las condiciones de trabajo de las monjas, en línea con el movimiento #metoo. ¿Le ha dado más visibilidad a tu lucha?

El artículo de Marie-Lucile Kubacki, publicado por Donne Chiesa Mondo , el suplemento mensual para mujeres de L’Osservatore Romano , ha sido ampliamente publicado, incluso en el diario de 20 horas de Francia 2. Desafortunadamente, las monjas tienden a tener un reflejo de Obediencia: estamos en silencio. No aprovecharon la oportunidad y la pregunta se cerró. La jefa de redacción, Lucetta Scaraffia, fue convocada en la Secretaría de Estado, donde fue amenazada con el cierre si continuaba trabajando en el tema. El movimiento no se ha llevado, las autoridades esperan suprimirlo.

¿Crees que el clero ha tomado la medida de la importancia de la liberación de esta palabra femenina?

Deben decirse a sí mismos que no pueden darse el lujo de resolver el problema, ya que es Roma quien decide. Quienes lo quieren hacen lo que pueden en su parroquia. Los sacerdotes más viejos, más bien, los jóvenes tienden a estar en una marcha reaccionaria. Por otro lado, en las órdenes religiosas dominicanas y jesuitas, por ejemplo, existe un deseo real de asociar a las mujeres tanto en la liturgia como en los puestos de responsabilidad. Hay una diferencia entre las órdenes religiosas y el clero diocesano. En general, las personas religiosas tienen una mejor comprensión del mundo moderno y son un poco más inmunes a las corrientes reaccionarias actuales.

¿Qué piensas de las personas para quienes el feminismo y la religión son antitéticos?

Todo depende de cómo uno lee las escrituras. Trabajé mucho en la Biblia y puedo decir que no es ni una machista ni una sexista. Hay una igualdad fundamental de todos ante Dios. Jesús nunca hizo una diferencia entre los sexos en sus asociados o en sus enseñanzas. Él no confinó a las mujeres a un rol dado. Ningún representante de la iglesia tradicional puede objetar esto. Jesús prueba que podemos ser feministas y religiosos. Si lo hace, por no hablar de que tengo que tratar de hacerlo. Ya en Génesis, cuando Dios crea a la pareja, hay una profunda igualdad entre ellos. El ser humano genérico adquiere su estatus masculino solo en el momento de la creación de la mujer.

¿Es la subrepresentación de mujeres una situación intrínseca a todas las instituciones religiosas?

El mundo judío, como el mundo musulmán, no es monolítico, pero las mismas discriminaciones se encuentran en todas partes. En el judaísmo liberal, las mujeres son reconocidas e integradas; Pero el judaísmo ortodoxo es la mayoría en Francia. En el mundo musulmán, un Islam moderado comienza a predicar a la mujer imamada. Tengo el proyecto de escribir con una mujer judía y una mujer musulmana para decir qué discriminación sufren las mujeres. También esperamos trabajar con la asociación Voz de un Islam iluminado (VIE) que le gustaría crear a la mujer imamada.

¿Crees que la presencia de mujeres y laicos podría promover una modernización de la Iglesia?

La Iglesia está desconectada y critica los desarrollos. Vea cómo manejó el problema de PMA. Los obispos practican la comunicación descendente: difunden la buena palabra, pero no escuchan. Si hubiera mujeres y laicos, sería diferente. Ahora, debemos ver que también hay una tendencia inversa en la sociedad civil, una necesidad de lo sagrado. El sacerdote debe diferenciarse de los demás. Estos movimientos contrarios están vinculados a un desorden, una falta de referencia, tal vez una búsqueda de significado. Todavía no ha salido de una figura espiritual fuerte de los laicos.

¿Existe, en su opinión, una correlación entre la ausencia de mujeres en la Iglesia y la pedofilia?

El mundo de los sacerdotes masculinos favorecía la pedofilia. Es un lugar de refugio para las personas con psique pedófila que esperan encontrar impunidad allí. Si la Iglesia hubiera feminizado, no habría habido una crisis pedófila de tal magnitud.

¿Tiene alguna preocupación por el futuro de la Iglesia Católica después de estos escándalos?

Estos escándalos comienzan el declive de la institución. La Iglesia ha vendido su tesoro: la confianza. Se le acusa menos de haber fallado que de desear disimular. Este es el tema de mi último libro, Consoler Catholics * . La institución, en la forma que conocemos, desaparecerá. En 2009, el teólogo Hans Küng habló sobre el riesgo de ver que la base sociológica de la Iglesia se reduce y refleja una sola opinión, convirtiéndose en una especie de secta. Todos los días, recibimos mensajes que nos piden que nos vayamos, que nos unamos a los protestantes. Cuanto más sectaria es la Iglesia, más personas se alejarán de ella, porque se rechazan la pluralidad de opiniones.

¿Qué lucha tomar ahora en este contexto?

Publicamos una declaración de 10 años de la asociación “Elegimos todo”. El tiempo para negociar migajas ha terminado. El problema radica en la visión ontológica que la Iglesia tiene de las mujeres. En la concepción del magisterio, las mujeres son instrumentalizadas, son objetos. Ahora, un ser humano es como la rosa de Silesio: la mujer y el hombre no tienen razón. Se necesita una afirmación masiva de igualdad. Algunas mujeres internalizan la situación de segundo y son cómplices del sistema que las niega. La prioridad es considerarse uno mismo como iguales. Somos una asociación pequeña, pero muchas mujeres podrían unirse a nosotros. También pueden tomar iniciativas. Uno podría soñar con un proyecto interreligioso entre mujeres, basado en la modernidad y escuchando al otro.

(*) Para  consolar a los católicos  (Salvator, febrero de 2019).

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