Rusia y las 5.000 tropas de EE.UU: “La desestabilización de Venezuela viene desde Colombia”


enero 30, 2019 7:57 am

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–El gobierno ruso hizo un primer pronunciamiento sobre el escrito del asesor de seguridad estadounidense John Bolton sobre las “5.000 Troops to Colombia” y por primera vez acusó a Colombia de estar detrás del propósito de tumbar al régimen de Nicolás Maduro.

“Llamando las cosas por sus nombres, la desestabilización de la situación en este país se lleva a cabo desde el territorio de Colombia”, precisó la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova, al referirse a la crisis de Venezuela en una nota en Facebook.

Las precisiones las hizo la diplomática al publicar la foto de la rueda de prensa del asesor de Seguridad Nacional de EEUU, John Bolton, en la que aparece con una libreta amarilla en la que hizo la anotación de las “5.000 tropas a Colombia”.

La vocera de la cancillería rusa advierte sobre el hecho que “como siempre, no recibimos ninguna aclaración oficial por parte de Washington, aunque no perdemos la esperanza”.

El escrito de Zarajova es el siguiente:

“Y de nuevo, John Bolton.

Después de la conferencia de prensa dedicada a Venezuela, en un cuaderno del Asistente del Presidente de los Estados Unidos para la Seguridad Nacional John Bolton, los fotógrafos revisaron la grabación de 5,000 soldados a Colombia hecha con su mano.

Muchos en Washington han insinuado la posibilidad de una intervención militar estadounidense en Venezuela con diversos grados de desvergüenza: desde el presidente hasta representantes de su administración.

El canal de televisión NBC, citando a tres altos funcionarios del Pentágono, anunció hoy que el comando militar de los Estados Unidos no está enviando tropas a Colombia o Venezuela. Según los interlocutores del canal de televisión, los Estados Unidos no transfieren personal militar ni equipo o equipo militar a estos países.

Como siempre, nadie esperó comentarios oficiales, aunque no estamos perdiendo la esperanza.

Permítanme recordarles que el “retorno de la democracia” a Venezuela y, llamando las cosas por sus nombres, la desestabilización de la situación en este país se lleva a cabo desde el territorio de Colombia.

Pero, ¿qué pasa con la no injerencia en los asuntos internos de las elecciones a la seguridad cibernética, que tanto preocupa al Occidente colectivo en los últimos años? Bueno, algo así. Fin de la nota.

Este martes, tal como lo informamos aquí en la web de Radio Santa Fe, el gobierno ruso expresó su respaldo a Maduro frente a las nuevas sanciones impuestas por su homólogo estadounidense, esta vez a la petrolera Pdvsa.

“EEUU viola todas las normas imaginables” del derecho internacional respecto a Venezuela, declaró el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov.

“Desde luego nos preocupa lo que está haciendo EEUU y sus aliados en lo referente a Venezuela, violando burdamente todas las normas imaginables del derecho internacional”, declaró el ministro ruso Serguei Lavrov al término de las negociaciones con su par de Sierra Leona, Alie Kabba.

El ministro ruso denunció que EEUU de hecho “tomó rumbo hacia el derrocamiento de las autoridades legítimas” en Venezuela.

Además, agregó que Estados Unidos y sus aliados, imponiendo sanciones a Venezuela, buscan confiscar los fondos del país latinoamericano.

En este contexto, recordó que Washington tuvo una experiencia similar de “trato ilegítimo” con el dinero de otros países, como Irak, Libia, Irán, Cuba, Nicaragua y Panamá.

“En la mayoría de los casos, las congelaciones de hecho terminaban con la confiscación de los fondos de otro Estado”, dijo el canciller ruso.

En cuanto a las medidas restrictivas contra la petrolera venezolana PDVSA, Lavrov señaló que “lo que acentúa aún más el cinismo de lo sucedido, es que las empresas estadounidenses que operan en Venezuela están excluidas de las sanciones”.

Añadió que las presiones de actores externos impiden el diálogo de la oposición con el Gobierno de Venezuela.

“El presidente [Nicolás] Maduro, sus representantes, el ministro de Asuntos Exteriores ya abogaron varias veces por iniciar conversaciones con la oposición, pero a juzgar por la reacción de la oposición, está bajo una influencia muy fuerte de quienes le prohíben hacerlo, prohíben contactar con las autoridades legales”, dijo Lavrov.

Asimismo, el ministro ruso agregó que EEUU y sus aliados obstaculizan los esfuerzos internacionales para dar solución a la crisis en Venezuela.

http://www.radiosantafe.com/2019/01/30/rusia-y-las-5-000-tropas-de-ee-uu-la-desestabilizacion-de-venezuela-viene-desde-colombia/?ut

La “libre elección” es la peor mentira del patriarcado


AUTORA

Natalia Salvo Casaus

Directora del Instituto Aragonés de la Mujer. Licenciada en Historia, especialidad en Historia de las Mujeres y estudios feministas.

Hace unos días leía en este mismo medio a Pilar Aguilar un brillante artículo en el que cuestionaba el término heteropatriarcado, precisamente por acotar un sistema que impregna todas las esferas de nuestra vida a una población muy concreta. El feminismo nos obliga a estar alerta, pues a través del lenguaje o de la manipulación de éste nos intentan colar goles por toda la escuadra. El último: los vientres de alquiler, que ahora eufemísticamente llaman maternidad subrogada.

Los vientres de alquiler liberan a las mujeres, dicen con todo el aplomo del mundo quienes nunca pensaron en nosotras ni en nuestras opresiones. Las mujeres ni somos máquinas reproductoras ni estamos en esta sociedad para hacer felices a quienes, chequera en mano, se pueden permitir comprarnos. No somos territorios de conquista, ni tampoco transacciones en nombre de un fin idealizado y revestido de un falso altruismo.

El mito de la libre elección, del que nos hablaba Ana de Miguel, es la mentira más despiadada del sistema patriarcal, donde la feminización de la pobreza, la cosificación de las mujeres y la violencia extrema contra nosotras definen los modelos relacionales de nuestra sociedad.

El doloroso mito de la libre elección sólo ha servido para mantener los privilegios patriarcales de quienes no estarán jamás dispuestos a ceder poder, aunque se pongan la etiqueta de “feministas.

El doloroso mito de la libre elección sólo ha servido para mantener los privilegios patriarcales de quienes no estarán jamás dispuestos a ceder poder, aunque se pongan la etiqueta de “feministas. Nos decían que había mujeres que ejercían la prostitución por elección, pero nunca les oí decir a esas mismas personas que más del 90% de las mujeres prostituidas son tratadas y que ese supuesto porcentaje, ínfimo, que lo habrían “elegido”, vivían en la más absoluta de las miserias. Estos y estas son las mismas personas que nos dicen que las mujeres se convierten en incubadoras por placer, para hacer felices a otras personas. Altruismo, lo llaman. Son las mismas personas, no cambian.

Los eufemismos se han impuesto para dulcificar una práctica que lleva siglos operando y que no es sino la compra de mujeres pobres. Son los vientres de alquiler de toda la vida. Y las cifras las tenemos. Así como los rostros de las mujeres a quienes les han borrado su identidad hasta el punto de denominarlas “gestantes”.

La paternidad y la maternidad no son derechos, son deseos. Ante la dificultad para serlo puedes optar por dos vías: adoptar o acoger niños y niñas que necesitan más que nadie una familia, o comprar a una mujer pobre para engendrar un hijo o una hija ajenos. Y, claro, aquí también hablamos de ideología y prioridades.

La paternidad y la maternidad no son derechos, son deseos. Ante la dificultad para serlo puedes optar por dos vías: adoptar o acoger niños y niñas que necesitan más que nadie una familia, o comprar a una mujer pobre para engendrar un hijo o una hija ajenos.

¿Os imagináis a la izquierda pensando que como la explotación laboral está presente en nuestra sociedad lo que tenemos que hacer es regularla para que sea lo menos dolorosa posible? Pues lo que no vale para los trabajadores sí vale para las mujeres, por lo visto.

Pero lo más doloroso que he tenido que presenciar los últimos días no es eso, sino ver cómo hombres y mujeres que se dicen de izquierdas emprenden una campaña pública contra las feministas a las que tildan de “locas”, “intolerantes” y “violentas”. ¡Qué deja vu histórico más grande! Cuando las feministas luchamos contra nuestra opresión los argumentos para desprestigiarnos siempre son los mismos. Lo que no creí nunca es que los esgrimiesen personas que se dicen progresistas.

Los vientres de alquiler son la máxima expresión del libre mercado, donde todo está a la venta, se compra y se vende. En la inmensa mayoría de los casos son mujeres pobres o abocadas por una situación de desigualdad estructural, ¿debemos legislar, pues, para una supuesta minoría, a costa de acrecentar la dolorosa situación de la inmensa mayoría de mujeres? Por no hablar de que en la mayoría de países del mundo la maternidad supone la principal causa de mortalidad femenina, algo que olvidamos desde nuestra óptica eurocentrista.

Las mujeres no están en venta, y mucho menos dulcificando una situación de desigualdad estructural bajo el mito de una libre elección que nunca será tal hasta que no derribemos el sistema patriarcal

No es una cuestión de debates, sino de prioridades y de ideología. De ser, o no, feministas. De pensar, o no, en las mujeres. De creer, o no, que en esta vida todo se compra y todo se vende. Las mujeres no están en venta, y mucho menos dulcificando una situación de desigualdad estructural bajo el mito de una libre elección que nunca será tal hasta que no derribemos el sistema patriarcal.

https://tribunafeminista.elplural.com/2017/06/la-libre-eleccion-es-la-peor-mentira-del-patriarcado/

El culto a la agresión de mujeres en la iglesia católica cristiana


AUTORA

Esther Tauroni Bernabeu

Doctoranda en Políticas de Igualdad, Licenciada en Historia del Arte, Técnica en Igualdad, Activista, Ingobernable, Investigadora y Mujer.

A lo largo de la era cristiana, pero especialmente durante los últimos 500 años, las mujeres  hemos sido apartadas de la formación e incluso hemos tenido prohibido el acceso sin embargo y a la par hombres y mujeres hemos tenido que cumplir el precepto de ir a misa los domingos y fiestas de guardar, espacio dónde hemos tenido que convivir con todo tipo de lecturas e imágenes misóginas.

Para responder al desafío de la Reforma Protestante, entre 1545 y 1563, la Iglesia Católica Romana organizó el consejo ecuménico conocido como Concilio de Trento, a partir del cual se llevaron acciones de contrarreforma. A partir de entonces las manifestaciones artísticas y la filosofía quedaban al servicio de la teología y su objetivo era inducir a las masas a aceptar “verdades” y adoctrinar al pueblo.

En el adoctrinamiento entra el emocionalismo, sentimentalismo, teatralidad, el deseo de provocar emociones de dolor, aflicción, causar heridas y provocar lágrimas y, especialmente crear temor en los y las fieles. El arte se convierte en propaganda, los centros religiosos en escenarios y las imágenes en una invitación a participar en las agonías y martirios de los personajes representados.

Lo que la Iglesia Católica Romana pretendió transmitir como vidas ejemplares para aleccionar al pueblo se traduce en representaciones de mujeres, cuyas vidas y leyendas habían relatado los hagiógrafos, recibiendo palizas, esclavizadas, degradadas, golpeadas, amputadas y violadas a la par que custodiadas por elementos iconográficos para la identificación y lectura de las imágenes.

Tanto en las representaciones religiosas de las mujeres, especialmente en el barroco pero también en  movimientos artísticos anteriores y posteriores,  se crea un culto a la agresión, una violencia constante ejercida sobre ellas así como una veneración a su virginidad. Santas y mártires transmiten angustia y desasosiego; mientras que vírgenes y castas, calma y tranquilidad.

Con la Contrarreforma, los cuerpos vestidos de las mujeres o cubiertos con sutiles gasas se desnudan convirtiéndose en un producto de tortura misógina, en un espectáculo de terror dónde mutilaciones de pechos , agresiones sexuales, vejaciones y torturas se normalizan mediáticamente, convirtiéndose las iglesias en auténticos shows que provocan el shock en las fieles que entienden los golpes y las ignominias como parte de su existir, a la par que los fieles empiezan a identificarse con verdugos y autoridades en el sometimiento de la mujer.

Aquellas imágenes que se crearon para adoctrinar en el castigo y el temor de las  mujeres, conteniendo esos grados de tortura,  se aproximan a la pornografía al presentarnos mujeres que se muestran gozosas ante el martirio y el horror. Son representaciones crueles, tormentosas, retorcidas y terroríficas que elevan la leyenda al mundo real, adormeciendo al espectador en el pánico en vez de despertarle.

Bajo el mecenazgo eclesial, los artistas encontraron el éxito en la exageración de las leyendas y la intención de emocionar y cautivar al público convirtiendo los templos cristianos en campos de concentración dónde no podían apartar la vista de la atrocidad y el horror. Espeluznantes imágenes que de forma individual, formando series o en tablas que contienen diferentes escenas ,  coronan altares o se penden en laterales, representando  escenas que, con sangre y sin  resistencia, evocan la dureza de la agresión sexual a la mujer a través de cuerpos, generalmente infantilizados, lo que agrava la connotación.

Interiorizar el abuso sexual a la mujer formó parte de la cotidianeidad, una historia cerrada con principio y fin y sin posibilidad de abandonar. Una existencia, para las mujeres, apocalíptica y  reiterativa hasta las náuseas que traspasaba las fronteras de la agresión para llegar al sadismo y que las retenía en una claustrofobia sin luz. Imágenes que devoraban la vida de las mujeres en su propio universo, que las retenía en la creencia de que sus cuerpos habían sido creados para el abuso y el maltrato, que su destino era el sometimiento y la barbarie. Una estrategia en la que Iglesia y Estado con una cuidada escenografía, unos grandes artistas y unas legendarias actrices narraron un discurso patriarcal y misógino.

Aunque el cristianismo fue perseguido por el Imperio Romano desde sus inicios, las persecuciones fueron siendo más o menos sangrientas  dependiendo del Emperador. Con Diocleciano, a mediados del siglo III,  tuvo lugar “La Gran Persecución” y de ella se extrajeron las vidas y leyendas de quienes la sufrieron. Los edictos ordenando a toda la ciudadanía romana a realizar sacrificios a los dioses paganos  se aplicaron por todo el imperio, aunque con más debilidad en Galia y Britania y  más evidentes en las provincias Orientales, motivo por el cual hallamos más mártires en esta zona. Estas vidas inspiraron los relatos de hagiógrafos posteriores, y estas a su vez  las obras pictóricas y escultóricas.

Varones como Cosme y DamiánErasmo de FormiaRomán de AntioquíaVíctor de MarsellaMarcelinoPancracioVicente de Zaragoza, y Pantaleón son algunas de las victimas de estas persecuciones. En sus martirios no sufrieron agresiones sexuales, ni fueron violados ni sodomizados, no fueron objetos sexuales, las mujeres sí.

A diferencia de ello en el caso de las mujeres los martirios tienen una carga sexual, pese al puritanismo muestran sus cuerpos desnudos y además de violentas las escenas llegan al masoquismo más brutal, habiendo siempre una clara diferenciación entre la superioridad del verdugo masculino y la inferioridad de la víctima femenina.

Uno, entre muchos ejemplos, es el caso de Águeda de Catania, cuya leyenda fue narrada a mediados del siglo XIII en “La leyenda dorada” por el hagiógrafo Santiago de la Vorágine, entonces arzobispo de Génova. Águeda fue una virgen y mártir del siglo III que, perseguida como el resto de cristianos y cristianas en tiempos del emperador Decio, sufrió el acoso sexual del procónsul de Sicilia, Quintianus y al ser rechazado por ella mandó que la encerraran en un lupanar para que fuera violada por los hombres que lo visitasen, posteriormente el procónsul, enfurecido,  ordenó que le cortaran los senos y, finalmente, dio la orden de arrojarla sobre carbones al rojo vivo.

Las representaciones del martirio que sufrió Águeda son abominables, posiblemente las más sangrientas, explícitas y crueles que podamos utilizar en la historia del arte. Águeda fue sometida a la violencia física, sexual y psicológica por su activismo y defensa pública de convicciones. Aunque fue amordazada, esposada, golpeada y quemada, los artistas que la han representado han coincidido en su mayoría en representar el momento más sanguinario y  con mas connotaciones  sexuales que padeció y que consistió en la amputación de sus pezones, ensortijándolos y arrancándolos con unas tenazas  enormes empuñadaspor verdugos.

Para dramatizar la escena a mujer la representan como una niña o adolescente de caderas pequeñas y pechos incipientes, desvalida, sin fuerzas, si ánimos, sin poner oposición incluso a veces con un gesto de complacencia o conformismo escalofriante. A la fragilidad de la joven se oponen los cuerpos broncíneos y adultos de los verdugos masculinos que despiadados, en superioridad física y numérica proceden a torturarla.

Encontramos tablas góticas, de autores desconocidos que tratan el tema, obras de Sebastiano del Piombo, de Ambrosius Benson, de Paolo Veronese, Giovanni Lanfranco, Francesco Guarino, Andrea Vaccaro, Tiépolo y muchos más pero de entre ellas, por sus efectos de claroscuro, una de las más dramáticas y aterradoras es la del pintor manierista español Gaspar de Palencia que actualmente se exhibe en el Museo de Bellas artes de Bilbao y que realizó en 1578.

En la obra, la mártir aparece en el centro, y los efectos de la luz consiguen que pongamos toda nuestra atención en su tortura. Está sentada, resignada. El  verdugo de la izquierda alza su brazo para practicarle una incisión en el seno; el de la derecha presiona con sus dedos un pezón con la intención de ponerlo erecto u posteriormente cortarlo con un que alza y amenaza con la mano derecha. Junto a este un soldado romano observa con impasibilidad la escena, mientras al fondo otros tres varones la señalan acusatoriamente. La corpulencia y agresividad de los hombres se opone a la neutralidad  y pasividad de la mujer que, lejos de resistirse asiente. Le escena refleja que tanto un hombre con “autoridad política” como un campesino están autorizados para torturar a una mujer.

Es angustioso pensar que hasta la actualidad Águeda es invocada contra las enfermedades asociadas a las glándulas mamarias, sea protectora de las nodrizas y también de los fundidores de campanas (quizá porque la forma de la campana elude a los senos). Iconográficamente fue representada como una joven vestida portando sus senos en una bandeja, recordemos el cuadro de Zurbarán.

El 26 de junio de cada año, se celebra el Día Internacional de Apoyo   a las víctimas de Tortura. Amnistía Internacional declara que “La tortura es un acto basado en el abuso de poder y la discriminación de género facilita formas de tortura y penas crueles, inhumanas o degradantes que tienen como objetivo  de manera especial o desproporcionada a las mujeres y las personas con identidades sexuales no mayoritarias” La torturas a mujeres incluyen violaciones y agresiones de tipo sexual. En el 2011 las activistas y periodistas que se manifestaron en Yemen contra el gobierno fueron  perseguidas y recibieron palizas. En Bahrein,  Aayat Alqomorzi recibió descargas eléctricas en el rostro después de ser detenida por recitar poemas alusivos al rey durante las protestas de ese año. También en China la abogada Ni Yulan fue torturada hasta dejarla en una silla de ruedas, y en otros países como Irán o Zimbawe, sucede lo mismo.

En los conflictos armados, las mujeres y las niñas son doblemente víctimas, tanto por el conflicto como por ser utilizadas como elemento de desgaste contra el enemigo violándolas y agrediéndolas. Como en la obra que hemos analizado,  actualmente  las escenas se repiten: mujeres lapidadas y vejadas públicamente, violadas grupalmente, propagándoles deliberadamente el VIH, e insertándoles repugnantes objeto en sus órganos sexuales. En ocasiones, y tras la violación, bajo el pretexto de mantener el honor familiar, las víctimas son obligadas  a un matrimonio forzoso, lo que equivale a una esclavitud sexual y tortura de por vida.

La mutilación genital femenina sigue practicándose en muchos países, no estando penalizada e incluso defendida públicamente en Indonesia por la Ministra de Sanidad. La esterilización forzada, que es otra forma de tortura, se practica en demasiados países con el pretexto de la planificación familiar. Las restricciones en el acceso al aborto, especialmente en los casos de violación o cuando el embarazo supone un riesgo para la vida,  también son tratos denigrantes y vejatorios que constituyen una tortura para las mujeres.

Históricamente la tortura, no solo se ha utilizado como una forma para infligir dolor a una víctima específica sino también para aterrorizar a otras personas y disuadirlas de que emprendan diversas acciones. Son “vías” para obtener confesiones, delatar a otras personas pero esencialmente para restringir brutalmente los derechos.

Desde 1948, año en que se aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos existe una prohibición mundial de tortura y de ejercer cualquier tipo de crueldad y humillación. 156 países han firmado desde entonces la “Convención contra la Tortura” de Naciones Unidas, tratándose de una prohibición vinculante incluso para los Estados no unidos a los tratados. Actualmente la tortura y los malos tratos son considerados crímenes del derecho internacional, incluso de lesa humanidad o genocidio, pese a que sus imágenes sigan formando parte del universo patriarcal en vez de utilizarse para la prevención y sensibilización de la violencia de género.

https://tribunafeminista.elplural.com/2019/01/el-culto-a-la-agresion-de-mujeres-en-la-iglesia-catolica-cristiana/

El Movimiento Mundial de Mujeres Sacerdotes Católicas Romanas envía una carta a los miembros del Comité de Planificación para la Cumbre de Abuso Sexual Clerical convocada por el Papa Francisco en el Vaticano del 21 al 24 de febrero de 2019


25 de enero de 2019
A los miembros del Comité de Planificación de la Conferencia de Abuso de Sexo Clerical convocados por el Papa Francisco:

Reverendo Hans Zollner, Alemania,

Cardenal Blase Cupich, Chicago, EE.UU.

Cardenal Oswald T. Mumbai, India

Arzobispo Charles J. Scicluna, Malta

El continuo escándalo mundial de abuso sexual y encubrimiento por parte del clero afecta dramáticamente a todo el pueblo de Dios. El abuso sexual de cualquier tipo es un delito que debe ser denunciado y tratado por las autoridades civiles para que se pueda hacer justicia de verdad.   La curación de las heridas espirituales sufridas por las víctimas de abuso requiere que las autoridades de la Iglesia escuchen con el corazón de Cristo si la Iglesia quiere curar esta herida del Cuerpo de Cristo.   El Papa Francisco ha respondido convocando una reunión de las conferencias nacionales de los jefes de obispos en febrero. Tienes la tarea de prepararte para esta reunión. Esperamos que tenga en cuenta las siguientes observaciones y recomendaciones.
El Papa Francisco ha declarado: “Decir” no “al abuso es decir un” no “enfático a todas las formas de clericalismo.” (Carta al Pueblo de Dios, párrafo 2.4)  Estamos de acuerdo en que el clericalismo es un tema clave porque mantiene la estructura del clero / laico de la Iglesia, que tiene serias fallas, ya que reserva la toma de decisiones a una pequeña minoría de hombres solteros.  Desafortunadamente, son más afines a una corporación piramidal secular que a una universidad de apóstoles cuya misión es enseñar, gobernar y santificar a través de la Santa Cena y el ejemplo, todo el Pueblo de Dios.   El cambio real contra el abuso debe comenzar con un cambio esencial en el clero / estructura laica de la Iglesia.  Dos cambios que consideramos esenciales para restaurar la credibilidad de la autoridad docente de la Iglesia son la inclusión de las mujeres en todos los ministerios de la Iglesia y el fin del celibato obligatorio.
Hablamos como mujeres que aman a la Iglesia y han aceptado, en profética obediencia al Espíritu Santo, ejercer un liderazgo de servicio dentro de las comunidades de fe católica, atendiendo las almas quebrantadas de los heridos por la Iglesia.   Ministramos a las víctimas del clero el acoso sexual, la explotación y el asalto, y a sus familias. También viajamos con sacerdotes ofensores para ayudarlos a encontrar el perdón y la sanación.
La ausencia de mujeres en puestos de autoridad eclesial niega a la Iglesia la sabiduría y la percepción que las mujeres aportan a los procesos de discernimiento y toma de decisiones.   Los estereotipos patriarcales de género silencian la voz de la mitad de la humanidad. Las mujeres saben por experiencia que la jerarquía de la Iglesia Católica es una portadora principal del virus tóxico global de la misoginia y la violencia que genera. La cura para ese virus es la igualdad: la inclusión de mujeres en todos los ministerios de la Iglesia para que hombres y mujeres sean socios iguales en la reunión y el pastoreo del pueblo de Dios.
Además, si la Iglesia reconociera el doble llamado al sacerdocio y al matrimonio, la comprensión de la vida familiar enriquecería el ministerio de sus sacerdotes como lo hace con sus diáconos. El fin del celibato obligatorio brindaría a los sacerdotes y obispos el apoyo emocional y la estabilidad de la vida familiar (ver Gen 2:18; I Tim 3: 2-5) y proporcionaría un modelo a seguir para los feligreses. Esto no quiere decir que no honramos el carisma del celibato en quienes lo reciben.
Los miembros (mujeres y hombres) del movimiento internacional de mujeres sacerdotes católicas romanas unen sus voces con todos los que esperan que su reunión en Roma produzca los verdaderos cambios necesarios para reestructurar el gobierno de la Iglesia.   Una conversión del clericalismo y el derecho al servicio es imperativa para curar las graves heridas del Cuerpo de Cristo y llevar a la Iglesia al siglo XXI.Oramos fervientemente para que el Espíritu guíe sus deliberaciones y sus decisiones, para sacar a la Iglesia de las tinieblas a la luz de Cristo, “porque el Espíritu Santo en sí mismo es una serenidad ardiente y brillante, que no puede ser anulada, y que enciende una virtud ardiente. para poner toda la oscuridad a la luz “(St. Hildegard de Bingen).
Respetuosamente, 


Mujeres católicas romanas sacerdotes:

+ Marie Evans Bouclin, (Sudbury, ON, Bishop Emerita, RCWP Canadá)+ Merlene Olivia Doko, (Pismo Beach, CA, Obispo Emerita, RCWP USA)+ Patricia Fresen, (Ciudad del Cabo, RCWP Sudáfrica)+ Joan M. Clark Houk, (South Bend, IN, RCWP-USA, región de Great Waters)+ Andrea Michele Johnson, (Annapolis, MD, RCWP USA, Región del Este)+ Jane Kryzanowski, (Regina, SK, RCWP, Canadá)+ Christine Mayr-Lumetzberger, (Pettenbach, RCWP Austria / Europa)+ Nancy Louise Meyer, (Indianapolis, IN, RCWP USA, región del medio oeste)+ Ida Raming, (Stuttgart, RCWP Alemania)+ Sibyl Dana Reynolds, (Pebble Beach, CA, Obispo Emerita, RCWP USA)+ Suzanne Avison Thiel, (Portland, OR, RCWP USA, Región Occidental)+ Jane Via, (San Diego, CA, RCWP USA, Región Occidental)
En nombre de los miembros de la Asociación de Mujeres Sacerdotes Católicas Romanas:

:+ Olga Lucia Alvarez (Columbia, SA, ARCWP)+ Michele Birch-Conery (Windsor, ON, ARCWP)+ Mary Eileen Collingwood (Hudson, OH, ARCWP)+ Bridget Mary Meehan (Sarasota, FL, ARCWP)
Contactos: Jane Kryzanowski                                    photina61@gmail.com                             306-737-2927
Bridget Mary Meehan                                              sofiabmm@aol.com703-505-0004
Adjunto: Una letanía para la renovación.

UNA LITANY PARA RENOVAR
Santo Compasivo …
En nuestra temporada de quebrantamiento, nos llamas a caminar por un camino más alto:- Al seguir el Camino de Jesús, guíenos como una comunidad de iguales, para construir una Iglesia reconciliada y renovada para el mundo de hoy.
En nuestra época de quebrantamiento, buscamos sanación para nosotros mismos y para aquellos que cruzan nuestros caminos:–A medida que seguimos el Camino de Jesús, podemos encarnar sus enseñanzas de amor misericordioso e incondicional, perdón e inclusión.
En nuestra época de quebrantamiento, las fervientes necesidades de nuestros hermanos y hermanas están ante nosotros:–A medida que seguimos el Camino de Jesús, abrimos nuestros corazones y ojos para ser testigos de las profundidades del sufrimiento humano. Inspira nuestro coraje y alimenta a nuestros espíritus con la gracia de la aceptación para abrazar la diversidad, usar nuestras voces para los que no tienen voz y decir la verdad al poder.
En nuestra época de quebrantamiento, la naturaleza y toda la vida en esta tierra son en grave peligro:–A medida que seguimos el Camino de Jesús, oramos para que su gente, especialmente aquellos en el poder, aprecien nuestros recursos naturales y velen por sus criaturas. Ayúdanos a valorar y cuidar la gran interconexión y los innumerables hilos dentro del tejido de tu Creación.
Santo Compasivo …
A medida que seguimos el Camino de Jesús, haznos portadores de esperanza, escritores de la verdad y mensajeros de la paz. Unir nuestros corazones a través de nuestras oraciones, sanar nuestro quebrantamiento e inspirar la co-creación de una Iglesia vibrante re-imaginada y acogedora. Juntos, imaginemos una temporada bendita de plenitud radiante … ardiendo con el Amor de Cristo.

https://bridgetmarys.blogspot.com/2019/01/worldwide-roman-catholic-women-priests.html

LO QUE PASA CUANDO NOS CERRAMOS Y CUANDO NOS ABRIMOS


Por Emmanuel Sicre, sj
Si una verdad se volvió mentira,no pierdas la calma,nunca fue verdad…
Más de una vez nos cuesta abrirnos a lo que pasa en el mundo, a lo que le sucede al otro, incluso a lo que vivimos interiormente como proceso personal. Y entonces quedamos como secos tratando de comprender las razones, pero finalmente parece que no hay salida, que abrirse a lo que está sucediendo a mi alrededor resulta casi imposible. De las innumerables causas para que se dé este fenómeno humano de la cerrazón de mente, creo que el miedo y el enjuiciamiento resultan las más contundentes. Pero, ¿cómo funciona la cerrazón? ¿Cómo sería salir de ella? Se hace indispensable hacer el esfuerzo por conocer este proceso para vivir mejor. Veamos.
CerrarseResulta común ver en nuestra convivencia cotidiana a personas que parecen tan “firmes” en sus convicciones que llegan al punto de no poder entablar un diálogo con nadie, sino sólo monólogos. O peor aún, algunas a las que no les entran razones por evidente que sea la contradicción en la que están cayendo, porque quizá consideren que no ceder es una virtud de las personas supuestamente nobles y de una sola pieza. Entonces, en vez de pensar (verdadero acto de nobleza humana) se defienden de fantasmas inexistentes o entran en la batalla de creencias inmutables. Pero, en realidad, lo que cuesta percibir allí es que cambiar no siempre es malo. He aquí el primer dilema.El conflicto de nuestras cerrazones tiene que ver con el cambio, con el movimiento, con aquello que fluye constantemente en la realidad y que no estamos adiestrados a tratar porque hemos sido formados en la estabilidad, la quietud y la firmeza (¡baste pensar en las rígidas filas de los bancos en el aula donde gastamos gran parte de nuestra vida!).Creemos, por lo general, que los cambios son dolorosos, o traumáticos, o críticos. Pensamos, por ejemplo, que cambiar de opinión es haber perdido integridad moral, o que cambiar de estado de vida es fruto de algún fracaso, o que perdimos algo que habíamos conquistado degradándonos. En efecto, para ser realistas y directos, nada es nuestro del todo: ni las opiniones, ni la vida, ni las cosas.Nada hemos conseguido que no se nos haya dado. Despleguemos este incipiente descubrimiento: ¿Cómo que no tenemos nada?

En la vida vamos dando pasos de desarrollo que están asociados a aprobaciones, conquistas, superaciones. Y decimos habitualmente que ganamos experiencia, ganamos saberes, ganamos fama, o prestigio, o reconocimiento por algo que hicimos. Este constante crecimiento apoyado en méritos alimenta la inevitable fantasía de que los esfuerzos generan premios que nadie nos podrá quitar. Una especie de mueble con trofeos o una pared con diplomas. Por un lado, sí, es cierto, las experiencias que vivimos, tanto positivas como negativas, van cimentándose de tal modo en nuestro interior -nuestro yo- que nos sirven para las nuevas experiencias que nos tocan asumir luego. Pero cuando el proceso de adquirir nuevas experiencias se detiene por miedo – ¡o se atora por exceso! -, algo nos hace pensar que es suficiente y ahí quedamos. Entonces el yo se cierra y se olvida de que puede ir más allá de sí mismo porque tiene capacidad de trascenderse. “Egoísmo natural” que le llaman.Entonces surge la cerrazón. Cedemos a la falsedad de que ‘lo adquirido’ nos basta y lo guardamos porque nos da miedo perderlo, o ponerlo en juego, o compartirlo –¿no les suena la parábola de los talentos? (Cf. Mt 25,14-30).Lejos de estar hablando de cosas materiales, me refiero a visiones del mundo, de los demás y sobre nosotros mismos. En esto es donde radica la dificultad con el cambio. Nos cuesta modificar nuestras concepciones de cómo deben ser las cosas, o lo que es una buena gente, incluso nos resulta una dura tarea romper con aquel ideal de persona que nunca llegaremos a ser si no nos asumimos como somos.Es como si alguna idea o un juicio, que funcionó en algún momento de nuestra comprensión del mundo y nos ayudó mucho, se cristalizara y se incrustara en nuestros sesos para siempre.Entonces, nos volvemos rígidos con la realidad y queremos que se adecue a nuestros conocimientos previos o expectativas sobre ella. “Cada cosa en su lugar”, se oye decir.Pero ¿qué pasa cuando realidad e idea no encajan en nuestro interior? Bueno, sufrimos, nos desilusionamos, nos quejamos, criticamos y, en el peor de los casos, dañamos a los demás porque los corazones cerrados provocan corazones rotos.  Por eso es que debemos cultivar otro modo de relacionarnos con el cambio. Un modo que nos lleve más a desear comprender con confianza la realidad que a ajusticiarlaordenarla o condenarla. Un modo que nos enseñe a valorar la posibilidad en el otro más que lo imposible. Un modo que nos ayude a tratarnos a nosotros mismos como seres en proceso, en camino, aprendiendo continuamente junto a otros seres humanos que andan en las mismas. Difícil si hemos sido defraudados en la confianza. Pero más difícil es vivir sin confiar, ¡imposible diría!
Abrirse¿Cómo darle paso en nuestra vida a procesos de apertura mental?Lo primero es quitarse del centro, porque el problema de la cerrazón es creer que hay una única forma estática de comprender las cosas y es la propia. Y si hay otras, bueno, están más bien cerca de lo que yo pienso. Sin embargo, las que están diametralmente opuestas a mi visión del mundo, son por completo erróneas, equivocadas, malas. Las cuestiones de moral, religión y política, por ejemplo, delatan este proceso con mayor claridad.Cuando esto pasa el mal espíritu nos ubica en un esquema infantil que no ya queda bien para personas en vías de maduración. El famoso esquema de ‘buenos y malos’. Como en las caricaturas, o en las novelas mágicas, o en las películas de plástico. Entonces los que piensan como los de mi círculo son buenos, el resto, sospechosos.Evidentemente aquí traicionamos la complejidad de la realidad humana que siempre me dice que los hombres somos una paradoja, es decir, una convivencia de contradicciones interiores irresueltas en vías de construcción de lo que somos. Pero, como estamos educados en el juicio claro, recto y distinto de las cosas, sometemos todo a ese esquema, hasta nuestro propio corazón, entonces caemos en la rigidez, la incomprensión y la famosa frase: “ley pareja no es rigurosa” o “es un dato objetivo, qué le voy a hacer”. Olvidamos que es posible comprender cada cosa en su ser. Sin embargo, si tomamos en cuenta lo profundo de nuestra intimidad, tenemos que reconocer que más de uno nos ha aceptado como somos, nos ha comprendido en nuestro punto de vista, o nos ha dado paso en nuestra contradicción sin reprocharnos a cada momento que estamos errados, confundidos o desatinados. He aquí el modo de correrse del centro: aceptando ser uno más en el concierto de la inmensa realidad del universo, sin querer ser el centro.(Nota: si no has tenido la experiencia de sentirte aceptado como eres, pregúntate si en verdad no estás esperando, selectivamente, la aceptación de quienes quieres que te acepten, y no de los que te han aceptado y que quizá no te has animado a conocer).Por eso el proceso contrario al de la cerrazón es sólo para valientes y buscadores honestos, los cómodos y perezosos posiblemente hayan abandonado la reflexión. Consiste en liberarse del miedo a ser arrasado por el cambio. Es dejarle paso a un cierto vértigo por conocer la otra perspectiva sin pavor a perder calidad de ser humano. Es animarse a pensar que cambiar no degrada nada de lo que soy. Es descubrir, en el asomo al otro punto de vista, que la realidad es mucho más grande que lo que he conocido, que lo que he obtenido con el paso del tiempo, incluso más amplia que lo que me llevó mucho esfuerzo, sudor y lágrimas. Es comprender que aquello que gané no es bueno porque lo poseo, sino porque fui capaz de lograrlo simplemente. Es quedarse con el ejercicio dinámico e incesante de aprender más que con la tranquilidad quieta de lo aprendido. Es saber que uno puede conseguir un trofeo, pero que no necesita estar lustrándolo para que no envejezca. Es sentir con el corazón que lo único verdaderamente propio es la posibilidad de entregar lo que creemos que nos pertenece.En efecto, cuando nos damos cuenta de que en el dar está la sabiduría, rompemos con el esquema mezquino de los inteligentes que guardan y acaparan para cuando les haga falta. Pasamos de ser voluntariosamente ricos y brillantes, para recibir el don de ser pobres y sabios. Esquema poco apetecible por los hombres que siempre buscamos atrapar, controlar, acumular y poseer.

Sin embargo, cuando saboreamos que la generosidad nos hace libres, ligeros de equipaje y poderosamente amantes de la vida, todo se revierte. Comenzamos a ver la realidad como un abanico de posibilidades, como una invitación constante a vivir, a gozar, a disfrutar la lucha. Se nos abren los ojos y descubrimos al otro en tanto persona como yo, que por ser diferente no resulta siempre una amenaza. Lo vemos con amor en sus dificultades y batallas, por eso somos capaces de compasión y de comunión en el dolor.Cuando nos abrimos empezamos a percibir el espíritu que revolotea en todo lo creado dándonos vida, animándolo todo. El primer signo de apertura es la alegría honda, aquella que viene de adentro como un regalo de nuestro ser para que podamos contagiar a los que se cerraron al don de la realidad. Se da que desaparece por completo esa percepción de que “este mundo no tiene remedio”, o la triste noticia de que es “cada vez peor”. Se nos invierte la lógica barata y superficial de la prensa cotidiana que nos modela la mirada hacia el error, el mal, el morbo y la destrucción de la vida del otro.Entonces no necesitamos andar poniendo rótulos, etiquetas, ni comentarios a lo que los demás o la realidad son. Nos despojamos y somos, curiosamente, más ricos, más libres, más autónomos.Aceptamos la realidad como viene, con menos juicios, al bajarnos del tribunal que nuestro ego desmedido y caprichoso nos sirve cada día para que estemos en el centro de la escena de nuestro mundito.Entonces el Dios de Jesús habla, se manifiesta, aparece. Entonces sí comenzamos a percibir aquello de que el Espíritu nos hará comprender en lo interior lo que no comprendemos (Cf. Jn 16,13). Entonces sí descubrimos por qué Jesús de Nazaret hizo lo que hizo, celebró lo que celebró, sufrió lo que sufrió, gozó lo que gozó. Porque él se dio cuenta, en su proceso de ser humano, que el misterio de su Padre estaba en la realidad para ayudarla a acercarse más y más a su realidad de Vida plena, amplia, eficazmente felizPor eso comenzó a invitar a todos a vivir esta realidad más ancha, más repleta, más henchida de amor por lo creado. Y, claro, cómo no sanar a los enfermos, curar a los paralíticos; cómo no espantar los demonios; cómo no corregir a los equivocados; cómo no abrir los ojos, destapar los oídos sordos; cómo no romper con lo que ata a los hombres; cómo no liberar al ser humano de sus propios esquemas esclavizantes; cómo no luchar por la justicia y la paz de los débiles. En definitiva, cómo no entregar una Vida tan llena de Dios para que todos sintamos que él nos crea, nos redime, nos libera por medio del Espíritu del Amor a cada instante, incluso en este mismo momento

LA DISCRIMINACIÓN DE LOS AFRODESCENDIENTES CONTINÚA: LEONARDO BOFF


 

Una consecuencia de la campaña electoral de 2018, antidemocrática y marcada por un sinnúmero de fake news (falsas noticias), fue el fortalecimiento del racismo ya existente contra indígenas, quilombolas y particularmente contra negros y negras. Según el último censo, el 55,4% se declararon pardos o negros. Es decir, después de Kenia somos la mayor nación negra del mundo. La mayoría tiene en su sangre la herencia africana. Además, todos, blancos, negros, amarillos y otros, somos africanos, pues fue en África donde irrumpió el proceso de la antropogénesis hace millones de años.

Como nuestra historia ha sido escrita por manos blancas, muchos historiadores intentaron suavizar la esclavitud. El hecho es que la esclavitud deshumanizó a todos, señores y esclavos. Ambos vivieron la esclavitud en un permanente síndrome de miedo, de revueltas, de envenenamientos, de asesinatos de patrones, de hijos, de asaltos a sus mujeres. Los señores, para contener a los negros y aplicar la violencia contra ellos, tuvieron que reprimir su sentido de humanidad y de compasión. Por eso, las clases dominantes, herederas del orden esclavista, viven hasta hoy llenas de prejuicios de que los negros, los mulatos deben ser tratados con violencia y dureza. Son considerados perezosos cuando, en realidad, ellos fueron los que construyeron nuestras iglesias y edificios coloniales.

Los esclavos eran casi siempre mucho más numerosos que los blancos. En Salvador y en la capitanía de Sergipe, hacia 1824 eran 666 mil esclavos y 192 mil blancos libres (Clovis Moura, Sociología del negro, 1988, p. 232). En 1818, el 50,6% de la población brasilera era de negros esclavos (Beozzo, Iglesia y esclavitud, 1980, p. 259). Y actualmente como acabamos de mencionar son el 55,4% de la población.

La esclavitud deshumanizó mucho más a los negros. Darcy Ribeiro, en su extraordinario libro El pueblo brasilero (1995) resume bien la condición esclava:

Sin amor de nadie, sin familia, sin sexo que no fuese la masturbación, sin ninguna identificación posible con nadie –su capataz podía ser un negro, sus compañeros de infortunio, un enemigo–, malvestido y sucio, feo y apestoso, llagado y enfermo, sin ningún gozo u orgullo del cuerpo, vivía su rutina. Esta era sufrir todos los días el castigo de los latigazos sueltos, para trabajar atento y tenso. Semanalmente venía un castigo preventivo, pedagógico, para no pensar en la fuga, y, cuando llamaba la atención, recaía sobre él un castigo ejemplar, en forma de mutilación de dedos, perforación de los senos, quemaduras con tizón, todos los dientes rotos concienzudamente, o de azotes en la picota, trescientos latigazos de una vez para matar, o cincuenta latigazos diarios para sobrevivir. Si huía y era capturado, podía ser marcado con hierro, o quemado vivo en días de agonía en la boca del horno, o arrojado de una vez dentro de él para arder como leña oleosa (p. 119-120).

A causa de este tipo de violencia, los esclavos internalizaron dentro de sí al opresor. Para sobrevivir, tuvieron que asumir la religión, las costumbres y la lengua de sus opresores. Desarrollaron la estrategia del “jeitinho” para nunca decir no y al mismo tiempo poder alcanzar un objetivo que de otra forma jamás alcanzarían.

Pero hace ya mucho tiempo surgió una fuerte conciencia de la negritud con la determinación de rescatar su identidad, su religión y su forma de estar en el mundo. Se trata de establecer el sujeto de la liberación, las negras y los negros, contra su inserción forzada en la inicua historia de la barbarie blanca.

La historia contada por la mano negra no es sólo una historia contra el blanco; es una historia propia, que no se confunde con la historia de los opresores y esclavócratas, aunque está ligada dialécticamente a ella. Y está haciendo su curso libremente.

La abolición de los esclavos en 1888 no significó la abolición de la mentalidad esclavócrata, presente en la cultura dominante, que sigue manteniendo a centenares de trabajadores con una relación análoga a la de los esclavos. En enero de 2019 había 204 empresarios cometiendo ese crimen. Basta leer la reciente obra distribuida en 2019 “Estudios sobre las formas contemporáneas de trabajo esclavo” (Maud) en la que colaboraron cuarenta y cuatro investigadores, cubriendo gran parte del área nacional, organizada, junto con otros, por el conocido especialista, Ricardo Rezende Figueira. La impresión final es estremecedora.

¿Cómo puede existir todavía hoy la pérfida inhumanidad de seres humanos esclavizando a otros seres humanos?

Leonardo Boff

*Leonardo Boff es investigador y ha escrito “Conciencia negra y proceso de liberación”, en La voz del arcoiris, Sextante, Rio 2004, pp. 88-106.

Publicado en Atrio. Traducción de Mª José Gavito Milano

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DE LA INTOLERANCIA A LA COMPRENSIÓN: ENRIQUE MARTINEZ LOZANO


(Lc 4, 14-30)

Incluso el lector menos atento advertirá rápidamente la disonancia que aparece en este relato: a la aprobación y admiración que manifiestan sus paisanos, Jesús responde con reproches, y la escena concluye con sentimientos de furia que a punto estuvieron de terminar en tragedia.

Parece que solo cabe una explicación: en un mismo relato se han mezclado dos episodios diferentes, probablemente porque ambos ocurrieron en el mismo lugar, la sinagoga de Nazaret. En uno de ellos, Jesús cosechó aplausos por parte de sus paisanos; en el otro, vivió un duro enfrentamiento con ellos.

Si atendemos al texto, el motivo del enfrentamiento y de la furia de sus oyentes parece claro: aun citando a dos grandes profetas del pueblo –Elías y Eliseo–, Jesús colocaba a personas extranjeras por encima de los propios connacionales. Para un judío piadoso resultaba inadmisible que cualquier pagano recibiera un favor divino antes que alguien perteneciente al “pueblo elegido”.

Los humanos –quizás como animales gregarios que somos– tendemos a marcar distancia entre el propio grupo –tribu, parentela, familia, club, pueblo, religión, nación…– y todos los demás. Se trata, sin duda, de un movimiento de autoafirmación, de búsqueda de seguridad y de defensa frente a lo diferente. Si, unido a todo ello, advertimos que nuestras propias creencias son cuestionadas, es probable que se despierten sentimientos de agresividad, que no son sino expresión del propio miedo.

Frente a esa tendencia atávica y, con frecuencia, virulenta, la comprensión relativiza muros y fronteras, reconociendo la identidad común y compartida, haciendo posible la vivencia de la alteridad en el respeto y la confianza. Es lo que apreciamos en las personas sabias, como se muestra en este caso en Jesús. Sarepta, Siria, Israel…, ¿por qué la diferencia debería entenderse como enfrentamiento o exclusión?

Al comprender lo que somos, se aflojan las rigideces instintivas del ego y la intolerancia de los esquemas mentales. Unas y otra no eran sino mecanismos de defensa activados automáticamente, pero carentes de sentido cuando nos situamos en la comprensión de lo que somos.

Es esa misma comprensión la que nos permite “abrirnos paso” y “alejarnos” de los errores de percepción que nos aíslan, empobrecen y enfrentan, en ocasiones hasta extremos crueles. Solo con tomar un mínimo de distancia de nuestros propios mapas mentales, seríamos capaces de sonreír ante tan ciegos patrones de pensamiento, ablandar durezas, ampliar horizontes y celebrar y vivir la unidad compartida en tanta variedad de formas diferentes.    

¿Qué signos de intolerancia percibo en mi vida cotidiana? ¿Cuándo aparecen?

Enrique Martínez Lozano

http://feadulta.com/es

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