MEXICO.UNA MULA DE SIETE CUARTAS: Dora Elizabeth Molina G


sábado, 02 de febrero de 2019
UNA MULA DE SIETE CUARTAS

Hace un par de días el obispo de Saltillo, Raúl Vera, mostró con hechos que predica con el ejemplo, al recibir a grupos de personas cuyas preferencias sexuales son distintas a las que la sociedad ha indicado desde hace miles de años que son las permitidas. La discriminación y la homofobia, son palabras que no están dentro del vocabulario del obispo, quien más de una ocasión ha mostrado la nueva cara de la iglesia católica, la que él quiere promover, pues mucho se ha dicho en discursos que todos somos iguales y no debe señalarse a nadie por pensar, rezar, color de piel o sus preferencias sexuales.Sin embargo existe una gran cantidad de personas que dicen llevar al pie de la letra las enseñanzas  religiosas, ya sean católicas, cristianas, evangelistas, o de cualquier otra iglesia  y, sin embargo —al parecer—  se pasan la vida criticando y apuntando con el dedo a aquellos que  se salen de su forma de ver las cosas.Raúl Vera ha sido un hombre polémico, al que se puede acusar de muchas cosas, menos de no ser inteligente, analítico y luchador social. Como vulgarmente se dice no tiene pelos en la lengua para decir lo que piensa, sobre todo cuando se trata de defender sus creencias sociales y religiosas.En lo personal poco conozco al obispo, porque poco o casi nunca visito las iglesias, pero he seguido de cerca su carrera, sus discursos, he leído y por consecuencia su actuación como religioso me parece que está a favor de una iglesia renovada en donde los principios de comprensión, caridad, tolerancia y sobre todo de humanidad apuntalan la fe.El obispo ha señalado varias ocasiones ser el blanco de comentarios mezquinos, mal intencionados y prejuiciosos, de parte de gente, que estoy segura, son aquellos que todos los días se han de dar golpes en el pecho diciendo que son buenas personas y mejores católicos o cristianos, o en lo que crean.La historia de la humanidad ha escrito páginas y páginas de personajes cuyas preferencias sexuales han dado de qué hablar, por no ser las normas dela sociedad. Los homosexuales y lesbianas han sido perseguidas, perseguidos y hasta juzgados como criminales, como enfermos a los que hay que enviar  con el psiquiatra.Lo bueno del caso es que, con el tiempo, los estudios, investigaciones y conclusiones de los expertos, han demostrado que la naturaleza es caprichosa y que la homosexualidad es una característica de algunos humanos y en ello nada tienen que ver la perversión, enfermedad contagiosa o una diferencia satánica. En la sociedad moderna se ha visto un cambio agigantado en relación con hace tan sólo unas cuantas décadas, en las que hablar de homosexualidad era un tabú y una verdadera desgracia, sobre todo si algún miembro de la familia tenía “esas mañas”, y era condenado al destierro, a la incomprensión y en muchas ocasiones al desconocimiento hasta del apellido.Hoy por hoy, los jóvenes —sobre todo los que leen— tienen más información y saben que la gente gay no hace daño a nadie, no sufre ninguna enfermedad y tienen el mismo derecho que todos los demás a tener las creencias religiosas y políticas que les plazca, además de llevar su sexualidad como mejor le acomode y sin ser ejemplo para nadie.La iglesia católica, con las enseñanzas del obispo Raúl Vera es una opción que mucha gente esperaba desde hace muchos, muchos años y es una alternativa de fe, confianza y amor para aquellos que ven en el prejuicio y en la homofobia, uno de los principales motivos de desunión en la sociedad en todos los sentidos.

Correo electrónico:  dora_elizabeth-mgqhotmail.com

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