No la doctrina, sino el Evangelio


“LO MÁS IMPORTANTE ES LA VIDA Y LA PERSONA DE JESÚS”

Reflexión dominical de José Antonio PagolaJosé Antonio Pagola, 07 de febrero de 2019 a las 09:40  

Pesca milagrosaRELIGIÓN | OPINIÓN

(José Antonio Pagola).- El episodio de una pesca sorprendente e inesperada en el lago de Galilea ha sido redactado por el evangelista Lucas para infundir aliento a la Iglesia cuando experimenta que todos sus esfuerzos por comunicar su mensaje fracasan. Lo que se nos dice es muy claro: hemos de poner nuestra esperanza en la fuerza y el atractivo del Evangelio.

El relato comienza con una escena insólita. Jesús está de pie a orillas del lago, y la gente se va agolpando a su alrededor para oír la Palabra de Dios. No vienen movidos por la curiosidad. No se acercan para ver prodigios. Solo quieren escuchar de Jesús la Palabra de Dios.

No es sábado. No están congregados en la cercana sinagoga de Cafarnaún para oír las lecturas que se leen a al pueblo a lo largo del año. No han subido a Jerusalén a escuchar a los sacerdotes del Templo. Lo que les atrae tanto es el Evangelio del Profeta Jesús, rechazado por los vecinos de Nazaret.

También la escena de la pesca es insólita. Cuando de noche, en el tiempo más favorable para pescar, Pedro y sus compañeros trabajan por su cuenta, no obtienen resultado alguno. Cuando, ya de día, echan las redes confiando solo en la palabra de Jesús que orienta su trabajo, se produce una pesca abundante, en contra de todas sus expectativas.

En el trasfondo de los datos que hacen cada vez más patente la crisis del cristianismo entre nosotros, hay un hecho innegable: la Iglesia está perdiendo de manera imparable el poder de atracción y la credibilidad que tenía hace solo unos años. No hemos de engañarnos.

Los cristianos venimos experimentando que nuestra capacidad para transmitir la fe a las nuevas generaciones es cada vez menor. No han faltado esfuerzos e iniciativas. Pero, al parecer, no se trata solo ni primordialmente de inventar nuevas estrategias.

Ha llegado el momento de recordar que en el Evangelio de Jesús hay una fuerza de atracción que no hay en nosotros. Esta es la pregunta más decisiva: ¿Seguimos “haciendo cosas” desde una Iglesia que va perdiendo atractivo y credibilidad, o ponemos todas nuestras energías en recuperar el Evangelio como la única fuerza capaz de engendrar fe en los hombres y mujeres de hoy?

¿No hemos de poner el Evangelio en el primer plano de todo? Lo más importante en estos momentos críticos no son las doctrinas elaboradas a lo largo de los siglos, sino la vida y la persona de Jesús. Lo decisivo no es que la gente venga a tomar parte en nuestras cosas sino que puedan entrar en contacto con él. La fe cristiana solo se despierta cuando las personas se encuentran con testigos que irradian el fuego de Jesús.

5 Tiempo ordinario – C
(Lc 5,1-11)
10 de febrero 2019

gruposdejesus.com

Para leer todos los artículos del autor, pincha aquí:

https://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2019/02/07/religion-iglesia-opinion-reflexion-dominical-pagola-pesca-milagrosa-fe-doctrin

Las mujeres exigen su lugar en la Iglesia de Francisco


NOTICIA

    • SORAYA MELGUIZO
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  • 7 FEB. 2019 10:55
El Papa Francisco habla con un grupo de religiosas en el Vaticano. Tony GentileMUNDO

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El Papa Francisco apremia al diálogo con el islam, en su visita a Emiratos Árabes Unido

La rebelión ‘silenciosa’ de los 110 curas

Abusos sexuales, machismo, monjas que son tratadas casi como criadas del obispo o sacerdote de turno… Las mujeres dicen basta y alzan su voz contra la “cultura del silencio” dentro de la Iglesia católica. Las últimas en lanzar la señal de alarma fueron las más de medio millón de religiosas representadas por la Unión Internacional de las Superioras Generales (UISG), que recientemente expresaron su “profunda tristeza e indignación por las formas de abuso que prevalecen en la Iglesia“.

Una denuncia que esta semana reconoció por primera vez el papa Francisco. Durante el vuelo de regreso de su histórico viaje a Emiratos Árabes Unidos, Bergoglio admitió que los abusos sexuales y de poder a religiosas dentro de la Iglesia existen y “vienen de lejos”. “Es verdad. Dentro de la Iglesia ha habido sacerdotes y obispos que han hecho eso. Y yo creo que todavía se hace”, señaló el pontífice. “Desde hace tiempo estamos trabajando en esto. Hemos suspendido a algunos clérigos […] ¿Hay qué hacer algo más? Sí. ¿Tenemos la voluntad? Sí. Pero es un camino que viene de lejos”.

Una realidad silenciada durante mucho tiempo que quedó reflejada en un reportaje publicado hace unos meses en el suplemento femenino del Osservatore Romano, el diario oficial del Vaticano, en el que varias religiosas denunciaban de forma anónima la explotación laboral y el menosprecio que sufrían por parte de obispos, cardenales o sacerdotes a los que atienden prácticamente gratis sin poder ni siquiera sentarse en la misma mesa que sirven. El artículo tuvo mucha repercusión, reconoce la periodista Lucetta Scaraffia, que recuerda cómo varias monjas se acercaron hasta la redacción para darles las gracias.

Scaraffia, con un pasado de no creyente, dirige desde 2012 ‘Mujeres, Iglesia, Mundo’, la primera publicación vaticana dedicada a escuchar la voz de las mujeres. La intelectual italiana, una de las más respetadas dentro del Vaticano, denuncia que existen “muchos casos” de monjas que han sufrido abusos laborales y sexuales por parte de sus superiores. “Es un problema muy grave, no sólo porque se trata de religiosas, sino porque a menudo a la violencia le sigue el aborto“, asegura a EL MUNDO.

“La condición de las mujeres dentro de la Iglesia refleja la condición de las mujeres en la sociedad civil”, afirma por su parte la teóloga Marinella Perroni, que celebra el esfuerzo de muchas consagradas que están trabajando para que “la Iglesia se convierta en expresión de libertad femenina y no de marginación y subordinación”. Como la socióloga Paola Lazzarini, impulsora junto a una treintena de ‘colegas’ de un manifiesto con el que reclaman que las mujeres dentro de la Iglesia católica puedan ser interlocutoras y no sólo obedecer sin rechistar. “El papel de madre protectora no es el único que puede ocupar una mujer”, reivindica.

Después de cinco años formando parte de una pequeña congregación en el norte de Italia, Lazzarini colgó los hábitos harta del “autoritarismo” que impedía a los miembros de la comunidad “desarrollar su propia potencialidad”. Ahora, con 42 años, casada y con un hijo, denuncia que dentro de la Iglesia “muchas mujeres experimentan abusos” de todo tipo. Un problema que se solucionaría dándoles mayor “visibilidad”, escuchándolas. “Los sacerdotes tienen miedo, no están preparados ni saben relacionarse con mujeres que no sean simples ejecutoras de sus órdenes. Creen que lo único que queremos es ser curas, como si fuera una tragedia, cuando probablemente sería la salvación…”, sugiere.

Un ejemplo de esa invisibilidad fue el Sínodo sobre los Jóvenes celebrado en octubre en el Vaticano. El documento final recomendaba una mayor “presencia femenina en los órganos eclesiales a todos los niveles”. Sin embargo ninguna de las más de 30 mujeres que participaron en los trabajos de la asamblea tuvo derecho a voto, que estuvo reservado a los padres sinodales (cardenales y obispos, principalmente). Una petición online para que las participantes pudieran votar consiguió más de 7.000 firmas en pocos días pero no obtuvo resultados. “Creo que la presencia de las mujeres es clara, las escuchamos. Pero Jesús eligió a apóstoles hombres”, respondió ante las críticas el obispo holandés Everardus Johannes de Jong.

¿Y entones María Magdalena quién era?“, dice indignada Marinella Perroni recordando las palabras del obispo. “El verdadero problema dentro de la Iglesia son los hombres no las mujeres. Es el papel de los hombres lo que está haciendo agua por todas partes”, sostiene la teóloga.

En 2016 el papa Francisco convocó una comisión para estudiar el rol que cumplían las mujeres diáconos en los primeros años del cristianismo. Una decisión que fue interpretada como una posible apertura al diaconado femenino, el primer nivel de la ordenación sacerdotal que permite celebrar bautismos y matrimonios. En la actualidad pueden acceder sólo los hombres pero se sabe que en el pasado también existieron diaconisas. Los resultados de la comisión ya están en manos del Papa pero hasta el momento el Pontífice no ha comunicado ninguna decisión. Y puede que no lo haga nunca porque, como señala Paola Lazzarini, “si se acepta a las mujeres diácono, al menos a nivel teórico podría haber mujeres sacerdotes”.

Marinella Perroni cree que la cuestión está mal planteada. “No existe un diaconado femenino sino un único diaconado ejercitado por hombres y por mujeres. Es necesario repensar los ministerios. Si las mujeres no tienen acceso al sacerdocio todo lo demás son solamente palabras”.

Pero más allá de la admisión al diaconado, el problema que señalan las mujeres de la Iglesia católica es la insuficiente presencia femenina en los procesos de toma de decisión, que no tiene porqué significar el acceso al sacerdocio. “Si las mujeres pudieran ser cardenales sin tener que ser ordenadas sacerdotes podrían participar en la elección del papa y en las reuniones importantes”, defiende Lucetta Scaraffia. Para la periodista -contraria al sacerdocio femenino- una mayor representación de las mujeres en puestos de responsabilidad no sólo es justa sino que permitiría reducir los abusos sexuales dentro de la Iglesia porque “sus denuncias ayudarían a hacer limpieza de la complicidad clerical masculina”.

Una tesis que apoya también Lazzarini. “Y no porque las mujeres sean más sensibles, basta pensar en los casos de Irlanda, sino porque haría saltar por los aires este corporativismo”. “Necesitamos que las mujeres entren en los procesos decisionales y eclesiales con plena autoridad”, insiste la ex monja. “Esperamos que el papa Francisco abra al menos una brecha. Estamos cansadas de las palabras, queremos hechos”.

https://www.elmundo.es/internacional/2019/02/07/5c5b053821efa061518b46c6.html

La resistencia de las iglesias en el conflicto armado


Publicado 05 Feb 2019
Modificado por última vez en 06 Feb 2019

La resistencia de las iglesias en el conflicto armado

CNMH

  • Entre 1982 y 2012 en el conflicto armado colombiano se registraron 589 casos de victimización contra líderes religiosos y comunidades de fe.
  • Nuestra nueva investigación “Memoria y comunidades de fe en Colombia”, realizada con el apoyo de diversas comunidades e instituciones eclesiales, cuenta las historias de Tierralta y Macayepo, dos casos emblemáticos.

En septiembre del año 2000 los paramilitares asesinaron a 11 personas en la vereda La Resbalosa, en el municipio de Tierralta, Córdoba. Luego de la masacre, unas 50 familias, casi todas cristianas, salieron desplazadas hacia el casco urbano. En la arremetida de los armados, varios líderes espirituales de la comunidad fueron declarados objetivo militar. La iglesia Los Olivos cerró sus puertas. Los cuerpos de las víctimas fueron velados secretamente.

Por una carretera pavimentada entre las montañas, hombres, mujeres y niños salieron a buscar refugio de la violencia. El pastor de esa iglesia lideró el desplazamiento. “El papel de la iglesia en este proceso fue clave —contó una de las víctimas—: consistió principalmente en tratar de que la gente no se dispersara”. Cuando llegaron al casco urbano fueron recibidos en la iglesia Cristo El Rey, donde pasaron la primera semana y les ayudaron a empezar la construcción de una nueva vereda, un nuevo hogar.

Durante más de medio siglo de conflicto armado las comunidades de fe jugaron un doble papel. Por un lado, fueron blanco de los grupos armados que veían, a través de los actos de violencia contra ellas, una forma de fragmentar los lazos sociales. Y, al mismo tiempo, fueron el lugar que permitió mantener la unión y sembrar esperanza en los momentos difíciles. Esas dos caras son el eje central de nuestra más reciente investigación: “Memoria y comunidades de fe”, que narra las historias de Tierralta (Córdoba) y Macayepo (Bolívar), donde las comunidades de fe fueron protagonistas como víctimas y como resistentes. Y en el que también participaron las comunidades de Toribío y Corinto, Cauca.

En la base de datos que se construyó, a partir de entrevistas y otras fuentes, quedaron registrados 589 casos de victimización hacia líderes religiosos y comunidades de fe en el país, ocurridos entre 1982 y 2012. Entre esos, 29 fueron asesinatos. Ocurrió en la misma Tierralta donde en pleno culto un líder evangélico fue asesinado por presuntos paramilitares, que lo señalaban de ser guerrillero. O en Trujillo (Valle) con el padre Tiberio Fernández, asesinado por una alianza entre mafiosos, paramilitares y fuerza pública, a quienes les molestaba la ideología de sus sermones.

Pero la causa de esa violencia no fue de tipo religioso, dice la investigación. No se trató, como en Irlanda del Norte, de un enfrentamiento entre credos. Acá fue diferente. En lugar de atacarlos por pertenecer a una religión específica, lo hacían por una característica transversal a las comunidades de fe en el marco del conflicto: fueron lugares de unión, de resistencia no-violenta, y muchas veces sus líderes y lideresas asumieron un compromiso en la defensa de los derechos humanos. “Las comunidades de fe o tradiciones espirituales eran un estorbo a la implantación o expansión de proyectos guerreros”, escribió el profesor Gonzalo Sánchez en el prólogo del libro.

Los relatos que componen este libro no solo hablan de religión. También muestran pinceladas sobre la vida en esas regiones y cómo se vieron transformadas por la violencia: cómo empezaron a aparecer templos destruidos, árboles abaleados, casas convertidas en trincheras, y caminos que se convirtieron en rutas de escape.

Aunque las historias de Tierralta y Macayepo no representan todo el espectro de comunidades católicas y evangélicas en el país, los dos casos sí son una puerta de entrada para entender la relación entre la guerra, la fe y la resistencia no-violenta.

Descargue aquí el informe “Memoria y comunidades de fe en Colombia”.

http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/noticias/noticias-cmh/la-resistencia-de-las-iglesias-en-el-conflicto-arm

El Papa Francisco “da un paso adelante” en los Emiratos


La fraternidad de creyentes que él llamó se basa en la “dignidad igual” y “lo sagrado de toda la persona humana y de toda la vida humana”

Nicolas Senèze 
Emiratos Arabes Unidos6 de febrero de 2019

El Papa Francisco llegó al estadio de la ciudad deportiva de Zayed, donde celebró una misa el 5 de febrero. (Foto de Tony Gentile / Reuters) 

El Papa Francisco celebró una misa ante una multitud de 135,000 fieles en uno de los estadios más grandes de Abu Dabi, los Emiratos Árabes Unidos, el 5 de febrero, en un signo concreto de cambio en el mundo musulmán, un “proceso” que el Papa pretende “acompañar”. . “

Cuando grandes banderas del Vaticano, amarillas y blancas, ondearon en el viento, una multitud alegre saludó al Papa Francisco en el Sheikh Zayed Stadium de Abu Dhabi mientras viajaba en su móvil del Papa el 5 de febrero.

Unos 135,000 católicos vinieron de todos los Emiratos Árabes Unidos para reunirse con el Papa. Solo 55,000 pudieron ingresar al Estadio Sheikh Zayed, el más grande del país.

Pero aquellos que se perdieron un boleto aún podían seguir la misa histórica en pantallas gigantes en una nación donde el culto cristiano, aunque gratis, sigue estando limitado a las instalaciones de la iglesia sin ninguna señalización particularmente ostentosa.

Teniendo lugar a solo 300 km de distancia en Arabia Saudita y no lejos de Qatar e Irán, este fue un signo tangible de cambio en el mundo musulmán.

Un comienzo de realidad para la libertad religiosa.

También fue una señal de que el diálogo entre el papa y los líderes musulmanes la noche anterior fue más que palabras vacías. La libertad religiosa que el Papa pidió anteriormente en su visita comenzó a emerger en realidad el 5 de febrero.

Sin embargo, el Papa Francisco ciertamente no ve estos logros como cualquier tipo de victoria.

Más bien, la fraternidad de creyentes que él llamó se basa en la “dignidad igual” y “lo sagrado de toda la persona humana y de toda la vida humana”, lo que conduce a la condena de la violencia en nombre de Dios, como enfatizó en La tarde del 4 de febrero.

En su homilía en el estadio, contrastó esta violencia con la “mansedumbre” de los que viven en el mundo “a la manera de Dios” para convertirse en “canales de su presencia”.

En otras palabras, en la imagen de San Francisco de Asís en el 800 aniversario de su reunión con el sultán de Egipto en 1219.

Así, el Papa Francisco recordó las instrucciones de su homónimo a sus hermanos, a quienes había dejado para estar con “los sarracenos y los no cristianos”.

“Que no se involucren en discusiones o desacuerdos, sino que se sometan a toda criatura humana por amor a Dios y que profesen que son cristianos”, escribió San Francisco en un pasaje citado por el Papa.

“Ni argumentos ni desacuerdos: en ese momento, como muchas personas se lanzaban, fuertemente armadas, San Francisco señaló que los cristianos salían armados solo con su humilde fe y su amor concreto”, dijo el Papa Francisco.

Un solo peligro: el odio

“En mi opinión, solo hay un gran peligro en este momento: destrucción, guerra, odio entre nosotros”, dijo a los periodistas en el vuelo de regreso a Roma.

“Si los creyentes no somos capaces de extender nuestra mano y abrazarnos, entonces nuestra fe se deshará”, agregó.

Por lo tanto, cuando el avión papal sobrevoló Arabia Saudita, el Papa Francisco emitió una poderosa súplica en apoyo de la declaración que firmó el 4 de febrero con el Gran Imán de Al Azhar, Ahmed Al Tayyeb.

Este texto, señaló Francis, “condena enérgicamente la violencia” y “toda destrucción y terrorismo”.

El documento “nació de la fe en Dios, que es el Padre de todos y el Padre de la paz”, explicó, y fue “altamente pensado”, lo que requirió varias discusiones de ida y vuelta entre Roma y El Cairo.

“Permitimos que madurara de una manera que fuera algo confidencial para no dar a luz a un bebé prematuro”, explicó, enfatizando el papel de la oración.

“Tanto el Gran Imán como yo hemos rezado extensamente sobre este documento”, dijo.

La implementación será difícil

El Papa Francisco también destacó que había confiado la revisión del documento a varios teólogos, incluido el teólogo de la Casa Pontificia, “que lo había aprobado”.

“Está en el espíritu del Vaticano II”, afirmó, aunque reconoció que su implementación será difícil.

“Está claro que habrá discrepancias, pero es un proceso que debe madurar. Como la fruta. Cada proceso comienza en un momento u otro. Siempre es necesario ir más allá, para acompañar el proceso, sea cual sea su color”. dijo. “Es un paso adelante”.

El próximo paso tendrá lugar el 30 de marzo, cuando se espera que Francis visite Marruecos, donde se dice que quiso ir durante la conferencia de Marrakech sobre los derechos de las minorías religiosas en enero de 2016.

“No pude hacer la visita antes”, se lamentó. “Era una cuestión de cortesía diplomática”.

Otras invitaciones a países musulmanes también han llegado, dijo el Papa Francisco.

“Sin embargo, no hay tiempo este año. Lo veremos el próximo año, ya sea que haya espacio en el calendario, yo o el próximo Peter”, dijo.

EL PROBLEMA DEL MAL: TORRES QUEIRUGA


http://www.feadulta.com/es/effa/95-secc5cat/4851-seccion5col42.html

Pan con pan: al obispo abusador Zanchetta lo va a “investigar” el obispo Sánchez


Tras salir a la luz el escándalo que involucra a Bergoglio, el Vaticano decidió que al exobispo de Orán (Salta) lo “investigue” el actual obispo de Tucumán. Impunidad garantizada.

Pan con pan: al obispo abusador Zanchetta lo va a "investigar" el obispo Sánchez

Daniel Satur@saturnetroc

Miércoles 6 de febrero | 22:34

Gustavo Zanchetta y Carlos Sánchez

Como ya se relató en este diario, la historia de Gustavo Omar Zanchetta tiene muchos ribetes propios de una novela surrealista. Para no redundar, tal vez alcance con decir que lleva por lo menos seis años “escapando”, con la providencial ayuda de Jorge Bergoglio, de acusaciones, de escandaletes y de una inconveniente exposición pública.

Pero sobre el final de 2018 su nombre empezó a circular con mucha fuerza en medios nacionales e internacionales, ya que algunas mentiras pergeñadas durante los últimos años para salvar su sotana fueron descubiertas y desataron una incontenible ola de rumores y versiones cruzadas en los ámbitos eclesiásticos.

Lo cierto es que, acusando recibo del escándalo en Argentina (sobre todo en la Salta del chupacirios Juan Manuel Urtubey, amigo de Zanchetta), el Vaticano lanzó un mensaje claro a quienes pretendan llegar alguna vez a la verdad y la justicia. La propia Iglesia investigará al prelado acusado de varios crímenes sexuales, para lo que designó como responsable del proceso de investigación a uno de sus pares: el obispo de Tucumán Carlos Alberto Sánchez.

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Si bien la orden de investigar a Zanchetta la dictó la “Congregación para los Obispos” del Vaticano, queda más que claro que detrás del anuncio estuvo directamente Francisco, toda vez que de llevarse adelante una mínima investigación de los casos denunciados el nombre del mismo Jorge Mario Bergoglio quedaría sobre la mesa.

Quien dio la noticia sobre la designación del “investigador” Sánchez fue el actual obispo de Orán, monseñor Luis Antonio Scozzina. Lo hizo a través de una nota episcopal en la que aclaró que “oportunamente se indicará el tiempo y la modalidad de la investigación” a la vez que deseó “recuperar el espíritu fraterno” y encomendó a la sociedad a “la protección y cuidado de la Virgen del Carmen”.

¿Detalles de las denuncias contra Zanchetta? ¿Alguna explicación de por qué se decidió “investigarlo” recién cuando el escándalo trascendió públicamente? “Esa te la debo”, habrá respondido Scozzina a quien se lo haya preguntado.

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Al mismo tiempo, desde el Vaticano se lanzó una nueva falacia respecto al obispo abusador. El director interino de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti, dijo por estas horas que “las acusaciones contra Zanchetta surgieron en los meses recientes, casi un año después de que el Papa lo nombró para un puesto en el Vaticano”. Pero a juzgar por la información publicada en diciembre por el diario El Tribuno de Salta, eso no es verdad.

El diario de la familia Romero (católicos conservadores de la primera hora) difundió que en julio de 2017 Zanchetta no renunció al obispado de Orán por “problemas de salud”, como se dijo oficialmente entonces, sino que “fue destituido por el papa Francisco” debido a “denuncias que provinieron del mismo clero que lo acusó de diferentes tipos de abuso, entre ellos de abuso sexual dentro del seminario fundado por él mismo”.

Precisamente fueron esas contradicciones en la información dada por la propia Curia las que transformaron el caso en un escándalo que salpica de lleno al sumo pontífice, mal que le pese a las sofisticadas cabezas encargadas de la comunicación vaticana.

Lejos de expulsar a Zanchetta de la Iglesia, obligándolo a enfrentar procesos judiciales civiles en los que se determine su culpabilidad o inocencia respecto a los abusos y violaciones de los que se lo acusa, las huestes de Bergoglio una vez más demuestran que la “tolerancia cero” con los abusadores cacareada por el Papa es puro marketing.

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Cuando en octubre del año pasado este sitio difundió la noticia de que el salteño José Luis Galli denunció penalmente al cura violador Agustín Rosa y sus encubridores Mario Cargnello (arzobispo de Salta) y Jorge Bergoglio (como cabeza máxima de la Iglesia católica), aún no había salido a la luz la trama criminal que tiene a Zanchetta como protagonista.

Ya estaría siendo hora de que el Poder Judicial de la provincia norteña incorpore a ese expediente el caso del exobispo de Orán, quien hace casi dos años acusó una supuesta enfermedad terminal para irse de la diócesis y hoy se refugia, silencioso aunque seguramente inquieto, en los laberínticos recovecos del Vaticano.

El cura que abusó de varias generaciones de niños


Dos nuevas víctimas elevan a cinco las personas que acusan al “depredador” Francisco Carreras en Salamanca

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Francisco Carreras, el sacerdote acusado de abusos en Salamanca, en una imagen de los años noventa.
Francisco Carreras, el sacerdote acusado de abusos en Salamanca, en una imagen de los años noventa.

IÑIGO DOMÍNGUEZMadrid 29 ENE 2019 – 12:09 COT

Dos nuevas víctimas acusan de abusos de menores al sacerdote Francisco Carreras cuando era párroco en Calzada de Valdunciel, en la provincia de Salamanca, en los años ochenta. Se unen a las tres que ya había localizado EL PAÍS, una en ese municipio y otras dos en Sequeros, en la misma provincia, donde estuvo con anterioridad. Ya suman cinco. Todas estas personas coinciden en asegurar que puede haber decenas. “En Calzada pasamos por su casa, al menos, desde los nacidos en 1968 hasta los de 1977, niños de ocho a trece años, ha abusado de varias generaciones de niños del pueblo, de todas las pandillas, de todas las clases sociales”, afirma una de las víctimas que han decidido contar su caso. Aportan por primera vez una foto de Carreras, de los años noventa. Todos estos casos habrían prescrito, pero se desconoce si hay afectados más recientes.

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Carreras, que ahora tiene 73 años, fue ordenado en Salamanca en 1973 y enviado a Estados Unidos en 1975, por razones que se ignoran, aunque él había vivido allí en su infancia. Allí fue acusado entonces de abusos en la archidiócesis de Miami. Por esa razón fue expulsado por la Iglesia local y enviado de vuelta a Salamanca, con la advertencia de las acusaciones que pesaban contra él, según ha confirmado la citada archidiócesis. Las denuncias posteriores en este país, en 2002 y 2011, que no prosperaron por prescripción, lo calificaban de “depredador sexual”. A pesar de ello, el obispo salmantino de entonces, Mauro Rubio, ya fallecido, y sus dos sucesores, Braulio Rodríguez, ahora arzobispo de Toledo, y el actual, Carlos López, lo fueron moviendo por distintos pueblos durante décadas, hasta 2004. En este momento, según las últimas noticias de su paradero, reside en Valdejimena, un pequeño santuario de la provincia, aunque se hace pasar por fraile benedictino y no lo es, según ha confirmado esta orden. Más de dos meses después de la primera información de este periódico, el obispado de Salamanca aún no ha dado explicaciones y guarda silencio.

“QUE DERRIBEN SU CASA, ERA LA CASA DE LOS HORRORES”

El cura que abusó de varias generaciones de niños

“Si puedo pedir algo, me gustaría que el ayuntamiento de calzada de Valdunciel derribe su casa, que era la casa de los horrores”, dice Tomás, una de las dos nuevas víctimas localizadas por EL PAÍS. La vivienda, una planta baja con un jardín trasero, lleva años abandonada y se encuentra en mal estado. Tomás confiesa que cada vez que pasa por allí se le revuelve el estómago y cree que sería un gesto que agradecerían todos los chicos que alguna vez pasaron por allí. Aunque no lo digan, porque asegura que las actividades del cura eran un secreto a voces: “La otra cosa que quiero pedir es animar a las demás víctimas, y muchos los conozco, a que den el paso de alzar la voz y contar lo que saben, para que la verdad salga a la luz”.

Los dos nuevos testimonios coinciden con los anteriores. Carreras fue párroco en Calzada de Valdunciel, que ahora cuenta con 600 habitantes, entre 1983 y 1987. Era carismático y muy respetado en el pueblo. Vivía en una casa a cien metros de la iglesia donde los niños iban a jugar, e incluso a dormir los fines de semana. “Nos decían nuestros padres: ¿dónde vais a estar mejor que en casa del cura? Allí tenía la máquina de videojuegos Atari, mesa de ping pong, todos los últimos modelos de juguetes, dulces… Veníamos de familias humildes y muy devotas, y allí había Coca-cola, nocilla, que en mi casa solo era los días de fiesta. También nos daba dinero, a mí me regaló un reloj Casio”, cuenta Tomás, nombre ficticio de una de las víctimas, que desea mantenerse en el anonimato. Ese era el cebo para lo que ocurría luego: “Abusaba de todos nosotros, en grupos de cuatro o cinco, y no decíamos nada, a quién se lo ibas a contar. Tenía al pueblo abducido, llegó a decir en misa que las mujeres de Calzada parían monstruos, porque decía que nos portábamos mal, y oías decir a los mayores: ‘A cuenta de los muchachos a ver si se va a ir el cura del pueblo’”. Tomás afirma que él sabe con seguridad de ocho víctimas más, que él haya visto con sus propios ojos.

“Nos masturbaba, nos hacía felaciones, nos ponía documentales de culturismo para que nos gustaran los hombres”, recuerda José, otra víctima de nombre falso. Cuenta que varias veces se fueron de excursión con él en su Renault 4 verde, cuatro chicos, al lago de Sanabria o a Las Batuecas, y en las acampadas abusaba de ellos. “Era violento, a veces te pegaba, a mí dos o tres veces. Es un canalla diabólico y ojalá le metieran en la cárcel de por vida”. José luego ha tenido problemas psicológicos y ha necesitado tratamiento. Afirma que uno de los chicos se lo dijo a su padre, que era guardia civil en el pueblo, pero no sabe si la familia hizo algo.

Carreras también les ponía películas de terror, como Poltergeist o El Exorcista. “Teníamos ocho o diez años, así nos metía miedo con el diablo y esas cosas”, recuerda Tomás. Hacían sesiones de espiritismo en las que convocaba demonios “y al mismo tiempo nos metía mano”. En ocasiones les hacía fotos con su cámara Polaroid.

Hay muchas lagunas en torno a la misteriosa trayectoria de Carreras. Cambió varias veces de destino y pasó por muchos otros pueblos de la provincia de Salamanca: Castellanos de Villiquera, Palacios Rubios, Poveda de las Cintas, Villaflores, Valdunciel, Carbajosa de la Armuña, Naharros de Valdunciel, San Cristóbal de la Cuesta y Mata de la Armuña. EL PAÍS descubrió que había dado clases en dos centros públicos de Salamanca, el Campo Charro y el Rufino Blanco, y en un colegio privado de formación profesional, el Lorenzo Milani. Algunos de sus alumnos han relatado que también les hacía fotos, abordaba temas sexuales o escabrosos en clase y en alguna ocasión les invitó a ir a su casa. También vivió en Salamanca en un piso con menores. No obstante, el obispado de la ciudad siempre se ha negado a dar cualquier información sobre los lugares en los que ejerció su actividad y la información que tiene sobre él. La delegación de la Consejería de Educación de Castilla y León en Salamanca también deniega información sobre los colegios e institutos por los que pasó, en cumplimiento de la ley de protección de datos.

EL PAÍS ha averiguado ahora que antes de irse a Miami, en torno a 1975, dio clases en el colegio de monjas El Pilar, de Vitigudino. Esos años fue párroco de algunos pequeños pueblos de esa zona: Ahigal de Villarino, Robledo Hermoso y Sanchón de la Ribera, según los boletines de la diócesis.

Él siempre contaba que había nacido en Estados Unidos, pero en realidad era de Cuba y estudió en los maristas de Cienfuegos, en la isla caribeña. Después se habría trasladado a Estados Unidos. Entre otros nuevos detalles, la hemeroteca de la prensa local salmantina revela que la diócesis le hizo un homenaje en 1998 por su carrera, en coincidencia con las bodas de oro del obispo emérito Mauro Rubio, organizado por su sucesor, Braulio Rodríguez. Rubio fue quien le aceptó en la diócesis en 1981 a sabiendas de sus antecedentes. En 2011 la prensa salmantina se hizo eco de las denuncias en Estados Unidos y el obispado salió en su defensa con indignación. Definió su trayectoria como “intachable”.

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