HAY POCOS ASI.


 10 Feb 2019 03:51 AM PST
Hay pocos así
No sé por dónde empezar la entrada de hoy. Desde hace semanas tengo perfilado el tema, pero no el enfoque.  Dejemos que el teclado del ordenador vuele con libertad. Quiero hablar de un hombre famoso y desconocido a un tiempo. Hoy cumple 90 años. Fue propuesto varias veces para Premio Nobel de la Paz, pero nunca se lo concedieron. Nació en un pueblo catalán llamado Balsareny, pero desde 1968 saltó el charco y nunca más ha vuelto a España. Han pasado 50 años desde su gran éxodo misionero de Europa a Latinoamérica. Este año celebra sus bodas de oro con el continente del que se ha enamorado: “¡Tenedme por latinoamericano, / tenedme simplemente por cristiano, / si me creéis y no sabéis quién soy!”. Vive en un rincón del inmenso Brasil llamado São Félix do Araguaia, en el estado de Mato Grosso. Le hubiera gustado morir en África como misionero, pero su salud no se lo permitió. Se expresa con igual profundidad y belleza en su catalán nativo, en el castellano de la juventud y en el portugués brasileño de su madurez y ancianidad. Su arma es la poesía. Se atreve a llamar al celibato una paz armada. La segunda parte de su vida se cuenta en una serie televisiva titulada Descalzo sobre la tierra roja. Abundan los libros  y reportajes sobre su trayectoria. Con motivo de su 90 cumpleaños se han multiplicado los artículos y exposiciones.

Nunca he tenido la oportunidad de encontrarme con él físicamente, pero he leído muchas de sus obras. Lo siento como un hermano mayor, o como un padre. Ambos somos misioneros claretianos. En los años 70 y 80 del siglo pasado su figura fue muy discutida. Tenía admiradores y detractores casi a partes iguales. Roma le tiró de las orejas en más de una ocasión porque no se ajustaba a los parámetros de un obispocomme il faut. Él obedeció desobedeciendo, que es lo mismo que decir que fue un poco más allá en espera de que el paso del tiempo ayudara a comprender sus opciones radicales y su estilo poco eclesiástico. Pablo VI lo defendió: “Quien toca a Pedro toca a Pablo”. Este hombre que hoy cumple 90 años, prisionero del Párkinson, la hipertensión y la diabetes, pero libre como el viento, es un obispo católico. Su nombre es Pedro Casaldáliga. O Pere, como se lo conoce en Cataluña. O Dom Pedro, como lo llaman sus amigos del Brasil. ¿Quién es este hombre lleno de contrastes? Él mismo dibujó su autorretrato en un soneto ya añejo:
Si no sabéis quién soy. Si os desconciertala amalgama de amores que cultivo:una flor para el Che, toda la huertapara el Dios de Jesús. Si me desvivo
por bendecir una alambrada abiertay el mito de una aldea redivivo.Si tiento a Dios por Nicaragua alerta,por este Continente aún cautivo.
Si ofrezco el Pan y el Vino en mis altaressobre un mantel de manos populares…Sabed: del Pueblo vengo, al Reino voy.
¡Tenedme por latinoamericano,tenedme simplemente por cristiano,si me creéis y no sabéis quién soy!
¿Se puede siquiera pergeñar la silueta de un profeta de 90 años? Lejos de mí tal temeridad. Como homenaje a su figura flaca y fuerte, quiero limitarme a usar algunas de sus palabras para hablar no solo de él sino de sus causas: “Yo soy yo y mis causas”. Si su formación europea le ayudó a librarse del “sueño dogmático” y le enseñó a tener un pensamiento crítico, su encuentro con Latinoamérica lo despertó de su “sueño inhumano”. En Europa aprendió, siguiendo a Kant, a pensar por sí mismo, a ir más allá de los tópicos, a ser un poco rebelde. En Latinoamérica aprendió a ser rebelde con causa. Comprendió que no hay palabra más enérgica que el hecho bruto de que dos tercios de los hijos e hijas de Dios −se dice pronto− viven en la miseria o la pobreza a causa del injusto reparto de los bienes de la tierra. ¿Hace falta mucha reflexión para caer en la cuenta de que quienes gozamos de bienestar apenas dejamos que este hecho nos sacuda? Y, sin embargo, es el hecho más contundente, más real, aunque nuestros idealismos quieran ignorarlo. Seguir viviendo como si estos millones de personas no existieran es una bofetada a Dios, la antítesis de toda verdadera religión.  Pedro Casaldáliga lo palpó con sus manos. El mismo día de su consagración episcopal tuvo que enterrar por la mañana a un pobre campesino de 17 años que había sido asesinado. Aprendió a ser humano, y no dejó de serlo por ese mero hecho de ser también obispo.
Por ese mero hechode ser también obispo,nadie me va a pedir—así lo espero, hermanos—que deje yo de serun hombre humano.(Humanamente frágil, como todos.Humanamente libre, como algunos.Humanamente vuestro).
Su verdadera universidad han sido los pobres (sobre todo, los indígenas y campesinos) que viven junto al río Araguaia y que han sido y siguen siendo explotados o marginados: “No pagaré mis deudas; no me cobres. / Si no he sabido hallarte siempre en todos, / nunca dejé de amarte en los más pobres”. Más de una vez, sobre todo en la década de los 70, estuvo al borde de la muerte. Nunca se calló. Su sueño hubiera sido haber muerto mártir como sus queridos mártires de Barbastro, cuyo testimonio recogió de cerca cuando vivió algún tiempo en esa población oscense. Pero su martirio no ha sido cruento sinoincómodamente profético, hasta el punto de suscitar posiciones encontradas. Se podía disentir con algunas de sus posturas políticas (el tiempo ha desenmascarado algunas), pero nadie podía negar su compromiso sin fisuras con los más pobres y su estilo de vida sencillo, a ras de suelo. Antes de escribir poemas o reflexiones, los probaba en el laboratorio de la vida cotidiana. No hay en él palabrería hueca o concesiones a la moda. El ruido de la máquina de escribir se acompasaba con el cacareo de las gallinas y el vuelo limpio de las garzas. ¡Pura experiencia hecha poesía! Sin apenas moverse de su rincón brasileño, ha acumulado amigos y admiradores en todo el mundo.
Al final del camino me dirán:— ¿Has vivido? ¿Has amado?Y yo, sin decir nada,abriré el corazón lleno de nombres.

Conozco a más de un claretiano que ha escogido estos versos para el recordatorio de su ordenación sacerdotal. Pedro Casaldáliga, el hombre admirado, ha sido también muy criticado e incluso calumniado,dentro y fuera de la Iglesia.Se le ha tildado de iluso, ingenuo, subversivo, desobediente, comunista, heterodoxo y hasta de hereje. Testarudo parece que sí es. Su carácter es fuerte sin renunciar a la ternura. Vivir con él no es fácil. Muchos lo admiran lo admiramos a distancia, pero pocos han aguantado su ritmo y su estilo. No es nada fácil vivir junto a un profeta, aunque él no se las dé de tal. En los momentos más duros del combate aprendió a confesar sus verdaderas motivaciones:
Voy a engarzar en paz esas espinas

[Mensaje acortado]  Ver mensaje completoÁrea de archivos adjuntosVista previa del video de YouTube Entrevista a Pedro Casaldáliga (TVE, 30 abril 2005)Entrevista a Pedro Casaldáliga (TVE, 30 abril 2005)Vista previa del video de YouTube Inauguració Exposició Casaldàliga 90 anysInauguració Exposició Casaldàliga 90 anys

FUENTE: teologiadelpueblo.com

1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Osvaldo Viviano
    Feb 11, 2019 @ 07:25:23

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