Un libro contra los hombres y no a favor de las mujeres


Es un libro beligerante, lo cual en sí mismo no es un rasgo negativo, de no ser porque eso entorpece y debilita su propia lógica

Un libro contra los hombres y no a favor de las mujeres
Un libro contra los hombres y no a favor de las mujeres

KARINA SAINZ BORGO

PUBLICADO 22.02.2019 – 05:15ACTUALIZADOhace 48 minutos

Sólo basta leer el título para saber a qué atenerse. Se trata de La guerra más larga de la Historia: 4.000 años de violencia contra las mujeres. En sus páginas las periodistas y filólogas Isabel M. Reverte y Lola Venegas, así como la abogada Margó Venegas proponen un libro de vocación divulgativa escrito no con las estructuras del reportaje, como aseguran sus editores en la cubierta, sino como una recopilación, más o menos histórica, que documenta lo que las autoras consideran modalidades de violencia y agresión contra las mujeres y que dividen en tres grandes apartados: Violencia CulturalViolencia Física y Violencia Estructural.

Es un libro beligerante, lo cual en sí mismo no es un rasgo negativo, de no ser porque eso entorpece y debilita su propia lógica. La premisa de la que parten sus autoras es arriesgada metodológicamente, además de  acusatoria: para ellas la violencia contra la mujer forma parte no necesariamente como parte de un proceso de transformación política, antropológica o cultural de la convivencia entre los seres humanos a lo largo de la historia, sino como un proceso lineal y preconcebido de dominación y exterminio de los hombres hacia las mujeres. Es decir, equipara la convivencia entre ambos casi como una relación colonial.

Desde hace casi 4.000 años, según las autoras, las mujeres han sido objeto de ataques constantes que tienen una expresión total que va desde la religión y las tradiciones hasta las leyes y la conformación del Estado y del poder, un apartado en el que no mencionan por ejemplo, figuras de peso como Isabel I de Inglaterra o la mismísima Isabel La Católica. El punto de partida es difuso y su explicación es casi dogmática, porque no ofrece una proposición matizada sino una sucesión de argumentos concluyentes y sentenciosos.

 “¿Cuándo empezó todo? ¿En qué momento los hombres consiguieron someter a las mujeres y estas aceptaron la sumisión y desvalorización que, sin duda, se encuentra en el origen de la violencia?”, escriben las autoras, quienes se pasean desde explicaciones evolucionistas y factores biológicos hasta lo que los marxistas llamaron “la histórica derrota del sexo femenino”. En un mismo folio las autoras pasan de atribuir a la Odisea  la “desvalorización” de las mujeres –y de transmitir esos valores a Europa, una afirmación correosa no del todo justificada-, a denunciar la pornografía actual. Ocurre muchas veces a lo largo de la lectura. Afirmaciones de una complejidad profundísima  acaban con brochazos de Perogrullo.

Apartado de citas

El hecho de que el libro tenga un aparato de citas no lo hace serio por sí mismo, sino mucho peor, lo convierte en un edificio caótico, que no conserva ni el rigor académico ni la claridad y la contundencia periodística. Hablan con cierta laxitud de feministas egipcias al mismo tiempo que aportan etiquetas genéricas para procesos complejos que demandan una lectura más compleja. Al momento de trazar un origen se remiten al patriarcado como concepto informe en el que todo cabe. La propia noción de familia está planteada en clave bélica, de perpetua oposición. Más que un libro a favor de la mujer, parece un libro en contra de la masculinidad, un razonamiento que autoras a las que podría considerarse voces clásicas del feminismo como Susan Sontag o Doris Lessing se oponían por su componente excluyente.

La cubierta del libro publicado por Espasa.
La cubierta del libro publicado por Espasa.

Novedades editoriales: madres y mujeres

En clave ficción, muchos de los libros de este trimestre visitan el tema de la madre. Por ejemplo, el libro que el argentino Jorge Fernández Díaz escribió para contar la historia de la suya y que Alfaguara reedita 18 años después.  Pero si Jorge Fernández Díaz se valió de la vida de su madre para contar la historia de un país y un tiempo, hay otros autores que se valen de la figura materna para escarbar en la idea sobre si realmente conocemos a los que nos rodean. Así lo ha hecho el escritor y traductor húngaro András Forgách en El expediente de mi madre (Anagrama), un libro que presentó recientemente en el festival BCNegra, y en cuyas páginas se despliega una indagación tanto personal como colectiva. Valiéndose de la investigación y la narración novelesca, Forgách plantea un libro efectivo y profundo en el que no se limita a reconstruir el pasado, sino a adentrarse en las nociones de memoria, verdad y ocultación a partir de la figura de su madre.

La madre, mejor dicho su ausencia, es lo que pone en marcha la nueva novela Anne Tyler, ganadora de los premios Pulitzer, National Book Critics Circle y Pen/Faulkner, quien regresa con El baile del reloj (Lumen), un libro que relata la vida de Willa Drake, una mujer cuya biografía se traza en la pérdida, desde la desaparición de su madre a los once años hasta un matrimonio y una viudez  que llegan igual de pronto. Sin embargo, una llamada la empuja a abandonarlo todo y acudir en la ayuda de la exnovia de su hijo. El lugar del cuidador resitúa el de la madre, el territorio de la protección y el calor humano, una isla del espíritu en medio de la aspereza que el destino ha procurado a esta mujer.

También dedicado a la figura de la madre, el hermoso libro de Luis Antonio de Villena publicado por Cabaret Voltaire. Se titula Mamá y en él Villena vuelca una evocación, un trazo, una estela de amor y herida ejecutada de una manera mestiza, a mitad de camino entre la oración y el fervor, construyendo sus páginas desde la veta de la contradicción: aquello que de tan fuerte termina por convertirse en necesidad y cicatriz. “Es una plegaria y una obsesión. No hay amor sin daño y sin éxtasis, y la parte más débil queda siempre tremendamente desamparada. Por eso el grito que resuena no es el de ella―que descansa plácida―es mío el grito desgarrador y solitario que se oye. Estepario lobezno, tras la pérdida”, escribe Villena sobre ese territorio inabarcable de quien habla del origen… No importa cuánto tiempo transcurra entre quienes pierden o se reinventan, la madre es el puerto en el mar bronco de los afectos. También la escritora Nuria Labarri reflexiona sobre este tema en su novela  La mejor madre del mundo (Literatura Random House, 2019).

https://www.vozpopuli.com/altavoz/cultura/libro-hombres-favor-mujeres_0_1220878630.html

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