SOREN KIERKEGAAD: EL MAESTRO SOCRÁTICO DEL CRISTIANISMO.


Posted: 12 Mar 2019 02:56 PM PDT

“Si, se muy bien que esto suena como a cierto tipo de locura en medio de este mundo Cristiano – en donde todos se consideran Cristianos, en donde ser Cristiano es algo natural – pero existe alguien que dice de sí mismo, ‘no soy Cristiano’, es alguien quien se ocupa del Cristianismo en la misma medida en que el Cristianismo se ocupa de él” Introducción
¿Es lógico que un teólogo Cristiano elija a un filósofo pagano como ideal de vida? Y más aún, ¿por qué razón él tal filósofo pagano elige a un tábano (mosca) como analogía para despertar conciencias? Ambas comparaciones no se amoldan al canon del ideal Cristiano.

Si queremos entender a Søren Kierkegaard como pensador religioso, primero debemos entenderlo como filósofo. Es más, no sólo como filósofo, sino debemos adentrarnos en la analogía que hace de sí mismo con el filósofo pagano Sócrates. Si bien, la característica principal del pensamiento Socrático se encuentra en su concepción de que “él no sabía nada”, entonces, el paralelo con el pensamiento de Kierkegaard se encuentra en su rechazo a ser llamado Cristiano. Y vamos a ver por qué. Para entender tal rechazo, tenemos que empezar por sus respectivos contextos culturales y sociales.

Encontrar un texto académico que sistematice la vida del filósofo Søren Kierkegaard y nos muestre cómo se visualizó durante su días de vida, es algo difícil. Para una tarea de ese tipo, es mejor recurrir a sus notas, diarios y anecdotarios. Si bien, en el Concepto de la Ironía, Kierkegaard nos permite acercarnos de manera conceptual a su vida, este texto no deja de ser académico. Pero es en “Mi tarea”, un texto que se encuentra en la recopilación de 1855 conocida como “El Momento”, dónde Søren nos comparte sus primeros pensamientos estructurales con respecto a la dirección que tomará su vida como pensador. En “Mi tarea”, Kierkegaard confiesa que tiene una tarea, a la que llama “mi tarea Socrática”. El texto en cuestión, ya nos permite ver los esbozos de una filosofía existencial, en donde el sujeto es la materia apremiante, y el desarrollo, se encuentra entre la correlación de fuerzas sobre el concepto y el fenómeno.

Copenhague fue la ciudad que no solo vio crecer a nuestro filósofo. También fue la ciudad que le dio el contexto necesario para asumirse como crítico de una sociedad en donde la norma era considerarse Cristiano, pero en la realidad, era un título nada más. Kierkegaard al ver y reflexionar sobre este fenómeno, piensa que debe haber una voz crítica que despierte de su letargo religioso a una sociedad que no entiende su fe en términos individuales. Una sociedad alejada del ideal Cristiano. Para Kierkegaard, el ideal Cristiano, tiene que ver con la fe a nivel individual, esta es la base de la subjetividad que libera al individuo, o lo que la corriente principal del Cristianismo a llamado: existencialismo Cristiano. 

¿Si Kierkegaard rehusaba llamarse Cristiano, entonces qué era?  
Para Kierkegaard, ser Cristiano no consistía en desenvolverse en un entorno religioso o cultural. El hecho de rehusarse a auto nombrarse Cristiano, tampoco significó para Kierkegaard un desencanto de la vida Cristiana hasta llegar al punto de contrastar su fe, y  convertirse al ateísmo o al agnosticismo. Más bien, intentó crear analogías.

De hecho, la tarea de Kierkegaard, su tarea Socrática estaba enraizada en la analogía que él mismo encontró en Sócrates. La elección de un filósofo pagano como parte de su estrategia para desnudar a la sociedad Danesa del siglo XIX, tiene como concepto central a la “ironía”. A Sócrates no lo elige Kierkegaard por su paganismo o por su negación de lo divino, es más, Sócrates era un firme creyente en lo divino, creía en los dioses Atenienses que hablaban a la gente por medio del oráculo de Delfos. Incluso, en Sócrates hay una voz interior a la que él mismo llama “mi demonio”, que es una especie de oráculo que lo conecta con lo divino y le revela su misión.

“La única analogía que tengo ante mí es Sócrates, mi tarea es una tarea Socrática, el análisis de tal definición es lo que me hace Cristiano”.
En su tesis de 1841, “El concepto de la Ironía”, Kierkegaard refleja la pretensión que tenía al tomar por analogía a Sócrates. La obra, es un estudio filosófico-histórico de la figura del filósofo de Atenas. El principal propósito del libro es estudiar de qué manera usó Sócrates la ironía para liberar las fuerzas espirituales del individuo y dejarlo ser libre, a esta libertad Kierkegaard le llamara “subjetividad del individuo”. En Kierkegaard, la ironía es el concepto abstracto, pero al analizarlo dentro de la historia, el concepto se convierte en fenómeno. Está es la gran virtud de Kierkegaard y lo que lo aleja de Hegel: el análisis del concepto abstracto contrastado con lo fenomenológico dentro del marco del devenir histórico. Este es su punto de partida.

En resumen, Kierkegaard prefiere negarse a llamarse Cristiano porque su visión del ser Cristiano como proceso fenomenológico parte de la subjetividad del ser humano, es decir, cómo se mira el Cristiano en una sociedad que dice tener valores morales pero que en la práctica no vive de acuerdo a ellos.

La Analogía Kierkegaardiana
La principal fuente de donde bebe Søren Kierkegaard para construir su analogía se encuentra en “la apología”, escrita por Platón. La apología, narra la defensa de Sócrates ante el jurado Ateniense, ante  el pueblo de Atenas y ante el mismo Platón. Sócrates ha sido acusado de corromper a la juventud de Atenas al enseñarles la adoración de nuevos dioses, los cuales les han prometido construir una sociedad más justa, en donde el individuo sea el personaje principal, dejando de lado todo tipo de alienación a los valores tradicionales. A esta visión de la enseñanza Kierkegaard le llama: ideal Socrático.

El ideal Socrático, no es más que el compromiso del individuo con una vida dedicada a la introspección sirviendo al bien común. El propósito es conocerse a uno mismo para ser instrumento útil de la sociedad. 

Al entrar en está dinámica, Kierkegaard se mira así mismo como el Sócrates de Copenhague. Kierkegaard se siente aludido por la forma tan injusta sobre cómo han despreciado a Sócrates, él mismo ha empezado a sentir críticas y rechazos en la Facultad de su Universidad debido a sus apreciaciones filosóficas.

En el drama Socrático, intervienen diferentes actores, a los que Kierkegaard les dará un nombre propio dentro de su analogía. Estos son: Los Sofistas, el dios, que es la manifestación del oráculo de Delfos. Los sabios, con quienes Sócrates debate. La juventud Ateniense, el jurado, Platón y Sócrates mismo. Kierkegaard usa la apología de Sócrates como método para acercarse a la vida de Sócrates, por un lado y también la usa como el escenario para construir la crítica contra el Cristianismo de su época.

Para Kierkegaard, la subjetividad del ser humano es solo comparable con la manera sobre cómo Sócrates “no sabe nada”. Ese “no saber nada” no es más que la relación fenomenológica entre la abstracción del concepto y el fenómeno, es decir, Sócrates dice que no sabe nada pero el oráculo le ha revelado que es el hombre más sabio de Grecia. Sócrates a través del uso de la ironía, la mayéutica y el concepto de tábano intenta enseñarle a los jóvenes a relacionar la ciencia del espíritu con el universo absoluto. Kierkegaard intenta hacer lo mismo con la sociedad Cristiana Europea del siglo XIX. Intenta trabajar en dos niveles, el nivel individual y el nivel general. La misión divina de Kierkegaard es hacer ver que la vida sin examinación no merece la pena vivirla, que los presupuestos de una sociedad con absolutos morales no sirven si el individuo no tiene la capacidad de mirarse dentro del cuadro y mirar el cuadro como un todo. Kierkegaard quiere despertar a la sociedad de su letargo moral.

En su analogía, Kierkegaard al sentirse enjuiciado por una sociedad que no puede mirar más allá de su realidad, una sociedad que lo critica y lo condena por no ajustarse a las normas éticas del Cristianismo, ni a sus valores absolutos, compara a los pastores y teólogos con los sofistas de la apología Socrática. En el drama de Kierkegaard, los pastores y teólogos son quienes deciden quién es y quién no es Cristiano.

“Aquellas legiones de pastores y maestros Cristianos son meros sofistas… son quienes al falsificar la definición de Cristiano tienen, por motivación, el negocio, ganando a millones y millones de Cristianos”
Al público Ateniense lo compara con la comunidad Cristiana. La comunidad Cristiana se concibe como santa porque guardan leyes morales y éticas, pero siguen dormidos, no viven realmente conforme al ideal Cristiano, que es el amor. Cabe hacer notar que el público, es decir, la comunidad Cristiana, son los lectores de Kierkegaard, con quienes busca interlocución. La iglesia, no es más que un artículo suntuario, una institución que amalgama fortuna no sólo en términos monetarios, sino en términos de feligresía, a mayor cantidad de Cristianos más cerca estará la llegada del reino.

Debemos entender que las analogías usadas por Kierkegaard, cumplen la función de brindar herramientas interpretativas para entender sus textos. Al comparar pastores y teólogos como maestros de la virtud al mismo nivel que los sofistas, al usar al público ateniense como analogía de la comunidad Cristiana; Kierkegaard está llevando al Cristianismo a cierta especie de nihilismo.  Es decir, a una religión que no se piensa en términos existenciales sino en términos de abstracciones absolutas mediadas por la tradición y el dogma.
Una Crítica a la Posmodernidad
¿Cómo se sentiría Kierkegaard en nuestra época posmoderna? Por lo que hemos visto, la intención de la analogía en Kierkegaard al compararse con Sócrates es hacer una crítica basada en la subjetividad del individuo a las normas de una sociedad que ha establecido sus reglas morales de adaptación.

Kierkegaard pensaba que “la Cristiandad”, término usado por él para designar a una “comunidad de fe” impregnada por cierto tipo de sofistería, es un fenómeno que debe conceptualizarse, no para caer en la abstracción, sino debe entender a cada uno de los actores que intervienen  dentro del marco de la historia del drama de la humanidad.

Así que, Kierkegaard criticó a la modernidad de su época, pero creo que estaría contento con la posmodernidad de la nuestra. Hago esta afirmación desde un contexto filosófico y teológico. Porque considero que el propósito de Kierkegaard al asumirse como el Sócrates del Cristianismo, busca hacer una reforma existencial de la iglesia, y sirve para contestar a la pregunta ¿por qué estamos aquí como iglesia y cuál es nuestra función? A partir de las críticas al Cristianismo de su época, representado por pastores, teólogos y apologistas,  Kierkegaard pudo decir:
“No soy Cristiano – y desafortunadamente puedo decir que los otros tampoco lo son – de hecho, incluso no lo son en mayor grado que yo, porque ellos imaginan que lo son, o se adhieren falsamente a lo que creen que es. No me autodenominó Cristiano (aunque mantengo el ideal en libertad)…”
La defensa de Kierkegaard frente a sus contemporáneos trabaja de dos maneras:

  • Nunca afirma que es ateo, sino afirma y desarrolla otro tipo de relación religiosa con el Ser divino. 
  • La relación de Kierkegaard con la Deidad, despierta y concientiza a los Cristianos sobre su carencia de significado; en el fondo, la subjetividad con que los retrata, les permite diferenciar cómo conciben la vida y cómo la viven.

¿Tendría alguna crítica para nuestra época Kierkegaard? ¿Qué pensaría sobre la posmodernidad en base a su defensa de la libertad del individuo?

*Todas las citas entre comillas están tomadas de la edición danesa de las obras de Kierkegaard, SKS (Søren Kierkegaard Skrifter, 13, 404-411)

FUENTE:
La Teología Sale A Las Calles

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