Mujeres deben ser conscientes de sus derechos para defenderlos: Maria Consuelo Mejia Piñeros.


NOTIMEX 21.03.2019 – 14:06H

Para defender los derechos de la mujer este sector debe ser consciente de ellos y tener la fuerza interna para protegerlos, subrayó María Consuelo Mejía Piñeros, quien el próximo 26 de marzo recibirá… Para defender los derechos de la mujer este sector debe ser consciente de ellos y tener la fuerza interna para protegerlos, subrayó María Consuelo Mejía Piñeros, quien el próximo 26 de marzo recibirá del Senado de la República la medalla “Elvia Carrillo Puerto”.

En entrevista con Notimex sostuvo que el empoderamiento no es una fórmula “ni una pastilla que te tomas”, debido a que tiene que ver con la posibilidad de que la mujer sea activa defensora de sus propios derechos, “de actuar de acuerdo con tu conciencia y de no permitir que te impongan nada que tú no quieras”. Al considerar que la historia tiene una deuda con las mujeres, la presidenta de Católicas por el Derecho a Decidir, citó por ejemplo, la elección de ser madre y lamentó que aún existan sectores de la sociedad que den cabida a presiones sociales. “Si eres una mujer indígena que vive en una comunidad marginada es más probable que esa presión sea más fuerte”, lamentó la antropóloga de profesión. 

María Consuelo Mejía Piñeros nació en Colombia, sin embargo la mayor parte de su vida ha radicado en México donde trabajó por la justicia en el Movimiento Estudiantil de 1968 y posteriormente con los movimientos indígenas.  “Ha sido siempre la pasión por la justicia, y pues en eso me identifico mucho como católica con el ejemplo de Jesucristo, el tema de la justicia y del amor por los demás y la entrega y el servicio son para mí factores importantísimos”, compartió. Sin embargo, la próxima galardonada con la medalla “Elvia Carrillo Puerto” ha denunciado los abusos y la pederastia contra niñas y niños de parte de sacerdotes, obispos y cardenales. En ese sentido consideró como un hecho histórico la Cubre Anti-pederastia que se realizó en el Vaticano, así como un paso importante por parte de Papa Francisco pero lamentó que no hubiera habido conclusiones concretas. “Las víctimas están reclamando mucha más concreción y estoy de acuerdo con ello”. Consideró al celibato como una opción para que los sacerdotes no ejerzan su sexualidad de manera escondida y “perversa”, lo que ha generado también un tema de encubrimiento de abusos por parte de la Iglesia Católica. “Los apóstoles no eran célibes, y esa cosa de imponer una situación, una condición relacionada con la sexualidad de esa forma no es positiva de ninguna manera y tiene que ver con esa concesión tan negativa y de doble moral que ha tenido la jerarquía de la Iglesia Católica”. María Consuelo Mejía Piñeros, quien considera que en la presente administración se logrará un avance significativo en la igualdad de género, recibirá el próximo 26 de marzo en sesión solemne en el Senado de la República la medalla “Elvia Carrillo Puerto”.

Ver más en: https://www.20minutos.com.mx/noticia/494527/0/mujeres-deben-ser-conscientes-de-sus-derechos-para-defenderlos-consuelo/#xtor=AD-1&xts=513356

Iglesia Anglicana lamenta fallecimiento de obispo Martín Barahona


Redacción web/DEM

domingo 24, marzo 2019 – 7:11 am

La Iglesia Episcopal Anglicana de El Salvador informó en redes sociales sobre el fallecimiento del obispo emérito Martín Barahona la tarde del sábado.

A través de un comunicado, el obispo diocesano Juan David Alvarado, lamentó la muerte del obispo Barahona, a quien describió como “un pastor alegre y sensible con las necesidades de su pueblo” y de la feligresía.

“Tuvo una vida entregada en fe a Nuestro Señor Jesucristo y a Pueblo Santo”, cita el escrito en el que también expresaron sus condolencias a la familia, esposa e hijas del obispo.PUBLICIDAD

Se informó que el cuerpo del obispo Martín Barahona será cremado y no habrá exposición pública por solicitud del pastor y su familia.

Martín Barahona fue miembro prominente del Consejo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana y tuvo un papel destacado en los procesos de paz en El Salvador.

https://elmundo.sv/iglesia-anglicana-lamenta-fallecimiento-de-obispo-martin-barahona/

CHILE: Aós asume y Ezzati deja su cargo acusando “críticas no fundadas”


“De un modo especial atenderemos y ayudaremos a quienes sufren de atropellos a su dignidad de persona resultados de los abusos y delito, absolutamente injustificables e absolutamente intolerables, por parte de clérigos”, dijo el ahora exarzobispo de Santiago.

Aós asume y Ezzati deja su cargo acusando “críticas no fundadas”

Por El Dínamo 24 de marzo de 2019Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en GoogleCompartir en LinkedInEnviar por WhatsAppEnviar por Email

En una ceremonia en realizada en la Catedral Metropolitana de Santiago y oficiada por el ahora exarzobispo de Santiago, el cardenal Ricardo Ezzati, el obispo Celestino Aós Braco asumió su cargo como administración apostólico sede vacante de la arquidiócesis de la capital.

En la instancia Ezzati agradeció a quienes lo apoyaron y quienes realizaron “críticas no fundadas” en su contra.

“De un modo especial atenderemos y ayudaremos a quienes sufren de atropellos a su dignidad de persona resultados de los abusos y delito, absolutamente injustificables e absolutamente intolerables, por parte de clérigos. No bastan retoques de maquillaje, necesitamos reformas y cambios profundos”, señaló el religioso.

La salida de Ezzati de la arquidiócesis de Santiago fue confirmada por el Nunciatura Apostólica durante la mañana del sábado, luego de que el Papa Francisco aceptara la renuncia del prelado -presentada hace dos años- y designada por ahora, como administración apostólico sede vacante al obispo español de la orden de los Frailes Menores Capuchinos hasta que la Santa Sede designe al nuevo arzobispo de Santiago.

Ezzati ayer reveló una serie de cartas que recibió de parte del Pontífice y del nuncio apostólico Ivo Scapalo donde se daba a conocer la noticia que se había aceptado su renuncia cuatro días antes del anuncio oficial de parta del Vaticano. Descartando que la decisión de Roma haya estado basada en la resolución de la octava sala de la Corte de Apelaciones de Santiago que negó la solicitud de la defensa de no sobreseer al cardenal de la investigación en su contra por presunto encubrimiento de abusos sexuales.

https://www.eldinamo.cl/nacional/2019/03/24/aos-asume-y-ezzati-deja-su-cargo-acusando-criticas-no-fundadas/?from=newslettervermas

COLOMBIA: Ernesto, padre que dedicó sus días a arrancarle vidas a la guerra


  • 1. Parroquia principal de Entrerríos. 2. El padre revolviendo natilla en Navidad. 3. Foto que cayó en vereda de Ituango. 4. Profesora Virginia Vargas. FOTOS camilo echeverri y cortesía
1. Parroquia principal de Entrerríos. 2. El padre revolviendo natilla en Navidad. 3. Foto que cayó en vereda de Ituango. 4. Profesora Virginia Vargas. FOTOS camilo echeverri y cortesía
Por javier alexander macías | Publicado hace 11 horas

42 años de servicio sacerdotal tuvo Ernesto. Su primera parroquia fue en Liborina.

En Ituango y otros municipios del Norte de Antioquia vivió el sacerdote Ernesto, quien se enfrentó a los grupos armados para defender a las comunidades que padecían las hostilidades.

Al padre Ernesto Gómez Echeverry la vida le alcanzó hasta la madrugada de un jueves cuando la muerte lo sorprendió dormido en la cama en la que solo cabía doblado. Lo atrapó arropado con la cobija que le servía para cubrirse los pies —o la cabeza—, y lo fulminó con un ataque silencioso y certero al corazón.

Esa gélida madrugada del pasado 21 de febrero, el padre Ernesto no alcanzó a realizar el ritual que durante 42 años de sacerdocio cumplió con la fidelidad ciega de un creyente: levantarse a las dos de la mañana, regar las matas y flores, y cambiarles la comida y el agua a los dos canarios que dormían en dos jaulas en la penumbra de la enorme sala.

En el amplio salón enmarcado entre barandales de madera blanca y rodeado de plantas con hojas tan grandes como las orejas de un elefante, aún hay un piano, tres sillones sobre una alfombra y un pasillo de baldosas blancas que conecta la casa cural con el altar de la iglesia principal de Entrerríos. Allí atendió hasta las últimas horas de su vida a todo el que quisiera hablar con él.

Norman de Jesús Cardona Ramírez, un maestro de artes plásticas con el que el padre trabajó durante los últimos 18 años, fue quien tuvo que romper el vidrio y tumbar la puerta de madera para descubrir el cuerpo sin vida del presbítero.

“Los médicos dicen que falleció con la muerte llamada ‘el abrazo del ángel’, es decir, no sintió nada. Es como si se hubiera quedado dormido”, cuenta Norman, y agrega que cuando lo vio en esa cama, ya sin vida, tuvo la misma visión de eternidad que vivió hace unos años cuando el padre Ernesto se iba al Nudo de Paramillo a pasar vacaciones.

“Le encantaba ese lugar y a las 4 de la mañana se levantaba y subía hasta el filo. Allí se le veía en silencio en esa inmensa soledad, como suspendido en una oración”, dice Norman. Agrega que la partida del padre Ernesto dejó un gran vacío en el corazón.

Arrancó vidas a la guerra

El padre Ernesto llegó a Ituango con la convicción de cumplir aquel mandato bíblico que reza: “un pastor da la vida por sus ovejas”. Fue en 1984 cuando llegó a El Aro, un corregimiento de Ituango que vivió en carne propia la barbarie paramilitar y vio como en 1997 integrantes del Bloque Mineros asesinaron a 17 campesinos, robaron sus reses y quemaron el pueblo.

Dos años después, el sacerdote fue enviado a Santa Rita, otro caserío de Ituango sitiado por el accionar de las Farc y los paramilitares, y entre 1988 y el 2006 estuvo en las parroquias El Carmelo y Santa Bárbara, en este mismo municipio. Durante los 18 años que guió al pueblo itanguino no pudo dejar de ver el dolor de los peores años del conflicto reflejado en el rostro de sus feligreses.

Cansado de la guerra que le minaba el espíritu a su pueblo, el sacerdote decidió actuar: con cada queja recibida por padres adoloridos se iba al monte a buscar a los responsables y desde las montañas trajo secuestrados, desató amarrados a punto de ser fusilados, les habló fuerte a comandantes guerrilleros y paramilitares y recogió muertos que nadie quería recoger.

Francisco Luis Echavarría fue el conductor de una de las volquetas del municipio que tantas veces se internó en las veredas, para recoger los cadáveres de masacres causadas por choques entre el frente 18 de las Farc y las Autodefensas. Hizo parte del grupo de 12 personas que el padre Ernesto fundó y dotó con chalecos anaranjados para reconocerlos por su labor humanitaria.

“Me decía: Francisco aliste la volqueta que vamos a recoger muertos. Salíamos a las 4 de la mañana y no regresábamos hasta no traer al último de los cadáveres. Hubo momentos en los que llegamos a recoger hasta 15 difuntos de una vez”, cuenta Francisco.

Este habitante de Ituango, de piel blanca, baja estatura y contextura gruesa, recuerda esas tardes en las que se encontraban con la guerrilla y los comandantes le decían que no podían ir a sacar los muertos, a lo que el cura contestaba: “Es que usted no me manda. Yo vengo porque hay que darles cristiana sepultura”. Acto seguido ordenaba a sus acompañantes meter los muertos en las bolsas y subirlos a la volqueta. Muchos de esos restos hoy reposan en el cementerio de Ituango como N.N., la guerra no dio tiempo para reconocerlos y no hubo doliente que llorara sobre sus tumbas.

“Una vez llegó y cuando iba a entrar a recoger 14 cadáveres un guerrillero le dijo que el camino estaba minado. El padre respondió que eso no era impedimento y se metió por esa senda. Las Farc delimitaron con marcas las minas y el cura, siempre vestido con su sotana blanca o negra, entró y salió por esa vía y ni una de esas minas le estalló”, dice Francisco.

No faltó un día en que las lágrimas de una madre, el suplicio de un padre, o el ruego de un familiar llegaran hasta la casa cural en Ituango: “Padre ayer bajaron a mi hijo de una chiva”, decía una víctima; “padre se llevaron a mi hermano”, lloraba otra; “padre, van a matar a mi papá”, suplicaba una más, y a todas las consolaba con estas palabras: vamos a ver qué podemos hacer. Por esto ordenó mantener abiertas las puertas de la casa cural las 24 horas, “por si alguien lo necesitaba”; y de no cerrarse nunca, las visagras y las chapas se fueron oxidando.

Al otro día se levantaba muy temprano, se vestía con su sotana y cogía camino, siempre a pie, a buscar a los que los fusiles de los paramilitares o de la guerrilla se llevaron. Cuentan que una vez encontró a una de las víctimas amarrada a un potrero mientras los insurgentes se bañaban en el río y lo vigilaban. Llegó hasta el alambrado y lo desató. Cuando los guerrilleros le preguntaron qué hacía, les respondió que ellos no tenían por qué amarrar a nadie, y salió sin darles más explicación.

En otra ocasión iba a celebrar una misa a una vereda muy lejana. En medio de la trocha le salieron los insurgentes y le cerraron el paso y le increparon: “Padre ojo con lo que hace y dice en la iglesia que se está saliendo de tono”. El padre se arremangó su sotana, llegó hasta la fila de los guerrilleros, estiró sus brazos y abrió paso. “Yo no tengo por qué darles explicaciones”, dijo.

Pasó entre ellos como pasó Moisés entre las aguas del Mar Rojo. Años después le confesaría a Francisco que tras cruzar entre los guerrilleros sintió quemones en su espalda. “Esperaba que me iban a disparar”, le dijo, y solo halló como explicación que al que anda con Dios, nada le pasa.

Y es que en Dios y en la oración encontraba la fuerza, como lo reconoce el actual párroco de la iglesia de Ituango, el sacerdote Carlos Ignacio Cárdenas. “Él encontró la valentía y la fuerza en la oración y en el poder de Dios, por eso nunca le sucedió nada. Infundía respeto por su temple, por cumplir su palabra, por estar siempre del lado de las víctimas y por tratar a todos los grupos armados por igual”, enfatiza el presbítero.

Nadie en Ituango pudo precisar cuántas vidas salvó el padre Ernesto ni cuántos secuestrados trajo de regreso. Lo cierto es que lo último que le atribuyen es la liberación del ganadero Alejandro Piedrahíta Betancur. Estuvo en cautiverio 76 días y por su libertad mediaba el padre Carlos Ignacio, quien en una ocasión le pidió ayuda al padre Ernesto.

El 21 de febrero pasado, cuando el padre Ernesto expiraba en una cama en el cuarto pequeño de la casa cural de Entrerríos, Alejandro Piedrahíta retornaba a la libertad.

Irreverente y cariñoso

Si algo le gustaba al padre Ernesto era quemar pólvora, admirar los juegos pirotécnicos, ver a la gente contenta y ayudar a los más necesitados.

Fue así como hizo la promesa de no almorzar nunca más. Ese día se dirigía a celebrar misa en otra vereda lejana y una familia campesina lo invitó a comer. Al entrar descubrió que no tenían casi alimentos; desde ese instante decidió que no comería al mediodía por el hambre del mundo. Y cumplió su promesa hasta la hora de su muerte.

Así lo cuenta la profesora Virginia Vargas, quien recuerda que a la hora del almuerzo el padre Ernesto acompañaba en la mesa, pero solo se tomaba un tinto. “La verdad él era una persona muy humilde. Por ejemplo, nunca se quitó su sotana y en el cuarto en el que murió le encontraron regalos de camisas y pantalones sin abrir porque hasta que no se gastara unos, no se ponía los otros”, dice la maestra, y agrega que el padre la sanó con sus oraciones de un problema en la columna que le impedía caminar y hasta dar clases.

“Los médicos me decían que no podían hacer nada. A mí me dolía moverme y un día le dije al padre: ayúdeme que no soporto este dolor”. El sacerdote, con la parsimonia de siempre, le dijo que no se preocupara que todo iba a mejorar y hoy, 15 años después de aquel episodio, Virginia se mueve por su pueblo sin algún impedimento o dolor.

Su aprecio por la vida y las cosas sencillas lo llevó a valorar todo lo que tenía alrededor y por eso fue bautizado el “padre maravilla”, porque toda idea que le gustara la calificaba: ¡qué maravilla! Como todo buen hijo del campo amaba la música parrandera, y ver alegre a la gente le animaba el alma atribulada con tantas penas que cargaba de las víctimas. Por eso les hacía las rapichingas (parrandas), y se divertía como niño, entonces se le podía ver, después de misa, montado en una carreta arrastrado por sus compañeros, bajando en un flotador por el río o revolviendo la natilla y tirando voladores, y siempre de sotana.

“En unas fiestas el alcalde de turno prohibió la pólvora porque ‘era derrochar plata’, sin embargo, el comité profiesta le separó cuatro millones de pesos y le dijo: padre, ahí tiene para sus pirotécnicos. Ese día al enterarse que el alcalde bebía en un local más arriba de la parroquia, se fue hasta allá. Se hizo al lado del mandatario y empezó a quemar voladores y a gritar: esto sí es derroche”, dice Gildardo Zuluaga, habitante de Ituango.

Pero así como era de asequible, el padre tenía un carácter tan fuerte como los sermones de su púlpito. Era capaz de suspender una misa para arreglar un asunto que le molestara. Podía quitarse la correa y corregir a un niño desorientado o sacar de una boda a quien interrumpía.

“Un día estaba casando a una parejita cuando llegó el papá de la novia borracho y no dejaba dar la misa diciendo que a su hija la tenían que respetar. Como interrumpió varias veces, el padre Ernesto se quitó los ornamentos de la misa, se arremangó la camisa, encuelló al señor y lo sacó. Cerró las puertas de la parroquia mientras terminaba de casarlos”, cuenta Francisco Luis.

Por su forma irreverente y cariñosa, su temple y su respeto por todos, el padre Ernesto se ganó a todas las comunidades en las que estuvo. El 2 de marzo, día en que terminaron sus novenas, la multitud que lo acompañó a su cripta blanqueada con cal, quemó pólvora, y en el atrio de la iglesia de Entrerríos elevaron globos de helio con una fotografía suya, impresa en papel corriente y con tinta común. “Lo hicimos así para que apenas terminara por ahí, se degradara”, comenta Norman.

Seis días después —mientras recorríamos los pueblos para hacer este perfil—, Norman, el compañero de aventuras, regaños, historias y experiencias por 18 años junto al padre, recibía una llamada que le hizo temblar las manos y le dejó la boca seca, como si le hubiesen metido un puñado de tierra: la foto intacta, sin rasgos de deterioro, acaba de descender en la vereda Olivar del corregimiento La Granja de Ituango. El padre Ernesto volvió a su pueblo, en un descanso eterno, para dejar atrás los días agotadores en que tuvo que arrancarle tantos vivos y muertos a la guerra.

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS hijo de urrao

El padre Ernesto nació en Urrao, Antioquia, el 23 de septiembre de 1949. Era hijo de Pedro José Gómez y Valentina Echeverry. Tuvo 11 hermanos. Su familia fue desplazada y se instalaron en Don Matías. Fue ordenado sacerdote el 17 de noviembre de 1977 y compartió con el arzobispo de Medellín, moseñor Ricardo Tobón, en el Seminario Diocesano Santo Tomás de Aquino, en Santa Rosa de Osos. Las parroquias en las que estuvo fueron: Liborina (1978-1983), El Aro (1984-1985), Santa Rita (1986-1987), El Carmelo, en Ituango, (1988-1995), San Diego, Liborina (1996-2000), Santa Bárbara, Ituango, (2001-2006), La Inmaculada, Amalfi, (2007-2012), El Camen, Yarumal, (2013) y Nuestra Señora de los Dolores, Entrerríos (2014-2019).

Javier Alexánder Macías
Javier Alexánder Macías

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Amo el periodismo, y más si se hace a pie. Me encantan los perros, y me dejo envolver por una buena historia. Egresado de la Universidad de Antioquia.

https://www.elcolombiano.com/colombia/paz-y-derechos-humanos/ituango-perfil-del-padre-ernesto-gomez-echeverry-DH10425732

Arhuacos se solidarizan con bloqueo indígena en Cauca y dicen que solo así negocia el Gobierno


Por: Noticiascaracol.com

“Hasta que no haya acuerdo sigan en la resistencia”, fue el llamado que hicieron desde la Sierra Nevada a los manifestantes en la vía Panamericana.

Recalcaron, sin embargo, que las vías de hecho son su último recurso porque siempre han considerado que el diálogo es la mejor arma de los pueblos étnicos.

Casi dos semanas de bloqueo en la vía Panamericana han dejado varios heridos, un muerto y millonarias pérdidas para los diferentes sectores.

Un grupo de víctimas del Opus Dei se organiza para denunciar abusos en la Obra


Las víctimas del Opus Dei buscan claridad
Las víctimas del Opus Dei buscan claridad

Lanzan una dirección de correo abusosopusdei@gmail.compara acabar con el “silencio y desidia” de los responsables de la institución

“Preferimos no contestar”, es la respuesta oficial del Opus Dei

21.03.2019 Jesús Bastante

“Preferimos no contestar”. Esta es la respuesta oficial del Opus Dei a la pregunta de RD: ‘¿Cuál es la respuesta de la Obra ante los abusos? ¿Han recibido denuncias? ¿Por qué la Obra no habló como tal tras la sentencia del caso Gaztelueta?’

Y ya que el Opus Dei no dice nada, un grupo de víctimas de abusos sexuales y psicológicos perpetrados e infringidos por miembros de la Prelatura del Opus Dei han decidido unirse y lanzar una dirección de correo electrónico abusosopusdei@gmail.com

El objetivo, según explican sus responsables a RD, sería “recabar, respetando siempre los deseos, si los hubiera, de anonimato de los denunciantes, el testimonio de personas que hayan sufrido cualquier tipo de abuso por parte de numerarios, supernumerarios y agregados de la Obra”.

Ataques virulentos contra las víctimas

“Teniendo en cuenta que prácticamente la totalidad de congregaciones, instituciones y corporaciones de la Iglesia Católica han empezado a hacer su trabajo en cuanto a la activación de cuentas de correo electrónico y números de teléfono de atención a sus víctimas de abusos y agresiones sexuales y que desde el Opus Dei no vemos más que silencio y desidia, cuando no ataques virulentos contra víctimas, como ha ocurrido contra el chico y su familia en el caso Gaztelueta, creemos oportuno activar este email, haciendo el trabajo que desde el Opus no hacen, para procurar ayuda, cercanía y empatía, en la medida de nuestras posibilidades, a todas estas personas, sometidas a un terrible ad perpetuum silencium por parte de la Prelatura”, sostienen sus responsables.

Desde el correo abusosopusdei@gmail.com, esperan poder encontrar no sólo nuevos casos, sino una fórmula para encontrarse, compartir experiencias y ayudarse mutuamente. No sólo son abusos sexuales a menores, nos explican, sino también de poder. El silencio de la Obra, que se ha hecho escandaloso tras la sentencia condenatoria a once años de prisión a un profesor del colegio Gaztelueta, obliga a que las víctimas alcen su voz, y exijan su espacio, también en el interior del Opus Dei, para hacer realidad la tan cacareada ‘tolerancia cero’ impulsada por el Papa Francisco.

Colegio Gaztelueta

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El cardenal Alfonso López Trujillo y la cruzada contra los gais en el Vaticano


Vendrá a Colombia a defender su investigación, publicada por rocaeditorial

El Mundo23 Mar 2019 – 9:00 PMEspecial para El Espectador *

El libro más polémico que será lanzado en la Feria Internacional de Libro de Bogotá, en abril, es “Sodoma. Poder y escándalo en el Vaticano”, del sociólogo y filósofo francés Frédéric Martel. Fragmento.

Alfonso López Trujillo (1935-2008) fue el decano de todos los cardenales católicos en Roma, presidente del Pontificio Consejo para la Familia —uno de los ministros de Juan Pablo II— y candidato a papa. / AFP

Una noche de octubre de 2017 me encuentro en Bogotá con un exseminarista, Morgain, que había tenido un trato prolongado con López Trujillo y había trabajado con él en Medellín. El hombre es de fiar y su testimonio irrefutable. Sigue trabajando para el episcopado colombiano, lo cual dificulta que haga declaraciones públicas (se ha cambiado su nombre). Pero cuando le aseguro que lo citaré con seudónimo empieza a contarme primero los rumores, cuchicheando, y luego los escándalos en voz alta. También él se ha guardado durante tanto tiempo estas informaciones secretas que ahora se explaya, con un sinfín de detalles, a lo largo de una cena interminable en la que también está presente mi investigador colombiano Emmanuel Neisa.

—Por entonces yo trabajaba con el arzobispo López Trujillo en Medellín. Él vivía en la opulencia y se desplazaba como un príncipe, o más bien como una verdadera «señora». Cuando llegaba en uno de sus automóviles de lujo para hacer una visita episcopal nos mandaba que le pusiéramos una alfombra roja. Luego, para bajar del coche, sacaba la pierna, de la que al principio solo se veía el tobillo, luego apoyaba el pie en la alfombra, ¡como si fuera la reina de Inglaterra! Todos teníamos que besar sus anillos y debía estar envuelto en incienso. A nosotros ese lujo, ese show, el incienso, la alfombra nos resultaban muy chocantes. (Le puede interesar: El papa Francisco y la paz de Colombia).

Ese tren de vida trasnochado iba a la par con una auténtica caza al cura progresista. Según Morgain, cuyo testimonio confirman otros curas, Alfonso López Trujillo, durante sus tournées de diva, localizaba a los curas simpatizantes de la teología de la liberación. Extrañamente, algunos de ellos desaparecían o eran asesinados por los paramilitares justo después de la visita del arzobispo. Es cierto que en los años 80 Medellín se convirtió en la capital mundial del crimen. Los narcotraficantes, sobre todo el famoso cartel de Medellín dirigido por Pablo Escobar —se calcula que controlaba el 80 % de la cocaína que iba a Estados Unidos—, sembraron el terror. Ante la explosión de violencia causada por la guerra contra los narcos, la amenaza creciente de las guerrillas y los enfrentamientos entre carteles rivales, el gobierno colombiano dictó el Estatuto de Seguridad (estado de excepción). Pero su impotencia resultó evidente, pues solo en el año 1991 se cometieron más de 6.000 homicidios en Medellín.

Frente a esta espiral infernal se crearon en la ciudad grupos paramilitares para organizar la defensa de las poblaciones sin que estuviera siempre claro si esas milicias, a veces públicas, a menudo privadas, trabajaban para el gobierno, para los carteles o para sí mismas. Los famosos paramilitares sembraron, a su vez, el terror en la ciudad, y luego, para financiarse, también ellos se lanzaron al tráfico de droga. Por su parte, Pablo Escobar reforzó su Departamento de Orden Ciudadano (DOC), que era su propia milicia paramilitar. Al final, la frontera entre los narcotraficantes, las guerrillas, los militares y los paramilitares se borró por completo y Medellín, como el resto de Colombia, se sumió en una verdadera guerra civil.

La trayectoria de López Trujillo hay que situarla en este contexto. Según los periodistas que han investigado sobre el arzobispo de Medellín (especialmente Hernando Salazar Palacio en su libro La guerra secreta del cardenal López Trujillo y Gustavo Salazar Pineda en El confidente de la mafia se confiesa) y las indagaciones que hizo para mí Emmanuel Neisa en Colombia, el prelado estuvo vinculado a ciertos grupos paramilitares próximos a los narcotraficantes. Se cree que estos grupos —puede que directamente Pablo Escobar, quien se declaraba católico practicante— le pagaron generosamente y él los mantuvo informados de las actividades izquierdistas en las parroquias de Medellín. El abogado Gustavo Salazar Pineda afirma en su libro que Pablo Escobar mandaba maletas llenas de billetes a López Trujillo, aunque este negaba conocer a Escobar. (Sabemos por una investigación detallada de Jon Lee Anderson en el New Yorker que Pablo Escobar tenía la costumbre de retribuir a los sacerdotes que lo apoyaban con maletas llenas de dinero. Los paramilitares, en esa época, perseguían a los curas progresistas con una saña tanto más violenta cuanto que consideraban, no sin razón a veces, que esos curas de la teología de la liberación eran aliados de las tres principales guerrillas colombianas (las Farc, el Eln y el M-19).

—López Trujillo se desplazaba con miembros de los grupos paramilitares —afirma también Álvaro León (quien, como maestro de ceremonias del arzobispo, participó en muchos de estos viajes)—. Les señalaba a los curas que hacían una labor social en los barrios pobres. Los paramilitares tomaban nota y a veces volvían para asesinarlos; a menudo estos curas tenían que huir de la zona o del país. (Este relato, por inverosímil que parezca, es corroborado por testimonios recogidos por los periodistas Hernando Salazar Palacio y Gustavo Salazar Pineda en sus libros respectivos.)

Entre los lugares donde el prevaricador López Trujillo habría denunciado a los curas de izquierda estaba la parroquia Santo Domingo Savio, en Santo Domingo, uno de los barrios más peligrosos de Medellín. Cuando visito esta iglesia con Álvaro León y Emmanuel Neisa nos dan informaciones precisas sobre esos ataques. Varios misioneros que trabajaban allí en contacto con los pobres fueron asesinados y un cura de la misma corriente teológica, Carlos Calderón, ante la persecución de López Trujillo y los paramilitares, tuvo que huir del país y refugiarse en África.

—Aquí en Santo Domingo me ocupé de los desplazamientos de López Trujillo. Solía llegar con una escolta de tres o cuatro coches, rodeado de guardaespaldas y paramilitares. ¡Su séquito era impresionante! Todos estaban muy bien vestidos. Las campanas de la iglesia tenían que tocar cuando bajaba de su automóvil de lujo y por supuesto tenía que haber una alfombra roja. La gente se acercaba a besarle la mano. También tenía que haber música, un coro, pero a los niños les cortaban el pelo antes para que fueran perfectos, y no podía haber negros. Era durante estas visitas cuando se descubría quiénes eran los curas progresistas para denunciarlos a los paramilitares —me confirma Álvaro León en la escalinata de la iglesia parroquial de Santo Domingo Savio.

Unas acusaciones que niega tajantemente monseñor Angelo Acerbi, nuncio en Bogotá entre 1979 y 1990, cuando le hablo de ellas en Santa Marta, dentro del Vaticano, donde se ha jubilado: —López Trujillo era un gran cardenal. Puedo asegurarle que en Medellín no tuvo la menor connivencia ni con los paramilitares ni con las guerrillas. Sepa usted que estuvo muy amenazado por las guerrillas. Y que también le detuvieron y estuvo en la cárcel. Era muy valiente.

Hoy se cree que López Trujillo fue directa o indirectamente responsable de la muerte de obispos y decenas de sacerdotes, eliminados por sus convicciones progresistas.

—Es importante que se conozca la historia de esas víctimas, porque la legitimidad del proceso de paz pasa hoy por este reconocimiento —me explica José Antequera, portavoz de la asociación de víctimas Hijos e Hijas, cuyo padre fue asesinado, durante varias entrevistas en Bogotá.

También hay que tener en cuenta la increíble riqueza que acumuló el arzobispo durante este período. Según varios testimonios, abusaba de su cargo para requisar todos los objetos de valor que encontraba en las iglesias que visitaba —las joyas, los copones de plata, los cuadros— y quedárselos.

—Confiscaba todos los objetos de valor de las parroquias y los revendía o se los regalaba a cardenales u obispos de la curia romana para congraciarse con ellos. Después un cura hizo un inventario minucioso de estos robos —me cuenta Álvaro León. En los últimos años se han publicado en Colombia testimonios de arrepentidos de los narcos, o de sus abogados, que confirman los vínculos entre el cardenal y los carteles de la droga relacionados con los paramilitares. Estos rumores venían de lejos, pero, según la investigación de varios grandes periodistas colombianos, algunos traficantes de droga pagaron al cardenal, lo que podría explicar, además de su fortuna personal, su tren de vida y su colección de coches de lujo.

—Y luego, un buen día, López Trujillo desapareció —cuenta Morgain—. Se esfumó, literalmente. Se marchó y no volvió a poner los pies en Colombia.

***

Pero al diablo le hicieron fiesta. Tras su fallecimiento inesperado en abril de 2008 como resultado de una “infección pulmonar” (según el comunicado oficial), el Vaticano se deshizo en elogios. El papa Benedicto XVI y el cardenal Sodano, todavía en activo, celebraron una misa mayor para honrar la memoria de esa caricatura de cardenal. Pero a su muerte empezaron a circular varios rumores. El primero es que había muerto de sida; el segundo, que le enterraron en Roma porque no podían hacerlo en Colombia.

—Cuando murió López Trujillo se optó por enterrarlo aquí en Roma porque no se le podía enterrar en Colombia —me confirma el cardenal Lorenzo Baldisseri. ¡Ni siquiera muerto podía volver a su país!

¿El motivo? Según los testimonios que recogí en Medellín, habían puesto precio a su cabeza debido a su vinculación con los paramilitares. Esto explicaría que hubiera que esperar a 2017, es decir, unos diez años después de su muerte, para que el papa Francisco ordenara la repatriación del cadáver a Colombia. ¿Prefería el santo padre (como sugiere un sacerdote que participó en la repatriación expeditiva) que, si estallaba algún escándalo sobre su doble vida, los restos de López Trujillo no estuvieran en Roma? Sea como fuere, vi la tumba del cardenal en la gran capilla del ala oeste del transepto de la inmensa catedral medellinense. En esta cripta, bajo una losa de blancura inmaculada rodeada de velas siempre encendidas, reposa el cardenal. Detrás de la cruz, el demonio.

—Por lo general la capilla funeraria está cerrada con una verja. El arzobispo tiene mucho miedo del vandalismo y teme que la familia de alguna de las víctimas de López Trujillo o un prostituto rencoroso profanen la tumba —me explica Álvaro León.

* Cortesía Penguin Random House Grupo Editorial.

Así lo califican, para mal y para bien, las fuentes de Frédéric Martel

“—López Trujillo era un hombre de bandas y de dinero. Era violento, colérico, duro. Fue uno de los que «hizo» a Benedicto XVI; se empleó a fondo para lograr su elección, con una campaña muy bien organizada y muy bien costeada —confirma el vaticanista Robert Carl Mickens”.

“El cardenal Lorenzo Baldisseri, que fue nuncio durante muchos años en Latinoamérica antes de convertirse en uno de los hombres de confianza del papa Francisco, compartió conmigo sus informaciones durante dos conversaciones en Roma: —Conocí a López Trujillo cuando él era vicario general en Colombia. Era una persona muy controvertida. Tenía doble personalidad”.

“El teólogo Juan Carlos Scannone, uno de los mejores amigos del papa Francisco con quien hablé en Argentina, no se sorprendió cuando le hablé de la doble vida de López Trujillo: —Era un intrigante. El cardenal Bergoglio nunca le apreció demasiado. Incluso creo que nunca tuvo contacto con él”.

“El profesor venezolano Rafael Luciani me indica que ‘los órganos eclesiásticos latinoamericanos y algunos responsables del CELAM’ conocen la homosexualidad enfermiza de Alfonso López Trujillo. Al parecer, varios sacerdotes están preparando un libro sobre la doble vida y la violencia sexual del cardenal López Trujillo”.

“Le pregunté sin rodeos a Federico Lombardi, que fue portavoz de Juan Pablo II y Benedicto XVI, sobre el cardenal de Medellín. Pillado por sorpresa, su respuesta fue instantánea, casi un reflejo: levantó los brazos al cielo en señal de consternación y espanto”.

“Angelo Acerbi, nuncio en Bogotá entre 1979 y 1990, cuando le hablo de ellas (las cusaciones) en Santa Marta, dentro el Vaticano, donde se ha jubilado: —López Trujillo era un gran cardenal. Puedo asegurarle que en Medellín no tuvo la menor connivencia ni con los paramilitares ni con las guerrillas. Sepa usted que estuvo muy amenazado por las guerrillas. Y que también le detuvieron y estuvo en la cárcel. Era muy valiente”.

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